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Viatgers científics segle XIX a les Illes Balears

fabian | 06 Abril, 2011 16:59

Josep Antoni Alcover, quien realizó la conferencia "De François Aragó a Dorothea Bate: un segle de viatgers cintífics a les Balears (1808 - 1909)", me deja la parte visual que se proyectó en un pdf que he subido a Scribd.

¿Qué tienen los viajeros científicos que me llaman tanto la atención y excitan mi imaginación? Veo las imágenes que nos presenta Josep Antoni Alcover y me emocionan. Yo me los imagino en pantalón corto con botas y gruesas medias hasta las rodillas, ya recorriendo la sierra buscando plantas o por el Plà con una red caza mariposas. Sobre sus cabezas una buena gorra que los salvara de un sol al que muchos no estarían habituados. ¿Qué ropa llevarían para recorrer la albufera? Su labor requería especiales cuidados, así como herramientas o utensilios especiales. ¿Dónde residieron? Luego debieron llevarse mucho material

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Josep Antoni Alcover: "De François Aragó a Dorothea Bate: un segle de viatgers cintífics a les Balears (1808 - 1909)" (en Scribd)

Luego, ya en sus lugares de origen, la labor callada de observación y clasificación de materiales; consultas, anotaciones que posteriormente pasarían a ser parte de un artículo o de un libro; dibujos.

Pienso que Josep Antoni Alcover debe tener también el carácter científico de la paciencia, de la observación laboriosa. ¿Qué caminos habrá recorrido para llegar a reunir todo este material que nos presenta? Posiblemente la presencia en las islas de la mayoría de estos científicos no fuera reseñada en la prensa. Quizás haya algún rastro epistolar que me parece imposible o muy difícil de seguir. ¿Cómo se habrá enterado de la presencia de estos científicos? Me admira este trabajo y desearía que fuera completado en un libro.

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Josep Antoni Alcover: "De François Aragó a Dorothea Bate: un segle de viatgers cintífics a les Balears (1808 - 1909)" (en Scribd)

Luego están las publicaciones que realizaron. Algunas de ellas puede ser que hoy día sean consultables a través de Internet. ¿Lo fueron en su tiempo por los científicos de las islas? Supongo que sí, que libros y revistas llegarían.

Hay mucha labor por hacer en este campo de la historia de la ciencia en las Baleares. Para mí ha sido totalmente desconocido hasta que, sólo en estos últimos años, he ido leyendo ya los artículos de Baleópolis o alguno en la revista del GOB. ¿Verdad que son interesantes estas láminas que nos presenta este pdf? Aquí unas caracolas, allí unos huesos fósiles, más allá unas plantas o un relieve montañoso. Me quedo con cien preguntas por hacer. No es la Mallorca de los paisajes la que buscaban estos científicos. Es otra Mallorca, real, viva y, aún hoy para muchos de nosotros, desconocida.

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Josep Antoni Alcover: "De François Aragó a Dorothea Bate: un segle de viatgers cintífics a les Balears (1808 - 1909)" (en Scribd)

Este trabajo es precioso, una maravilla. Debiera ser completado con biografías, enlaces a los trabajos originales, estudios sobre influencias. Y, también, y principalmente, por los científicos de aquí y otros que, no extranjeros, también vinieron. Este trabajo es como una primera piedra sobre unos conocimientos que, en general, desconocemos. La ciencia y la historia siempre es así, un conocimiento nos abre la puerta a grandes espacios que desconocemos.

Gracias, Josep Antoni Alcover, por tu esfuerzo y por dejarnoslo ver.

De viajeros en Mallorca: Stephen Shylings

fabian | 05 Abril, 2011 16:41

Es un personaje interesante, escritor no publicado tras la Segunda Guerra europea, llega a Mallorca obnuvilado por la muerte de su compañera. Unos jóvenes descubren sus escritos que consideran valiosos y los dan a conocer. A él, ya en su vejez, no le importan y le es indiferente que interesen o no. Un raro acontecimiento sucede: el nombre de Stephen Shylings se encarna en la figura de un viejo borracho australiano llegado a la isla en los años cincuenta, quien, a cambio de unas monedas y la compañía de jóvenes náyades, recita horrorosos ripios que son recogidos fervorosamente por parte de la crítica literaria.

libro

Unos jóvenes mallorquines deciden inventar y difundir la vida y obra de Stephen Shylings, un escritor británico que había participado en la Segunda Guerra Mundial y que, tras una tormentosa relación de amor había acabado en la isla, relegado al más absoluto olvido.

La travesura de estos cuatro ingeniosos amigos se vuelve comprometida y peligrosa el día que una editorial barcelonesa quiere publicar los manuscritos y se ven obligados a incluir en su inocente juego a Jas Roswell, un actor australiano que malvive en Palma arruinado y alcoholizado, y que sólo conseguirá ponerlos al límite de sus posibilidades.

Sweet sixteen es una novela que no sólo habla del anhelo y las ganas de experimentar propios de la juventud, sino que también destila un exquisito amor por la literatura y explora las dinámicas corruptas de los círculos literarios y las revistas especializadas para sobredimensionar el talento y la gloria a escritores que no lo merecen.

Editorial Atlantis

Bueno, pues he disfrutado al leer este libro que lo peor que tiene es la portada. Estaria de acuerdo con lo que indica la editorial, salvo en que lo de "las dinámicas corruptas de los círculos literarios" es más bien algo secundario en esta novela escrita por Octavio Cortés Oliveras recién publicada.

No es un libro de humor, pero sí es un libro con humor; nada más pensar en él una amplia sonrisa se dibuja en mi cara, me río al recordar varias carcajadas lanzadas mientras lo leía. Octavio, nacido en Palma en 1973 y Profesor en un instituto de la isla consigue una novela simpática, alegre, vitalista en la que todo tiene su importancia. Cuatro jóvenes aficionados a la lectura y a la escritura, así como a la música, deciden crear un viajero llegado a Mallorca con una obra literaria ya realizada pero no publicada. Yo he disfrutado desde el principio con la descripción que el narrador - que es uno de los jóvenes - hace de sus compañeros; con la selección de este viajero, resultado de multitud de discusiones pues cada uno de los jóvenes lo eligiría con diferentes características; la urdición de su biografía, personalidad y de su obra. Luego, lo planificado siempre tiene imprevistos y la cuestión se desmadra moderadamente pero jocosamente. Muy bien, obra bien tramada y contada que es una delicia literaria y de fino humor.

¿Puedo copiar una página de este libro? No sé bien cuál elegir. Recogeré unos momentos en que el grupo tenía que elegir un nombre para este viajero. Lugar y tiempo: Palma, ¿años noventa?:

Llegaba la noche y bajábamos a cenar a Santa Catalina o comprábamos un par de riojas y nos íbamos a nadar a la playa grande de Portals: entonces Corominas cantaba a Eugenia las mil bondades del nudismo, hablaba de las hijas de Nereo y la danza coribántica en la gruta, las coronas de bayas sangrantes, las vírgenes consagradas a Perséfone. Le instruía acerca del deber de compartir los dones, de ofrecerse desnuda a la luz de la luna en el franco tribunal de la amistad, altar incomparable y privado. La música de los yates llegaba como un segundo oleaje, en la brisa nocturna casi recogida, y nosotros continuábamos nuestra cuita: ¿Raymond? ¿Winston? ¿Persival? ¿Edmund?

Recuerdo una noche en alguna terracita del Portixol, el aire salado removiendo la melena de Eugenia, Sulk medio enfadado y yo con una guitarra en mis manos cuyo origen soy incapaz de determinar (la instantánea no engaña, una española con puente americano y la tapa de color vino): me veo rasgueando "Sleepy time down south" y abstrayéndome un tanto, mientras Corominas habla de la locura de Hölderlin, la locura de Nietzsche y la locura de Syd Barrett. La mirada de Eugenia, a través del desorden de mil flecos rubios, se cruza con la mía en una punzada de sonriente complicidad, y por debajo de la conversación en un susurro magnético me pregunta "¿Ludwig?", y se queda mirando mientras yo me llevo un dedo índice (uno que me sobra por ahí) a la sien y lo atornillo burlonamente. Reímos, suspiramos, dejamos que la música recupere el latido y bebemos a la salud de todos los nacidos en un siglo equivocado

Pero el hecho era que la cosa no avanzaba: acabamos por atravesar una crisis de berrinches cruzados, con un frente (Eugenia y Sulk) proponiendo "Archibald" y un servidor empecinado en no renunciar a "George", y lo peor de todo es que las perspectivas no hacían más que oscurecerse, pues si algún día llegábamos a aclarar el asunto del nombre, eso sólo serviría para obligarnos a descorchar el de los apellidos, lo cual, visto lo visto (una tarde Eugenia llegó a darnos plantón luego de que yo volcara unos vasos la noche anterior y adornara el estropicio con unas burlitas cretinas acerca de nuestros proyectos derramados e inútiles y de los ególatras con piel de cordero), no podía más que prometer todo tipo de nuevas estrecheces.

Octavio Cortés: "Sweet Sixteen" (págs. 28 - 29)

La edición de libros en lengua castellana en Mallorca no es fácil. La mayoría de las editoriales de Mallorca sólo publican libros en Catalán al estar éstos subvencionados, con lo que los escritores en otras lenguas han de acudir a otras comunidades para poder publicar. No está bien, la política cultural en estas islas no me parece ni justa ni apropiada.

M. Elena Vallés, periodista del Diario de Mallorca, publicaba el pasado día 13 los siguientes párrafos:

Me llega por correo electrónico la novela del músico mallorquín Octavio Cortés (Palma, 1973), editada por Atlantis, otro sello que publica nuevas voces. Sweet Sixteen (guiño a un tópico del blues y a un tema de B. B. King) será presentada el próximo día 31 en el Centre Cultural Pelaires. Este guitarrista y pianista palmesano, que fue telonero de Otis Rush, John Hammond o Corey Harris, ambienta la trama en la bohemia palmesana de mediados de los años noventa. Sin nombrar los locales, son reconocibles el ahora mediático y malparado Bluesville, el Barcelona, el Café Lisboa o La finestra. "Palma estaba por entonces entre las dos o tres ciudades de referencia del blues en España. Una escena musical que institucionalmente ha sido masacrada", apunta. A pesar de estas palabras, promete que el libro no es un ajuste de cuentas a esa política cultural "corta de miras que sólo apoyó a los que tocaban en catalán sin importarles la calidad", asegura. La novela es un reflejo de aquella época cultural –"no sin cierta nostalgia por aquellas bandas locales"- y de lo que podría haber sido la isla.

Pocos altavoces tiene el archipiélago para sus propias formaciones musicales. Cortés, que fue pianista de Concha Buika, lo suscribe. Para conquistar Mallorca antes hay que conquistar Madrid o Barcelona. O El Corte Inglés. Es el caso de la banda Lonely Drifter Karen, comandada por Tanya Frinta y el mallorquín Marc Melià, ex El Diablo en el Ojo y mitad del dúo El Piano Ardiendo. Su canción This World is Crazy es la banda sonora de la campaña publicitaria de primavera de los grandes almacenes.

M. Elena Vallés: Mallorca en El Corte Inglés (DM, 13/03/2011)

Bueno, pues Octavio Cortés ha escrito y publicado una divertida e interesante novela en la que el tema "viajeros en Mallorca" adquiere protagonismo. Enhorabuena al autor y ojalá tenga éxito pues se lo merece.

De los viajeros: Conferencia sobre Chopin

fabian | 04 Abril, 2011 14:52

El tema de los viajeros que han dejado huella en Mallorca me parece sumamente fértil como origen de leyendas y mitos. Lores ingleses cazando aves por la albufera de Alcudia; fortuna que crea en una pequeña península un hotel sólo accesible por mar en una cala resguardada donde los yates anclan - fortuna que da inicio a la jornada de ocho horas de trabajo bien pagado y que llega a la ruina -; novelista de historias de misterio que escribe junto a una piscina en Pollença; espías nacis e italianos y submarinos belicosos cercanos que aguardan sus noticias ... El mundo de los viajeros está poblado de seres extraños, extravagantes que, aunque famosos en el mundo, pasan unas horas o unos días en la isla; Borges, Cortázar, Agatha Christie, John Lennon ...

Entre todas las historias hay una que ha sobresalido y cuyos ecos han perdurado en el tiempo hasta hoy por lo menos, puesto que ha sido este invierno cuando un juez ha tenido que dictaminar cuál fue la celda de la cartuja que ocupó Chopin pues dos estaban en litigio. La historia de Chopin y George Sand en aquel invierno de 1838 ha perdurado y renacido en varias ocasiones a lo largo de la historia, contándose con matices muy diferentes. George Sand, vistiendo pantalones y fumando, acompañada de un músico tísico quizás originara algún pequeño alboroto en ese año de lluvias, pero seguro que fue mucho menor que el originado años después, en 1841, con la publicación de su libro "Un hiver à Majorque", escándalo y alboroto consecuente en 1902, ya muertos todos los protagonistas, cuando el libro de la francesa es traducido al Español y es conocido por parte de la población de Palma, la cual se siente ofendida por palabras escritas y publicadas más de medio siglo antes.

Años después, en 1918, Miguel de los Santos Oliver pronuncia una conferencia a los "amigos de la música" titulada "Chopin en Valldemosa" y en ella chisporrotean aún los reflejos encendidos de respuesta al airado descontento emergido tras el famoso libro francés. Esos reflejos entintan las figuras de la escritora francesa y del músico polaco.

No es conveniente, debido a su extensión, que copie aquí dicho discurso que puede hallarse en Chopin en Valldemosa. Miguel de los Santos cree - y así lo expresa - que el libro "Un hiver à Majorque" es una venganza de George Sand: "Estos dos hechos vienen a decidir, en el juicio sereno de la posteridad, todo lo que hay de inconsistencia en las acusaciones fulminadas por Jorge Sand, todo lo que hay de airado, de petulante y de injusto en su venganza" (págs 16 - 17)

Considera la novela de la escritora francesa como un insulto o agravio hacia los "mallorquines" (pág. 15 - 16):

Y ahora, señores, consideremos la distancia que mediaba entre espíritu y espíritu, y el choque a que uno y otro tenían que llegar fatalmente. La suspicacia, el gesto de desdén y aun de sarcasmo, según afirma Quadrado en la Vindicación, no desampararon a la escritora un solo momento; no se humanizó una sola vez; recibió mil atenciones del marqués de la Bastida - el joven lion que cita por la inicial B***-, pagándolas con inmerecidos desaires y zahiriéndole después en forma grosera y desatentada. Aparentó que deseaba soledad e incomunicación y acabaron por respetárselas los que más habían apetecido su trato y el honor de admirarla de cerca. Y del temor al contagio, por la dolencia atribuida a Chopin, y de la discreta abstención de las señoras mallorquinas, por lo equívoco de la compañía que ostentaba, dedujo cargos y formuló acusaciones de salvajismo, ferocidad e ignorancia contra mis compatriotas, que no se habían apresurado a ofrecer coronas a la impudencia ni a cubrir de flores la senda de la disolución.

Hay que tener en cuenta la distancia temporal que separa los textos: 1841 es la fecha de publicación de "Un hiver à Mallorca" y de la "Vindicación" de Quadrado, y 1918, la de esta conferencia: 77 años de diferencia y aún chispean los rescoldos.

No todos los viajeros crean o dan origen a leyendas, pero sí algunos. Leyendas que se cuentan generación tras generación, modificando matices e incluso actitudes. Estas leyendas no tienen porqué nacer en el momento del viaje, el cual pudo ser ignoto para la sociedad en general. No hubo noticias en la prensa, cuenta Miguel de los Santos. Y sin embargo aún hoy, vivimos sus efectos en el litigio sobre qué celda ocuparon o cuál fue realmente el piano de Chopin. Piano que, en el momento de su partida nadie quiso pues provenía de un tísico.

En fin, no he querido dejar apartada esta conferencia que presenta una de las facetas de un viaje lejano, posiblemente penoso para los protagonistas, y que aún no está olvidado.

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