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De noticias y periódicos hacia 1812

fabian | 07 Març, 2012 15:32

En verdad sorprende la gran cantidad de periódicos que se publicaban en Palma hacia 1812 (ver: Prensa en Palma hacia 1812), para una población que, aunque muy aumentada con los refugiados de la guerra, era muy inferior a la actual. Pero era una población con una gran avidez de saber qué ocurría en toda la Península y, también, en el extranjero, en relación a los levantamientos y guerrillas contra las fuerzas de Napoleón. Levantamientos que se daban pueblo a pueblo, pues no había unas autoridades comunes en esas tierras ocupadas por los franceses. Tampoco había unos periodistas que fueran tras las posibles noticias allá donde se produjeran. Los caminos estaban cortados por las tropas; muchas ciudades cercadas por los ejércitos y las noticias recorrían las tierras ya por el boca a boca, ya por alguna publicación que pasaba mano a mano. ¿Resulta extraño que la Constitución fuera proclamada en la Cádiz cercada por los franceses el 19 de marzo no llegara hasta Mallorca sino hacia mitad de agosto?

[...] Toda noticia debía llegarnos por mar, con largas intermitencias, por medio de buques correos sujetos á las contrariedades del tiempo y á la persecución del enemigo. Los partes oficiales y autorizados eran poco frecuentes y debía apelarse á los relatos de los. patrones, faltos de precisión, eco de rumores inseguros, sin fijeza ni criterio en muchas ocasiones. Al principio fueron pocos los impresos de origen particular y los. periódicos que llegaban. Y todas estas contrariedades é incertidumbres, lejos de aplacarlo, encendían el prurito de adquirir noticias y mantenlan los nen'ios en constante sobreexitación. Respondiendo á esa curiosidad y despertamiento general, salió á la luz, á los quince días de constituido el gobierno de la isla, la primera publicación diaria (1 Desde el siglo anterior se publicaba el Semanario de la Real Sociedad Económica.) editada en Palma, con el título de Diario Político de Mallorca, imprimiéndose en la oficina de Bucnaventura Villalonga. Apareció su primer número el día 15 de junio, con autorización de la Suprema Junta, en la cual con este motivo soplaron vientos favorables, si no á lo que algunos años después se llamó libertad de imprenta, cuando menos á un régimen de publicidad periódica expansivo, en cuanto se refiere á la narración y comentario de los sucesos de,la guerra. Constaba dicho periódico de un pliego de cuatro páginas, en 4.°, dando cabida á poquísimo texto; y éste aparecía mal distribuido, sin títulos ni apartados, revuelto todo y en una verdadera forma embrionaria. Y sin embargo, no era menos el ánimo del «editor» que introducir en este país la institución por la cual «se enriquecen «las ciencias, se fija y consolida la opinión, se ventilan los grandes intereses de los pueblos y se recogen de los acontecimientos, ya prósperos ya infaustos, lecciones saludables para la generación presente y futura». Inauguróse con un discurso titulado Política, sobre el reinado de Carlos IV, y, por vía de nota, con una biografía de Godoy más larga que el discurso. Uno y otra salieron á tirones durante infinidad de días, confundidos con algún anuncio de venta, algún aviso de la llegada de buques, alguna noticia de acciones recientes, adulterada ó agrandada. No correspondió la tentativa á lo que alguien concibiese y muy pronto llovieron impugnaciones, folleticos y burlas, descollando por encima de ellas la primera y segunda Carta Crítica (2) - que anduvieron impresas, con las iniciales J..A. P. (3. Juan Antonio Picornell) - sobre todo la última, tremenda filípica por haberse permitido el diarista hacer un arreglo de circunstancias con una oda «del armonioso y expresivo Iglesias». No se desanimó el redactor (forastero y sacerdote) y salieron de su periódico 61 números que forman un tomo de 248 páginas, hasta el 14 de agosto. Pasó el diario á otras manos y suprimió de su título el mote Político, quedando convertido en Diario de Mallorca y cimentada con él la costumbre y necesidad de esta lectura. - Las cortas noticias que publicaba, caían como gota de agua en una hoguera. La curiosidad no tenía freno; sin conocerse, era muy admitido que se preguntasen unas á otras las personas, por las novedades del día. Entraba todo el mundo cn la tienda del librero Carbonell, situada en la plaza de Cort, así que había llegado correo, para comprar las gacetas de Valencia ó cuando publicaba la Junta alguna nueva proclama. Acudían otros á la mesilla ó puesto de venta de papeles públicos, «establecida entre la curia y las escalerillas de la casa de la Ciudad». Los individuos de la Junta ó los que ocupaban puesto oficial, eran detenidos en. las calles por gentes ávidas de conocer los últimos pormenores de la situación. Tan pronto como se divisaba un barco, no solo acudlan al muelle los desocupados, sino que otras «muchas personas dejaban sus quehaceres» . - Tal dla, el 6 de junio, llega una jávega procedente de San Feliu de Guixols y apenas cumplidas «las formalidades de la cuarentena», el buque es asaltado y dicen sus tripulantes correr por muy válida la noticia de que la guarnición francesa del Castillo de Figucras, ha pedido capitulación. - El día 22 llega de Valencia é Ibiza otro falucho, con pliegos para el Capitán general y para la escuadra surta en Mahón, «dándose buenas noticias sobre la organización militar de las provincias» El día 24 fondea el jabeque Santa Rita procedente de Almazarrón y el laud·bou Santo Cristo, de Valencia, con víveres para la armada, «confirmándose por tercera vez las buenas noticias sobre el estado de Madrid y derrota de Murat; se «habla de la muerte de Josef Bonapartc, según unos natural y violenta según otros.» Al día siguiente el patrón Pedro Gasull, llegado de Valencia, repite estas especies ... - Es preciso transportarse imaginariamente á aquella época, para comprender la tensi6n angustiosa en que se vivía; lo incoherente y breve de las noticias, la imposibilidad de comprobarlas con rapidez, el escozor de la impaciencia, los contratiempos de la navegación á la vela, lo incierto del día y aún de la semana en que llegaría nuevo correo, la duda terrible y contínua que amargaba todas las satisfacciones y pronósticos, recordándose que cuando en 12 y 13 de mayo se fijaban manifiestos y se felicitaban nuestras autoridades de la alianza con el Emperador, había ya corrido copiosamente la sangre en las calles de Madrid.

grabado
Anónimo: Sátira contra Napoleón (1812)

Y sin embargo; lejos aplacarse con las lentitudes ó con el desengaño aquella espectación, manteníase alerta, suspicaz, en perpetua vigilia. Ni la fatiga ni la contrariedad consiguieron relajar aquel estado de excitación permanente, distintivo de la vida social en 1808. A juzgar por impresos, cartas, memorias y documentos de toda especie que nos han quedado; á juzgar principalmente por los documentos de índole privada (como más sinceros y libres de afectación) se vé que los asuntos individuales, los intereses domésticos, la fiebre del lucro, las manifestaciones eternas del egoísmo, la codicia, el rencor, el orgullo; cuanto en el juego de la vida real constituye los resortes efectivos y constantes, cae vencido, relegado al último término, absorbido en aquel interés superior y sine qua non en el cual se resuelven estos móviles secundarios. El tema de todas las conversaciones, el asunto de todos los pensamientos era uno solo y el mismo en todas partes: la guerra, el regreso de Fernando. Vicios y niños, hombres y mujeres, ciudadanos y campesinos, todos á una confundían sus votos y anhelos en esa aspiración unánime y potentlsima. A reforzarla y encenderla, contribuían á diario nuevos incentivos, Hoy llegaba de Londres el bergantín Americano, con 28 días de viaje, anunciando una sublevación en Prusia, dando cuenta de haberse puesto al habla con una fragata inglesa sobre el cabo Finisterre y de saber por su comandante el alzamiento general de Cantabria, Asturias y Galicia. Mañana, por un barco de pesca salido clandestinamente de Barcelona, se recibían detalles de la situación de los franceses en aquella capital, de los.apuros de Duhesme, de la escasez de vituallas. El otro día, una goleta llegada de Argel, traía pliegos para la Junta Suprema con la primera noticia del armisticio general entre Inglaterra y Espana. Y, sucesivamente: un barco salido de Cullera, el día 25, anuncia los primeros hechos de armas de los valencianos contra Moncey; otro, procedente Gibraltar, confirma la alianza con Jorge III; un correo de Ibiza, llegado el día 3 de julio, trae un oficio de aquel Gobernador, notificando á las autoridades el rechazado ataque á Valencia, en los días 29 y 30 del mes anterior; más adelante, el arraez Salem, declara ante la Junta que han sido entregadas á los españoles la pólvora y demás municiones existentes en Gibraltar, de donde procedía. - El patrón Melchor Pedroll, asegura que la guarnición francesa de Barcelona no pasa de 1.500 hombres é indigna á la gente con la noticia de que salen para Francia muchas embarcaciones cargadas de dinero. Otro patr6n, Felipe Baidés, valenciano, amplía los pormenores sobre la derrota de los franceses después de haber roto la línea de Cabrillas y añade que «Moncey con sus generales quedaron tendidos en el campo de batalla y que toda la artillería cayó en poder de los nuestros» ; y esta relación se publicó en un extraordinario, continuándose en el mismo la siguiente coletilla: «La Junta Suprema espera y desea la confirmación de noticias tan agradables.» A los pocos días se recibe carta de un individuo de la Junta de Valencia con una versión exacta de los últimos combates, confirmando la victoria y rectificando los errores que circulaban. Vuelve á llegar á mediados de julio el laud Santa Tecla, con noticias del Principado: expedición de los franceses contra Gerona, Tarrasa y Manresa; defensa del Bruch; triunfo de los somatenes; rendición del castillo de Figueras; profanaciones y rapiñas en los templos de Barcelona. El 21 del mismo mes entra un buque de Alicante, trayendo el primer rumor de dos grandes acontecimientos: la derrota de Dupont en las cercaniasde Bailén y el próximo regreso de la división del marqués de la Romana, reunida y juramentada en Langeland. Por último, el miércoles 27, recibe el Capitán general un oficio de la Junta de Valencia, comunicando oficialmente y en términos sencillísimos, la que después ha sido memorable jornada de Bailén, que se celebró el mismo día y el siguiente con repique de campanas, salvas é iluminaciones.

grabado
López Enguídanos, Tomás-(1773-1814) Asesinan los franceses á los Patriotas en el Prado (1813)

Por tan escueto resumen, que alcanza el breve periodo de dos meses, podrá formarse idea del modo irregular y desordenado en que llegaban los detalles de la campaña y las novedades de mayor bulto. Por medio de relatos de segunda mano, sucesivamente modificados y retocados; por breves insinuaciones, por referencias dudosas, se venía en conocimiento de la inmensa trama. Es curioso asistir á la primera narración, concisa y semi casera, de tan grandes acontecimientos, y observar, inconexos y sin enlace, tal como sus contemporáneos los vieron, aquellos episodios que sólo hemos vislumbrado nosotros en una perspectiva de conjunto, después de agrupados metódicamente por la historia. Es curioso contrastar con las primeras fuentes originales, la concepción literaria é indirecta que en nosotros engendró la lectura de las narraciones artísticas; y ver cómo se transforman y magnifican los sucesos, cómo se elabora la materia épica, cómo se despojan las cosas de sus mil accidentes concretos, al pasar de la vida ordinaria á la historia escrita y de lo real y cuotidiano á las generalizaciones y síntesis. - Al mismo tiempo que la expectación de tal modo se mantenía despierta, caldeábase el espíritu público, merced á un cambio continuo de impresiones é ideas y á una corriente intensísima de solidaridad. De pueblo á pueblo, de región á. región, se cruzaban los inflamados manifiestos y las patrióticas arengas, propagando el incendio por todas partes. La proclama de los asturianos enardecía á los aragoneses; las hojas volantes de Zaragoza eran arrebatadas en Oviedo. De un rincón á otro de la península volaban los impresos y las gacetas, colaborando todos y cada uno en la mutua y general confortación. - Así llegaban sin cesar á Mallorca cuantos documentos se imprimían, tanto favorables como hostiles al alzamiento.[...]

Miguel de los Santos Oliver: Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814 (1901), Libro II, cap. IV

Realmente el pdf no es un formato adecuado para un libro digital, convendría pasarlo a un formato hábil para los eReaders, ya ePub, Word, txt y otros. Este libro de MSO es buenísimo y es una lástima que no esté en un formato adecuado.

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