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La piedra y el fulgor de otoño de Juan Gelman

fabian | 29 Novembre, 2007 20:58

Es un gran caserón antiguo separado de la calle por un jardín. El edificio es enorme y un tanto sombrío. Una parte se levantó sobre un antiguo cementerio y en él estuvieron un hospicio y un asilo de ancianos; tiene algo de tenebroso.Tras el jardín, cuando pasamos Margarita y yo en estas tardes ya oscurecidas del otoño vemos esos altísimos ventanales iluminados y, tras ellos, una biblioteca pública que, dentro, es acogedora y siempre tiene gente.

Los horarios, los de Margarita y mío, son siempre tempranos. Nos levantamos temprano, comemos temprano, paseamos temprano y nos vamos a dormir temprano. No coinciden muchas veces con los de mucha gente, al menos aquí en la ciudad. Y digo esto sin saber lo que digo pues hay horarios muy variados. Sales a las seis de la madrugada pensando que la calle estará vacía y ¡qué va! Diría que tenemos horarios de escolar poco dormilón. Así, que a las seis de la tarde, ya de noche en la calle, paseamos pensando en la cena del regreso al tiempo que bibliotecas y comercios están en plena faena. De ahí las luces encendidas de esta biblioteca en esa casona de donde los viejos salían a las tres de la tarde y tenían que retornar a las seis. No les decían entonces que rellenaran algún bolsillo con tabaco de colillas tiradas, pese a que lo hacían para fumárselo a escondidas de las monjas que los cuidaban. Entonces, en aquel tiempo, nunca estaban encendidas las luces.

biblioteca
Ventanales de la biblioteca de la Misericordia

Al regreso me encuentro con la noticia de la concesión del Premio Cervantes al argentino Juan Gelman. Busco en (la) Internet y encuentro su bitácora. ¿Es el primer Premio Cervantes con bitácora?

Hechos

mientras el dictador o burócrata de turno hablaba
en defensa del desorden constituido del régimen
él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro
entre una piedra y un fulgor de otoño
afuera seguía la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/
la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando
la noche/él tomó el endecasílabo y
con mano hábil lo abrió en dos cargando
de un lado más belleza y más
belleza del otro/cerró el endecasílabo/puso
el dedo en la palabra inicial/apretó
la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata
salió el endecasílabo/siguió el discurso/siguió
la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/la represión/
[la muerte/las sirenas policiales cortando la noche
este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta
[ahora
a ningún dictador o burócrata aunque
sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata/y también
[explica que
un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor
[de otoño o
del encuentro entre la lluvia y un barco y de
otros encuentros que nadie sabría predecir/o sea
los nacimientos/ casamientos/ los
disparos de la belleza incesante

Juan Gelman: Hechos (1978) (en poetas.com)

Me llama la atención el uso de la barra en los versos. Encuentro varias webs con poemas suyos. Busco en ellos la palabra "biblioteca" sin encontrarla; también la palabra "otoño" y ésta sí aparece varias veces: "un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor de otoño o del encuentro entre la lluvia y un barco y de otros encuentros que nadie sabría predecir". Me gusta este poema: "ningún endecasílabo derribó hasta ahora a ningún dictador", pero el disparo frustrado del endecasílabo no sólo explica que ningún dictador fuera derribado por un endecasílabo sino que también explica que un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor de otoño o de otros encuentros impredecibles.

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