Alta mar

Contacto

La ciudad (Palma) literariada

fabian | 02 Novembre, 2007 19:31

Los profesores de Lengua Castellana del instituto nos reuníamos los primeros días de septiembre para elegir libros de lectura para los alumnos de ESO. Elegíamos tres o cinco para cada trimestre con el fin de que la mayoría de los alumnos pudieran seleccionar de entre ellos uno. La reunión tenía siempre un punto de urgencia puesto que se daba la lista de los libros seleccionados a la biblioteca del centro para que pudiera adquirirlos y prestarlos a los alumnos que lo solicitasen. En general, de un año para otro no había mucha variabilidad en los libros seleccionados ya que eran libros conocidos por los alumnos pues habían sido leídos por los hermanos o vecinos mayores y les habían gustado. Dos libros, uno para los alumnos de Primero y otro para los de Tercero, tenían sus tramas que se desarrollaban en Palma; es decir, el escenario de la acción era la ciudad de Palma.

reloj de sol de San Francisco
Reloj de sol de la fachada de San Francisco (tag: relojes de sol de Palma)

Una vez comenzadas las clases, dedicaba varios días para presentar los libros de lectura. Los alumnos eran niños de 12 años procedentes de las zonas de Son Cotoner y La Vileta de Palma que tenían como costumbre llamar Palma sólo al centro antiguo de la ciudad. Cuando tenía que presentar el libro La isla de las montañas azules era obligado situar los lugares donde transcurría la acción de un niño portugués recién llegado a la isla: el Puig de Sant Pere, el Paseo Marítimo, la capilla de San Telmo, Can Pastilla, Santa Ponsa, la calle de San Nicolás ...No me era fácil, los niños de esa edad no conocen la ciudad por los nombres de las calles y lugares. Había que traducirlo todo a nombres de comercios que les llamaban la atención; así, la calle Jaime III les es conocida por la existencia en ella del Corte Inglés y la Plaza de Hornabeque, lugar obligatorio de paso para ellos, era donde está "Musicasa", una tienda de instrumentos musicales.

[...] Cada uno de nosotros se ha hecho una ciudad a su imagen y semejanza, en la que vive o le gustaría vivir, y esa ciudad se reduce a unas pocas calles y unos pocos lugares, como cierta esquina donde esperábamos un autobús que nunca llegó, o una calle sombría donde sentimos miedo por primera vez, o las tapias por donde pasamos cuando íbamos al colegio. Hablamos a menudo de la vida de nuestra ciudad, pero cuando lo hacemos estamos hablando de nuestra propia vida. Si decimos que nuestra ciudad es una ciudad triste, es porque en este momento nos sentimos tristes [...]

De ahí que pueda reducir Palma a un paisaje que cabe en un triángulo de calles. Y más aún: podría reducirla a una casa situada cerca de ese triángulo. Y aún podría ir más allá y decir que mi ciudad se limita a un niño que contempla los barcos del puerto desde su casa de Portopí (mejor dicho, desde el ventanuco de la buhardilla del último piso de su casa). Mi identidad, si es que puedo decir que tengo una, se resume en ese niño que mira los barcos que se van [...]

Más allá de esa casa, más allá del triángulo de calles que reaparecen en un sueño, más allá de algunos amigos y de algunas calles, la ciudad es una simple entidad administrativa que figura en los mapas, nada más. Las teorías y definiciones no sirven para las ciudades, de la misma forma que los manuales de supervivencia no sirven para los náufragos. La historia, la sociología, incluso la literatura, pierden todo su valor frente a la vida que pasa ante nuestros ojos. Palma es, por eso mismo, un conjunto heterogéneo de lugares y personas que la memoria me trae al azar y que no puedo separar de mi vida porque son mi propia vida.

Eduardo Jordá: La ciudad perdida Ediciones "La Foradada", Olañeta Editor (2001)

reloj de sol de la calle Bosseria
"Sol, me, vos umbra regit" (Sol, para mí, regís las sombras) en el reloj de sol de la calle Bosseria

Hay una ciudad vivida, pero también hay una ciudad literaria; una ciudad que es descrita en libros literarios, ya en novelas, poemas, ensayos, artículos. Yo descnozco muchos libros en que Palma es ya un escenario de una trama novelística o el objeto de artículos periodísticos, como los de Eduardo Jordá, o de poemas como el siguiente:

Rambla vella

Passeig melancòlic, llarg passeig amic,
com una avinguda de dibuix antic,
com una alameda de litografia,
plena de silensis i de poesia,
plena de pedrissos i de soletat ...
Ja passa una vella, ja passa un soldat.

Els arbres segueixen el llit d'un torrent
vorejat de tàpies i hortes de convent:
Oh, passeig benigne per llegir el diari,
per resar les hores amb un breviari,
per fondre en ensomnis i meditació
o fer una admirable bona digestió,
tot sentint que toquen vespres o maitines,
així les Tereses com les Caputxines!

Miquel dels Sants Oliver

La Rambla

No estaría mal que un día se recogiera cómo es vista Palma en la literatura.

 
Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS
Powered by LifeType - Design by BalearWeb - Administrar