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El viaje de J. B. Laurens en 1839

fabian | 30 Setembre, 2008 15:33

Era el otoño de 1839, concretamente el 22 de septiembre cuando, a las dos y media de la tarde llegaba el vapor "Mallorquín" al puerto de Palma procedente de Barcelona de donde había salido el día anterior a las cinco de la tarde. Entre sus pasajeros estaba José Bautista Laurens (1801 - 1890), anotado en la relación del vapor como pintor.

Pintor, sí, tal vez ésa era la faceta más sobresaliente de este artista de Montpellier, capital de la región de Languedoc - Rosellón en Francia. Pero, en su viaje de regreso, también en el "Mallorquín", del 9 de octubre del mismo año, 1839, la anotación del vapor indica "artista francés". Pocos meses después, en 1840, en la imprenta de Boehn y Cía de Montpellier se editaba el libro "Souvenirs d'un voyage d'art a l'île de Majorque" firmado por J.B. Laurens que presentaba tras el texto 55 grabados sobre el viaje realizado.

En 1945, la Editorial Moll de Palma, iniciando una colección titulada "Raixa", publicaba en Francés el viaje de Laurens añadiendo un prólogo en Castellano firmado por Juan Ramis de Ayreflor, con las 55 litografías. No es un libro fácil de encontrar pues no se halla en Can Salas, pero sí en la Biblioteca de la Misericordia, llamada de "Cultura Artesana". Con la referencia del libro, allí me he encaminado y me ha parecido que estrenaba el libro ya que, aunque su lomo estaba desencolado, las páginas parecía que no habían sido nunca abiertas.

grabado
Litografía de J. B. Laurens (1840)

En el fragmento del viaje desde Barcelona a Palma, que es el que recojo en esta serie que titulo "Viajeros y Barcos" no nombra el vapor. Lo traduzco del Francés:

Llegada a Palma

Salí de Barcelona al ponerse el sol; al levantarse, vi aparecer en el horizonte a través de las brumas del mar, la cadena de altas montañas con la que termina la costa noroeste de la isla, la cual íbamos a bordear (El Puig Mayor d'en Torrella tiene unos 1464 metros de altura sobre el nivel del mar). Las bellas sinuosidades de los picos que se suceden por lo menos a lo largo de unas quince leguas, fueron para mí el presagio de bellezas pictóricas tan grandiosas como las que el genio poético de Poussin ha sabido combinar. Al dejarme llevar por estos sueños sobre arte, calmaba la impaciencia y el aburrimiento de la travesía. Algunas horas más tarde, al sobrepasar el extremo más oriental de estas montañas, una enorme masa de rocas cortadas a pico resaltaron de la gran cadena para revelarse a los pasajeros del paquebote; era la isla de la Dragonera, donde el hombre no ha puesto el pie sino para construir una pequeña torre de defensa bastante inútil. A partir de este lugar, navegamos muy cerca de la costa, incluso alguna vez entre peñascos cubiertos de vegetación amarillenta de los pinos d'Alep y de palmitos (Chamaerops humilis), muy abundantes en las costas de la isla.

Aún una hora de espera y ya estábamos en la rada de Palma, desde donde se ven los edificios y los molinos de viento a una distancia de tres leguas. Pronto apareció a la izquierda una torre encantadora que sirve de semáforo [une tour charmante qui sert de sémaphore], y sobre una colina, el castillo de Belver, que me propongo ver de cerca. En fin, me encontraba en el puerto rodeado de gente siempre curiosa por ver llegar "el vapor": ya estábamos con los paisanos vestidos como griegos modernos y las mujeres cubiertas del "rebozillo", especie de tocado [guimpe] monacal.

Sobre las murallas reconocía ya las torrecillas prismáticas de la Lonja; por encima de los techos de las casas, algunas palmeras lanzaban su copa y, más alta que los demás edificios, la gran catedral y el antiguo palacio real elevaban uno sus torres y otra su campanario y los aguilones de sus numerosos contrafuertes.

Josep Bonaventure Laurens: "Souvenirs d'un voyage d'art a l'île de Majorque" (1840)

litografía
Grabado de J. B. Laurens (1840)

George Sand, quien también viajó en el vapor "Mallorquín", estuvo en Mallorca en invierno de 1838, unos meses antes que Laurens; pero el libro "Un hiver à Majorque" no fue publicado hasta 1855, por lo que Laurens no podía conocerlo.

Voy a transcribir un fragmento que me ha gustado en el que Laurens cuenta el porqué elegió Mallorca:

Un día, hojeando un cuaderno de los Lieder tan soñadores y melancólicos de Beethoven, encontré el célebre canto de Mignon por Goethe:

"Sais-tu la terre aû les citrons fleurissent?
Où les fruits d'or des oranges mûrissent?
Dans l'air de feu languit le myrte vert
Et le palmier s'élève grand et fier
"

Cantando estos versos, la isla de los frutos de oro se me apareció en su aspecto más brillante; y cuando supe que ninguna obra de arte sobre esta isla había sido publicada y que los paisajes y monumentos que debían en ella encontrarse eran desconocidos por los pintores y artistas, mi resolución fue firme. La relación publicada en 1807 por S. Sauveur, y la "Flora Balearica" de M. Cambessède fueron los únicos libros a mi alcance, en los cuales pude gustar previamente mi viaje y llenar mi imaginación con imágenes verdaderas o falsas de la isla que iba a visitar.

Josep Bonaventure Laurens: "Souvenirs d'un voyage d'art a l'île de Majorque" (1840)

grabado
Litografía de J.B. Laurens (1840)

De las 55 láminas del viaje - algunas dedicadas a Barcelona - he fotografiado unas pocas. ¡Cuan conveniente sería que Miró Llull ampliara su web con muchos grabados más!

Comentaris

Re: El viaje de J. B. Laurens en 1839

Jaume | 05/08/2011, 10:57

Te quería enviar el enlace del libro digitalizado, pero por aqui no me deja.

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