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Retratos de John Ulbricht

fabian | 20 Juny, 2011 15:35

"Y la brujería de sus retratos, intensos, luminosamente pálidos, como alumbrados por el fulgor de una explosión atómica, en la que la persona desaparece y queda el personaje, su cara, sus facciones, su figura, su gesto, en una nueva luz. Es una nueva luz la de estos retratos, una luz paralizante de átomos de ámbar en explosión de sueño, que nunca se vio antes", dice Miguel Angel Asturias sobre los retratos que realizó John Ulbricht.

Sr. Pintor Ulbricht:

¿Qué es lo más expresivo del rostro? ¿Los ojos, los labios, el entrecejo, la frente? ¿Y en qué momento? ¿En la alegría, en la tristeza, en el desdén, en la ira. en la impertinencia?

El yo es tornadizo.
Sr Pintor Ulbricht: el retrato que usted ha hecho de mi persona es admirable

Azorín
1965

24 de marzo de 1965
Excmo. Sr Don José Martínez Ruiz. Azorín
Calle de Zorrilla. 23
Madrid

Querido maestro:
Mucho le agradezco las líneas profundas que usted ha tenido la bondad de enviarme, y mucho las he meditado. En su retrato quería captar alguna esencia de aquel "yo tornadizo" suyo, algo de su ser que está presente, inefable, tanto en el momento de alegría como en el de tristeza o de ira, y que, como el mar, cambia siempre pero siempre queda igual.

Me alegro mucho que el retrato le haya complacido, y le agradezco nuevamente el haberme permitido hacerlo.

Le saluda su muy amigo y lector

Jonh Ulbricht
Galilea. Mallorca

Azorín
John Ulbricht: Azorín (1964), óleo; 162 * 130

Madrid, 27 de marzo 1965
Sr. John Ulbricht

Distinguido amigo: La Rochefovcauld escribe "Peu de gens savent étre vieux".
Ha sabido serlo Goethe (1749-1832). Hasta el último momento ha querido enterarse de las novedades literarias y científicas

Debemos imitarle los escritores viejos Unos podrán y otros no. No siempre querer es poder No faltará quien se conforme -y es bastante- con saber que la humanidad ha entrado en nuevos tiempos y que la frase ha sido siempre asi no tiene sentido.

Cordial saludo
Azorín

Josep Pla Pablo Neruda
John Ulbricht: Retratos de Josep Pla (1964), óleo; 160 * 150 y de Pablo Neruda (1965), óleo; 162 * 130

John Ulbricht no es el primer anglosajón que busca el Mediterráneo para respirar la paz y llevarla, diríase que cautelosamente, al arte. Los dispares Lord Byron y Ezra Pound -y otros mil- le antecedieron y, no lejos de su casa de Galilea, el viejo y glorioso y derrotado Robert Graves, pasea sus últimos alientos por los cantiles de Deyá, las costas del Archiduque Luis Salvador de Austria. Sí; estas latitudes tienen un raro imán para el sosiego del espíritu, para el goce creador que alienta, a isócronos latidos, en la obra que crece como la tierra, aguanta y lucha como la tierra y se deshace, al paso de los siglos, también como la tierra: las Pirámides, el Partenón, el Circo de Roma, la cachonda Pompeya muerta de calentura.

Camilo José Cela
John Ulbricht: Camilo José Cela (1972), óleo; 146 * 114

John Ulbricht lleva media vida en Mallorca, la tierra en la que morirá como la tierra, fundiéndose en la tierra, y en su obra laten la tierra y el aire que le rodea, el color y la luz que le entra por los ojos y que palpa, como un ciego transido de sabiduría, con la delicadísima yema de los dedos. También se le cuela por los oídos la mansa esquila de la oveja del monte, la bestezuela que duerme al raso para no dejar escapar ni una sola amanecida.

Creo que soy uno de los hombres que está más cerca de John Ulbricht y de su obra, eso que quizá sea una y la misma cosa, aunque el hombre camine y hable y el cuadro hable y cante sin caminar. Desde hace ya muchos años veo pintar y crecer a este mozarrón con planta de deportista retirado, o de granjero de hadas de aire suspirador y palomas mensajeras, o de hereje al que alguien con un agujero en la sesera va a quemar de un momento a otro, y hace ya muchos años, otros tantos años, que lo veo trabajar y madurar en un camino que no conoce el fin porque él no quiere marcárselo. Y hace bien, porque la meta es la muerte y al arte de John Ulbricht le aguarda una angélica eternidad en la historia de la pintura.

Camilo José Cela: John Ulbricht

El libro del que recojo imágenes y textos es el Catálogo de la exposición que de John Ulbricht realizó en el año 2000 el Casal Solleric de Palma. En él hay varios retratos más, como el de Mariano Roselló (1962), de Joan Miró (1994), de Josep Melià (1980); hay asímismo unos pocos retratos de sus familiares, de Ángela y sus hijos. No indica este Catálogo toda la obra de John Ulbricht. Un poema de Vicente Alexandre o el mismo texto ya transcrito de Miguel Angel Asturias dan a entender la existencia de otros retratos.

Autorretrato
John Ulbricht: Autorretrato (1970), técnica mixta sobre tela; 100 * 81

Tengo un objetivo principal en mi pintura descubrir en qué consiste mi yo más intimo y sacarlo a la luz en la tela. Siento que he dedicado mi vida a un largo peregrinaje en busca de este fin; un viaje pleno de incursiones en una y otra dirección, a veces encontrándome en un callejón sin salida pero siempre aprendiendo algo nuevo y vital. Desde los estudios en mi juventud, para adquinr la habilidad de dibujar en el sentido clásico, llegué años después al pleno abanico de influencias del arte moderno. Así aprendí las cosas más esenciales y diversas del arte y pude empezar a aplicarlas a la tarea verdadera:: usarlas para construir mi propia imaginería. Me atraían muchos estilos diferentes y me fui sumergiendo en ellos, absorbiendo sus diferentes y hasta contradictorias cualidades. Finalmente me llevarían a mi meta, estaba seguro.

Pero con el tiempo me di cuenta que mi meta no era un absoluto estático sino mas bien una especie de fantasma en un estado constante de evolución y cambio. El yo que buscaba nunca podía ser capturado y sujetado Aún así. pienso que he llegado cerca de esta alma evasiva, y no puedo pedir más que esto. Tal vez. también, lo que más cuenta es la búsqueda en sí.

John Ulbricht por John Ulbricht

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