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2008: Homenaje a Jovellanos

fabian | 03 Gener, 2008 21:09

Bellver

Los años pasarán y de tu historia
las páginas de luto y sangre llenas,
tus calabozos, grillos y cadenas,
los borrones serán de tu memoria.
Pasó un tiempo infeliz y entre la escoria
de recuerdos infaustos y de escenas
de muerte y de terror a tus almenas
asomóse también la excelsa Gloria.
Si en llanto se bañaron tus sillares
y viste no imperar ni ley ni fuero
acaso te alhagaron los cantares
del ilustre escritor tu prisionero.
Castillo grande en hechos y en arcanos
pequeño por prisión de Jovellanos.

A. M. P. (julio 1891)

Julio de 1891. La Sociedad Arqueológica Luliana de Mallorca homenajea a Jovellanos con un boletín especial dedicado a su memoria. D. Miguel de los Santos Oliver, con expresión grandilocuente, nos habla del hombre, del político y del escritor que fue D. Melchor de Jovellanos. De sus palabras me quedo con el ensalzamiento de la templanza de Jovellanos. "Y esta suprema templanza no le abandonó en toda la vida, ni en los desvanecimientos del aplauso ni en los reveses de la suerte ni en el destierro ni en la prisión. Rarísima vez escapa de su pluma un concepto mortificante para los mismos autores de su ruina [...] En alguna ocasión parece que se extinguen en él por completo los afectos del hombre que lucha y vive con su época, para no encontrar más que aquella «sofrosine» amada de los griegos, aquella beatitud que parece respirar en una atmósfera superior a la de los demás hombres" (pág. 27).

Y en verdad que en un texto largo, de más de 20 páginas, titulado Memorias del Castillo de Bellver [Segunda parte], fechado en el Castillo de Bellver el 5 de mayo de 1805, por Jovellanos, esa «sofrosine» o beatitud domina todo el texto, el cual es una visión de la isla desde el castillo. Pero antes de recoger algún fragmento, indicaré que me llama la atención la fecha del escrito: mayo de 1805, ya que Jovellanos llegó preso a Mallorca en abril de 1801 proveniente de Gijón. El 18 de abril de ese año entró en la Cartuja de Valldemosa donde, según los biógrafos, estuvo muy bien atendido por los monjes. Fueron estos quienes le proporcionaron libros, le acompañaron a conocer la sierra y le ayudaron enla búsqueda de plantas y yerbas para el estudio de la botánica. Al poco tiempo de estar en la Cartuja de Jesús - en donde estuvo un año - quiso conocer la historia del que era su albergue y tradujo al castellano algunos capítulos de la Crónica manuscrita de fray Alberto Puig, manuscrito actualmente perdido y del que queda el Extracto de la Historia de la Cartuja de Valldemuza hecho por Jovellanos quien lo acabó el 19 de julio.

Jovellanos
Jovellanos en Bellver

En 1800, la Sociedad Económica de Amigos del País del Reino de Mallorca había establecido un concurso sobre Instrucción Pública, concediendo un premio en metálico (300 reales de vellón) a la memoria sobre la instrucción de la gente acomodada. Pues fue desde Valldemossa la Memoria sobre educación pública que Jovellanos escribió pero que no llegó a entregar por no acabar a tiempo la quinta instrucción. En mayo de 1802, de manera inesperada, Jovellanos fue trasladado al castillo de Bellver donde tenía que estar totalmente incomunicado, encerrado bajo llave y "privado de papel, pluma, lápiz, tintero u otra cosa con que pudiera escribir". Con todo, tras una reunión en el castillo entre Jovellanos y el Capitán General de las islas, D. Juan Miguel de Vives, en junio de 1804, este último pide al Ministerio de la Guerra permiso para que el preso pueda comunicarse por escrito con sus hermanas en Gijón. Parece ser que esta solicitud no era tanto para proteger a Jovellanos sino a los carceleros. Del año 1802 hay varias cartas no firmadas por Jovellanos sino por su secretario, D. Manuel Martínez Marina.

En 1802 y 1803, Jovellanos estuvo bastante enfermo. Aparte de las cataratas que padecía y de las que temía quedarse ciego, se operó de un tumor. De 1803 sólo se conoce una carta a su amigo Posada de Tarragona debido a que éste, disfrazado de fraile, le visitó en Bellver.

En 1804 ya aparece un Jovellanos más jovial, que ya no sólo escribe cartas a familiares y amigos sino que ya ha leído mucho sobre Mallorca, conocedor de las historias de Mut, Dameto, Costurer y Pasqual, así como de los libros de Ramon Llull. Escribe este año la Memoria del Castillo de Bellver (ver: Busto de Gaspar Melchor de Jovellanos por Francesc Sacanell) y que envía a Ceán Bermúdez. En este texto Jovellanos describe con minuciosidad el castillo, sus estancias y alrededores; pero no es un texto "dulce" pues se queja de la suciedad, de la continua tala de árboles que ha dejado malparado el bosque y su sonrisa o «sofrosine» o beatitud sólo aparece al final al describir la Bonanova.

Por contra, este texto que publica el BSAL, en la que parece que desde la cima de Bellver Jovellanos describe la costa, la sierra, las montañas lejanas, los campos y luego la ciudad, sí presenta ese espíritu bucólico, complaciente y también crítico, pero que se complace en la descripción del paisaje y de las gentes.

26 [...] Auméntalos [los frutos del trabajo] sobremanera la hermosa compañera que la naturaleza y la religión le dieron: porque se la ve siempre a su lado avivando con sus gracias la escena. Si él ara, ella desterrona y allana y limpia los campos, reuniendo en graciosos castilletes las piedras que los embarazan. Si él siembra, ella escarda, y ella entresaca; y tal vez, siguiendo el paso de las anhelantes mulas, ella sola reparte ordenadamente sobre el surco que va abriendo las semillas que un día han de sazonar para la mesa de su familia. Si él siega, ella ata las gavillas; si coge, ella recoge los desperdicios; y si trilla, ella avienta y limpia y entronja sus granos. Suya sola es la cogida de la alcaparra, la almendra, la algarroba y la aceituna; y suyo el ministerio de la vendimia, a que su tierna voz y dulces risadas añaden nuevo encanto. Ninguna edad reusa estas faenas. La inocente «atloteta» y la delicada «fadrina» entran con las graves «madonas» en la línea de los trabajos y en el coro de los cánticos, que alivian su fatiga. Dichoso el pueblo cuya bella mitad no la reusa! y aquel desventurado, en que sola y en triste oscuridad vive sin ocupación ni defensa, expuesta a mortales fastidios o a infame y dolorosa corrupción. [págs 8 - 9]

Pero yo quería poner algo sobre la Lonja pues me parece que Jovellanos "redescubre" este edificio en un tiempo en que lo gótico tenía una baja valoración artística y los ventanales - conquista de la luz - eran tapiados u obstruidos por enormes retablos góticos. La Lonja fue en un tiempo un almacén mal cuidado, aunque en esos años se utilizaba como salón de baile en el Carnaval y me parece que una de las primeras voces que se levanta indicando el valor histórico y artístico de ese edificio fue la de Jovellanos. En los jardines, mal cuidados de la Lonja se hallaban unas esculturas blanquecinas; en ellas colgaban ropas o redes los niños y pescadores. Hoy las podemos ver en el Museo de Mallorca.

esculturas
Esculturas que estaban en el jardín de la Lonja y actualmente en el Museo de Mallorca

72. Pero la mayor profusión de ornato se ve en las riquísimas portadas, que son tres al frente, tres a la espalda y dos en cada uno de los costados. Y aquí debo advertir que cuatro de las seis primeras y las dos del costado meridional, aunque con apariencia de puertas, tienen el uso de ventanas dando luz al interior por lo alto de sus arcos triples y apoyando por defuera sus umbrales y jambas por el talús que abraza el pie del edificio. Grandes todas, elevadas hasta tocar la imposta con la cresta de sus cabeceras rellenas; pero perforada la luz alta de sus arcos punteados con graciosos arabescos, y enriquecidas además con todo el lujo y delicadeza de la antigua crestería, parecen inventadas de propósito para ostentar la opulencia de la profesión a que se destinaba este edificio. [...] No estrañará que yo cuente a la Lonja de Mallorca entre los mejores edificios civiles que conserva España, del gusto ultramarín.

73. No conozco su interior; pero la idea que por relación tengo de él, no es menos magnífica. [...]

Jovellanos: "Memorias del Castillo de Bellver [Segunda parte]" en el BSAL

Si el anterior escrito es de 1805, será en 1807 cuando escriba su Carta Histórico - Artística sobre el Edificio de la Lonja de Mallorca la que tendrá una amplia repercusión en la historia y restauración de este edificio.

La Sociedad Económica de Amigos del País del Reino de Mallorca nombró a Jovellanos Socio de Mérito en abril de 1808 y Jovellanos acudió a la sesión del 7 de mayo y el 19 del mismo mes (mayo de 1808), Jovellanos abandonaba la isla en dirección a la Península. En el año 1891, don Gaspar Melchor de Jovellanos fue declarado Hijo Adoptivo de la ciudad de Palma.

Nota: El texto de 1805 que el Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana titula como "Memorias del Castillo de Bellver [Segunda parte]" creo que es conocido actualmente con el título "Vista o Descripción panorámica de la isla de Mallorca".

En el año que empezamos creo que el Ayuntamiento de Palma quiere rendir homenaje a Jovellanos. Yo me sumo con este escrito. Yo desearía dos cosas: que en las conmemoraciones también se tuviera en cuenta Internet como elemento no sólo propagandístico sino como biblioteca a la que todos podemos acceder. Y también, que la conmemoración de Jovellanos sirviera para un mayor conocimiento de su época y de la Ilustración en las islas.

Comentaris

Re: 2008: Homenaje a Jovellanos

Fabián | 03/01/2008, 21:39

Hay una cantata titulada "Jovellanos en Bellver", compuesta por Mossén Juan Mª Thomás y que fue Premio Ciudad de Palma de música del año 1961.
No estaría mal poderla oír.

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