fabian | 01 Juny, 2011 16:34
Incluso por lo bajo podrías soltar una sonrisa "A quién se le ocurre pintar unas lechugas" Y el cuadro, enorme, estaba allí, tras el cristal de la galería de arte. Y lo mirabas y en verdad que no es que fuera feo, pero pintar dos lechugas ... No sé, los cuadros tenían que presentar algo importante, ya un retrato, ya un paisaje, pero dos lechugas o una col o una zanahoria, ... eran elementos demasiado cotidianos y vulgares para ser presentados en un gran cuadro de metro y medio de ancho y alto; quedaban unas lechugas gigantes. Y, sin embargo, eran bonitas, estaban muy bien pintadas, muy realistas.

John Ulbricht: Rabanitos (1980) Litografía (55 * 75)
Intento ahora, transcurridas cuatro décadas (era hacia 1970), rememorar de alguna manera cómo empecé a conocer los cuadros de John Ulbricht. No fue el cuadro de las lechugas, sino otros ... una hoja de chumbera, una cabeza de ajo. Y me gustaron esos cuadros y no los he olvidado. Estudiaba entonces Magisterio y una de las múltiples asignaturas era Dibujo. Y doña Carmen, la profesora, nos ponía para cada fin de semana una tarea. Y era eso, dibujar un limón o un pimiento. Primero trazar su figura y luego el sombreado. No era sólo la educación de la mano, sobre todo era la educación de la mirada ... educación de la mirada ... educación de la mirada.
Educación de la mano, de la mirada, ¿de algo más? Luego vendrían otros años de estudios muy teóricos en la Universidad; y también otras exposiciones de Ulbricht ya con otros tipos de pinturas también interesantes. Pero aquellos cuadros primeros que vi, de las chumberas, de los pimientos, los asocio a esas maravillosas clases de dibujo. Observar el tejido y la dirección que sigue, pues el lápiz tiene que seguir esa dirección y la curva que el tejido realiza de un trazo. La sombra o el color dibujará el blanco o su brillo ... Educación de la mirada y de la mano que quedaba plasmada en las páginas del bloc de dibujo.

John Ulbricht: Espárragos (1981) Óleo (162 * 114)
Y observo, con admiración, cómo el blanco de los rabanitos va creando el círculo esférico, corpóreo o el trazado de filigrana de las raicillas de las cabezas de ajo o el difuminado verdoso de las alcachofas o la nerviatura de los espárragos.
Los elementos que Ulbricht nos presenta, tan sencillos, tan humildes, no están ya en la huerta; son elementos ya manipulados. No se recata el pintor en mostrar los cortes por los que han sido separados de su entorno; las hojas de las lechugas aparecen unidas mediante una goma que no se oculta; los rábanos, los ajos, aparecen agrupados, expuestos sobre superficies planas. Son productos naturales en un estado no natural; ya limpios, han sido agrupados y colocados sobre una superficie. La mano invisible que todo lo manipula para su provecho no aparece en los lienzos.

John Ulbricht: Ajos (1980) Litografía (65 * 50)
John Ulbricht por John Ulbricht
Galilea 1968Tengo un objetivo principal en mi pintura descubrir en qué consiste mi yo más intimo y sacarlo a la luz en la tela. Siento que he dedicado mi vida a un largo peregrinaje en busca de este fin; un viaje pleno de incursiones en una y otra dirección, a veces encontrándome en un callejón sin salida pero siempre aprendiendo algo nuevo y vital. Desde los estudios en mi juventud, para adquinr la habilidad de dibujar en el sentido clásico, llegué años después al pleno abanico de influencias del arte moderno. Así aprendí las cosas más esenciales y diversas del arte y pude empezar a aplicarlas a la tarea verdadera:: usarlas para construir mi propia imaginería. Me atraían muchos estilos diferentes y me fui sumergiendo en ellos, absorbiendo sus diferentes y hasta contradictorias cualidades. Finalmente me llevarían a mi meta, estaba seguro.
Pero con el tiempo me di cuenta que mi meta no era un absoluto estático sino mas bien una especie de fantasma en un estado constante de evolución y cambio. El yo que buscaba nunca podía ser capturado y sujetado Aún así. pienso que he llegado cerca de esta alma evasiva, y no puedo pedir más que esto. Tal vez. también, lo que más cuenta es la búsqueda en sí.
Del libro "John Ulbricht" Casal Solleric, Ayuntamiento de Palma (2000)

John Ulbricht: Tres alcachofas (1976) Óleo (146 * 146)
"¿A quién se le ocurre pintar unas lechugas?" quizás pensé un día. Unas lechugas, tan cotidianas, tan vulgares, en un cuadro tan grande, tan enorme. Ahora ya no me hago esa pregunta.
De John Ulbricht: elementos
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Jhon Ulbricht
Juan Martín Rojas | 21/03/2012, 08:01
Enhorabuena.
Me parece muy interesante su labor, respecto a los ártículos y fotos de la obra de Jhon Ulbricht, publicados por Ud.
Muy importante para que su obra no se diluya en la memoria cambiante y frágil del arte, ni dependa solo de los intereses del mercado.
Gracias y saludos
Juan