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En torno a unos trabajos de Josep Sureda Blanes

fabian | 04 Novembre, 2008 17:14

Vegetación del Parque Natural de Mondragó,
el penúltimo artículo de Cambessèdes

Dos libros pido a la bibliotecaria que me atiende. Uno muestra en la portada una fotografía de dos hombres en un laboratorio. Una hermosa fotografía realizada en Alemania, o quizás Suiza. Son científicos, químicos. Uno de ellos sería Premio Nobel. Otro, un poco más bajo, era Josep Sureda Blanes. Tendría que haber sacado la cámara y reproducir esa fotografía. Después he buscado alguna fotografía en Internet y en la web de un instituto que lleva su nombre, la encuentro.

El libro se titula "Josep Sureda Blanes: Antología científica". Hay una introducción biográfica escrita por Ángel Terrón y, a continuación, varios artículos científicos. Radicales del carbono, enzimas ... Abandono los artículos científicos.

El segundo libro lleva el título de "Mallorca i la tradició tècnica" y forma parte de una colección que se llamaba "Biblioteca básica de Mallorca", pequeños libros de color amarillo y bajo precio que se vendían en los kioscos. Leo tres o cuatro capítulos que tratan sobre el reloj mecánico y su elevada influencia en la vida cotidiana, sobre el vidrio, sobre las cartas de navegar ... Hay un prólogo escrito por Antoni Contreras Mas y Jesús García Marín. Es curioso pues algunos datos de este prólogo están rectificados a mano y, a tinta azul, corregidos. Al finalizar el prólogo hay, también a tinta azul la firma del rectificador: una M (¿o una J?) con rúbrica.

Sureda y sus libros sobre ciencia mallorquina

"Sólo la técnica puede asegurar una vida digna" escribe Sureda en este mismo libro. Su convicción en esta "certeza" reposa en el fondo de la argumentación que desarrolla en estas páginas y en otras. Por tanto, "Mallorca i la tradició tècnica" es el punto de partida de una serie de estudios sobre ciencia mallorquina hecha con rigurosidad y el conocimiento de la realidad del momento, aunque hoy nos pueda parecer excesivamente centrados en el estudio de las "grandes figuras", resultan imprescindibles para la consideración de nuestro pasado científico.

Así ocurre a la obra que nos ocupa (1958) y a la magnífica conferencia del 6 de noviembre de 1959, leída en la "Reial Acadèmia de Medicina i Cirurgia de Palma", publicada al año siguiente con numerosos añadidos: "Las Academias Médicas de Mallorca (1781 - 1831)". Este libro marca un hito capital en la historiografía médica de Mallorca. Francesc Bujosa i Homar dirá que es el mejor y más extenso trabajo hecho sobre el tema, aunque no coincida plenamente con determinados datos incluídos por Sureda. "Las Academias médicas" abrió uno de los caminos más atractivos para estudiar los siglos XVIII y XIX y es de uso obligado para quienes quieran entrar en contacto con el mundo médico de aquellas centurias. El "camino" debió interesar fuertemente a Sureda ya que al año siguiente, cuando le correspondía exponer el preceptivo discurso inaugural de la Reial Acadèmia de Medicina i Cirurgia de Palma, profundiza en el tema del mundo rural mallorquín de finales del XVIII. Dos años después publicará un conjunto de tres conferencias y un primer esbozo de un ensayo que estaba preparando. Las conferencias, elaboradas entre 1952 y 1953, son una señal evidente de que su primera obra importante de divulgación científica no pasó desapercibida y despertó suficiente interés como para seguir escribiendo estudios del mismo tipo. No fue, pues, un momento oportunista.

Un capítulo entero de "Mallorca i la tradició tècnica" está dedicado a la cartografía medieval. Área de la historia mallorquina que atrajo el interés de nuestro autor hasta el punto que probablemente la consideraba como un período capital: el más importante de nuestro pasado científico. El tema es retomado en "Pintors de cartes de navegar", donde aborda la producción de la que se ha llamado "Escola Mallorquina de Cartografia", verdadero núcleo científico e intelectual de la Edad Media. Sureda pensaba que este aspecto de nuestra producción técnica significaba la incorporación de Mallorca en la comunidad científica internacional.

Aunque admiremos que por motivos ensayísticos, proyectando su tiempo, Sureda sobrevalore la cartografía llamada "Mallorquina" y la época que la concibió, actualmente la investigación muestra afortunadamente mayor cautela ante esta cuestión. La historiografía local, por ejemplo, aún no ha dado respuestas serias al tema de la Baja Edad Media en Mallorca; aún más, ignoramos hasta qué punto el concepto de la "crisis de la Baja Edad Media" puede ser o no aplicado a la isla.

Sin ninguna duda, del siglo XIV - aquellos Trescientos que tanto alabaron los escritores mallorquines del Barroco y del Sietecientos - Sureda admira "su espíritu de empresa" o "aquel dominio de importantes rutas comerciales". Actualmente creemos que el panorama fue otro: las expediciones - primerizas eso sí - tanto a Flandes y a la Gran Bretaña como a Canarias y a la costa africana atlántica fueron el producto de una manifiesta incapacidad de los mallorquines para penetrar en los auténticos mercados financieros de la época, controlados muy pronto por pisanos y especialmente, por los genoveses y venecianos. El "espíritu de empresa" no era más - y la frase weberiana habría gustado al señor Josep - que "un capitalismo aventurero" que permitía controlar pasivamente, en forma de intermediarios, el comercio con el Norte de África o "redescubrir" nuevas rutas. Mallorca se convertía así en plataforma ideal para el intercambio entre genoveses y catalanes y un lugar propicio, geoestratégico, adecuado para el desarrollo coyuntural de la técnica cartográfica que, además, cambia de eje, el Atlántico Ibérico, en los albores del Descubrimiento.

Precisamente este "cambio de eje" (del Mediterráneo al Atlántico) pasaría inconscientemente por la solera de la tradición cartográfica de raíces mallorquinas manifestada, por ejemplo, en la figura del judío mallorquín Jafuda Cresques (Mestre Jacob, identificación no aceptada por la investigación), director de la Escuela de Sagres, centro que no existió tal cual nos lo hemos imaginado.

Josep Sureda Blanes
Josep Sureda Blanes en Zurich

En "La creació artística" recoge otro personaje, Orfila, que en "Mallorca i la tradició tècnica" nombra casi de pasada. El menorquín y su obra será uno de los temas que más cautivará su atención; el año 1953 pronunció una conferencia en la "Germandat dels Sants Metges Cosme i Damià". Un Orfila que triunfa en el mundo de la química y de la farmacia era sin duda un individuo sumamente atractivo para Sureda Blanes, así lo demostró en uno de sus mejores libros "Orfila i la seva època". Excelente biografía científica del mahonés, en la que presta atención al ambiente científico en que Orfila se formó, texto destacable en la numerosa bibliografía que ha producido la obra del fundador de la Toxicología Legal, y básico para el análisis de las relaciones entre Orfila y España.

Además de Orfila, otros personajes de la ciencia pueblan la obra de Sureda Blanes. En "Petites Històries" se puede leer sobre Vicenç Mut, cultivador de la astronomía, la física y la ingeniería. Sus estudios sobre la primera de estas actividades lo convierten en uno de los más notables astrónomos prácticos del siglo XVII a escala mundial. Es una pieza clave para la comprensión de la introducción en España de la "nueva ciencia". En "Mallorquins d'ahir" encontramos un personaje insinuado en "Mallorca i la tradició tècnica"; es Felip Bauçà, cartógrafo y uno de los exponentes de la tecnificación de la Armada Española [En el texto "Esquadra Espanyola"]. Bauçà llegará a ser director del Depósito Hidrográfico y durante su destierro en Londres, donde murió, fue miembro de la Royal Society, colaborando con numerosos científicos ingleses. Parte de sus documentos descansan en el British Museum y él fue enterrado honorablemente en la Abadía de Westminster.

Otro "mallorquín de ayer" que deslumbró al señor Josep Sureda fue Llorenç Campins i Ballester, ciudadano formado en la Universidad de Gandía y luego en el Colegio de Medicina de la Universidad literaria de Mallorca. Fue doctor e iniciador de los estudios de medicina en Venezuela, donde llegó a ser Catedrático de Prima, la cátedra más importante, y posteriormente Protomédico, cargo similar al de ministro de sanidad. Campins es sin duda uno de los hombres más ilustres que surgieron de Mallorca en el campo de la medicina.

Antoni Contreras Mas y Jesús García Marín: Prólogo del libro de Josep Sureda Blanes "Mallorca i la tradició tècnica" Ed. Moll, págs. 14 a 18 -traducción libre -

Pues la figura de Sureda Blanes como científico no la he tratado. Nació en Artà (Mallorca) en 1890, estudió en Barcelona y Madrid. Sus investigaciones y escritos sobre la ciencia pura las realizó en su juventud en Alemania y Suiza, en el período entre guerras. Cuando regresó a Mallorca, en 1933, se puso a trabajar en la industria química y aquí realizó investigación sobre la historia de la ciencia en Mallorca, publicando varios libros. Creo que en 1966 dejó la isla y residió en Barcelona hasta su muerte en 1984.

En una bitácora personal, como es Alta Mar, ocurren estas cosas: comienzo intentando tratar un tema y, ante un texto interesante, como el de hoy, los intentos primeros quedan olvidados.

Reial Acadèmia de Medicina de les Balears

Comentaris

El prólogo

Jesús GM | 05/11/2008, 09:08

Gracias Fabián por mencionarnos al Dr. Contreras y a un servidor en tu artículo. En el prólogo había una serie de erratas (Madinavetia, etc) pero que no fueron culpa del Dr. Contreras sino mías, no le pasé las pruebas finales. Los ferros, los corregí yo y metí algo la pata, se me pasaron cosas que si hubiera visto Antoni Contreras. Fue una maravilla poder colaborar con el amic Contreras Mas. Yo creo que la cosa no quedo mal.
Gracias F.

Re: En torno a unos trabajos de Josep Sureda Blanes

Fabián | 05/11/2008, 17:15

Jesús:
Gracias a ti por tus trabajos. Yo confío en poner alguno más.
A mí me ha gustado mucho ese escrito. Creo que está muy bien.
Necesitaríamos muchos como él en Internet.
Un abrazo

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