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Azorín en Mallorca: Deseo

fabian | 03 Abril, 2012 15:43

En los años 50, Luis Ripoll Arbós, periodista, bibliófilo, inició una serie de libritos pequeños, pocas páginas y tamaño octava dedicada a temas sobre las islas. Eran, son, libritos de difusión cultural. En los años 90 creo que ya eran unos 150, de temática variada, monográficos, estos libritos de Panorama Balear, realizados por autores varios. El titulado "Verano en Mallorca", de Azorín, es el número 21, publicado en 1952, de 16 páginas y con algunas fotografías. Se introduce así:

AZORIN EN MALLORCA

Hace más de cuarenta y cinco años - en agosto de 1906 - «Azorín» vino a Mallorca En el muelle de Palma le aguardaban unos cuantos amigos. Desde el vapor «Cataluña» se trasladó al «Gran Hotel» Recorrió Palma, visitó sus monumentos e hizo algunas excursiones. En Valldemosa se entrevistó con don Antonio Maura. El Jefe Conservador pasaba el verano en la finca «Ca'n Monsenya». En sus excursiones le acompañaron algunos compañeros. En Manacor fué objeto de atenciones Cruzó la campiña y visitó las Cuevas. En Valldemosa le hace los honores don Juan Sureda y en «So'n Vida» el Marqués de la Torre, que, entre otras cosas, le muestra una silla que hoy es ya histórica: en su respaldo se lee en letras doradas: «Eduardo VII, 21 septiembre - Antonio Maura, 18 agosto». Bajo el cielo diáfano de la bahía de Palma compartieron la cena, con «Azorín», Alomar, Sarmiento, Torrendell, Alzamora y «Andrés Corzuelo», invitados por Juan Alcover. Y, en fin, en el Borne paseó con Torrendell y entre el elemento femenino causó sensación: «Mírale; mírale — dicen ellas — ¡ay qué joven! ¡Dios mío! Sin bigote; todo rapado, parece un inglés...»

Como consecuencia de este viaje, «Azorín» publicó en «A B C» y «Diario de Barcelona» una serie de artículos que reprodujeron «La Almudaina» y otros diarios de Palma. Son, los que, con la complacencia de su autor, damos a continuación. Y como colofón incluimos la cuartilla que «Azorín» envió a «La Almudaina», que resume la fina cortesía, el sentimiento y también el estilo del pequeño filósofo.

libro

Yo creo que es el único libro que trata de este tema. Recoge, como indica, los artículos de Azorín sobre este viaje de 1906, excepto el titulado El viaje. No indica la fecha de publicación de los artículos - "no era costumbre", me indica la bibliotecaria ., pero sí da lo importante para un conocimiento del suceso. Son libros de difusión cultural y cumplen muy bien su función.

A los artículos publicados por Azorín añade el texto titulado "Deseo", publicado sólo por "La Almudaina", que Azorín dio a los periodistas que le acompañaban en unas cuartillas.

DESEO

Yo soy un viejecito que se levanta todas las mañanas a las cinco; cuando me levanto doy con mi bastón en el suelo y grito incomodado: «¡Isabel! ¡Isabel!». Isabel se ha descuidado un poco y no me ha servido a punto el chocolate: ésta es la causa de mi furor extraordinario. Viene Isabel y pone una bandeja sobre el ancho tablero de nogal. Yo voy mojando este chocolate con una ensaimada; después bebo un vaso de agua; mi mano cansada tiembla un poco; un hilillo de esta agua fresca, cristalina, corre por mi barbilla. Si no bebéis un vaso de agua después del chocolate, será inútil que toméis chocolate.

Yo voy andando después pasito a paso por la casa. En el reborde de una chimenea hay un rimero voluminoso de periódicos con la faja intacta; tengo un libro sobre la mesilla de noche en cuyo tejuelo pone: Montaigne o Emerson; la señal que se ve en este libro, si a primeros de mes está en la página 62, a últimos está en la 64. No hago nada y no me sucede nada; el aire es sutil y transparente; tengo higueras anchas y almendros tempraneros; desde mis huertas se ve el mar; el patio de mi casa es ancho; luce en él un zócalo de azulejos antiguos; las paredes están encaladas y limpias.

En mi casa tengo anchas cámaras para guardar los melones y los membrillos colgados de vencejos, y un almijar donde seco los higos en otoño. Un día, cuando menos lo espero, toso ligeramente, siento un frío suave y me quedo inmóvil: Isabel, cuando entra en la sala y me ve, llora un poco y después comienza a registrar los cajones.

Éste es mi ensueño; cuando me abrume la fatiga, cuando mi mano esté cansada de escribir, cuando los años pesen sobre mi cerebro - si llegan a pesar -, así quisiera yo vivir y así quisiera yo morir. La tierra que amo, es Mallorca; el paisaje que quisiera ver a todas horas es el de Miramar, y esta casa vieja con su ancho patío, en que yo quisiera vivir, está en la costa frente a la inmensidad sosegada y azul.

Jueves, 30 agosto 1906.

Mirando el pequeño libro de Panorama Balear, me pregunto qué se hace actualmente de difusión de la historia, literatura y cultura de esta ciudad y de estas islas.

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