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Poemas de Ildefonso - Manuel Gil

fabian | 25 Setembre, 2008 16:42

Me digo a mí mismo: "Fabián, no dejes la voz de los poetas". Cielos nublados, nubes de lluvia y frutos del otoño - conocidos y desconocidos - apuntaban el sábado en Lluc. En el bloglines había marcado una entrada de las noticias de la cervantes virtual que anunciaba la presencia entre sus páginas de dos nuevos poetas en su Portal de Poesía española contemporánea.

Cuando me llega la noticia de una nueva voz en ese portal, entro en él y procuro leer los poemas publicados. A los pocos días vuelvo a entrar y selecciono alguno que sea corto pero que por algún motivo me haya gustado. Luego lo copio y lo publico en esta bitácora. Hay poemas que quedan, que dejan algo. Pero esto es variable no sólo entre distintas personas sino en una misma persona dependiendo de muchos e ignorados factores. La elección es subjetiva. Últimamente huyo de lo trágico y de la explicación del mundo y de la existencia y busco la sensación liviana, cotidiana del no ocurrir nada más que una hoja que cae o de una nube que navega. También busco poemas sobre árboles, frutos, naturaleza. Pero en cualquier instante puedo cambiar de preferencias según la voz, la palabra del poeta.

El poeta es hoy Ildefonso - Manuel Gil (1912 - 2003) cuya semblanza dice:
"Poeta, narrador, ensayista y traductor vinculado a la llamada Generación del 36, Ildefonso-Manuel Gil fue uno de los primeros introductores de la obra de Fernando Pessoa en España y tradujo Os Lusíadas, de Luís de Camões. En los años 60 salió de España para dar clase en los Estados Unidos; tras su regreso, en 1985, recibió varios galardones y dirigió, hasta 1993, la Institución Fernando el Católico, desde la que recuperó la obra de su amigo Benjamín Jarnés. Entre sus obras destacan los poemarios Poemaciones, Concierto al atardecer y Por no decir adiós y sus memorias, aparecidas en dos volúmenes: Un caballito de cartón y Vivos, muertos y otras apariciones".

Recojo dos poemas cortos suyos:
Uno es sobre el acto de la escritura "Primero es el silencio", la búsqueda que, llegado el momento, se convierte en la decisión producto de la exigencia "Y hay que escribir ahora, uncir las palabras y no tiembla la mano".
El otro es sobre el arte de la poesía: recoger las palabras cual si fueran verdes hojas del olmo centenario, conociendo de qué rama, de qué tronco y en qué momento de luz hay que cogerlas.

madroños
Los madroños aún no están maduros

[Primero es el silencio, un horizonte abierto]

Primero es el silencio, un horizonte abierto,
un remoto unicornio,
quizás solo el murmullo de un escondido arroyo
del recuerdo manando
o simplemente un vuelo de pájaro, una imagen,
oscuro sobresalto,
tirón desde los centros del ser, ángel minero,
vetas de luz buscando,
de la oculta belleza sorprendida
en su esquivo milagro...

Y hay que escribir ahora, hay que uncir las palabras,
y no tiembla la mano
porque el poema espera sentado como un perro
a los pies de su amo.

[Víctor Hugo escribió L’art d´être gran père]

Víctor Hugo escribió L’art d´être gran père
sabiendo que el poeta está obligado
a hacer que brote de sus sentimientos
el puro manantial de la belleza.

Eso es cuestión tan solo de palabras,
de palabras exactas que el poeta
coge recién nacidas, verdes hojas
en las ramas del olmo centenario
conociendo qué rama, de qué tronco,
y el momento de luz en que cogerlas.

Ildefonso - Manuel Gil: Antología poética

frutos
Frutos otoñales en que desconozco en Lluc, ¿qué son?

"Fabián, no abandones la voz de los poetas", me digo. Y en verdad que no debiera abandonarlas.

Viaje Barcelona - Palma en el Rey Jaime I (1862)

fabian | 24 Setembre, 2008 16:37

Los protagonistas de hoy son un dibujante muy famoso por sus grabados, Gustave Doré (1832 - 1883) y un aristócrata francés de gran fortuna, gran erudito, hispanista e historiador del arte: Jean Charles Davillier (1823 - 1883). El hecho está en que hacia 1862, Doré quería conocer España para sus ilustraciones sobre Don Quijote y convence a Davillier, quien ya la conocía, para que le guíe. Hay también una revista, "Le Tour du Monde", famosa revista de viajes editada por Hachette que se compromete a publicar sus impresiones y dibujos del viaje por España, lo que cumple desde 1862 hasta 1873. Así que, en 1862, los dos caballeros franceses realizan un viaje por toda España incluyendo, en mayo, Mallorca y sus escritos y dibujos son publicados por la revista en sucesivas entregas. El 1875 se reunieron todas esas entregas en un libro titulado Viaje por España y uno de sus capítulos está referido a Mallorca.

Yo he consultado "Davillier" en el catálogo de Can Salas y me ha salido el primer número de Panorama Balear - unos libritos de pocas hojas muy económicos que publicó Luis Ripoll - con el capítulo dedicado a la isla, 16 páginas de pequeño tamaño, con ilustraciones, editado en 1951.

Viaje a Mallorca
"Viaje a Mallorca", nº 1 de Panorama Balear

Salimos de Barcelona una hermosa tarde del mes de mayo en el «Don Jaime I». El mar estaba azul y tranquilo. Al cabo de una hora seguíamos divisando la ciudad como una larga línea blanca que se destacaba sobre el azul oscuro de las montañas de Cataluña y al acabar el día empezamos a entrever las costas de Mallorca. A medida que avanzábamos, la silueta de sus altas montañas se iba dibujando con mayor claridad, sobre todo la más alta de ellas, el Puig Mayor de Torrella, que se alza a mil quinientos setenta metros, y el Puig de Galatzó, de dentadas crestas.

Henos aquí, cerca de tierra, costeando la pequeña isla de Dragonera. Bordeamos la costa tan próximos a ella que los palos del barco tocan las rocas rojizas que se levantan cortadas a pico y cuyas grietas sirven de refugio a numerosas palomas, que alzan el vuelo asustadas. Al pie de la roca, sobre el tranquilo y transparente mar, algunas aves de plumas plateadas retozan al sol. Al acercarnos se zambullen, para salir del agua un poco más lejos y desaparecer de nuevo al cabo de un instante.

Acabamos de doblar la punta Cala Figuera. La bahía de Palma surge de improviso, como una espléndida decoración, con la ciudad dispuesta cual un anfiteatro. A la izquierda, la «Torre del Señal», con los muros coronados de matacanes. Un poco más lejos, en lo alto de una colina, el castillo de Bellver, sólida fortaleza de la Edad Media. La costa está sembrada de molinos de viento, cuyas grandes aspas blancas, en número de seis, están unidas entre sí por cuerdas dispuestas circularmente, lo que les da el aspecto de inmensas telas de araña. Por encima se alza Palma con su imponente catedral gótica, asentada sobre una eminencia, encima del mar. Má abajo distinguimos la elegante silueta de la Lonja, preciosa joya de la arquitectura del siglo XV. Luego, las altivas flechas de los campanarios góticos; y, por último, algunos jardines, acá y allá, ramilletes de verdor, por encima de los cuales se balancean graciosas palmeras.

Lo que más sorprende cuando se desembarca en Palma es la calma que reina en la ciudad, calma que contrasta con el movimiento y actividad de Barcelona. Ya estamos instalados en la fonda de las «Tres Palomas». Nos encontramos en un país donde el bienestar no ha dicho aún su última palabra, aunque haya progresado desde hace mucho tiempo. «En la mayor parte de las casas burguesas no hay cristales», dice Madame George Sand, quien estuvo en Mallorca hace unos treinta y cinco años. Esta escasez de cristales en las ventanas era antiguamente general en España, como lo muestra un párrafo de Don Quijote. Algunas salas del Palacio Real de Madrid carecían de ellos, según asegura Madame d'Aulnoy: «Hay algunas donde la luz entra sólo por la puerta y que no tienen ventanas... Es verdad que el cristal está escaso y muy caro, de manera que hay muchas ventanas sin cristales, y cuando se quiere hablar de una casa en la que no falta nada, se dice: tiene cristales».

Muy curioso lo de los cristales ya que en Palma hay muchas galerías acristaladas en edificios que posiblemente sean de esa época. Davillier recoge anotaciones curiosas sobre la cerámica o las imprentas. Por lo demás, ambos realizan las visitas acostumbradas por el turismo, tanto en Palma (catedral, Lonja, Ayuntamiento, Baños árabes, casa Montenegro ... ) y por la isla (Valldemossa, Deyá, Sóller, Artá, Manacor, Felanitx)

El vapor Rey Jaime I

Como estos escritos los guardo en la serie Viajeros y barcos y pese a que Davillier sólo nombra al vapor sin hacer sobre él ninguna referencia, recojo la información y la imagen del libro "Vapores de las islas Baleares" de Ramon Sampol Isern editado por Miquel Font.

vapor Rey D. Jaime I
El vapor "Rey D. Jaime I"

El "Rey D. Jaime I" es el tercer buque de vapor de matrícula de Mallorca tras el "Mallorquín" y el "Barcelonés", también llamado "General Barceló", aunque estos dos barcos eran de otra compañía que la del Rey D. Jaime I. Fue el primero que tuvo casco de hierro. Construído en Londres fue adquirido por la "Empresa Mallorquina de Vapores" en 1855. 50,70 metros de eslora, 7,25 de manga y 4,25 de puntal. Movido por ruedas de paletas giradas por una máquina de vapor de dos calderas, podía alcanzar la velocidad de 12 nudos. Provisto de aparejo de vela de goleta de velacho de dos palos. Bajo el botalón lucía un mascarón de talla policromada con la figura del rey Jaime I.

En febrero de 1856 llega a Palma llevando a bordo al Sr. Miró - Granada, presidente de la naviera. El 11 de febrero, capitaneado por D. Gabriel Medinas, emprende su primer viaje transportando viajeros y carga general en ruta Palma - Valencia - Barcelona. Navegó en estas aguas durante más de treinta años.

En su historial hay algunos viajes ocasionales como el realizado el 9 de agosto de 1863 con 300 pasajeros a las cuevas de Artá. En abril de 1860, requisado provisionalmente por el Capitán General de Baleares ya que se requerían tropas de refuerzo en Cataluña debido a un levantamiento carlista, efectuó un viaje transportando tropas y llevando a remolque al bergantín - goleta "Aurora". También participó en varios salvamentos de buques en apuros.

En 1889, ya inservible para la navegación, fue vendido por sus propietarios y fue desguazado en el puerto de Barcelona.

El castillo de San Carlos en Portopí

fabian | 23 Setembre, 2008 16:12

Así como visité ya hace años la torre del faro de Portopí, nunca había entrado en el castillo de San Carlos, convertido actualmente en Museo Militar. Es un paseo llegar a él en el autobús de la línea 1 de la EMT, aunque conviene ser prudente al atravesar la carretera del dique del Oeste sin paso peatonal. Rodeado de mar, sobre un pequeño montículo, el castillo no siempre es visible desde el exterior en el que hay un agrable paseo junto al mar con vistas a la zona de Cala Mayor y San Agustín. Alrededor del castillo, en el montículo, se encuentran esparcidos cañones antiguos de baterías de costa y antiaéreos.

Castillo de San Carlos
Montículo y castillo, junto a la carretera del dique

 (Segueix)

El país de Graeslinjú en la biblioteca infantil de Can Salas

fabian | 22 Setembre, 2008 19:27

He acudido esta tarde a la Biblioteca Pública de Can Salas de Palma. Esta biblioteca es un edificio de varios pisos con bastantes salas de lectura. Tres plantas están dedicadas a los asistentes y hay, creo, otras inferiores, sótanos, dedicados al almacén. Cuando yo voy, por la mañana, es hora escolar y paso junto a la puerta de la planta dos que está dedicada a las edades escolares. Subo hasta la planta tres donde hay una gran sala, generalmente casi llena donde hay ordenadores y mesas para estudiantes. A un lado de esta sala grande hay otra más pequeña, llamada "Sala Mallorca" donde están los libros que suelo consultar.

Biblioteca de Can Salas
Una de las zonas de la planta infantil de la Biblioteca Pública de Can Salas

La planta dos, en su integridad, está dedicada a las edades escolares. Es un espacio muy amplio que, mediante el propio mobiliario, se subdivide en espacios para las distintas edades, desde niños pequeños hasta adolescentes de Bachillerato y ESO. Cuando he llegado, hacia las seis de la tarde, los adolescentes llenaban del todo su sección y numerosos niños y padres cambiaban libros o materiales audiovisuales con las bibliotecarias y ocupaban distintos espacios seleccionando libros. Son espacios muy bonitos y alegres, diferentes a otros espacios quizás algo más austeros de las otras plantas.

biblioteca
"El país de Graelinjú", una exposición en la biblioteca

Procuro en las fotografías no sacar personas y menos cuando hay niños o menores de edad, pero había mucha gente y hay momentos en que es imposible.

Hoy, en una parte de la planta infantil se inauguraba una exposición. Esta biblioteca (y también otras de Palma) realiza muchas exposiciones y actos que intentan dinamizar la lectura y la comunicación entre los asistentes. Así, por ejemplo, en la Sala Mallorca había una exposición sobre libros relacionados con el Rey Jaime I y exposiciones de este tipo son frecuentes ya con las obras de un autor, temática o época. Pero, claro, las exposiciones en la Sala Infantil tienen otro carácter más lúdico y dinamizador donde se realizan "Cuenta cuentos", ejercicios o actividades teatrales, musicales y donde el disfraz y el juego adquieren protagonismo y no es extraño encontrarse a un niño con unos bigotazos o con un ojo tapado cual pirata o con los rasgos de Harry Potter ...

La exposición se llama El país de Graeslinjú: "[...] es un lugar mágico donde viven los grandes escritores de la literatura infantil y juvenil. Sus vidas, sus historias y sus grandes personajes a través de un recorrido lleno de fantasía, misterio e imaginación".

El espacio estaba decorado con paneles de varios tamaños. Allí estaban viejos amigos míos, ya Tom Sawyer, Sherlock Holmes, los cuentos de Perrault o de los hermanos Grimm (cuentos de violencia familiar, de niños abandonados por los padres, etc.), el Pequeño Nicolás de Goscinni (Al niño inglés, recién llegado, la maestra le pide que se presente a sus nuevos compañeros franceses. "¿Cómo te llamas?", pregunta la maestra y el inglesito responde "George". Pero ese "George" suena a los oídos franceses como "Chocho" y la risa burlona cundió en la clase. George sólo estuvos dos días en ese colegio). También otros más cercanos a nosotros, ya Celia y Cuchifritín, ya los cuentos de Alonso del "Hombrecillo vestido de gris" o los de Gisbert o "Las memorias de una vaca" de Atxaga ... Muchos, muchos libros de años y años de lecturas que, estos sí, han quedado en la memoria. Libros magníficos con preciosas ilustraciones ...

ilustración

Al dar durante más de 35 años clases a adolescentes han sido muchos los libros que a lo largo de estos años he leído y explicado y comentado. No he de decir que también he leído todos los libros de Harry Potter de los que me han quedado, más que las luchas con Voldemort, esos tiempos muertos llenos de suspicacias y malas miradas de algunos compañeros. Muchos libros que no sé si son mágicos, pero sí sé que cada libro es un nuevo mundo, ya los de Guillermo y los Proscritos, ya los cuentos de Andersen o los de Stevenson - no sólo la "Isla del Tesoro" sino otros como "El diablo en la botella" o, ¡cómo no!, el del Dr. Jekyll y Mr. Hyde -

¿Libros infantiles y juveniles? Sí, claro, pero no sólo eso. Son libros de ir y volver, porque quizás, cuando la vida da la vuelta, regresas de nuevo a ellos. Entonces se produce una sensación extraña: "¿De verdad habías leído este libro?" te preguntas. Y es que son libros nuevos cada vez que llegas a ellos.

Necesidad de semáforos peatonales en la carretera al Dique Oeste

fabian | 21 Setembre, 2008 15:59

Ahora que los autobuses de la ruta 1 de la EMT de Palma llegan hasta la entrada al dique, resulta muy agradable llegar a este paseo desde el que se pueden contemplar hermosas vistas marinas y se puede acceder al Castillo de San Carlos.

mapa
Carretera al Dique Oeste en el Googlemaps

La carretera es amplia, 4 carriles a los que en algunos lugares se añade otro de entrada al castillo o para poder regresar por detrás de la escuela náutica. Tiene también aceras con bancos en la parte que está junto al mar. Es una carretera con bastante tráfico, especialmente de camiones y autocares que van o vuelven del dique.

El paisaje es hermoso: la mar con vistas a la bahía por una parte y el montículo en el que se halla el castillo por la otra. Es una carretera que necesita ser cruzada peatonalmente, ya para entrar en el castillo, ya para acercarse al mar o para ir a la parada del autobús.

carretera

Sin embargo no hay ningún paso peatonal y cruzar esta carretera parece peligroso ya por la curva cercana, ya porque los camiones y autocares van a velocidad en algunas ocasiones o porque, en otras, hay una larga caravana en espera de poder entrar al puerto. El hecho está en que, cerca de la entrada al castillo parece necesario un paso peatonal.

También convendría en la parada del autobús de regreso a Palma un banco con algo de sombra.

La deuda de Baleares: un 27,4 % de incremento en un año

fabian | 19 Setembre, 2008 19:10

Vaya, la noticia me ha hecho malpensar. "¿Y cuánto gastan éstos?" he pensado. Claro que yo no entiendo nada sobre estos temas.

La deuda de Baleares creció un 27,4% en el último año

MADRID | PALMA.- La deuda de Baleares creció en el último año un 27,4%, al pasar de 1.834 a 2.338 millones de euros, lo que la convierte en la comunidad que registró la subida más acusada de su endeudamiento, según los últimos datos publicados por el Banco de España, referidos al primer semestre de 2008.
La deuda media de las comunidades autónomas en los últimos doce meses aumentó un 8,9%, 18,5 puntos porcentuales menos que la balear, hasta alcanzar los 63.508 millones de euros. [...]

A la deuda de las autonomías, en la que se incluyen en cada caso la Administración General, las Universidades de su ámbito y los organismos y empresas administrativos, hay que sumar 11.449 millones de euros del endeudamiento de los organismos autónomos no administrativos, entes y empresas dependientes de las CCAA no clasificadas como Administraciones Públicas.

elmundo.es (19/09/2008)

No lo entiendo porque creo que no se ha hecho ninguna autovía ni se han construído escuelas (hay más "barracones" que nunca) ... ¿Qué ha pasado?

El botánico José Celestino Mutis (1732 - 1808)

fabian | 19 Setembre, 2008 15:11

Hoy me voy a Colombia - saludos, Álvaro, que ahora estás en Berlín -, donde, en Bogotá, hay un bonito Jardín Botánico que lleva el nombre de José Celestino Mutis, un científico del siglo XVIII, que en 1783 dirigió la Real Expedición Botánica al Nuevo Reino de Granada que cubrió 8.000 kilómetros cuadrados siguiendo el río Magdalena y estudiando la fauna y flora. Nacido en Cádiz en 1732, tras la expedición se quedó en Santa Fe de Bogotá donde fue a visitarle Alexander von Humboldt poco tiempo antes de que Mutis muriera un 11 de septiembre de 1808.

José Celestino Mutis

Ilustrado, con estudios de Física, Química, Botánica, Artes y Filosofía y Medicina. Trabajó entre 1757 y 1760 como suplente de la cátedra de Anatomía del Hospital General de Madrid y fue entonces cuando embarcó hacia América como médico particular del virrey del Reino de Nueva Granada. Ya en Santa Fe de Bogotá, comienza un herbario y se dedica a buscar la "quina" que se consideraba una panacea para el tratamiento de toda clase de enfermedades. Propone al Rey de España, ya en 1763, realizar una expedición botánica que no se realizó hasta 20 años después. En 1772 se ordenó sacerdote.

Aparte de su obra El arcano de la quina (1828, en la biblioteca digital del Real Jardín Botánico), de la expedición de Mutis quedó la "Flora de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reyno de Granada: 1783 - 1816" publicada por los gobiernos de Colombia y España en 49 volúmenes que contienen unas 6.000 láminas de dibujos realizados por Mutis.

lámina de Mutis
Lámina de la expedición de Mutis de flora colombiana

Linneo, en su honor, dio el nombre Mutisia a un género de plantas de la familia Asteraceae. Los billetes de 200 pesos de Colombia emitidos entre 1983 y 1992, así como en el de 2000 pesetas de España llevaban la figura de José Celestino Mutis y los Jardines Botánicos de Bogotá y de Cádiz llevan su nombre.

En este mes de septiembre, segundo centenario de su muerte, el Real Jardín Botánico de Madrid, así como la Diputación de Cádiz realizan actividades en su recuerdo y muestran algunas láminas de aquella expedición.

Paul Bouvij y Paulino Vernière, dos 'extranjeros' en la Mallorca de 1870

fabian | 18 Setembre, 2008 16:35

El adjetivo "ideal" es algo impreciso y yo temo que se le aplica con algo de ingenuidad y con intención política a la isla de Mallorca pre turística. Quizás esa Mallorca anterior al siglo XX fuera "ideal" sólo para las grandes fortunas y ni aún así. En un artículo anterior, Dos científicos alemanes viajan a Mallorca en 1865, en la narración que el Dr. Pagenstecher realiza, al fondear el vapor Menorca en la bahía de Alcudia dice "Parecía al pronto que nos encontrábamos en una lejana costa de la India, en vez de hallarnos en Europa", ya que ante su vista aparece un gran arenal y montañas lejanas sin más construcción realizada por humanos que "una casilla sin ventanas". La costa, tan hermosa y poblada actualmente, no era valorada igualmente en siglos anteriores. Sa Pobla tenía zona costera y la cambió con Alcudia por unas tierras de labranza y la albufera no era considerada como una "bendición de Dios" sino como zona pantanosa peligrosa para la salud. Y en verdad que lo fue para todas las poblaciones vecinas, ya para Sa Pobla, Muro o Alcudia "y aunque sabíamos que la importancia de Alcudia había disminuído mucho por la gran miseria ocasionada por la proximidad del gran pantano, sin embargo como punto de escala de los vapores y correos, nos habíamos figurado que la ciudad y el puerto estaban más en armonía con la civilización", dice Pagenstecher.

Hoy quisiera guardar en esta bitácora la semblanza de dos personajes que en Palma tradujeron el mismo año en que fue publicado en Alemania el libro de Pagenstecher: "Die Insel Mallorka" (1867). Son dos "extranjeros(?)" de los muchos que en el siglo XIX vivieron en la isla y que, creo, entre todos, influyeron en un conjunto de cambios culturales, geográficos y sociales que dieron pie a la actual Mallorca cosmopolita. Cuando lo medito un poco me doy cuenta de que hay una influencia de personas nacidas en otras tierras a lo largo de los siglos, pero este hecho se acentúa notablemente en el siglo XIX ya que Mallorca se convierte en lugar de refugiados que huyen ya de la Revolución Francesa, ya de las guerras de Napoleón o ya de Holanda como le ocurrió al primer protagonista de hoy: Paul Bouvij.

mapa
El pla de Sant Jordi en el mapa de Despuig (1785)

Paul Bouvij de Schorrenberg nació en Amsterdam en 1807, hijo de un comerciante holandés que murió en Barcelona en 1867. Llegó a Mallorca en 1835 exiliado por haber participado en la lucha de separación entre Holanda y Bélgica a favor de esta última. Había estudiado minería en la Escuela de Lieja y era ingeniero militar. En Palma un abogado francés llamado Cazes explotaba una mina de hierro en Llucalcari y Paul Bouvij se adhirió a esta empresa aunque muy pronto quiebra y Paul se arruína. Entre 1837 y 1838 trabaja en la explotación de hulla en la posesión de Bellveure de Binissalem, de la Compañía Catalana de Navegación e Industria. En 1839 conoce a quien sería su cuñado, Paulino Vernière que acababa de llegar del Brasil. En 1842, ambos compran una mina de cobre en el Montseny de Barcelona, empresa que sólo dura dos años al quebrar. Regresan a Palma en 1845 y emprenden la desecación del Prat de Sant Jordi en las cercanías de Palma y, después, la desecación de la Albufera de Alcudia.

En Palma tuvo un papel importante al ser uno de los fundadores del Ateneo Balear y Presidente de la sección de Ciencias Naturales y Exactas. Geólogo, estudioso de las Matemáticas y excursionista, recorrió toda Mallorca y publicó en 1867 "Ensayo de una descripción geológica de la isla de Mallorca". Cuando traducía el libro de Pagenstecher, al que conoció en Palma, murió en 1867, siguiendo con la traducción su cuñado.

mapa
La Albufera de Alcudia en el mapa Despuig

Paulino Vernière era un ingeniero francés. Llega desde el Brasil a Mallorca en 1839, conoce a Paul Bouvij y trabaja con él hasta la muerte de éste en 1867. Tenía un viñedo de amplias dimensiones y se dedica a la agricultura, contribuyendo en la extensión del cultivo del algarrobo. En 1880 publicó "Nociones generales de geología y su aplicación en Mallorca".

Pues me ha parecido de interés recoger del escrito de Josep Juan Vidal y Lleonard Muntaner i Mariano que en 1989 publicaron con el título "El viatge a Mallorca de H:A. Pagenstecher l'any 1865" la semblanza de estos dos "extranjeros" que vivieron y trabajaron en Mallorca.

Francisco Hernández Monjo (1862 - 1937), ilustrador naval

fabian | 17 Setembre, 2008 15:06

Alguna vez he pensado que en estos artículos que publico tiene tanta importancia la palabra como la ilustración. Y creo que hoy día, en algunos tipos de escritura, la imagen se une a la palabra y ambas son necesarias. Una de las dificultades es encontrar alguna imagen adecuada. Yo quisiera siempre poner imágenes propias sin tener que recurrir a imágenes de los libros o de otras personas, pero no es posible en muchos temas, uno de ellos el de barcos. La pintura sobre embarcaciones es tradicional en algunos países, en especial los anglosajones y tienen una larga lista de nombres que pintaron veleros y vapores y creo que continúa esa tradición en la actualidad. ¿Y en España, existe alguna tradición?

óleo de Hernández Monjo
"Un puerto", óleo de Francisco Hernández Monjo

Bien, pues aquí va un texto que me he encontrado esta mañana:

En la "Revista de Historia Naval", Num. 64 de 1.999, Mario Armengou i Schuppiser, Historiador de Arte, en un articulo titulado "El Retrato de Barcos en el Siglo XIX", hace una relacion de artistas, diferenciando tambien lo que es "retrato de barco" y "marina con barcos", aclarando que con connotaciones específicas, la marina documental y la escena de puerto serían apartados con morfologías diferenciales.

Para nuestro interes y vida maritíma nos ceñiremos a citar algunos autores retratistas de barcos y de la marina documental. [...] Citemos algunos de ellos: el alicantino Josep Pineda y Guerra (1.837-1.907), el cambrilense Josep Mongay i Torné (1.826-1.902), Joan Monjo y Pons (1.816-1.884), Rafael Monjo i Segura, Cristino Riera, Giralt, Estapé y Ayné, digamos de la escuela catalana. El otro centro de pintura de "retrato de barco" radicaba en Madrid y se desarrollo en una faceta eminentemente documentalista. El valenciano Rafael Monleón y Torres (1.819-1.900) y Antonio de Caula Concejo (1.842-1.909) fueron notables documentalistas. Otros pintores tomaron esta modalidad como complementaria en su obra artistica como el malagueño Emilio Ocón y Rivas (1.845-1.904) o Fernando Blasco Hueso, pintor de retratos de barco, residente en Barcelona.

acuarela de Hernández Monjo
"Almirante Oquendo", acuarela de Francisco Hernández Monjo del libro "La Armada Española (1.898)"

En Baleares Josep Hernández Monjo se convertiria en el revulsivo de la pintura marinista en general y junto a Joan Font y Vidal (1.811-1.885) fueron referencia en este arte.

Mas tarde vinieron las famosas acuarelas de González de Aledo [...]

Vida marítima: Los Cristinas (22/02/2008)

Curioso he escrito en el buzón del Google "Hernández Monjo" y he encontrado en páginas dedicadas a subastas de arte varios cuadros, marinas, de Francisco Hernández Monjo (Mahón 1862 - Barcelona 1937) y una biografía.

Ésta cuenta que nació en Mahón en 1862 en una familia de artistas plateros y orfebres. Que a los 23 años ya daba clases de dibujo y que sus temas eran paisajes del puerto de Mahón y los barcos. Hacia 1890 se trasladó a Barcelona donde completó su formación pictórica con Eliseo Meifrén al tiempo que su obra era reconocida. En 1898, la casa Tasso de Barcelona le encargó una colección de acuarelas de barcos de guerra para el libro La Armada Española. Expuso en Barcelona, Madrid, Mahón y en América del Sur con buena acogida. En Mallorca se relacionó con Tito Cittadini y Anglada Camarasa. Murió en Barcelona en 1937.

Marina de Hernández Monjo
"Marina", óleo de Francisco Hernández Monjo

A pesar de la larga tradición marítima de nuestro país, el mar no ha sido un tema protagonista en la pintura española hasta épocas recientes. Al contrario que en la cultura anglosajona u holandesa, nuestros artistas tratan la temática marítima a partir del siglo XIX, pero sin adquirir un papel protagonista. Sin embargo, a partir del siglo XIX pintores de renombre incorporan a sus producciones las visiones del mar, de las actividades marítimas y de los barcos. Estas imágenes, que combinan los valores artísticos con los documentales, conforman buena parte de la colección pictórica del museo, que reúne obras de J. Llaverias, R. Martí Alsina, M. Urgell o D. Baixeras, entre otros.
Un tratamiento aparte merecen los denominados "retratos de barcos", un género que ha proporcionado documentación fiel y útil a los investigadores para llegar a conocer con detalle cómo eran los veleros y vapores, de los que, en algunos casos, tan sólo queda su representación pictórica. La colección del museo reúne obras de especialistas en este género, entre los que hay que destacar a J. Pineda, A. Jacobsen y F. Hernández Monjo.

Museo Marítimo Barcelona

acuarela
Buque "Carlos V" en una acuarela de Francisco Hernández Monjo del libro "La Armada Española (1.898)"

Me gustaría mucho encontrar sus dibujos o pinturas de Mahón.

Actualmente en Mallorca está Ramon Sampol Isern de quien ya he puesto algunas acuarelas y que es referente obligado para los veleros y vapores de la marina de las islas. No sé si hay algún otro pintor que trabaje esta temática.

Otros días intentaré conocer algo de los demás pintores citados por Vida marítima.

Dos científicos alemanes viajan a Mallorca en 1865

fabian | 16 Setembre, 2008 16:07

La historia de hoy va de científicos. Es una advertencia puesto que estos seres tienen una manera muy especial de expresarse: donde nosotros hablamos de montañas ellos hablan de plegamientos terciarios y hay que agilizar el chip para entenderse.

De uno de ellos incluso yo había oído el nombre pues en los laboratorios escolares o universitarios se usaban como fuente calorífica unos mecheros llamados "bunsen" y quizás fuera este utensilio u otro el que les ayudó a encontrar alojamiento en Palma pues llegados a la ciudad y sin encontrar dónde dormir, fue un médico, Pere Tries i Barbarin, quien ya conocía algunos de los inventos del Dr. Bunsen, el que se convirtió en su primer anfitrión. Parece mentira en esta Palma actual tan llena de hoteles que en 1865, cuando muchas ciudades mediterráneas ya poseían una infrastructura para poder recibir miles de visitantes, Palma no la tuviera hasta el punto que H. A. Pagenstecher, el autor de La isla de Mallorca. Reseña de un viaje (1867) escribiría: "sin duda vienen pocos extrangeros, los capitanes viven en sus buques y los españoles en casa de sus conocidos". Claro que era en la Palma encerrada en sus murallas y con problemas graves de vivienda a lo largo de todo el siglo XIX lo que daría lugar al derribamiento y a la expansión de la ciudad en sus ensanches.

Es la hora de presentar a los protagonistas: los dos son científicos alemanes, profesores universitarios en Heidelberg. Quien escribe la obra es Hermann Alexander Pagenstecher (Elberfeld 1825 - Hamburg 1889), médico, naturalista, catedrático de la Universidad de Heidelberg, director del Museo Zoológico y del Museo de Historia Natural de Hamburg. Su acompañante, Robert Wilheim Bunsen (Gottingen 1811 - Heidelberg 1899), químico destacado, profesor de las universidades de Marburg, Breslau y Heidelberg, descubridor del Cesio y del Rubidio mediante análisis espectroscópicos que desarrolló y autor de diversas obras. Los dos, amigos y compañeros, viajaron por varios lugares de Europa.

En 1865 realizan un itinerario que parte de Heidelberg y pasa por Basilea, Mulhouse, Dijon, Lyon, Tarascon Nîmes, Montpeller, Cêtte y Perpiñán - en tren -; Gerona - en coche de caballos; y hasta Barcelona en tren. Desde esta ciudad, en el vapor Menorca que hacía la línea Barcelona - Alcudia - Mahón, hasta Alcudia donde desembarcan. Luego se trasladan a Inca y Palma. Dos años después, en 1867, H. A. Pagenstecher publica el libro "Die Insel Mallorka" que el mismo año es publicado en Palma con el título "La isla de Mallorca. Reseña de un viaje", traducido al Castellano por dos personajes que vale la pena conocer Paul Bouvij y Paul Vernière. El libro, aunque trata preferentemente la estancia en Mallorca, también trata todo el itinerario y el regreso vía Ibiza.

Pero hoy, siguiendo la serie de "Viajeros y barcos", conviene que recoja sólo el fragmento o partes del viaje en el Menorca.

grabado
"Port d'Eivissa", grabado

El vapor Menorca sólo tiene veinticuatro pies de ancho; pero proporcionalmente es muy largo y de sólida construcción. Demostró ser una embarcación muy valiente a pesar de su poco porte. En primera cámara había además de nosotros, un capitán inglés cuyo buque se encontraba en Palma y al que iba a reunirse para ir a Odesa en busca de trigo; y un matrimonio de Menorca, cuyos individuos, lo mismo que mi amigo Bunsen pronto se guarecieron bajo cubierta. Salimos con viento de proa del Est-Sudeste, y negras nubes cubrían las montañas más allá de la ciudad hasta el Monserrate. Hacia el levante, el cielo limpio de nubes dejaba ver un azul pálido y una espesa niebla se levantaba en el horizonte. Las cuatro y media de la tarde eran cuando dejamos el puerto y, a la vista misma de la ciudad, al pie de Monjuich, ya éramos un juguete de las olas. Las gaviotas seguían nuestro rumbo, ya delante, ya detrás del buque, ya separándose a lo lejos. Buscando el alimento en nuestra estela, fueron nuestros fieles conductores hasta que la tierra se perdió de vista.

La trepidación del buque afectaba la cabeza; las aves que con raudo vuelo, a pesar del tiempo y de las olas, parecían burlarse de nuestra velocidad, fijando su vista sobre nosotros, producían una impresión desagradable. Las crestas de las olas parecían también aves gigantescas de blancas plumas. La creciente noche y la mirada vertiginosa de las aves, cambiaban por momentos el cuadro. Ya no era posible distinguirlas de la blanca espuma producida por los rompientes de las olas sobre el negro fondo del agua. La noche se presentaba oscurísima, y la violencia del viento fue creciendo, sin su regularidad hubiera inspirado mucho cuidado. Aprecié los movimientos del buque con el reloj; sobre una longitud de unos 140 pies, se levantaba y bajaba unas ocho veces por minuto. También el balance de costado era muy frecuente. Los marineros apenas podían caminar por la cubierta. Encontré abajo mi compañero en un estado lastimoso, y el aire que allí se respiraba era nauseabundo, de modo que preferí quedar algún tiempo sobre cubierta, antes que verme lanzado de un lado a otro de la cámara como una persona embriagada. El capitán inglés recorría del mejor modo posible el buque de popa a proa como si estuviese de guardia, examinando de cuando en cuando los dos timoneles para asegurarse del viento y del rumbo, así como los botes colgados a los costados para ver si estaban provistos de remos, por si llegaba el caso de tenerlos que emplear y que sin duda hubieran sido de mucha utilidad.

La cubierta de la escalera de la cámara me procuró algún abrigo contra el furor del viento. La soledad de la cubierta, el mar, negro como el cielo de aquella noche, no ofrecían ninguna distracción y las horas pasaban con lentitud. Después de las ocho, el frío me obligó a bajar a la cámara; allí se presentó de nuevo el terrible balance, el aire repugnante, y su solitario recinto alumbrado por una lámpara colgada del techo. En los camarotes sólo se oían quejas y lamentos. No pude resistir mucho tiempo. Como los movimientos eran tan fuertes, me senté al lado de la puerta de mi camarote, para poderla abrir, pero el Dios del mar se apoderó de mí con espantosa rapidez. Mudo y pálido apareció el vacilante camarero con su aljofaina de hoja lata y su lampazo para recoger los despojos y efectos del mareo. Avergonzado me acosté en mi litera debajo de la de mi compañero. Ni tan siquiera recordé que llevaba puestas las botas, el paletó, la bufanda, los anteojos y el sombrero atado a un ojal por medio de un cordón. Traje de noche por cierto bastante original, y que no tuve ánimo para cambiar a pesar de habérseme calmado después mi indisposición por temor de agravarla con el menor movimiento. Además la noche era tan fría que nada bastaba para abrigarse.

El viento arreció, los balances del buque aumentaron, las olas barrían la cubierta, las vigas y maderos crujían. Comparaba nuestra posición a la de los soldados de plomo en una caja abierta. Mi amigo padeció mucho, pero yo no tuve más ataques.

[Nota: siguen dos páginas en las que el autor habla sobre las causas y efectos del mareo así como de los movimientos que los marineros realizan para combatirlo]

Vapor Menorca
El vapor 'Menorca' en un dibujo de Ramon Sampol Isern del libro "Vapores de las islas Baleares"

Cuando me encontré un tanto aliviado, volví a la cubierta para ver la situación. Su aspecto era poco consolador. Un viento frío soplaba con fuerza y las olas nos rociaban de lo lindo. El mar parecía negro como el abismo, pero el barco seguía impávido su marcha. Al amanecer el tiempo se mejoró, el viento rodó al Noroeste y nos permitió izar un par de velas. A nuestra derecha se descubría una extensa cordillera; era la costa N. de Mallorca; muchas de sus cumbres estaban cubiertas de nieve. Poco después doblamos el cabo Formentor: el viento se calmó en el canal que media entre Mallorca y Menorca, sin que esta última se pudiese descubrir. Cuando estuvimos al abrigo del cabo, el mar se sosegó y mi compañero pudo gozar del aspecto pintoresco de la costa. Pasamos por delante de la bahía de Pollensa, vimos una bandada de gaviotas, y entre ellas el Puffinus anglorum o Pufino común, que buscaban su alimento y que echaron a volar al acercarse el vapor. Después de pasar el cabo Pinar y el de Menorca, entramos en la espaciosa bahía de Alcudia, donde fondeamos a una regular distancia de la tierra.

Habíamos llegado al término de nuestros anhelos; y aunque sabíamos que la importancia de Alcudia había disminuído mucho por la gran miseria ocasionada por la proximidad del gran pantano, sin embargo como punto de escala de los vapores y correos, nos habíamos figurado que la ciudad y el puerto estaban más en armonía con la civilización; pero nada encontramos. Sólo se presentó a nuestra vista un extenso arenal, a lo lejos las montañas que constituyen la bahía, cuya capacidad es tal que pudiera abrigar las mayores escuadras conocidas; a su orilla una casilla sin ventanas, dos lanchas, un par de barquichuelos uno de ellos sumergido, y por último nuestro buque, era cuanto podíamos divisar. Parecía al pronto que nos encontrábamos en una lejana costa de la India, en vez de hallarnos en Europa. (*)

H. A. Pagenstecher: "La isla de Mallorca. Reseña de un viaje" El Drac editorial Mallorca 1989

El texto transcrito acaba con una señal a modo de nota entre paréntesis. A pie de página, la señal dice "Hasta aquí llegaba el manuscrito de la traducción del Sr. Bouvy. Su inesperada y sentida muerte hubiera impedido la continuación de esta interesante publicación si su inteligente cuñado, el Sr. D. Paulino Verniere no se hubiese ofrecido a continuar la traducción [...]". Otro día convendrá hablar de estos dos interesantes traductores.

Quizás también otro día convendrá poner un texto más corto del viaje, ya de regreso, del 16 de abril de 1965, desde Palma a Valencia, con escala en Ibiza, en el vapor "General Barceló".

El vapor 'Menorca'

Del vapor Menorca habla el magnífico libro - por sus textos y por sus dibujos - "Vapores de las islas Baleares" de Ramon Sampol Isern. El primer vapor de Menorca fue el Mahonés, primero de matrícula menorquina y primero en las Baleares que utilizó la hélice en lugar de las ruedas. Este vapor fue construído en 1854 y realizó la ruta Mahón - Alcudia - Barcelona.

El segundo vapor menorquín se llamó Menorca, construído en 1859 en Glasgow, Escocia, y comprado ese mismo año por la "Sociedad del Vapor Mahonés" para sustituir al Mahonés puesto que éste no era muy fiable en su maquinaria. El Menorca, de 370 toneladas, y casco de hierro movido por hélice, tenía 47,70 metros de eslora; 6,80 de manga y 3,10 de puntal, con una máquina de 160 caballos con una velocidad de 10 nudos. Pero cuando el Menorca llegó desde Glasgow a Barcelona fue fletado por el Gobierno de España para la guerra de Africa como buque auxiliar de la Armada. En julio de 1860 finalizó el contrato con el Gobierno y el 7 de julio de 1860 hizo entrada en Mahón empezando en seguida a cubrir la línea de Mahón a Barcelona con escala en Alcudia, pasando el 'Mahonés' a la línea Mahón - Palma. A partir de 1880, debido a la compra de nuevos vapores, el 'Menorca' cubrió la línea Mahón - Palma hasta 1895 en que fue dado de baja y vendido a la "Maquinista Naval" para su desguace. En sus 35 años de servicio, el 'Menorca' sólo tuvo un percance en noviembre de 1873 al chocar contra la costa menorquina debido a una espesa niebla, con daños en la proa. Prestó auxilios a varias embarcaciones, como a la polacra francesa "Hirondelle" que se encontró sin provisiones o, en 1871, en que remolcó al bergantín - goleta "Sagita", alemán, con una vía de agua, hasta el puerto de Mahón. Pero todo esto son historias que quizás algún historiador o amante de la navegación y sus barcos nos contará quizá en alguna bitácora de ese futuro Maseo Marítimo que parece se creará en Palma.

Nota final: En la magnífica Biblioteca Pública de Palma, Can Salas, podemos encontrar y leer el libro de Pagenstecher "La isla de Mallorca: Reseña de un viaje" en una edición de Felipe Guasp de 1867 o en un facsímil realizado en el año 1989 por Drac Editorial.

Paul Bouvij y Paulino Vernière, dos 'extranjeros' en la Mallorca de 1870

¿Te suena el nombre 'Ciudad de Burgos'?

fabian | 15 Setembre, 2008 16:24

Hoy contaré una historia tonta.

Va de barcos hundidos. ¿Te suena el nombre "Ciudad de Burgos"? Bueno, comenzaré con un prolegómeno. Son varios los barcos hundidos. Uno es el Thopaga, anteriormente llamado Cala Tuent que se hundió en julio. Ya escribí unas líneas sobre ello. Fue para mí un aldabonazo de que algo me fallaba pues me enteré del suceso y de que era el antiguo "Cala Tuent" a través de una bitácora que se escribe desde un mar lejano. Pensé entonces que algo no iba bien en cuanto al desconocimiento de los barcos, su realidad y su historia. Bueno, la noticia de hoy es que ha sido localizado pero que su recuperación es muy costosa y se duda en hacerlo. También hay otro velero, llamado "Asgard II" que se hundió hace tres días, el 11 de este mes. Ambas noticias las he leído primero en El mar és el camí y poco después en La goleta mallorquina Miquel Caldentey.

Pero hay otro hundimiento del que me he enterado primero a través de la prensa: Se hunde un barco con 150 pasajeros y 75 vehículos a bordo en el oeste de Turquía. Turquía está muy lejos. La noticia no indica el nombre del barco, un ferry que poco después de zarpar del puerto de Bandirma con destino a Estambul se escoró y, bueno, una muerte, unas 30 personas desparecidas y heridos. La noticia no es que haya despertado mi interés hasta que en la bitácora (atención a este dato: una bitácora) El mar, qué gran tema para hablar, en el artículo de hoy Naufraga un ferry en Turquía con 150 personas a bordo, leo lo siguiente:

Se da la circunstancia de que el ro-ro Hayat N fue el ro-ro español “Ciudad de Burgos” con indicativo de llamada EHET hasta el 2007. Botado en diciembre 1980 en los astilleros Enrique Lorenzo y Cia. S.A. de Vigo como Roll Vigo, en 1985 pasó a llamarse Burgos y posteriormente Lux Freeway, Bos Freeway y Mos Freeway hasta que en 1990 pasa a Trasmediterránea con el nombre de “Ciudad de Burgos”.

¿Te suena el nombre "Ciudad de Burgos"?

Ciudad de Burgos

Ciudad de Burgos: Construído por encargo de Elcano en Unión Naval de Levante en 1955 con el nombre de Playa de Palmanova. Comprado por la Transmediterránea en 1956 con su gemelo el Playa de Formentor que fue renombrado Ciudad de Barcelona.

¿Qué fue de ellos?

Fuente: buques.org

El tema de los nombres de los barcos es complejo: cambian de nombre, muchos nombres se repiten ... Yo viajé varias veces en un "Ciudad de Burgos" que, en los años 60 era el correo Palma Barcelona. Pero no se refiere a ese barco sino a otro, con el mismo nombre, también de la Transmediterránea. Así que me he preguntado si este barco, comprado por la Transmediterránea en 1990 estuvo en Mallorca.

Ahora viene otra pregunta: ¿Dónde acudir en Palma para encontrar esa información?

He cogido el autobús y me he ido hasta el final de la línea 1, detrás del Fuerte de San Carlos, junto al mar y muchas verjas que impiden el paso al dique del Oeste y he entrado en la Escuela de Formación Profesional Náutico Pesquera, llamada "Escuela de Náutica". Había un par de profesores creo que esperando el inicio de una reunión y les he preguntado si conocían el ro-ró "Ciudad de Burgos".

Yo me invento ahora que hubieran cogido un ordenador y ellos, especialistas en náutica, hubieran buscado información y encontrado una ficha con el nombre "Ciudad de Burgos" con todo su historial. Pero no. Uno de los profesores había estado embarcado en ese ferry y me ha dicho que sí que era frecuente verlo en Palma y que en los años 90 transportaba mercancías entre Palma y Barcelona o Valencia. Que seguro que hasta 1999, que él supiera, el barco "Ciudad de Burgos" tenía contactos con Palma y que qué pasó después no lo sabía.

En Palma lo que se dice "sociedad de la información" en el sentido de poder hallar información a través de Internet o de centros o lugares bien informados no parece que haya alguno. Pero sí puedes tener la suerte de encontrar a personas amables que, precisamente, hayan trabajado en el lugar o en el barco por el que preguntas. La mar estaba preciosa y en la lejanía se veían las islas de Cabrera.

Ciudad de Burgos

Construído por E. Lorenzo y Cía en Vigo en 1981. Su primer armador fue Interoll y recibió el nombre de "Roll Vigo". En 1985 pasó a la Sociedad de Gestión de Buques. En 1989 fue malvendido a Lexmar y en el plazo de un año cambió tres veces de armador y nombre. En 1990 fue comprado por Transmediterránea y nombrado "Ciudad de Burgos"

Fuente: buques.org - Foto: www.shipphotos.es

Ahora hace un par de horas que estoy buscando información sobre el "Ciudad de Burgos". ¿Dónde es que he encontrado una referencia más o menos reciente?

[...] Sin embargo, las novedades llegan con los otros barcos. Para hoy mismo estaba prevista la llegada del Ciudad de Burgos, uno de los barcos de carga ro-ro de Trasmediterránea, pero más lento y antiguo que los actuales superfast. Este es uno de los que antiguamente eran llamados en el ámbito portuario como Los negros. La previsión es que pudiera cargar esta misma noche 89 camiones. Sin embargo, en su camino desde las Islas Baleares ha sufrido una avería a la altura del cabo de Gata y puede que su llegada sufra algún retraso. Si se puede arreglar el desperfecto saldría de manera inmediata hacia Canarias.

aferry.es: Noticias: Trasmediterránea trae más barcos a Cádiz después de anunciar la reducción (22 enero 2007)

O sea, que el "Ciudad de Burgos" ha estado durante más de quince años en aguas de Baleares. Todo un desconocido. Hoy se ha hundido en aguas de Turquía.

Bueno, nada, no es una información importante, una curiosidad, una tontería. Pero a mí me queda una pregunta sin respuesta: ¿Dónde acudir en Palma para encontrar información válida sobre los barcos, el puerto y la náutica de las islas?

XII trobada de gegants de Palma

fabian | 14 Setembre, 2008 19:44

Se celebró ayer, sábado, la XII trobada o encuentro de gigantes en Palma como acto encuadrado en las Fiestas de la Mare de Déu de la Salut, patrona de la ciudad.

Trobada de gegants

Al encuentro acudieron casi todos los gigantes de la isla, faltando, creo, los preciosos gigantes de Muro. Margarita y yo acudimos a Cort por poco tiempo ya que los sábados y domingos tenemos otros deberes.

danza de digantes
Danzan los gigantes de Granollers

Señalaría tres novedades: dos de gigantes invitados y una de unos gigantes de Palma:
De Granollers acudieron cuatro gigantes: una pareja de reyes: Esteve y Plàcida, con los nombres patronímicos de la ciudad, denominados también "gegants grans" y una pareja de "gegants petits": Cosme y Damiana. Magníficos todos

gigantes de Fraga, Huesca
Pilarica y Mangüel, gigantes de Fraga (Huesca)

Desde Fraga, Huesca se presentaron Pilarica y Mangüel que danzaron una animada jota aragonesa. Pilarica viste un hermoso mantón y lleva el cabello curiosamente recogido. El grupo portaba también un bonito estandarte. Lo hicieron muy bien y a mí me gustó mucho la música que tocaron.

gigantes
La penúltima pareja: los gigantes de Son Espanyolet de Palma

Como novedad en los encuentros de Palma fue la presencia de los gigantes de Son Espanyolet (Palma). Assumpció ya estuvo el año pasado, pero no así Gaietà, su pareja.

danza de gigantes
Danza de los gigantes de Palma

Ocupaban todos los gigantes, una larga fila que cubría toda la amplitud de la plaza de Cort, aparte los de Palma, situados como anfitriones junto a las puertas del Ayuntamiento.

estandarte

Había también algunos cabezudos, pero pocos. Me hubiera gustado ver y fotografiar a los recientemente estrenados de Costitx, pero no los vi.

Margarita y yo nos teníamos que ir, luego sé que bailaron en distintos lugares de la ciudad y que todo ha ido muy bien. Ha sido la décimo segunda trobada en Palma.

Temporada de higos

fabian | 12 Setembre, 2008 17:54

gegants

Mañana, sábado, a las 10:00 h. en Cort:
XII Trobada de Gegants en Palma

Hace un par de semanas que Margarita en el mercado de Sa Pobla compra higos. Al mercado dominical de Sa Pobla acuden a vender sus productos algunos payeses de la comarca y, aunque también hay puestos en los que los productos son los que encuentras en los supermercados - higos envasados traídos de no sé dónde -, los propios payeses te ofrecen higos recién cogidos del árbol y no diré que expuestos en una "panera" entre hojas de higuera puesto que utilizan otras formas para el transporte y presentación del producto. No sé qué tipo de higos son - creo que en Mallorca hay unas 170 variedades -, pero son buenísimos. Ya estamos al final, creo, de la época de los higos que no sé si se consideran frutos del otoño.

La higuera es un árbol tradicional en el Mediterráneo. Su origen es del Asia Menor, pero es tan antiguo que cada lugar del Mediterráneo lo considera propio. En gran manera hoy día es un árbol postergado, en parte porque su fruto en su forma natural es de corta duración y su comercialización no es rentable. Pero también es un árbol estudiado por los botánicos, especialmente por los antiguos farmacéuticos de cada localidad. En Mallorca, en la zona de Manacor, al cambiar el siglo XIX al XX, había un estudioso del tema que se llamaba Pere Estelrich que fue ayudado por varios farmacéuticos de diversas localidades de Mallorca para la clasificación de estos árboles y frutos. Actualmente ha renacido la atención hacia las higueras de Mallorca y se buscan las variedades:

gegant
Na Mª Àngels, collidora de figues, geganta de Sineu

En la isla hay unas cien variedades de higos

Joan Picornell y Xesc Oliver se dedican a buscar estos frutos cada año para la exposición de la fiesta des Sequer

MIQUEL ÀNGEL. COLL. LLORET. Tiempo atrás, los higos fueron uno de los pocos alimentos que apaciguaban el hambre de la Mallorca rural. No obstante, durante las últimas décadas y coincidiendo con el declive del campo mallorquín, este fruto ha caído prácticamente en el olvido. Con el afán de recuperar el legado popular asociado a las labores de la recogida y elaboración de figues seques, hace varios años un grupo de lloritans decidieron organizar la fiesta des Sequer, que este fin de semana llegará a su XVIII edición.

Poco a poco la fiesta des Sequer ha permitido que la cultura asociada a la higuera se haya vuelto a popularizar. Picornell explica que "desde que se inició este festejo han sido muchas las personas que se han interesado por el tema de los higos". Destacan los casos de Josep Sacarés y Montserrat Pons (Llucmajor), que tienen sembradas en sus tierras prácticamente la totalidad de clases de higos que hay en Mallorca. La siembra de diferentes variedades de higos es uno de los objetivos que tienen en mente Oliver y Picornell, ambos proponen que "el Ayuntamiento se comprometa a sembrar varias higueras año tras año, con la finalidad de poder llegar a reunir en el municipio de Lloret todas las clases de higos que hay en la isla. Para que esto sea posible se necesitaría la colaboración popular", afirma Picornell.

Miquel Àngel Coll: En la isla hay unas cien variedades de higos (DM 31/08/2007)

higos
Dibujos de Cristóbal Vilella (1742 - 1803), de su obra "Flores y frutos de la isla de Mallorca"

Pues si hablaban de más de 100 variedades, este año se han expuesto 118 variedades (Ayuntamiento de Lloret de Vistalegre) y creo que en Llucmajor, en Son Mut Nou, ya tienen 170 variedades.

En Ibiza y Formentera, donde tienen una manera curiosa de apuntalar las higueras para que sus copas se extiendan y den sombra, parece que hay unas 20 variedades y con una de ellas están en litigio con la localidad de Burjassot de Valencia sobre de dónde es autóctona:

La guerra de la higuera negra

Eivissa se disputa con Burjassot el origen de este árbol en su variedad bordissot

RAQUEL SANCHEZ. EIVISSA. El origen de la higuera negra en su variedad bordissot ha levantado polémica y tiene preocupada a parte de la población de Burjassot, localidad valenciana que considera este tipo de higo como propio. El grupo municipal del PP en este pueblo ha presentado una moción en la que solicita al equipo de gobierno que realice un estudio botánico e histórico para que la bordissot pueda ser declarada variedad autóctona, tras conocer un estudio del antiguo Consell Insular de Eivissa i Formentera que la consideraba autóctona ibicenca. El PP de Burjassot quiere que la Universitat de València realice un informe y que la Generalitat Valenciana tenga en cuenta el resultado de estas investigaciones y la documentación existente sobre este tema para certificar el origen de la bordissot. El estudio que cita esta variedad como pitiusa fue presentado por el entonces conseller insular de Agricultura, Pep Mayans, en marzo del año pasado. Se trata de una investigación elaborada mediante una beca pagada con fondos del programa Leader Plus. Este estudio constataba que en Eivissa existen veinte variedades autóctonas de higueras, otras tantas de almendros, siete de pimientos, tres de tomates, etc. Según este estudio, las variedades de higos autóctonos pitiusos son: blanca, bordissot negre, verdal, coll de dama blanca y negra, martinenca, julia, platana, morisca, alcudia, coa, oriola, cameta, albucó, rojal, sarrona y blanca poma, entre otras.

Raquel Sánchez: La guerra de la higuera negra (DM, 11/02/2008)

Bueno, pues así estamos, tomando los últimos higos.

Páginas interesantes:
Amics arbres Arbres amics: Les Figueres de Mallorca
Llista de figueres

De las gambas rojas y el Mediterráneo

fabian | 11 Setembre, 2008 17:04

Hace tres días que estamos bajo un cielo grisáceo de arena africana; en cuanto llueva será de lodo y está anunciado un próximo cambio brusco de tiempo. Mientras, calor fuerte; más que por la temperatura - unos 30º C - por la humedad. Así que este tiempo invita a quedarse quieto en algún lugar que sea algo fresco y no moverse.

No acabo de definir qué me ronda por la cabeza relacionado con Internet, no sé qué es, pero algo es. En algún momento se aclarará, aunque para que ese momento llegue me es preciso trazar dibujos extraños que irán configurando y precisando alguna idea. Mientras me dedico a recoger alguna información como ésta de hoy relacionada con las gambas y su pesca.

barca
Es tradición poner a las barcas un nombre de mujer

El hecho está en que cada seis o siete años la existencia de gambas en las pesquerías de las islas da un bajón que dura un par de años.

Resuelto el misterio de la gamba roja

Las cataratas submarinas explican las desapariciones temporales de gamba roja en el Mediterráneo, según un estudio dirigido por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto Español de Oceanografía (IEO), que publica esta semana la revista 'PLos ONE' [...]

El estudio, coordinado por los investigadores Joan B. Company y Pere Puig, del Instituto de Ciencias de Mar (CSIC), en Barcelona, ha demostrado que las cataratas submarinas controlan los procesos biológicos de recursos vivos de las grandes profundidades de los océanos.
"Se trata de un proceso desconocido hasta el momento y que destierra la idea de que los fondos y la superficie son dos ecosistemas marinos independientes", explica Company. A su juicio, gracias a estos datos se puede determinar cuándo desaparecen las comunidades de gambas y cuándo vuelven. [...]

Para llegar a ellos, los autores analizaron el impacto de la formación de cataratas submarinas en el Mediterráneo noroccidental desde la década de los 70 hasta la actualidad. "Comprobamos que las altas corrientes asociadas a estas cataratas desplazan a las poblaciones de gamba roja de los caladeros de pesca habituales hacia aguas profundas, probablemente más allá de los 1.000 metros", aclara Pere Puig.
De esta manera se explican las desapariciones recurrentes de esta especie (cada 6-11 años), un fenómeno periódico cuyas causas hasta ahora se desconocían. La desaparición de la gamba de los caladeros tiene, en un primero momento, repercusiones económicas negativas en el sector pesquero del Mediterráneo, ya que las bajas capturas pueden prolongarse hasta cerca de dos años después y porque la gamba roja supone entre el 30 por ciento y el 50 por ciento de los beneficios de las cofradías que capturan esta especie.
Sin embargo, la acción de las cataratas submarinas favorece, en realidad, los procesos de reproducción de la especie, puesto que se fertilizan sus fondos de cría, fenómeno que propicia el crecimiento y recuperación de la población en los años siguientes

Resuelto el misterio de la gamba roja (Diario de Mallorca, 27/01/2008)

Pues lees el artículo anterior y piensas "¡Qué bien!, yo no sabía nada de todo esto de las gambas ni de las cascadas ... y además, estudios científicos". Y uno se queda tan contento creyendo que ha aprendido algo pese a que eso de las cascadas en el Mediterráneo no acaba de entenderlo del todo.

barcas

No es que pasen muchos días, pero sí los suficientes como para haberse olvidado de las gambas rojas, de su pesca y de esas extrañas cataratas en el Mediterráneo.

Gamba roja, una cuestión de corrientes

plano corrientes Mediterráneo

I. OLAIZOLA. PALMA. La mayor o menor abundancia de gamba roja en aguas de Balears o su desaparición no pasa por cataratas submarinas que descienden hasta los fondos abisales a través de impresionantes cañones sumergidos. Pero sí, como apunta Enric Massutí, investigador del Instituto Español de Oceanografía en el archipiélago, a las corrientes de aguas frías ricas en nutrientes emanadas de estas cataratas del Golfo de León o de otras, más cálidas y salinas, procedentes del otro extremo del mar, del Mediterráneo oriental. [...]

Todo este proceso que explicaría las periódicas desapariciones de la gamba roja en el Mediterráneo occidental no sería aplicable al archipiélago balear, donde no existen estos cañones submarinos que, como explica gráficamente Enric Massutí, investigador del Instituto Oceanográfico en Balears, funcionan como toboganes hacia las profundidades abisales para las aguas frías ricas en nutrientes del Golfo de León.
No obstante, en el Mediterráneo casi todo está ligado. Estas corrientes de aguas frías se desplazarían por toda el litoral de la península ibérica hasta desembocar y reforzar el denominado frente balear a lo largo de un periplo que el investigador del Oceanográfico calcula en unos cuatro meses.

De la misma manera que esta corriente de agua fría procedente del Golfo de León, otra corriente de aguas más densas, calientes y salinas procedentes del Mediterráneo oriental, de la zona más alejada de éste océano entre Chipre y Creta, provocaría una mayor abundancia de gamba roja en las pesquerías de Balears.
"Estas corrientes procedentes del este tardarían unos cuatro años en desplazarse por todo el Mediterráneo y llegar hasta Balears, donde arrastraría a la gamba roja hacia los fondos de explotación pesquera", ilustra el investigador del Oceanográfico, para quien la combinación de ambas corrientes, la fría del Golfo y la cálida de oriente, podría traducirse en que algunos años las capturas de gamba superen las previsiones más optimistas.

I. Olaizola: Gamba roja, una cuestión de corrientes (Diario de Mallorca, 27/01/2008)

Bueno, si uno no lo acaba de entender muy bien tampoco hay que tirarse de los pelos. El hecho está en que en el Mediterráneo hay buen pescado y sabrosas gambas rojas y pescadores que las pescan. Y que todo lo que es cuestión de climas, aire, agua, mares, etc. es complejo y no sabemos mucho sobre ello. Así que cuando me hablan del calentamiento global y de que los hielos de la Antártida se derriten, pongo cara de no entender nada y de escepticismo total.

Travesía en el Mallorquín de Juan Cortada en 1845

fabian | 09 Setembre, 2008 15:59

Don Juan Cortada y Sala (1805 - 1868) fue novelista, historiador, abogado, periodista, arqueólogo, poeta popular y catedrático. Nacido en Barcelona, acabó la carrera de Derecho a los 20 años y fue agente fiscal de la Audiencia de Barcelona, cargo que, tras 12 años de desempeñarlo, renunció para dedicarse a la literatura, la cátedra y el periodismo. Escribía en el "Diario de Barcelona" con el pseudónimo de Abén Abulema y en el periódico "El Telégrafo" con el de Benjamín. Tradujo al Castellano la obra de George Sand, así que, cuando en el verano de 1845 se embarcó en el vapor Mallorquín para venir a Mallorca, ya conocía la opinión que en 1839 ella había expuesto en su viaje en el mismo vapor. Juan Cortada escribió a manera de diario "Viaje a la isla de Mallorca en el estío de 1845" que publicó en ese mismo año.

Este libro de Juan Cortada se ha reeditado este año, 2008, por la editorial de Miquel Font. M. Elena Vallés, periodista, nos habla de él en La otra cara de ´Un invierno en Mallorca´. Yo no tengo esta nueva edición, pero de otra editada por RODA en 1948, copio los párrafos relacionados con el viaje en el Mallorquín.

Julio de 1845
Día 19

[...] A las tres de la tarde de este día, después de toda aquella zambra de despedida de amigos y de acompañamiento de parentela, hemos entrado con unos cuarenta pasajeros más en el vapor Mallorquín, que suele llevar a Palma carne humana y traer de allí carne cerduna. Es vapor de cortas dimensiones, de regular marcha, de pocas comodidades y de camas tan duras que son a propósito para hacer penitencia. El tiempo estaba calmoso y la mar tranquila, de modo que había justa razón para esperar un feliz viaje. Comenzó éste como todos los que se hacen en vapor. Los pasajeros sentados en el alcázar, reservados primero, accesibles muy pronto, y casi amigos a poco rato. La conversación primera ha sido la que debiera ser la última, a saber, si yo me mareo, si tú te mareas, si aquel se marea, y si todos nos mareamos. Yo tengo para mí que esto del mareo no es capaz de explicarlo, no digo yo un médico, porque los tales, con su perdón sea dicho, explican pocas cosas, sino nadie, porque ni es fijo marearse siempre ni dejarse de marear aun cuando las circunstancias sean iguales. En los barcos de vela es grande llamativo del mareo el olor del alquitrán de que está el buque impregnado; mas en los de vapor el alquitrán está suplido con usura por el maldito hedor del carbón de piedra, de suerte que en toda clase de buques hay para ese martirio un auxiliar muy eficaz del movimiento. El tiempo ha sido bueno, y con todo apenas había una hora de la salida de Barcelona, cuando varios pasajeros, incapaces ya de tenerse en pie, han ido a buscar un consuelo al sutil colchón [...]

Palma
Vista de Palma en el mapa del Cardenal Despuig (1764)

Vino la noche y con ella una luna clara, hermosa y de plenilunio. Me he levantado a pesar de mi mareo, y a las nueve y media he subido a cubierta para mirar la luna que formaba un río de plata desde la proa del buque hasta el horizonte, y que en la larga y agitada estela que el barco dejaba, confundía su blanca luz con la efosforescencia de las aguas y con la oscuridad de las olas que quedaban en sombra. ¡Cuántos ojos había quizás en aquel momento fijos en el mismo astro! Hermosa es la luna, mas yo creo que al llegar la noche desaparecen todas las bellezas del día, como las ilusiones de la vida huyen en la proximidad de la muerte. ¿Qué es pasar una noche de angustias, dentro de un sepulcro de madera y lanzado en mitad de las aguas de un mar? ¿Qué es de las ideas que asaltan nuestra mente, de los pesares que afligen a nuestra alma, de los recuerdos, de los vaticinios, de los deseos, del bregar contra lo que sucede y que no puede de modo alguno evitarse? Eso es más que medio morirse.

Día 20

Ha amanecido. El tiempo estaba sereno y calmoso. A las cuatro hemos llegado delante de la Dragonera, islote árido, y centinela avanzado de Mallorca. En su más alta cumbre hay una torrecilla antigua, desde la cual se hace una seña cuando llega el vapor, seña que transmitiéndose de torre en torre llega a Palma en pocos minutos. Viven en esa torrecilla dos hombres; nadie más y nada más. ¿Qué hacen ahí esos dos hombres? Anuncian el vapor que pasa una vez cada ocho días. ¡Digna ocupación para dos seres intelectuales que tienen una alma inmortal! ¿Es esa la misión que Dios les ha confiado al darles la vida?

vapor Mallorquín
El Mallorquín, en una acuarela de Ramon Sampol Isern (ver tamaño grande)

El buque, si hay buen tiempo, pasa entre la Dragonera a estribor, y a babor la costa de Mallorca, desnuda por ese lado, cortada perpendicularmente en inmensos torreones, eterna morada de palomas, y en uno de los cuales hay un claro y penetrante eco que responde a las voces del navegante que al pasar le llama. ¡Quién sabe en cuántos idiomas ha contestado ese eco, a cuántas gentes ha oído! El que hoy responde al hombre del siglo XIX, respondió en otro tiempo a los rodios, a los fenicios, a los cartagineses, a los romanos, a los árabes, y acaso contestó a la salutación de Berenguer III y a la de Jaime el Conquistador. Todos esos pueblos y esos hombres pasaron, y pasaron sus hechos, y el peñasco está allí, y su voz clara y fuerte contesta hace acaso cincuenta siglos a todo el que le habla sin haberse debilitado, ni siquiera enronquecido. Con la misma contestará dentro de cincuenta siglos.
Antes de llegar a Palma asoman pocos palmos sobre el nivel del agua algunos islotes de viva peña que el mar poco a poco rompe con aquella perseverancia despiadada que los irá convirtiendo en menuda arena y arrebatándolos entre la reventazón y las espumas. Dentro de algunos siglos no asomarán la cabeza, y entonces quizás se estrellará contra ellos alguna nave y perecerán los hombres que en ella vayan.

Palma está en el fondo de una gran ensenada, y para entrar en el puerto se dobla la punta llamada Cala Figuera, que es uno de los dos cabos que forman ese largo seno. El buque sigue la derrota teniendo a babor la costa que se hace amena al paso que se aproxima a la capital. Poco antes de llegar a ésta está Porto- Pí, pequeña rada que se va llenando, defendida por dos torreones góticos, sobre uno de los cuales se ha levantado una obra moderna en que hay el faro. En este lugar desembarcó D. Pedro IV de Aragón llamado el Ceremonioso o del Punyalet cuando en el año 1343 vino a desposeer del reino de Mallorca a Don Jaime III que perdió corona y vida en la batalla de Llucmajor. Un poco más adelante y sobre la cumbre descuella el castillo de Bellver, lugar de destierro en que gimió el ilustre Jovellanos y que visitaré otro día. Al pie del castillo hay una fortaleza moderna para defender la entrada del puerto propiamente dicho, que es pequeño y está abrigado de los vientos. Desde el buque se ve gran parte de la ciudad tendida en terreno algo desigual, y a un extremo de ella en lugar alto se eleva la magnífica catedral de color de rosa seca y que de lejos parece dominar la ciudad toda. Cerca de ese punto descuellan tres palmeras inmediatas a las ruinas del convento de Santo Domingo, demolido por el vandalismo de la revolución. Esta vista es muy linda y no sé si por la prevención con que uno viene o por qué fantástica idea, me ha parecido que todo eso tenía un resabio árabe.

A las siete el buque ha echado el ancla y al momento lo ha invadido un enjambre de hombres y mujeres que para saludar dos minutos antes a los parientes y amigos, han obstruído la cámara y la cubierta, sin consideración al mareado viajero que desea pisar el suelo quieto, y que tenía que ganar el terreno a palmos, buscando entre aquella confusión y muchedumbre el equipaje y el faquín que se lo llevara. Por fin hemos saltado en tierra y después del consabido registro en la puerta y de los consabidísimos reales, nos hemos venido a la fonda de las Tres Palomas y alojado en el cuarto número 11.

Juan Cortada y Sala: "Viaje a la isla de Mallorca en el estío de 1845"

La llegada por mar a Palma, a quienes vivimos en ella nos resulta una mirada común y, aunque de gran belleza, muy repetida. Hermosos son las párrafos en los que Juan Cortada nos habla de la luna y de su rielar sobre el mar o de los ecos con que los peñascos de la costa contestan a quienes los llaman. Los barcos actuales no pasan tan cercanos a ella como para lanzar ningún grito ni posiblemente tengamos el espíritu romántico del viajero del siglo XIX.

La imagen del vapor Mallorquín está tomada del libro Vapores de las Islas Baleares de Ramon Sampol Isern

 
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