Alta mar

Contacto

Junto al estanque

fabian | 08 Juliol, 2008 17:21

El estanque me ofrece luces y sombras. Me siento y mi vista requiere unos momentos de acomodo; juego cruzado de resplandores cegantes y oscuridades indefinidas.
- Fabián, ¿qué piensas?
- No pienso.

Estanque

Un juego:

Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma ________,
para mi yerto corazón ______,
para mi amarga vida ________ ...
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar en nada!

Faltan las palabras "fatigada", "herido" y "lacerada".

Y mirando el estanque me he acordado de este soneto de Manuel Machado: "el mar, el mar, y no pensar en nada". Los otros versos son como un estribillo de una canción de la que uno se acuerda de vez en cuando. Posiblemente todos nos veamos a nosotros mismos en ese pobre cuerpo dolorido: "mi pobre cuerpo ...", "mi triste alma lacerada", "mi yerto corazón herido", "mi amarga vida fatigada" y ante todos ellos: ¡el mar, el mar y no pensar en nada!

estanque

Entre las luces y sombras del estanque se entreven unos nenúfares blancos ... acerco más la cámara ...

Ese soneto del cuerpo dolorido no era frente a un estanque de reflejos cegadores, ni en una mañana veraniega y calurosa. Manuel, el autor, se sitúa frente al mar en el ocaso: "Era un suspiro lánguido y sonoro / la voz del mar aquella tarde ..." Y esas palabras: "suspiro lánguido y sonoro" como "voz del mar" quedan en la memoria de un jovencillo en época romántica: "Era un suspiro lánguido y sonoro / la voz del mar aquella tarde ...". Y, muy pronto, "Para mi pobre cuerpo dolorido / para mi triste alma lacerada / para mi yerto corazón herido, para mi amarga vida fatigada" (siempre enfatizando ese "mi" posesivo) y, tras ellos: "la mar, la mar ... y no pensar en nada". De verdad que, en estado de romanticismo, quedan estos versos en la memoria como un grito o como un estribillo de una canción y reaparecen en distintos momentos de la vida.

Miro al estanque, ¿es como un mar un poco pobre?, quizás. Y me imagino un sol poniente y rojizo y este "pobre mar" con "un suspiro lánguido y sonoro la voz del mar" ... Y no, no cuela; no cuela tanto como lo de "para mi pobre cuerpo dolorido ...".

peces de colores
Estanque de los jardines de Alfabia

¡¡¡ Peces de colores!!!! Este "pobre mar" tiene peces de colores. Maravilla. No los había visto desde mi infancia. Los pilluelos se acercan a mi sombra (o a mi reflejo) pidiendo comida que no tengo. Peces rojos ... el sol, "en una brasa cárdena deshecho, hundió en las olas la dorada frente"

Yo no sé si hay una primera edad de la inocencia en la que esperamos triunfar y ser felices a lo largo de la vida ... "una virgencita de lánguidos perfiles, / que sueña, por las noches, a la luna, / deliciosas caricias infantiles. [...] Aún no sabe ..." (¿Por qué me vienen hoy al recuerdo algunos versos de Manuel Machado? Ese "Aún no sabe" es perverso, cruel. Además no lo continúa, ¿qué es lo que aún no sabe la virgencita de lánguidos perfiles que sueña deliciosas caricias infantiles?) Ya me he desviado del tema. Estaba con el estanque, ese "pobre mar" de suspiro lánguido y sonoro ... ¿Hay quizás otra edad de la inocencia que llega en la ancianidad, en la vejez? Esa virgencita que sueña caricias infantiles por las noches, a la luna, vivirá y se hará mayor. ¿Recordará entonces sus sueños de deliciosas caricias? O, tal vez, entonces "ya sabrá ..." Y mirando al estanque, observará los nenúfares y los peces de colores; su alma ¿vibrará ante ellos y pensará en otro mar, en ese mar de suspiro lánguido y sonoro para su pobre cuerpo dolorido, para su triste alma lacerada, para su yerto corazón herido, para su amarga vida fatigada?

- Fabián, ¿en qué piensas?- me pregunta Margarita mirando el estanque
- En nada ..., bueno, sí, en el mar

Ocaso

Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.
Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.
Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,
para mi amarga vida fatigada ...
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar en nada!

La primavera

Es una niña todavía... Es una
virgencita de lánguidos perfiles,
que sueña, por las noches, a la luna,
deliciosas caricias infantiles.
Humedad de jardín hay en sus ojos.
Las rosas de su carne son la rosa.
Y, como una fragancia misteriosa,
le sube un beso hasta los labios rojos.
Aun no sabe... Y esfuma sus amores
en el aire. Se llena la pradera
de rocío, de aromas y colores ...
Amar, matar, vi vir, morir quisiera.
¡Oh! ¡Cómo llora y ríe entre sus flores
la virgen loca de la Primavera!

Manuel Machado: Sonetos

Comentaris

Afegeix un comentari
 
Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS
Powered by LifeType - Design by BalearWeb - Administrar