fabian | 09 Octubre, 2007 18:02
El mundo se ha dormido y tú lo pintas;
es todo como un cuento,
pero no existe una bella durmiente
y está lejos el bosque;
no es un mundo de sueño el que describes
sino un mundo de ausencia:
ni una figura humana, nada animal o móvil
en el quieto paisaje. [...]
"El mundo se ha dormido y tú lo pintas; es todo como un cuento"... Y preparo dos fotos, sí, posiblemente sean de ese mundo dormido que, no estoy muy seguro, cuento. Las dos presentan algo antiguo: un anciano tamarindo cuyo atormentado tronco vive junto a la playa, allá donde los vientos y la salitre azotan y pervierten a las rocas y a todo ser vivo. ¿Proviene, por su ancianidad, de un mundo dormido? Quizás sí, pero aún se aguanta en pie. La otra imagen, la segunda, de tonos oscuros, presenta una figura que proviene de la oscuridad de los tiempos: una figura de toro, estilizada como si fuera actual, antigua y que nos cuenta una historia casi incomprensible hoy pero que nos deja hondos ecos de cuando la vida animal aún no estaba supeditada. Así que ambas fotos presentan algo salvaje, procedentes de un mundo de ausencia.

Retorcido y partido tamarindo, superviviente ante la tramuntana
Quería hoy haber escrito del lento paso de las horas en la biblioteca cuando una noticia me ha hecho cambiar de planes: La escritora Olvido García Valdés gana el Premio Nacional de Poesía. Al principio no he caído. Una mujer asturiana. He buscado en el Google y está en la cervantes virtual en "Poesía Contemporánea" ("escribir el miedo es escribir / despacio, con letra / pequeña y líneas separadas"). Sus poemas hablan del frío exterior, del viento, de la lluvia y, siempre junto con ellos, del miedo interior, del dolor, de la angustia. Todo junto, exterior e interior, forman una unidad inseparable. ¡Ah, entonces he recordado!
Cuando voy a trabajar es de noche,
después amanece poco a poco,
hace mucho frío aún.
A menudo en el cine
me parece oír lluvia azotando el tejado,
como si no hubiese lugar
donde guarecerse.
Hoy alguien en un sueño dijo:
ten, en esta garrafa
hay agua limpia, por si toma moho
la del corazón.Olvido García Valdés: Cuando voy a trabajar es de noche (en "amediavoz")
"agua limpia por si toma moho la del corazón". Y el corazón toma moho de igual manera que cualquier contratiempo nos deja siempre una muesca sobre el cuerpo y el tamarindo junto a la playa muestra en su tronco las ventadas de la tramontana. Recojo la segunda fotografía.

En el Museo de Mallorca, figura de toro hallada en Costitx
Figura repetida en esta bitácora pues su imagen salió en un dibujo realizado por Bartolomé Ferrá en el Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana de 1895 junto con un estudio (en pdf) de los hallazgos arqueológicos.
Hermosa y estilizada cabeza de toro de amplia cornamenta. Posiblemente de origen romano cuando la caza aún tenía diosa, la hermosa Diana.
Y aquí, en esta bitácora de la época de Internet, aparecen imágenes que muestran esas formas rapaces que volaron en el lienzo antes de la quietud:
[...] no es un mundo de sueño el que describes
sino un mundo de ausencia:
ni una figura humana, nada animal o móvil
en el quieto paisaje.
Formas rapaces volaron en el lienzo
antes de la quietud. La quietud
de la vida, de lo que permanece
en lo deshabitado.
Entonces me he acordado de que Olvido García Valdés ya aparece en esta bitácora en Agua limpia (por si toma moho la del corazón) y en La quietud de lo que permanece en lo deshabitado. Así que al árbol anciano que lucha contra los vientos, al toro proveniente de los tiempos de Diana y a los versos procedentes de artículos anteriores les he añadido un pasodoble que rompa con el moho y con ese mundo de ausencia.
fabian | 09 Octubre, 2007 15:15
Recojo hoy un artículo largo publicado en el Diario de Mallorca del año 1981, concretamente del día 30 de diciembre. Se trataba de presentar un libro que ha resultado importante y la autora, Catalina Cantarellas explica, a través de la periodista Joana M. Roque, cien años de la arquitectura en Palma. Cien años, desde 1775 a 1874, en que muchas ciudades, entre otras Palma, vivieron modificaciones importantes, tanto en arquitectura como en urbanismo.
Yo siempre he notado a faltar en mi formación un mayor conocimiento de esta ciudad que piso: conocer sus edificios, sus historias, los sistemas básicos que la conformaron: agua, alcantarillado, luz. Saber algo sobre quienes la proyectaron ... Muchas cosas, demasiadas para un artículo en una bitácora. Pero ambas mujeres, la autora del libro y la periodista, consiguen hacer un repaso importante y rápido sobre aquellos cien años. Sus palabras me enseñan a mirar la ciudad.

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