fabian | 04 Agost, 2011 17:08
Veo un vídeo sobre un sistema de herramientas informáticas que permiten confeccionar algo así como ¿un libro?, no, un conglomerado de texto, fotografía, vídeo, animación, sistemas variados de selección (menús), de niveles en representaciones estadísticas, voz, etc.Pienso que será la nueva alfabetización.
Al Gore's Our Choice from Push Pop Press on Vimeo.
Son formas algo novedosas de leer y escribir utilizando lenguajes varios: voz, música y sonidos varios; texto escrito, imágenes variadas, etc. Hay que ir aprendiendo todo esto en los dos sentidos de la comunicación: de lectura (inputs) y de escritura o expresión (outputs): lectoescritura es el término utilizado en la educación infantil para señalar las actividades de aprendizaje de la lectura y de la escritura. Sin embargo, en muchas personas, la "lectoescritura" sólo se manifiesta en escuchar y hablar y queda paralizada en cuanto a textos escritos y formas que requieran aparato tecnológico. El lápiz es también tecnología.
Tanto George Sand como Juan Cortada visitaron alguna biblioteca de Palma. George Sand se dedicó a vaciar tinteros sobre famosos mapas. Juan Cortada valora las bibliotecas visitadas y considera que están bien surtidas; se le escapa un comentario: sin embargo, no escriben. Fue su queja: buenos libros, buenas lecturas, pero no escriben. Personas mudas. Cuando ellos visitaron Palma debía estar naciendo la Biblioteca Pública. Me he acordado leyendo la visita de George Sand a las ruinas de Santo Domingo. De esos monasterios derribados se surtió la biblioteca pública (ver: Historia de la Biblioteca Pública de Palma). Ninguno de estos viajeros cita este hecho en sus libros.
Quienes tenían libros, y al parecer leían, no escribían.
Mi vida profesional ha transcurrido en centros de enseñanza. A lo largo de los años, en ellos se han robado radios, televisores, vídeos, ordenadores ..., pero nunca he sabido que se robaran libros en las escuelas e institutos, no sé qué pasará en las bibliotecas.
Las tecnologías actuales e Internet presentan un novedoso y extraño panorama en esta tema de los libros. Los libros se digitalizan. Lo hacen las grandes bibliotecas. En Japón hay empresas que digitalizan las bibliotecas particulares; en Francia te digitalizan ya no toda la biblioteca, sino libros sueltos. Digitalizar un libro no es difícil, aunque lleve su tiempo. Digitalizar no significa piratear, únicamente que el libro pierde su naturaleza física. El texto, su sustancia, pierde el cuerpo, su atadura a la materia que lo aprisionaba. Es como una liberación. ¿Lo es? En un libro físico yo sólo podía arrancar páginas o fotocopiarlas, que sigue siendo lo mismo. Podía arrancar, por ejemplo, las páginas escritas por algún viajero en que describía la Lonja, o la Misericordia (Cortada está muy bien en su visita) y podía unirlas con las páginas de Jovellanos sobre ese monumento y podía llegar a reunir en una carpeta páginas arrancadas de diversos libros que hablaran sobre la Catedral o sobre cualquier tema; una especie de carpeta temática. Pero todo ello era un destrozo.
Un libro digital se puede prestar sin necesidad de que te lo devuelvan. ¿Sirve ya para este tema la palabra "prestar"? Si digitalizo un libro y lo envío por correo electrónico a varios amigos, ¿cómo podría ser llamada esta acción? ¿Y si lo envío a una lista de correos, o sea, a un grupo de personas que se han suscrito a una lista o grupo? Esta es la actualidad. Personas interesadas por un tema indican su dirección de correo y se envían libros digitalizados, ponen en común sus libros tanto antiguos como actuales.
Interesarse por los libros digitalizados significa que ya estás interesado por los libros de papel. Seguramente se compatibilizan ambas formas y un libro que te gusta o interese, también lo tienes en papel. No hay incompatibilidad, sino complementariedad.
Pero aparecen nuevas formas de expresión, de escritura. Esas descripciones de las mansiones antiguas de Palma, ¿no debieran ir complementadas con un vídeo, algunos planos sobre su distribución, sobre sus fachadas? Se podría hacer un libro sobre descripciones de las casas señoriales de Palma. La imagen no sustituye a la palabra; ésta es necesaria y conveniente; pero sí la complementa. ¿Mejor una imagen que mil palabras? No, en absoluto: una imagen y mil palabras, ambas cosas. Las palabras delimitan los objetos.
Los libros digitales son abiertos, modificables. Google Books lo indica. El hecho está en que muchos libros digitales tienen muchas erratas. La corrección necesaria tras el escaneo o bien no se ha realizado o bien no ha sido suficiente. Los programas de escaneo, llamados OCR (Reconocimiento Óptico de Caracteres) no son perfectos y se producen bastantes tergiversaciones o erratas que hacen necesaria la revisión. Google Books no es perfecta en este tema. Los escanea bien, pero la revisión no se hace.
Pero a un libro digital, sin modificar su contenido - que es lo importante - se le pueden añadir imágenes, comentarios o introducciones que especialistas han hecho sobre él en otras ediciones, etc. Imaginemos "Un invierno en Mallorca" con las introducciones que han hecho sobre él Robert Graves, Luis Ripoll, Valentí Puig y Alomar. Introduzcamos también grabados o fotografías sobre los temas o lugares que describe con la palabra, quizás un mapa o plano, ¿dónde está Son Vent?, ¿dónde el antiguo convento de Santo Domingo? A un libro digital se le pueden añadir elementos, pero también se puede trocear eligiendo fragmentos que se unirán en nuevos libros.
Nuevas formas de lectoescritura. Hay que aprender. Hay que eliminar antiguos vicios, concepciones y prejuicios. Los libros hay que conservarlos, pero no son intocables. No sé qué pasará, pero conviene estar predispuesto a aprender.
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