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Rosselló Pòrcel: La Antorcha

fabian | 06 Maig, 2014 16:18

En este artículo de Rosselló Pòrcel aparecen dos periódicos protagonistas y dos personajes: sus redactores. Hoy día nos parece imposible que una sola persona escriba y publique un periódico entero y, sin embargo, fue posible. Díaz Morales como autor de "La Antorcha" y el padre Traggia de "El Amigo de la Libertad". No sé si hoy día llamaríamos "periódicos" a esos escritos, discursos políticos, que publicaban periódicamente, en un discurso que se repetía ya quincenalmente o semanalmente o cada mes. Aquí no hay información a dar, noticias a explicar, sino un único discurso que quiere convencer. "El Amigo de la Verdad", se titula una de estas dos publicaciones. Claro que "la verdad" es siempre la de uno mismo. "La Antorcha" se denomina la otra publicación, faltando las palabras "la antorcha que ilumina" Prensa de combate de ideas; discursos que aspiran a convencer... Hoy día siguen esos discursos, quizás actualmente apelando a la piedad ante la miseria, el paro, la injusticia ..., pero sin dar soluciones ya que solo la palabra no es suficiente para ello.

La Antorcha

VII

No estaba aislada por completo la Aurora Patriótica Mallorquína, en la defensa del credo liberal. En 1813 empezó a salir en Palma un nuevo periódico de ideas idénticas a las de Antillón y Victorica. Se tituló La Antorcha, y así como los secuaces de la Aurora eran llamados vulgarmente auroristas los de la nueva publicación recibieron el apelativo de antorchantes y con este título fueron en muchas ocasiones combatidos. Llamábase su redactor Díaz Morales y téngase en cuenta que la palabra redactor en la época constitucional no tiene la misma significación que ahora. Redactor era entonces el director, único autor, casi siempre, de cualquier publicación y, en el caso de La Antorcha, por ejemplo, vemos que Díaz Morales lo es todo en su confección; todo menos impresor, pues el periódico salía de la Imprenta Guasp.

Era bisemanal y la suscripción valía once reales de vellón mensuales; el número de páginas es irregular. Salieron diez y nueve números (228 páginas) y el último de ellos, de despedida, se titula Finiquito de la Antorcha. Primera y última repulsa de su redactor a las frecuentes embestidas de seminaristas diaristas y doctores Napoleones. La dedica con el debido respeto a la servil familia. Folleto satírico de chispeante gracia, parecida a la de don Bartolomé Gallardo.

El tono del periódico —más que de combate como la Aurora Patriótica — es teórico y doctrinal. Casi nunca combate personas determinadas, se contenta con declamar generalizando filosóficamente, en larguísimos artículos de lectura imposible, hoy. Tal vez por eso, por lo mucho de muerto que hay en sus páginas no consiguió una vida tan próspera como la de algunos otros periódicos coetáneos. Aun así, se adivina bajo esos artículos un alma noble y agitada, amigo del bien y de la justicia: la del redactor Díaz Morales.

Oigámosle exponer, por ejemplo, con su estilo característico, la dirección que piensa dar a La Antorcha. «Todo cuando pueda contribuir a la ilustración pública, será el objeto de este periódico, en el cual se insertarán con frecuencia los artículos de otros que se juzguen recomendables por la novedad de sus ideas, o las gracias del lenguaje; el amor a la justa libertad y el odio a toda clase de tiranía son las divisas de su redactor cuya mayor complacencia será el dar a luz los escritos comunicados en que brillen con especialidad estos dos afectos. Las materias graves que se trataren, serán amenizadas con algunos trozos de variedades, teatro y demás que se creyeren convenientes al grande objeto de generalizar las luces, contra el empeño de los que procuran contraerías y particularizarlas.»

¿Artículos publicados por La Antorcha? Bien puede suponerlos el lector la libertad de imprenta, la opinión pública, los deberes de ciudadanía, algunos comentarios a la obra de las Cortes, son sus temas constantes y repetidos. La parte de información no tiene importancia ninguna y, por eso mismo, por dar preferencia a todo lo espiritual y hacerlo desde su punto de vista característico, recibió con frecuencia certeros tiros del P. Strauch, desde el Semanario Cristiano-Político.

El Amigo de la Verdad

En la última página del segundo número de este periódico hay una advertencia que nos ayudará a formamos idea de su índole; dice textualmente: «Se suscribe al Amigo de la Verdad en Palma, en casa de don Nicolás Carbonell, plaza de Cort, entregando tres pesetas para tres meses. Saldrán los números tres veces al mes, día más o menos, los días diez, veinte y treinta, a donde acudirán los suscriptores a recibirlos, hasta que aumentándose el número se pueda llevar a sus casas con un día de preferencia al que se pongan de venta en dicha casa. Serán todos asuntos interesantes: de la libertad, de la soberanía, de la esclavitud, de la autoridad, del gobierno, del Papa, de los filósofos del día, de la sociedad, de la milicia, de crítica sobre varios papeles, etc. Se venderán sueltos a doce cuartos.»

Imagine ahora el lector todas las materias citadas tratadas desde un punto de vista opuesto a La Antorcha y tendrá noticia exacta de la manera de ser de El Amigo de la Verdad. Es su redactor el P. Traggia, uno de los campeones antiliberales de la época, compañero de triunfos y derrotas del padre Strauch. aunque de relieve mucho menor.

Salió este periódico en Palma durante los años de 1812 y 1813 y forman su colección treinta y tres números, el primero de los cuales vio la luz en Valencia. Se imprimía en nuestra ciudad por Brusi.

Muchos de estos números están escritos en forma dialogada, con estilo que podríamos llamar justamente de combate y cuya chabacanería llegó en ocasiones a tal extremo que fue denunciado y condenado por la Junta de Censura. Lo mismo había sucedido a la liberal Aurora que turbó violentos combates con el padre Traggia.

He aquí algunos títulos de sus artículos: «Sobre el influjo de la religión para dar una batalla, impedir la dispersión y hacer invencible al soldado. Diálogo entre Ameno y Vigilante», que ocupa casi por entero un número de El Amigo de la Verdad, cuyos artículos van muchas veces firmados con el nombre de su autor fray Manuel de Santo Tomás Traggia.

«A todo el pueblo español: cinco verdades tomadas de las palabras de Dios que aclaran de donde le vienen todos los males y el único remedio que puede librarle». En que se dirigen acres censuras al filosofismo y a sus representantes de España.

«Invectiva contra los que quieren destruir la Inquisición. Razón y motivos de escribir este papel y de su estilo que parece demasiado fuerte». Uno de los abundantísimos artículos que publica El Amigo de la Verdad en defensa del Tribunal de la Fe, al que conceptúa único remedio para todas las calamidades que padecía entonces el pueblo. Esta invectiva se ve reforzada en muchos números con trabajos históricos en defensa de la Inquisición y con numerosas contestaciones a los que lo combatían.

En general el periódico es muy inferior al Semanario de Strauch que tenía sus mismas ideas, pero no llega a su grado tal de populacherismo (perdónesenos el vocablo) como algunos que nos ocuparán en el artículo próximo.

B. Rosselló Pòrcel

El Día, 31 de Agosto de 1930.

La primera publicación tuvo entrada en Alta mar en Prensa en Palma hacia 1812 y 'La Antorcha' (1813). Ni Bover ni la GEM daban el nombre del autor de esta publicación. Quien sí daba el nombre es Alberto Gil Novales que en "El Argonauta Español" publica La Antorcha, Palma 1813.

Del padre Traggia hay varios artículos en Internet. Valentí Valenciano López es autor del libro La Mallorca de 1812 i el pare Traggia, editado por la Universidad de Valencia en 2011 y que está en semi abierto en Google Books. Aunque trata no directamente "El Amigo de la Verdad", sí analiza los escritos del P. Traggia en "El Vencedor Católico", una publicación que realizó en Sevilla en 1809, es Mejor que el púlpito: la prensa. El Padre Traggia y El Vencedor católico (1809-1810) de Elisabel Larriba en "El Argonauta Español" de 2012.

Sobre el conjunto de la prensa mallorquina en 1812 - 1814 está el artículo de Francisco J. Díaz de Castro y otros Los orígenes de la prensa política en Mallorca (1812 - 1814) (Mayurqa, 1960).

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