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Declaración BIC yacimiento Murada de sa Cala de Formentera

fabian | 12 Desembre, 2014 17:05

Declaración del yacimiento arqueológico JA-93 (Murada de sa Cala) bien de interés cultural en la categoría de zona arqueológica

Autor: Consejo Insular de Formentera
Fuente: BOIB Núm. 161
Fecha publicación: 25 / Noviembre / 2014

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Declaración BIC yacimiento Cap de Barberia I de Formentera

fabian | 12 Desembre, 2014 16:19

Declaración del yacimiento arqueológico JA -31 (Cap de Barbaria I) bien de interés cultural en la categoría de zona arqueológica.

Autor: Consejo Insular de Formentera
Fuente: BOIB Núm. 161
Fecha publicación: 25 / Noviembre / 2014

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Incoación BIC yacimiento de s’Illot de Sa Galera (Palma)

fabian | 11 Desembre, 2014 22:20

Incoación de la delimitación del Bien de Interés Cultural, como monumento, del Yacimiento de s’Illot de Sa Galera, del término municipal de Palma

BOIB Núm. 169
Fecha publicación: 11 / Diciembre / 2014

IB3: Els restes arqueològics de l'Illot de na Galera, Palma

Existe una buena web sobre los yacimientos en Na Galera: Na Galera: yacimiento púnico en el islote de Na Galera.

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Patrimonio bibliográfico Mallorca 1935

fabian | 10 Desembre, 2014 17:19

La consulta al Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español de la producción en Mallorca de 1935 me indica 31 libros, de los cuales 30 fueron publicados por imprentas mallorquinas. Una publicación titulada "Mallorca", encargada por el Fomento del Turismo de Palma fue impresa en Barcelona.

La Impremta Mossèn Alcover publicó 12 títulos entre los que están los tomos VII, VIII, IX y XI de "Aplec de Rondaies mallorquines / d'en Jordi des Recó (Mossèin Antoni M. Alcover; il. lustrada amb dibuixos d'en Josep Moll Casasnovas), aunque en el tomo VII los dibujos son de Prat.

Me llama la atención que Antoni M. Alcover en estos años publica en otra imprenta, así este 1935 es en la Editorial Mallorquina donde sale su obra "Algo sobre la extinción de la Compañía de Jesús y una obra de P. Nonell... / Antoni Mª Alcover".y es que la imprenta a su nombre sólo publica en una de las lenguas de los ciudadanos de esta isla, aunque la obra de 1934, también publicada en la Editorial Mallorquina, era "L'inquisició d'Espanya / Antoni Mª Alcover".

Otras obras publicadas por la Impremta Mossèn Alcover fueron en este año: "El Corbatxo / de Giovanni Boccaccio ; traduït en català per Narcís Franch (segle XIV) ; transcrit i publicat per primera vegada amb próleg, notes i glossari per Francesc de B. Moll"; "Edificant la ciutat : amor / Andreu Caimari"; "La cançò del mar : un al.lot de barca : comedies mallorquines /Gabriel Cortés"; "Primeres poesies / Miquel Costa i LLobera"; "Rosada / Bartomeu Guasp"; "Historia de la villa de Campanet / Guillermo Miralles Triay"; "La minyonia d'un infant orat / Llorenç Riber" y "Vocabulario mallorquín-español / redactado por Antonio Vives Ginard"

Todas las demás imprentas o editoras de la isla publican en las dos lenguas mayoritarias entre los ciudadanos. Así, la imprenta La Esperanza publica este año cinco obras: "Sa tía Remeis : comèdia de bon humor en 3 actes / Sebastiá Llompart Aulet"; "Rápidas / Justino Ripalda (Pedro-Antonio Matheu)"; "Hagiográficas / Justino Ripalda (Pedro-Antonio Matheu Mulet)."; "Documentos inéditos acerca de Mosén Jacinto Verdaguer : su amistad con los agustinos del Escorial / por el P. Manuel Monjas, O.S.A." y "El salario familiar : teoría y práctica / Bartolomé Quetglas Gayá". La imprenta Tous publica dos: "Aygo-forts / Gabriel Maura Montaner; prólogo de Juan Alcover Maspóns" y "Relato oficial de los sucesos revolucionarios de octubre en Asturias y Cataluña".

El número de imprentas que publican este año es de 9, la mayoría de larga trayectoria pues pasan de padres a hijos.

La Imprenta Amengual y Muntaner publica ya en 1901 y lo hace sin interrupción. En 1935 imprime dos obras: "Dinamisme de Ramon Lull / Salvador Galmés" y "Mujeres que no sonrien / J. Sampol Solivellas".

La Imprenta de B. Rotger que también publicaba en 1921, desapareció en 1924.

La primera anotación que tengo de la Editorial Mallorquina es de 1914 en que publica "Nobiliario mallorquín dedicado a la Reina Nuestra Señora / por Joaquín María Bover", llamándose entonces "Editorial Mallorquina de Francisco Pons". Es la única obra que publica. En 1934 aparece una "Editorial Mallorquina" que es donde publica Mossèn Alcover y en 1935 imprime, además de la obra citada, "Desatinos de un protestante : puestos en solfa / por un aficionado al solfeo".

La Escuela-Tipográfica Provincial aparece ya en 1901 y publica documentos oficiales. En este año "Ley municipal / Ministerio de la Gobernación"

Antoni Mª Alcover, de 1925 a 1930 publica en Estampa de Mn. Alcover

De la antiquísima Imprenta Guasp tengo anotaciones desde 1901, fecha en que comienzan mis anotaciones. En 1935 publica "Doña María de la Concepción López de Vega y Muñoz : un modelo para las mujeres de acción católica / José Marzo".

También desde 1901 datan mis anotaciones sobre la Imprenta de Francisco Soler que en 1935 publica "Reglamento / Cooperativa l'Unio dels Trencadors" y "La creu i la mitja lluna : 1235 i 1535 / Elvir Sans". Es una de las imprentas con mayor número de impresiones: entre 1901 y 1935, 98 obras.

De la Imprenta Hijas de Juan Colomar tengo anotaciones de 1901 a 1932. Un total de 116 obras.

De la Imprenta Tous también tengo anotaciones desde 1901 en que publicó los "Aygo-forts" de Maura.

De la imprenta La Esperanza tengo anotaciones desde 1914.

No sé si hay algún estudio sobre las principales imprentas mallorquinas, tema que merecería alguna investigación. Mis datos son parciales y los he recogido preparando estas entradas de Patrimonio Bibliográfico.

Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español

Lugar Producción: Mallorca........Fecha: 1935

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Patrimonio Bibliográfico Mallorca 1934

fabian | 09 Desembre, 2014 16:25

Del año 1934 en Mallorca, el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español me indica que se imprimieron 33 publicaciones. Tal vez la novedad importante de ese año es la aparición de la Editorial Moll, aunque no aparece con tal nombre sino como "Impremta Mossèn Alcover", la cual ya existía anteriormente aunque no hubiera realizado impresión alguna en los tres primeros años de la década de los 30. En 1930 aparecía con el nombre de "Estampa de Mn. Alcover".

Aparece la "Impremta Mossèn Alcover" con bríos pues nada menos que presenta este año seis publicaciones: "Corona poética que dediquen a la Mare-de-Déu de Lluch en el cinquantenari de la seva coronació pontifícia els poetes de Mallorca"; "Cançons populars mallorquines / selecció i comentari per Francesc de B. Moll"; "Poesies / d'en Pere Orlandis ; precedides de la "Complanta" de Mn. Costa i Llobera ; i d'un pròleg de Miquel S. Oliver"; "La conquista de Mallorca pel rei en Jaume I : estudi tecnic militar / per Miquel Ribas de Pina"; "Codolades mallorquines / originals de Andreu Roig i Prohens" y "Novel·letes menorquines / per Angel Ruiz i Pablo".

Hay mucha variedad de obras en 1934, predominando las literarias. Además de las citadas, aparecen: "Centro / Lorenzo Villalonga"; "L'estela d'or / Maria Verger"; "Thirty pieces / by Sidney Salt"; "Conozco una mujer / María de la Peña"; "Comedies d'en Pere d'A. Penya"; "Panochadas / José Fuster Forteza ; portada y caricatura de Sebastián Rubí" y "Errada de comptes : peça lírica en tres actes / Maria Esteve de Vicens ; amb música del mestre Artur Baratta"

Hay varios estudios sobre Historia: "L'inquisició d'Espanya / Antoni Mª Alcover"; "Breve noticia de la labor científica del capitán de navío Don Felipe Bauzá y de sus papeles sobre América : 1764-1834 / publicadas con motivo del centenario de su muerte por Juan Llabrés Bernal"; "La corta del agua y la derrota de Fat-Ellah : estudio histórico-crítico de estos dos incidentes del sitio de la ciudad de Palma / Pedro-Antonio Matheu"; "Historia o crónica relación de la ilustre y fiel villa de Lluchmayor escrita en 1770 / por D. Guillermo Terrasa..., y completada en 1811 por el Dr. D. Francisco Talladas" y "Muro en la mano / por... Mateo Sastre Servera ; [grabados, Fotograbados Mallorca]", aunque esta última obra quizá sea - lo desconozco - una guía no sé si turística.

Sobre temas de actualidad o del momento se encuentran: "Urbanisme minim : l'esdevenidor de la nostra ciutat / Guillem Forteza"; "El servicio municipal de aguas : notas descriptivas de las obras preliminares del proyecto de abastecimiento de agua a presión a la ciudad, inauguradas en marzo de 1934" y "Los hermanos Baltasar y Miquel Isern Vidal : muertos por fuerzas de carabineros, en las inmediaciones de la ciudad de Alcudia, en la noche del 25 de septiembre de 1933 / [Fernando Pou]".

Varias obras de tipo religioso y luliano; "Entre obreros : el P. Pro "obras son amores" / Adro Xavie"; "Programa del curso de cuestiones sociales para sacerdotes / aprobado por el Sr Arzobispo-Obispo de Mallorca que dirigirá el Sr. D. Bartolomé Quetglas Gayá"; "Jesucristo / Pedro-Antonio Matheu Mulet" y "La irradiació estètica de l'obra lul·liana / Guillem Forteza"; "La teoria Lul.liana de les marees / M. Massutí i Alzamora"; "Grandesa i dissort de Ramon Lull Notes de divulgació / Joan Pons i Marquès" y "Dues crisis en la vida de Ramon Lull / Joan I. Valentí".

Para escolares hay dos textos de Porcel y Riera y, ya para acabar esta enumeración, una guía turística: "Condensed english tourist guide to Palma and other places of interest in Majorca.

Quedan sueltas dos obras que tal vez podría clasificar como de Ensayo: "Biología del capital y del trabajo : arte de vivir bien / José Vidal y Ros" y "Al marge de "El Criteri" de Balmes / Miquel Ramis Alonso, Prev.".

Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español

Lugar Producción: Mallorca........Fecha: 1934

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Hacia la urbanización de la costa mallorquina: El Terreno, Ciudad Jardín

fabian | 04 Desembre, 2014 17:49

Las poblaciones es la isla se situaron a varios kilómetros de la costa; las pocas situadas junto al mar fueron fortificadas como Palma y Alcudia. El peligro - piratas, corsarios - llegaban por mar, por lo que siempre convenía estar prevenido. Sobre las montañas cercanas al mar se crearon atalayas, torres de observación con vigilantes que alertaban del acercamiento de navíos. En 1830 Francia conquista Argelia, foco de la piratería en el Mediterráneo Occidental y los peligros desaparecieron. La costa, inhabitada, de tierras menos fértiles que el interior podría ser habitada.

Fue un proceso lento. Hacia 1860 se realiza el saneamiento de la albufera de Alcudia, pero también se produce otro acontecimiento que afectará a las costas de Mallorca. Una ley de 1868, durante el reinado de Isabel II proporciona unas ayudas para la creación de unas colonias agrícolas. Las ayudas están relacionadas con la distancia a las poblaciones cercanas, a mayor distancia, más ayuda económica. Entre 1874 y 1891 fueron aprobadas en Mallorca nueve colonias. Una de ellas, la Colonia de Gatamoix, fue solicitada en 1876 por la compañía inglesa que trabajaba en la albufera de Alcudia y funcionó hasta 1897, cuando ya era propietario Juaquín Gual de Torrella. Creo que de ella no queda nada.

La ley de las colonias agrícolas exigía que se creara una población nueva con un mínimo de habitantes; según fuera la cantidad de estos variaban las ayudas que recibían. Otra colonia fue la del Carmen, en Manacor, Fundada en 1888, es la actual Portocristo. En Felanitx, la Colonia de Can Alou y Plà de la Sinia, de 1877, se integró en Portocolom. En Ses Salines, en 1886, el marqués de Palmer, Jordi Descatllar, funda la Colonia de Sant Jordi.

En la Bahía de Alcudia, los hermanos Mateu y Andreu Homar, de Alaró fundan en 1880 la Colonia de Sant Pere de Artà; en ella se establecieron 108 familias de distintas procedencias.

"En el siglo XIX había dos barracas de marineros, una de las cuales pertenecía a Jeroni Fuster - Picafort - del cual tomó nombre el núcleo. En 1890, el médico de Santa Margalida, Joan Garau, adquirió la finca donde se encontraba la barraca de Jeroni Fuster y construyó la primera casa veraniega. Posteriormente se estableció la familia Mandilego. Entre 1908 y 1909 se produjo la primera concentración relevante de habitajes" (Traducción muy libre de la voz Can Picafort del tomo XIII de la Gran Enciclopedia de Mallorca)

Los primeros baños de mar se hicieron por prescripción médica. La reina Isabel II, en 1845 tuvo una afección en la piel y le recomendaron baños de mar. Por ello empezaron las estancias reales en San Sebastián.

Hacia final del siglo XIX y comienzos del XX comenzó la costumbre de pasar las vacaciones veraniegas cercade la costa. Al principio lo hicieron pocas familias, A ellos se añadieron grupos de turistas que, muchas veces en casas de alquiler, pasaban temporadas largas, no sólo veraniegas, cerca de la costa mallorquina. Este fenómeno, llamado posteriomente como "turismo residente" fue advertido por los mallorquines y tras la Primera Guerra Europea comenzará la ocupación de la costa, alumbrada primero por algunos hoteles como el Príncipe Alfonso en Cala Mayor, el Victoria o el Mediterráneo, cerca de Palma o, ya en 1929, el Formentor, cuando aún no había carretera que llegara hasta él.

Pero la creación de Colonias en el siglo XIX tenían finalidad agrícola, muy distinta a la que tuvo pocas décadas después el turismo residente y éste era diferente al turista de hotel. Con finalidades distintas coadyuvan en un mismo fenómeno: la población de la costa.

No he encontrado ningún texto que trate desde un punto de vista general a la isla este fenómeno llamado la "urbanización del litoral". Informaciones puntuales de carácter local indican fechas de creación de algunas localidades costeras.

En 1916, Gaspar Bennázar presenta en el proyecto "Plan General de Reforma de Palma" la creación de Ciudad Jardín en el Coll den Rabassa, una urbanización pensada para el turismo, dotada de hoteles y viviendas para residentes. También entra en este Plan la urbanización del Terreno, donde había algunas casas pequeñas, segundas residencias de empresarios residentes en Palma(ver: Fotos antiguas de Mallorca: Historia de "El Terreno"). En los años siguientes, en la década de los veinte, el Terreno se convertirá en un área de desarrollo turístico con hoteles y chalets junto al mar. Esta área se extenderá hacia Portopí.

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El Terreno, años 20. Hoteles Victoria (deredcha) y Mediterráneo (en construcción)

Con la llegada del nuevo siglo, las autoridades locales empezaron a tomar conciencia de la necesidad de acondicionar el territorio para fines turísticos. A estos efectos Gaspar Bennazar, uno de los arquitectos más conocidos de la época, redactó en 1916 el Plan general de reforma de Palma conocido popularmente como Plan Bennazar. Este plan pretendía entre otras cosas unir la ciudad de Palma con la que fuese una de las primeras zonas turístico-residenciales de Mallorca, El Terreno. Este emplazamiento nacía así como una prolongación estival de la vida ciudadana de las clases mas holgadas de la ciudad y sólo algunos extranjeros disfrutaban de estancias más o menos largas en la Isla. El plan Bennazar no llegó a realizarse enteramente aunque algunas de sus propuestas fueron recogidas en actuaciones posteriores. Entre ellas cabe destacar el proyecto de ciudad jardín de Palma considerado uno de los primeros ejemplos de balneario junto a un complejo turístico-residencial.

Por lo que respecta al resto de la Isla, no fue hasta la decada de 1930, con la constatación del turismo como una actividad económica incipiente y la mejora de los transportes de pasajeros por vía marítima y aérea con Barcelona, que empezaron a aparecer las primeras urbanizaciones turístico residenciales. Estas eran enclaves concretos de la costa mallorquína, ya fuese alrededor de pequeños puertos solo utilizados por pescadores, ya fuesen núcleos de nueva planta ubicados en espacios, hasta el momento, vírgenes. En tales momentos, como vemos en el presente texto, era impensable que se llegara a los extremos actuales:

«Estos enclaves turísticos no se vieron sometidos en los primeros años al creciente proceso de especulación del suelo, ya que no se veía en ellos una inversión destinada a obtener sustanciosos beneficios. Más bien por el contrarío, sus solares, puestos a la venta para la construcción de segundas viviendas que iban a ser ocupadas preferentemente por turistas nacionales o extranjeros en los meses de verano, tuvieron en los años treinta una escasa demanda» (Seguí Aznar, 2001:50)

Joan Miralles Plantalamor: Impactos socioculturales del turismo residencial en España. (Análisis comparativo del fenómeno en las diferentes comunidades autónomas a partir del caso mallorquín). Tesis Doctoral Universidad de Alicante. 2004

Tesis Doctoral: La evolución del crucerismo en España

fabian | 03 Desembre, 2014 11:50

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La percepción que hoy en día se tiene del crucero ha variado notablemente con respecto al pasado. No es nuevo señalar que, hasta no hace muchos años, éste se consideraba como una actividad turística marginal y exclusiva de las capas altas de la sociedad, de acuerdo con la imagen difundida por la célebre serie televisiva The Love Boat {Vacaciones en el mar). Sin embargo, desde finales del siglo pasado, y merced al impulso del mercado norteamericano, el crucero ha experimentado una fase de fuerte expansión, llegando a convertirse en un nuevo producto de consumo de masas. Más de 6 millones de pasajeros europeos (y alrededor de 575 mil españoles) disfrutaron de un viaje de recreo marítimo en 2012, según las estimaciones de la asociación empresarial CLIA Europe. Pero la creciente importancia de esta modalidad se refleja también en la producción bibliográfica.[...]

[De la Introducción]

Esta tesis no presenta resumen por lo que he recogido el inicio de la Introducción. Sus contenidos tienen varias referencias relacionadas con el crucerismo en Mallorca.

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Tesis Doctoral: La obra gráfica de Pedro Quetglas “Xam” (1915-2001):

fabian | 02 Desembre, 2014 15:17

  • Título: La obra gráfica de Pedro Quetglas “Xam” (1915-2001): la riqueza de un patrimonio
  • Autor: Alejandro Ysasi Alonso
  • Departamento: Universitat de les Illes Balears. Departament de Ciències Històriques i Teoria de les Arts
  • Fecha: 09-05-2014
  • Enlace: Tesis Doctorales en Red

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Pedro Quetglas “Xam”: "Caballero pequeño", aguafuerte, 1974

Es una investigación, análisis, y aproximación a la obra gráfica del artista mallorquín, del siglo XX, Pedro Quetglas, conocido por el seudónimo de “Xam”. Su actividad se ha sistematizado en base a la biografía, técnicas trabajadas y a su entorno. Xam, se ejercitó en la caricatura, el dibujo, el cartel, el grabado xilográfico, la pintura, los monotipos, la serigrafía y en el grabado calcográfico. Del conjunto de toda su producción se centra en la obra gráfica producida a partir de 1944, cuando puede datarse su primera xilografía, y su fallecimiento, en 2001, en el cual realiza su última litografía. La tarea se inserta en un ámbito sin tradición inmediata sobre la obra gráfica en Mallorca, prácticamente desaparecida tras la importante imprenta Guasp. Se han podido documentar más de 400 matrices. A su vez, se han trabajado las estampaciones de estas, que ascienden a 600 estampas calcográficas, xilográficas, serigráficas y litográficas.

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Hoteles junto al mar: el Hotel Príncipe Alfonso de Cala Mayor

fabian | 01 Desembre, 2014 18:58

Antes de los inicios del turismo, se hallan dos líneas de motivación que se desarrollaron posteriormente. Una fue el grand tour que los estudiantes ingleses realizaban al terminar sus estudios. Eran viajes hacia ciudades y lugares relacionados con la historia del arte, viajes de tipo cultural.

Otra línea de desarrollo fue el termalismo, la afluencia hacia lugares con aguas consideradas saludables. Hacia la mitad del siglo XIX se consideró que el litoral entraba en esta categoría, no tanto aún por los baños, que se incluyeron poco después, sino por efecto de las brisas marinas y del salitre sobre la piel y la respiración. Se realizaban prácticas higienistas en Brighton (Inglaterra), Biarritz (Francia) o San Sebastián (España). El balneario de Carratraca en Málaga fue visitado por Dumas, Byron o Doré.

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Hotel Príncipe Alfonso, obra de Gaspar Bennàzar

El turismo de litoral o "de baños de mar

Por lo que respecta al turismo de baños de mar, predecesor de la forma de turismo genérica por antonomasia, la de 'sol y playa", ya se ha apuntado que sus orígenes se encuentran también en la anterior etapa del turismo, en concreto a partir de las formas de turismo específico basadas en el termalismo y de las actividades que se realizaban en paralelo a ésta. En concreto es a partir de la asociación del balnearismo con ciertas terapias vinculadas a las propiedades del agua que se ponen de moda algunas ciudades y villas del litoral cuyas aguas marinas se descubren como beneficiosas y curativas. Es así como se popularizan en Europa entre la aristocracia y la emergente burguesía y acaban transformándose en iconos de un nuevo turismo residencial de élite, con palacios suntuosos cercanos a las playas, donde acude la realeza y posteriormente toda la corte y los poderes económicos y políticos del momento. En estos centros se construyen también los primeros kursaals o casinos, hasta el momento patrimonio de las ciudades balnearias, que son los que en la mayoría de las ocasiones atraen a los clientes a estos complejos y que van a tener una importancia decisiva en el desarrollo de estos primeros centros en la costa. Entre finales del sigo XIX y los primeros años del siglo XX estos nuevos "resorte" van a florecer al amparo de una nueva y opulenta clientela, responsable de la construcción de los grandes hoteles y de la monumentalización de estos destinos.

Efectivamente, la moda del baño de mar, lo que sería el germen de lo que actualmente es el turismo de playa, procede generalmente de la moda de los balnearios de interior a partir de una coyuntura especifica acaecida en la segunda mitad del siglo XIX: cuando en los balnearios de interior, localizados en su mayor parte en el centro de Europa, los más lujosos y frecuentados en Alemania, Chequia y Eslovaquia, se prohiba el juego por parte de las autoridades, sus propietarios se exiliaran a las localidades de la costa, con Montecarlo como icono máximo, que a partir de este momento experimentarán un desarrollo cuyas magnitudes no eran ni mucho menos predecibles en ese momento. A su vez, los mismos clientes que en los veranos inundaban los balnearios del Rhin son los que en invierno van a empezar a aparecer por Niza o Mónaco. Es la denominada moda de los ''baños de mar en aguas frías", donde de momento el principal interés no está en tomar el sol ni bañarse sino en pasear cerca de la playa (de aquí la fama de la "promenade des anglais" en Niza), disfrutar de los beneficios del agua y la brisa marina y si el estatus lo permite, dejarse ver por algún casino, donde mezclarse además con la élite viajera y con los numerosos artistas que frecuentan estos destinos. Este turismo se concentra esencialmente en la estación invernal, cuando muchos aristócratas y burgueses británicos y del centro y norte de Europa huyen de la climatología adversa de sus países y lugares como la Costa Azul se convierten en importantes destinos de esta forma de turismo.

Luis Alfonso Garay Tamajón: El Ciclo de Evolución del Destino Turístico. Una aproximación al desarrollo histórico del turismo en Cataluña (Tesis Doctoral)

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A la derecha Marivent

El segundo (?) hotel que se construyó en Mallorca no fue construído en la ciudad sino en Cala Mayor, frente al mar. Se llamó Hotel Príncipe Alfonso. Luís Alberto Mascaró, al inaugurarse el Grand Hotel de Palma en 1903 encargó al arquitecto Gaspar Bennázar la construcción de un hotel junto al mar. De carácter modernista se inauguró en 1909. Su presencia frente al mar, alejado de la ciudad, muy cercano a Marivent, me ha hecho buscar cómo empezó ese "turismo de litoral" que se convirtió algunas décadas después en el "turismo de sol y playa".

He dicho que el Príncipe Alfonso fue el segundo hotel construído en Mallorca, lo que puede ser cierto pues leo en un artículo de Miquel Ferrà i Martorell que el segundo hotel, inaugurado en 1903 tras el Grand Hotel de Palma, fue el Gran Hotel Marina de Sóller, de Pere Joan Aguiló Fortesa, “Cetre”, propietario de la fábrica de cerámicas "La Roqueta". Es muy interesante el artículo Un llibre singular sobre la información de Joan Carles Cirer en "La invenció del turisme de masses a Mallorca”.

En 1910 se abre el Hotel Victoria, también frente al mar, propiedad de Juan Palmer Miralles, copropietariodel Grand Hotel junto con Fernando Truyols.

Gaspar Bennázar también será el arquitecto del Gran Hotel Alhambra" de Palma, pero ya sería tras la Primera Guerra Europea que paralizó la industria turística en los años de la contienda.

Bartolomé Amengual; 'La Industria de los forasteros' (1903)

fabian | 01 Desembre, 2014 12:22

Aunque hubo anteriores "Guías de Forasteros" (ver Guía de forasteros en las islas Baleares (1851)), este librito de Bartolomé Amengual Andreu (Felanitx 1866 - Barcelona 1961) titulado La Industria de los forasteros publicado por Amengual y Muntaner en 1903, ha quedado como una de las piezas iniciales de la organización del turismo en Mallorca.

libro
La Industria de los forasteros (1903)

Amengual recoge las ideas de Miguel de los Santos Oliver expresadas en 1890 en Desde la terraza.

Bartomeu Barceló i Pons en Història del turisme a Mallorca dice en relación a este librito:

El 1903 Bartomeu Amengual, que més tard i entre altres iniciatives fundaria el 1907 la «Societat d'Atracció de Forasters de Barcelona», on va ser Secretari de la Cambra de Comerç entre 1902 í 1957) publicà el 1903 un opuscle titulat La Indústria de los Forasteros, que prologà Joan Alcover, en el qual recollint les idees de M.S. Oliver proposava una organització del turisme que el fes rendible i per això suggereix la creació d'un associació que anomena «Pro Maiorica» que vertebri els esforços de tots per fer del turisme una activitat econòmica profitosa. Enric Alzamora, llavors President de la Cambra de Comerç, recollí la iniciativa i en una conferència que donà al si de la Cambra, el 1905, anuncià la creació de la «Societat del Fomento del Turismo de Mallorca», que tenia per finalitat tant la promoció de la coneixença dels atractius turístics de Mallorca com facilitar i organitzar la visita a l'illa.

Su Índice es:

  • Prólogo
  • I. —Comparaciones
  • II. —La industria do los forasteros en Suiza.
  • III. —La industria de los forasteros en Italia.
  • IV. —En otros países
  • V. —Lo que hay que hacer
  • VI. —Pro Maiórica
  • Conclusión

Es una lástima que la digitalización sólo se haya hecho en forma de fotografías de las páginas.

Miguel de los Santos Oliver: 'Desde la terraza' (ebook)

fabian | 28 Novembre, 2014 12:41

Aunque los artículos "Desde la terraza" de Miguel de los Santos Oliver nunca formaron un libro por sí mismos, pero sí fueron publicados en el libro "Cosecha Periodística" en 1891 (Palma : Imprenta de Amengual y Muntaner) y en 1990 (El Tall), el ser ya la obra de Oliver de Dominio Público permite editarlos libremente y el mundo digital es el medio idóneo para ello.

Así, recogidos los diez artículos de "Desde la terraza", simplemente los he reunido en un pdf que cuelgo en Internet.

Oliver_libro

Miguel de los Santos Oliver: Desde la terraza (pdf)

Si los ebook anteriores que he puesto de Oliver eran libros: Literatura en Mallorca (1903) y Hojas del Sábado: De Mallorca (1918), "Desde la terraza" no fue un libro.

Biblioteca

Juan Cortada: Viaje a Mallorca en el estío de 1845
Jovellanos: Escritos sobre Mallorca
Pagenstecher: La isla de Mallorca. Reseña de un viaje (1867)
Rubén Darío: La isla de oro, 1907 (epub y pdf)
George Sand: Un invierno en Mallorca (1841)
Costa i Llobera: Líricas (1899)
Joan Alcover: Cap al Tard (1909).
Miguel de los Santos Oliver: Literatura en Mallorca (1903)
Juan Alcover: Meteoros (1901)
Juan Luis Estelrich: Páginas mallorquinas (1912)
Gabriel Maura: Aygo-forts (1892)
Antonio Noguera: Ensayos de Crítica Musical (1908)
Miguel de los Santos Oliver: Hojas del Sábado: De Mallorca (1918)
Costa i Llobera: Poesies (1885)
Santiago Rusiñol: Artículos periodísticos
Azorín: Sobre Mallorca
Diego Zaforteza Musoles: Ciutat (1932)

Confeccionar un ebook (I)
Confeccionar un ebook (II)

Desde la terraza (y X) de Miguel de los Santos Oliver

fabian | 27 Novembre, 2014 12:09

El décimo y último artículo que Miguel de los Santos Oliver publica sobre la industria del turismo en septiembre de 1890 no lleva el título de "desde la terraza" ni el subtítulo "(Páginas veraniegas)", aunque sí mantiene la numeración romana bajo un título que es una invitación "A Tartarín de Tarascón", personaje de la novela (1872) de Alphonse Daudet que viaja de Marsella a Argel.

Oliver cree que el turismo es una industria que puede modificar a la sociedad anfitriona en muchos aspectos. Por esto invita a Tartarín y le pide que se dé prisa si aún quiere conocer la Mallorca anterior al turismo.

A Tartarín de Tarascón

X

Notoria ingratitud é imperdonable descuido sería el no mentar, siquiera sea de despedida, el nombre del intrépido ascensionista de los Alpes, cuya vida estrenua y cuyos hechos admirables nos ha contado la pluma encantadora de Alfonso Daudet. ¿En quién, sino en el ilustro tarasconés, se personifican y encarnan el genio explorador y aventurero, el turismo atrevido y temerario, la afición á toda empresa bravía y el reto procaz á todo peligro? ¿Quién, con más gentil desprecio de la vida, suspendió su cuerpo sobre los abismos voraces y trepó á los más altos promontorios, ni quién resistió al vértigo de las crarasses y al frío de las nieves perpetuas con más ardoroso entusiasmo? Deber mío es dirigirte un saludo de invitación desde la pobre terraza donde he explayado mis imaginaciones veraniegas. Deber mío es, también, decirte que esta Mallorca que hoy dejamos, hermosa é impenetrable, poética y arisca al mismo tiempo, llena de fragosidades y precipicios, de malezas inexploradas y de engañadores barrancos, tentadora y esquiva como una virgen salvaje, no tardará mucho en perder este carácter ingenuo y montaraz Si tú quieres alcanzarlo todavía, apresúrate y no tardes en venir. Pronto, muy pronto, la isla habrá descubierto sus senos recónditos, hoy defendidos por las breñas y las escabrosidades de que se rodea la naturaleza en su indomable pudor.

Pronto se habrá rendido á las conquistas de la cultura moderna y á los halagos del artificio. La mano del hombre habrá pasado por allí allanando los obstáculos y las dificultades. A esos peñones gigantescos se enroscarán como blanquecinas culebras, caminos fáciles é ingeniosamente trazados. Puentes rústicos salvarán esas tremendas gargantas. Escalinatas abiertas á pico treparán tortuosamente y en descuidado zig-zag por esos anfiteatros de montañas, poblados de misteriosas oscuridades y de sonoros ecos... El peligro, el interés dramático de que tanto se enamora tu imaginación meridional habrá pasado á la historia y será para ti un estorbo, más bien que una ayuda imprescindible, el alpenstosck de tus arriesgadas ascensiones.

Es cuestión de aprovechar los últimos momentos, antes de que se inicie y se extienda la rápida transformación que no estamos lejos de presenciar. Ningún atractivo ofrecerán tu infatigable intrepidez la penalidad de la subida por el famoso barranco de Sóller, entre altísimos derrumbaderos; ni podrás ascender según tu gusto al soberbio Puig-Mayor, como subiste un día al Rhigi-Culm (regina montium); ni atravesar, colgado de vez en cuando sobre los abismos, el magnífico Torrente de Pareys, excursión de la cual suele decirse que no es hecha más que para una vez en la vida; ni llegar á la costa inabordable de Formentor; ni bajar entre sombras espantosas, á penas esclarecidas por débiles teas ó raquíticos reverberos, al húmedo fondo de las grutas de Artá y del Drach...

Por el contrario; si tardas, Mallorca ya no será la Mallorca primitiva que hayas podido entrever. Se habrán apoderado de ella los omnipotentes genios de la empresa, de la comodidad y de la moda. Anchos vericuetos llegarán á todas partes. Cómodas hospederías, en los puntos más difíciles ofrecerán la perpetua abundancia de unas bodas de Camacho. No será difícil que en alguna de ellas encuentres á otro Bompard que te ponga en el secreto, y te diga que esto no es lo que parece, sino una decoración explotada por una compañía inglesa, como te sucedió en Suiza. Te dirigirás á Sóller subiendo por el Coll y en menos de una hora, se te adelantarán otros turistas por la vía férrea, transpasando el magestuoso túnel. Querrás subir al Puig Mayor y un ferrocarril funicular te dejará en la cumbre en un santiamén, encontrándote sentado á la mesa redonda de un hotel donde también discutirán los arrocistas y los ciruelistas, hiriéndote los oídos los acentos de todas las lenguas europeas. En una palabra, entrarás en las oscuras cuevas de estalactitas y de pronto estallará en miles de amperes el esplendor deslumbrante de la luz eléctrica, llenando de destellos las encantadas galerías de aquellos alcázares de cristal, mientras que cómodos ascensores y poéticas góndolas te subirán á las mayores alturas ó te harán dar la vuelta por sus paradisíacos lagos.

Esta será la obra que más tarde ó más temprano ha de venir á defraudar tu sed do aventuras, aunque apagando la de facilidades tan apetecidas por los viajeros poltrones y delicados. En este sentido cogí la tosca pluma y con tal objeto he pergeñado una serie de capítulos de esa gran fantasía sobre motivos de Mallorca. Mas antes de soltarla y de retirarme por ahora del palenque, quiero advertirte de lo que no creo imposible ni siquiera remoto. Tú, que has viajado mucho... con la imaginación, — como yo — verás si tengo razón en mis vaticinios. He puesto alas de papel al desmanado pensamiento, para que vuele como una cometa y la divisen los ojos perspicaces. El pensamiento no es mío; no me reservo ni encontraría justa para mí ninguna parte de de gloria. Lo he absorbido, por condensación, del espíritu que anima á muchos inteligentes patriotas. Es una idea que estaba en la atmósfera, flotante, dispersa; y yo la he recogido á la buena de Dios como se recoge la electricidad en los acumuladores. Sólo deseo que otros más idóneos y activos, continúen la campaña emprendida, la extiendan, la dirijan y encaucen, y obtengan los laureles del triunfo con la seguridad de que yo no he de envidiárselos.

Oliver
Miguel de los Santos Oliver

Has de saber que mil veces me he preguntado: — ¿Porqué tendremos nosotros los mallorquines este carácter tan acomodaticio? ¿Por qué nos plegamos tan dócilmente á las circunstancias? ¿Por qué nos conformamos con todo lo actual y lo encontramos tolerable, y hasta bueno, y oponemos el mayor excepticismo á toda innovación y sólo la aceptamos cuando el éxito se burla de nuestra muda derrota? Prefiero más un entusiasta como tú, ilustre Tartarin, que cien «prudentes y conspicuos», título que con frecuencia adopta la nulidad para ostentar alguno. Únicamente con una gran dosis de fé y de entusiasmo es posible llevar á cabo las mejoras que los tiempos y las necesidades reclaman. Bajo el nombre de prudencia y de cordura suelen esconderse, muy á menudo, la pereza y el egoísmo, la sordidez y la necedad. El grito de ¡adelante! en estas empresas, fue siempre el de los pechos magnánimos y generosos, el de los descubridores de mundos y de ideas. Tú no me querrás creer; en mi tierra ya estamos hartos de «cordura», de «sensatez», de sosería... Hace veinte años que vivimos en pleno estacionarismo. Todos somos cuerdos, porque ninguno hace nada. Todos somos sensatos, porque todos dormimos el mismo sueño.

Y á la verdad: esto es ya insoportable. Se hace necesaria como el pan nuestro de cada día, una irrupción de insensatos, de dementes, de oxigenados, no importa qué; pero que pongan esto en movimiento, que una vez en marcha no falte nunca el auxilio de la reflexión y de la madurez. Yo me he declarado resueltamente insensato, desde que puse la primera línea de estos artículos y seguiré siéndolo y creyendo á marcha martillo en la posibilidad de la obra hasta que vea emprenderla, lo cual tal vez no sea tan lejano como pudiera suponerse. Transformaciones más radicales y asombrosas se contemplan todos los días. De esta suerte se verifica todo lo grande. En esta forma alcanzaron su fortuna Suiza cuando la dio á conocer Rousseau; Niza desde que es provincia y Argel desde que es colonia de Francia; nuestras estaciones del Cantábrico desde que han sido insensatas... ¿Qué maravilla ni portento, que aquí aconteciese otro tanto con muchísimo menor empuje, ya que tenemos un punto de partida más sólido y brillante?

Dios haga que estas ú otras páginas arrebatadas por el viento de la publicidad, en su misteriosa ruta vayan á caer bajo los ojos del emprendedor que yo he soñado en mis divagaciones. Dios haga que la casualidad las ponga en manos expertas que puedan ampliarlas y desarrollar todos los puntos que contienen en incorrecto y elemental esbozo. Yo me habré recreado en esparcirlas, con el mismo gusto del que suelta una bandada de palomas mensajeras con su carta en el cuello preñada de felices revelaciones, o como el solitario de las playas desiertas que arroja al mar una botella lacrada, para que arribando á latitudes ignotas pueda saber la lejana muchedumbre la existencia de un tesoro escondido.

(La Almudaina, 25 de Septiembre de 1890)

Estos artículos de Miguel de los Santos Oliver dieron sus frutos. A comienzos del siglo XX se crearía el Gran Hotel en cuya inauguración Oliver pronunció un discurso, la Sociedad de Fomento del Turismo y Bartolomé Amengual publicaría, basado en las ideas de Oliver, "La Industria de los Forasteros" (ver: Del Grand Hotel y la industria de forasteros.

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Desde la terraza (IX) de Miguel de los Santos Oliver

fabian | 26 Novembre, 2014 18:38

Durante un tiempo traté en esta bitácora el tema de las embarcaciones relacionadas con las islas (ver: Náutica). Recogí los artículos de Manolo Rives, relatos de viajeros sobre los vapores que utilizaron como Travesía en el Mallorquín de Juan Cortada en 1845. "El primer vapor en Mallorca fue el "Mallorquín", construído en 1837 y que fue correo entre Palma y Barcelona; el 7 de noviembre de 1838 embarcaban en él Frederick Chopin y George Sand. Tras este primer vapor, se compraron otros: el "Barcelonés", en 1847; el "Rey Don Jaime I", en 1856; y en 1858, el "Rey Don Jaime II".". Fue en este vapor en el que viajó Gaston Vuillier en 1889 (El viaje Palma - Ibiza de Gaston Vuillier en 1889), aunque antes en 1888 viajó en el Cataluña.

Nombres de veleros, vapores, buques como la Corbeta Palma; los buques correo "Jaime I", "JaimeII"; el vapor "Lulio" o el "Miramar", los cuatro vapores "Mallorca", el "Isleño", el último velero mallorquín "San Mus" .. Mucha historia naval guardan estas islas, historia que nerece ser más conocida.

Desde la terraza

(Páginas veraniegas)

IX

Resuelto el problema del hospedaje, faltan todavía algunos rabos por desollar. El primero y más importante es, sin duda, el de las comunicaciones que abraza dos aspectos. La comunicación de esta isla con el continente y la comunicación interior que facilite toda clase de expediciones á sitios ahora escabrosos e inexpugnables. Fijándonos en el primero, es imposible prescindir del estado actual de nuestras compañías de navegación. Sin entrar en pormenores económicos, que desconozco por completo, sólo me será dado añadir algún concepto, en lo tocante á las relaciones que sostienen con el público. La forma cómo se han constituido y prosperado, la índole de sus buques, las necesidades actuales del comercio, etc., hacen que, por lo general, sea considerado el pasaje como un lucro secundario y que se vea el más importante sostén en los fletes y en las mercancías. No vayamos á culpar por ello á las empresas. Bastantes vicisitudes han tenido que afrontar y bastantes contrariedades que resistir, para que pudiesen hacerse cargo de una ley económica que siempre ayuda a la perfección y al rédito, con innumerables ventajas: la división del trabajo.

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El Mallorquín, en una acuarela de Ramon Sampol Isern

De acoger y aplicar este principio, en vez de reiteradas compras de buques mediocres y mixtos, en vez de adquisiciones de vapores obtenidos de lance para destinarlos de una manera violenta á otros servicios que los que inspiraron su construcción, se hubiese tenido el cuidado y el buen acierto de construir ó adquirir exprofeso un buque de pasaje, con la velocidad, el espacio y las comodidades que permiten los últimos adelantos. La conducción de pasajeros, tal como ahora se verifica, no puede ser presentada como un modelo. En algunos de los buques á que me refiero los camarote» no son tales, sino angostos escondrijos dispuestos en estantería, donde se incrusta por una noche el viajero, dispuesto á pasarlo lo mejor que pueda, si es que no prefiere permanecer sobre cubierta toda la travesía. Del servicio de camareros, puede decirse lo mismo, aunque corregido y aumentado, que decía al tratar de las fondas. Falta de costumbre en las maneras del bien servir y, alguna vez, grosería y despego. Sobre todo, descuido en la cocina y cantina, casi siempre poco provistas y no muy esmeradas, Y para terminar, cuando la carga lo exige, olvido completo de los pasajeros, retardo en la salida, invasión de la cubierta y hacinamiento de bultos que impiden todo movimiento, tales son á grandes rasgos los defectos capitales del sistema empleado.

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Bergantín - corbeta 'Capitán Planas' (1919 - 1923)

Se me contestará que el tráfico no da para más y que esas imperfecciones responden á la falta de movimiento y de ganancia. Aparte de que esto sea tan exacto como muchos suponen, hay que tener en cuenta un principio que pocas veces deja de ser reproductivo. Es á saber, que la circulación aumenta en progresión constante, cuantas más son las facilidades que en ella se introducen. Si las compañías de ferro-carriles al implantar sus proyectos, no hubiesen tenido que contar más que con los datos del tránsito por las antiguas carreteras, puede afirmarte que ninguno habría llegado á realizarse. Por el contrario; so ha tenido en cuenta el exponente de las comodidades ferro-viarias que elevan á una potencia enésima, el número de circulantes. Y se ha visto que allí donde antes iba una diligencia de doce asientos cada tres días, ahora llegan dos trenes diarios de infinitos coches. Pero ¿á qué cansarnos, si tenemos el mismo ejemplo en casa? ¿Podrían vivir las tres compañías de vapores con que actualmente cuenta esta población, si el movimiento de pasajeros y de mercancías con Valencia, con Barcelona, con Alicante, con Marsella ó Cette, fuese el mismo que hace sesenta años, cuando el pesado vapor Mallorquín, no había empezado todavía á remover con sus tumultuosas ruedas las aguas de nuestro puerto? Seguramente que no. Y es así que en tiempo normal, vemos salir vapor para Barcelona los martes y los jueves, para Valencia los jueves, para Alicante los domingos, no contando los que salen de otros puertos de la isla, todos llenos y concurridos, sin que escasee la necesidad de duplicar el número de buques destinados á rendir tales expediciones. Otro caso de la misma especie ofrecen los ómnibus, sistema Ripert, desde hace pocos meses establecidos. Ha aumentado de una manera tan rápida y prodigiosa la comunicación con los suburbios y alrededores que enlazan, que resultan insuficientes los coches para tanto bullicio, cuando no les faltaron profetas de mal año, plañideros de un fiasco próximo.

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Buque "Rey Jaime I" (1911 - 1967)

Lo mismo, exactamente lo mismo acontecerá cuando haya alguien bastante animoso para establecer un vapor ó una línea de vapores para pasajeros, anchos, espaciosos, cómodos; que puedan llevarnos á Barcelona en seis ó siete horas; que ofrezcan á todo el mundo servicio esmerado y trato correcto; en suma, uno de esos elegantes steamer, que hacen la travesía de Calais, entre Francia é Inglaterra. Sería, seguramente, el mejor de los complementos para ayudar á la obra de atracción que debe verificar el gran Hotel. Hay todavía una multitud de personas, sobre todo de la península, que miran el mar con terror supersticioso é invencible. El mareo es una molestia, para otros, insoportable y sin remedio ni calmante conocidos. Y de ambas inquietudes, el único paliativo serio y evidente, es abreviar las horas de navegación, reducirlas á la mitad ó á menos, si es posible, de lo que ahora se emplea. Con seis horas de marcha todo el mundo se atrevería á pasar el gran charco y hasta el más pusilánime compraría á tan bajo precio la satisfacción de su curiosidad ó de sus deseos.

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El "Rafael Verdera" (desde 1926)

No quiero pintar á mis lectores lo bonito de uno de estos viajes rápidos, con tiempo bonancible. Si á pesar de las molestias actuales tienen tantos atractivos como ha sabido extraer de ellos Alcover en esa página deliciosa que tituló Travesía, considérese cuáles no serían á bordo de uno de los palacios flotantes á que me refiero. La seguridad de llegar más pronto alejaría las incertidumbres de los timoratos, las ansias del mareo en los más prontos, y conservaría en todos esa animación y regocijo propios del hombre en movimiento. Seis horas no bastan para pintar en el rostro las huellas del cansancio, ni para descomponer el tocado de las mujeres hermosas, ni para sombrear las ojeras de un penoso insomnio, ni para que decaiga la conversación en los corrillos, si se tiene en cuenta, que en el barco ha de haber sala de lectura, piano y espaciosos comedores donde, exentos de ese olor sui generis de las cámaras actuales, se puedan restaurar con apropiados manjares los joviales pasajeros y las delicadas pasajeras... hasta el punto de pasárseles el viaje en un soplo á muchos de ellos, salpicando muy por encima cada uno de tan variados capítulos como ofrecerían la conversación, la comida, la flirteation, la última novela y las fantasías á la luz de la luna, junto á una extrajera de áureos cabellos... en los cuales llegaría fresca aún, la gardenia comprada en la Rambla de las Flores, de Barcelona.

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La goleta "Miguel Caldentey"

Tampoco debe caber duda á nadie de las ventajas públicas y de los réditos individuales que esta empresa tendría, mejor dicho, tiene que reportar, pues estoy instintivamente seguro de que ha de realizarse muy pronto. Tal vez no haya otra más deseada ni sostenida por la opinión, ni que mas haya oído alentar en todos los tonos así confidenciales como públicos. Con la gran fonda á que me refería en mi artículo anterior y con el gran vapor que indico en éste, tendríamos las dos potencias, los dos medios estático y dinámico, de albergar y conducir á las gentes. Lo demás vendrá por sus propios pasos; y ciertamente no habíamos de tardar en ver alzarse el gracioso pabellón de unos baños flotantes, y en ver esparcirse por la costa un sin fin de caprichosas casetas; y en observar que el municipio, atento á las crecientes necesidades, abría un nuevo paseo, una alameda donde pudiesen darse toda clase de fiestas y de conciertos; y en admirar, por último, de qué manera se iniciaban toda suerte de festejos, útiles unos como las exposiciones regionales, otros puramente agradables, como las regatas en la bahía y las iluminaciones nocturnas de la costa, promovidos por las mismas empresas del Hotel, del vapor ó de los baños, ó por tantos otros interesados en mantener y estimular una afluencia siempre en aumento...

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El "Miramar"

Acerca de esos intereses vitales de nuestra olvidada Mallorca, debiera volver los ojos nuestra indiferente juventud. Más bien que vivir desterrada mentalmente de esta isla, más bien que despreciar el cariño y los afectos locales, á ellos debiera dedicar sus energías. Un poco más de amor al terruño en que nacimos y que, tarde ó temprano, ha de cubrir nuestros despojos, y un poco menos de la absorción centralista y uniformadora; un poco más de contrarrestar esa política que irradia de Madrid sobre la comarca para hacer que irradie de la comarca sobre Madrid, ponderando en la balanza cortesana con positivas influencias; un poco más de no considerar á la región como un simple medio, sino como una finalidad asistida de derechos innumerables; en suma, un poco más de mallorquínismo en todos los órdenes y un poco menos de flamenquismo ó madrileñismo ó imbecilismo ó como quiera llamársele.

(La Almudaina, 18 de Septiembre de 1890)

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Desde la terraza (VIII) de Miguel de los Santos Oliver

fabian | 26 Novembre, 2014 11:13

Al tiempo que Miguel de los Santos Oliver va exponiendo sus propuestas de creación de una industria turística, señalando las virtudes naturales de la isla para ello, muestra a la vez cierto escepticismo sobre el "factor humano" de que haya emprendedores que se arriesguen en esa empresa. Enuncia que cree en la "casualidad" como esperanza de que algo pueda surgir. Y a veces hay suerte.

Desde la terraza

(Páginas veraniegas)

VIII

Acontéceme con el asunto de mis artículos, que cuantas más vueltas le doy, más evidente me parece la posibilidad de mis ilusiones en esta materia. Y alguna vez llego á hacerme cruces de que nadie, hasta ahora, haya abordado de una manera decidida tan simpática y provechosa empresa. Casi toda mi filosofía se reduce á un aforismo, en apariencia insignificante: el de las pequeñas causas que producen grandes efectos y creo, á pié juntillas, que la mayor parte de descubrimientos, de maravillas y de revoluciones, se deben al soplo tornátil de esa Hada caprichosa, invisible y coqueta que llamamos casualidad. Otra empresa, mucho más atrevida, mucho más difícil, mucho más costosa y de profundísima influencia política y social, nació de esta suerte. La idea, mejor dicho, el ensueño de la conquista de Mallorca, lo absorbió de una manera inesperada el Rey Don Jaime en el banquete de Pedro Martel, donde el experto navegante relató su viaje á la isla, revelando al joven y animoso caudillo una comarca expléndida, fértil y encantada. De aquella brillante descripción, del entusiasmo y del fuego que vertió Martel con sus palabras, de la excitación ardiente y pasajera, propicia á convertir en realidad las quimeras, que se experimenta en una sobremesa surtida de ricos vinos cuando se encienden la sangre y las esperanzas... surgió con seguridad el hecho más trascendental de nuestra historia.

No hace todavía cinco lustros que se presentó modestamente en esta isla, viajando con el título de Conde de Neudorf un magnate de estirpe regia, S. A. el Archiduque Luis Salvador, hermano del último Gran Duque de Toscana. Cruzó, sin darse á conocer, esta isla, admiró sus bellezas, se extasió ante sus panoramas, recogió sus tradiciones, haciéndose familiares su historia y su lengua. Al poco tiempo adquiere el fundo de Miramar, al que ha ido anexionando una porción de predios contiguos. ¿Quién guiaría sus pasos hacia Mallorca? Sin duda, una simple curiosidad de viajero, harto de conocer los sitios famosos. Y al hallarse aquí se encontró, por casualidad, con algo no soñado ni previsto, con algo que atrajo todas sus aficiones y sus munificencias de príncipe, con esa propiedad extensísima que hoy hace asequible á todo el mundo, bordándola de caminos y de veredas, sin más objeto que el de llegar á un sitio pintoresco ó á un lugar ennoblecido por una tradición. Mucho, muchísimo debe la isla al generoso prócer, que ha venido á dar la norma de lo que podrían hacer los dueños de otros sitios hoy escarpados y casi inexpugnables, por ejemplo el Torrente de Pareys y la Calobra. Mas dejando para otro día este incidente, volveré á lo que ya tengo dicho, á la necesidad inmediata de contar ante todo, con medios de alojamiento, dignos y capaces.

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Voy á ser completamente franco y á confesar que no creo que la primera embestida ni el primer paso salga de entre nosotros. Para tamañas empresas se necesita, á parte de un capital superior ciertamente al que suele constituir la fortuna total de nuestros comerciantes, una fé y un conocimiento de la materia que sólo se obtienen con la experiencia de continuos viajes y con la observación de los gustos y de las inclinaciones de la extensa colonia trashumante. Gran satisfacción para mí sería que estos, ú otros artículos que me propongo publicar fuera de Mallorca, acertasen á despertar por casualidad, por la casualidad en que tanto confío, las buenas disposiciones del hombre sagaz y emprendedor que yo he fantaseado, mezcla equilibrada de aptitudes mercantiles y artísticas, soñador y aritmético, con algo de Rostchild y de Bécquer á un tiempo mismo. Y feliz en sumo grado me consideraría, si mis superficiales pláticas lograsen arrancar una vibración al unísono en quien fuese capaz de dar formas concretas y tangibles á la idea. En Mallorca no conozco, ó al menos no se ha revelado todavía, quien con los recursos, la inteligencia y la audacia indispensables, se pueda aventurar á ello. La iniciativa es aquí, lenta y de bajo vuelo. La negociación se hace en pequeña escala procurando suprimir todo azar y todo elemento aleatorio. El periculum sortis amilana y sobrecoge á todos los espíritus mercantilistas y en vez de redoblar en ellos las energías y de añadir el incentivo del albur y de una especie de apuestas con las circunstancias de lugar y tiempo, nuestro comercio arranca al simbólico Mercurio las aletas de los pies voladores, para aprisionarlos en el borceguí de plomo de la parsimonia.

De aquí, que no podamos esperanzar grandes cosas de los capitales y de los capitalistas indígenas. Además, por razones del tráfico á que se han dedicado todos ellos, por la timidez propia de nuestro carácter, por el desconocimiento de costumbres, pormenores y detalles en un todo extraños á nuestra educación y á nuestra índole, se vería expuesta á fracasar la intentona. Todo nos parecería sobrado, cuando tal vez fuese mezquino; todo nos parecería excusable y superfluo, cuando estas superfluidades resultarían una necesidad. Creeríamos pecar por esceso, cuando seguramente nos quedaríamos cortos y en una palabra, no daríamos al asunto las proporciones que exige y que, de cerca y con el radio de nuestro horizonte, no abarcaríamos en toda su amplitud. Vale más aguardar el día en que la casualidad, madre de la inspiración, haga torcer el carro de la Fortuna hacia nuestro país. Vale más esperar á que algunos de esos emprendedores audaces, solicitado por misteriosas atracciones ó por excitaciones directas, venga á estudiar sobre el terreno la posibilidad de la empresa.

No de otro modo se hizo en Suiza, ni de otro modo se logrará aquí. Dado el primer paso, lo restante vendrá por la inercia del movimiento; y el primer paso, como tenemos repetido, es la construcción de un gran Hotel, albergue magno capaz de recibir y satisfacer á las personas más exigentes y mejor acostumbradas. Un establecimiento de primera clase, construido expresamente, con elegancia, con primor y montado de una manera moderna é inteligente; atendidos con pulcritud todos los servicios, desde el de mestre d' hotel hasta el del último camarero, desde el menú hasta el salón de lectura, y desde el mueblaje hasta la sucursal telegráfica. Con esto se tendría la base imprescindible para revelar y ofrecer al gran mundo la existencia de este otro mundo delicioso y recóndito que hemos ido descubriendo. Entonces sería la ocasión oportuna para presentarlo, entonces estaríamos seguros de que nadie había de marcharse con la decepción que producen las incomodidades y las deficiencias.

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Pero, aun no es esto todo. Ya tenemos el edificio, limpio y flamante, con sus verjas de hierro; con su jardín exuberante y meridional con su suntuoso atrio y sus soberbias escaleras, emplazado, v. gr., junto á la Lonja, en la explanada que el puerto debe ganar al mar en su avance definitivo. Está dispuesto para recibir á esa muchedumbre cosmopolita, á los huéspedes más ilustres y notables. ¿Qué falta? Falta todavía algo esencial é imprescindible, algo que es el alma de toda especulación moderna, algo á que se debe atender en primera línea y con singularísimos cuidados: la publicidad. En Mallorca, y hasta hace poco en la España entera, se ha venido desconociendo la importancia de ese factor. Todo se fraguaba en la sombra, todo se apagaba en el vacío y en el silencio, todo moría en la oscuridad. También la influencia extranjera ha venido á desarraigar el hábito antiguo y hace algunos meses presenciamos la inauguración del magnífico balneario de Nanclares de la Oca y en estos últimos días la botadura de un crucero en Bilbao, hechas á plena luz y casi entre el fulgor de la apoteosis.

No es otra la forma indicada; y sin discutir ahora lo que aconsejan la discreción ó la cordura escrupulosas, no podemos prescindir del estado actual ni de las exigencias de la época. Esta responde al reclamo; todo lo que no llega á la opinión pública por conducto de los órganos de publicidad, que son como sus sentidos corporales, es lo mismo que si no existiese. Se requiere un anuncio eficaz, intenso, implacable; no ya ese anuncio rutinario de la cuarta plana de los periódicos, sino ese otro anuncio indirecto, ingenioso, literario y altisonante, de relaciones y artículos, de revistas é informes telegráficos, de fantasía y de hipérboles, con que los heraldos del periodismo lanzan á los cuatro vientos del mundo civilizado el agudo y penetrante clamor de sus estupendas trompeterías... Se requiere que vengan aquí redactores de los cuatro ó cinco colosos de la prensa europea, y de los más importantes periódicos españoles y que asistan á la inauguración del Hotel y que conozcan, entre toda suerte de agasajos, las maravillas de la isla, para que al día siguiente el Times y el Standard, el Figaró y el Gaulois, el Secolo y el Tagheblat, el Imparcial y la Epoca, etc. etc., llenen una y otra columna de animados conceptos y de pintorescas y exuberantes descripciones.

Algunas listas de nombres notables seguirían después; la influencia de nuestros hombres políticos podría combinar tal vez estos festejos con un próximo viaje de nuestra Soberana; los prospectos, en todos los idiomas, irían á las familias distinguidas, á las direcciones que contiene el Almanaque de Gotha, á los casinos y á los clubs más selectos... y pronto, el dique de la indiferencia se habría roto, y por el abierto portillo penetrarían la animación, la vida y el provecho.

(La Almudaina, 14 de Septiembre de 1890)

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Desde la terraza (VII) de Miguel de los Santos Oliver

fabian | 25 Novembre, 2014 17:43

"El día en que se pueda coger una Guide ó un Itineraire de Majorque que conduzca de la mano al viajero; el día en que se haya inaugurado un elegante y se monte un servicio completo de Hotel, expediciones á Valldemosa, á Sóller, á las Cuevas de Artá, sabiendo que á la hora precisa y sin necesidad de encargarse de ello lo tendrán todo arreglado, desde la comida hasta los carruajes... entonces podremos estar seguros de ver el nombre de Mallorca citado en todas partes y contaremos con esa afluencia que se trata de atraer y estimular" dice Miguel de los Santos Oliver en este artículo en que compara el clima de la isla con el de varias ciudades turísticas. Pero también añade a esa suma de condiciones otra algo inquietante: "El día en que se convenzan de que nuestra manera de ser ha cambiado" indica literalmente. Oliver buscaba emprendedores, temiendo no encontrarlos.

Desde la terraza

(Páginas veraniegas)

VII

Con las glorias se nos habían ido las memorias y no tuve ocasión apropiada para echar también mi cuarto á espadas en un asunto importantísimo: el clima. Alguno de los que hayan tenido la paciencia de leer mis artículos anteriores, tal vez esclamase: —Bien, muy bien, todo está perfectamente; pero ¿y el clima? ¿y las condiciones meteorológicas tan comentadas y discutidas por esos enfermos elegantes de los países del Norte que se ven obligados á emigrar en el rigor del invierno y aún durante la primavera? Contesto yo: —Calma, todo se andará,— muletilla de un acreditado Senador que conocí hace años y nunca tuvo arrebato bastante para arrancar una sola credencial al Ministro.

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El clima es inmejorable, el clima es apacible y sereno. Casi estoy por asegurar que no conozco en Europa un clima de mejor tono ni más chic. No se crea que yo trato de formar atmósfera. Los datos cantan. Yo no soy como un simpático Diputado á Cortes por esta isla que se fué á la redacción de su periódico á pedir que reprodujera un pronóstico de Noherlesoom, donde anunciaba lluvia, diciendo con mucha gracia: —Ya lo ven Vdes.; á mi viña le conviene que llueva; reproduzcan esto, que necesito hacer atmósfera... La atmósfera está hecha en las estadísticas y en las observaciones meteorológicas. Estas nos dan la razón de la benignidad que tanto recomienda á la isla de Mallorca. Carece de temperaturas extremas; he aquí la mejor de las recomendaciones. Una inmensa llanura de mar rodea á la isla por todas partes. La atmósfera confinada en ella, así que se enrarece, así que se satura de los efluvios terrestres y de las emanaciones viciosas de la fisiología animal y vegetal, cuenta, para equilibrarse, con el depósito del aire puro y virgen que llega de las salubres soledades marítimas, grandiosas cámaras de ventilación que jamás se contaminan ni agotan. Esa diafanidad y esa limpidez helénica de nuestro cielo, no obedecen á otra causa que á la renovación constante que sufre la atmósfera encerrada en el perímetro que dibujan nuestras costas, merced á las leyes de equilibrio de los gases.

Aunque casi todos los años nieva por la parte de la montaña, es muy poco frecuente que la nevada alcance al llano. En el espacio de los últimos cincuenta años tan sólo han caído cuatro de éstas, que hayan llegado á cubrir los tejados, calles y plazas de la ciudad con una capa de 0'20 m. de espesor. Para muchas generaciones una nevada que blanquee el paisaje ó la cubierta de los edificios, es un espectáculo rarísimo é inusitado, casi tanto como las auroras boreales. Hay sitios, en que no queda memoria de que la nieve haya permanecido más de 24 horas sin derretirse. El termómetro en verano, está muy lejos de alcanzar las elevadas temperaturas de muchas comarcas del mediodía y del interior déla península. Y la humedad que algunas veces se siente en Palma, se debe según el voto de personas peritísimas, más bien que á condiciones atmosféricas, al deplorable estado del subsuelo de la ciudad, sin alcantarillado impermeable, que absorbe todos los restos líquidos devolviéndolos á la evaporación exterior por medio de la capilaridad y de las filtraciones continuas. No achaquemos, pues, esta única inclemencia al cielo, sino á la desidia municipal y sobre todo á la nuestra propia, á la del público de que formamos parte, que no empuja y alienta las radicales reformas higiénicas que necesitamos como el pan de cada día.

Con estas reflexiones presentes, podemos acudir al libro sibilítico de la estadística. Recuerdo todavía algunas de las definiciones que aprendí cuando estudiaba Economía y Estadística, ó el agua chirle que por tal nos daban en la Universidad. Puro nunca ese estudio de las relaciones numéricas de los fenómenos, logró despertar en mí un gran interés. La ciencia que, según Ferrari, «cuenta las pulsaciones de la vida social,» tiene el peor de los defectos para cualquier temperamento medianamente artístico; carece de amenidad. Es seca como un esparto, fría como un ladrillo, uniforme como sus cuadriculados, monótona como la Mancha llana. Tal vez se deba esto al atraso de dicha ciencia, á la cual sus cultivadores no han sabido revestir de formas amenas, artísticas é interesantes, encerrándose siempre en el encasillado proverbial donde forma, por pelotones, un ejército de indigestos guarismos. De aquí nace el apuro en que me hallo al encontrarme con un cuadro comparativo de primera fuerza. Procuraré desmenuzarlo.

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Se trata de las diferencias de temperatura entre Palma y otras capitales de importancia y sus datos son tomados de la recopilación del Dr. Wagner. Los grados por qué se cuenta, son grados centígrados. Palma, tiene las siguientes temperaturas medias: invierno, 10'50; primavera, 15'30; verano, 22'70; otoño, 12'48 y la anual de 17'60. París: tiene, respectivamente; 3'30; 10'30; 18'10; 11'20 y 10'8 y por tanto una diferencia anual en menos, de 6'80 Niza obtiene: 9'60; 18'00; 23'20; 12'80 y 15'8 y por tanto otra diferencia, en menos, de 1'80. Génova: 8'30; 13'90; 23'40; 16'50 y por tanto otra diferencia, en menos, de 2'10. Pisa: 7'90; 13'80; 24'10; 17*00 y 15'70 y otra diferencia, en menos, de 1'90. Roma: 8'10; 14'10; 22'90; 16'50 y 15'40 y otra diferencia, en menos, de 2'20. Nápoles: 9'50; 14'40; 23'70; 16'90 y 16'10 y otra diferencia, en menos, de 1'50, Funchal (isla de Madeira): 16'30; 17'30; 2'10; 17'8 y 18'70, con una diferencia, en más, de 1'10. Y El Cairo: 14'50; 23'20; 29'40; 21'50 y 22'19 con una diferencia, en más, de 4'59.

Comparando las cifras transcritas, puede verse que el clima de Mallorca sin ser tan igual y por consiguiente tan suave como el de la isla de Madeira que nos servirá como tipo y que está situada á unos 7º menos de latitud, lo es tanto, con imperceptibles diferencias á nuestro favor, como los de Niza y Nápoles, siendo muy preferible á los de Génova. Pisa y Roma y no existiendo punto de comparación con el de París por mucho más frío, ni con el del Cairo por más ardoroso y sofocante. Las temperaturas de aquellas ciudades presentan mayores diferencias que Mallorca entre las varias estaciones. Puede añadirse, para los que más teman al calor, que hay pueblos como Valldemosa, Escorca, Deyá, donde es imperceptible el verano. Sacad ahora ¡oh vosotros! manes augustos de la estadística, genios del general Ibáñez y de mi amigo errante el Sr. Fajarnés, las consideraciones que se os ofrezcan de las cifras que llevo copiadas. Vean esos buenos de viajeros que van á invernar en Niza, en Génova, en Nápoles, que aquí hallarán las mismas benignidades y clemencias y el mismo sol y la misma luz y las mismas diafanidades etéreas-; y por encima de ello una vegetación cuasi tropical y un paisaje por ninguno igualado.

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Mr. Mark, el distinguido Cónsul de Inglaterra en estas islas, no pasa una semana sin recibir alguna carta de Londres ó de Edimburgo ó de otra población importantísima, en que esta ó la otra familia acomodada y este ó el otro potentado, le pidan noticias de Mallorca para pasar en ella las largas temporadas que los ingleses pasan fuera de su país. La contestación es lacónica y expresiva, como de un buen diplomático de Su Magestad Graciosa. «Mallorca es una tierra superior. Paisaje delicioso. Mar magnífico. Clima inmejorable. Falta confort. Hoteles de cuarta clase.» Es decir, con menos circunloquios, lo que ya apuntaba en mi último artículo. Y naturalmente, el buen touriste que recibe estas noticias, como no tenga más afición que la de correr mundo y admirar bellezas, como no sea poco exigente y si muy acomodaticio, prefiere tomar cualquier Guía Jeanne ó Boedeker y marchar á Niza, á Génova, á Nápoles ó á cualquier parte de estos sitios donde sabe que, aún ahorrando sobre los gastos dispendiosos á que lo obliga la alta vida de Londres, encuentra magnífica instalación y toda suerte de comodidades.

De ello, no debe caber duda á nadie. El día en que se convenzan de que nuestra manera de ser ha cambiado; el día en que se aumenten las facilidades de comunicación; el día en que la publicidad periodística haga llegar á todos los extremos del mundo la seguridad de encontrar los medios de que hoy por hoy se carece; el día en que se pueda coger una Guide ó un Itineraire de Majorque que conduzca de la mano al viajero; el día en que se haya inaugurado un elegante y se monte un servicio completo de Hotel expediciones á Valldemosa, á Sóller, á las Cuevas de Artá, sabiendo que á la hora precisa y sin necesidad de encargarse de ello lo tendrán todo arreglado, desde la comida hasta los carruajes... entonces podremos estar seguros de ver el nombre de Mallorca citado en todas partes y contaremos con esa afluencia que se trata de atraer y estimular.

Preparemos lentamente, pero con absoluta confianza, esta obra realizable. Por la parte humildísima que tal vez me corresponda de ella, puedo asegurar que antes de dar fin á esta desaliñada serie de Páginas veraniegas, indicaré todavía otros puntos, concretando hasta donde sea posible la forma que vislumbro como más á propósito para llevar á cima, en medio de todos los clamores del éxito y de todos los provechos del lucro, esa aspiración que ya reconozco como general á todos los mallorquines.

(La Almudaina, 11 de Septiembre de 1890)

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