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El libro en tiempos de la globalización

fabian | 04 Octubre, 2005 16:24

Hubo un día en que un escritor argentino pronunció una conferencia titulada El libro en los tiempos de la globalización. Ese día queda ya muy lejano, era hacia finales de agosto de 2004. Yo me enteré de la conferencia, gracias al periódico La Nación del día 23 de agosto que publicaba unos párrafos de ella, pero no pude acceder a la conferencia completa.

Era hermosa:

En un rincón perdido del Museo Británico, en Londres, hay una minúscula tableta de arcilla en la que están grabados algunos versos sobre el diluvio. Esos versos, que pertenecen al poema babilónico "Gilgamesh", fueron escritos en caracteres cuneiformes hace más de cuatro mil trescientos años.

La tableta formaba parte de la biblioteca del rey Arsubanipal, una de las primeras de las que se tienen noticias. Los destellos de imaginación del ignoto autor de "Gilgamesh" iluminaban entonces sólo a un puñado de seres humanos: tal vez doscientos, tal vez mil.

En aquel vasto amanecer de la especie, la lectura era un saber mucho menos frecuente que los saberes de la agricultura y de la guerra. Las historias se perpetuaban a través de la voz de los rapsodas, que cantaban e improvisaban mientras los demás oían y modificaban lo que oían con los tañidos de su memoria. Salvo unos pocos relatos sobre reyes y guerreros que buscaban la eternidad, aquellas primitivas tablas de arcilla sólo servían para el comercio y para el registro de unos pocos hechos magnos: victorias, conquistas, ritos imperiales.

Quién sabe cuántos sistemas independientes de escritura eran entonces concebidos en otras latitudes. El número de los que han sobrevivido es cabalístico, siete, y todos ellos se originaron al oriente de Grecia, en Creta, en la Mesopotamia, en los valles del Nilo y del Indo, entre los grandes ríos de la China, en la meseta de Anatolia, en la antigua ciudad persa de Susa. La especie humana tardó aún dos milenios en anudar las palabras y establecer con ellas esa melodía que ahora conocemos como el libro.

En ese mes de agosto yo tenía dos bitácoras y en ambas publiqué un artículo con las palabras de Tomás Eloy Martínez, autor de la conferencia. Y tuve la suerte de, en una de ellas, Quaderns, copiar una amplia cita. Hoy, desidioso, sin saber bien qué hacer, me he acercado a ella. El enlace a la fuente ya no funciona puesto que ahora es de pago. "Gracias - me digo - que copié un fragmento". Es hermoso:

En su largo amanecer iletrado, la humanidad componía libros sin saberlo, voces, sucesiones de historias que se desplegaban en el espacio público: las plazas, los templos, las academias. No existía la noción de autor en el sentido en que la concebimos ahora: escribir, o crear era una tarea colectiva, una discusión, un diálogo como los que transcribió Platón. La Ilíada y la Odisea fueron la obra de muchos hombres o, si se quiere, de todos los Homero que trabajaron en ellas entre los siglos VIII y VI antes de la era actual. Cada copista de la Ilíada sumaba una línea o suprimía una escena, hasta que ese espacio móvil encontró su punto de fijeza, y lo mismo sucedió con los evangelios canónicos y con los apócrifos, con los textos de Confucio quemados por el primer emperador de la China y rehechos por la memoria de sus discípulos, y hasta con una novela célebre, la caudalosa y medieval Shui-hu-zhuan, o Al borde del agua, cuyos centenares de episodios podrían ser miles, cientos de miles, o uno solo.

grutesco

En el Google escribo "El paraíso y las bibliotecas" y me encuentro con que el artículo de La Nación, ahora inaccesible gratuitamente, se puede hallar en un par de webs que tuvieron la buena idea de copiarlo. Luego cambio las palabras del Google por "El libro en los tiempos de la globalización" y, en la primera dirección que me ofrece hallo el discurso completo en pdf.

Hace pocos meses fui a una sucursal de Borders, en East Brunswick, New Jersey. Es uno de esos vastos supermercados donde conviven los libros, los discos, los calendarios y las tarjetas de felicitación. Por lo general, Borders, Barnes and Noble y las cadenas de ese tipo -como Fnac en Francia y España- suelen vender algunos textos clásicos en ediciones accesibles. Lo que yo trataba de encontrar ese día era un ejemplar de The Most Excellent and Lamentable Tragedy of Romeo and Juliet en la versión anotada para escuelas secundarias. Fui a los estantes donde la semana anterior había conseguido para mi hija The Tragedy of Richard the Third y A Midsummer Night's Dream, del mismo autor, pero fracasé. Vi el libro que necesitaba en ediciones de obras completas que no me servían y me dirigí a la mesa de informaciones en procura de ayuda. Un empleado negligente se había refugiado allí con una revista deportiva. Le pedí que consultara en la computadora si quedaban ejemplares del libro en algún depósito y le di el título completo. La base de datos no lo tenía registrado. Le sugerí entonces que probara suerte con el título abreviado, Romeo and Juliet. Volvimos a fracasar. Tratemos por el nombre del autor, le dije. El empleado me miró con suprema indiferencia y preguntó: ¿Me puede deletrear el nombre? Parece un chiste patético. No lo es. A fines de mayo pasado, acudí al Fnac de Madrid para comprar una edición cualquiera del Buscón de Quevedo, el nombre familiar por el que conocemos la novela picaresca titulada La vida del buscón llamado don Pablos, de Francisco de Quevedo y Villegas. Le pregunté a una empleada que se retocaba el maquillaje: "¿Dónde puedo encontrar El Buscón de Quevedo?" El resultado fue todavía más desolador que en New Jersey. Fue a la computadora, revisó y no encontró dato alguno. "Veamos -me dijo la empleada, solícita-. Por el título que usted me da, esa novela no aparece. Tal vez la encontraremos más fácilmente si me da el nombre del autor".

Las batallas de estos tiempos de globalización no se libran ya para conquistar nuevos lectores o para crearlos, sino para que el mercado no los deseduque, para que los lectores no pierdan la costumbre de ver el libro como un modo de verse también a sí mismos. Junto con océanos de informaciones por procesar y de libros por leer, la globalización ha engendrado a la vez abismos de desigualdad que antes eran imposibles de imaginar, porque lo que se globaliza es el mercado, no las personas.

Tomás Eloy Martínez: El libro en tiempos de la globalización

Interesantísimo discurso.

Música eclipsada

fabian | 03 Octubre, 2005 18:45

Luz extraña la de hoy durante el eclipse, pero no sabría definirla. ¿Era sólo una pérdida de intensidad? Desde la isla las nubes nos han impedido ver gran parte del proceso pese a que, poco tiempo después he visto algunas fotografías. Yo no he enfocado mi cámara hacia el sol, ni siquiera me lo he planteado y, ahora que lo pienso no sabría cómo hacerlo pues supongo que requeriría algún tipo de filtro. He hecho un par de fotografías de los alumnos que miraban... pero, claro, parece que no tuvieran intensidad, contraste bajo, sin sombras casi. Elijo para poner aquí una de las realizadas el sábado por la tarde, con plena luz del sol: el mar, una playa y un alto pino que no hunde sus raíces, sino que las extiende casi paralelas al suelo. Es otra forma de agarrarse a la tierra, en horizontal, como una garra.

pino en la playa

No es que el sol se haya ocultado, no. Es la Luna la que se ha interpuesto. Pongo también por vez primera en esta bitácora un tipo de música que quizás también se halle algo eclipsada, como otras varias. Músicas tradicionales, llamadas también "de raíz". Yo temo que en muchas partes de Europa no esté tan eclipsada como en España, pese a que en todos los lugares es una música rica y variada, con múltiples tipos de danzas y tonadas alegres y tristes.

¿Por qué no se oyen en los media estos tipos de música? Y, pese a todo, permanecen vivas y aún las reconocemos y levantan un eco en alguna de nuestras profundidades. Tienen también una gran riqueza tonal ya que utilizan instrumentos muy variados, unos antiguos - preciosos - que hoy día algunos grupos juntan con instrumentos actuales.

Un día terminará también este eclipse y esta música, viva en las fiestas locales y en múltiples celebraciones, también se podrá oír en los media y disfrutaremos con ella.

Somos la sangre de otros por el rito renovada

fabian | 02 Octubre, 2005 17:41

Ayer, día 1 de octubre, la tarde era apacible, así que tomamos coche y nos acercamos a la bahía de Pollença, al norte de la isla. La carretera bordea la costa junto a la playa. El sol, agradable aún, invitaba a echarse sobre la arena que, aunque no tanto como en verano, estaba ocupada por bastantes personas.

figura en la arena

Paseo delicioso. ¡Cuán lejanos parecen los problemas e intrigas del mundo! ¿Existen guerras? Seguro, pero ahora no interesan para alcanzar el poder. Hace muchos años que he pasado por estos parajes, pero últimamente me parecen diferentes. Siempre han existido estos pequeños rincones de arena. Llegamos hasta un pequeño hotel que se llama "Sis pins" porque a su entrada había seis altos pinos. Han desaparecido, aunque queda el hotel con el nombre que los recordará y que, a la vez, perderá su sentido. Vida y muerte, nacer y morir, aparecer y desaparecer ... Son términos que parecen opuestos pero que yacen en la misma unidad. No es posible el uno sin el otro.

Leo en La telaraña: El pensamiento siempre se disfraza con pétalos, rojos y azules. El pensamiento siempre queda lejos, muy lejos, de la vida y de la realidad, pero nos es imprescindible (?) intentar comprender, pese a que el pensamiento generado no puede abarcar la complejidad de lo real. Todo lo más llegamos a un pequeño trocito de ella. Pequeño y desgajado.

figura en la arena

Llueve por la noche. A lo largo del día las nubes descargan a ratos sus densidades en forma de agua. ¿Qué habrá pasado con esas figuras en la arena? La lluvia las habrá deshecho a la vez que habrá atravesado las arenas que la separan del mar. Camino corto y rápido: del cielo a la mar, pero con una labor purificadora sobre las arenas, que quedarán limpias y esponjosas. Unos versos hallados a través de la bitácora citada me invitan a pensar en algo más que el nacer y morir individualizado. Hay un sucesivo nacer y morir, una cadena que se alarga, de igual manera que el agua tiene su ciclo, indefinido, del día a día y del siglo a siglo:

Ritual

Del hierro la mansedumbre
y del amarillo la pureza
del hombre justo;
qué alquimia en el pensamiento
para que derrame el ser su inocencia
en la renovación periódica del mundo
y se dé así la siembra:
todo sacrificio es esa pérdida
cuyo dolor compartido
nos merece al fin el acto creativo
como un cambio de moneda.

De lo perdido nos hacemos.

Somos la sangre de otros
por el rito renovada
y recogida en el albero.

Fuente: Javier Jover

El pensamiento, revestido de pétalos azules y rojos, alcanza esos tempos superiores a nuestras cortas vidas y, al hablar de vida y muerte o de lluvia y mar, alcanza nuevas lindes e introduce la palabra renovación: De lo perdido nos hacemos. / Somos la sangre de otros / por el rito renovada. Palabras bellas y pensamiento profundo las de este escritor mallorquín.

Publicar aunque no sea la persona más adecuada

fabian | 30 Setembre, 2005 18:26

Hoy he publicado en Quaderns un poema largo, de más de cien versos, que no estaba en Internet. Sobre su autor, Pere d'Alcàntara Penya hay algunas biografías publicadas, pero de su obra sólo he encontrado un poema. En el 2006 hará cien años que murió, por lo que supongo que ya no hay viuda que viva de los derechos de autor. Así tengo varios sentimientos encontrados: por una parte un asomo de satisfacción al agregar a Internet contenidos no publicados y que considero que son convenientes puesto que este poema se recita de manera solemne cada 31 de diciembre en Palma en una fiesta oficial. Pero, a la vez, me embarga un sentimiento de extrañeza de que este poema no estuviera publicado en Internet ya que es un poema célebre que tiene incluso una escultura en una plaza de la ciudad con su título y relacionado con él. Esta extrañeza me produce también una cierta inquietud.

Arcángel
San Miguel en la parroquia con mismo nombre

Hace ya algún tiempo que navego por Internet y me he dado cuenta de que a través del Google hay mucha información sobre la isla que no se encuentra; información de todo tipo, tanto textual como de imágenes. Por una parte no me extraña. Internet es aún niño, no tiene muchos años y también me doy cuenta de que somos muy pocas personas quienes publicamos sin interés comercial. Por esto es que en algunos momentos pienso que en las bitácoras que utilizo puedo publicar de todo: desde reflexiones propias, como ésta, a trabajos más objetivos e impersonales que, aunque no sean nada del otro mundo y puedan ser mejorados con facilidad, no están de más en la Red, máxime cuando la ausencia de información es aún muy elevada.

Siento pues una doble tensión: la de publicar contenidos aún no existentes en la Red y, a la vez, saber que no soy la persona más adecuada puesto que mis conocimientos temáticos son mínimos. Es una tensión entre dos polos opuestos, ya que la ausencia de un tema me impele a rellenar de alguna manera ese hueco, y, a la vez, pensar que ese hueco debiera ser rellenado por un experto en el tema. Pero los expertos escriben libros; es lógico que su trabajo sea su medio de vida y que reciban una cantidad económica. Por esto es que, posiblemente de manera osada, me lance a la publicación en Internet. Aunque lo hago con buena intención, posiblemente tenga multitud de errores y de no poner informaciones importantes sobre el tema.

Al escribir estas sensaciones me acuerdo de que este tema ha sido tratado con relación a la wikipedia. Claro que, en este caso, el medio es diferente: una enciclopedia y, en mi caso, una bitácora; sin embargo, la temática es parecida.

La idea es tan sencilla como atractiva: cualquiera puede escribir un artículo. Es suficiente con tener suficientes conocimientos y estar dispuesto a compartirlos con los demás. Precisamente el hecho de que cualquiera pueda editar los contenidos de wikipedia ha tenido una consecuencia curiosa: aparecen artículos defectuosos, parciales e incluso manipuladores de la información.

[...] Se puede interpretar, efectivamente, que Wikipedia abre puertas a la manipulación de la información. Pero precisamente el hecho de que exista un apartado para discutir todos estos artículos "sospechosos" es una muestra de espíritu crítico y neutralidad. ¿Se alcanzará en todos los artículos esa objetividad buscada? Seguro que no, entre otras cosas, por la dificultad intrínseca de los conceptos que aparecen en cualquier enciclopedia. Eso no impide una ventaja clara: si compramos la enciclopedia de cualquier editorial, no podremos en ningún caso discutir lo que allí aparece, ponerlo en duda. La editorial de la enciclopedia, como cualquier otra, tendrá su propia línea, su propio modo de enfocar los términos definidos. Los conceptos de Wikipedia pueden incluso ser discutidos, y algunos de ellos pueden ser denunciados por vandalismo. Lo que en principio podía ser una debilidad (no es una enciclopedia escrita por especialistas, y es susceptible de manipulación), términa siendo una de sus virtudes: el saber de Wikipedia es un saber dialogado, un saber más democrático.

Boulé: La objetividad de Wikipedia

Yo no tengo todo el saber sobre los temas que publico en las bitácoras; ni siquiera soy experto en esos temas, pero siento - siendo consciente de mi poco saber y de mis múltiples limitaciones - la necesidad de aportar, en lo posible, los conocimientos e informaciones que puedo y que me doy cuenta que faltan en la Red, pese a no ser la persona más adecuada.

¿Qué hace subir los globos de colores?

fabian | 29 Setembre, 2005 16:17

Son bonitos los globos de colores. Como las pompas de jabón invitan a jugar con ellos. Luego, como las ilusiones, se deshinchan y queda su "piel" arrugada y mustia, cuando no se pinchan o explotan. Quizás lo más bonito es dejarlos volar, alzarse y perderse. Como todo lo relacionado con los globos es cuestión de pocos minutos, pero dejan un aire de fiesta, de espectáculo, de alegría inocente.

Hoy he dedicado la mayor parte del tiempo a ordenar archivos que a lo largo del curso voy recogiendo. Algunos los pruebo y voy dejando copias con algunas modificaciones. Otros muchos los guardo "para cuando tenga tiempo", o sea, ahora.

Entre lo que he encontrado hay dos archivos de globos de colores: el mostrado más arriba y éste que presentaré ahora. Necesitaba ponerle un fondo, así que me he ido a Galicia y, en as praias de dorfun he recogido la de Meirás y le he añadido los globitos.


Pincha los globos

Pero la historia de los globos no puede acabar aquí. Conviene añadir algo, tal vez un pensamiento, una reflexión, una historia ...

Entre todas estas personas había un vendedor de globos. Los tenía de todos los colores y formas. Había algunos que se distinguían por su tamaño. Otros eran bonitos porque imitaban a algún animal conocido, o extraño. Grandes, chicos, vistosos o raros, todos los globos eran originales y ninguno se parecía al otro. Sin embargo, eran pocas las personas que se acercaban a mirarlos, y menos aún los que pedían para comprar algunos.
Pero se trataba de un gran vendedor. Por eso, en un momento en que toda la gente estaba ocupada en curiosear y detenerse, hizo algo extraño. Tomó uno de sus mejores globos y lo soltó. Como estaba lleno de aire muy liviano, el globo comenzó a elevarse rápidamente y pronto estuvo por encima de todo lo que había en la plaza. El cielo estabaclarito, y el sol radiante de la mañana iluminaba aquel globo que trepaba y trepaba, rumbo hacia el cielo, empujado lentamente hacia el oeste por el viento quieto de aquella hora. El primer niño gritó:
- ¡Mira mamá un globo!

Inmediatamente fueron varios más que lo vieron y lo señalaron a sus chicos o a sus más cercanos. Para entonces, el vendedor ya había soltado un nuevo globo de otro color y tamaño mucho más grande. Esto hizo que prácticamente todo el mundo dejara de mirar lo que estaba haciendo, y se pusiera a contemplar aquel sencillo y magnífico espectáculo de ver como un globo perseguía al otro en su subida al cielo.

Para completar la cosa, el vendedor soltó dos globos con los mejores colores que tenía, pero atados juntos. Con esto consiguió que una tropilla de niños pequeños lo rodeara, y pidiera a gritos que su papá o su mamá le comprara un globo como aquellos que estaban subiendo y subiendo. Al gastar gratuitamente algunos de sus mejores globos, consiguió que la gente le valorara todos los que aún le quedaban, y que eran muchos. Porque realmente tenía globos de todas formas, tamaños y colores. En poco tiempo ya eran muchísimos los niños que se paseaban con ellos, y hasta había alguno que imitando lo que viera, había dejado que el suyo trepara en libertad por el aire.

Había allí cerca un niño negro, que con dos lagrimones en los ojos, miraba con tristeza todo aquello. Parecía como si un honda angustia se hubiera apoderado de él. El vendedor, que era un buen hombre, se dio cuenta de ello y llamándole le ofreció un globo. El pequeño movió la cabeza negativamente, y se rehusó a tomarlo.
- Te lo regalo, pequeño-le dijo el hombre con cariño, insistiéndole para que lo tomara.

Pero el niño negro, de pelo corto y ensortijado, con dos grandes ojos tristes, hizo nuevamente un ademán negativo rehusando aceptar lo que se le estaba ofreciendo. Extrañado el buen hombre le preguntó al pequeño que era entonces lo que lo entristecía. Y el negrito le contestó, en forma de pregunta:
- Señor, si usted suelta ese globo negro que tiene ahí ¿Será que sube tan alto como los otros globos de colores?

Entonces el vendedor entendió. Tomó un hermoso globo negro, que nadie había comprado, y desatándolo se lo entregó al pequeño, mientras le decía:
- Hace vos mismo la prueba. Soltalo y verás como también tu globo sube igual que todos los demás.
Con ansiedad y esperanza, el negrito soltó lo que había recibido, y su alegría fue inmensa al ver que también el suyo trepaba velozmente lo mismo que habían hecho los demás globos. Se puso a bailar, a palmotear, a reírse de puro contento y felicidad.

Entonces el vendedor, mirándolo a los ojos y acariciando su cabecita enrulada, le dijo con cariño:
-Mira pequeño, lo que hace subir a los globos no es la forma ni el color, sino lo que tiene adentro.

El vendedor de globos

Lo que tiene adentro es lo que hace subir el globo

Publicado en Reflejos el 15 de julio del 2004.

Necesidad de despertar a los pájaros parleros

fabian | 28 Setembre, 2005 17:12

Con cierta impaciencia recorro el dial de la radio en busca de alguna música que me atraiga. Hay horas en que la búsqueda se hace exasperante sin hallar ningún tipo que me contente. Imprevistamente, como casi siempre, surge algo. ¿Piano o pianoforte? me pregunto. Es igual, la tonada es bella, tiene encanto, posiblemente ... Bach. ¡Esta maldita necesidad de nombrar y clasificar! Dulzura, sencillez en estos días en que desde Alicante transmiten obras átonas, ¡cuán pocas son las que llego a escuchar enteras!

El próximo año será el centenario de la muerte de Pere d'Alcàntara Penya. Pregunto a un profesor si cree que llegará a poder estar en Internet la parte principal de su obra. Lo dudo - me responde -, su catalán no era normalizado, por lo que estará en la lista de los olvidados o malditos. Si no ponen sus obras en Internet, ¿para qué sirven las celebraciones?, me pregunto. Bah, cosas de la tierra.

Con cierta impaciencia recorro el dial de la radio Internet en busca de alguna música algo que me atraiga, que pulse en mi curiosidad. Imprevistamente, como casi siempre, surge algo:

«El hada entonces me llevó hasta el velo
que nos cubre las ansias infinitas,
la inspiración profunda
y el alma de las liras.
Y lo rasgó. Y allí era aurora».


Estatuilla de la colección Despuig en el Castillo de Bellver

Extrañas palabras. Las encuentro en una carta de Juan Varela a Rubén Darío. Juan Varela ayudó a que Rubén Darío fuera conocido y entre ellos intercambiaron alguna correspondencia. De Juan Varela podemos escuchar en Cervantes Virtual algunas prosas como el Pájaro Verde y otras.

Tiene usted otra composición, la que lleva por título la palabra griega Anagke, donde el cántico de amor acaba en un infortunio y en una blasfemia.

[...]
Yo despierto a los pájaros parleros
y entonan sus melódicos cantares;
me poso en los floridos limoneros
y derramo una lluvia de azahares.
Yo soy toda inocente, toda pura.
Yo me esponjo en las ansias del deseo,
y me estremezco en la íntima ternura
de un roce, de un rumor, de un aleteo.

¡Oh inmenso azul! Yo te amo. Porque a Flora
das la lluvia y el sol siempre encendido;
porque siendo el palacio de la aurora,
también eres el techo de mi nido.
¡Oh inmenso azul! Yo adoro
tus celajes risueños,
y esa niebla sutil de polvo de oro
donde van los perfumes y los sueños.
[...]

Fuente

La carta es larga y está fechada el 28 de octubre de 1888. Posteriormente Rubén Darío añadiría algunas de estas cartas en el Prólogo de Azul.

Yo necesitaría esa paloma que despierta a los pájaros parleros para que entonen sus melódicos cantares.

Sellos 2004 enero a mayo

fabian | 28 Setembre, 2005 14:11

En el título he escrito los sellos y está mal. Debiera haber puesto "las imágenes de los sellos" y tampoco estaría bien. Correos nos cuenta que esta encina se llama La Terrona y que está en Cáceres. Se estima que su edad está entre 800 y 1000 años y es una de las mayores encinas existentes ya que mide 16,4 metros de altura.

La serie árboles apareció en el año 2000 con encina y pino, y fue continuada en años sucesivos con haya y olivo, sabina y olmo y ficus y roble

- Bien, ¿y qué? ¿Para qué todo esto?
- Pues..., no sé, para nada. Es una manera de matar el tiempo.

Hoy día tenemos una gran profusión de imágenes. No ha sido siempre así. Las artes gráficas hace 40 o 50 años apenas podían reproducir el color. No había televisión. Los periódicos publicaban pocas imágenes y sólo en blanco y negro. Quizás por ello entonces llamaban la atención los sellos.
- Sí, pero ahora, ¿no son inútiles? Además, tan pequeños.

sello
El mantón

El mantón, una prenda de adorno femenino originaria de China, que se introdujo en Manila en el siglo XVI, está elaborado con piezas de seda bordada y fue llevado por comerciantes españoles a nuestras colonias americanas de México, Guatemala y Perú. A finales del siglo XVIII su uso se extendió por algunas ciudades de Estados Unidos como California, Boston y Filadelfia. Un siglo después en España se popularizó y fue muy usado como pieza de abrigo o complemento de vestir, como veremos a través de la pintura costumbrista de la época, por cigarreras, modistillas y violeteras e incluso por mujeres de la aristocracia. Desde nuestro país, esta prenda de adorno femenino logró extenderse por Europa donde, dependiendo del uso y gusto, se fue transformando. Es por ello que aquel originario mantón chino llamado mantón de Manila, de seda y bordado, plagado de pequeños motivos florales orientales, una vez introducido en España, adoptara en su diseño elementos ornamentales y coloristas propios de la flora autóctona española y de aquellos otros países europeos en los que consiguió popularizarse. Otra característica que también contribuyó a la transformación sufrida por el mantón fueron los adornos de flecos cortos añadidos y tejidos con la propia tela. Flecos que posteriormente pasaron a ser más largos y se tejían aparte, siendo pegados de manera que no se apreciaran las puntadas y juntas de estos con la tela.

El mantón, conocido en España popularmente como de Manila, es en la actualidad una pieza selecta del vestuario femenino que se destina a ser lucida en grandes solemnidades. Sirvan como ejemplo de aporte de elegancia, de su variedad y belleza los que ahora se reproducen en estos sellos que ilustran fragmentos de cuadros de la pintora Soledad Fernández.

sello

Según las estadísticas, la mujer lee entre un 14 y un 15 por ciento más que el hombre; una dato revelador y significativo que pone de manifiesto el avance cultural de la mujer en la sociedad española [...] Si a principios de 1900 España era un país de analfabetos, esta cifra se elevaba considerablemente al tratarse de la mujer, ya que el 71 por ciento no sabía leer ni escribir. [...] La lectura va unida a la educación, y ésta fue el motor de cambio en la mujer cuando se logró que en el primer tercio del siglo XX se igualara la escolarización primaria entre hombres y mujeres, y que se incrementara notablemente el número de estudiantes femeninas en enseñanzas medias. Datos de última hora apuntan que las mujeres matriculadas en la Universidad superan en varios puntos a los hombres.

Una o dos veces al año visito Correos y leo la información sobre los sellos aparecidos en ese tiempo. Recojo las imágenes de los sellos y sus enlaces y los pongo en la colección de sellos de la web del instituto.

Posiblemente sea un acto válido sólo para mí, una reminiscencia de otros tiempos en que la imagen se intentaba utilizar como información en sí misma, no como un elemento gratuito ajeno a todo texto e información. Conseguir imágenes entonces era difícil y caro. Hoy ¿nos sobran las imágenes?

En el sello de 0,27 euros se estampa un reloj de sobremesa del siglo XIX que se conserva en el Palacio de la Almudaina, en Palma de Mallorca. Está realizado en bronce dorado y la esfera del reloj es de porcelana. Sentada sobre el plinto de la esfera aparece la musa de la poesía épica Calíope, que se la representaba como una doncella provista de una tablilla y estilete o un rollo de papiro en la mano.

He utilizado imágenes de sellos aparecidos entre enero y mayo del 2004.

Buscando a Cristóbal Serra

fabian | 26 Setembre, 2005 18:41

Ha llovido sobre la isla; mansamente en ocasiones y con fuerza en otras. "Nunca llueve a gusto de todos" dice el refrán y, sin conocimiento sobre el tema, supongo que acierta. Tal vez sea una fe en los saberes que el refranero encierra. Fe ciega y extraña.

"...Y por encima de todo, empecemos por alegrarnos de que haya hombres de la especie visionaria, que están más concientes que otros de que hay otro mundo, el mundo de la distorsión y de la forma rara. "

Son palabras de un escritor mallorquín llamado Cristóbal Serra sobre otro escritor llamado Antonio Beneyto. Este último dice sobre el mallorquín:

Cristóbal Serra.-Ermitaño mallorquín y descalzo por tu sabiduría de perro. Ermitaño porque lo dijo Paz y descalzo porque todos los martes del año (a excepción de los días que tienes la obligación de sacar a paseo a tu cocodrilo por el Borne) acudes al Rastro de tu ciudad y vendes los zapatos.

¿Quién te diría lo que un tiempo atrás me narraste de Cotiledonia? ¿Quién te haría pendulear de aquella manera tan original y monótona al mismo tiempo? ¿Por qué escribes inclinado y con un solo ojo? Acaso no sabes que yo en muchas ocasiones escribo con el rabo y dibujo circunferencias para aprender de tus cosas.

¡Oh, si hubieras nacido en Cotiledonia, cuán terrible y bello hubiera sido tu destino. Ve y explícale al alumno por qué el verbo Avoir significa limpiar los zapatos del capitalista; anda, ve: braire .

Fuente: Antonio Beneyto: Base por Altura partido por Dos

menina
Escultura de una Menina en el Palau March

(He conseguido "dominar" el reproductor de mp3. Este archivo musical lo grabé ayer con él. Es una copla muy conocida "Ay pena, penita, pena" en una versión sumamente original)

Bien, el hecho es que a Cristóbal Serra le concedieron hace pocos días un premio literario. Fue profesor mío y somos vecinos, aunque hace mucho tiempo que no lo he visto. Nos encontrábamos, generalmente, en las librerías o en sus inmediaciones, pero las librerías fueron cerrando y los encuentros han raleado hasta desaparecer.

Hoy hubiera querido poner algún escrito suyo, así que he buscado por Internet. Tiene un gran número de páginas donde se le elogia o se le entrevista; otro gran número en las que se le cita, pero no he encontrado aún ningún escrito suyo. Claro que habré visitado unas 700 páginas y no he llegado a la mitad de las que el Google me ofrece.

Además de escritor y traductor, es un gran estudioso y conocedor de literaturas que no sé cómo definir pues el calificativo de "esotéricas" puede ser mal interpretado. Conocedor de la obra de William Brake, a quien tradujo en una labor que le ocupó muchos años; del Apocalipsis o de Henry Micheaux, de quien tradujo su obra de la segunda parte del siglo XX.

Pisoteado

Cuando lo hubieron pisoteado durante diez años;
"Después de todo, dijeron, tenía algunas cualidades,
A partir de hoy, se prohibe a todos pisotearlo"
Se fue levantando poco a poco, porque tenía realmente cualidades.
Pero un domingo, como al pueblo le gusta mucho la juerga, se le permitió que lo pisoteara una vez más.
Y fue en tal forma aplastado ese solo domingo, o tal vez ya había perdido esa costumbre, que se sintió más miserable que nunca.
"Después de todo, dijeron, no tenía tantas cualidades"

Caída

Dio un paso en falso y cayó de pronto en el siglo XIII.
¡Ay!, ¿cómo sacarlo de allí?
Nos atornillábamos, nos desatornillábamos, nos reatornillábamos; no encontrábamos nada.
"Sangre fría, gritaba Jorge, sin lo cual está perdido".

Henry Micheaux

Cristóbal Serra
Cristóbal Serra

Es lo que tiene Internet: empiezas una búsqueda y los hilos se entrecruzan en una maraña espesa. Encuentro también un blog que me ha interesado muchísimo de otro escritor mallorquín Juan Planas Bennásar, titulado La telaraña, de quien pondría también varias citas y que tiene varias webs literarias.

Nada. Horas buscando, curioseando y descubriendo caminos nuevos para mí. ¿Una tarde perdida?

Incapacidades tecnológicas

fabian | 23 Setembre, 2005 20:00

Pocas novedades hoy. Mi hijo me pidió por Internet un reproductor de estos chiquitos de mp3. Le pedí que me lo mirara. Le indiqué que quería que también tuviera radio y que pudiera grabar. Hoy me lo han traído y llevo un par de horas con él probando pequeñas cosas. Aún no sé exactamente si puede grabar y cómo hacerlo. Por las instrucciones que he leído, puede grabar a través de un micrófono que tiene incorporado. Creo que el sonido grabado lo guarda en wav, lo que significa muchísima memoria para unos pocos segundos. Tiene 256 MB, por lo que puede guardar algunos mp3; pero no sé si es suficiente para grabar.

Soy muy lento y torpe con los aparatitos. A veces primero los miro durante un tiempo. Intento saber para qué es cada botón. Y lo malo es que estos cacharros, además de tener bastantes botones externos, cada botón sirve para un montón de acciones que se muestran en una pantallita. Y parte de mi dificultad estriba en que algunos iconos no los entiendo y algunas de las palabras que presenta en inglés no aparecen ni en el diccionario.

Sé que si se lo muestro a algún adolescente, él entenderá el cacharrito al momento, pero no me solucionará el problema ya que no me lo traducirá o explicará a mí. Sé que mi hijo me explicará lo que le pregunte y quizás algo más, pero para ello tendré que esperar hasta el lunes en que nos veamos.

Parecen mentira estas incapacidades tecnológicas. He conocido personas que me pedían ayuda para poner en marcha un vídeo. Y sin embargo esas personas sabían perfectamente programar aparatos más complejos. Con todo, la incapacidad tecnológica aumenta cada vez más. Cuando en el instituto alguna impresora no funciona se produce una desbandada de profesores que huyen o se esconden ante la petición de ayuda. Unos pocos miramos dos o tres cosas: que no haya un papel atorado, que los conectores estén bien, pero poca cosa más. Gracias a que en la mayoría de las ocasiones la dificultad se soluciona con alguna de las acciones mencionadas, pero cuando éstas no son suficientes, hay que llamar a un técnico.

Con el aparatito recién estrenado, no sé qué opción he pulsado que, en lugar de reproducirme todo un archivo, a los diez segundos volvía a empezar. Tampoco sé cómo lo he resuelto. En fin, es cuestión de ir probando. Pero tiene tantas opciones que temo que con alguna se convierta en un encendedor y me queme.

El habla de las piedras

fabian | 22 Setembre, 2005 19:55

Paseo por una calle. Una pared larga y sin ventanales me flanquea. Los años me han enseñado que entre la pared y yo puede existir un breve diálogo sin palabras. Es un muro que presenta rasguños de erosión; como una piel arenosa cubre sus lienzos, pero queda desportillada junto a unos salientes que, cual columnas o contrafuertes, la soportan. El diálogo es breve porque yo no poseo las palabras que dan nombre a sus partes o elementos. Si continúo la línea que la pared traza en el suelo, bordeo una manzana y llego a una pequeña plazuela. Enfrente, donde el muro acaba, una iglesia me muestra la puerta que atravieso. Mis ojos sin palabras están ciegos ante las innombrables formas que me presentan. Al fondo un altar y, cercano a él, en un lateral, un ventanal enrejado y cerrado en su interior por dos compuertas, me hacen sospechar que tras ellas hay un convento de monjas. Pregunto a un vecino y, en efecto, monjas cerradas moran tras los muros ascéticos que bordean una amplísima manzana.

Arcos, columnas, ventanales, silencio. Solemne y agradable silencio el suyo. Locuaz silencio el del muro que, con sus piedras desgastadas y sus lienzos desnudos me hablan de un rincón de la ciudad que vive ajeno al ajetreo, a las vallas publicitarias, a las músicas de la moda ... Silencio injurioso el de mis ojos que no han aprendido a oír el lenguaje que los muros predican, que no disciernen las formas de los arcos, que no han aprendido el lenguaje de las piedras.

artifex balear

Hace un año me quejaba (¿Qué es una loggia en arquitectura?) de no haber aprendido el vocabulario de la arquitectura; de desconocer las palabras para aprender a ver y a mirar los elementos de una fachada y a distinguir las piedras.

Y hoy hablo de este tema porque visité hace pocos días una web que, aunque muy vacía aún, quizás llegue a ser un día una gran web de consulta para aprender a mirar y poder llegar a conocer ese habla de las piedras. Se trata de Artifex Balear.

Aunque aún muy vacía, en ella podemos ya encontrar una página sobre el marés, sus tipos, las canteras; o sobre la piedra de Santanyí o sobre líthica o como aprovechar las canteras abandonadas; o sobre los Tipos de arco tradicionales en las Baleares.

cantera arco de mig punt

No mucha cosa aún, pero si continua puede convertirse en una gran obra. Estamos necesitados de conocer los materiales, las formas, los aprovechamientos, de multitud de elementos, desde los brocales de los pozos hasta los tipos de ventanales. Desearía que continuaran esta web que, creo, todos necesitamos.

Las culturas del uso

fabian | 21 Setembre, 2005 19:40

Una herramienta puede utilizarse con muy diferentes fines. Quizás un ejemplo excesivamente simple pueda ser un cuchillo, puede ser una herramienta mortífera o una herramienta utilísima e imprescindible. Así, un objeto no tiene valor por sí misma; su valor está en el uso que se le da.

La publicidad y la moda inciden en las bondades del objeto, así actualmente ocurre con las bitácoras. Sin embargo, el valor no está en estos sistemas, sino en sus usos. ¿Qué culturas de uso tienen los adolescentes y los grupos sociales de la informática y del ordenador? En algunas ocasiones he tratado este tema, ya referido al uso del ordenador como máquina de escribir en el que la impresora es un elemento fundamental y básico: durante mucho tiempo se vendía el ordenador conjuntamente con la impresora y para bastantes personas, adolescentes incluidos, el ordenador sirve para hacer un trabajo que se ha de imprimir. Es una cultura de uso muy extendida en los centros educativos.

Hace un tiempo, el 19 de mayo del 2004, publiqué las siguientes líneas que hoy rescato:

La cultura de uso de las NNTT

En la Bitácora de Navegante.com leo una amplia entrevista a Saskia Sassen, socióloga "y considerada una de las cinco máximas autoridades mundiales sobre la Sociedad de la Información". La entrevista ocupa cuatro páginas, por lo que son varios los temas que se tratan. Me sorprende en concepto llamado cultura de uso
El entrevistador es Pablo Romero.

P.- Frente a todos estos intentos de democratización de las Tecnologías de la Comunicación, frente a tanto activismo y tanta comunidad, parece que hay un surgimiento del individualismo reflejado en el auge de las "weblogs" o bitácoras. ¿Te parece paradójico?

R.- Yo creo que existe un lado lúdico en todos nosotros, que antes se expresaba en bailar toda la noche; en Latinoamérica, por ejemplo (risas), era una cuestión de honor. Lo que pasa es que esta tecnología nos permite otras modalidades, o sea, que cada cual puede ser su propio editor y publicador. Creo que este caso no es tanto paradójico como que indica una madurez en el uso, y cuando estás en un medio tan tecnológico, y por ende tan estandarizado, que lo individual, puede también surgir. A mí me interesa mucho la cultura del uso, y los "blogs" son en sí cultura de uso, ya que el autor sabe usar la herramienta para un uso concreto, en este caso individualizado.

Te voy a poner un ejemplo de cultura de uso: hace tiempo se hizo un estudio en el mundo islámico, comparando el uso de Internet de la gente joven, muy modernizada (un uso muy similar al de la juventud de aquí, que es muy elemental, muy estandarizado: navegación, descarga de música, compras), con el uso que hacen de la Red los escolares estudiantes del Corán, que son muy tradicionales. Estos últimos sí saben cómo usar la tecnología, porque el hipervínculo les permite generar todos los comentarios a los Textos Sagrados, y además pueden establecer vínculos con otras comunidades de estudiosos del Corán. Total, que este uso de la tecnología es mucho más sofisticado, tienen una cultura de uso muy compleja, llegan a extraer hasta el 80% de las posibilidades que les puede brindar el lenguaje HTML.
Por tanto, a medida que la tecnología se va expandiendo, hay ciertas culturas de uso que emergen y que generan todo un nuevo mundo en torno a esa cultura, cosas más creativas, más individualizadas... Esto para mí indica una madurez en el uso de las tecnologías, y no una paradoja. Al fin y al cabo, todas las tecnologías se reducen al instrumento, y este es un instrumento, en principio, muy social, porque tiene que ver mucho con la interactividad. Entonces, hay que refinar nuestro uso. Lo que está pasando ahora, que todo se vuelve más complejo, es un uso más maduro.

Me ha preocupado este tema. Los alumnos, los que tienen ordenador e Internet, cerca del 30 % del total, tienen una cultura de uso: el messenger o el chat. Pasan horas con él, pero ya apenas hacen algo más. Algunos, pocos, se bajan música. Uno o dos hacen alguna página web y, son sólo éstos quienes realizan algunas búsquedas que hagan referencia a sus estudios.

La cultura de uso de los adolescentes, en general, es muy pobre. Pero temo plantearme cuál es la cultura de uso de los profesores en general. Probablemente no chatean ni utilizan el messenger y, quizás, su tendencia sea a consultar algún periódico y, sólo en caso necesario, consultar la web de la Conselleria de Educación. Algunos también lo utilizan para algún fin práctico, como organizar algún viaje. Pero, la mayoría dudo que lo usen.

Conecto estos pensamientos con el enlace a furilo que puse ayer que enlaza con el comentario de fernand0 en Reflexiones e irreflexiones que dice:

La comunicación que favorece lo digital no siempre ayuda a que consultemos mayor variedad de informaciones, y establezcamos debates con gente más diferente a nosotros, sino que en muchos casos sucede al revés

Artículo publicado en Reflejos.

Bitácoras de aula y sistema de anotaciones

fabian | 20 Setembre, 2005 18:03

Ayer estuve probando algunas bitácoras para los alumnos de Primero de ESO. La verdad es que probé muy pocas porque de antemano me limité a las que tienen el sistema WordPress. Es un sistema bastante extendido y conviene conocerlo. Parece que ofrece buenas prestaciones, tiene el sistema de "themes" por lo que no importa tocar el CSS, se puede acceder on line a los "templates" y, en su caso, modificarlos y presenta la gran ventaja de ser multiusuario - lo cual no es privativo del WP -. Consiste en que el administrador de la bitácora puede permitir que varias personas escriban en ella, basta con que el administrador (es decir, quien ha cogido la bitácora, en este caso yo) escriba el nick y la contraseña que el alumno va a utilizar. A cada usuario se le puede dar un valor entre 1 y 9. Con los valores menores a 6 (o al valor que el administrador elija) sólo se tiene permiso para escribir. Con valor 6 ya puede subir imágenes y con valores superiores pueden acceder a crear categorías, al menú de links y así sucesivamente.

bellaombra
Bellaombra, bellasombra, Phytolacca dioica del jardín de la Reina de Palma, árbol singular de las Baleares

El primero que probé fue en webloog.com. Utilizan el WP, pero presenta una particularidad que me decidió a desecharlo. Es que para dar de alta a los alumnos, primero se han de registrar en webloog. Y aquí es cuando empiezan los problemas.

Tengo entendido que los menores de edad (o no sé si son los menores de 14 años sólo) para tener un email necesitan el consentimiento paterno. Creo que para obtener una dirección de correo, tanto Yahoo como otras empresas lo especifican en las instrucciones. La verdad es que quienes quieren, basta que marquen que aceptan las condiciones y, en el registro poner una edad superior a 14 años. Pero bueno. El hecho está en que, en lo posible, debemos cumplir las normas y yo no les voy a pedir a los alumnos de 12 y 13 años que obtengan una dirección de correo.

Por otra parte, sólo un 60 % de los nuevos alumnos de Primero de ESO tienen ordenador e Internet, según dicen ellos - que luego esta cantidad disminuye -. Y la mayoría del 40 % restante no dispone de ordenador, no siendo infrecuente el caso de que muy buenos estudiantes están en este grupo. Así que todo lo que sea tener que registrarse teniendo que dar una dirección de correo prefiero no pedirlo en estas edades.

Luego acudí a blogsome, que ya conocía. Aquí basta registrarse quien solicita la bitácora y que será el administrador. Los alumnos no tienen que registrarse en blogsome, sino sólo en la bitácora, lo cual puede hacer el profesor - administrador directamente.

Este sistema tiene la ventaja de que los alumnos no necesitan un correo electrónico y no necesitan registrarse en ningún sitio teniendo que dar sus datos. Pero tiene la desventaja de que si olvidan su nick o su contraseña, el sistema (el WordPress) no les puede enviar a su correo una contraseña nueva, por lo que es muy conveniente que el profesor tenga una copia de seguridad de los nicks y contraseñas de los alumnos.

La bitácora que he abierto, hojas, no la voy a ofrecer a todos los alumnos de Primero, sino solamente a algunos, a aquellos que hagan los trabajos. El hecho está en que son más de noventa alumnos y no conviene que en una bitácora haya tantos usuarios. El año pasado tenía quince usuarios en una bitácora con WP e iba bien, pero ya me parecían muchos.

Un cuaderno de anotaciones "on line"

Al utilizar los ordenadores del instituto y el de casa, a mí me es necesario tener en Internet un lugar donde poder recoger noticias, anotaciones, etc. Es muy útil poder recoger una anotación ya sea cual fuere el ordenador que esté utilizando. Una fórmula es coger una bitácora que no se presenta al público sino que se tiene un poco reservada. Ayer, aula21 mostraba un wiki en foopad que es muy sencillo de manejar y que funciona muy bien para copiar y pegar o para otras anotaciones.

Me abrí una cuenta. Cuando veo una noticia que pueda interesarme o de las que me conviene guardar unos datos, copio la noticia y la pego en el wiki. Con esto se incluyen ya directamente los enlaces e incluso las imágenes. Lo tengo aquí. Yo creo que realmente no es un wiki pues creo que no permite que otra persona pueda editar las páginas, aunque sí añadir algún comentario. Es más bien un sistema muy sencillo de anotaciones.

Extrañeza ante el fenómeno de las bitácoras

fabian | 19 Setembre, 2005 18:59

Miguel de Boulesis se pregunta hoy ¿Se escribe demasiado?. En su artículo me nombra y me enlaza por haber abordado el tema ¿Para qué escribir una bitácora?. Creo que todos o casi todos, como hoy vuelve a hacer Miguel, nos planteamos una y otra vez la cuestión. Yo creo que es lógico y saludable que así sea.

Por muchas bitácoras que haya, es un fenómeno muy minoritario en la sociedad. La bitácora, o los CMS (sistemas de gestión de contenidos) presentan una gran novedad en relación a las formas de escritura tradicionales: la publicación inmediata. Por ello es que siempre hay dos preguntas: ¿para qué escribo? y ¿para qué publico?, aunque entre ellas haya múltiples relaciones.

¿Realmente tenemos siempre "algo que decir"? ¿Merece la pena "leernos" entre nosotros? Sé que la respuesta de muchos será inmediata: ninguna bitácora aspira a ser "alta literatura" o a tener la suficiente calidad como para ser publicada. [...] Una reflexión que debe comenzar por esta misma bitácora: ¿qué escribir? ¿Para qué escribir? ¿Acaso no estaremos escribiendo demasiado?


Árboles podados en agosto sobre la muralla

En el mismo artículo de Miguel hay varios comentarios de Alejandro que me parecen muy atinados. Añadiré aquí la respuesta que dio Álvaro (Ojo al texto):

¿Para qué escribo?

Me pregunto hoy.
Y me pillo de repente sin respuesta. Cosa por demás risible.
De repente me siento como desnudo en una calle. Sin abrigo, ni seguridad. Huérfano de casi todo. Menos de mi cuerpo.

Y sin embargo insisto en escribir. Me atrae. Nadie me lo impone pero lo sigo haciendo. A pesar de que me cuesta y de que corrijo a veces de manera obsesiva cada párrafo tratando de evitar vaguedad e imprecisiones.

Lo sigo haciendo quizás porque varias cosas me mueven a persistir. Las ganas de establecer contacto, de encontrar algo que presiento, una ventana quizás de luz o la complicidad con un lector afín.

Escribo entonces porque me ilusiona. Porque poco a poco voy aprendiendo y me gusta aprender.

Noto que escribir me consuela, me abre puertas, me brinda satisfacciones y me ayuda a pensar algunas cosas que daba por sentadas y verdaderas.

Escribir me sirve de orientación y a veces de autodescubrimiento.
Por eso debe ser que sigo insistiendo.

Ojo al texto: ¿Para qué escribo?

Precioso artículo que, perdona Álvaro, me he tomado la libertad de reproducir íntegro.

Con todo, me inquieta la pregunta de Miguel. Como filósofo que es sé que esas preguntas buscan algo más, algo que posiblemente no esté aún bien definido y que busca formas de expresión. Las bitácoras son, en cierta medida, un fenómeno extraño. Escribir no parece ser una acción corriente, cotidiana; máxime, escribir sin una finalidad concreta. Parece un sin sentido que haya muchas personas (aunque son una gran minoría) que hagan este esfuerzo que supone la escritura, algo con poco fundamento ni finalidad clara. Y Miguel, que escribe cada día, se extraña ante el fenómeno, ¿acaso la filosofía no nace de la extrañeza?

Posiblemente la acción de escribir y publicar sea una respuesta a múltiples necesidades. Se escribe desde la soledad que la escritura rompe. Escribir es siempre una búsqueda de no se sabe qué. Escribir ocupa un tiempo que ninguno de los grandes espectáculos de la sociedad de masas satisface. Escribir implica profundizar un poco en el conocimiento de ese gran desconocido que somos nosotros mismos. Escribir es también luchar contra esa gran ausencia e insuficiencia de palabras que nunca son del todo válidas para expresar las ideas, sentimientos y emociones propios.

Pero todas estas expresiones son las mismas, aunque con diferentes palabras, que han expuesto Alejandro y Álvaro. Quizás no tengamos "nada", algo concreto, que decir. Quizás la necesedad sólo sea la de decir, sea lo que fuere.

Las lenguas de los inmigrantes

fabian | 18 Setembre, 2005 17:50

En la Red hay un periódico mallorquín que no sé quién lo edita.

mallorcadiario.com

Una de las noticias que hoy publica es Los extranjeros residentes en Baleares hablan más de 300 dialectos distintos. Bueno, aparte de la terminología utilizada, lo principal, creo, está en la gran variedad de lenguas y procedencias.

Según un informe difundido por la Federación de Asociaciones de Inmigrantes de Baleares (FAIB), la variedad lingüística de los extranjeros que provienen de un mismo país en Baleares es muy alta, y es "un reflejo de la variedad que presenta la inmigración en las Islas", asegura la presidenta de la FAIB, Marlene Perea.

Algunos de los extranjeros procedentes de un mismo país no se entienden entre ellos, "puesto que hablan lenguas muy distintas entre sí", señala Perea, mientras que en otros casos, se trata de dialectos comprensibles por la mayoría de los hablantes de un mismo lugar de origen.

Así, en el caso de los extranjeros alemanes residentes en Baelares, la FAIB apunta que se han detectado hasta cuatro variantes distintas del alemán, como son el frisón, fráncico oriental, fráncico septentrional y bávaro. Una situación similar se da en el caso de los inmigrantes brasileños, que hablan el portugués, tupi, ariqueme, kawahib y oyampi, informa Europa Press.

Luego habla de las lenguas de quienes proceden de La India, unas 20 lenguas; con procedencia de Indonesia dice que hay 15 lenguas, y, desde México, diez, aunque no las nombra. En cambio nombra las procedentes de Chile: español, araucan, quechua, huilliche y maunpur y también de Canadá: inglés, haisla, séneca cayuga, heiltsuk, susquehan, nock, érie y makah.

U NÁAJIL A PIXÁN

A t'aane' u náajil a pixán.
Tumen ti' kuxa'an a laats'ilo'ob.
Ti'e' úuchben xa'anilnaj,
u k'aasal a kajtalil,
ti' ku p'aatal a t'aan.

LA CASA DE TU ALMA

Tu idioma es la casa de tu alma.
Ahí viven tus padres y tus abuelos.
En esa casa milenaria ,
hogar de tus recuerdos,
permanece tu palabra.

Fuente: Jorge Miguel Cocom Pech (escritor maya)

Suspiros de ... Itaca

fabian | 18 Setembre, 2005 09:39

La ciudad vivió amurallada durante siglos y milenios. En los siglos XVIII y XIX no debía ser infrecuente que algunos ciudadanos compraran "un hort" o zona de tierra no muy lejos de la ciudad donde construían una pequeña casa para pasar el verano. Todavía hoy en algunos barrios periféricos de Palma se pueden ver casas de una planta construidas en el siglo XIX (y posiblemente reformadas posteriormente). Con un burro y un carro la famila se debía trasladar a estas casitas atravesando las puertas de las murallas y el hombre podía a caballo acudir del trabajo a su casita "d'estiu" (de verano) cada día. Normalmente tenían estas casas una terracita y un pequeño huerto donde crecía algún árbol frutal.

Hoy la ciudad ha arrasado la mayoría de estas casitas. Algunas se transformaron a comienzos del siglo XX en casas con dos pisos manteniendo el pequeño patio. Otras lo hicieron años después, tirando lo existente y construyendo bloques de más de diez plantas. Todas conviven en un conjunto abigarrado que desea perder la memoria. En las casas más antiguas, poco cómodas y sin algunos de los adelantos básicos, se han instalado inmigrantes, personas venidas de diferentes partes del mundo.

La tarde estaba nubosa y el aire limpio. La primavera ya en toda su sazón aroma y las abiertas ventanas agradecían la luz que un sol ya declinado dejaba aún sobre las nubes. En esto, que en este pequeño patio interior suena una música del Mediterráneo oriental, ¿turca?, ¿griega? Las cuerdas de un instrumento acompañan a una voz varonil. La canción es melódica y tiene sones de melancolía. Al poco rato, esa voz se ha multiplicado. Ya no surgen de un aparato, sino de alguna habitación o sala de ventanas abiertas y suena un coro de voces próximas que cantan con añoranza y rabia. Los sones llegan hasta la estancia donde trabajo. Si bien sus palabras me son desconocidas, no lo es ni su tono ni su acento, ni el tema de su canto. Hablan de su Itaca, de su tierra lejana. Las varoniles voces adquieren un tono nostálgico, dolido. Su Itaca se está recreando en sus mentes y en sus sentimientos y en grupo, a través del canto, la están idealizando. Su sueño sería volver, regresar

Suspiros de Itaca

¡Cuánto dolor, cuánta nostalgia, cuánta morriña! Fueron muchos los mallorquines que tuvieron que emigrar de esta isla en busca de su supervivencia. En los años 50 y 60, cuando ya esta isla comenzaba un desarrollo que auguraba su prosperidad, aún muchos españoles trabajaban en Alemania, Francia, Suiza y gran parte de Sudamérica. Contaban que al oír los sones de una gaita, ya asturiana, ya gallega; al sentir la vibración de una jota, de un pasodoble, de una tonada andaluza, de un bolero ..., los ojos se les llenaban de lágrimas. Un pasodoble entonces reblandecía los corazones, era Suspiros de España

Yo estoy seguro que las voces que esta tarde he oído a través de mi ventana han aumentado su potencia al mismo tiempo que su corazón se llenaba de recuerdo. Eran sus suspiros, sus suspiros de Itaca.

Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje,
mejor que dure muchos años
y viejo seas cuando a ella llegues,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.

A Itaca debes el maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó.
Hoy que eres sabio, y en experiencias rico,
comprendes qué significan las Itacas.

Konstandino Kavafis: Viaje a Itaca

Escrito por: Fabián on 22, May 2004 | 8:53 pm y publicado en Reflejos

 
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