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Montar el belén

fabian | 19 Desembre, 2008 17:42

Cuando Gabriel Llompart describió en el libro "El Belén Mallorquín" el belén napolitano de la Fundación March, éste presentaba otro aspecto que actualmente. Así, entonces el nacimiento estaba en una cueva y actualmente en una ruína. Varias presentaciones han cambiado, pero la plaza sigue siendo un espacio ruidoso donde unos gritan, otros discuten, se arroja agua o líquidos desde alguna ventana, etc. "Como es sabido, el nacimiento napolitano tiene carácter naturalista hasta el extremo que sus figuras, escenas y paisajes remedan a la población de la Campania y del sur de Italia."

belén napolitano
La plaza en el belén napolitano

Continúo con las palabras de Gabriel Llompart: "El centro de la vida colectiva es la plaza mayor. Aquí se concentran los distintos estamentos para fruir del ocio festivo en buena compañía. Las comadres parlotean, los notables fuman placenteramente en pipa, la juventud escucha el 'concertino' o baila la tarantela [...] desde los balcones y ventanas van y vienen avisos y gritos que cruzan el espacio como un castillo de fuegos artificiales".

belén napolitano
La verdulera en la plaza del belén napolitano

Delante del portal de la casa, un pescadero vocea su mercancía; cercana, una verdulera mira con atención hacia su derecha donde una clienta quizás le está haciendo un pedido o tal vez le discute.

Recuerdo que cuando niño
me parecía mi pueblo
una blanca maravilla,
un mundo mágico, inmenso;
las casas eran palacios
y catedrales los templos;
y por las verdes campiñas
iba yo siempre contento,
inundado de ventura
al mirar el limpio cielo,
celeste como mi alma,
como mi alma sereno,
creyendo que el horizonte
era de la tierra el término.
No veía en su ignorancia
mi inocente pensamiento,
otro mundo más hermoso
que aquel mundo de mi pueblo;
¡qué blanco, qué blanco todo!,
¡todo qué grande, qué bello!

Recuerdo también que un día
en que regresé a mi pueblo
después de largos viajes,
me pareció un cementerio;
en su mezquina presencia
se agigantaba mi cuerpo;
las casas no eran palacios
ni catedrales los templos,
y en todas partes reinaban
la soledad y el silencio.
Extraña impresión sentía
buscando en mi pensamiento
la memoria melancólica
de aquellos felices tiempos
en que no soñaba un mundo
como el mundo de mi pueblo.

belén napolitano
Junto a la verdulera, el hombre de los higos está atento

¡Cuántas veces, entre lágrimas
con mis blancos días sueño,
y reconstruyo en mi mente
la visión de aquellos tiempos!

¡Ay!, ¡quién de nuevo pudiera
encerrar el pensamiento
en su cárcel de ignorancia!,
¡quién pudiera ver de nuevo
el mundo más sonriente
en el mundo de mi pueblo!

Juan Ramón Jiménez: Remembranzas, en Cervantes Virtual

belén napolitano
El hombre de los higos en el Belén March

Perezoso, sin ideas, se me ha ocurrido mezclar las imágenes de una plaza de belén con las visiones, de niño y de mayor, de la localidad natal que expresa Juan Ramón. Posiblemente los niños vean de manera diferente la representación belenística: no creo que le hagan mucho caso; por contra, somos los "mayores" o adultos quienes, cuanta mayor es nuestra edad, fijamos más la atención y seguimos las pequeñas historias que cuentan. Posiblemente nos gustaría poder describir con palabras, esculturas o imágenes la complejidad del mundo que nos rodea y sintetizarla de manera simple y amena. Quizás montar el belén es crear un mundo algo soñado y tal vez la navidad tenga algo de eso.

Comentaris

como montar un belen

esther | 09/01/2009, 10:00

loquiero bonito

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