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Apuntes sobre el ilustrado Bartolomé Sureda

fabian | 15 Octubre, 2007 17:50

Para tratar la figura de Bartolomé Sureda y Miserol (1769 - ) se puede acudir a los cuadros de Goya, puesto que retrató a él y a su mujer, Teresa Luisa, entre 1804 y 1806.

También habría otros itinerarios, como por ejemplo, hablar de cerámicas ya que él dirigió la Fábrica de cerámica del Buen Retiro de Madrid entre 1803 y 1808, fábrica que fue incendiada en ese año en la guerra contra el francés. También, llegada la paz, su estancia entre 1821 y 1829 en la Real Fábrica de La Moncloa.

Bartoñomé Sureda
Goya: Retrato de Bartolomé Sureda

Quizás por lo dicho en los dos párrafos anteriores, puede pensarse que Bartolomé Sureda fue un artista y seguro que se acierta al menos en gran parte. Fue pintor, ceramista que introdujo en España la cerámica llamada "dura", la cerámica de Sevres, cuyo secreto consiguió junto con Brogniart, y que utilizaría para la cerámica del Buen Retiro y de la Moncloa.

Y aquí aparece una nueva faceta de este personaje: la de espía industrial. Y posiblemente haya sido por esta faceta por donde yo le he descubierto, pero relacionado con otro tipo de arte

Nació en Palma en 1769 en una familia humilde. Oponiéndose a la perspectiva que le deparaba esta ciudad se traslada a Madrid donde, protegido por D. Tomás Verí, entró como delineante en el gabinete de máquinas de Betancourt. Posiblemente sea en esta situación cuando me aparece su nombre en una expedición científica a Cuba, se trata de la Expedición Baltasar Manuel Boldo en la que aparecen Agustín de Betancourt para el trazado de caminos y del canal de Guantánamo y Bartolomé Sureda como encargado de la copia de planos. Sin embargo ninguno de los dos llegaría a ir en esta expedición que partiría desde La Coruña en diciembre de 1796. Agustín de Betancourt partió seis meses después en un navío que fue apresado por una fragata inglesa.

La primera vez que he visto su nombre ha estado relacionado con la litografía.

Los grabados en madera o xilografías, al igual que los grabados en metal o calcografías, durante tres siglos constituyeron, con sus diferentes modos de elaboración de las planchas, las sucesivas formas de representación gráficas. Las dificultades técnicas, de aprendizaje lento y rara pericia requerida, que entraña el arte del grabado han hecho que tanto en el Renacimiento como en el Barroco la estampación estuviese en manos de especialistas que dominaban el oficio. [...]

En 1796, cuando finalizaba el siglo XVIII, el inventor alemán Alois Senefelder, nacido en Praga en 1771 y muerto en Munich en 1834, descubrió un nuevo sistema de impresión química que utilizó comercialmente por su capacidad de aplicación, substituyendo a las anteriores técnicas de imprenta y grabado. En 1818 Senefelder publicó un Manual en el que explicaba cómo, debido al principio del mutuo y natural rechazo e incompatibilidad que tienen para mezclar el agua y la grasa, aquel que dibujase sobre una piedra caliza pulida con una tinta grasa puede reproducir en numerosas tiradas sobre el papel la imagen diseñada. Las ventajas de la litografía resultaban muy grandes respecto a las técnicas anteriores del grabado. [...]

En España la litografía fue muy pronto conocida. Las figuras pioneras de Carlos Gimbernat y Bartolomé Sureda son paradigmáticas del primer uso de la litografía. Carlos Gimbernat, vicedirector del Real Gabinete de Historia Natural, aprovechó su estancia en Munich, en 1806, para conocer el invento que le interesaba como medio de reproducción científica. [...] Para el mallorquín Bartolomé Sureda, que también se encontraba en Munich por los mismos años, el aprendizaje tenía mayor amplitud de miras artísticas. [...]

Antonio Bonet Correa: Origen de la litografía en España (págs. 75 y 76)

Litografía de Bartolomé Sureda
Litografía de Bartolomé Sureda, recogida en Miró Llull: gravat Mallorca

Gabriel Llabrés, en el Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana, nº 10, de 25 de mayo de 1885, págs 5 a 9, dice que, además del arte, aunaba condiciones de empresario y de científico pues en Mallorca introdujo la lanzadera volante en los talleres del Hospicio, las primeras máquinas de aserrar chapas, impulsando con ello la industria de marquetería y taracea y nombra a Alejandro Sureda, hijo de Bartolomé, como su continuador en las labores artísticas.

El hecho está en que en 1817 dirige la Fábrica de Paños de Guadalajara y, ya en 1824, al tiempo que era Director de la Real Fábrica de Cerámica de la Moncloa, es designado para el puesto de encargado del Taller de Hilaturas del Conservatorio de Artes y, posteriormente en Delineación, donde estuvo hasta 1834.

Bueno, pues Bartolomé Sureda y Miserol, de quien desconozco la fecha y lugar de su muerte, fue también un ilustrado mallorquín, artista principalmente. Uno de tantos desconocidos para los isleños

Otros enlaces:
Laura Jurado: Un maestro mallorquín para los caprichos pictóricos de Goya
Miró Llull: gravat Mallorca
Real Conservatorio de las Artes (en pdf)

 (Segueix)

Sobre los índices de los BSAL (1885 - 1921)

fabian | 15 Octubre, 2007 09:01

Importante
Desde mayo del 2009, los Boletines de la Sociedad Arqueológica Luliana, además de encontrarse en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica se hallan también en la Biblioteca Digital Científica de las Islas Baleares y, en esta dirección, todos los volúmenes publicados hasta ahora

Es en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica donde, entre otras publicaciones referidas a las Baleares así como al resto de España, se encuentra el Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana publicado entre los años 1885 y 1921.

Desconozco bastante la historia de esta publicación, pues creo que durante los años 1922 y 1937 no se publicó el Boletín, que fue reanudado en 1938 hasta la actualidad.

Podemos acceder a cada boletín de dos maneras distintas. Una es a través de archivos pdf; cada boletín es un archivo pdf que podemos bajarlo o consultarlo desde la página anual. Otra manera es la consulta on line de las imágenes jpg - cada página es una imagen - que tienen buena visualización a través del sistema que utilizan. De cualquiera de las dos formas, el texto de las páginas no se nos presenta en forma de texto sino de imagen; estamos viendo fotografías del texto con todos los inconvenientes que este sistema comporta: no se pueden seleccionar párrafos o fragmentos, no pueden realizarse búsquedas internas y los títulos no son captados por los buscadores generales tales como el Google o el Yahoo.

No me atrevo a hablar aquí, no dispongo de información suficiente, sobre la importancia de esta publicación; sólo diré que desde mis años de estudiante he oído hablar de ella considerada un hito para el conocimiento de las islas. Nombres como José Mª Quadrado, Bartolomé Ferrá, Estanislao de Kostka Aguiló, Isidor Macabich, Pedro de Alcántara Peña, Pedro Antonio Sancho y muchos otros son hoy día considerados como eruditos e investigadores en archivos históricos y también - pienso en la atractiva figura de Bartolomé Ferrá - en la realidad que les rodeaba, plasmándola en dibujos, fotografías y documentándola con los resultados de la investigación archivística.

Varias razones me han movido a confeccionar para mí los índices de esta publicación. La principal es que me interesaba tener una visión general de los contenidos. Y mis primeros pasos fueron recoger los índices de cada número y enlazarlos al lugar donde están los contenidos. Cuando ya había realizado varios me di cuenta de que esa labor podía servir también a otras personas, por lo que decidí ponerlos on line y, en formato texto, localizable por los bucadores generales. Así pues, he ido publicando en esta bitácora los índices del Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana. He procurado transcribirlos con las grafías originales, lo cual es un poco problemático en cuanto a las búsquedas y localizaciones, especialmente en los nombres propios de personas y lugares. Así, los mismos autores aparecen a veces con su nombre en Castellano y en otras con su nombre en Catalán, siendo más complicados algunos topónimos cuya grafía de entonces no se corresponde con la actual. Pero yo no soy quién para intentar solucionar estas dificultades y he procurado respetar las grafías originarias.

Posiblemente muchos de los artículos aparecidos en el Boletín podrían ser hoy referencia a las que hoy podemos acceder desde cualquier punto conectado a Internet. Ojalá fuera esto posible para algunas revistas que se publican hoy y que están sufragadas por dineros públicos.

Índices de los Boletines de la Sociedad Arqueológica Luliana (1885 - 1921)

1885 / 1886 / 1887 / 1888 / 1889
1890 / 1891 / 1892 / 1893 / 1894
1895 / 1896 / 1897 / 1898 / 1899
1900 / 1901 / 1902 / 1903 / 1904
1905 / 1906 / 1907 / 1908 / 1909
1910 / 1911 / 1912 / 1913 / 1914
1915 / 1916 / 1917 / 1918 / 1919
1920 / 1921

 
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