fabian | 16 Agost, 2011 18:02
Buacaba una imagen, una Virgen del siglo XVI. En una columna de la entrada, un escudo intenta recordar la situación del enclave: un gran velero y un pinar. ¿Será su significado Portopí, el puerto de la ciudad amurallada? Un camino une la ciudad con su antiguo puerto, llamado antiguamente como "camino de Portopí" y, en ese camino, una iglesia en una zona llamada el Arrabal, puesto que está extramuros, en ese camino que llevaba al puerto. Arrabal de Santa Catalina, de antigua (y para mí, desconocida) historia.

Escudo a la entrada del recinto de San Magín
Las naves, los navíos a vela, no tenían horarios; dependían de los vientos. Su llegada era azarosa y, en ocasiones, cuando llegaban se encontraban las puertas de la ciudad cerradas. ¿Era extraño que, en ese camino, a la distancia obligada por el alcance de los cañones de la ciudad que exigían un amplio espacio sin construcciones, libre de obstáculos; era extraño, resigo la frase iniciada, que se crearan allí, fuera de las murallas, algunas edificaciones? Tal vez fueran de marinos o pescadores cuyos horarios no fueran coincidentes con los de apertura y cerrado de las puertas de la ciudad. No lo sé, pero una vez creadas unas pocas casas, tampoco es extraño que hubiera alguna capilla.
La iglesia actual, llamada de San Magín, es del siglo XIX y sustituye a otra anterior, más pequeña, del siglo XVI y, antes de ésta, había un asilo de huérfanos con su capilla.

Cúpula con la clave dedicada a la Virgen
Asilo de huérfanos en el arrabal de Santa Catalina ... No sé porqué me viene a la cabeza el Colegio de Huérfanos de la Armada. ¿Son las profesiones de la mar proclives a dejar huérfanos? En verdad son, y sobre todo, eran peligrosas. Bien, pues en parte del solar ocupado actualmente por la iglesia, había un asilo de huérfanos con una pequeña capilla desde el siglo XIV. Y en esa capilla, una imagen de María, la Mare de Déu dels Orfans.

Fragmento del retablo de la Asunción
Hoy, en ese templo que llamamos de San Magín, pero cuyo nombre es "Iglesia de la Inmaculada Concepción", construída entre 1867 y 1920 por los maestros de obra Ferrà (Miquel Ferrà Font y su hijo Bartomeu Ferrà Perelló, queda, en una capilla lateral, junto al cuadro de San Magín, la imagen de la Mare de Déu dels Òrfans, como recuerdo de aquel asilo. En la capilla del lado opuesto, el Cristo de los Navegantes, que no sé si navegó mucho.
La Gran Enciclopèdia de Mallorca, vol. 10, en la voz "Mare de Déu", dice en relación a esta imagen de los huérfanos, que presidía el asilo de San Magín al menos desde el siglo XV; fue titular también de la Casa de les Minyones Orfenes, fundada en 1629 por Bartomeu Llull.

Mare de Déu dels orfans
Entre las decenas que esa voz indica, hay dos que me llaman la atención: La Mare de Déu del Bon Port, cuya capilla estaba junto a la Riera en Palma, pues hasta allí llegaba un brazo de mar donde atracaban barcas de pescadores; esta imagen, después de 1403 fue venerada en el claustro de Santo Domingo y cuando este convento fue derribado en 1838, pasó a la parroquia de Mancor de la Vall, donde aún está.
El otro nombre que me llama la atención es la Mare de Déu dels Navegants, que estuvo en el siglo XVII en la Lonja de Palma y pasó luego a la Catedral; pasó, en el siglo XVIII a la Capilla de San Benito.
El retablo principal de San Magín estaba antes en la Catedral y con la reforma de Gaudí, pasó a esta iglesia que entonces se estaba construyendo.

En la fiesta de la Asunción, la imagen yacente de la Virgen
Parece que hay un libro que cuenta la historia de este arrabal de Santa Catalina. Según me dice el párroco, se tradujo del castellano al catalán hace pocos meses. Desconozco su título, tal vez "El meu barri", no lo sé. Lo he buscado en los catálogos de las bibliotecas de Palma y no lo he encontrado. Si alguien lo conoce, por favor que me indique el título y el autor y si puede dejarme un ejemplar, mejor. Hay iglesias que tienen algún libro explicativo, pero en las bibliotecas sólo encuentro uno sobre la de Santa Cruz.
Al ser la festividad de la Asunción de María, había también el San Magín una imagen de Virgen yacente; proveniente de algún convento, pero ahora no sé bien de cuál.
fabian | 15 Agost, 2011 14:25
Cuando George Sand (1804 - 1876) viene a Mallorca (1838), España se encuentra inmersa en una guerra civil, la Primera Guerra Carlista (1833 - 1840).
El recorrido de la escritora por la península llega hasta Barcelona. En la primera edición de su libro "Un invierno en Mallorca", sólo aparece esta guerra carlista en un incidente ocurrido en Mallorca; pero en 1855, George Sand incluye al inicio del libro una carta dirigida a François Rollinat en la que hay unos párrafos relacionados con la guerra:
Nada te he dicho aún de Barcelona, donde hemos pasado, sin embargo algunos días bastante ocupados, antes de embarcarnos para Mallorca. Ir por mar de Port-Vendres a Barcelona con buen tiempo y en un buque de vapor, es un delicioso paseo. Volvimos a encontrar de nuevo en las costas de Cataluña el aire primaveral que en noviembre habíamos respirado en Nimes, pero que no habíamos encontrado ya en Perpignan; el calor del verano nos esperaba en Mallorca. En Barcelona una fresca brisa del mar templaba los rigores de un sol brillante, y barría de nubes los dilatados horizontes limitados en la lejanía por las cumbres de las montañas, unas, negras y peladas, otras, blancas, cubiertas de nieve. Hicimos una excursión por el campo, después de que los buenos caballos andaluces hubieron comido su buena ración de avena, a fin de que nos devolvieran rápidamente al interior de los muros de la ciudadela, en el caso de tener un mal encuentro.
Bien sabes que por aquella época (1838) los facciosos recorrían todo el país en bandas vagabundas, cortando los caminos, invadiendo pueblos y aldeas, imponiendo tributos hasta a los más insignificantes caseríos, domiciliándose en las fincas de recreo distantes aproximadamente media legua de la ciudad y saliendo de improviso de cada roquedal para pedir al viajero la bolsa o la vida.
Nos atrevimos, sin embargo, a bordear durante algunas leguas el mar y no encontramos más que algunos destacamentos de "cristinos" que iban hacia Barcelona. Se nos dijo que eran las mejores tropas de España, y en efecto, eran buenos mozos y no mal vestidos para venir de la guerra. Pero hombres y caballos estaban bastante delgados; unos tenían la cara tan macilenta y demacrada y los otros la cabeza tan baja y los ijares tan hundidos, que al verlos se sentía la angustia del hambre.
Un espectáculo más triste aún, era el que ofrecían las fortificaciones, levantadas alrededor de las más humildes aldeas y ante la puerta de las más humildes chozas. Unas veces un pequeño muro circular de piedra seca, una torre almenada, alta y maciza ante cada puerta, y otras, muros provistos de troneras, alrededor de cada tejado, atestiguaban que ningún habitante de estas ricas comarcas se sentía seguro. En muchos sitios estas pequeñas fortificaciones, en ruinas, tenían impresas las huellas recientes del ataque y de la defensa.
Una vez franqueadas las formidables e inmensas fortificaciones de Barcelona, no sé cuántas puertas, puentes levadizos, poternas y baluartes, nada nos sugería ya que la ciudad estuviera en armas. Tras la triple cadena de cañones y aislada del resto de España por el bandolerismo y la guerra civil, la alegre juventud de Barcelona tomaba el sol en la rambla, larga avenida bordeada de árboles y edificios como nuestros bulevares. Las mujeres, bellas, graciosas y coquetas, se preocupaban únicamente de los pliegues de sus mantillas y de juguetear con sus abanicos. Los hombres, fumando, riendo, charlando, flechando a las damas, comentando la ópera italiana, y sin preocuparse, al parecer, de lo que sucedía al otro lado de las murallas. Pero llegada la noche, terminada la ópera, mudas las guitarras y entregada la ciudad a los vigilantes paseos de los serenos, no se oían, sobre el monótono ruido del mar, más que los siniestros gritos de los centinelas, y las detonaciones, más siniestras todavía, que, a intervalos desiguales, se oían espaciadas de distintos sitios, repentinos o continuados, cerca unas veces, lejos las otras, y siempre hasta los primeros albores de la mañana. Entonces todo quedaba en silencio una o dos horas y los burgueses parecían dormir profundamente mientras se despertaba el puerto y la marinería comenzaba a rebullir.
Si las horas de esparcimiento y paseo osaba alguien preguntar qué eran aquellos extraños y pavorosos ruidos de la noche, se le respondía, sonriendo, que a nadie interesaba y que era más prudente no intentar averiguarlo.
Me resulta algo extraña la inclusión de esta carta 14 años después de publicado el libro, salvo porque George Sand quisiera poner una referencia clara a la situación histórica de esa estancia en Mallorca. Palma, como en otras ocasiones, no fue campo de batalla en esa guerra, pero sí sufría algunas consecuencias.: una población grande de refugiados atestaba la ciudad, en la que era difícil encontrar alojamiento, así como un encarecimiento de los costes de la vida diaria. Se queja George Sand de la falta de alojamientos, de la imposibilidad de encontrar muebles, así como de la carestía; en un principio achaca estas dificultades a un retraso social de Mallorca, aunque, en el mismo libro, indica la superpoblación en que se encuentra la ciudad.
En los capítulos en que narra su estancia en la Cartuja de Valldemossa, cuenta un pequeño incidente relacionado con la guerra carlista:
El carlismo de los campesinos de Mallorca no puede explicarse más que por razones materiales, pues es imposible, por otra parte, hallar una provincia menos unida a España por un sentimiento patriótico ni una población menos exaltada por el fervor político. A pesar de los votos secretos que hacían para la restauración de las viejas costumbres, no dejaban de estar aterrados por toda reforma, cualquiera que fuese, y la alarma que había puesto a la isla en estado de sitio en la época en que permanecimos allí, asustó tanto a los partidarios de don Carlos en Mallorca como a los defensores de la reina Isabel. Esta alarma es un hecho que pinta bastante bien, no diré la cobardía de los mallorqulnes (les creo capaces de ser muy buenos soldados) sino la ansiedad producida por la preocupación de la propiedad y por el egoísmo de no ver perturbado su descanso.
Un anciano sacerdote soñó una noche que su casa era asaltada por unos maleantes. Se levantó azorado; bajo la impresión de esta pesadilla despertó a su sirvienta. Ésta, participando del terror de su amo, y sin saber de qué se trataba, despertó a su vez, a todo el vecindario con sus gritos. El miedo se esparció por toda la aldea, y desde allí a toda la isla. La noticia del desembarco del ejército carlista se apoderó de todas las mentes, y el Capitàn General recibió la declaración del sacerdote, el cual, sea por vergüenza de desmentirse, sea por delirio de un espíritu atemorizado, afirmó que había visto a los carlistas. Palma fue declarada en estado de sitio y todas las fuerzas militares de la Isla fueron puestas en pie de guerra.
Sín embargo nada apareció. Ninguna zarza se movió, ninguna huella de pie extranjero se marcó, como en la isla de Robinson, sobre la arena de la playa. La autoridad castigó al pobre sacerdote por haberla puesto en ridículo, y en vez de mandarle a paseo como a un visionario, lo encarceló como a un sedicioso. Pero las medidas de precaución no fueron revocadas, y, cuando abandonamos Mallorca, en la época de las ejecuciones de Maroto, el estado de sitio se mantenía aún.
Nada más extraño que la especie de misterio con que los mallorquines parecían querer transmitirse unos a otros los acontecimientos que agitaban, en aquel tiempo, las tierras de España. Nadie hablaba de ellos, a no ser en familia y en voz baja. Es un país donde no hay. realmente, ni maldad, ni tiranía, es inconcebible ver reinar una desconfianza tan sombría. Nada he leído tan divertido como los artículos del Diario de Palma, y siempre he lamentado no haberme llevado algunos números como muestra de la polémica mallorquina. Pero he aquí, sin exageración, la forma en que, después de haber dado cuenta de los hechos, se comentaba su sentido y su autenticidad:
«Por probados que puedan parecer estos argumentos a los ojos de las personas dispuestas a recogerlos, no sabríamos dejar de recomendar a nuestros lectores que esperasen la continuación antes de juzgarlos. Las reflexiones que se presentan al espíritu en presencia de semejantes hechos merecen ser maduradas en espera de una certeza que no queremos poner en duda; pero lo que no queremos hacer, en forrna precipitada, son imprudentes aseveraciones. Los destinos de España se hallan envueltos en un velo que no tardará en ser levantado pero sobre el que nadie debe poner imprudentemente su mano antes de tiempo. Hasta entonces nos abstendremos de emitir nuestra opinión y aconsejamos a todos los espíritus sensatos que no se pronuncien sobre los actos de los diversos partidos antes de que la situación se dibuje de una manera más clara, etc., etc.»
La prudencia, y la reserva, son por confesión propia de los mismos mallorquines, la tendencia predominante de su carácter. Los campesinos si os encuentran en el campo no dejan de cambiar con vosotros un saludo, pero si queréis trabar conversación, sin ser ya conocidos, se guardan muy bien de contestar aunque se les hable en su misma lengua. Basta que tengáis aire de extranjero para que os teman y tuerzan el camino para evitaros.
Bien, pues éstas son las referencias a esa guerra que entonces había en España que realiza George Sand. Guerra que también aparece en los libros de otros viajeros de esos años.
fabian | 11 Agost, 2011 09:38
Parc del Mar
Les ones ja no rompen, alteroses,
amb rodolar patent
allà on rompien, hivernals,
vora els antics, solemnes,
pescadors de llises,
dreçats, damunt els imbornals de la ciutat,
ara amb qualitats d'estàtua dins el record
mig d'apagada sal, mig fantasmal.La nova esplanada al peu de la murada,
trasbalsa la memòria
del subjecte insignificant de l'oració,
que no en traurà, consistents,
els sentiments d'aleshores.Les llises, forçosament, s'han desplaçat.
Però m'ha sorprès un estol de blancs
o gavines parades
on era mar i ara és terra i més de dos bassiots.(Bartomeu Fiol (1933 - 2011): "Camp Rodó", 1973)
Parque del Mar
Las olas ya no rompen, altivas
con rodar patente,
allí donde rompían, invernales,
cerca de los antiguos, solemnes,
pescadores de "llises",
erguidos sobre las alcantarillas de la ciudad,
ahora con cualidades de estatua en el recuerdo,
mitad de mortecina sal, mitad fantasma.La nueva explanada, al pie de la muralla,
trastorna la memoria
del sujeto insignificante de la oración,
que no obtendrá, consistentes,
los sentimientos de entonces.Las llises, forzosamente, se han retirado.
Pero me ha sorprendido una bandada de blancos
o gaviotas quietas
donde era mar y ahora es tierra y más de dos charcos.(Bartomeu Fiol (1933 - 2011): "Camp Rodó", 1973)

La Biblioteca Pública homenajea al poeta exponiendo su obra
Wikipedia: Bartomeu Fiol
Diario de Mallorca: Fallece Bartomeu Fiol, uno de los grandes poetas renovadores de la lengua catalana (10/08/2011)
Nadal Suau: Bartomeu Fiol: maneras y obra (elmundo.es, blog: "Nunca pasa nada" 09/08/2011)
Última Hora: Muere el poeta Bartomeu Fiol, autor de referencia de la literatura catalana actual (09/08/2011)
fabian | 10 Agost, 2011 15:36
De nuevo la Virgen de Agosto y las iglesias de Mallorca recuperan la antigua tradición de las imágenes yacentes de la Virgen. Ya, desde el año pasado, una web, en tres lenguas, L'Assumpció de la Mare de Déu (Exposició dels llits de la Dormició de la Mare de Déu a Mallorca), además de explicar esta costumbre, indican las iglesias donde se exponen estas imágenes.Este año creo que S'Arracó recupera una imagen del siglo XVI, obra de Joan de Salas, y también Montuiri.

Imagen del antiguo y desaparecido convento de l'Esperit Sant
Hay también una noticia: la concesión de la Medalla de Oro de la Fundación Amics del Patrimoni al Taller de Restauración del Obispado de Mallorca, concesión que me alegra pues realizan una magnífica labor que está manifiesta en estas imágenes de la Virgen yacente, así como en otras muchas obras que van restaurando.
Recojo un trabajo que miembros de este taller realizó, lo escaneo, lo monto en un pdf y lo subo a la Red. Se trata de Mostra de Marededéus dormides (Del gòtic al renaixement), folleto de la exposición que realizaron en diciembre del 2010 del que publiqué Exposición Vírgenes Yacentes en el Diocesano (17/12/2010). De este folleto, traduzco algunos párrafos.

Imagen de Santa Eulalia
Una de las representaciones escultóricas más identitarias del patrimonio cultural religioso en Mallorca es la imagen yacente de la Virgen María Dormida, vinculada a la celebración de la fiesta de la Asunción el día 15 de agosto, y que todavía mantiene su vigencia y tradición en cualquier parte de la diócesis mallorquina.
Aunque desde el siglo XIV la advocación asuncionista había arraigado en Mallorca, no es hasta mediados del siglo XV, cuando se empezó a extender la costumbre de celebrar la fiesta de la Asunción con carácter escenográfico. Desde la Catedral de Mallorca el protocolo de la nueva celebración litúrgica se extendió por toda la diócesis, conformando la imagen mariana en posición yacente y adormecida, el núcleo compositivo de una escenografía que incluye el ritual procesional y la instalación de un conjunto monumental en catafalcos o lechos rodeados de ángeles, cirios y albahacas, y a menudo cubierto por un palio.
Imagen del desaparecido convento de Santo Domingo de Palma, actualmente en la parroquia de BinissalemLa presente muestra se centra en ocho imágenes de las más representativas del inicio y consolidación de esta tradición en Mallorca, entre el gótico y el renacimiento, correspondientes a finales del sigle XV y a todo el sigle XVI, procedentes de la Catedral de Mallorca, parroquias de santa Eulalia y san Miguel de Palma, parroquias de Binissalem (originaria del desaparecido convento de santo Domingo de Palma), Valldemossa y Campos, así como de los conventos palmesanos del Espíritu Santo (hoy desaparecido) y de la Concepción. Las imágenes marianas han tenido un proceso de intervención en cuanto a conservación o restauración según los casos, para esta exposición en el Museo Diocesano de Mallorca.

Imagen de la parroquia de Campos
En el folleto de la exposición se indican autorías de estas esculturas, así como fechas. En labor de años se han ido rescatando del olvido y restaurando por este equipo del Taller del obispado y, gracias a ARCA y a otras instituciones, vamos conociendo las imágenes y su historia.
Páginas relacionadas
Guillermo Soler: Gabriel Barceló. Estudioso de la iconografía de María (11/08/2007) (en Premsa i Patrimoni, no accesible en el Diario de Mallorca)
Bartomeu Bestard: La festividad de la Mare de Déu d'Agost (05/08/2007) (en Alta mar, no accesible en el Diario de Mallorca)
Gabriel Llompart: La fiesta de la Asunción entre Elche y Mallorca (2010)
H. Fornaris: Los ´llits´ de la Virgen, protagonistas de un álbum fotográfico y una exposición en el Convent de les Caputxines (DM, 12/08/2008)
J. Climent: Un libro reivindica la «gran importancia» patrimonial de las vírgenes de la ‘Dormició’ (12/08/2008)
En Alta mar: La Asunción, 2010 (17/08/2010)
Mare de Déu d'Agost - La Asunción - La Virgen de Agosto (12/08/2008) (Cuadros de la Virgen en Palma)
fabian | 09 Agost, 2011 15:05
En Mallorca hay bastante afición por la música. Ello se manifiesta por la existencia en muchas poblaciones de una banda (instrumentos de viento y percusión) y de un coro o coral de música vocal a varias voces, muchas de ellas de buena calidad.
Lo que apenas hay en Mallorca es información., pese a algunos esfuerzos de personas individuales. Desconocemos a los compositores de las islas, su obra e, incluso, pese a los encuentros y conciertos que apenas se anuncian. Tampoco, me parece, usan Internet. No he encontrado muchas grabaciones sonoras. Irina Coromoto pone algunas con alguna frecuencia. El Orfeó Mayurqa ( web , Canal en YouTube) ha subido hace pocos días unos vídeos con composiciones de A. Martorell o Joan Maria Thomas.
Ya digo que no es fácil sobre temas mallorquines encontrar información, aunque seguro que la hay distribuída en muchos libritos. A comienzo del actual milenio, El Mundo - El Día de Baleares editó una "Historia de las Islas Baleares" en 20 tomos de pequeño tamaño que se distribuían junto al periódico. Interesante en ellos era que las artes no estaban fuera de ellos y, de manera sucinta, en forma de artículos cortos firmados por especialistas, aparecían muchos temas. Los músicos de las islas, así como los grupos o asociaciones musicales estaban presentes en sus páginas. Recojo la parte relacionada con los primeros coros que hubo en el siglo XIX:
Las primeras manifestaciones corales no vinculadas directamente con las capillas eclesiásticas ni a las representaciones operísticas se produjeron en Mallorca con la fundación de la Sociedad Coral Palmesana en 1866. En 1867, Joan Goula Soley, compositor, director, maestro de canto y empresario teatral amigo y colaborador de .Anselmo Clavé, impulsó la creación del Orfeón Republicano Balear, que formó parte desde el primer momento de la Asociación de los Coros de Clavé.
En 1892, dicha asociación visitó Palma y ofreció tres conciertos los días 5, 6 y 7 de junio, dirigiendo el del día 6 el maestro Goula en la Plaza de Toros y pudiendo oír el público mallorquín a una gran masa coral en concierto.
El Orfeón Republicano Balear participó, como miembro de la Asociación de Coros de Clavé, en la gira que hizo esta entidad por Valencia el año 1893 y en la que hizo a Bilbao en 1895. El Orfeón, como las otras entidades de la Asociación, ofrecía serenatas, cantaba conciertos con obras de Clavé y participaba en sesiones de baile como las de carnaval.
Otros coros en activo, aunque de menor peso, fueron el Cor de l'Associació de Católics de Palma, fundado en 1869, la sección vocal del Cercle d'Obrers Catòlics de Palma (1878), el Orfeó de la Misericòrdia (Palma, 1886) y el Orfeó de la Societat Lul·liana de Porreres (1886), todos adscritos a entidades religiosas y utilizados para hacer apostolado.
En 1897, el compositor A. Noguera funda con A. Pont la Capella de Manacor siguiendo el influjo del Orfeó Cátala (recuperación del reperiorio histórico de la polifonía clásica, incorporación del repertorio coetáneo europeo, creación de un repertorio propio nacional y adaptación de piezas de música tradicional), siendo sus actuaciones un acontecimiento cultural con resonancia en toda la isla.
Por empatía con esta renovación coral, surgirán el Orfeó Mallorquí (1899) y el Orfeó de la Protectora (Palma. 1899).
Otras agrupaciones vocales dignas de mención son el Orfeó de Porreres (1893), la Societat Coral la Campana (1894), el Orfeó Llucmajorer (1895), el Orfeó Pollencí (1897), Massa Coral la Constància (1899), el Cercle Instructiu Obrer (1893), y el Orfeó Mercantil de Palma (1900).
La actividad coral en Menorca la protagonizaron el Orfeó Mahonés (1890), que formó parte de la Asociación de los Coros de Clavé a partir de 1893, y el coro Lo Progrés de Mahón que en 1894 formaba parte de la misma asociación.
Merece también un especial comentario el hecho de que es precisamente en esta misma época cuando tiene lugar la refundación de la Escolanía de Lluc (1892), puesto que los blavets de ahora son el fruto de esa restauración (después de décadas de crisis crecíente en el santuario, el obispo Jacint Servera Servera obligó a la Congregació de Missioners dels Sagrats Cors a trasladarse a Lluc, lo que conllevó la recuperación de los blavets).
Xavier Carbonell: "Las bandas y los Coros", en "Historia de las Islas Baleares", tomo 19. El Mundo - El Día de Baleares, 2006
Bien, pues es una alegría poder añadir algún artículo en esta categoria que siempre se queda corta. Ojalá también otras agrupaciones subieran sus grabaciones - la Sinfónica, las bandas, etc. - sobre compositores de las islas y pudiéramos conocerlos no sólo a través de la palabra escrita, sino, sobre todo, por su música.
fabian | 08 Agost, 2011 17:11
Suena el viento tras mi ventana. Es un bramido grave, el correteo y choque del aire entre y contra los edificios. ¿Suena igual el viento en la ciudad que en campo abierto? Cada ráfaga es un bramido claro de aire en movimiento fregando paredes, muros.
La naturaleza adquiere un sentido cuando es desctrita por los románticos. Y quizás fue George Sand quien dejó bellas páginas sobre la natura de esta isla, especialmente en su refugio de una cartuja casi desierta, abandonada por ley de esos cartujos de pasos silenciosos. Como sonido reinante, avasallador, está el silencio que los cubre todo; sólo algún día, alguna tarde, el golpeteo de la lluvia y en alguna ocasión, el viento. ¡Qué casualidad que en esta tarde de hoy el viento me llega en su valor real recorriendo la ciudad y en su valor literario a través de la palabra de la escritora que está describiendo los claustros de la Cartuja de Valldemossa:

La Cartuja de Valldemossa, grabado de G. Vuillier
Este tercer edificio, que debería llamarse el primero por ser el más antiguo, es también el más pequeño y ofrece un aspecto encantador. El patio que circuyen sus rotos muros es el viejo cementerio de los monjes. Ninguna inscripción señala estas tumbas, que abría el cartujo durante su vida y donde nada podía disputar su memoria a la nada de la muerte. Las sepulturas están apenas indicadas por un césped algo más alto. M. Laurens ha reflejado la fisonomía de este claustro en un delicioso dibujo en el cual he vuelto a contemplar con un placer increíble, el pequeño pozo con su tejadillo en punta, las ventanas con crucetas de piedra de las cuales penden en festones todas las hierbas vagabundas de las ruinas, y los grandes, verticales cipreses que se elevan en la noche como negros espectros alrededor de la cruz de madera blanca. Siento que no haya visto levantarse la luna tras la bella montaña de granito, color de ámbar, que domina este claustro y que no haya colocado en primer término un viejo laurel de enorme tronco y copa desecada, que tal vez no existía ya cuando visitó la Cartuja. Pero he hallado en su dibujo y en su texto una mención honorífica de la hermosa palmera enana (chamaerops) que defendí contra el ardor naturalista de mis hijos y que es posible que sea uno de los ejemplares más vigorosos de Europa en su especie.
Antiguo cementerio de la Cartuja de Valldemossa. Grabado de LaurensAlrededor de ese pequeño claustro se hallan las antiguas capillas de los cartujos del siglo XV. Están cerradas herméticamente y el sacristán no las abre a nadie, circunstancia que excitaba nuestra curiosidad. A fuerza de mirar a través de las rendijas, hemos creído advertir restos de hermosos muebles y de esculturas muy antiguas. Acaso podrían hallarse en estos desvanes muchas riquezas enterradas a las que nadie en Mallorca ha de preocuparse de quitarles el polvo.
El segundo claustro tiene doce celdas y doce capillas como los demás. Sus arcos tienen, en su estado ruinoso, mucho carácter. No tienen ya base alguna y cuando los atravesábamos al anochecer en que soplaba el vendaval, encomendábamos nuestra alma a Dios, pues no pasaba huracán sobre la Cartuja que no hiciera caer un trozo de muro o un fragmento de la bóveda. Jamás había oído al viento hacer resonar sus lamentables voces, ni lanzar aullidos tan desesperados como en estas minas agrietadas y sonoras. El rumor de los torrentes, la carrera precipitada de las nubes, el inmenso y monótono clamor del mar interrumpido por el silbido del viento, las quejas de las gaviotas llenas de espanto, perdidas entre las violentas ráfagas; después, grandes nieblas que caían de repente como un sudario y que penetraban por los arcos rotos, haciéndonos invisibles, y convirtiendo la lamparilla que llevábamos para guiarnos en un fuego fatuo errante bajo las galerías, y otros mil detalles de esta vida cenobítica se amontonan a la vez en mi recuerdo. Todo esto hacía de esta Cartuja el lugar más romántico de la tierra.
Pues sopla el viento esta tarde, sus ráfagas chocan contra los edificios de la ciudad y suena un bramido grave como si se fregara contra las paredes y muros de torres y casas. A veces es difícil encontrar un texto sobre el viento.
fabian | 04 Agost, 2011 17:08
Veo un vídeo sobre un sistema de herramientas informáticas que permiten confeccionar algo así como ¿un libro?, no, un conglomerado de texto, fotografía, vídeo, animación, sistemas variados de selección (menús), de niveles en representaciones estadísticas, voz, etc.Pienso que será la nueva alfabetización.
Al Gore's Our Choice from Push Pop Press on Vimeo.
Son formas algo novedosas de leer y escribir utilizando lenguajes varios: voz, música y sonidos varios; texto escrito, imágenes variadas, etc. Hay que ir aprendiendo todo esto en los dos sentidos de la comunicación: de lectura (inputs) y de escritura o expresión (outputs): lectoescritura es el término utilizado en la educación infantil para señalar las actividades de aprendizaje de la lectura y de la escritura. Sin embargo, en muchas personas, la "lectoescritura" sólo se manifiesta en escuchar y hablar y queda paralizada en cuanto a textos escritos y formas que requieran aparato tecnológico. El lápiz es también tecnología.
Tanto George Sand como Juan Cortada visitaron alguna biblioteca de Palma. George Sand se dedicó a vaciar tinteros sobre famosos mapas. Juan Cortada valora las bibliotecas visitadas y considera que están bien surtidas; se le escapa un comentario: sin embargo, no escriben. Fue su queja: buenos libros, buenas lecturas, pero no escriben. Personas mudas. Cuando ellos visitaron Palma debía estar naciendo la Biblioteca Pública. Me he acordado leyendo la visita de George Sand a las ruinas de Santo Domingo. De esos monasterios derribados se surtió la biblioteca pública (ver: Historia de la Biblioteca Pública de Palma). Ninguno de estos viajeros cita este hecho en sus libros.
Quienes tenían libros, y al parecer leían, no escribían.
Mi vida profesional ha transcurrido en centros de enseñanza. A lo largo de los años, en ellos se han robado radios, televisores, vídeos, ordenadores ..., pero nunca he sabido que se robaran libros en las escuelas e institutos, no sé qué pasará en las bibliotecas.
Las tecnologías actuales e Internet presentan un novedoso y extraño panorama en esta tema de los libros. Los libros se digitalizan. Lo hacen las grandes bibliotecas. En Japón hay empresas que digitalizan las bibliotecas particulares; en Francia te digitalizan ya no toda la biblioteca, sino libros sueltos. Digitalizar un libro no es difícil, aunque lleve su tiempo. Digitalizar no significa piratear, únicamente que el libro pierde su naturaleza física. El texto, su sustancia, pierde el cuerpo, su atadura a la materia que lo aprisionaba. Es como una liberación. ¿Lo es? En un libro físico yo sólo podía arrancar páginas o fotocopiarlas, que sigue siendo lo mismo. Podía arrancar, por ejemplo, las páginas escritas por algún viajero en que describía la Lonja, o la Misericordia (Cortada está muy bien en su visita) y podía unirlas con las páginas de Jovellanos sobre ese monumento y podía llegar a reunir en una carpeta páginas arrancadas de diversos libros que hablaran sobre la Catedral o sobre cualquier tema; una especie de carpeta temática. Pero todo ello era un destrozo.
Un libro digital se puede prestar sin necesidad de que te lo devuelvan. ¿Sirve ya para este tema la palabra "prestar"? Si digitalizo un libro y lo envío por correo electrónico a varios amigos, ¿cómo podría ser llamada esta acción? ¿Y si lo envío a una lista de correos, o sea, a un grupo de personas que se han suscrito a una lista o grupo? Esta es la actualidad. Personas interesadas por un tema indican su dirección de correo y se envían libros digitalizados, ponen en común sus libros tanto antiguos como actuales.
Interesarse por los libros digitalizados significa que ya estás interesado por los libros de papel. Seguramente se compatibilizan ambas formas y un libro que te gusta o interese, también lo tienes en papel. No hay incompatibilidad, sino complementariedad.
Pero aparecen nuevas formas de expresión, de escritura. Esas descripciones de las mansiones antiguas de Palma, ¿no debieran ir complementadas con un vídeo, algunos planos sobre su distribución, sobre sus fachadas? Se podría hacer un libro sobre descripciones de las casas señoriales de Palma. La imagen no sustituye a la palabra; ésta es necesaria y conveniente; pero sí la complementa. ¿Mejor una imagen que mil palabras? No, en absoluto: una imagen y mil palabras, ambas cosas. Las palabras delimitan los objetos.
Los libros digitales son abiertos, modificables. Google Books lo indica. El hecho está en que muchos libros digitales tienen muchas erratas. La corrección necesaria tras el escaneo o bien no se ha realizado o bien no ha sido suficiente. Los programas de escaneo, llamados OCR (Reconocimiento Óptico de Caracteres) no son perfectos y se producen bastantes tergiversaciones o erratas que hacen necesaria la revisión. Google Books no es perfecta en este tema. Los escanea bien, pero la revisión no se hace.
Pero a un libro digital, sin modificar su contenido - que es lo importante - se le pueden añadir imágenes, comentarios o introducciones que especialistas han hecho sobre él en otras ediciones, etc. Imaginemos "Un invierno en Mallorca" con las introducciones que han hecho sobre él Robert Graves, Luis Ripoll, Valentí Puig y Alomar. Introduzcamos también grabados o fotografías sobre los temas o lugares que describe con la palabra, quizás un mapa o plano, ¿dónde está Son Vent?, ¿dónde el antiguo convento de Santo Domingo? A un libro digital se le pueden añadir elementos, pero también se puede trocear eligiendo fragmentos que se unirán en nuevos libros.
Nuevas formas de lectoescritura. Hay que aprender. Hay que eliminar antiguos vicios, concepciones y prejuicios. Los libros hay que conservarlos, pero no son intocables. No sé qué pasará, pero conviene estar predispuesto a aprender.
fabian | 03 Agost, 2011 10:18
André Grasset de Saint Saveur (Montreal, 1757 - París, 1810), diplomático francés, estuvo en las islas Baleares entre 1800 y 1805, según unas fuentes como Cónsul y, según otras, como Comisario de relaciones comerciales. Como ya había hecho de otras partes del mundo donde había prestado sus servicios, escribió un libro "Voyage dans les illes Balears et Pithiuses" que fue publicado en París en 1807. Lleonard Muntaner, en la entrada que escribe en la "Gran Enciclopèdia de Mallorca", volum. 6, indica que se supone que fue un encargo realizado por Napoleón por la posibilidad de utilizar las islas como plataforma para la invasión de las tropas francesas. Indica, además, que tiene un valor documental exhaustivo, siendo una fuente imprescindible para el conocimiento de las islas de principios del siglo XIX. Alejandro Casadesús, quien estudia El viaje de Pagenstecher a Mallorca, indica sobre el libro de Grasset que "está considerada como la primera guía turística de las Baleares" (ver Nota 18). El hecho está en que los viajeros ilustrados del siglo XIX traían como referencia este libro de Grasset, el de Vargas Ponce y otros como los de Dameto, Mut o Binimelis.

Open Library: Travels through the Balearic and Pithiusian Islands (1808) (en pdf, epub y otros)
Este libro fue muy pronto traducido a otras lenguas: en 1808 al alemán y al inglés; ya en la década de 1920, al italiano. Parece ser que en Castellano hay una edición parcial (que no he encontrado en los catálogos de las bibliotecas) de 1952 y en Catalán lo edita Lleonard Muntaner en el año 2002.

Procedente de la Biblioteca de la Universidad de California, encuentro en Open Library la edición inglesa de 1808, "Travels through the Balearic and Pithiusian Islands", de 156 páginas. La edición francesa llevaba varios grabados; en ésta sólo encuentro uno. En la Europeana, de las varias obras que escribió André Grasset de Saint Sauveur, procedente de Francia sólo encuentro su obra más famosa "Voyage dans les iles Vénitiennes" de 1796. También es autor de un mapa de las islas Baleares "Isole Baleari" que por ahora no he encontrado.
fabian | 02 Agost, 2011 16:05
La web de ARCA presenta nuevo diseño. ARCA es una asociación de defensa del patrimonio. Una asociación de voluntarios que hace lo que puede, e incluso más, para dar a conocer y defender el patrimonio. Quiero decir que no tiene una responsabilidad directa, tal como tienen las instituciones, las cuales sí tienen poder y dineros públicos.
ARCA, dentro de sus posibilidades, intenta que conozcamos los valores patrimoniales que nos rodean mediante visitas; publicaciones, tanto en papel como digitales; reuniones con las instituciones, etc. Labor compleja que, desde que se fundó en el año 1987, va realizando originando conocimiento, diálogo y concienciación. "Quien conoce el Patrimonio lo ama, y quien lo ama lo defiende", es la línea de actuación.
"Quien conoce el patrimonio ..." Hacia el minuto 3 de este vídeo, el periodista Carlos Garrido, quien además de investigar publica artículos y libros sobre el patrimonio de la ciudad, ya sus "Casas de Palma" o, últimamente sobre el cementerio, se pregunta "¿Dónde encuentras hoy día, buenas herramientas de divulgación histórica, de divulgación patrimonial?" Y esta es una parte de la cuestión, parte que las instituciones responsables no cumplen y en la que ARCA intenta aportar una mano para que conozcamos la historia de la ciudad y de la isla. La web es uno de los medios que ya desde hace años utiliza, así como su blog.
Suma ahora un espacio en YouTube, así como su presencia en redes sociales. Los menús se amplían, nunca parecen suficientes; ahora una hemeroteca - gran parte de la información sobre el patrimonio nos llega a los ciudadanos a través de la prensa -; ahora videoteca; más tarde, en cuanto se pueda, la biblioteca virtual.
La difusión, el conocimiento, sólo es una parte, importante e inacabable. Otra es la defensa del patrimonio ante las instituciones, también compleja y en ocasiones frustrante.
ARCA rediseña su web. Muy bien. Ánimo y a seguir, que está realizando una buena y necesaria labor.
fabian | 01 Agost, 2011 16:55
Trato de hilvanar datos en relación a algunos libros sobre Mallorca que, en unos pocos años, entre 1840 y 1842, se publicaron en diversos lugares del mundo, escritos por viajeros que estuvieron en Mallorca.
Los primeros viajeros de esos años fueron Chopin y George Sand. Ahora aquí es importante la cronología. Llegaron al puerto de Palma el 8 de noviembre de 1838; hasta el día 10 se alojan en una fonda y, desde el 10 al 14, en casa del Cónsul de Francia. El día 13, visitan Valldemossa y descubren la Cartuja. El día 15 de noviembre alquilan Son Vent, donde viven hasta el 15 de diciembre. La estancia en Valldemossa se realiza entre los días 15 de diciembre y 12 de febrero; el día 13 de este mes, embarcan hacia Barcelona. Así que su estancia mallorquina se realiza entre el 8 de noviembre de 1838 y el 13 de febrero de 1839.
George Sand fue una prolífica escritora. Publicó más de 80 libros y el número de cartas que escribió es muy alto, cerca de 15.000. Publicaba mucho en una revista titulada Revue des deux mondes, fundada en 1829, hoy on line, con todos sus archivos en Internet (sí que nos llevan ventaja los franceses). Bien, pues las publicaciones de George Sand en esta revista se interrumpen entre abril de 1838 y enero de 1839, mes en el que aparecen las dos últimas partes de su novela Spiridion. En los dos años, 1839 y 1840, sigue publicando, pero ni una sola palabra de su estancia en Mallorca.

En los meses de septiembre y octubre de 1839 - Chopin y George Sand se habían ido en febrero - estuvo en Mallorca un pintor francés, que también escribía. Era Jean-Joseph Bonaventure Laurens (1801 - 1890). De esa estancia publicó un libro: "Souvenirs d'un voyage d'art a Majorque" que debió publicarse en 1840.
[...] pues Mallorca es, para los pintores, uno de los más hermosos países de la tierra y uno de los más ignorados. Allí donde no hay para describir más que la belleza pintoresca, la expresión literaria es tan pobre y tan insuficiente que no soñé nunca hacerlo. Se necesita el lápiz y el buril del artista para revelar las gracias y las grandezas de la naturaleza a los amantes de los viajes, y si hoy sacudo la letargia de mis recuerdos es porque hallé sobre mi mesa, una de esas mañanas, un hermoso libro titulado: Recuerdo de un viaje artístico a la isla de Mallorca, por J. B. Laurens.
Fue para mí una verdadera alegría hallar de nuevo a Mallorca con sus palmeras, sus áloes, sus monumentos árabes y sus vestidos griegos. Reconocí todos los lugares con su sabor poético, y reviví todas mis impresiones que creía ya borradas. No había ruina o matorral que no despertara en mí un mundo de recuerdos, como se dice ahora; y entonces me sentí si no con el valor de narrar mi viaje, al menos en la necesidad de dar cuenta del de Laurens, inteligente y laborioso artista, rápido y consciente en su ejecución y al cual es preciso restituir el honor que yo me atribuía de haber descubierto la isla de Mallorca.
Ese viaje de M. Laurens por el Mediterráneo en cuyas riberas el mar es, a veces, tan poco hospitalario como los habitantes, es mucho más meritorio que el paseo de nuestros dos ingleses al Montanvert. [...]
Asociado mucho tiempo a los trabajos artísticos de M. Taylor sobre los antiguos monumentos de Francia, M. Laurens, entregado a sus propias fuerzas, decidió, el pasado año. visitar las Baleares, de las cuales había tenido tan pocas noticias que confiesa haber experimentado una gran impresión al llegar a sus costas donde tantas decepciones le esperaban, puede que en respuesta a sus sueños dorados. Pero lo que había ido a buscar allí, debió hallarlo, y todas sus esperanzas se realizaron, pues, lo repito, Mallorca es el Eldorado de la pintura. Allí todo es pintoresco: desde la cabaña del campesino, el cual ha conservado en sus modestas construcciones la tradición del estilo árabe hasta el niño envuelto en andrajos y triunfante en su suciedad grandiosa, como dijo Enrique Heine a propósito de las mujeres del mercado de hortalizas de Verona. El carácter del paisaje, más rico en vegetación que el de Africa, es de mayor amplitud, calma y sencillez. Es la verde Helvecia, bajo el cielo de Calabria, con la solemnidad y el silencio de Oriente.
Así que George Sand, en 1840, con el libro de Laurens en sus manos, admirando los grabados que éste publicaba, decide escribir sobre su viaje a Mallorca. Lo publica en tres partes en la revista Revue des deux mondes, en enero de 1841 con el título "Un hiver au Midi de l'Europe" (1841, janvier, Un hiver ..., 3 pdf)
En este mismo año, 1841, José María Quadrado y otros intelectuales mallorquines, responden airadamente a los artículos publicados en la revista francesa. En ese mismo año, los escritos publicados en la revista, aparecen en forma de libro con el mismo título, el cual se reedita en 1842 ya con el título "Un hiver à Majorque". Sé que en 1845, madame Didier también lo publica. En 1855, tras un viaje por la India, George Sand añade, al comienzo del libro, una carta dirigida a François Rollinat, su "amigo sedentario" que publicaba sus escritos:
Este relato, escrito hace ya un año, me ha valido una de las más fulminantes y cómicas diatribas, por parte de algunos hijos de Mallorca. Lástima que sea demasiado extensa para publicarla a continuación de mi narración, pues el tono en que está concebida y la amenidad de los reproches que se me dirigen, confirmarían mis aseveraciones sobre la hospitalidad, gusto y delicadeza con que los mallorquines acogen a los extranjeros. Sería una pieza justificativa bastante curiosa, aunque ¿quién la podría leer hasta el fin? Por otra parte, si hay vanidad y tontería en publicar los halagos que se reciben, ¿no hay mayor tontería y vanidad, aún en los tiempos que corremos, en alardear con las injurias de las que se es objeto?
Te hago, pues, gracia de ella, limitándome a decirte, para completar los detalles que te debo sobre esta ingenua población mallorquína, que, después de haber leído mi narración, los más hábiles abogados de Palma — según me han dicho, en número de cuarenta— se reunieron para redactar, entre todos, un tremendo alegato contra el escritor inmoral, que se había permitido reírse de su amor al lucro y de sus afanes para la cría del cerdo. Viene al caso, como dijo el otro de decir que entre todos tuvieron ingenio como cuatro.
Pero dejemos en paz a estas buenas gentes, tan enfurecidas contra mí; ya han tenido tiempo de calmarse y yo lo he tenido para olvidar su manera de comportarse, de hablar y de escribir. Entre los insulares de aquel hermoso país, recuerdo solamente las cinco o seis personas cuya cordial acogida y cariñoso trato quedarán siempre en mi memoria como una compensación y un favor del destino, a las cuales si no nombro es porque no me considero un personaje tan importante como para honrarlas e ilustrarlas con mi gratitud; pero estoy seguro —y creo haberlo dicho a lo largo de mi relato— que ellas habrán guardado también de mí un recuerdo amistoso, que impedirá que se crean incluidas en mis irreverentes burlas y duden de mis sentimientos hacia ellas.
Esta carta sólo aparece desde el año 1855. Pero vuelvo a 1841, pues en este año, además de aparecer en la revista francesa "Un hiver au Midi de l'Europe", y del escrito furibundo de Quadrado, en los meses de septiembre y octubre, Francisco Javier Parcerisa y Pablo Piferrer realizarían un viaje de 46 días por la isla que daría lugar a otro libro importante: el volumen de "Recuerdos y bellezas de España" dedicado a Mallorca.

Proyecto Gutenberg: George Sand: Un hiver à Mallorca
El libro de George Sand creo que la primera vez que fue traducido al Español fue en 1902 por Pedro Estelrich Fuster (1845 - 1912) [por lo que actualmente estaría totalmente libre de derechos], con un prólogo de Gabriel Alomar. Desde entonces se han sucedido numerosas traducciones desde Mallorca: Payeras (1951); Luis Ripoll (1974); Marcel Planas (1997); Josep Moll (2001), publicándose muchas ediciones. Sin embargo, desde 1841 a 1902, pasaron muchos años sin poder leer esta obra. En Catalán se publicó en 1992 en Barcelona, sin indicar al traductor, y en 1993 en Mallorca con una traducción de Jaume Vidal Alcover.
¿Cuántos siglos habrá que esperar para que las traducciones en las lenguas oficiales de la isla se digitalicen y estén libres en Internet? Si las instituciones culturales funcionaran ...
fabian | 28 Juliol, 2011 16:11
Juan Cortada yo creo que se tiraba de los pelos. No lo expresa abiertamente en su libro de Viaje a Mallorca en el estío de 1845, pero lo deja traslucir. "No s'hi posi nirviós", le decían - lo repite alguna vez en el libro -y él comenta: no, si no es cuestión de nervios, es que habíamos quedado a las cuatro y son las seis. "Bé, però no s'hi posi nirviós" y en la página algunos, quienes vivimos esa época de los colmados, sentimos un estruendoso silencio: la isla de la calma - decía otro catalán - acostumbrado a la actividad frenética de Barcelona que a los mallorquines nos sorprende nada más tocar tierra cuando vamos o íbamos en barco.
Alguien me comentó que el Rey Jaime había hecho bien al separar los territorios. Sí, Mallorca era también como una hija, pero diferente, como de otra madre.

El tranvía de Cas Català paraba en Ses Rafaletes de Portopí. Quizás fuera a finales de los años cincuenta. "Me he olvidado las patatas", decía una mujer. Y el tranviario decía: "Bueno, dése prisa y vaya a buscarlas". No eran cinco minutos, ni diez. Bajábamos del travía, íbamos hasta un estanco cercano; unos compraban tabaco, otros caramelos ... "Ya está aquí", sonaba la voz de alarma, indicativa de que subiéramos de nuevo al tranvía. "Ay, gracias, gracias", decía la señora con su paquete de patatas en la cesta, Y el tranvía, lentamente, reanudaba su rumbo hacia las lejanas tierras de San Agustín. Paz entre los pasajeros; todos entendíamos que era preferible esperar veinte minutos que no la pobre señora tuviera que estar casi una hora, o más, para poder coger el tranvía siguiente. "No s'hi posi nirviós" le repetían al catalán Juan Cortada, "no més és una estona". Sí, sí, pensaba él, habíamos quedado a las cuatro y te presentas a las seis.
El colmado se llamaba La Caracola, en un pequeño puerto de la isla. La mujer, mayor, algo regordeta y cojitranca, resopabla al subir el primer peldaño de una pequeña escalera tipo taburete. Sobre el suelo había de todo: comestibles, utensilios de cocina, ollas, sartenes ... De las paredes colgaban cestas. Un colmado que sólo abría en época estival; allí encontrabas de todo, incluídas las velas tan necesarias cuando la luz eléctrica fallaba, lo cual ocurría con frecuencia. ¿Encontrabas?; no, la señora encontraba; eso sí, lentamente. El pedido había que hacerlo producto a producto "I ara qué més vol?", y la señora, cojeando, volvía a recorrer todo un largo pasillo para llevar hasta el mostrador el producto pedido, pasando por entre una multitud de clientes esperando. Era el único colmado del puerto. Para cada producto anotaba en un papel de estraza , chupando el lápiz, su precio. Al final hacía la cuenta sumando con los dedos, repitiéndola para comprobarla. No había prisa; esperabas y esperabas. Calamitosos tiempos de colmado único.

Es verdad que la fuerza eléctrica era baja. También es cierto que la cuesta es empinada en la carretera que sube desde Can Barbarà hacia la Bonanova y Génova; cuesta empinada y dos curvas pronunciadas. Así que el tranviario paraba, bajaba del tranvía y gritaba "Pasajeros fuera, salvo ancianas y mujeres encinta". Entonces bajaba el trole y no necesitaba decir qué había que hacer: empujar el tranvía vacío - salvo si iba alguna anciana o alguna mujer embarazada - hasta haber pasado las dos curvas. Entonces el tranviario subía, ponía el freno de mano, indicaba a los viajeros que podíamos subir, volvía a bajar y enganchaba el trole. Mallorca, isla de la calma, dijo Rusiñol. "No s'hi posi nirviós", le decían a Juan Cortada. Era época de solidaridad, de camino lento; las cosas eran como eran, sin prisas, sin nervios, sin esperar milagros.
Realmente la Mallorca actual ya no es como hace unas décadas, pero aún la laboriosa Barcelona sigue sorprendiéndonos. El cambio tampoco ha sido en todos los ámbitos, aún queda alguno tipo "No s'hi posi nirviós". Y si tengo que nombrar alguno, sin dudarlo ni un instante, diré que en el ámbito de la cultura, aún va "a trotecito lento".
fabian | 27 Juliol, 2011 17:08
¿Entra la isla de la Dragonera en la declaración de la UNESCO?
Si me dices que Cabrera tiene alguna relación con Francia, de todos es conocida la tragedia de los prisioneros franceses en esa isla. Joaquín María Bover de Rosselló publicó la obra "Sucesos de Cabrera que tienen relación con la historia de Francia". ¿Pero qué relación puede existir entre la Dragonera y la civilización europea?
El hecho está en que me he encontrado con un título: "Historia de la Dragonera en sus relaciones con la civilización europea". Extrañado, lo he escrito en el buzón del Google y los primeros enlaces me llevan a páginas que dicen: "El documento solicitado no está disponible en tu país" (Android Market)
Hay una web, ¿una?, creo que son tres (Mesa Revuelta, Poemas del río Wang, Stodiolum..., quizá alguna más) que en agosto del 2008 publica:
A media mañana, llegando a Cabrera, ha vuelto la luz dura y calcárea. Wang Wei sosiega los ojos en el mar y, como siempre al acercarse allí, no puede evitar pensar no tanto en la naturaleza, a la que está consagrada hoy la isla y sus aguas, sino en la historia (id a este catálogo de los yacimientos arqueológicos; solo en noviembre pasado se sacaron a luz los restos del monasterio bizantino y de las cabañas de los atormentados prisioneros franceses). Wang Wei tiene ahora ante los ojos un trozo de tierra que la historia ha cruzado con toda su fuerza –y a veces con la violencia más cruda– y, sin embargo, no se ve apenas nada más que la tierra misma, los pinos, las sabinas, las rocas, el polvo, la soledad de un mar azul y de un cielo rabiosamente puro. Wang Wei nota el sabor de la sal en los labios.
Wang Wei ha leído este verano varios libros de gente vinculada a Cabrera. [...]
Pero en la abundante bibliografía anterior sobre la isla había alguna cosa divertida. Por ejemplo, Joaquín M. Bover escribió: Cabrera. Sucesos de su historia que tienen relación con la de Francia (Palma: Felipe Guasp, 1847). Este Joaquín María Bover y Rosselló (Caballero de la Ínclita Orden de Jerusalén en la Veneranda lengua de Aragón, entre los Arcades de Roma Cleandro Lirceo, Individuo de la Real Academia de la Historia... y un montón de cosas más con las que gustaba adornar su nombre) seguramente quiso con este libro dar cauce a una sensación similar a la que atenaza a Wang Wei cuando se acerca al subarchipiélago. Pero se le fue la mano. Leyendo el opúsculo, casi emociona ver al bueno de Bover descubriendo el Mediterráneo; es decir, su Mediterráneo particular e insólito. Con los poquísimos datos históricos que manejaba (y no se preocupó en buscar demasiado) puso en pie un estudio fabuloso describiendo la isla poco menos que como la cuna de la civilización occidental.
—¡Pobre Cabrera!, exclama Wang Wei. Menos mal que al poco de publicarse esta obra un grupo de amigos de buen humor decidieron poner las cosas en su sitio con una obra de contraataque que es una lástima que casi nadie conozca. José María Quadrado, junto con sus amigos Guillermo Forteza, José Rocaberti de Dameto, Tomás Aguiló y Antonio Montis, Marqués de la Bastida, que se reunían cada martes en casa de don José Quint Zaforteza y Togores en maledicente tertulia, se animaron a superar a Bover en su propio terreno y escribieron el agudo librito: Historia de la Dragonera en sus relaciones con la civilización europea (Palma: Imprenta de don Esteban Trías, 1848). Todo un despliegue de erudición bombástica e ingenio desatado, así como de uso masivo de aquella inconfundible verbosidad decimonónica, campanuda, sometida aquí a doble hervor. Si Cabrera es la cuna de la civilización, Dragonera, menor y menos favorecida en la realidad, es en la pluma de estos amigos la cifra misma del Universo entero. Wang Wei piensa que esta obra merece algo más de atención. Sobre todo porque contiene buenas dosis de antídoto contra los abusos del historicismo nacionalista. Y las pullas contra Bover, todo hay que decirlo, a veces costaban caras. Por ejemplo, el editor de la publicación antiboveriana El tío Tararira fue condenado en 1849 «a 24 meses de destierro de la Ciudad de Palma y radio de 5 leguas de la misma, a la multa de 100 duros, a la suspensión de todo cargo o derecho político durante el tiempo de la condena, y a las costas procesales y gastos ocasionados por el juicio» (lo dice, muy contento, el propio Bover en su Diccionario bibliográfico de las publicaciones periódicas de las Baleares, Palma: Imp. de V. de Villalonga, 1862).
Poemas del río Wang: Cabras, lagartos, conejos y la Historia de la Humanidad
Sigue el artículo de los Poemas tratando sobre otros islotes, como aquel en que nació Anibal. Pero a mí me interesa ese libro, creo que firmado anónimamente por "Varios Literatos" pese a que todos sabían que era obra de Quadrado y sus amigos (en Palma no hay secretos). Así que continúo mi búsqueda.
Encuentro un artículo de Antonio Mª Alcover titulado "Algo sobre la biografía y bibliografía de don José María Quadrado". Se encuentra este artículo en el Tomo XLI, Enero a Diciembre de 1920, de la "Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos (órgano del cuerpo facultativo del ramo)" que, en pdf y epub puede bajarse de la University of Toronto (que creo que no está ni en Mallorca ni en España).

b). Historia de la Dragonera en sus relaciones con la civilización europea, por una Sociedad de Literatos Segunda edición. ¡ —Palma, | Imprenta de don Esteban Trías i.° de febrero de 1848; 96 págs. de 222 X 162 mm. Aunque no figure el nombre de Quadrado ahí, consta que era casi toda escrita por él esa tremenda y salada parodia de la obrita del erudito don Joaquín María Bover de Rosselló: Sucesos de Cabrera que tienen relación con la historia de Francia. Sabido es que la Dragonera es un islote peñascoso, improductivo y deshabitado que se yergue amenazador al Oeste de Mallorca, en aguas de Antratx; [...]
Y continúa don Antonio María Alcover hablando de la obra de Quadrado.
No encuentro el libro, pese a que está digitalizado: "El documento solicitado no está disponible en tu país". ¿Alguien lee esta bitácora desde otro país? Por favor, si puede bajárselo (en epub y pdf) y mandármelos por correo. Aquí no está ni en papel.
fabian | 26 Juliol, 2011 16:07
Voy leyendo artículos de Alexandre Ballester sobre la historia de Sa Pobla, publicados bajo el título genérico Temps enrere. En ellos cuenta historias interesantes que yo he oído oralmente en cenas o comidas familiares, ya en celebraciones. La historia local, mucho más conocida la suya por els poblers que la de Palma por los palmesanos, es una historia que se cuenta oralmente, como las antiguas leyendas o los cuentos o ses rondalles; una persona mayor rememora historias que le contaron, ya junto al fuego, ya en la mesa de una celebración familiar.

John Ulbricht: "Homenaje a Zurbarán" (1995)
Hay un artículo que me ha hecho pensar en ello. Se titula Un temps per córrer i per recórrer, en el que rememora a buenos corredores de la localidad:
Un diari de Ciutat, l’any 1912, deia que els bons corredors eren de sa Pobla, ja que “de aquella villa son nuestros campeones”. La ressonància, molt rellevant, i apassionada, en el seu moment, d’aquelles gestes victorioses i dels noms dels corredors, amb menys de cent anys, s’han esblamat, s’han esvaït, s’han oblidat. Com si no haguessin existit.
Noms dels corredors, grans figures, com els de Pere Crespí “Pixedis”. En “Buget”. En “Petrano”. En Biel Gost “Coroneu” En Sebastià Socias. En Gabriel Gost “Ros”. En Maties Matheu de “Cas Carnisser”. En Joan Barrera. En Tòfol “Mut”. En Joan Cladera “Camallot”. En “Comes”. En “Garrut” entre molts d’altres, que ostentaven, entre ells, títols de campions de Mallorca, de Balears i d’Espanya, avui en dia, aquests noms, són completament desconeguts i ignorats pel jovent pobler. I, encara no fa cent anys, és a dir, tres generacions, que la majoria d’aquests atletes, corria per carrers i camins de la, ara nostra i llavors seva, vila.
La tradición oral, la narración por parte de los mayores de aquellas historias de otros tiempos, se ha perdido en gran parte y, con ella, el conocimiento de la historia local.
No hauríem de sentir una glopada de vergonya, en pensar-ho? Una calrada no ens hauria de pujar al rostre? A tots. Gairebé és com si desconeguéssim els noms i els fets dels nostres avis. 0 és que, també, els ignoram? I bé que existiren.
I, davant aquest panorama “ahistòric”, que és culpa de tots, sorgeixen veus reclamat una “història” de sa Pobla. I què és, realment, la història de sa Pobla? Generalitzant, que sempre és perillós i equívoc. Què és? La narració de segles de monotonia agrícola, sumant detalls intranscendents? 0 l’exuberant activitat d’un poble, primera meitat del segle XX, que va lluitar i va triomfar sobre un advers medi geogràfic? Què és, la història de sa Pobla, llistes oficials de baties i d’eclesiàstics que es limitaren a veure passar els dies? 0 la relació de persones, mestres, artesans, esportistes, educadors, que, amb el seu esforç físic o intel·lectual, o amb el seu enginy o inventiva, posaren el nom de sa Pobla a elevades cotes d’animació?

John Ulbricht: "Espardenyes" (1982)
Los artículos de Alexandre Ballester sobre las historias de Sa Pobla fueron publicados en el Butlletí municipal, están hoy al alcance de todos en la Web de l'Ajuntament de Sa Pobla. No es que ello remede la pérdida del conocimiento de la historia local transmitida por narración oral, pero sí es una manera nueva que permite al interesado o al curioso conocer la historia de edificios, de empresarios, de empresas comunales como la exportación de la patata, el cultvo del arroz, y, también, de las imprentas, bibliotecas, deportistas, artistas, etc. de la localidad. Todo ello crea, si no un sentimiento de pertenencia, sí de aprecio.
Ayer recibí un email en que se me pedía información sobre dos edificios de Palma. De uno de ellos, sólo de uno, pude contestar. Se trataba del edificio de las Reparadoras de la calle Campaner, hoy dedicado a reuniones y conferencias de alguna Academia de la Historia de Palma. Pude contestar porque gracias a la relación anual que hago de los artículos de Bartomeu Bestard, Cronista de la ciudad de Palma, Crónicas de Antaño, me acordé del artículo Las Reparadoras, salón de solemnidades. Pero, ¿por qué es tan difícil encontrar información relacionada con Palma? Los artículos de Bestard no están en la web del Ayuntamiento, lugar donde yo buscaría la información, sino en uno de los periódicos de la ciudad. Hay como una descolocación de la información: no está en su sitio.
En Palma creo que no hay ninguna tradición en cuanto a narraciones orales sobre su historia. La historia local no se cuenta de abuelos a nietos; y, en caso de alguna iniciativa institucional, se acude a las escuelas, no se realiza sobre la gente mayor, sino sobre los escolares - una especie de inversión, ya que quienes han de contar la historia no son los niños - . Y es precisamente ya en la edad adulta cuando te realizas muchas preguntas sobre los edificios, sobre la urbanización, sobre la historia de la localidad en que vives. Y esas preguntas, hoy por hoy, posiblemente queden sin respuestas porque no hay un canal, un lugar, una web donde consultar.
fabian | 25 Juliol, 2011 15:23
Mi memoria es débil, especialmente para las fechas, lo que procuro aliviar con documentos y un sistema más o menos rígido de saber dónde los guardo o dónde están. ¿En qué año se inauguró el Paseo Marítimo de Palma? y mi memoria no lo recuerda.
Fiestas de San Jaime. Hace cincuenta años, en 1961, se realizaron en estos días dos inauguraciones importantes: una carretera en la sierra y el Dique del Oeste en el puerto palmesano. Lo recuerdan dos artículos periodísticos del Diario de Mallorca; uno de ellos lo puedo enlazar: Aitor F. Vallespir (Escorca): La carretera más salvaje cumple 50 años (DM, 23/07/2011): "El trazado que enlaza Sóller y Pollença se inauguró el 23 de julio de 1961 y conectó la Serra de Tramuntana de punta a punta. Es la vía más turística de la isla y permite cruzar los paisajes forestales más agrestes". El artículo se complementa con ´La carretera periférica más representativa´ de Mallorca.
En Fotos antiguas de Mallorca, varios artículos:
El 23 de julio de 1961 la Serra de Tramuntana estrenó el asfalto que completaba la actual carretera Ma-10, que une Andratx y Pollença. El ingeniero Miquel Àngel Llauger i Llull, exdecano del Colegio de Ingenieros de Caminos, describió la vía en 1996 como "la más representativa entre las carreteras periféricas", ya que cruzaba la Serra de Tramuntana de norte a sur. La prensa de la época también percibió la importancia del trazado, sobre todo por el filón que suponía para el sector turístico. ´Diario de Mallorca´ destacó por aquel entonces que la carretera costó 59 millones de pesetas y que las obras duraron tres años. "Enlaza Sóller con Pollença a través de dos túneles y a lo largo de 17 kilómetros, doblemente asfaltados, pueden circular a gran velocidad en doble dirección los más grandes autocares", resaltó también este rotativo. "El estreno de esta carretera ha de ser y será sin duda el capítulo primero de ese gran plan que urgentemente necesita Mallorca para seguir siendo la primera provincia en allegar divisas turísticas para el erario español", afirmaba el diario.
Aitor F. Vallespir (Escorca): ´La carretera periférica más representativa´ de Mallorca.
Resalto unas palabras: "El estreno de esta carretera ha de ser y será sin duda el capítulo primero de ese gran plan que urgentemente necesita Mallorca para seguir siendo la primera provincia en allegar divisas turísticas para el erario español". El capítulo primero ... Juan Cortada comentaba en su libro "Viaje a la isla de Mallorca en el estío de 1845" que los mallorquines ansiaban mostrar su bella isla a los forasteros, pero, añadía, para ello necesitaban caminos y fondas. Dos de los elementos de los que se quejaría en ese verano de 1845.
La imagen que voy reconstruyendo de la ciudad de Palma a lo largo del siglo XX es la de una ciudad en obras. En 1902 se decide la eliminación de las murallas en su parte no marítima. En 1914, al tiempo que se tira abajo el lienzo de la parte de la Puerta de Jesús, se va construyendo la zona de Perelades y de los institutos. En los años siguientes siguen tirándose lienzos de la muralla y construyéndose las avenidas, el Ensanche. No sé en qué fecha debieron acabarse las obras de derribo de las murallas. Luego vino la guerra. No había acabado ésta cuando ya nuevos planes iluminaban la ciudad: el plan Alomar, la apertura de la vía de Jaime II, del Paseo Mallorca, del Olivar y la Plaza Mayor. Y también, ya desde el año 39, planes para ampliar el puerto con un gran dique en Portopí.
Lo cuenta Manuel R. Aguilera en Dic de l'Oest. La arteria del Puerto de Palma cumple 50 años (La Almudaina, 24/07/2011) ("Hoy se cumple el cincuenta aniversario de la inauguración del Dic de l’Oest. El 24 de julio de 1961 se inauguró ofcialmente esta infraestructura que se había iniciado casi veinte años antes y que cambió sustancialmente la fisonomía del puerto palmesano")
Otra parte de esa primera piedra de cara al turismo de masas. En aquel tiempo las extranjeras era "suecas". En otro periódico, en la Última Hora de hoy leo que el primer hotel que hubo en la costa sur de Mallorca, en la zona de Santanyí, cumple hoy los cincuenta años.
Hace 50 años, el Ayuntamiento, el Gobierno de España y los ciudadanos de Mallorca olían el maná turístico y, por las noticias, todo se estaba preparando para que llegaran masivamente. Debía ya estar construído el Paseo Marítimo y ya debían estar en función los primeros grandes hoteles que lo circundan. Con el turismo no sólo llegaba dinero, sino también bikinis y nuevas constumbres. Mallorca, y también España, empezaban a dejar de ser un país, una isla, predominantemente rurales y comenzaban a ser urbanas. Formas y modos de vida diferentes, nuevos, cambiantes a la par que el mundo cambiaba.
En Vida marítima:
Noticias de hace cincuenta años que me llegan vía prensa. ¿Son noticias o retazos de la historia de esta ciudad, de esta isla? Pienso que muy bien la prensa que nos recuerda pasos de esa primera piedra sobre la que sustentamos la vida actual. Pero el parabién va hacia la prensa y los periodistas y no hacia esas instituciones que llevan el adjetivo de "cultura" que,creo, que aún ni siquiera tienen vías, canales por los que comunicar directamente con los ciudadanos para transmitirnos sus estudios y análisis. El turismo supuso una oleada fresca para la sociedad en general; oleada fresca, novedosa, enriquecedora que dudo haya llegado a las silenciosas instituciones culturales.
fabian | 21 Juliol, 2011 16:53
El día de Santa Margalida del año 1973, Margarita y yo nos casamos en la ermita de Crestatx de Sa Pobla y nos vinimos a vivir a Palma. Desde unos pocos años antes, cuando empezamos nuestra relación, no hemos dejado de ir a esa localidad. Con frecuencia variada recibimos dos publicaciones: la revista "Sa Plaça" (de pago) y el "Butlletí municipal". Son publicaciones de historias locales (del municipio) que siempre son interesantes. En el "Butlletí Municipal" había siempre un artículo de Alexandre Ballester bajo el título general de "Temps enrere". A mí me resultaban muy interesantes. Un día hablaba de las campanas de la parroquia; otro de las imprentas existentes en Sa Pobla; o, cuando murió Alexandre Cuèllar, en el 2006, de la propia historia del "Butlletí".
Transcribiré hoy uno sobre "les sínies" (norias). Una carretera que va desde Sa Pobla hasta la bahía de Alcudia tiene varios nombres, el más usado es "sa carretera d'enmig" porque está entre la general y la de Sa Pobla a Can Picafort. También, aunque apenas usados, he oído que la llamaban la de "Can Blau" y "Sa carretera de ses sínies", ya que atraviesa los marjales, campos que estuvieron en un tiempo cubiertos por las aguas de la albufera o junto a ella. Y es que esta carretera rodea la albufera actual y pasa junto a la fábrica de electricidad "Es Murterar". Hace unos años se veían aún restos de norias, bastantes, yo contaba más de una veintena; hoy apenas queda alguna.
Una sínia, un monument pobler
Aquell dimecres, vint de juliol, diada de Santa Margalida, patrona de sa Pobla, el cel era net, blau i llluminós i, els vells camins poblers, convertits en rondes i carreteres, curosament disposats per al trànsit modern, eren l’escenari festiu d’un acte senzill però carregat d’emotiva cordialitat. Es va inaugurar la rotonda de la carretera de Muro. Allà, a la cruïlla amb la ronda de l’Est, a l’espai central de l’esmentada rotonda, després de la corresponent, cerimònia inaugural, hi va romandre com a monument, i símbol al·lusiu al passat agrícola de sa Pobla, una sínia de veritat que, com a element urbanístic, cada matí, al moment inicial, i màgic, de l’albada, es retallarà contra la tendra claror del sol ixent.
A Mallorca, la sínia, les sínies, són, eren, essencialment, pobleres. Són figures encarnades, per feina i per records, al patrimoni cultural de la nostra vila. Lligades, des de molt antic, pel seu rendiment i baix cost, a l’evolució dels conreus de regadiu de sa Pobla, per tant, lligades a la nostra història sentimental i econòmica, a la nostra història sentimental i econòmica, a la nostra personalitat de mallorquí conrador d’horts. El segell peculiar i definitori del pagès pobler. No home de secà, si no home de terra que es rega.
Una 'sínia' (de Palma) en un grabado del "Die Balearen"En el seu monumental “Die Balearen” (1872), el meticulós arxiduc Lluís Salvador, anota que al partit judicial de Palma, amb les 200 sínies que hi havia als horts que envoltaven Ciutat, hi havia 363 sínies. Al de Manacor, 938. I, al d’Inca, en comptabilitzava 2.215, de les quals, 1.400 sínies eren dins el terme de pobler. Al marge de fotografies, o gravats, oportunistes, amb els números a la mà, i no amb sentiments al cor, podem dir que la sínia, la sínia mallorquina, és emblema de pobleritat.
Però, encara, hi ha més documentació al respecte. Per un document, datat el 17 d’agost de 1859, a l’arxiu municipal, sabem que, al municipi pobler hi havia 800 sínies. I, per un altre document, de l’any 191 [sic], ens assebentam que, per l’estudi realitzat per un perit, al terme de sa Pobla, es compten 2000 sínies. Les primeres dècades, del segle XX, i abans del domini aclaparador dels molins de vent, Miguel de Unamuno va escriure allò de: “Se ve un ejército de molinos de viento”, l’any 1916, fou el període de màxima existència i utilització de les sínies a la marjal poblera.
La sínia és una màquina de tracció animal usada, tradicionalment, per treure aigua dels pous, especialment, a les zones en què, els nivells freàtics, com a la marjal, es trobaven a poca profunditat.
A l’extens “Diccionari Català-Valencià- Balear”, Francesc de B. Moll, a la veu “SÈNIA o SÍNIA”, a l’epígraf de “Cultura Popular”, explica: “La sínia és una de les màquines arcaiques que, damunt aquests cinquanta anys darrers, han anat desapareixent. Esteses abans per tot allà on hi havia horts de regadiu, han estat suplantades per bombes hidràuliques, per molins […] Al voltant del peu de la sínia, el terreny sol esser un poc elevat, formant un monticle margenat de terra o de pedres, que s’anomena “mota” o “cintell”. Damunt la mota, al voltant de la sínia, hi ha el tros circular fressat pel pas de la bístia que s’anomena “caminet” o “caminoi”. La jàssera s’anomena “jou”. L’eix vertical del rodet és l’”arbre”. El “rodet” és una roda dentada de fusta, que volta en sentit horitzontal. Les dents verticals del rodet són els “bracerols” o “braçols”. L’extrem superior de l’arbre és travessat per la “perxa” o “barra” o “balancí”, on va enganxat l’animal. La “roda” és el gran anell de fusta reforçat amb uns creuers, situat verticalment i sostingut per un eix robust de fusta anomenat “trugeta”. La roda va travessada, horitzontalment, per bastons que li serveixen de dents i engranen amb els braçols del rodet, els dits bastons són anomenats els “pintes”.
Per a l’extracció de l’aigua hi ha els “catúfols” o “cadufos”, que van lligats amb cordetes o amb anelles de ferro, “lligams”, a una corda o cadena sens fi que enrevolta la roda de la sínia i que s’anomena “rest”. Els cadufos aboquen l’aigua dins una caixa de fusta, dita “pastereta”. De la pastera, per una canal exterior o subterrània, l’aigua va a parar a una pica, o bé, directament, al camp que ha de regar-se”
Etimològicament, el mot sínia, prové de l’àrab “saniya”, “pou d’on la roda treu aigua per regar”. I, regar aquella catifa verda, els sembrats a les marjals, era la feina del pagès pobler que, tot mirant voltar i voltar la sínia, agafà un tarannà especial. A la vida, la feina i l’amor, són cicles que volten i volten…
Alexandre Ballester.
Cronista oficial de la la Vila[Article publicat al núm 108 del Butlletí municipal de Sa Pobla, Agost - Septembre, 2005]
Son artículos que van dirigidos "als poblers", aunque algunos pueden interesar a un ámbito más amplio. La palabra "local" puede aplicarse en ocasiones a la isla y no sólo al municipio.

Montaje fotográfico para "Temps enrere", artículos de Alexandre Ballester
El hecho es que hay en Internet un cierto número de artículos de Alexandre Ballester que los "buscadores" como el Google no recogen al estar en revistas en pdf. Estoy intentando recogerlos y los voy agrupando en un sistema llamado SoopBook ("Soluciones modernas para el antiguo arte de escribir. Crea tus libros, discute sobre ellos y publícalos en formato digital o impreso"), cuya empresa está en el ParcBit de Palma, para lo que he creado una página - libro dedicada a estos artículos. Este sistema que estoy probando tiene una ventaja y también un inconveniente. La ventaja es que, una vez terminado el libro, queda on line en formato epub y en formato web. El inconveniente, aunque aún no estoy seguro de ello, es que para bajarse el epub, gratuíto en este caso, creo que hay que registrarse o dar unos datos como si fuera una factura de valor 0. Bueno, es un sistema que conviene probar.
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