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Huellas de Isidro González Velázquez en Palma

fabian | 26 Febrer, 2008 20:29

Año Jovellanos, parques y jardines, próximo Día de la Comunidad en que se abren al público las puertas del Consolat de la Mar. Mezcolanza de elementos que conviene aprovechar y unir en unas líneas.

1808, Jovellanos sale de Bellver en el que poco después entrará François Arago y al salir éste, se cruza con otros personajes que ocuparán los calabozos acusados de afrancesados y de los que un día hablaré. Mientras, con el estallido de la guerra contra el francés, Palma se llena de refugiados y el Ayuntamiento no da abasto a las necesidades de la población. Entre los refugiados hay toda clase de gente, obispos, nobles, artistas como Adriá Ferran de quien ya traté en la serie de Visitar iglesias y parroquias de Palma de Mallorca ... y la ciudad bulle creándose periódicos políticos que originan múltiples polémicas. Uno de los refugiados fue un arquitecto llamado Isidro González Velázquez.

jardín del Consolat de la Mar
Jardín del Consolat de la Mar

Al hablar de arquitecto hay que referenciarlo a su tiempo en que aún predominan los gremios (serán abolidos en 1835) y en que estas figuras técnicas no tienen aún un engarce profesional en la sociedad ya que lo que predominaba eran los maestros de obra, quienes ocupaban los cargos técnicos (ver: Maestros de obras vs arquitectos).

Muchas enciclopedias, las más famosas, se saltan el período en que Isidro González Velázquez estuvo en Palma (1810 - 1814) sin dedicarle ni una línea. Otras no. El hecho está en que Isidro González Velázquez (1765 - 1829), madrileño descendiente de una amplia familia de artistas, realiza los estudios de Arquitectura de aquel tiempo y trabaja junto a Villanueva en Aranjuez, atribuyéndosele la Casita del Labrador existente en aquellos jardines. Hombre ilustrado, viaja por distintos países incrementando sus conocimientos, especialmente de la arquitectura clásica. Al iniciarse la guerra, se niega a trabajar para el rey José I, Pepe Botella el hermano de Napoleón, y se refugia en Palma donde le encontramos en 1811 como arquitecto municipal del Ayuntamiento de Palma.

En 1810, debido a su huida del gobierno francés, González Velázquez se había refugiado en Palma de Mallorca. Allí diseñó distintos edificios, creó el planeamiento urbano de Borne de Palma y el cerramiento del Jardín de la Lonja, siguiendo el espíritu clasicista del Paseo del Prado de Madrid. En el cerramiento del Jardín traspuso la galería baja de la fachada sur del Prado. También de su estancia en Mallorca data la reforma de la estructura de la parroquia de Llucmajor, a la que además aportó expresividad con el recurso de contrastar planos desnudos con otros muy complejos. En 1811 elaboró un proyecto para el Consulado del Mar que sólo se ejecutó parcialmente, y en el que destaca la construcción de una escalera de planta elíptica, volada, en piedra. En el paseo del Borne emplazó la idea del obelisco, como había ocurrido también en la del jardín de la Lonja. Esta forma se repetiría a lo largo de la obra de González Velázquez, casi de forma obsesiva.

Liceus. Portal de Humanidades

escultura
Escultura del navegante Jaume Ferrer y escalera de planta elíptica en el Consolat de la Mar

En aquella época era muy frecuente que muchos proyectos no se llevaran a efecto pues la economía no lo permitía. Le ocurrió con frecuencia, tanto en Palma como en Madrid. Así ocurrió con su proyecto del Paseo del Borne (ver: El Borne o Salón de la Princesa) o en Madrid con su proyecto de la Plaza de Oriente.

En Palma realizó también otras obras, como la capilla de la Misericordia, reformas en can Formiguera o en la fachada del Palau Vivot. Pero además de su obra dejó una importante huella, pues con él se abandona el barroco y la arquitectura de la ciudad se orienta hacia el neoclasicismo. También dejó unos dibujos sobre la Lonja que ya puse en esta bitácora que fueron publicados en el BSAL (ver: tag lonja).

En Madrid, el Monumento a las Víctimas del Dos de Mayo, con un grandioso obelisco, es obra suya.

Cuando en el paseo de la tarde, Margarita y yo hemos pasado por el obelisco de la fuente de las tortugas, aún sabiendo que no era obra de este arquitecto, me he preguntado si de alguna manera no lo rememora.

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Un paseo por el parque de Son Fuster de Palma

fabian | 26 Febrer, 2008 09:58

Tomé el autobús de la línea 3 - frecuencia buena, de unos 15 minutos - y me fui en dirección hacia el Pont d'Inca por la calle Aragón. Hacía mucho tiempo que no recorría esta vía. El viaje por la ciudad en autobús me resulta muy agradable; es una fórmula apropiada para conocer parte de esta ciudad que se está haciendo muy grande. Al poco tiempo, el altavoz anuncia la parada de Son Fuster, donde bajo. Atravieso la vía y tras pasar la primera manzana de casas me encuentro con un parque abierto, sin valla.

parque de Son Fuster, Palma
Mapa de situación

El parque recibe el nombre de Pedro Poveda, un sacerdote del que también hay un colegio de una orden religiosa. Una placa y una piedra grabada en un lugar del parque me lo indican. Pese a todo, en todos los lugares se le cita como parque de Son Fuster, de superficie amplia: 64. 276 metros cuadrados en una zona donde perviven preciosas casas antiguas de tipo unifamiliar con un pequeño huerto o jardín en su derredor, junto con bloques de pisos construídos en los últimos años.

parque de Son Fuster de Palma
Parque Pedro Poveda, sacerdote y pedagogo

Mañana nublada y recorro un amplio camino embaldosado con bancos de piedra blanquecinos, diferentes a cuantos había visto. Parterres de yerba con algunos melia que muestran sus bolitas marrones, muy comunes en la ciudad y otros casi invisibles troncos que no tapan la vista de una pequeña casa donde se encuentra una escoleta infantil y, junto a ella, un toldo de piedra que hubiera sido una pérgola de hallarse sobre verde y no sobre baldosas.

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