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Rubén Darío en Mallorca: Epístola

fabian | 13 Març, 2012 17:11

La primera vez que llega Rubén Darío a Mallorca, 1906 . 1907. desde El Terreno finaliza el libro de poemas El Canto errante. En él hay algunos poemas compuestos anteriormente y otros recientes que construye aquí en Mallorca. Hay uno algo más singular. Es un poema largo, de 214 versos dividido en siete partes iniciada cada una con números romanos. Es un poema singular pues lo va escribiendo poco a poco en distintas ciudades del mundo. Lo llama "Epístola a la señora de Leopoldo Lugones"

I

Madame Lugones. j'ai commencé ces vers
en écoutant la voix d'un carillón d'Anvers...
¡Así empecé, en francés, pensando en Rodenbach
cuando hice hacia el Brasil, una fuga... de Bach!

En Río de Janeiro iba yo a proseguir
poniendo en cada verso el oro y el zafir[...]

III
En fin. convaleciente, llegué a nuestra ciudad
de Buenos Aires, no sin haber escuchado
a míster Root a bordo del Charleston sagrado. [...]

Y me volví a París. Me volví al enemigo
terrible, centro de las neurosis, ombligo
de la locura, foco de todo surmenage
donde hago buenamente mi papel de sauvage [...]

Así que el poema, iniciado en Anvers, lo continúa en Río, luego en Buenos Aires y más tarde en París, hasta llegar a Palma, en el verso 99. Son más de 100 versos, por lo que sólo recojo algunos fragmentos:

IV

Tal continué en París lo empezado en Anvers.
Hoy. heme aquí en Mallorca, la terra dels foners.
como dice Mossen Cinto, el gran Catalán.
Y desde aquí, señora, mis versos a ti van.
olorosos a sal marina y a azahares.
al suave aliento de las Islas Baleares.
Hay un mar tan azul como el Partenopeo.
Y al azul celestial, vasto como un deseo,
su techo cristalino bruñe con el sol de oro.
Aqui todo es alegre, fino, sano y sonoro.
Barcas de pescadores sobre la mar tranquila
descubro desde la terraza de mi villa.
que se alza entre las flores de su jardín fragante
con un monte detrás y con la mar delante.

A veces me dirijo al mercado, que está
en la Plaza Mayor. (¿Qué Coppée. no es verdá?).
Me rozo con un núcleo crespo de muchedumbre
que viene por la carne, la fruta y la legumbre.
Las mallorquínas usan una modesta falda,
pañuelo en la cabeza y la trenza a la espalda.
Esto, las que yo he visto, al pasar, por supuesto.
Y las que no la lleven no se enojen por esto.
He visto unas payesas con sus negros corpiños,
con cuerpos de odaliscas y con ojos de niños;
y un velo que les cae por la espalda y el cuello
dejando al aire libre lo obscuro del cabello.
Sobre la falda clara un delantal vistoso.
Y saludan con un bon di tengui gracioso,
entre los cestos llenos de patatas y coles,
pimientos de corales, tomates de arreboles,
sonrosadas cebollas, melones y sandías.
que hablan de las Arabias y las Andalucías.
Calabazas y nabos para ofrecer asuntos
a Madame Noailles y Francis Jammes juntos. [...]

El tiempo se ha puesto malo. El mar
a la furia del aire no cesa de bramar.
El temporal no deja que entren los vapores. Y
un yacht de lujo busca refugio en Porto-Pi.
Porto-Pi es una rada cercana y pintoresca.
Vista linda: aguas bellas, luz dulce y tierra fresca.
¡Ah. señora, si fuese posible a algunos el
dejar su Babilonia, su Tiro, su Babel.
para poder venir a hacer su vida entera
en esta luminosa y espléndida ribera!
Hay no lejos de aquí un archiduque austríaco
que las pomas de Ceres y las uvas de Baco
cultiva, en un retiro archiducal y egregio.
Hospeda como un monje -y el hospedaje es regio-.
Sobre las rocas se alza la mansión señorial
y la isla le brinda ambiente imperial.
Es un pariente de Jean Orth. Es un atrida
que aquí ha encontrado el cierto secreto de su vida.
Es un cuerdo. Aplaudamos al príncipe discreto
que aprovecha a la orilla del mar ese secreto.

La isla es florida y llena de encanto en todas partes.
Hay un aire propicio para todas las artes.
En Pollensa ha pintado Santiago Rusiñol
cosas de flor, de luz y de seda de sol.
Y hay villa de retiro espiritual famosa:
La literata Sand escribió en Valldemosa
un libro. Ignoro si vino aquí con Musset.
y si la vampiresa sufrió o gozó, no sé.

¿Por qué mi vida errante no me trajo a estas sanas
costas antes de que las prematuras canas
de alma y cabeza hicieran de mí la mezcolanza
formada de tristeza, de vida y esperanza?
¡Oh. qué buen mallorquín me sentiría ahora!
¡Oh. cómo gustaría sal de mar. miel de aurora,
al sentir como en un caracol en mi cráneo
el divino y eterno rumor mediterráneo! [...]

Versos musicales, cantarines, alegres, frescos, que invitan a la recitación. La ciudad, la isla, aúna los alientos de las flores y de las sales marinas de este antiguo y clásico Mediterráneo luminoso que, para el poeta, es esperanza, aunque teme que ya sea tarde para él.

Leopoldo Lugones (1874 - 1938), argentino, fue un poeta reconocido y un político controvertido. Su esposa se llamaba Juana Agudelo. En esta bitácora puse un texto de Borges, de su libro "El hacedor" que, en 1960, visita a Lugones, casi treinta años después de haber muerto. (De la extraña visita que Jorge Luis Borges realizó a Leopoldo Lugones)

Pero la voz de hoy es la de Rubén Darío que se dirige a Juana en esta larga epístola que atraviesa varias ciudades del mundo. Acaba con una petición de Rubén:

Mírame transparentemente, con tu marido,
y guárdame lo que tú puedas del olvido.

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Rubén Darío en Mallorca: Revelación

fabian | 13 Març, 2012 11:16

Mejor dejar las inhóspitas cronologías para otros momentos y ceñirnos a las nebulosas. En 1907, Rubén Darío publica un libro de poemas. El canto errante es su título. Recoge en él poemas escritos en muchos lugares del mundo y en distintas fechas; entre otros varios escritos en Mallorca como el titulado "Revelación", del que, muy largo, pondré sus primeros versos.

Hago un inciso: Son frecuentes en Darío los poemas largos, de muchas estrofas. A veces me gusta recoger de ellos sólo unos pocos versos que, por alguna razón me gustan especialmente. Por ejemplo, "Versos de otoño" es un poema corto de 12 versos; los seis últimos me fascinan:

[...] Hace una hora que un nombre grabé sobre la nieve;
hace un minuto dije mi amor sobre la arena.

Las hojas amarillas caen en la alameda,
en donde vagan tantas parejas amorosas.
Y en la copa de Otoño un vago vino queda
en que han de deshojarse. Primavera, tus rosas.

Pues en este libro recoge varios poemas que tienen relación con Mallorca. Inicia el libro con unas reflexiones sobre la poesía, los poetas, la palabra. El título "Dilucidaciones" encabeza esta introducción en prosa. En el punto II, hay un momento que dice: "Hay un horror de futurismo, para usar la expresión de este gran cerebral y más grande sentimental que tiene por nombre Gabriel Alomar, el cual será descubierto cuando asesine su tranquilo vivir, o se tire a un improbable Volga en una Riga no aspirada" y es en el párrafo siguiente cuando indica que está escribiendo desde una isla: "Alégrame el que puede serme propicia para la nobleza del pensamiento y la claridad del decir esta bella isla en donde escribo, esta Isla de Oro. «isla de poetas, y aun de poetas que. como usted, hayan templado su espíritu en la contemplación de la gran naturaleza americana», como me dice en gentiles y hermosas palabras un escritor apasionado de Mallorca. Me refiero a don Antonio Maura. Presidente del Consejo de Ministros de Su Majestad Católica".

Uno de los poemas de este libro que se relaciona con Mallorca es el titulado "Revelación". Rubén Darío tiene una formación clásica, frecuentemente habla de los dioses griegos, el dios Pan, "el gran dios de la fuerza y de la vida"; sin embargo, la geografía nicaragüense, tiene fuerte impronta en su pensar y sentir. No cree en el Dios cristiano, sino en las fuerzas de la naturaleza. Este poema de 39 versos acaba así: "Y con la voz de quien aspira y ama. / clamé: «¿Dónde está el dios que hace del lodo / con el hendido pie brotar el trigo. / que a la tribu ideal salva en su éxodo?»./ Y oí dentro de mí: «Yo estoy contigo, / y estoy en ti y por ti: yo soy el todo»."

Dejando aparte la creencia panteísta, así como en la segunda parte del poema trata de la fuerza e inmesidad de las montañas, en la primera habla de la mar, pero no de su fuerza tormentosa; un poco de viento y algo de sal "hieren" su sentido y pensamiento para preguntarse posteriormente ese "¿Dónde está el dios?". Es el poema "Revelación":

En el acantilado de una roca
que se alza sobre el mar. yo lancé un grito
que de viento y de sal llenó mi boca:
A la visión azul de lo infinito,
al poniente magnífico y sangriento.
al rojo sol todo milagro y mito.
Y sentí que sorbía en sal y viento
como una comunión de comuniones
que en mí hería sentido y pensamiento.
[...]

El tema es muy complejo, pues Rubén Darío en esa fase de su vida, cuarentón, tiene más dudas que fé; época de dudas que intenta superar con "prontos" o decisiones momentáneas, más voluntaristas que veraces pues en siguientes poemas vuelve a plantearlas.

Dentro de pocos días llegará oficialmente la primavera; el variable otoño ("Hace una hora que un nombre grabé sobre la nieve; / hace un minuto dije mi amor sobre la arena.") dejó un vino vago donde se deshojarán las rosas primaverales.

Quizás fueron los Modernistas quienes incorporaron elementos de la naturaleza pintándola con los colores de sus sentimientos, como humanizándola, siendo, como es, impertérrita.

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Buscar a Rubén Darío en Mallorca

fabian | 12 Març, 2012 11:52

De toda mi vida he sabido que el poeta Rubén Darío estuvo en Mallorca. Hace ya muchos años, su estatua estaba en medio del paso central en el Paseo de Sagrera, y, ya también hace bastantes años, fue trasladada unos metros, quedando cara al mar, con la muralla a su espalda, junto a la entrada a la plaza de las Atarazanas. ¿Estuvo alguna vez esa estatua cubierta de hiedra? Vago recuerdo. Sí, Rubén Darío estuvo en Mallorca.

En alguna ocasión vi también en Valldemossa otra estatua a él dedicada, por lo que supuse que allí había estado. Alcohólico, resonó alguna voz en ese jardín del Palacio del Rey Sancho. No hace muchos años, su nombre salió cuando iban a derribar una casa en El Terreno. Allí había pasado algún tiempo. Y eso es casi todo. En la exposición de Pilar Muntaner en Can Bordils, alguna noticia había sobre él, ya que siendo su marido, Juan Sureda, el propietario del Palacio de Valldemossa, el poeta allí alojado se había vestido con un hábito de cartujo que Juan había comprado para que le sirviera de mortaja.

Espíritus del pasado que van tomando forma en alguna escultura, en alguna casa, pero que sólo son eso, un espíritu sin forma. ¿Por qué nunca me pregunté qué había hecho el nicaragüense en esta isla, a qué vino? Algunos poemas suyos, aquellos tan escolares de "Marcha triunfal" o "La princesa está triste" o la estrofa de "Juventud, divino tesoro", me eran conocidos y daba por hecho de que su estancia en Mallorca habían sido como unas vacaciones. Unamuno dijo que esos versos que se suelen citar de Darío eran "guitarradas" («Le aconsejaban —a Darío— las eternas e íntimas inquietudes del espíritu y ellas le inspiraron sus más profundos, sus más íntimos poemas. No esas guitarradas que se suele citar cuando de su poesía se habla, eso de «la princesa está triste».., o lo «del ala leve del leve abanico», que no pasan de cosquilleos a una frivola sensualidad acústica...» )

Esa escultura de Rubén Darío en Sagrera, ¿no es la más vista, la más céntrica, la de mayor presencia de Palma? Yo estuve, muy de niño, en la casa del Terreno donde él pasó unos días. Tenía un gran porche delate, una torre, y atrás el bosque de Bellver. La calle: Dos de Mayo. Quizás, debido a la altura del lugar, en algún tiempo desde ella se viera la ciudad, "ciudad de oro" la llama Rubén, ciudad que "junta alientos de flores y de sales". ¿Verdad que es hermosa esta definición para Palma?

Quietud, quietud... Ya la ciudad de oro
ha entrado en el misterio de la tarde,
La catedral es un gran relicario.
La bahía unifica sus cristales
en un azul de arcaicas mayúsculas
de los antifonarios y misales.
Las barcas pescadoras estilizan
el blancor de sus velas, triangulares
y como un eco que dijera «Ulises»
junta alientos de flores y de sales

Rubén Darío: Vesper

¿Por qué, pese a la céntrica escultura de Rubén Darío en Sagrera, su obra relacionada con Mallorca, que, pese a que sus estancias en la isla (¿dos, tres?) fueran cortas, nos es tan desconocida? Sus poemas sobre la isla están muy esparcidos; nadie los ha recogido y unido. Ahora son de Dominio Público y convendría reunirlos, agruparlos, así como su obra en prosa (¿una o dos novelas inacabadas?)

Y esta claridad latina
¿de qué me sirvió
a la entrada de la mina
del yo y el no yo?

De las estancias de Rubén Darío en Mallorca (1906, 1907 y 1913), quizás la más conocida fuera la última, en que ya dolido, alcohólico y sufriente poeta llega a Valldemosa en busca de algo que le calme. La guerra se cierne por la Europa que transitaba. Busca el alcohol como un placer momentáneo que le haga olvidar su tormento. Consigue pasar unos días sin beber y recae. Esconde una botella de un licor farmacéutico. Morirá pocos meses después, en 1916, tras haber regresado a su amada Nicaragua. Viste, en Valldemossa el hábito cartujo. Pide a alguien que había entrado en su alcoba que cierre la puerta, la luz luminosa le hiere. Se encuentra en "la mina del yo y del no yo". Intempestivamente, el 26 de diciembre de 1913, se embarca hacia Barcelona:

El 26 de diciembre de 1913 abandona su apacible refugio con dirección a Barcelona. Juan Sureda escribe desde Valldemosa, el día de la Epifanía de 1914, a un amigo: «Llegó Rubén muy neurasténico. Sólo en enfermedades graves que pudiera tener pensaba. Fue serenándose. Escribió. Corrimos la isla». En una visita que el 7 de noviembre hicimos a Pollensa..., «Rubén cenó con otro amigo y bebió en exceso vino, y después aguardiente». A la noche siguiente, después de un hermoso paseo en barca, «se entregó de nuevo al alcohol. Como una cuba me lo volví a Valldemosa... Es mi casa, señor, un hogar cristiano. Es esta isla de costumbres morigeradas... Gracias a Dios tengo una mujer en el servicio desde hace cuarenta años. Nos quiere con delirio. Es hermana de leche de mi mujer. Se llama. Francina. Esta se constituyó en enfermera de Rubén. Dejó éste de nuevo el alcohol. Volvía a una buena vida. Escribió prosa y versos. De éstos, unos titulados "La Cartuja", que quizá es lo mejor que ha escrito. De forma impecable. Vino Navidad. Andaba ya algunos días alborotado ...Y el día de Navidad empezó a beber ron de una botella que él mismo compró y escondió en su cuarto. El 26 de diciembre me intimó su marcha a Barcelona». Antes de embarcarse en Palma, se perdió de casa y un médico de la ciudad tuvo que recogerle de la calle. Sureda lo embarcó avisando al cónsul dominicano en Barcelona para que lo recibiese y lo instalara en la casa de su amigo el ex presidente Zelaya. Llegado a Barcelona, durante un mes no bebe. Y escribe diáfanamente.

Carlos D. Hamilton: Rubén Darío en la isla de oro

Aquí, junto al mar latino,
digo la verdad:
siento en roca, aceite y vino,
yo mi antigüedad.

¡Oh, qué anciano soy, Dios santo,
oh, qué anciano soy!...
¿De dónde viene mi canto?
Y yo, ¿adónde voy?

El conocerme a mí mismo
ya me va costando
muchos momentos de abismo
y el cómo y el cuándo...

Y esta claridad latina,
¿de qué me sirvió
a la entrada de la mina
del yo y el no yo?...

Nefelibata contento,
creo interpretar
las confidencias del viento,
la tierra y el mar...

Unas vagas confidencias
del ser y el no ser,
y fragmentos de conciencias
de ahora y de ayer.

Como en medio de un desierto
me puse a clamar;
y miré el sol como un muerto
y me eché a llorar.

Rubén Darío, octubre de 1907

Eheu!

"En busca de Rubén Darío en Mallorca" he titulado esta entrada. A esa silueta del busto en el Paseo de Sagrera me gustaría darle forma, que dejara de ser para mí un espíritu desconocido al ir recogiendo sus poemas, escritos y noticias suyas. Poco a poco lo haré, sabiendo que ya no es el Rubén Darío vibrante, sonoro, sino el poeta que declina, hombre herido y atormentado que se enfrenta al sol rojo del ocaso.

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De noticias y periódicos hacia 1812

fabian | 07 Març, 2012 15:32

En verdad sorprende la gran cantidad de periódicos que se publicaban en Palma hacia 1812 (ver: Prensa en Palma hacia 1812), para una población que, aunque muy aumentada con los refugiados de la guerra, era muy inferior a la actual. Pero era una población con una gran avidez de saber qué ocurría en toda la Península y, también, en el extranjero, en relación a los levantamientos y guerrillas contra las fuerzas de Napoleón. Levantamientos que se daban pueblo a pueblo, pues no había unas autoridades comunes en esas tierras ocupadas por los franceses. Tampoco había unos periodistas que fueran tras las posibles noticias allá donde se produjeran. Los caminos estaban cortados por las tropas; muchas ciudades cercadas por los ejércitos y las noticias recorrían las tierras ya por el boca a boca, ya por alguna publicación que pasaba mano a mano. ¿Resulta extraño que la Constitución fuera proclamada en la Cádiz cercada por los franceses el 19 de marzo no llegara hasta Mallorca sino hacia mitad de agosto?

[...] Toda noticia debía llegarnos por mar, con largas intermitencias, por medio de buques correos sujetos á las contrariedades del tiempo y á la persecución del enemigo. Los partes oficiales y autorizados eran poco frecuentes y debía apelarse á los relatos de los. patrones, faltos de precisión, eco de rumores inseguros, sin fijeza ni criterio en muchas ocasiones. Al principio fueron pocos los impresos de origen particular y los. periódicos que llegaban. Y todas estas contrariedades é incertidumbres, lejos de aplacarlo, encendían el prurito de adquirir noticias y mantenlan los nen'ios en constante sobreexitación. Respondiendo á esa curiosidad y despertamiento general, salió á la luz, á los quince días de constituido el gobierno de la isla, la primera publicación diaria (1 Desde el siglo anterior se publicaba el Semanario de la Real Sociedad Económica.) editada en Palma, con el título de Diario Político de Mallorca, imprimiéndose en la oficina de Bucnaventura Villalonga. Apareció su primer número el día 15 de junio, con autorización de la Suprema Junta, en la cual con este motivo soplaron vientos favorables, si no á lo que algunos años después se llamó libertad de imprenta, cuando menos á un régimen de publicidad periódica expansivo, en cuanto se refiere á la narración y comentario de los sucesos de,la guerra. Constaba dicho periódico de un pliego de cuatro páginas, en 4.°, dando cabida á poquísimo texto; y éste aparecía mal distribuido, sin títulos ni apartados, revuelto todo y en una verdadera forma embrionaria. Y sin embargo, no era menos el ánimo del «editor» que introducir en este país la institución por la cual «se enriquecen «las ciencias, se fija y consolida la opinión, se ventilan los grandes intereses de los pueblos y se recogen de los acontecimientos, ya prósperos ya infaustos, lecciones saludables para la generación presente y futura». Inauguróse con un discurso titulado Política, sobre el reinado de Carlos IV, y, por vía de nota, con una biografía de Godoy más larga que el discurso. Uno y otra salieron á tirones durante infinidad de días, confundidos con algún anuncio de venta, algún aviso de la llegada de buques, alguna noticia de acciones recientes, adulterada ó agrandada. No correspondió la tentativa á lo que alguien concibiese y muy pronto llovieron impugnaciones, folleticos y burlas, descollando por encima de ellas la primera y segunda Carta Crítica (2) - que anduvieron impresas, con las iniciales J..A. P. (3. Juan Antonio Picornell) - sobre todo la última, tremenda filípica por haberse permitido el diarista hacer un arreglo de circunstancias con una oda «del armonioso y expresivo Iglesias». No se desanimó el redactor (forastero y sacerdote) y salieron de su periódico 61 números que forman un tomo de 248 páginas, hasta el 14 de agosto. Pasó el diario á otras manos y suprimió de su título el mote Político, quedando convertido en Diario de Mallorca y cimentada con él la costumbre y necesidad de esta lectura. - Las cortas noticias que publicaba, caían como gota de agua en una hoguera. La curiosidad no tenía freno; sin conocerse, era muy admitido que se preguntasen unas á otras las personas, por las novedades del día. Entraba todo el mundo cn la tienda del librero Carbonell, situada en la plaza de Cort, así que había llegado correo, para comprar las gacetas de Valencia ó cuando publicaba la Junta alguna nueva proclama. Acudían otros á la mesilla ó puesto de venta de papeles públicos, «establecida entre la curia y las escalerillas de la casa de la Ciudad». Los individuos de la Junta ó los que ocupaban puesto oficial, eran detenidos en. las calles por gentes ávidas de conocer los últimos pormenores de la situación. Tan pronto como se divisaba un barco, no solo acudlan al muelle los desocupados, sino que otras «muchas personas dejaban sus quehaceres» . - Tal dla, el 6 de junio, llega una jávega procedente de San Feliu de Guixols y apenas cumplidas «las formalidades de la cuarentena», el buque es asaltado y dicen sus tripulantes correr por muy válida la noticia de que la guarnición francesa del Castillo de Figucras, ha pedido capitulación. - El día 22 llega de Valencia é Ibiza otro falucho, con pliegos para el Capitán general y para la escuadra surta en Mahón, «dándose buenas noticias sobre la organización militar de las provincias» El día 24 fondea el jabeque Santa Rita procedente de Almazarrón y el laud·bou Santo Cristo, de Valencia, con víveres para la armada, «confirmándose por tercera vez las buenas noticias sobre el estado de Madrid y derrota de Murat; se «habla de la muerte de Josef Bonapartc, según unos natural y violenta según otros.» Al día siguiente el patrón Pedro Gasull, llegado de Valencia, repite estas especies ... - Es preciso transportarse imaginariamente á aquella época, para comprender la tensi6n angustiosa en que se vivía; lo incoherente y breve de las noticias, la imposibilidad de comprobarlas con rapidez, el escozor de la impaciencia, los contratiempos de la navegación á la vela, lo incierto del día y aún de la semana en que llegaría nuevo correo, la duda terrible y contínua que amargaba todas las satisfacciones y pronósticos, recordándose que cuando en 12 y 13 de mayo se fijaban manifiestos y se felicitaban nuestras autoridades de la alianza con el Emperador, había ya corrido copiosamente la sangre en las calles de Madrid.

grabado
Anónimo: Sátira contra Napoleón (1812)

Y sin embargo; lejos aplacarse con las lentitudes ó con el desengaño aquella espectación, manteníase alerta, suspicaz, en perpetua vigilia. Ni la fatiga ni la contrariedad consiguieron relajar aquel estado de excitación permanente, distintivo de la vida social en 1808. A juzgar por impresos, cartas, memorias y documentos de toda especie que nos han quedado; á juzgar principalmente por los documentos de índole privada (como más sinceros y libres de afectación) se vé que los asuntos individuales, los intereses domésticos, la fiebre del lucro, las manifestaciones eternas del egoísmo, la codicia, el rencor, el orgullo; cuanto en el juego de la vida real constituye los resortes efectivos y constantes, cae vencido, relegado al último término, absorbido en aquel interés superior y sine qua non en el cual se resuelven estos móviles secundarios. El tema de todas las conversaciones, el asunto de todos los pensamientos era uno solo y el mismo en todas partes: la guerra, el regreso de Fernando. Vicios y niños, hombres y mujeres, ciudadanos y campesinos, todos á una confundían sus votos y anhelos en esa aspiración unánime y potentlsima. A reforzarla y encenderla, contribuían á diario nuevos incentivos, Hoy llegaba de Londres el bergantín Americano, con 28 días de viaje, anunciando una sublevación en Prusia, dando cuenta de haberse puesto al habla con una fragata inglesa sobre el cabo Finisterre y de saber por su comandante el alzamiento general de Cantabria, Asturias y Galicia. Mañana, por un barco de pesca salido clandestinamente de Barcelona, se recibían detalles de la situación de los franceses en aquella capital, de los.apuros de Duhesme, de la escasez de vituallas. El otro día, una goleta llegada de Argel, traía pliegos para la Junta Suprema con la primera noticia del armisticio general entre Inglaterra y Espana. Y, sucesivamente: un barco salido de Cullera, el día 25, anuncia los primeros hechos de armas de los valencianos contra Moncey; otro, procedente Gibraltar, confirma la alianza con Jorge III; un correo de Ibiza, llegado el día 3 de julio, trae un oficio de aquel Gobernador, notificando á las autoridades el rechazado ataque á Valencia, en los días 29 y 30 del mes anterior; más adelante, el arraez Salem, declara ante la Junta que han sido entregadas á los españoles la pólvora y demás municiones existentes en Gibraltar, de donde procedía. - El patrón Melchor Pedroll, asegura que la guarnición francesa de Barcelona no pasa de 1.500 hombres é indigna á la gente con la noticia de que salen para Francia muchas embarcaciones cargadas de dinero. Otro patr6n, Felipe Baidés, valenciano, amplía los pormenores sobre la derrota de los franceses después de haber roto la línea de Cabrillas y añade que «Moncey con sus generales quedaron tendidos en el campo de batalla y que toda la artillería cayó en poder de los nuestros» ; y esta relación se publicó en un extraordinario, continuándose en el mismo la siguiente coletilla: «La Junta Suprema espera y desea la confirmación de noticias tan agradables.» A los pocos días se recibe carta de un individuo de la Junta de Valencia con una versión exacta de los últimos combates, confirmando la victoria y rectificando los errores que circulaban. Vuelve á llegar á mediados de julio el laud Santa Tecla, con noticias del Principado: expedición de los franceses contra Gerona, Tarrasa y Manresa; defensa del Bruch; triunfo de los somatenes; rendición del castillo de Figueras; profanaciones y rapiñas en los templos de Barcelona. El 21 del mismo mes entra un buque de Alicante, trayendo el primer rumor de dos grandes acontecimientos: la derrota de Dupont en las cercaniasde Bailén y el próximo regreso de la división del marqués de la Romana, reunida y juramentada en Langeland. Por último, el miércoles 27, recibe el Capitán general un oficio de la Junta de Valencia, comunicando oficialmente y en términos sencillísimos, la que después ha sido memorable jornada de Bailén, que se celebró el mismo día y el siguiente con repique de campanas, salvas é iluminaciones.

grabado
López Enguídanos, Tomás-(1773-1814) Asesinan los franceses á los Patriotas en el Prado (1813)

Por tan escueto resumen, que alcanza el breve periodo de dos meses, podrá formarse idea del modo irregular y desordenado en que llegaban los detalles de la campaña y las novedades de mayor bulto. Por medio de relatos de segunda mano, sucesivamente modificados y retocados; por breves insinuaciones, por referencias dudosas, se venía en conocimiento de la inmensa trama. Es curioso asistir á la primera narración, concisa y semi casera, de tan grandes acontecimientos, y observar, inconexos y sin enlace, tal como sus contemporáneos los vieron, aquellos episodios que sólo hemos vislumbrado nosotros en una perspectiva de conjunto, después de agrupados metódicamente por la historia. Es curioso contrastar con las primeras fuentes originales, la concepción literaria é indirecta que en nosotros engendró la lectura de las narraciones artísticas; y ver cómo se transforman y magnifican los sucesos, cómo se elabora la materia épica, cómo se despojan las cosas de sus mil accidentes concretos, al pasar de la vida ordinaria á la historia escrita y de lo real y cuotidiano á las generalizaciones y síntesis. - Al mismo tiempo que la expectación de tal modo se mantenía despierta, caldeábase el espíritu público, merced á un cambio continuo de impresiones é ideas y á una corriente intensísima de solidaridad. De pueblo á pueblo, de región á. región, se cruzaban los inflamados manifiestos y las patrióticas arengas, propagando el incendio por todas partes. La proclama de los asturianos enardecía á los aragoneses; las hojas volantes de Zaragoza eran arrebatadas en Oviedo. De un rincón á otro de la península volaban los impresos y las gacetas, colaborando todos y cada uno en la mutua y general confortación. - Así llegaban sin cesar á Mallorca cuantos documentos se imprimían, tanto favorables como hostiles al alzamiento.[...]

Miguel de los Santos Oliver: Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814 (1901), Libro II, cap. IV

Realmente el pdf no es un formato adecuado para un libro digital, convendría pasarlo a un formato hábil para los eReaders, ya ePub, Word, txt y otros. Este libro de MSO es buenísimo y es una lástima que no esté en un formato adecuado.

Prensa en Palma hacia 1812

fabian | 06 Març, 2012 17:31

El estudio de la prensa histórica es necesario a fin de comprender una época. A lo largo del siglo XIX hay unos 200 periódicos en Palma, muchos de ellos de vida breve, unos pocos números, unos meses quizá. Los periódicos que tienen mayor tiempo de vida son los moderados, mientras que los más efímeros son los exaltados.

La Constitución de Cádiz, de 1812, denominada La Pepa por proclamarse en Cádiz el día de San José dio origen a un periodismo de opinión política - diferente al periodismo de noticias - que, tanto en Cádiz como en Palma tuvo importante resonancia social, hasta el punto que, en diciembre de 1813, tras editarse el último número del periódico liberal "La Aurora" publicando en él su lista de suscriptores, estos fueron perseguidos, abucheados en público. Tal fue el clima social al que se llegó.

Hay varios artículos que tratan este tema, además del libro de Miguel de los Santos Oliver, Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814. Indicaré algunos, pues, desconocedor de esta temática, no tengo una lista actualizada - Sería conveniente que existiera una web dedicada a temas de las islas con una actualización de las bibliografías -

Actualmente, está digitalizada una parte importante de la prensa histórica. Corresponde a aquella época:

prensa

El período comprendido entre 1808 y 1815 ve aparecer una prensa polarizada en torno a las dos posturas patrióticas del momento: la constitucional y la realista servil. Son casi todos ellos periódicos de corta duración apoyados por una orden religiosa o por grupos de particulares. Entre los diarios liberales destacan el Semanario Político de Mallorca (1809-1810) y sobre todo la Aurora patriótica mallorquína (1812-13), editada por Isidoro de Antillón, Guillermo I. de Montis y Miguel de Victorica entre otros, que dio lugar a gran número de polémicas; el Telégrafo Mallorquín (1812-1813) y La Antorcha (1813), ambos liberales exaltados. Frente a ellos y aproximadamente en el mismo número, diez publicaciones de carácter intransigente entre las que destacan El Amigo de la Verdad (1812-13), del carmelita Manuel de Santo Tomás de Quino Traggia; el Semanario Cristiano político de Mallorca (1812-14), órgano clerical, dirigido por fray Raimundo Strauch; el Nuevo Diario de Palma (1813), y la serie del trinitario Miguel Ferrer, en catalán dialectal, Diari de Buja (1812-13) — un número — y Nou Diari de Buja (1813). Respecto a éstos conviene destacar el papel de la lengua popular utilizada, al igual que en los sermones, para una mayor eficacia en el público inculto, preferentemente rural. La mayor parte del contenido se dedica a dos cuestiones fundamentalmente: la evolución de las Cortes de Cádiz y las noticias de la guerra, y las polémicas sobre puntos concretos de la Constitución, como el concepto de soberanía popular, la libertad de imprenta, la inquisición, etc., y las ramificaciones de estos temas con los personalismos de casi todos los redactores de ambas tendencias. En general, se puede hablar de una bipolaridad que no mitigan algunos otros periódicos de anuncios y noticias, como el Diario de Mallorca (1808-1814) o el Redactor de Mallorca

Francisco J. Díaz de Castro e Isabel Moll Blanes: Prensa conservadora a finales del siglo XIX: El Ancora, de Mallorca, pág. 60 del libro: Metodología de la historia de la prensa española: trabajos presentados en el Seminario de Metodología de la Historia de la Prensa Española, Universidad de Pau, noviembre 1979

José Vargas Ponce y sus Descripciones de las islas Pithiusas y Baleares (1787)

fabian | 05 Març, 2012 17:40

Afortunadamente hay lectores entendidos y un sistema comunicativo, pues en la entrada Dos libros de Vicente Tofiño, s. XVIII, en un comentario, Alejandro me indica que el libro Descripciones de las Islas Pithiusas y Baleares, no es de Vicente Tofiño, aunque Google Books se lo atribuya, sino de José Vargas Ponce. Y Alejandro tiene razón, ya que, con el nombre de autor José Vargas Ponce, Google Books lo tiene digitalizado en:

  • Título Descripciones de las islas Pithiusas y Baleares
  • Autor José Vargas Ponce
  • Editor en la imprenta de la viuda de Ibarra, hijos y compania, 1787
  • Procedencia del original Biblioteca del Ateneo de Barcelona
  • Digitalizado 3 Mar 2010
  • N.º de páginas 158 páginas
  • Enlace: Google Books

y en

  • Título Descripciones de las islas Pithiusas y Baleares
  • Autor José Vargas Ponce
  • Editor Impr. de la viuda de Ibarra, hijos y compañía, 1787
  • Procedencia del original la Biblioteca Pública de Nueva York
  • Digitalizado 21 Ago 2007
  • N.º de páginas 158 páginas
  • Enlace: Google Books

Aunque en este último falten varias páginas de la Introducción.

libro

La verdad es que este libro, el primero publicado por Vargas Ponce tras su entrada en la Academia de la Historia, no lleva nombre de autor y durante unos años se dudó de si la autoría era de Tofiño o de Vargas Ponce, aunque pronto se dio al último.

Vicente Tofiño recibió en 1783 la orden de realizar las cartas marinas de las costas españolas y en Cádiz eligió a los alféreces de fragata Julián Ortiz Canelas y José Vargas Ponce y a los alféreces de navío Alejandro Belmonte y José Espinosa y Tello. A bordo de la fragata "Santa María Magdalena" zarparon, en julio de 1783 para trazar la Carta costera de las islas Baleares que iniciaron por Ibiza (ver: Juan Manuel Abascal y Rosario Cebrián: José Vargas Ponce (1760 - 1821) en la Real Academia de la Historia, 2010, pág. 53).

libro libro

[José Vargas Ponce] Trabajó sin descanso: seguir la trayectoria de sus obras es ver cómo un proyecto se ramifica en otros muchos distintos y cómo no desaprovecha una sola de las líneas de investigación que le salen al paso. Bastará con un ejemplo: mientras navegaba con Tofiño y su equipo por el Mediterráneo cartografiando las costas españolas y elaborando su derrotero, se veía forzado a pasar largos periodos inactivo en Ibiza cuando el mal tiempo no permitía que saliese el barco de puerto: incapaz de estar ocioso, dedicó ese tiempo a recorrer la isla de una punta a otra anotando todos los datos de su topografía, su agricultura, su historia, su demografía, etc. y acabada esa isla hizo lo mismo con Formentera. Mallorca y Menorca hasta completar sus Descripciones de las islas Pitiitsas y Baleares. El que empezó como subalterno en un trabajo de levantamiento de mapas acabó por protagonizar una detalladísima reseña histórica y geográfica del archipiélago. Ese esquema de comportamiento se repite una y otra vez en su vida y es la génesis de la mayoría de sus escritos, nacidos de la ansiedad por abarcar todas las derivaciones de la materia que le ocupa. Reacio a poner límites a su erudición, a menudo las notas a pie de página de alguno de sus trabajos fueron creciendo y creciendo hasta reclamar el derecho de ser un libro. No desprecia el asunto más pequeño ni se arredra ante el más inabarcable, porque nada parece colmar su ambición intelectual

Fernando Durán López: José Vargas Ponce, 1760-1821: ensayo de una bibliografía y crítica de sus obras (1997), pág. 4

Sobre este libro ya publiqué De Vargas Ponce y la geografía en julio pasado. En esa entrada me entretuve en el tema de las Descripciones geográficas ya que era un proyecto de la Real Academia de la Historia en esos años de finales del siglo XVIII.

Casi todas estas descripciones se elaboraron en el marco de un proyecto mucho más amplio: el Diccionario geográfico de España. Era la R.A.H. la que se había planteado formalmente en 1766 este vasto programa de descripción geográfica de los territorios del Reino en forma de diccionario, como continuación de aquellas célebres relaciones mandadas hacer por Felipe II y que nunca avanzaron mucho. El trabajo, pese a tomar cuerpo a partir de un abundante material ya reunido desde tiempo antes, no avanzó demasiado hasta el impulso dado hacia 1772-1773 por parte de Campomanes; con altibajos, la actividad se mantuvo los años siguientes y Capel establece que hubo un gran esfuerzo de coordinación en 1792. que se pone de manifiesto en el Reglamento de trabajos literarios... de la R.A.H. (obra de Vargas Ponce, aunque Capel no maneja este dato). [...]

Otro de los trabajos preparatorios de este magno proyecto tuvo la activa intervención del gaditano: «otro Diccionario de todas las voces geográficas, donde en especial las marítimas, y de éstas las de los vientos, se trabajaron con particular escrúpulo». que quedó igualmente inédito. Vargas, en suma, acometió con mucho entusiasmo esta idea, en la que estuvo ocupándose intermitentemente, mientras la Academia la dejaba de lado cada vez más.

Fernando Durán López: José Vargas Ponce, 1760-1821: ensayo de una bibliografía y crítica de sus obras (1997), págs. 107 - 108

En fin. Es uno de los libros que leyó George Sand como preparación para el viaje a Mallorca. José Vargas Ponce tiene también una calle con su nombre en Palma.

Muchísimas gracias, Alejandro, por avisarme de los errores y erratas de estos escritos que, aunque procure hacer con acierto, no son de un entendido en la materia sino de un aprendiz, ya que esta bitácora es una especie de cuaderno escolar. Gracias.

Celebraciones en Palma por la proclamación de La Pepa (1812)

fabian | 05 Març, 2012 11:18

La proclamación de la Constitución de 1812 dio origen en Palma a multitud de festejos que se dilataron durante varios días, a final de agosto y comienzos de septiembre de 1812, que se prolongaron debido a las noticias que iban llegando sobre la liberación de Madrid o sobre la ruptura del cerco de Cádiz. Las celebraciones también se hicieron en muchas poblaciones de Mallorca, cambiando, en algunas de ellas, el nombre de la "Plaza Real" a ser "Plaza de la Constitución".

Miguel de los Santos Oliver, en el libro Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814 (1901) cuenta, a lo largo de bastantes páginas, las celebraciones principales. Recojo en esta entrada la primera celebración oficial, que fue la de la jura:

La Constitución: «este código sancionado por las cortes á despecho de las intrigas, de la mala fe y de la ignorancia... declara dominante la religión santa de Jesucristo con exclusión de toda otra; da el trono á Fernando y á sus sucesores; y renovando las primitivas y sabias leyes de nuestra monarquia, condenadas las unas al silencio y arrancadas las otras por la mano feroz del despotismo, os asegura el goce de las propiedades; os hace libres; iguala á todos los ciudadanos delante de la ley; abre á los talentos los caminos de la gloria y del engrandecimiento sin distinción de clases; reparte las cargas en razón de las riquezas. Y reintegrada la nación en el ejercicio de la soberanía, aparecemos ante la Europa con la dignidad propia de los hombres libres, llenando de confusión á las potencias que, aterradas por el poder de Napoleón, no se atreven á luchar contra su tiranía... [Proclama á los valencanos, por Don José Canga Argüelles,] El poderoso y el desvalido no tendrán más que una misma ley y un mismo magistrado que decida sus cuestiones; los vestigios odiosos de la feudalidad quedarán borrados para siempre; la infamia no caerá sobre los irresponsables del delito; el ciudadano se verá dignificado; y el labriego lo mismo que el noble, el artesano lo mismo que el capitalista, podrán ascender á los más altos destinos siempre que merezcan la confianza de sus conciudadanos restituidos á la condición de hombres. - Una ráfaga de ilusión consoladora sopló en la muchedumbre; un optimismo cuasi supersticioso se apoderó de los espíritus y cierta esperanza de súbita y completa regeneración germinó en el seno de la sociedad española. Engaño funesto para la misma causa constitucional fué esta confianza en los instantáneos efectos del nuevo código, con independencia de la cultura del país, del estado de la opinión, de la índole real de los españoles, de los obstáculos opuestos por la rutina ó por los intereses creados á la sombra del régimen antiguo. Se olvidó cuan lentas y trabajosas tienen que ser las transformaciones de un estado y cuan pronto nace el descontento si á las promesas de redención y á los teoremas de rigor geométrico sobre el papel, suceden las lentitudes y complejidades de la realidad, rebelde á los postulados de la «razón razonante».

Bajo tales auspicios fué organizada en Mallorca la jura de la Constitución: Cierta táctica, equivalente á la empleada antes por los liberales, indujo á muchos absolutistas á admitir el nuevo código político y aun á combatir á los «filósofos» en nombre de los preceptos en el mismo contenidos. El Diari de Buja atacaba á los auroristas en nombre de la Constitución y como infractores de ella. «Una Constitución tan justa, sabia y católica... » dice en casi todos los números, sin perjuicio de que dos años más tarde, por uno de esos olvidos ó estupendas retractaciones que no causan asombro en la vida pública, fuesen las constituciones á parar al fogón ó al receptáculo de marras. El pueblo, completamente ayuno de nociones políticas, el pueblo que no había leido á Marbly ni á Raynal, miraba esto de la «carta magna de nuestros derechos» como cosa de conjuro y á modo de una santa muy milagrera que hubiesen canonizado las Cortes. No hubo, pues, abstenciones ni repugnancias. La publicación se hizo en medio del mayor orden y acompañada de espléndidos y concurridísimos festejos. - El día 17 de agosto (1812) se publicó un bando del Corregidor y Ayuntamiento anunciando al vecindario que la solemnidad tendría efecto el próximo día 22, señalando las calles que seguiría la comitiva y encaredendo «que se adornen las casas y que se hagan luminarias durante tres días.» - El Ayuntamiento encargó el arreglo del Borne, sitio escogido para la publicación, al arquitecto Don Isidro Velázquez. En la entrada de dicha plaza, junto á la calle de Jovellanos, dispuso un magnífico arco de triunfo de orden jónico, adornado con estatuas alegóricas de la Paz, la Abundancia, la Justicia y la Libertad. Como remate del arco figuraban, en un lado el dios Mercurio entregando el libro de la Constitución á la ciudad de Palma; y en el otro, España ciñendo la corona á Fernando y entregándole «el cetro y aquel precioso código». Frente por frente y en el extremo opuesto del Borne, fué levantado un palco grandioso, de arquitectura compuesta, en cuyo fondo y bajo dosel aparecía el retrato del monarca. Entre el arco y la tribuna corrían por ambos lados dos filas de columnas corintias, guarnecidas de jazmín, arrayán y yedra, que juntándose por medio de festones del mismo gusto, cerraban el gran salón, en cuyo centro, sobre un zócalo y de entre frondosos adornos de «juncos, espadañas y otras yerbas» aparecían tres matronas: España y sus aliadas Inglaterra y Portugal. En el tope de un altísimo mástil ondeaban sus tres banderas. A uno y otro lado del arco figuraban las siguientes inscripciones: A Fernanddo el Deseado Mallorca libre y leal - Al logro de la Constitución Mallorca libre y feliz. Tal fué la obra del ponderado Velázquez, el futuro arquitecto de Fernando VII, el reformador del Palacio Real, uno de cuyos desaciertos, - los pórticos que había empezado á construir en la plaza de Oriente remendando la de San Pedro de Roma, - no quiso hacer derribar el benigno monarca hasta después de muerto su autor por no darle este disgusto. ¿Cómo le hubiera parecido la alegoría del cetro junto con la constitución y de España coronándole como por acto de soberanía nacional, si hubiese alcanzado á conocerla?

Colaboró ardorosamente en el decorado el teniente coronel de caballería Don José de Ayerbe y trabajaron sin descanso multitud de artesanos y soldados. El día 22, á las tres de la tarde, cubrieron la carrera todas las tropas de la guarnición, en la cual quedaban algunas de la división Whittingham. Este día formaron hasta los urbanos y verderoles. A las cuatro en punto se reunieron en el palacio de la Almudayna, todos los generales, los prelados presentes en Palma, á saber: el Arzobispo de Tarragona y los Obispos de Barcelona, Tortosa, Urgel, Teruel y Cartagena, faltando los de Lérida y Pamplona por no residir en la ciudad; los jefes y oficiales exentos de servicio; el cabildo eclesiástico de esta Diócesis y los demás canónigos y dignidades refugiados en esta isla; los individuos de las Juntas superior y de partido, el Consulado de Comercio, la Sociedad Económica, el personal de la lntendencia, los altos funcionarios expatriados y la nobleza. Reunidos todos en el salón del trono, presentóse una diputación (comisión) de la Ciudad, con sus cuatro reyes de armas, maceros, secretario y maestro de ceremonias. Los regidores comisionados fueron Don Pedro Gual, Don Mariano Cirerol, Don Francisco Rossiñol y el marqués del Reguer. Presentóse también una diputación del Real Acuerdo compuesta de los oidores Don Nicolás Campaner, Don Rafael Veleña y el secretario. El capitán general marqués de Coupigny se adelantó para recibir á los comisionados. Sentáronse estos cuerpos en dos alas, á derecha á izquierda del Real Retrato, «presidiendo los oidores á los regidores», como no se olvida de mencionar Desbrull. Una vez sentados todos y puestos de centinela junto al retrato cuatro caballeros guardias de corps, levantóse el general y cual si cojiese un ostensorio, tomó el ejemplar de la Constitución, encuadernado ricamente, y lo depositó en la bolsa de terciopelo azul bordada de oro y con cordones de seda, que llevaba pendiente del cuello el secretario de la ciudad. En esta guisa y custodiado el secretario por ocho granaderos, se organizó el vistoso cortejo. Abrían la marcha tres cañones de batir y una compañía del regimiento más antiguo; seguían después los invitados, á minoribus, como gritaba el maestro de ceremonias, esto es, de menor á mayor; y servían de escolta una compañía de caballeros cadetes de artillería y un escuadrón de Almansa. Un repique general y una salva de infinitos cañonazos señaló el instante de ponerse en movimiento la comitiva. Por la calle del Arcediano (ahora de Palacio) se dirigió á la Casa Consistorial, en cuya tribuna aguardaba el Ayuntamiento en pleno. Desde ella y previa la correspondiente trompetería, y la voz, repetida tres veces, de: silencio, y oid!. uno de los reyes de armas anunció que la Constitución iba á ser leída en el Borne. Torció la procesión hacia la plaza de Santa Eulalia y tomando por la calle de San Miguel, cuesta de la Pols y Mercado, llegó al Borne atestado en su parte accesible de un inmenso gentío, así como todas las galerías, miradores y ventanas que sobre aquél tienen vista. En todas las calles fueron espléndidas las colgaduras y en especial las de la Platería «que estaba muy adornada con pinturas alusivas á la guerra y crueldades de los franceses, particularmente del 2 de mayo».

Pasando la comitiva por debajo del arco de triunfo, el general, los oidores y los diputados, subieron á la tribuna. El secretario de la ciudad sacó de su estuche el ejemplar de la Constitución y lo entregó al marqués de Coupigny. Este dirigió al extraordinario concurso una breve alocución, anunciando á los mallorquines que había llegado el momento de su felicidad. Devolvió el librito al secretario, los cuatro reyes de armas repitieron tres veces: silencio, y oíd! y el referido escribano Don Rafael Manera, dió lectura íntegra al código constitucional, mientras las tropas permanecían con las armas levantadas, mientras las campanas de las cuarenta iglesias de la ciudad ensordecían el aire y mientras que la artillería disparó su segunda salva. Retiróse la comitiva y al entrar en Palacio repitiéronse las salvas y el repique, Aquella noche y las dos siguientes hubo iluminaci6n en todos los barrios. Cerca de 4.000 luces ardieron únicamente en el arco triunfal y en las guirnaldas del Borne. Las casas del mismo paseo y otras muchas de distintas calles echaron el resto y ofrecieron sus viejos transparentes y sus inscripciones, jeroglíficos, acrósticos y alegorías, que parecían prolongar las fiestas hechas por la proclamación de Carlos lV ó por la beatificación de Catalina Thomás, antes que inaugurar una nueva fase de la cultura. Se ha visto cuanto de idolátrico y materialista había en el entusiasmo constitucional; el libro de la Constitución fué paseado con un fetiche, custodiado, casi adorado. El regocijo popular tenía también mucho de estampilla ó cosa mecánica. Á cierto vendedor de papeles en la plaza de Cort se le ocurrió ganarse cuatro cuartos vendiendo unos «pliegos para faroles de iluminación, con una Fama de colores transparentes que sostiene la siguiente cuarteta:

Para gloria de la España
y terror de Napoleón,
viva por siglos eternos
la nueva Constitución;

y no se vió en toda la ciudad más que faroles del modelo antedicho. Hubo también función de gala en el Teatro, con profusa iluminación, representándose la tragedia Pelayo, de Quintana, y «baile de peseta» en la sala del gremio de zapateros. El Consulado de Comercio gratificó con una peseta á cada individuo de la guarnición, con dos reates á cada presidario, con treinta libras á la casa de la Piedad, con treinta libras á las Miñonas, con cincuenta libras á los Expósitos y con una abundante y sazonada comida á los presos de la cárcel, servida por las autoridades y personas de distinción. Con arreglo al programa adoptado y á lo que las mismas cortes tenían establecido, el siguiente día 23, que era domingo, fué leída la constitución en la Catedral y en todas las parroquias de la isla y se recibió el juramento de fidelidad á los vecinos. Los Párrocos dirigieron antes una exhortación á los feligreses. La de la catedral estuvo á cargo del .Dr. Don Miguel Serra, quien «desempeñ6 este cargo, dice la Aurora, con la valentía y propiedad que correspondían á un hombre penetrado de las verdades y espíritu del Evangelio y deseoso de inculcar los principios de la constitución», El Corregidor, después de leída en el ofertorio, preguntó en alta voz : « ¿Juráis por Dios y por los Santos Evangelios observar esta Constitución? » y el pueblo contestó: «Sí, juro» En las parroquias recibió el juramento un regidor delegado con este objeto.

Las celebraciones fueron muchas, realizándose todas con gran pompa. Una celebración no oficial, fue una gran comida realizada en la Rambla, donde se colocaron dos largas mesas paralelas a todo lo largo del paseo, resultando insuficientes todos los bancos de las iglesias de Palma. Fue un convite a todos los pobres de la capital sufragado y organizado por Don Bartolomé Valentí Forteza.

Las noticias llegadas en esos días añadieron júbilo y más fiestas, ya la noticia llegada el 25 de agosto de haber entrado en Madrid las fuerzas aliadas o la recibida el 5 de septiembre sobre el levantamiento del sitio de Cádiz por las tropas francesas.

El mismo marqués de Coupigny significó al Ayuntamiento la complacencia con que había visto «las demostraciones más enérgicas de fidelidad y patriotismo de estos habitantes» en las fiestas de la Constitución; y deseando perpetuar esta memorable fecha, propuso y fué aceptada con beneplácito, la idea de ensanchar y regularizar el Borne, prolongándole, á ser posible, hasta la casa de las Comedias, y erigir en el mismo paseo un monumento simbolizando la reforma constitucional. El Ayuntamiento abrió por término de ocho días una especie de concurso ó información para conocer todos los anteproyectos, ideas artísticas y arbitrios económicos que quisieran comunicar los particulares. El laborioso Velázqucz empezó á estudiar este punto de nuestra virgen urbanización; se reunieron algunos fondos; hubo ofertas de donativos importantes; solamente Don Tomás de Veri, brigadier de los ejércitos, ex-representante de Cataluña en la Central, ofreció diez mil reales de auxilio para el coste de dicho monumento «á la perpetua memoria de la felicidad de las Españas, obtenida por su nueva Constitución, con un rasgo digno de la gratitud de la nación y especialmentc del leal y libre pueblo mallorquín», Pero la lentitud de los trámites y el enfriamiento que sobreviene á los entusiasmos repentinos fueron dando largas al asunto; solo quedó colocada una lápida con el rótulo de Plaza de la Constitución, que los adictos saludaban ceremoniosamente al pasar por delante de ella; y este fué el único mármol á destruir en 1814.

Que el sarcasmo de Miguel de los Santos Oliver no nos duela.

Dos libros de Vicente Tofiño, s. XVIII

fabian | 01 Març, 2012 14:44

De Vicente Tofiño de San Miguel (1732 - 1785) no he leído nada sobre él en su relación con Mallorca. Bartomeu Bestard, en sus Crónicas de Antaño, lo cita en relación con Felipe Bauzá en Una figura insigne de la Ilustración (DM, 12/09/2010): "La carrera de Bauzá dio un giro inesperado cuando embarcó bajo las órdenes del brigadier Vicente Tofiño de San Miguel que dirigía la misión de levantar un atlas de las costas de España. Fruto de esa expedición, en 1787 se publicó el Derrotero de las costas de España en el Mediterráneo, trabajo en el que participó directamente Felipe Bauzá. Tofiño debió apreciar la labor del palmesano, pues quiso que siguiese trabajando con él para acabar un atlas que describiría toda la costa española.". Con todo, Vicente Tofiño tiene una calle a él dedicada en el Coll den Rebassa (ver: Sabrafin: Nombres de las calles de Palma: Vicente Tofiño) y fue Socio de mérito de la Sociedad de los Amigos del País de Palma.

Además de los mapas, Vicente Tofiño tiene dos libros en los que las Baleares son protagonistas.

  • Título Descripciones de las Islas Pithiusas y Baleares
  • Autor Vicente Tofiño de San Miguel
  • Editor En la imprenta de la viuda de Ibarra, Hijos y Campañía, 1787
  • Procedencia del original Universidad de Harvard
  • Digitalizado 23 Ene 2008
  • N.º de páginas 158 páginas
  • Enlace: Google Books

libro

  • Título Derrotero de las costas de España en el Mediterraneo y su correspondiente de Africa
  • Autor Vicente Tofiño de San Miguel
  • Editor Impta. Nacional, 1847
  • Procedencia del original Biblioteca de Catalunya
  • Digitalizado 11 May 2009
  • N.º de páginas 248 páginas
  • Enlace: Google Books

Los dos libros están a "vista completa", lo que significa que se pueden bajar en formatos pdf y epub.

libro

El libro "Derroteros" es particularmente interesante. Explica en la Introducción cómo se levantaron las "cartas esféricas" con todo el material que utilizaron para calcular la Longitud y la Latitud de unas bases en tierra, junto a la costa, para poder realizar las marinas. El tema de los relojes, necesarios para calcular la Longitud es especialmente complejo. En las explicaciones van surgiendo datos puntuales relacionados con algunos mallorquines, como "el maestro Jaime, natural de Mallorca, hombre muy docto en el arte de navegar que hacía Cartas e instrumentos, y que le costó mucho traerlo a este reino para enseñar su ciencia a los oficiales portugueses de esta profesión". Sale Ramón Llull relacionado con la brújula, los cartógrafos, el plano de Gabriel Valseca, etc. Las alturas o cumbres montañosas que pudieran verse desde la mar, tenían especial importancia:

El interior mismo de las islas se ha levantado con el mayor rigor geométrico, gastando en la de Mallorca cuarenta dias en hacer desde la cumbre de sus elevadisimos montes las marcaciones de unos á otros, á todos los puntos de la costa, a los que se veían de las islas entre sí, y a los del continente usando del teodolito, que reduciendo todos los puntos al plano horizontal, abrevia el trabajo con exactitud, y colocando en el papel con las mismas lo marcado por medio de un reportador inglés de nueva invención , que incluye hasta el minuto preciso; lo que proporcionó el trabajo que se publicará aparte..

"Derroteros" son las rutas que realizaban las naves; en alta mar no había puntos que pudieran dirigir la navegación, teniéndose que basar en la brújula y el reloj; mas al llegar donde la costa fuera visible, el conocimiento de los elementos geográficos tenía especial importancia y es aquí donde este libro adquiere especial interés, pues describe minuciosamente las costas isleñas indicando profundidades, islotes y peñascos, elementos de la costa que pudieran guiar la navegación, teniendo en cuenta los vientos y, en su caso, las mareas y corrientes marinas.

mapa
Carta esferica de la Isla de Mallorca y sus adyacentes por Dn. Vicente Tofiño de S. Miguel, año 1786

Costeando la Mola de Andrache por su banda del N. se halla el puerto del mismo nombre, cuya boca, como 3 cables de ancho, tiene 7 brazas; y aunque capaz, es poco cómodo para embarcaciones grandes, pues disminuye de pronto el fondo á 5, 3½ y 2½ &c. No obstante puede servir de abrigo á dos ó tres buques de mediano porte, y á otros muchos del chico. Su travesía es el O. y el SO., cuyos vientos meten mucha mar, y es preciso con ellos atracarse á la costa del N. todo lo posible, y dar cabo en tierra para estar algo mas resguardado.

Antes de llegar al puerto se encuentra un islote pegado á tierra que se nombra el Aguilet, el cual deja paso para barcos chicos.

Al N. 20° O, 2 millas de la Mola de Andrache, está la punta del Moro, poco saliente, y pareja con lo demás de la costa que es de mediana altura, y antes está cabo Falcon menos saliente, al SE. del cual se halla cala Goz que es nada notable.

Al N. 48º 30' O., distancia de 3 millas largas de la Mola de Andrache, está la punta del SO. de la isla Dragonera. Esta isla es bastante alta y está tendida de NE. SO. la distancia de 2 millas escasas. En su punto superior tiene una torre y otra mas baja. Su parte del N. es tajada al mar, y de ella para la del S. desciende con proporción hasta el mar. Entre esta isla y la de Mallorca hay freo de 2/3 de milla de ancho, en el cual hay dos islas y unos escollos. La mayor de las islas y mas pegada á la de Mallorca es San Telmo, entre las cuales fondean embarcaciones que calen menos de 14 palmos, y están abrigadas de todos los vientos, menos de los del tercer cuadrante que son travesías, cuyo fondeadero nombran el Pantaleo. Un tercio de cable de la parte del N. de esta isla sale de ella una restinga de piedras.

La otra isla que está en la medianía del freo se nombra Mityana, es chica y limpia en todo su contorno.

Los escollos son tres ó mas islotitos inmediatos entre sí que nombran los Calafates., y están próximos á la Dragonera, y al S. 20° O. de su extremo del NE. Cuando se pase por el freo es menester alejarse de los Calafates, porque en sus cercanías hay poco fondo, único cuidado que debe haber en este paso con toda suerte de embarcación, [...]

La descripción de toda la costa, con especial atención a los puertos y zonas donde poder anclar, es minuciosa.

Este libro es complemento de las Cartas esféricas que Tofiño levantó.

Pienso en los navegantes y geógrafos, en los estudiosos de la náutica balear y creo que es un libro que debe ser conocido.

Vicente Tofiño en las páginas de Alta mar

Buenaventura Serra visto por Miguel de los Santos Oliver

fabian | 29 Febrer, 2012 16:49

Miguel de los Santos Oliver (1864 - 1920), realiza una investigación en los archivos antiguos de Mallorca para escribir su obra Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814 (1901), la cual publicó en los años 90 por partes en La Almudaina. Miguel de los Santos no era historiador sino periodista y, creo, que ésta es su única obra de historia. Su mirada es distinta a la de los historiadores; se interesa por esos años de hacía casi un siglo porque habían influído notoriamente en la realidad en que él vivía. Pero para llegar a comprender los cambios que se dieron en esos años de 1808 a 1814, tenía que conocer la época anterior, por lo que dedica el Libro I o primera parte al siglo XVIII, del cual no cree que haya muchos elementos positivos, salvando dos: en cierta manera y con reparos, la figura y obra de Buenaventura Serra Ferragut (1728 - 1784) y, sobre todo y con brillantez, la Sociedad Económica Mallorquína de Amigos del País.

Algunas vidas de santos, algunas crónicas y anales de órdenes religiosas; una invasión de almanaques, pronósticos y lunarios; muchos libros de texto y un furor para la gnomónica o arte de construir relojes de sol, muy cultivado en las celdas, completarían el resumen de la vida intelectual, si de intento no hubiesen apartado lo que hubo de verdaderamente útil y laborioso en aquellas fechas: la erudición, aun afeada horriblemente por las extravagancias del gusto; la formación de grandes misceláneas o enciclopedias de re baleárica donde se acumuló todo texto y noticia concerniente a nuestra tierra, desde las referencias clásicas hasta los noticiarios de última hora.

En efecto: bástanle al siglo XVIII los nombres de Don Jerónimo Alemany. el paborde Tarrassa, Don Buenaventura Serra, Barberi, Talladas y el Padre Luis de Vilafranca, para testimonio de lo que dejo dicho. Los más pacientes rebuscadores del siglo XIX. como Furió y Bover —cuya labor copiosa por fuerza tiene que asombrarnos— no hicieron más que conservar, rectificar o poner en orden lo que encontraron compilado por aquellos eruditos. ¿Quién se considera hoy con fuerzas, no ya para manuscribir según hicieron ellos, sino ni siquiera para leer de corrido los ocho volúmenes de los Anales de Tarrassa. los treinta y seis tomos de las Recreaciones eruditas de Serra o los trece de las Misceláneas históricas de Vilafranca? Pues téngase en cuenta que sólo citamos una obra de cada uno de estos autores y que su producción no se redujo a ella. Más de diez y más de quince, de parecida índole, llegaron a tejer durante una vida de trabajo continuo. En vano nos esforzaremos en quitar importancia a esa labor: nuestros reproches saben a subterfugio para disculpar la pereza y frivolidad de que ahora adolecemos. ¿Que carecían de criterio firme para discernir lo fabuloso de lo real, las causas de los efectos? ¿Que su prosa está falta de elegancia y amenidad? En conjunto estos defectos son comunes a todos los autores de la época y sería injusto convertirlos en tacha individual. Lo que no cabe poner en duda es que conservaron la tradición local y acumularon todos sus materiales dispersos, ora exprimiendo el jugo a las obras griegas, latinas y modernas, como hizo Don Buenaventura Serra; ora iniciando aquí el método de investigación directa en archivos y sobre documentos originales. Esto constituyó el mérito principal del paborde Tarrassa Adelantándose, por fortuna, a las convulsiones de la siguiente centuria, recogieron la míes antes que los vendavales revolucionarios dispersasen los depósitos de documentos escondidos en celdas v oficinas Fundaron la bibliografía literaria y científica de Mallorca y, en suma, legaron a este país un inventario total de su pasado y de su presente, de sus hombres notables, de su literatura y de su arte. ensayando aquí la erudición reflexiva y metódica que instauraban en el continente Sempere y Guarinos, Mayans, Flórez, Lampillas y demás escritores del mismo fuste.

Ninguno, sin embargo, puede dar idea tan cabal de su tiempo como Don Buenaventura Serra. En el siglo de la enciclopedia, Mallorca debía tener también su enciclopedista, adaptado, como es consiguiente, a las diferencias de lugar y de costumbres. Consagró su vida al estudio de esta isla en todos cuantos aspectos ofrece a la inteligencia humana. Permita el lector que me valga de este término para expresar la ambición literaria de Serra: quiso abarcar el «panmallorquinismo.» Así como ahora todo tiende a la especialidad, entonces tendía todo a la universalidad. [...]

No hubo entonces capital de provincia que no tuviese su tertulia más o menos parecida a la del barón de Holbach. De esta suerte, rebajando mucho el carácter de incredulidad y volterianismo que caracterizó a aquel salón, vio Don Buenaventura agruparse en su estudio a los hombres más distinguidos y aplicados de su tiempo. — Don Ramón de Togores, Rubí, Focos, Virgili, el después cardenal Despuig, Montis y Álvarez, primer marqués de la Bastida. Don Juan de Salas y Don José de Pueyo, marqués de Campo Franco: eruditos, poetas o anticuarios, se reunían casi diariamente en casa de Serra, atraídos por el mismo espíritu de innovación. Allí nació la Sociedad Económica de Amigos del País, de cuya preponderancia no podemos ahora tener idea exacta. Allí se leía, se charlaba y se exponían proyectos de toda especie. «Para facilitar estos estudios, dice un biógrafo, había reunido una biblioteca muy numerosa y escogida y para mejorarla se gastó 6.000 pesos, sin incluir en esta suma las cuantiosas que invirtió antes, en la compra de preciosos manuscritos. de que formó una inmensa colección.» Aunque sin nombre conocido, venía a representar esta tertulia algo como la famosa Academia del Buen gusto [...] la tertulia de Serra empezó a distinguirse sobre lo vulgar y corriente. Los poetas y versificadores que en ella se formaron, por influjo de Pueyo más que de nadie, fueron ya bastante sobrios, inteligibles y discretos. No cultivaron el acróstico ni el laberinto. Trataron asuntos más o menos graves; rindieron tributo a la superficial galantería que entonces privaba; acaso no llegaron a tener más que vislumbres, como Togores y Salas, de lo que constituye la inspiración elevada y ardienie; pero ¿quién la poseía entonces? Bastante hicieron con seguir la ruta que les trazaban en una u otra dirección Vargas Ponce, Iglesias o Arriaza, con quienes sostuvieron relaciones de amistad y dependencia literaria.

Dejando para luego el estudio de las ideas que en cuanto a política y «economía civil», como entonces se llamaba, removió la Sociedad Económica que acababa de fundarse, despidámonos del grupo de que Serra y Pueyo eran las figuras más salientes y los amigos más inseparables y asiduos. No hubo afición de orden intelectual y artístico que no conociesen: «juntos dibujaron, herborizaron, hicieron útilísimos ensayos de química y escribieron eruditas obras». En esto se reconoce también su espíritu enciclopédico. Todo viajero más o menos notable que venía a Mallorca, de ellos tenía que servirse como cicerones universales en las cosas de la tierra. A ellos, a Serra especialmente, escribían en demanda de noticias, cuantos las necesitaban de este país, como Sarmiento, Flores, Martínez Pingarrón y el mismo D'Alembert y el conde de Campomanes Llegó a ser como una institución y a tener las llaves de todos los conocimientos. Era jurisconsulto y leyó la cátedra de derecho canónico en la Universidad Luliana. Por la mañana explicaba Clementínas y Extravagantes y por la tarde descifraba medallas y monedas, discutía las ruinas del Palmer o la significación del hondero en la columna Antonina. Extraía y comentaba los textos referentes a Mallorca que encontraba en los geógrafos é historiadores grecolatinos Disertaba sobre animales, plantas, fósiles y piedras de la isla; escribía una vindicación de Hipócrates contra Feijoo; organizaba un monetario y un museo de botánica, componía su Flora baleárica con nomenclatura antelinneana dibujando los ejemplares catalogados. No se puede reducir a cuento su heterogénea labor.

A todo se atrevió: habló de jurisprudencia y de cirugía, de antigüedades, de numismática. Desde lo más alto a lo más ínfimo corría su pluma, viéndole hoy tratar del idioma en que predicaba San Agustín y mañana de si la menor edad invalida para el cargo de síndico personero... Naturalmente que casi todo viene resentido de falta de mesura. A veces las supersticiones más vulgares tienen cabida en sus trabajos, con tal que ayuden a su generosa pero cándida manía de aumentar «las glorias de Mallorca». Acumuló muchísimo: piedra de construcción y ripio inútil, pero no dejó, puede decirse, ninguna obra que fuese por sí misma duradera y definitiva, porque todo necesitó de expurgo, de método y de orden

Tal me parece, a grandes rasgos dibujado, aquel cronista de! Reino, doctor, célibe v abate a la francesa, — como iniciado de prima tonsura, que no perdió jamás. Nos hemos detenido especialmente en él y en sus amigos, porque ofrecen como un resumen del saber mallorquín durante toda la segunda mitad del siglo XVIII, como una amalgama y transición entre las tradiciones locales, el nuevo filosofismo que desde Francia nos invadía y que propagaban en España los ministros de Carlos III. Si a los nombres que quedan señalados, añadimos el de los apologistas de Ramón Lull como los PP Fornés y Pascual, (suscitados por la extemporánea acometida de Feijóo) será posible entrar de lleno en la nueva fase que así el espíritu como las costumbres presentan allá desde 1775. El período que entonces empieza es la preparación inmediata, la causa real de que la revolución futura no será más que efecto.

Miguel de los Santos Oliver: "Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814" (págs 29, 32 - 34

Sobre Buenaventura Serra trataba el artículo de Laura Jurado de ayer en Baleópolis: El aprendiz de enciclopedista. Jesús García Marín nos dejó varios artículos sobre él, como Buenaventura Serra (1728-1784) y la tradición cientifica en el XVIII mallorquín (Mayurqa, 1989) o "Buenvaentura Serra (1728-1784) y la Ilustración española : Feijoo, Sarmiento, Flórez, Mayans, Finistres y el círculo de Cervera" (en Pedralbes, Revista d'historia moderna, 1988) o el libro, escrito junto con Antonio Picazo "La Cultura de la Il·lustració a Mallorca" (ver En torno a la Ilustración en Mallorca (Alta mar, 2009) o "La Biblioteca de Buenaventura Serra (1728-1784) y otras bibliotecas del XVIII mallorquín" (Institut d'Estudis Baleàrics, 1988) (ver. GoogleBooks A ver cuando empiezan a digitalizar y poner on line los libros y revistas de ese Institut).

En Scribd está La Ilustración en Mallorca: Buenaventura Serra i Ferragut.

Queda aparte el tema de la casa de Palma, Can Serra (Incoación relimitación BIC de Can Serra, Palma, recordada hace pocos días por Lourdes Durán en Sacar los colores.

De Buenaventura Serra: Glorias de Mallorca, tomo I

fabian | 29 Febrer, 2012 14:47

En Google Books, a vista completa (en pdf y epub, aunque de difícil lectura):

libro

  • Título Glorias de Mallorca, Volumen 1
  • Autor Buenaventura Serra y Ferragut
  • Editor Cerdá, 1755
  • Procedencia del original Biblioteca Estatal de Baviera
  • Digitalizado 22 Jun 2010
  • Enlace: GoogleBooks

Mallorca en torno a 1812 (2)

fabian | 28 Febrer, 2012 18:36

Dos ciudades: Cádiz y Palma,.

"Palma fué, después de Cádiz, la única ciudad española libre permanentemente de enemigos y aquella en que mayor fermentación intelectua.y política se produjo. Sobre Cádiz ofreció, además, la cualidad de hallarse exenta de las sugestiones exclusivas de toda corte, moviéndose en Mallorca los individuos y las colectividades con toda franqueza y exteriorizando, por ende, con absoluta fidelidad, la íntima manera de ser de la sociedad española en aquellos días. El gran número de refugiados acogidos á esta isla dióle también una extraordinaria concentración de intereses, criterios y opiniones, como una representación numéricamente proporcional de lo que era el resto de España", dice Miguel de los Santos Oliver en el Prólogo del libro Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814 (1901).

A menudo se ha considerado a Mallorca como el foco opuesto a la tendencia liberalizante de Cádiz con sus Cortes. No hay especial dificultad para aceptar que la balanza se inclinó en sentido opuesto en estos dos lugares. Las ideas de los políticos congregados y triunfantes eran liberales en Cádiz, y las de los obispos y frailes refugiados en Mallorca eran reaccionarias. Estos grupos no quedaron cerrados en sí mismos. Los ánimos en uno y otro lugar se caldeaban con mensajes de tendencia bien opuesta y se difundía una forma diversa de ver la vida. Ambas ciudades conocieron una profusión de prensa periódica, que ya entonces llamó la atención. Los sermones incendiarios se prodigaron en Mallorca, en contra de la voluntad del obispo, enviado a Cádiz como diputado de Palma y, al margen de él, los obispos refugiados en Mallorca reimprimieron su Instrucción pastoral de los llustrísimos obispos de Lérida, Tortosa, Barcelona, Urgel, Teruel y Pamplona. Al clero y pueblo de sus diócesis, denunciando toda innovación y, sobre todo, defendiendo las inmunidades eclesiásticas.

Esta visión dualista ha originado la mencionada historiografía, con trazos casi deterministas, de modo que cerrazón a las nuevas ideas y conservadurismo político y eclesiástico se consideraron como signos de autenticidad mallorquína. En otro sentido Palma habría sido un foco compacto antiliberal, frente a Cádiz. Ha dado pie a este enfoque la obra del que fue director del periódico «La Vanguardia» de Barcelona, Miquel dels Sants Oliver, Mallorca durante la primera revolución. De su minuciosa búsqueda en los archivos de la prensa contemporánea de los hechos dependen la mayoría de los historiadores posteriores. Cuestión muy diversa es que los que aprovechan su labor y le citan tengan una misma línea de interpretación.

Josep Amengual i Batle: "La preilustración en los medios eclesiásticos de Mallorca (ss XVII - XVIII)" (descargar artículo en pdf)

La Cádiz liberal que este año conmemora el bicentenario de la Constitución de 1812 y Palma, conventual y aristocrática. Posiblemente estos blancos y negros debieran ser matizados.

Hay otro tema muy interesante que saltó en aquellos años.

En la Mallorca de los años de crisis del Antiguo Régimen se producen una serie de acontecimientos que pueden pasar inadvertidos por tratarse de asuntos que se inscriben en el ámbito de lo privado y que a corto plazo pueden parecer simples episodios más o menos ruidosos de las historias privadas de los individuos de aquella época. Y sin embargo, contemplando los hechos desde un punto de vista más amplio, se advierte cómo esos hechos o sucesos, transcendentes sólo para los protagonistas y sus familias, vienen a configurar el comienzo de un proceso de mayor alcance: nos referimos a la primera quiebra del sistema matrimonial de la aristocracia mallorquína, un grupo social que tenía prácticamente asegurada, mediante la endogamia, la continuidad de su calidad nobiliaria, de su patrimonio y de su predominio económico, político y social y que, de repente, asiste a una oleada de matrimonios desiguales celebrados por vía de fuga o en secreto que amenazan con llevarse por delante todo el sistema de valores, usos y costumbres que la individualizaban del resto de la sociedad. Esto no fue así porque la oleada cesó y las aguas volverían a su cauce de tal manera que, en la segunda mitad del siglo XIX, la sociedad mallorquína seguía siendo un "paraíso de la endogamia"; pero sí puede afirmarse que se trató de la primera rebelión contra el sistema matrimonial de los hijos de la aristocracia mallorquína, especialmente de las hijas, y que tuvo importantes consecuencias en la evolución posterior de este estamento. La trascendencia de los hechos radicaría, esencialmente, en que por primera vez se produjo un desacato abierto a la autoridad paterna y en la renovación biológica de una parte de la aristocracia gracias a la entrada de sangre nueva coincidiendo, precisamente, con los años en que se está gestando el fin de la sociedad estamental.

Soledad de Quiroga Conrado: La rebelión de los hijos de la nobleza mallorquina a principios del siglo XIX

Tres citas hoy, interesantes aunque demasiadas. Artículos que están on line, diseminados aquí y allá, pero que convergen en iluminar unos años que fueron importantes para la historia de España y de Mallorca. Completo las citas como en un círculo volviendo a Miguel de los Santos Oliver:

Preparando otro estudio, completamente juvenil, acerca de La Literatura en Mallorca, hubieron de venírseme á las manos diversos opúsculos, folletos y manuscritos que me hicieron sospechar la existencia de un notable asunto histórico, así como las hojas y troncos flotantes indican en el mar la proximidad de un continente. Estos hallazgos, inesperados por completo, avivaron en mi memoria unas reminiscencias casi extinguidas: ciertos relatos oídos por mí, de boca de mi abuelo paterno, el cual como nacido en los primeros años del siglo XIX, mencionaba frecuentemente en sus sabrosas pláticas nocturnas, junto al brasero, el año de los catalanes, la división del general Whittingham, el motín contra los prisioneros franceses y otros recuerdos y episodios de aquella época.

Comuniqué cierto día estas mis presunciones á Don José Maria Quadrado, amigo benévolo, anciano sin par, que dejó mi corazón, como muchos otros, colmado de gratitud; y el insigne maestro confirmó lo presentido con tan calurosas ponderaciones, dijo ser tanta la amenidad y tan profundo el interés de aquel periodo que, animado por su persuasiva exhortación y dejándome arrastrar de su optimista confianza en mis facultades, emprendí el trabajo contenido en este volumen.

Y así empieza "Mallorca durante la primera revolución".

Sobre el matrimonio, especialmente entre la nobleza y aristocracia, además del artículo citado, también Soledad de Quiroga Conrado publicó en el Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana del año 2000, págs. 363 - 382, el artículo "Limitaciones y transformaciones sociales: bases para una rebelión matrimonial a principios del siglo XIX en Mallorca", ambos sumamente interesantes.

La Revolución Francesa y Mallorca

fabian | 27 Febrer, 2012 14:37

Recojo hoy un texto de Miguel de los Santos Oliver, las páginas finales de la primera parte de su libro "Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814". Va tratando del siglo XVIII en Mallorca y, al llegar a la última década, se explaya en las ceremonias y agasajos que en 1792 se dieron al ser declarada Beata Catalina Tomás de Valldemossa. A esas celebraciones, "desbordantes de entusiasmo", acudieron también muchos religiosos franceses que se encontraban en Palma.

Para decir Misa, estos religiosos tenían que pedir permiso al Obispo, por lo que debiron quedar en los papeles que consultó el escritor, una cierta alerta ante la profusión de refugiados. Pocos años después, en 1798, Godoy, a quien interesaba llegar a algún acuerdo con la nación vecina, manda que los refugiados franceses salgan de la Península y les deja Mallorca. Fue una oleada que produjo dificultades de alojamiento y carestía en la ciudad, oleada previa a la que se viviría pocos años después con la Guerra de 1808.

No da cuenta el autor de los efectos que esta superpoblación originó, pero sí deja un puñado de apellidos que quedaron en la isla.

Simultáneamente con los desbordamientos de este entusiasmo, asaltaron á Mallorca los temblores de un espanto desconocido, De la dulce Francia llegaba un río de emigrados en cuyos lívidos rostros, en cuya falta de afeite, en cuyo vestido ajado y muchas veces roto, se leían crueles persecuciones, sobresaltos, fugas y penalidades inauditas,

Eran sacerdote, insermentés, canónigos, vicarios generales, obispos, gentilhombres, caballeros de San Luis, cordons bleues, oficiales, marinos, intendentes, procuradores del rey, astillas del antiguo régimen, en suma, esparcidas á los cuatro vientos por la explosión revolucionaria. Algunos eran complicados en la intentona de agosto de 1792, cuando el Rey, asustado de la temeridad de sus leales, pidió refugio á la misma Convención nacional, que abortó á los pocos días la República y á los pocos meses el regicidio. Allá en otoño, « por medio de un edito en latín, el Obispó convocó á los eclesiásticos franceses que se.hallan en esta capital á unos santos ejercicios en la Misión, para ellos solos: Empezaron el día 13 de noviembre y duraron diez días. Todas las tardes predicaba en francés uno de dichos sacerdotes y concluía el ejercicio con un míserere que cantaban con mucha propiedad. Dia 22 celebraron un oficio de requiem en sufragio de las almas de sus paisanos muertos en la guerra, y por la tarde concluyó todo con un Te Deum y la bendición del Obispo». Sólo en un día de octubre llegaron 96 clérigos franceses, de los que no habían querido jurar la Constitución; entre ellos figuraban los vicarios generales de Tolosa y de Chartres, varios canónigos, rectores y vicarios, tres cartujos, un benito, un francisco, que fueron repartidos entre los conventos de la capital, permitiéndoles el Obispo la celebración de misa. En la espectación que sus relatos produdan, mezclábase el asombro y la duda. Desconocíase en Palma, como en todas las poblaciones de su misma índole, la preparación intelectual de la revo!ución francesa, como ahora, por ejemplo, se .desconoce la preparación intelectual del catalanismo.

Los hechos aparecían aislados y caprichosos, sin enlace, sin raíces ni trascendencia, como asonadas pasajeras que la fuerza podría cohibir. Mas cuando se supo la prisión del Rey en la Torre del Temple, cuando se conoció su proceso, cuando llego — á últimos de enero de 1793 — la noticia de haber sido guillotinado el pobre Capeto, un estupor sin precedentes se apoderó de las conciencias. El Terror que funcionaba en París se propagó á todo el mundo. En países como el nuestro, timoratos é ignorantes de la gran fermentación filosófica y política del siglo XVIII, parecieron llegados los días del Ante-Cristo, y no faltó quien tratase de buscar correspondencia literal entre aquellas escenas y las revelaciones del Apocalipsis. Devorábanse las relaciones, las protestas, los papeles todos de los realistas de Francia; en las tertulias lloraban la señoras al leer los pormenores de la muerte de Luis XVI; los nombres de Robespierre y Saint·Just causaban escalofríos. Conocíanse al dedillo los detalles; se sabían casi de memoria los apellidos de los 361 regicidas de la Convención, las defensas generosas y sublimes de Malesherbes, Tronchet y de Sèze, las frases del abate Edgeworth auxiliando al regio sentenciado. Abundaron las exequias, los sufragios, todo género de ofrenda piadosa, en público y en secreto. La sociedad sentíase abrumada por una espantosa pesadilla, y á darle mayor pábulo llegaban cada día nuevos emigrados y nuevas noticias: el suplicio de María Antonieta; la entrega del Delfín al zapatero Simón; la Diosa Razón, en el altar de Nuestra Señora de París, representada al desnudo por una bailarina de la Ópera; la ferocidad caníbal de los Carrier, de los Couthon, de los Collot d'Herbois; en la cárcel ó en el patíbulo cuanto suponía elevación, talento, belleza, gracia de espíritu, generosidad. Diríase que la Jeune Captivé del insigne Chénier, aunque inspirada en el caso de su joven compañera de prisión, es una elegía simbólica de la Francia amable que desaparece:

Ces vers, de ma prison témoins harmonieux,
feront à chaque amant des loisirs studieux
chercher quelle fut cette belle;
la grace décorait son front et ses discours
et, comme elle, craindront de voir flnir leurs jours
ceax qui les passeront près d'elle .

En 1794 fueron muchos también los emigrados franceses que tomaron refugio en esta isla; entre ellos figuraba el vizconde de Gras; procedían de los desastres de Tolón, habían peleado con los vandeanos y chuanes á las órdenes de La Rochejaquelein, que fué el ídolo de los realistas y acaso el inspirador de nuestros guerrilleros. A los oficiales se les socorría con 6 reales diarios, á los cadetes y guardias marinas con 2, á los soldados con 12 cuartos; muchos pasaron después al servicio español, mientras la caridad privada reunió para los más desvalidos una limosna de cuantía. Más adelante, en 1798, por estorbar con sus predicaciones y manejos los propósitos de alianza con Francia acariciados por Godoy, ordenó el privado que los franceses refugiados saliesen de España, concediéndoles, no obstante, autorización para vivir en la isla de Mallorca y manteniendo sus sueldos á los militares que los gozaban. Luego de recibirse esta noticia se reunió en sesión extraordinaria el Ayuntamiento, y acordó recurrir enérgicamente contra una medida que sería la destrucción de la isla, dice Desbrull. Despachose un expreso á Valencia, apoyó el Acuerdo las razones del Ayuntamiento, lo mismo que el Comandante general, el Intendente, el Obispo y el mismo Cónsul de Francia. El día lº de mayo llegó un laud bou, de Valencia, con resolución favorable, en términos de que sólo pasarían á Mallorca los emigrados que pudiese mantener el país, yendo á Canarias los restantes. Fué llamado el Obispo, que estaba verificando su visita en Sineu; volvió á reunirse el Ayuntamiento y se acordó decir á S. M. que podrían admitirse hasta 2.500 franceses, á saber: 1500 hábiles para las faenas del campo, 500 artesanos y 500 sacerdotes. « En los meses de mayo y junio llegaron una porción de estos emigrantes, muchos capellanes, algunos frailes, el Arzobispo de Tolosa, su hermano el vizconde de Fontange y una hermana ex-abadesa; el marqués de San Simón, teniente general del ejército, con su hija única, y muchos oficiales y caballeros distinguidos.» De esa cohorte formaban parte los Saint-Simon, los Chauveron, los Espagnac (España), los Fournas, los Malet y tantos otros apellidos que llegaron á arraigar en Mallorca ó en la península, adoptándolas como patria definitiva. Al lado de estos ci-devant aristócratas y servidores del Rey, figuraba el núcleo de los banqueros y almacenistas, como Mugnerot, Canut, Aymar, Borel, Pierre, Constant, Rousset; y, por último, la muchedumbre de artesanos y aun artistas, jardineros, panaderos, doradores, charolistas, miniaturistas, relojeros, armeros, sastres, peluqueros, quincalleros et sic de caeteris, que vinieron á iniciar una reforma de las industrias y una tenue modificación de nuestras costumbres y manera de vivir.

Miguel de los Santos Oliver: Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814, págs. 117 - 121

Tesis: La arquitectura escolar de Guillem Forteza (1917 - 1943)

fabian | 23 Febrer, 2012 20:40

Esta tesis está realizada por Jaume Mayol Amengual y dirigida por José Francisco Quetglas de la Universidad Politécnica de Cataluña.

Cronològicament en podem destriar dos grups: El primer està format per arquitectes que obtenen el títol entre el 1899 i el 1906. Pràcticament tots es titulen a l’escola de Madrid. Es mouen entre l’eclecticisme de principis de segle i l’incipient modernisme. Són: G. Bennàzar, J. Aleñà, J. Alomar, G. Reynés i F. Roca. El segon grup es … [+]titula a partir del 1919, la major part ho fa a l’escola de Barcelona. Són estudiants educats en la postguerra, que ja han sentit a parlar de l’arquitectura racionalista que es practica arreu d’Europa. Inicien la seva pràctica dins la dècada dels anys vint i, per tant, més propers a les arquitectures modernes. Són: C. Garau, J. Olesa, E. Juncosa, F. Casas, G. Muntaner, G. Alomar i A. Roca. Entre un i altre grup passen tretze anys. Un buit cronològic enorme, on l’únic arquitecte mallorquí titulat és Guillem Forteza Pinya. Forteza estudia a l’escola de Barcelona i acaba la carrera a finals de l’any 1917. La seva condició d’arquitecte frontissa ens ajuda a entendre el procés de transformació que sofreix l’arquitectura mallorquina entre els anys vint i trenta del segle passat. Guillem Forteza té una vida cronològicament particular i acotada. Neix al 1892, es titula al 1917 i mor al 1943. La seva etapa professional es condensa en un quart de segle, que coincideix amb el període més intens de la recent història de l’arquitectura. De tota la seva polièdrica biografia professional destaca un fet: el 1921 és nomenat Arquitecte Director de Construccions Escolars de l’Estat a Balears. Aquest càrrec dóna peu a més d’un centenar de projectes escolars, compresos entre 1921 i 1940. S’analitzen aquests projectes un a un, per entendre, des de dins, els mecanismes projectuals de cada proposta. En podem distingir dos models: En primer lloc, veiem escoles tradicionals, regionals. Són de planta simètrica, de volumetria compacte i organització centrípeta. S’organitzen les aules al voltant d’un pati, entès com una aula més a l’aire lliure. Aquest pati és hereu de la tradició arquitectònica local i solució a temes pedagògics i higiènics. En segon lloc, en l’obra de Forteza, es distingeixen els grups escolars clarament lligats al moviment modern. Són de planta asimètrica, de volumetria dispersa i d’organització centrífuga. [...]

Jaume Mayol Amengual: L'arquitectura escolar de Guillem Forteza 1917-1943.

La tesis, en pdf, se encuentra en Tesis Doctorales en Red.

Un juez descataloga el Edificio GESA

fabian | 22 Febrer, 2012 14:56

Declarado Bien Catalogado en el año 2007 (BOIB 29/05/2007), la declaración y la permanencia del propio edificio, vacío y sin cuidado ha sido controvertida, tanto en la opinión ciudadana como en cuanto a su legalidad.

Ha sido ahora un juez, Francisco Úbeda, quien ha anulado la protección que le daba la declaración de Bien Catalogado:

Para ello, analiza un informe pericial de los arquitectos Jordi Griñó, Clara Griñó y Andreu Griñó, que de los aportados en la causa es el que merece al juez más "rigurosidad técnica" y cuyos planteamientos y conclusiones le parecen "más lógicos, convincentes y racionales" que el resto.

En él se indica que el edificio no se puede encuadrar en el "movimiento moderno", una corriente arquitectónica que se prolongó desde 1928 a 1959, cuando el inmueble se construyó en 1977.

Se admite que tiene ciertas influencias de este movimiento, pero el informe añade, apunta el juez, que no se puede incluir en él "de la misma forma que un caballo pintado a rayas no es una cebra".

El hecho de que el edificio fuera proyectado por el arquitecto mallorquín José Ferragut, no determina por sí solo la necesidad de proteger el edificio, explica el informe. En este sentido, se afirma que "no hay buenos arquitectos, sino buenos proyectos"

Además, el informe indica que la ubicación del edificio de Gesa en primera línea de la fachada marítima de Palma "eclipsa la imagen tradicional" de la ciudad y diluye su identidad histórica, ya que supone un impacto visual sobre el centro histórico, la muralla y la Catedral.

Su existencia, añade, entorpece la remodelación del frente marítimo y su mantenimiento provoca una falta de cohesión urbana.

Diario de Mallorca: Anulan la protección del edificio de Gesa (DM, 21/02/2012)

edificio

Otra página: Alta mar: Incoación BIC edificio GESA

Añado el día 23 de febrero de 2012:

Planos de Menorca en torno a la conquista de 1781

fabian | 21 Febrer, 2012 17:37

Invadida por los británicos en 1708 durante la Guerra de Sucesión Española y reconocida oficialmente como territorio bajo soberania inglesa a raíz del Tratado de Utrecht (1713) fue durante setenta años una dependencia británica (y el puerto de Mahón una base naval británica en el Mediterráneo) en el siglo XVIII. La presencia británica especialmente durante el mandato del Gobernador Kane[1]impulsó la economía de la isla y la ciudad de Mahón se convirtió en un centro comercial y de contrabando de primer orden en el Mediterráneo amén de desplazar a Ciutadella de la capitalidad que ostentó hasta entonces,hecho que sigue perpetuando entrado el siglo XXI una rivalidad entre ambas ciudades. La influencia británica se puede apreciar en la arquitectura local. Por el contrario, Ciudadela, sede episcopal y donde residía la mayor parte de los propietarios terratenientes y nobleza local, vivía una realidad distinta.

Durante la Guerra de los Siete Años, Menorca fue tomada por Francia (1756). Sin embargo, por el Tratado de París (1763) Gran Bretaña ganó el control de la isla. Durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, que también involucró a Francia y a España, fuerzas franco-españolas derrotaron a las fuerzas británicas y recuperaron la isla el 5 de febrero de 1782; con tal motivo, cada año se celebra la festividad de la Pascua Militar, que se instituyó aquel año, bajo el reinado de Carlos III, como expresión de júbilo por la recuperación de la isla de Menorca, entonces en manos de los ingleses. Fue otra vez invadida por los británicos en 1798, durante las guerras contra la Francia revolucionaria. Fue entregada a España final y permanentemente en virtud del Tratado de Amiens en 1802. La pujanza marítima de Mahón se prolongó durante los primeros años del siglo XIX, aún después de revertir a dominio español.

Wikipedia: Menorca

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Plano del Pverto de Mahon, que representa el Castillo y obras exteriores del Fuerte de San Felipe y demas partes Principales (1781)

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[Plano de la mitad meridional de la Isla de Menorca para explicación del desembarco de la expedición mandada por el Duque de Crillón] (1781)

El 19 de agosto [de 1781] una escuadra franco-española, compuesta por 52 buques al mando del Duque de Crillón desembarcó por las calas de Sa Mesquida y Alcaufar. El castillo de San Felipe fue sitiado durante largo tiempo, hasta que se rindieron los ingleses el 4 de febrero de 1782.

Una de las primeras medidas que adoptó el gobierno español fue la destrucción del castillo de San Felipe, juzgando que así sería más difícil que las potencias extranjeras codiciaran la isla y que en caso de apoderarse de ella se les desalojaría más fácilmente. También se sustituyó el nombre de Georgetown por el de Real Villa de San Carlos, en honra del monarca Carlos III.

menorca.org: Ocupación española

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[Plano general de la isla de Menorca con indicación de los puntos donde deben desembarcar las tropas con el fin de recuperar esta plaza de manos de los ingleses] (1781)

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Planos del Castillo de Fornells (Menorca) Blas Zappino 1782

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