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El Borne o Salón de la Princesa

fabian | 12 Juny, 2007 13:58

A modo de apuntes recojo la información del tomo II del libro de Diego Zaforteza y Musoles titulado La Ciudad de Mallorca (Ensayo histórico - toponímico) editado en 1989 en edición facsímil por el Ayuntamiento de Palma

Cauce y explanada

Pedro Alcántara Peña defiende la idea de que antiguamente un brazo de mar, como si fuera una ría, llegaba hasta las inmediaciones del actual teatro Principal donde desaguaba un torrente cuyas aportaciones fueron cegando esa entrada marina.

En la ciudad conquistada, el Borne era una estrecha vía atravesada por la Riera, por lo que las casas señoriales que se construyeron daban la espalda al torrente y tenían sus zaguanes de entrada en la parte opuesta. Así que al torrente daban los tapiales traseros y, posiblemente, desagües. Aún así, junto al cauce debieron construirse casas pequeñas hechas de adobe o argamasa y que la inundación del 14 de octubre de 1403 echó abajo, dejando junto al cauce una explanada. Parece que entre esas míseras casas que bordeaban el cauce en el siglo XIV había callejones, llamadas de los Sastres, dels Pellissers e incluso la plaza dels Calafats, nombre que parece confirmar la creencia de la existencia del brazo de mar.

Tras la inundación, hubo un litigio ya que el Obispo de Barcelona, dueño de los solares arrasados, pretendió reedificarlos, a lo que se opusieron quienes quisieron en esos lugares una plaza o explanada para torneos y fiestas, existiendo una sentencia de mayo de 1418 dando la razón al Obispo. Pese a ello, no se reedificó y quedó convertido en plaza que se utilizó para torneos y juegos. Así aparece, sin arbolado, en el Plano de Garau de 1644 y en el Óleo anónimo de 1647.

Borne
Placa situada en el Borne, rememorativa de haber sido plaza de torneos

Unos puentes atravesaban el antiguo cauce de la Riera, puentes que recibieron diferentes nombres a lo largo del tiempo. Así, en la zona del actual Borne había tres. El de la Carnisseria d'avall estaba situado en la actual plaza de las tortugas y unía las calles de Zagranada con Brondo y San Nicolás; a la altura de San Felio estaba el pont dels Sastres, llamado posteriormente d'En Pascual; y el Pont Nou, también llamado de Na Luna o de Na Lunes o den Luner o d'En Ollandis y, posteriormente, de Sant Francesc de Paula, enlazaba la cuesta de la Catedral con Apuntadores.

En 1618 la Riera fue desviada por el exterior de las murallas.

Hay constancia de haberse celebrado en la plaza del Borne fiestas y torneos, como las proclamaciones de los monarcas, así como otros actos luctuosos, como un auto de fe el 2 de abril de 1645; la ejecución de un condenado por raptar una monja del convento de la Misericordia, el 4 de mayo de 1742. Pese a ello, hay continuas protestas e intentos que muestran que el estado de esa explanada o plaza era más un descampado que no plaza urbana.

El Borne como paseo: el Salón de la Princesa

Fue alrededor de 1822 cuando empiezan a plantearse proyectos para urbanizar el Borne y proyectarlo como paseo de la ciudad. Hay un dibujo de 1825 realizado por don Tomás Abrines, Maestro mayor de Obras de la ciudad en que ya figuran dos hileras de árboles, unos bancos de piedra con respaldo de hierro y un paseo con cuatro entradas, dos en sus extremos y dos laterales. En 1826, el Ayuntamiento acepta la propuesta del marqués de Palmer de adquirir un plano realizado por un particular para construir un paseo en la entonces llamada plaza de Fernando VII.

En 1833 muere Fernando VII y queda heredera del trono la Princesa Isabel, motivo que dio lugar a que las autoridades de Palma se creyeran con el deber de commemorarlo con la reforma del Borne al que titularon Salón de la Princesa. Como no había dinero público, el Capitán General abre una suscripción voluntaria que obtiene éxito. Se utilizan materiales del derribo del edificio de la Inquisición y, el Maestro de Obras de la Ciudad, don Tomás Abrines, con una cuadrilla de 64 presidiarios emprende en junio de 1833 una primera gran reforma del paseo iniciado pocos años antes.

esfinges del Borne
Las esfinges (lleones) de Jacinto Mateu

Se dispone el paseo en tres calles o franjas longitudinales marcadas por cuatro filas de acacias. Por la parte central paseaba la "gente de altura", por un lado los ancianos y por el otro la gente humilde. Se pusieron bancos de piedra con respaldos de hierro construídos por el herrero don Ignacio Vidal. Al paseo se le abrieron cuatro puertas laterales señaladas por pilastras sobre las que se pusieron hidrias con plantas y en los extremos del paseo se instalaron pedestales con unas esfinges que fueron llamadas "lleones" talladas en piedra de Santanyí por el escultor Jacinto Mateu.

El Ayuntamiento había notado la falta de una fuente pública y acordó levantar una que commemorara la jura de la princesa Isabel. En 1834 quedó terminada la fuente de las tortugas: "Se compone de una taza o pilón circular, en cuyo centro sobre una roca, se asienta un cuadrilátero de piedra caliza, que en cada vértice lleva un galápago o tortuga de bronce, y estas cuatro tortugas, sobre sus espaldas sostienen una elevada pirámide de piedra de Santany, surmontada por un murciélago, también de bronce. El cuadrilátero de piedra caliza lleva en cada una de sus caras una boca de delfín con alas, que luego se sustituyó por caras de león, por cuya boca mana el agua" (Diego Zaforteza y Musoles, pág. 218)

El Borne
Al fondo, la fuente de las tortugas

Con la construcción de la fuente de las tortugas, el paseo del Borne se prolongó hasta ella, y se le unió con un jardincito, "por lo que casi duplicó su extensión".

En el extremo opuesto al paseo, a la altura de la calle Estanco, había otra fuente pública.

A partir de esta reforma - inicio del Borne como paseo, se suceden a lo largo de los años diversas reformas, siendo la más importante la realizada en 1863, el 18 de marzo, que afectará a la parte del Borne, perdón, del Salón de la Princesa, más cercano al mar, ya que había dos cuestiones principales: la nivelación del suelo y la alineación de las fachadas. La primera cuestión se solucionó en pocas horas y la segunda continúa en parte sin resolver.

Al anochecer del 18 de marzo de 1863 llegaron al Borne gran número de carros cargados de tierra e innumerables obreros con herramientas y espuertas, así como varios pelotones de soldados armados con palas, picos y azadones. Al amanecer del día de San José, los ciudadanos se encontraron el Borne prolongado unos treinta metros (hasta donde llega actualmente) y acabado con un monumento a Isabel II, con el piso allanado y sin las esfinges y un tablado que había para la banda de música.

Al año siguiente se colocó un nuevo tablado para los músicos en el ángulo que forma la esquina de San Felio. Las esfinges permanecieron en el depósito de Capuchinos hasta 1895, cuando fueron repuestas en el paseo, pese a sólo haberse encontrado dos de las cuatro iniciales y, las halladas, estar muy deterioradas. Al restaurarlas, les disminuyeron en algunos centímetros sus pechos.

Durante mucho tiempo el Borne tuvo el piso de terrisco, con barro en invierno y polvo en verano. Fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando se pavimentó. La iluminación fue variando, de luces de aceite pasó a farolas de petróleo y en 1859 se colocaron cuatro grandes faroles de gas en el centro del paseo.

Tras la reforma de 1863, el Borne se convirtió en el centro vital de la ciudad, donde abundaron cafés, horchaterías y tiendas.

En el libro La Ciudad de Mallorca de Diego Zaforteza y Musoles, la historia del Borne ocupa unas treinta páginas que he sintetizado en estas líneas. He saltado, por tanto, mucha información que puede hallarse en la edición facsímil publicada por el Ayuntamiento de Palma en 1989.

Comentaris

acacies en el Born

Raymonde Calbo Laffitte | 20/09/2010, 06:05

per qué es varen canviar les acàcies per plateros? Acacia símbol maçònic?

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