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Tesis Doctoral: Lògiques estructurals en les sonades de flauta i tambor de les illes Pitiuses:

fabian | 20 Novembre, 2014 15:06

  • Título: Lògiques estructurals en les sonades de flauta i tambor de les illes Pitiuses: aportació a l’estudi de les músiques de transmissió oral de la Mediterrània occidental
  • Autor: Jaume Escandell Guasch
  • Departamento: Universitat Autònoma de Barcelona. Departament d'Art i de Musicologia
  • Fecha: 16-07-2012
  • Enlace Tesis Doctorales en Red

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La tesi se centra en l’anàlisi de les lògiques estructurals que regeixen el funcionament del repertori instrumental per al conjunt de flaüta (flauta de tres forats) i tambor de les illes d’Eivissa i Formentera (illes Pitiüses). Aquest repertori de transmissió oral està format per les sonades de missa (peces interpretades durant la celebració de la litúrgia religiosa), les sonades per ballar (peces per acompanyar les danses) i les gaites (gran conjunt de repertori amb l’única finalitat de deleitar els oïent). L’estudi s’aborda des d’una perspectiva diacrònica i té en compte els canvis experimentats durant el segle XX i fins a principis del segle XXI. Es divideix en dues parts. La primera està centrada en aspectes socials com són les situacions amb presència de música per a flaüta i tambor, els processos de transmissió del repertori o els actors que hi intervenen, a més d’una aproximació a les característiques morfològiques i acústiques d’aquests instruments. La segona part, que constitueix el nucli central de la recerca, se centra en la descripció i la modelització del repertori. L’anàlisi segueix un plantejament estructuralista que es fonamenta en els processos analítics proposats per Nicolas Ruwet, Jean-Jacques Nattiez i Simha Arom, a més d’enriquir-se amb les aportacions de Bernard Lortat-Jacob i Giovanni Giuriati en el camp de la improvisació en les músiques de transmissió oral. Com a resultat de les anàlisis, es proposen dos models de funcionament del repertori: el model d’organització fixada i el model d’organització flexible. El primer es caracteritza per la partició de la seqüència musical en porcions d’extensió fixada i sovint de construcció simètrica, a més d’emprar perfils melòdics amb corbes ben definides i de conducció clara, propis de les melodies vocals i coincident amb els models de construcció melòdica més habituals en la música europea dels últims dos o tres segles. En el model d’organització flexible, en canvi, les seqüències melòdiques s’organitzen en segments d’extensió diferent, sense simetria, i poden presentar processos flexibles deguts a la reiteració variable del propi segment o d’una porció d’aquest, al mateix temps que les configuracions melòdiques, en general, són més curtes, més ornamentades i amb una direccionalitat molt menys previsible. Les mecàniques detectades en el repertori d’Eivissa i Formentera no són exclusives d’aquesta àrea geogràfica, sinó que també es troben, amb major o menor mesura, en altres músiques de transmissió oral de la Mediterrània, així com en determinats repertoris històrics.

 (Segueix)

Desde la terraza (IV) de Miguel de los Santos Oliver

fabian | 20 Novembre, 2014 12:23

Mostrar al extraño - viajero, turista - la mejor cara, el mejor aspecto - es el tema de este cuarto artículo de "Desde la terraza" que Miguel de los Santos Oliver. Y aparece en él una furia extraña sobre George Sand, quien cantó la belleza natural de la isla, mas no en cuanto a algunos de sus pobladores. "Un hiver a Majorque" le duele a Oliver, por lo que cuenta y por ser un libro famoso.

La ciudad, el paisaje son en puridad un fondo sobre el que se muestra lo humano y puede haber un contraste acusadísimo entre figura y fondo, pudiendo sobre un fondo hermosísimo la figura lacerante de la pobreza o de la miseria o de una extraña ociosidad. Recogeré hoy también grabados del "Die Balearen" del Archiduque de Austria y eligiré hoy dos que muestran ese contraste entre un fondo hermoso y la figura humana. Unos cuantos grabados de la obra del Archiduque muestran ese contraste del que Oliver hoy nos habla.

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Desde la terraza

(Páginas veraniegas)

IV

Ayer tarde, mientras leía los periódicos en mi sitio de costumbre y tenía que soltar uno que otro manotazo sobre las hojas dobladas violentamente por las ráfagas del aire fresco, vi llegar hacia el recodo de la costa cercana toda una familia de extranjeros. Bien se advertía en ellos la nacionalidad británica. Eran padre y madre al parecer, un muchacho de unos quince años y una niña de doce. Tenían los cuatro ese cutis que no ennegrecen los continuos viajes ni las intemperies de los climas extremos, esa carne trasparente y fresca, que parece preparada por la limpieza y el baño de cinco generaciones anteriores. El padre y el muchacho se entretuvieron en hacer nadar un soberbio perro de Terranova que se sumergía con delicia en el mar como abrasado por los rigores de una temperatura superior á la de su nativo clima. La señora abrió su gran sombrilla, fijándola en una especie de caballete, armó con ligereza el bastoncillo que llevaba y sacando el blok proverbial de las Misses se dispuso á colorear una acuarela. La niña vestía un traje azul oscuro, completamente liso, con cuello marino sobre el cual caía la redonda cabellera, á lo hijo del Rey Eduardo se sentó en una roca y se puso á leer el librillo que sacó de la faltriquera.

No pasaron cinco minutos y ya estaba la simpática artista envuelta por un corro de chiquillos desarrapados y rotos, como otros tantos Cardemos en miniatura. Acudieron todos los vagabundos de la playa á fisgonear con esa extrañeza y esa desconfianza burlona que tan pobre efecto debe de causar á los excursionistas. No era aquello la curiosidad respetuosa, sino simplemente al azoramiento del que no está hecho á bragas. Los muchachos no se contentaron con observar, de pié y á cierta distancia. Poco á poco apretaron su círculo. Algunos se sentaron, otros se tendieron boca á bajo, á la musulmana, mientras roían con ferocidad un zoquete de pan rociado con aceite. No faltó quien pusiese la puerca mano en los atildados chismes de la extranjera, inmóvil y prudente como si no zumbase á su alrededor aquel grupo de zarrapastrosos, dignos de la pluma de Pereda, y el casi tan molesto enjambre de moscas que por todas partes arrastraban en fraternal y solidario consorcio.

Confieso que de buena gana, cada vez que ocurre algo parecido, me acercaría al grupo de los importunos para distribuirles un par de furtivos coscorrones y ponerlos en dispersión. Pero después, debo convenir tristemente en que esto no se desarraiga de una manera tan ejecutiva. La desidia y la indiscreción de las madres que toleran cuando no incitan los instintos comineros, son la causa principal de ese feo vicio... Los dos hombres se habían ido alejando por la costa distraídos y alegres. Manifestaban ese contento que produce en los espíritus sanos una perspectiva risueña, una temperatura agradable y la vecindad de las olas. La niña continuaba con los ojos clavados en su lectura, levantándolo» únicamente al doblar las hojas, en que los hacía girar dulcemente por el espacio infinito, como recogiendo y acumulando luz aquellas serenas pupilas para cuando tuviesen que abrirse entre las nieblas albionesas.

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Este sencillo y hasta vulgar episodio me hizo pensar en los muchos y muchos viajeros, que á pesar de todas las contrariedades y de todos los obstáculos han llegado á Mallorca y han encontrado en ella bellezas no soñadas y manantiales de inexhausta poesía. En este siglo, más que en ningún otro de la edad moderna, se desarrolla y prospera la afición á los viajes. Símbolo de noble sabiduría y de envidiable cultura fueron en la antigüedad, cuando no contándose con el poderosísimo recurso de la imprenta, no cabía otro remedio que acudir á verlo todo con los propios ojos y entenderlo con los propios oídos. Así los griegos de mediana educación tenían que visitar el Egipto sagrado; así los ciudadanos de la soberbia Roma tenían que acudir á la Grecia inmortal; así los árabes tenían que recorrer las ciudades encantadas que brotaran durante el explendor de los califatos. Estos eran por decirlo de esta suerte los sitios clásicos y las peregrinaciones piadosas al sepulcro y á la cuna de la civilización.

Ha pasado, empero, aquella época; se han divulgado las bellezas y los recuerdos de aquellos sitios ennoblecidos por tantas ruinas venerandas sobre cuyos truncados capiteles medita la Historia ó entre cuyos ecos misteriosos gime la Tradición. Libros, artículos, narraciones, guías, folletos de todas clases, literatura de todas especies han descrito en diferentes tonos aquellos sitios primordiales. El espíritu industrial se ha puesto al servicio de la afición, facilitándose hasta lo maravilloso, viajes que antes tocaban en el heroísmo. La gran mayoría de esos potentados, ó de esas personas simplemente curiosas é ilustradas que destinan parte de su tiempo y de su dinero al placer incomparable de los viajes, conocen ya al dedillo los lugares predilectos, y buscan algo nuevo, algo ingenuo, algo todavía inexplorado. Dos ingleses pretendieron haber descubierto á últimos del pasado siglo el precioso valle de Chamounix. La Suiza de Guillermo Tell, todo el color y todo el encanto alpestre, fueron revelados al mundo por la mágica pluma del Ginebrino. Poco á poco convergió allí la mirada de los viajeros; la moda le prestó sus atractivos, fútiles pero invencibles, y Suiza ha venido disfrutando hasta ahora de la predilección de todas las gentes exquisitas.

Algo semejante creyó hacer Jorge Sand con su calumniada Mallorca, pero cedió generosamente este lauro de excursionista sagaz á su compatriota Mr. Laurens por la obra Souvenirs d' un voyage d' art a l' île de Majorque. Antes y después de ellos, ha habido un sinnúmero de escritores que han pretendido descubrirnos, como si se tratase de cualquier islote perdido en la Melanesia. Pero nada ha prevalecido contra lo que dijeron los dos franceses, mejor todavía, contra lo que dijo la autora de Indiana. Hay que confesarlo; Un hiver á Majorque, á pesar de todas sus intemperancias y de todas sus crudezas, á pesar de sus truculentas embestidas contra el timorato carácter que la sociedad mallorquína opuso en 1839 á las desenvueltas exhibiciones de Jorge Sand, á pesar de los desprecios calurosos y.de los sarcasmos crudelísimos, contiene las páginas más brillantes, más ricas y más opulentas de fantasía con que haya podido expresarse, según creo, la belleza de Mallorca. Pero ¡ay! que no en vano se juega con la celebridad y es injusta preeminencia de la gloria la de poder estampar el urente estigma de sus odios, en el rostro de los humildes y de los oscuros, con razón ó sin razón.

Su vanidad de escritor y su ceguera de mujer apasionada, agrandaron en la amante de Chopin los desaires y las decepciones. Gustó con cruel delectación todos los rencores, contuvo la hiel que su egolatría le hizo probar y falta de esa hermosa tolerancia que Dios parece haber negado al talento francés, recontó los disgustos y las pequeñeces sufridos oscuramente en un rincón del planeta, para subir más tarde al trípode sibilítico de su fama extensa y universal, vertiendo desde allí toda la sevicia de sus quejas y toda la acedumbre de sus despechos. Entre párrafo y párrafo del libelo, asoma á lo mejor una magnífica contemplación de nuestro paisaje, como si entre vaso y vaso de una infusión de euforbias ofreciese la copa del divino néctar. Parece que su furia desmelenada, harta de ensañamiento y destrucción, se convierte en plácida ninfa, cruzando extática y suave entre verjeles.

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Mas la impresión definitiva fue funesta para nosotros. En vano la pluma bizarra y temible del Sr. Quadrado, con ardimiento juvenil y sólida rotundidad, pulverizó, hasta hacerlas impalpables, aquellas desatentadas inculpaciones, en un artículo que ha cuidado de atenuar últimamente porque en él «se tomó la indebida libertad de imitar á la autora». El libro de Jorge Sand lo han leído muchos millares de personas, ha influido en muchas obras posteriores, han sido citados muchos de sus fragmentos y ha servido de pauta á los redactores de guías de viaje. El Sr. Quadrado, por más admirable que sea su artículo, es español y mallorquín y entonces no estaba todavía en la plenitud de su nombre glorioso; y por todo ello corren hoy el mundo continental, las suposiciones esparcidas por el novelista francés, á penas sin cortapisa notable desde entonces. La causa mallorquína tuvo un abogado de primer orden, un abogado que hubiese llevado el convencimiento de la justicia al ánimo de todos; pero ese supremo y tantas veces perjuro tribunal de la opinión, no pudo entonces oírle por que no suele escuchar más que la voz de aquellos que vienen cargados del laurel de la popularidad arrolladora. Y probablemente hasta que acierte otro extranjero, otro escritor ilustre y de fama europea á enmendar tales yerros, siempre de ellos nos alcanzará mucha parte, por la gran resonancia que tiene el clarín de oro de la publicidad en boca de un autor favorito.

Esta digresión, viene al cuento de mi pintora inglesa, que al terminar su marinita se hallaba todavía cercada por los pilludos de marras. Lo cual me puso los pelos de punta, pensando que tal vez esas perdonables insolencias de la chiquillería abandonada, puedan despertar en cualquiera de estos extranjeros, otro Jorge Sand bilioso que en vez de presentar á la isla como un Eldorado, como una Arcadia apacible; la pinte como á la inabordable Itaca, llena de escollos y de sirtes.

(La Almudaina, 31 de Agosto de 1890)

Desde la terraza (III) de Miguel de los Santos Oliver

fabian | 19 Novembre, 2014 22:06

En estos días se está celebrando el 150 aniversario del nacimiento de Miguel de los Santos Oliver. A Internet, es decir, a nosotros, nos llegan los anuncios pero no los textos de las conferencias o de las mesas redondas. La prensa se ha hecho eco de los anuncios Doble homenaje a la influencia del intelectual Miquel dels Sants Oliver (DM, 01/10/2014). La UIB y l'Institut d'Estudis Catalans organizan estos actos y los anuncian en ¿Quién fue Miquel dels Sants Oliver? donde cuelgan el programa, un resumen de prensa y un dossier: Miquel dels Sants Oliver en el 150è aniversari del seu naiximent. Al final de este documento se abre el epígrafe "Dues aportacions pioneres i especialment cabdals d’Oliver" del que recojo la primera aportación:

"Amb els deu articles titulats 'Desde la terraza (Páginas veraniegas)', apareguts a La Almudaina els mesos d’agost i setembre de l’any 1890 –inclosos l’any següent a 'Cosecha periodística', va fer la proposta de la creació a Mallorca d’una indústria turística. A partir de la constatació que a Europa ja hi havia afecció pels viatges, Oliver ressaltava la idoneïtat de l’illa com a destinació turística: proximitat al continent, un clima molt apte, una gran varietat de paisatges concentrats en un territori fàcilment abastable... Tot seguit, feia l’inventari de les mesures que caldria adoptar per tal d’atreure els viatgers: millorar les comunicacions de l’illa amb l’exterior i les vies de circulació a l’interior, un hotel tan confortable com els que hi havia a les grans capitals europees, fer reformes higièniques a Palma, crear una societat que tingués l’objectiu de promocionar Mallorca com a destinació turística. Oliver va concebre el turisme com un recurs econòmic i com un mitjà per a promoure la modernització dels costums."

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La prensa notifica la celebración del acto relacionado con esta faz del periodista relacionada con el turismo en La visión turística de Miquel dels Sants Oliver (DM, 19/11/2014). Sería de esperar algo más de estas celebraciones en la web de la UIB.

Toda la obra de Miguel de los Santos Oliver es de Dominio Público. No hubiera costado mucho publicarla en abierto en Internet. A ver cuando se realiza una Biblioteca Digital sobre las islas,

Desde la terraza

(Páginas veraniegas)

III

Vuelvo á lo que insinuaba el otro día. Hoy que la brisa llega más fresca, agitando los gallardetes de las embarcaciones; hoy que la mar se riza con el blanquísimo cabrilleo de la espuma sobre el azul turquí de las olas, me propongo referir el ensueño, de que me hizo partícipe el año pasado uno de loa hombres de mejor temple artístico que tenemos en Palma. Puede contarse entre los pocos que han pensado alguna vez en la manera de hacer entrar á esta isla en el número de las comarcas escogidas y privilegiadas.

Como ya decía, casi nadie se preocupa de ello entre nosotros y tal vez tenemos bajo nuestra planta un filón que no cuidamos de alumbrar y descubrir completamente. La costumbre, la rutina, la falta de entusiasmo sobre todo, hacen que descuidemos este vital interés que otras ciudades explotan con indomable tenacidad y con maravillosa perseverancia... Pero vamos al asunto, que tiempo de sobra nos quedará para todo, mientras duren las tranquilas horas de la terraza.

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Como muchos recordarán, el año pasado, por este tiempo poco más ó menos, hablaban los periódicos con mayor insistencia que nunca, de la cuestión vaticana y de la posibilidad, jamás tan inminente, de que el Romano Pontífice tuviera que salir de su augusta sacratísima mansión de todos los siglos. Los que presumían de conocer los secretos de la Cancillería romana, daban detalles y casi aventuraban fechas. Los más prudentes no veían en toda aquello más que una amenaza cuyo cumplimiento se evitaría á toda costa. Pero aparte de la mayor ó menor exactitud de dichas noticias, la altura de donde procedían era bastante á justificar tantas y tan continuas versiones.

Se habló, como era natural, de la futura residencia del Papa, se insinuaron nombres, se discutieron las ventajas de éste ó del otro sitio. Un clamoreo de cien ciudades distintas se levantó como presentando cada una de ellas su candidatura para el honor supremo de convertirse, temporal ó definitivamente, en Sede y metrópoli de todo el orbe cristiano. A una demostración de respeto dirigida al viejo Pontífice, sucedían otras mil igualmente serias y halagadoras. Los grandes municipios y los pequeños concejos, consignaban el misino voto elocuente en sus actas. Todos imploraban sumisos que el santo Pastor fugitivo viniese á santificar con la huella de sus sandalias de oro, el humilde suelo que le ofrecían para sostén y refugio de su insegura Cátedra... Y sin embargo, ningún punto fué mirado con tan franca predilección como nuestra isla. Conformes están en esto mismo todas las noticias y referencias así del interior como del exterior; y grandes esperanzas se abrigaron de que la nave de San Pedro hiciese rumbo, algún día, hacia nuestras apartadas riberas.

Por entonces fué cuando me salió al paso el amigo á que me refería. Paseaba por la Muralla con la abstracción del hombre á quien preocupa alguna idea fija. Dirigía de vez en cuando miradas escrutadoras á la bahía inmensa, abierta en abanico ante sus ojos, y á la Catedral que levantaba junto á nosotros su veneranda mole.
— ¿No diría. V. lo que pensaba, ahora? — me dijo.
— Vaya V. á saber...
— Pues, nada; un sueño, una reconstrucción. Mejor dicho, una tontería, ¿Ha leído usted El mundo en el año 3.000, de Emilio Souvestre?... Pues, algo por el estilo. Su periódico tiene la culpa de ello. Lo he leído en el Casino, hace un momento y he visto las noticias de Roma. Esto va mal... León XIII tendrá que salir de Italia, tarde ó temprano. No lo cree V.?
—Aunque jamás me permito sondear los arcanos de la diplomacia, no me parece eso tan probable.
—Sin embargo, no extrañaría que ahora se tratase de veras esta cuestión. Y Mallorca, representa en ella un papel importante. Ah! si supiésemos aprovecharlo... Otro gallo nos cantara. Ya no podríamos desear más, los cándidos que creemos que está llamada á hacer fortuna. Mi imaginación ya me da el cuadro completo. Nada; figúrese V. que se consuma la salida del Papa. Prescinda V. de detalles y de negociaciones. Admita, por breves instantes, que ha venido á Mallorca y que Mallorca da hospitalidad al más ilustre de los huéspedes. Han pasado veinte años. Nos encontramos por lo tanto en 1910...

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El soñador se animaba, el entusiasta empezaba á entrar en la plena lucidez de su verbosidad caudalosa. Por una especie de sugestión de la fantasía, semejaba que su invención halagüeña adquiría formas plásticas y reales. El alcázar de lo maravilloso estaba allí, completo, soberbio, interminable, poblado de galerías y atrios y columnatas en la mente del arquitecto. Sólo faltaban los materiales, la paleta y el oscuro pelotón de los alarifes para levantarlo hasta las nubes.

—Nos encontramos, repito, en 1910. Palma ha cambiado. ¿Qué digo Palma? Toda la isla. Veinte años de residencia del Pontífice, han bastado para la transformación material y moral de aquella ciudad que dejamos en 1889. Basta dirigir una ojeada rápida á nuestro alrededor, para comprenderlo. La Catedral ha sido objeto de una restauración inteligentísima, subordinada al más puro de los estilos góticos que ha puesto en armonía las naves interiores con su ornamentación exterior. Abiertos todos los ventanales, cerradas por vidrios de colores sus ojivas, al penetrar en la imponente Basílica se ofrece la espléndida visión de una colosal linterna. El antiguo palacio episcopal ha ido anexionándose poco á poco las moradas contiguas hasta el convento de Santa Clara. Todo ha desaparecido, la casa del Marqués de la Torre, la de Formiguera, la de los España... De la inmensa superficie que limitaban por una parte el muro del Sur y por otra las calles de San Pedro Nolasco y del Beato Alonso, ha surgido la fábrica portentosa del Nuevo Vaticano, albergue interino aunque magnífico, del sucesor de León XIII. Las murallas han sido derruidas. Se ha ganado al mar, desde la vieja Pescadería hasta la fábrica de gas, una explanada dilatadísima y encantadora. Parte de ella la ocupan los jardines pontificios y por medio de escalinatas caprichosas llenas de sencillez y majestad, se puede ascender en mil sentidos hasta la Catedral y el Palacio, empezando en lo que fué huerto del Rey y terminando en la Portella. Han desaparecido los restos de la Almudayna, aislándose completamente el sublime templo, que ve abrirse á sus pies, en la dirección del antiguo Borne, un magnífico boulevard entre cuyos edificios se cuentan ya tres fondas ú hoteles de primera clase. En uno de ellos vive el embajador de Francia...

Yo le dejaba decir, dulcemente arrullado por las imaginaciones del artista impenitente. Si fuese fabricante de fideos, seguramente no incurriría en esta debilidad. Mi amigo continuó:

— Contemple V. por un momento esta avenida. Infinidad de suntuosos coches, cruzan en uno y otro sentido. Las anchas aceras relucen con el brillo de la limpieza que denota una exuberancia de agua. La canalización la llevó á término un ingeniero distinguido, el señor Estada, quien tanta influencia tuvo en la urbanización moderna de la Ciudad. En la plaza de la Marina, se levanta la soberbia estatua de Ramón Lull. El tranvía nos conduce hasta los Jardines Pecci que escalonan toda la colina de Bellver y dando la vuelta en su circunvalación llega por la parte del Molinar hasta la Alameda del Cardenal Jacobini, escogida como paseo de carruajes por la alta sociedad, por los diplomáticos extranjeros y el clero pontificio. Vea V. la bahía frecuentada de continuo por las escuadras. Vea V. la animación en todas partes. Con el concurso de los fieles y peregrinos, ha venido también el concurso de los touristes, seguros de encontrar ahora todas las comodidades. Vea V. la línea interminable de palacios y de villas que bordean la costa desde Calamajor á Santa Ponza, desde Miramar á Soller, desde Pollenza á Alcudia.

— No continúe V. Las ilusiones producen también su embriaguez y temo que nosotros dos lleguemos á ser víctimas de ella.

— Espere V. que no es esto sólo. Sin salir de Palma, observe V. la vida en que bulle ahora. Aquí han tenido que venir los representantes de todos los gobiernos, los cardenales del Sacro Colegio, toda la brillantez y explendor de la primera de las cortes del mundo. Los antiguos elementos indígenas han engrosado forzosamente. El Crédito Balear y el Cambio Mallorquín ya no se contentan con descontar letras y hacer préstamos, sino que se han fundido para formar el potentísimo Banco Italo-Español. Florece en Palma una brillante escuela de pintura que decora los palacios y las iglesias. La prensa misma, traduce en sus vivaces páginas esa agitación y esa opulencia. La Almudaina, en que yo le conocí á V. muy joven tenía la tirada propia de la provincia y ahora esparce por toda la Europa los sesenta mil ejemplares de sus tres ediciones en español, en francés y en italiano, mientras sus artículos y sus informaciones por el cable propio del periódico, causan sensación en todas las capitales... Los hijos de nuestras antiguas familias han olvidado su proverbial ociosidad y ya no se reúnen á matar las horas en las proscriptas botiguetas y en los mentideros del Borne, sino que se adiestran en las lides útiles y en los manejos internacionales y tienen puesto seguro en la diplomacia pontificia...

No pude oír más. No sé si una carcajada ó un suspiro subió á mis labios. Mi amigo continuaba impertérrito en su mágica evocación. En aquel momento nos encontrábamos junto a la fuente de las Tortugas y me contenté con señalarle el fúnebre obelisco sostenido por los galápagos de bronce y rematado por el «murciélago alevoso.» Nuestro interlocutor pertenece, como muchos otros á la raza de los Montecristos, que toman el haschisch de la imaginación, para estimular las artificiales recreaciones que el mundo les niega.

Algo hay, no obstante, que aprovechar en todo esto. Tal vez otro día procuraremos desbrozarlo.

(La Almudaina, 28 de Agosto de 1890)

Oliver lanza el anzuelo de la prosperidad, del paraíso mallorquín, mas lo lanza en boca de un amigo que habla de un extraño vaticano palmesano. Está bien.

Desde la terraza (II) de Miguel de los Santos Oliver

fabian | 19 Novembre, 2014 11:53

Leo en varios estudiosos que estos artículos de Miguel de los Santos Oliver reunidos bajo el título de "Desde la terraza" son los más conocidos de este periodista. Me resulta muy extraña esta afirmación. Apenas encuentro ninguna información sobre ellos.

Carme Riera en su discurso Sobre un lugar parecido a la felicidad (2013) dice:

"En cuanto a los escritores que visitaron Mallorca, no cabe duda de que, en el espejo deformado y, en consecuencia, caricaturesco de George Sand, los mallorquines percibieron una imagen sumamente desagradable, que no les podía satisfacer. Sand no tenía razón, aunque sí sus razones, para tratar tan duramente a los autóctonos, pero, a la vez, su percepción del atraso y de la necesidad de establecer una industria de viajeros —con transportes y alojamientos dignos— es la misma por la que claman otros (Cabanyes, Cortada o Wood), un aspecto que tendrán en cuenta los isleños, tras verse reflejados en ese espejo de carencias. Para comprobarlo, pueden consultarse los artículos de Miquel dels Sants Oliver, que entre agosto y septiembre de 1880 difunde en el periódico mallorquín 'La Almudaina', bajo el título común «Desde la terraza, páginas veraniegas», recogidos después en el volumen 'Cosecha periodística' (1891: 35-109), en los que insiste en la necesidad de establecer mejores comunicaciones marítimas y modernos alojamientos (Serra i Busquets & Company i Mata, 2000: 70-71). El inquieto periodista mallorquín se adelantaba a otro mallorquín inquieto, Bartolomé Amengual, que publica una obra de referencia, 'La industria de forasteros', en 1903. Las posibilidades turísticas de la isla señaladas por todos los viajeros, comenzando por Sand, habían sido finalmente bien leídas por un grupo de isleños emprendedores."

Sí, en verdad necesitaba Mallorca infraestructuras básicas como hospedajes y transportes, pero posiblemente también necesitara que los isleños tenían que romper una cierta indolencia y convencerse de que la isla podía convertirse en un centro de atención basado en su belleza. Y éste es el canto lírico de Oliver:

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Desde la terraza

(Páginas veraniegas)

II

Todos se habían ido alejando poco á poco. Yo permanecía aún asomado al ángulo de la terraza y encendiendo uno tras otro cigarro. Había entrado la noche, la grata noche estival llena de efluvios y de serenidad suprema. La innúmera legión de las sombras impalpables iba extendiéndose hasta todos los confines del horizonte. Al igual que la luz y los alegres colores de la tarde, se habían apagado los gritos, las conversaciones y las risas. Imponíase á los espíritus aquel recogimiento taciturno del anochecer, lleno de inefables melancolías. Y es que mientras el mundo sea mundo —y diga lo que quiera el exclusivismo de muchos naturalistas á medias,— siempre verá el hombre instintivamente en la puesta del sol, lo que ve en las últimas boqueadas de una fiesta y en el último chisporroteo de una luz que se extingue, lo que ve en la flor marchita y en las canas prematuras; ese adiós continuo de los accidentes humanos que se sepultan para siempre en la nada, esa rotación incesante de la existencia, esa fuga perenne de la juventud y del placer y de la felicidad, que despiden una fragancia efímera, capullos que al día siguiente encontramos arrugados y secos.

El cielo presentaba todavía una amortiguada transparencia sobre la cual iban asomando las estrellas de las primeras magnitudes. A mi espalda la colina de Bellver se destacaba sombría y negra, como una mancha de tinta china sobre el trasluz finísimo de la noche. Los pinos se alineaban en la cumbre como impasibles guerreros, en vela perpetua. El mar se extendía como un espejo negruzco sobre el cual lanzaban los peñascos y los edificios de la ribera, la sombra agigantada de sus proyecciones. Al par de los luceros que bajaban, como dijo el poeta, «de las regiones de lo infinito á iluminar la silenciosa bóveda,» iban apareciendo por los poblados de la costa las misteriosas lucecillas de cada hogar y de cada embarcación. Ni se veía ni podía presumirse á través de la oscuridad, la mano que las hacía brotar de repente. Espesábanse poco á poco las líneas de puntos luminosos, como lejanas pupilas trémulas. Confundíanse en el tamaño y en el resplandor, el candil humilde y la lámpara elegante y las arañas lujosas. Brotaron paulatinamente de la negrura amontonada en la ciudad los rosarios de los mecheros de gas que señalaban en interminable línea recta las vías céntricas, las calles principales ó las apartadas rondas... Una aurora artificial, una especie de luz difusa, emanación de los mil y mil pequeños focos que allí ardían, coronó á la población con su palidez mate. Bordeados por otras líneas de luces diferentes se dibujaban en el seno de la bahía, las curvaturas de la costa y los andenes del puerto. Las más próximas al mar se reflejaban, rojizas ó amarillentas, en las aguas inmóviles, como de plomo fundido, y se alargaban y llegaban hasta mí, difundiéndose con la distancia los múltiples reflejos. En suma, surgía espléndido á nuestra vista transformado en majestuoso cosmorama, el espectáculo que por la tarde se presentó riente y diáfano.

El silencio fué por algún tiempo casi absoluto. Parecía que la noche contenía su delicada respiración y su embalsamado aliento. Tan sólo se oían el chapoteo acompasado y suave de las adormecidas olas al penetrar en las grutas y escondrijos de la ribera ó el rítmica batir de los remos de alguna barquilla que surcaba pausadamente la encalmada superficie. También poco á poco, volví de tan profundo estupor. Después de la cena se poblaron de nuevo los jardinillos y los miradores; la brisa se agitó débilmente recogiendo y destilando en un solo aroma inasequible á las combinaciones de la perfumería y de la química, la emanación salobre de las aguas, el dejo alquitranado de los astilleros, la sutil fragancia de los rastrojos y de las albahacas morunas, de los jazmines y de los nardos embriagadores. Oíanse cercanas conversaciones, frescas carcajadas argentinas, acordes confusos de piano, gritos agudos y chillones, compases de un improvisado baile y todos esos ruidos y toda esa animación de los corros que toman el fresco, convirtiendo en una continua verbena las noches del verano.

Desde más lejos, desde las cubiertas de los buques anclados en la rada, llegaban las cadencias del acordeón con que algún tripulante lleno de la nostalgia crónica del marino, recordaba los cantos de la patria, los himnos nativos del amor y de la victoria, alejado de su tierra y de su hogar. En los ventorrillos del muelle sonaba el rasgueo de la guitarra y hendían el aire las notas de la canción marinera. Era, por ventura, la voz de uno de los héroes que pasearon triunfante nuestro pabellón en las jornadas del Pacífico ó de aquellos rumbosos compañeros, que durante el auge de la navegación colonial gallardearon su figura en el puerto de la Habana Quien sabe!

La luna empezaba á subir lentamente sobre las olas, llenando la bahía de su claridad, que caía como en blancos velos sobre todos los contornos. Su reguero argentado, se movía en el mar con el temblor del azogue. En la estela de los botes se veían lucir fugaces fosforescencias y se oía la lejana barcarola. La emoción era plácida, el efecto tranquilo Entonces no pude menos de pensar, como tantas otras veces, en la suerte que está reservada á esta querida tierra. El mallorquín pasa á menudo indiferente ante estas y otras maravillas, no ya tan hastiado por su cuotidiana repetición, como por la invencible negligencia de nuestro carácter. No trata de explotar estas bellezas ingenuas y naturales, añadiéndoles los atractivos del arte y de la moda.

Palma, reclinada allí en frente, no intenta desperezarse y engalanarse con los rudimentarios adornos de la urbanización y del confort exigido por los extranjeros, que llegan entusiasmados á nuestro país y se marchan después con las decepciones producidas por las dificultades que encuentran á sus soñadas expediciones y á sus anhelados viajes. ¿Y como no, si hace tres años que en esta misma bahía se celebró una fiesta nocturna, que tal vez no se contemple mejor ni más hermosa en puerto alguno? Todos la presenciamos, todos la hemos recordado alguna vez con vivos deseos de que anualmente se continuase.

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Aquello fué un corto viaje al país de las Hadas, otra de las fantaseadas Mil y una noches, que no se han repetido ni han vuelto. Hubiera podido convertirse en centro de la animación veraniega que aquí debiera iniciarse, para atraer á nuestras playas el concurso inusitado de españoles y el más extraordinario de extranjeros que se dirigen á los balnearios de la costa cantábrica. Otro día insistiré en esto mismo... Ahora contemplemos, como pudiera hacerlo un romántico del año 35, esa luna que traspone las montañas, bañando con sus resplandores virginales las ramas de los pinos más altos, que ciernen su copa en la región de la luz inmaculada, de las auras libérrimas y de la perpetua salud.

(La Almudaina, 24 de Agosto de 1890)

"El mallorquín pasa á menudo indiferente ante estas y otras maravillas, no ya tan hastiado por su cuotidiana repetición, como por la invencible negligencia de nuestro carácter. No trata de explotar estas bellezas ingenuas y naturales, añadiéndoles los atractivos del arte y de la moda." Es algo más que una falta de infraestructuras; tal vez la cuotidianidad apaga la belleza, pues ésta es algo normal, usual, de todos los días. Fue la mirada de los viajeros la que modificó la mirada de algunos isleños. La prosa de Oliver se hace lírica para resaltar la belleza no sólo natural y la ensalza antes de tratar la necesidad de las infraestructuras de una industria de los viajeros.

Desde la terraza (I) de Miguel de los Santos Oliver

fabian | 18 Novembre, 2014 17:23

En estas páginas de Alta mar van apareciendo diversidad de temas. En las últimas fechas me he interesado por el origen del turismo en Mallorca. Primero fueron los viajeros que en sus escritos describieron la isla. Luego fueron los isleños quienes descubrieron esa belleza alabada por los viajeros y, al darse cuenta de su potencial turístico, tramaron la creación de una industria a la que llamaron "de los forasteros".

Se cuenta y se acepta que el iniciador de todo este entramado fue Miguel de los Santos Oliver que desde el periódico La Almudaina, hacia 1890 publicó una serie de artículos bajo el título Desde mi terraza. Se dice que cuando en 1905 se creó el Grand Hotel de Palma, Alzamora, creador y primer presidente de la Sociedad para el Fomento del Turismo agradeció a Oliver aquellos artículos, aceptándolos como los iniciadores de esa industria.

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Desde la terraza

(Páginas veraniegas)

I

Cuando la vida palmesana adquiere animación pintoresca y atractiva es, sobre todo, en este tiempo. La expansión sucede á la clausura monótona, el bullicio de la playa á los recogimientos invernales, el ir y venir de carruajes á la falta de tránsito por las calles solitarias y los polvorientos caminos. La vida fluye y refluye del centro á periferia, de la ciudad vetusta, mitad mora y mitad levítica, á las modernas caserías, que sumergen sus pies en el mar como las Susanas de la antigua pintura, ó asoman entre los árboles su blanquecina frente.

El río de la emigración veraniega manda, sin embargo, su más caudaloso contingente á la costa O. de la bahía. Diríase que queremos imitar al sol en su ruta diaria y asistir más de acerca á su espléndido ocaso. Las pintorescas barriadas que se extienden entre la antigua Cuarentena y la Torre de Pelaires, se pueblan de un animado gentío. A los que allí residen durante los meses de calor, hay que añadir el número no menos despreciable de los flaneurs que diariamente concurren á gozar las plácidas horas de la tarde en los miradores vecinos ó en las rocas de la orilla, después de haber remozado su cuerpo en las purísimas aguas que les ofrece nuestro mar.

Gratísimo aspecto se ofrece al desocupado desde una de estas hermosas terrazas, abiertas á la brisa del mar, que viene cargada de los perfumes salitrosos de las algas y del suave aroma de los pinares. El blanco toldo le preserva de los últimos rayos, ardientes y rojizos, del sol que traspone la colina. Las mecedoras ó las frescas sillas de mimbre ofrecen el codiciado descanso; el limpio anteojo le convida á buscar aquí y acullá los sitios predilectos, las casas conocidas, las pequeñas embarcaciones que cruzan la bahía por todos lados, ha llegado la hora de la expansión, cada cual ha regresado de sus diarias tareas ó sale de la reclusión forzosa a que le condena la temperatura del medio día.

Los risueños poblados del Terreno y de Portopí se extienden en ala por los bajos de la costa, y escalonan por la ladera de Bellver toda la caprichosa variedad de sus perfiles, formando un original hemiciclo. Si la tarde es diáfana, el mar luce toda la opulencia de su azul, ese azul de cobalto sobre el cual destaca la blancura de las pequeñas velas latinas, enhiestas como una ala de palomo. El monte recorta su silueta sobre el cielo límpido; cada dibujo y cada color destaca y brilla con singular pureza. El verde oscuro de las yedras en los jardines recién regados; el verde esmeralda de los pinos más altos, á través de cuyas hojas filiformes se descrenchan y esfuman los rayos oblicuos del sol, como el áurea cabellera de la tarde... Cada vegetación, cada edificio, cada detalle se dibuja valientemente al lado de los demás, con esa frescura de matices del lavado arquitectónico, rica y elemental.

Muestras de todas las formas, esbozos de todos los estilos campestres aparecen en la inaudita diversidad de edificios que se agrupan desordenadamente. Desde la sencilla casa de una sola vertiente hasta las elegantes villas con su balaustrada graciosa y sus terrazas á la italiana; desde la fachada blanca de cal, donde campean regularísimos los cuatro rectángulos de sus persianas verdes y del verde veronés más lozano, hasta la imitación de los pabellones chinescos y los tibores japoneses; desde la forma del chalet suizo vulgarizada por los relojes de Ginebra, hasta esos recuerdos más ó menos próximos de las fachadas del Cairo con sus simétricas franjas encarnadas y pajizas, semejantes á los forros de colchón... exhíbese allí una escandalosa mezcla de géneros, de caprichos ornamentales y de extravagancias policromas.

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Aparecen á nuestra vista todas las escenas del veraneo. Los grupos chillones de los niños que meriendan ruidosamente en la playa; los vestidos claros de las muchachas; el flirt y la animación juvenil de los corros esparcidos por las rocas, por los jardinillos y por los belvederes; las elegantes siluetas femeninas asomadas á las galerías y dando al viento los ricillos indómitos de la frente, todas esas incoherencias dispersas que forman el conjunto agradable de las puestas de sol en la orilla. A los encantos de la moda, mézclanse los de la rusticidad simpática de los pescadores, morenos como un barro cotto que sacan penosamente el boliche ó aderezan en humilde vivac la cena frugal, única recompensa de su heroísmo cuotidiano y sin gloria... Y alguna vez, en el centro de la majestuosa bahía, álzanse los tremendos alcázares flotantes de la guerra naval, con su hormigueo de visitantes, que evocan de un modo vago la impresión producida por el elegante cuadrito del yacht Estrella.

Otras veces os interesan más que las escenas cercanas, las que se desarrollan en el horizonte y allí se dirige la mirada, á aquella finca circular en que se juntan agua y cielo, a aquel término de donde llega el aire virgen «de lo absoluto despoblado», según la feliz expresión de un mallorquín ilustre. Muchísimas tardes puede uno extasiarse en la magnífica riqueza de decoraciones esplendorosas con que engalanan las nubes el ocaso del sol. Ahora son esas nieblas tenues como gasa, difundidas y vaporosas, á través de las cuales parecen dibujarse risueñas y luminosas perspectivas. Corren sobre la línea en que termina el mar, transparentando fugaces escenas mitológicas, suavemente tenidas de una rubicundez etérea. Simulan columnas truncadas, cornisas rotas, rotondas ideales, lineamientos confusos de una acrópolis magna, figuras de rozagantes matronas y de alados genios que vuelan á perderse en las lejanías de un Olimpo, tal como en los techos decorativos de los grandes salones. Otro día se orlan de fuego vivísimo y entreabren poco á poco sus lujosos cortinajes hasta aparecer toda la explosión ígnea de una fragua de Vulcano sobre el húmedo elemento en que corren, salpicados de espuma, los caballos de Neptuno... empujándose para llegar á las regiones de lo desconocido.

Cambia la decoración á medida que avanza el otoño, y lo que hoy son puras visiones del helenismo, mañana se convertirán en brumas sombrías y en espectros románticos de castillos derruidos, de burgos que corren á lo largo de un peñascal interminable, como en los dibujos de Gustavo Doró, de cúpulas orientales afectando los perfiles lejanos de una ciudad moscovita ó de una pagoda asiática. Por último no faltará alguna vez el espeso toldo de nubes que filtre una luz cadavérica y verdosa sobre la bahía, reproduciendo en nuestra longitud meridional los tonos apagados de las marinas dinamarquesas. Tal es el poder mágico de esa paleta colosal que extiende sus colores en el firmamento, combinándolos al capricho del viento y de la luz, de las irisaciones y de los reflejos, para envolver al día que se va, con una deslumbradora y siempre nueva apoteosis.

En más de una ocasión he quedado absorto ante el espectáculo de la pompa diurna y he comparado el prodigio de ese pedazo de costa que forma nuestra encantada bahía con las descripciones de las más ponderadas y de las más hermosas. Ignoro si el cariño patriótico tiene fuerza sobre nosotros mismos, aún contra nuestra voluntad; lo que sí sé decir, es que nada pierde ni ningún detrimento sufre con tal comparación. Por arte de la perspectiva las casas se dan la mano desde el faro de Portopí, pasando por la ciudad amurallada, hasta perderse allá á lo lejos, en el término de Lluchmayor. Palma descuella sobre tantas hijuelas, con el orgulloso núcleo de sus grandes edificios, de su Lonja filigranada, de su Catedral ingente y de su morisca Almudaina, extendiendo los palacios y los caserones antiguos por todo el muro Sur y enseñando toda la crestería de sus campanarios y de sus torres, desde la del Angel hasta el minarete de Santa Clara...

Desde allí llegan á la playa el rumor apagado del vocerío y las lentas vibraciones del toque de la oración de la tarde.

(La Almudaina, 21 de Agosto de 1890)

En los primeros artículos de "Desde la terraza", Oliver canta las bellezas de la isla para a continuación proponerlas como destino de esos impulsos que se estaban produciendo entre los ciudadanos europeos de conocer otros parajes. Pero Oliver, atento a esa industria que nacía en Europa, también constata que para recibir a los viajeros, Mallorca tendría que hacer un gran cambio en muchos aspectos.

Conviene ir siguiendo el discurso de Miguel de los Santos Oliver, artículo a artículo y conocer las repercusiones que obtuvo.

Pons Fábregues Portfolio de Baleares : guía de Mallorca (1922)

fabian | 17 Novembre, 2014 19:41

En 1922, Benito Pons Fábregues (1853 - 1922), periodista, político, historiador y archivero. Titulado en Derecho y Archivero bibliotecario, Cronista Oficial (1896 - 1922) y Secretario (1909 - 1922) del Ayuntamiento de Palma, publicó en los Talleres Gráficos de la Empresa Soler Portfolio de Baleares : guía de Mallorca,

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Es una obra que me resulta interesante en muchas cuestiones. Es una guía sumamente interesante sobre Palma que recorre en cuatro itinerarios. En aquellos momentos se estaba creando el Ensanche, se había construído el edificio de los Institutos, que quedaba aislado, en un descampado. El reciente derribo de las murallas y la creación de las nuevas zonas que antes ocupaban está presente en el relato de Pons. Así, por ejemplo, en su relato no se había colocado aún la estatua ecuestre de Jaime I en la Plaza España, que entonces se llamó plaza Eusebio Estada. Indica la muy reciente construcción de la Escuela Graduada, y, enfrente de ella, un sanatorio para tuberculosos. "En una de estas avenidas se ha edificado el Teatro Balear, cuya fachada principal en vez de dar frente al paseo, se levanta en la calle que fué camino interior de la muralla". "Derribado el recinto de murallas se confunde la Plaza de Juanote Colom con la del Ferrocarril, donde, como hemos dicho, se ha plantado el parque en cuyo centro el escultor Clarasó erige el monumento a Jaime el Conquistador. En lo que fué plaza del Ferrocarril, y después de Eusebio Estada, se ha acordado por el Ayuntamiento levantar una estatua a dicho ingeniero"

Realmente, describir los enclaves en construcción de una ciudad no es tarea fácil, y esta guía se encuentra en estas circunstancias. "Junto a la iglesia de S. Antonio extiéndese un vasto solar, que fué un tiempo convento del Olivar, y después presidio: en este sitio está en proyecto emplazar la nueva plaza de abastos".

Habla de la Puerta de Jesús y del inicio del paseo de las Cuatro Campanas "Todo esto ha quedado cubierto por las tierras de acarreo que se han transportado para la nueva rasante, que ha sido preciso elevar sobre el antiguo nivel al edificar el nuevo y vastísimo Instituto de segunda enseñanza, cuya orientación contrasta con la del paseo, sin que sepamos el motivo de esta alineación. Es edificio digno de ser visitado, y al que sólo puede achacársele el poco acierto de los que eligieron para construir este centro de enseñanza un punto tan bajo de la población, entre el Hospital y el Cementerio, y a orillas de la Riera".

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Fotografía de la Guía

Es curioso e interesante este recorrido de Palma de 1922 bajo la guía de Pons Fábregues, todo lo que cuenta sobre el derribo de la parte de la muralla que da al mar, entre Atarazanas y la Puerta del Muelle. El Consulado del Mar entonces era una escuela de maestras.(Escuela Normal) y el autor sigue su recorrido por el camino de Porto Pí hacia Bellver.

Tras recorrer Palma, la guía incluye la relación alfabética de todas las calles de Palma, y, a continuación las del arrabal de Santa Catalina, seguidas por las del Ensanche de esa época.

Toda la guía está intercalada de páginas de anuncios. Hay muchos, siendo también de interés.

La sección siguiente es la de "Oficinas, Edificios Públicos y Corporaciones de Palma". Había, por indicar algunos, cuatro teatros (Principal, Lírico, Balear y Victoria - este último en la calle Fábrica -) y siete cines (Asistencia Palmesana calle Lulio; Cículo de Obreros Católicos Call; Doré en Hostalets; Moderno plaza Santa Eulalia; Moderno en arrabal Santa Catalina; Nuevo en c/ Sindicato y Protectora). Sigue relación de "Hoteles, Fondas, Restaurants y Casas de Huéspedes de Palma".

La segunda gran parte de la Guía es "Índice de poblaciones que componen la isla de Mallorca con expresión de sus vías de comunicación y modo de hacer el viaje". Es una sección amplia que recoge todas las poblaciones ordenadas alfabéticamente.

La última gran sección de la guía es "Excursiones por Mallorca".

Además de los anuncios, muchos, tiene esta guía bastantes fotografías, tanto de Palma como de las poblaciones. En la portada indica que las fotografías son de Bertrand, Bestard, Gómez y otros.

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Me ha resultado de lectura interesante, no sólo el textode Pons sino también por los anuncios. Los recorridos por Palma, especialmente de las zonas en construcción son testimonio de una ciudad en obras que, en mi opinión, son hoy interesantes.

En Pons Fabregues: algunas obras digitalizadas puse la biografía del autor.

Peña: 'Guía manual de las Islas Baleares' (1891)

fabian | 13 Novembre, 2014 13:16

Me ha sorprendido enormemente esta Guía manual de las Islas Baleares : con indicador comercial que Pedro de Alcántara Peña Nicolau publicó en 1891 en la editorial de J. Tous de Palma. Si la guía que Enseñat publicó nueve años después, en 1900, encauza el tipo de guía que posteriormente sería imitado, estableciendo unas rutas turísticas por Mallorca que dejan apartadas de ellas muchas poblaciones de la isla, esta guía de Peña es totalmente diferente. En ella no hay rutas turísticas y están presentes en igualdad de condiciones tanto Valldemossa como Porreras o cualquier otra población mallorquina, ya que Peña las presenta todas siguiendo un orden relacionado con las vías de comunicación.

Peña parte de una idea básica que expresa claramente en el Prólogo:

Para formar un completo Guia de las Baleares que llenase las aspiraciones de todo viajero sería necesario poseer conocimientos extensos y variados en todos los ramos del saber humano, y un tino especial en consignar solamente en el guía los que fuesen aplicables á nuestra localidad ó sean aquellos que pueda necesitar el que se proponga visitar nuestro pequeño archipiélago; con el fin de que resultase el libro poco voluminoso, manual y cómodo. Fuera indispensable además el ser muy práctico en el país, para poder describir las comarcas, poblaciones y objetos de toda clase con la exactitud y concisión que requiere esta clase de obras; haciendo mención de su historia, costumbres, bellezas, producciones, etc. [...]

Las ideas básicas están expresadas: un manual cómodo y útil para todos los viajeros. ¿Qué informaciones pueden necesitar "todos los viajeros"? La idea de "todo" está presente a lo largo de toda la guía - que el autor nombra en masculino: "el guía" -. No sólo necesita información sobre la historia y las costumbres y bellezas, sino también informaciones útiles sobre las producciones...

El Índice da una idea bastante clara; Indica 16 vías en Mallorca, La vía 15 es "de Santa María a Sansellas" y en su índice está: "Villa de Santa Eugenia", "Villa de Sansellas", "Excursiones y Binialí su agregado", "Villa de Costitx" y "Excursiones de id."

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STA. EUGENIA -Perteneciente al partido judicial de Palma, situada á unos 14 kilómetros de'la misma y en terreno llano con una parte de cerros. Su término municipal tiene la extensión de 1,975 hectáreas, equivalentes á 2,710 cuarteradas que producen cereales, vino, almendras y otros frutos. Su población es de 4,503 habitantes. Tiene carreteras poco conservadas. Paga por contribución territorial 11,677 pesetas, de las cuales corresponden á forasteros 3,824 id. Por consumos satisface 3,399 id. Su altura sobre el nivel del mar es de unos 160 metros. Sus coordenadas geográficas son: latitud Norte 39° 37' 17" y longitud Este 6° 31' 83".

El único edificio notable es su iglesia parroquial de reducidas dimensiones aunque ha sido ensanchada y hoy día es suficiente para su escaso vecindario.

Sus caminos vecinales son dos: 1.° El de Alaró de 3 kilómetros.— 2.º El de San Jorge de 4 id. 400 metros, que pasa por el caserío las Ollerías.

Secretario del Ayto., Rigo Gabriel.— Juez municipal, Homar Mateo.— Fiscal, Amengual Antonio.— Secretario, Bibiloni Mateo.— Párroco. Oliver Guillermo.— Profesor.Pastor Bartolomé.-- Profesora. Bestard Ana.

Médico: Palou y Bibiloni Sebastián.

Comestibles (Tiendas de): Bibiloni Antonio.— Coll Juan.— Roca Sebastián.— Sastre Martin

Dejando el ramal de Sta. Eugenia á la derechoa, sigue el camino hasta pasar por dentro el lugar de Biniali con oratorio bastante grande, dedicado á San Cristóbal, que contiene un triptico de la Crucificación del Señor: y á los 14 kilómetros se entra en la población de Sansellas

Este es el tipo de información que Peña da de cada población: sus caminos, datos poblacionales, puntos de interés, nombres de jueces, profesores, autoridades, y la lista de todos los comercios existentes. Es una información amplísima sobre todo lo que un viajero - cualquiera que fuere - puede necesitar en cualquier momento. Es en verdad "un guía" curioso que todo lo sabe. Asombroso.

Resulta curioso que las poblaciones costeras de la isla, muchas de las cuales fueron creadas posteriormente a esta guía, indican en informaciones si ya fueron nombradas en esta guía de Pedro de Alcántara Peña. Así, por ejemplo, en la Mallorca travel leo: "El topónimo Porto Cristo aparece citado por primera vez en 1891 en la ´Guía Manual de las Islas Baleares´ de Pere d´Alcántara Peña."

La guía, de 480 páginas de información más otras 72 páginas de anuncios, presenta 8 planos y 23 láminas fotográficas. Está muy bien en cuanto a índices, presentando el general, muy minucioso, y otro alfabético de poblaciones "y puntos".

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Tabla para reducir pesas antiguas de Mallorca

También son muy curiosas sus páginas iniciales pues incluye informaciones sobre transportes, baños termales, cuerpos consulares, ferias, fiestas, ferro-carriles, mercados, medidas mallorquinas, vapores correo, travesías por mar, faros e incluso semáforos (se refiere a semáforos marinos: "En la Punta del Lebeche de la isla Dragonera. / En el Cabo Bajolí de .Menorca".

Realmente tanto se parece a una guía como a una enciclopedia o un listín de páginas blancas, pareciéndome un híbrido de varios tipos de publicación. Curiosa, interesante y originalísima.

Enseñat: Guide illustré des Îles Baléares (1900)

fabian | 12 Novembre, 2014 18:14

A lo largo del siglo XIX viajeros franceses escribieron sobre Mallorca. Grasset de Saint Sauveur, George Sand, Germond de Lavigne, Gaston Vuillier, etc. No puede extrañar que una de las primeras guías turísticas de Mallorca fuera en Francés como la Guide illustré des Îles Baléares realizada por Juan Bautista Enseñat, editada por J. Tous en 1900.

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Sus contenidos son: Préface; Les Îles Balears (historia); Voies de communication (enumeración); De Barcelone á Palma (descripción); Palma (descripción e historia de la ciudad y de los monumentos, calles, iglesias, casas señoriales, etc.); La Plaine (descripción con notas rápidas del trayecto Palma - Santa Maria - Binissalem - Inca - Sineu - Petra - Manacor - Felanitx - Manacor); Les Grottes (Drach, Artá, con descripciones largas de salas, lagos, anécdotas, etc): Pays de montagne (En tren de Manacor a La Puebla; en coche a Alcudia, visita; desde Alcudia a Pollensa con indicaciones sobre Formentor, Castell del Rei, Cala San Vicente; de Pollensa a Lluch; de Lluch a Sóller con indicaciones sobre Escorca, Puig Major; Biniaraix, Fornalutx, Puerto de Sóller; de Sóller hacia Deyà y Valldemossa con indicaciones sobre Son Marroig, la Foradada, la Estaca. Miramar y, ya en Valldemosa, indicaciones sobre la Cartuja y el Palacio del Rey Sancho; hacia Palma, visita a Raxa); Minorque: De Mahon á Ciudadela; y Les Pityuses.

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Es pues una guía muy completa para un viaje (132 páginas) y amena. Va acompañada con dibujos de Sarmiento que parecen fotografías

Las rutas mallorquinas de Palma a Manacor y La Puebla se hacen en tren y la de montaña, desde La Puebla a Sóller en coche de caballos.

De Juan Bautista Enseñat ya escribí su biografía en Juan Bautista Enseñat: Algunas obras digitalizadas.

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En el Prólogo de esta guía, cita a Pedro de Alcántara Peña y su guía como antecesora.

Implantación del Sistema Métrico Decimal (Mallorca 1852)

fabian | 11 Novembre, 2014 16:21

Nociones preliminares

P. ¿Qué se entiende por unidad de medida?.

R Se da el nombre de unidad de medida y á veces simplemente medida á un tipo convencional, autorizado por la ley , ó por el uso para apreciar la cantidad ó dimensión de todos los objetos de su misma especie.

P. Me aclararía V. esto con algunos: ejemplos?

R, Con mucho gusto. cuando se dice que una pieza de tela.tiene de largo 23 varas , que la superficie del pavimento.de una sala es de 100 pies cuadrados, en el primer caso la unidad de medida es la vara lineal, y en el segundo el pie cuadrado.

P. En qué consistirá pues medir?

R. Medir no será otra cosa que la comparación de la unidad de medida con los objetos que deseen medirse , no será mas que averiguar las veces que estos contengan aquella.

Un texto exclusivamente didáctico, de pregunta - respuesta a lo largo de sus 35 páginas, que explica el Sistema Métrico Decimal es este Esplicación [sic] del nuevo sistema de pesas y medidas llamado sistema métrico decimal por B.A. y F. de Bartolomé Álvarez y Fiol publicado en Palma por la Imp. de Francisco Ramis en 1852.

Su inclusión en esta Biblioteca Digital la da ya la expresión "nuevo sistema de pesas y medidas" del título y el año de su publicación pues si bien la ley de unificación de pesos y medidas fue de 1849, la Comisión que recogía la multiplicidad de las que se utilizaban en España indicando su conversión al Sistema Métrico Decimal (SMD) no emitió su informe hasta 1852. Esta unificación de las medidas tuvo varios intentos en distintos siglos y su unificación al SMD no se logró sino hasta hacia 1880.

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Medidas en la prensa de 1789

Este libro no da cuenta de las medidas que se utilizaban en Mallorca. Para ello habría que acudir a algunas páginas de Artifex Balear en las que Miquel Ramis las indica con sus equivalencias al SMD.

También Francisco Sevillano Colom publicó en la revista Mayurqa de 1974 el artículo Pesas y medidas en Mallorca desde al siglo XIII al siglo XIX (pdf) e indica:

Puede parecer, por lo tanto, inútil volver a hacer referencia a las antiguas pesas y medidas medievales y de uso anterior al sistema métrico decimal. Mas la realidad de los archivos y de la copiosa documentación en que se halla mención de aquellas pesas y medidas obliga, si no a todo et mundo, sí a los investigadores e historiadores, a conocer los nombres y equivalencias de aquellas pesas y medidas tan frecuentemente mencionadas en la documentación mallorquína.

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Mas para una lectura rápida que dé una idea sobre la historia del tema sobre las medidas en Mallorca, recomiendo el artículo Mercados, pesos y medidas en las plazas que Bartomeu Bestard publicó en el Diario de Mallorca del 1 de diciembre del 2013, del que recojo algunos párrafos:

Tras las conquista de Madina Mayurqa, ya en marzo de 1230, Jaime I otorgó un privilegio para los futuros colonos de la isla: estos podrían establecer sus propias pesas y medidas, con las que podrían mercadear libremente. En 1247, el mismo monarca concedió el tener mercado de cereales. Fue entonces cuando se colocó la quartera o cortera –medida de capacidad para el grano, equivalente a unos setenta litros– para medir y regular las medidas del trigo y otros cereales. En privilegios sucesivos esas franquicias fueron ratificadas tanto, primero, por los reyes de Mallorca, como, posteriormente, por los de Aragón. La utilización de esos pesos y medidas se realizaban durante las transacciones comerciales y en los mercados que se instalaban en las diferentes plazas de la ciudad. El bullicio cotidiano de la ciudad transcurrió en esas pequeñas plazas y calles. Una parte del nomenclátor de la Palma histórica nos recuerda que todo este mundo existió un día: la plaza de la Quartera; calle de Quartereta; del Pes de la Farina, del Pes de la Palla, Banc de s´Oli, calle del Vi... son algunos ejemplos. Otros desaparecieron, como la plaza del Pes del Carbó, del Segell.

[...] En 1302, el rey Jaime II regularizó el uso de la plazas públicas que pertenecían a la Universidad de la Ciudad y Reino, ordenando que sirviesen únicamente de mercados y otros servicios públicos. Jaime III, fue más allá, pues impuso, para mayor garantía, que las medidas que se realizaban en los pesos y mercados oficiales debían ir marcadas por un sello o marca oficial de los jurados del reino. Aquí tienen su origen medidas como las barcelles (algunas conservadas en el Ayuntamiento de Palma, aunque la más antigua se conserva en Sineu), almuts y mig almuts; quartins, mig quartins y botes; los palms, vares y unces mallorquinas... De esta manera se dispusieron unos oficiales que controlaban el peso y mesuras de los productos. Además, en las plazas no solo se pesaba o se vendía un solo producto, sino que se podían atender otros, incluso el mercado de esclavos. Por ejemplo, en la plaza del Pes de la Farina, también se vendían esclavos norteafricanos.

A partir del siglo XVI el sistema de medidas y pesos empezó a presentar algún que otro problema originado básicamente por la introducción de nuevos pesos y medidas propuestas, tanto por parte del mercado internacional, como por algunos oficiales reales. Ante esta posibilidad de cambiar el sistema tradicional la Universidad se mostró siempre hostil. En cambio, sí se preocupó de afinar las medidas y pesos. Por ello en 1669, se encargó al jesuita P. José Zaragoza y al ingeniero Vicenç Mut que hiciesen las pertinentes observaciones para que el sistema de medición fuese más justo. También se dispuso que los oficiales de los pesos y medidas obtuviesen los debidos patrones de medidas, los cuales estaban depositados en la Sala de Cort (pesos, barcelles, almuts...). Allí podrían acercarse siempre para comprobar las demás pesas y medidas usadas en las plazas y mercados. En esa misma línea de resolver los problemas de los pesos y medidas, en 1678, los jurados de la Universidad publicaron unos capítulos en los que se recogían todas las franquicias, privilegios, ordenanzas, usos y costumbres por las que se regía el antiguo Mostasaf.

Con los nuevos aires del siglo XVIII, hubo algún intento de unificar los pesos y medidas en toda España, tomando como modelo el sistema de Castilla. Y, como era tradicional, las autoridades de la isla se opusieron contundentemente. En 1734, publicaron bajo el título de "Incombenientes y daños a que quedaría expuesta la Isla y sus naturales con la execución y práctica de otras varias medidas y pezos y las consequencias que de ello podrían llamar", una memoria en la que se justificaba su oposición al intento de unificar los pesos y medidas.

Pero este problema, no era solo un problema español, sino que alcanzaba todo el mercado internacional. Según cuenta Francisco Sevillano Colom, "en 1736, los ingenieros franceses La Condamine, Godin y Bonguer, junto a los españoles Jorge Juan y Antonio Ulloa, efectuaron medidas en Francia y en el Perú y determinaron una cierta medida equivalente a la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre y la llamaron metro. De él se derivan los múltiplos y submúltiplos y todo el sistema métrico decimal". En Francia, en el año 1799, se construyó un prototipo de metro patrón en platino y se promulgó la ley que adoptaba el sistema métrico decimal. En España, Gabriel Ciscar y Agustín Pedrayes fueron los encargados de realizar el mismo cálculo y el mismo patrón de platino. En 1849, la reina Isabel II promulgaba en San Ildefonso, el sistema métrico decimal. A partir del 1 de enero de 1852 fue obligatorio el uso de este sistema en toda España.

Y en este punto es cuando entra este libro de Bartolomé Álvarez y Fiol que tiene como finalidad explicar el novedoso Sistema Métrico Decimal, libro que muestra lo "nuevo" y que oculta lo "antiguo o tradicional", lo cual quizás hacen todo libro y toda palabra: mostrar y ocultar.

No puedo acabar este tema sin recordar la figura de François Arago en Mallorca - 1808 midiendo el meridiano de París, lo que daría la definición del "metro".

La cuyna mallorquina : colecció de receptes (1897)

fabian | 10 Novembre, 2014 16:45

Manera de servir un dinar

En la taula hey haurá platillos per fer gana tals com els siguents: Ravenets, tàperes , olives, envinagrat , tayades de sobressada, fonoy marí en conserva, pebres, etc. etc.

Se treu en primer lloch un puré. Després una sopa forta de bon brou. Després el bollit de carn y de verdures . Al entretant se serveix bon vi de past del corrent.

Después se treuen varies castes d'aguiats ab salses y á lo últim els rostits , ab enciams cruhus.

Y á continuació venen les fruytes.

Després de les fruytes els plats dolsos y s' ensatan els vins generosos.

Els jelats es lo derrer y quant ja está acabat el dinar se treu el café y els licors sian els que sian, y xigarros p' els que sian fumadors.

Este libro de cocina mallorquina se titula La cuyna mallorquina : colecció de receptes de cok que publica un aficionat á menjar per viure. Es de 1897 y fue publicado por la Imp. d´en Bartomeu Reus de Felanitx. El ejemplar digitalizado es de la 2ª edición "amb el llibre complet del licorista y del cafeté". Tiene 148 páginas. No indica el nombre del autor.

cuina

Cuatre mots de la veritat

Encara que jo sia pajés y nat á Biniarroy que es el llogueret mes elevat de Mallorca y per lo mateix el mes prop del cel, no per axò deix de coneixe que he estat de terra y hé terretjat. Cuant era jove, per veure si perdria el pel rucá , y m'emprimería una mica, vaitx aná á Ciutat,, me vaitx posá á serví á una casa de cavaller, y cuant milló me trobava y mes á gust me contemplava dins aquella gran cuyna que hi havia, vaitx caure quinto; y cuant en el corté veren que no era bò per rés me feren ranxé . Sense sortí de la cuyna del corté vaitx fé carrera perqué vaitx arribá á esser cabo primer de ranxers y encarregat de la minestra. Presa sa llecencia absoluta me vaitx casá amb una atlota cuynera, binisalemera, per més senyes, qu'era tota una dona per una casa. Estava amb una senyora molt entesa que 1'estimava com si fos la nineta del seus uys y li fé ensenyar de lletjir, escriurer, les quatre comptes, fer calsa, cosir, y sobre tot el fer totes les feynes d' una casa desde la de renta r y fer una bugada bona y blanca com la.tèfa de la neu, fins la de cuynar, aguiar un porch y sebre fer tota casta de pastes, conserves y licors.

No tenguerem infants y ella ab el temps se pogué colocá de majordoma á ca un senyó canonje de qui fa fé, mentres que jo feya de cuyné á una fonda molt acreditada.

Tots dos teníam bona colocació, bon salari y sa teca franca; y ja ho creen que poguérem arreplegá més dobbles de vint que no volíam. A n' els pochs anys, cansats de passà pena y ab so ronyó més clos que el d' una anyella de cordeta, volguérem viure á canostra ab tota llibertat y donarmos vida de princeps. Desde aquest día comensá á desacreditarse la fonda ahont jo estava, y á anar cop-piu el senyor canonje que sa meua dona servía, y dins un any la fonda fé uy, el canonje fonch mort y les dues cases s' hagueren acabat para sempre.

Tots dos tenguerem un gran sentiment d' aquest a desgracia ocasionada á dues families per volé noltros está bé dins canostra, fins á n' el punt de no tení sa conciencia del tot tranquila y de confesarmos d' aquesta determinació.

El vicari mos tranquilisá, y mos aconseyá que per acabar d' estar tranquils publicassem en forma de receptes tot cuant sabíam per menar una casa com un pern de rellotje, y per conseguir que les senyores y dones de caseua, que per economía donen cualque passada p' el rebost y posan els seus ulls demunt els fogons, pugan fé anà sa casa dreta com un fus, viurer lo més bé posible dins aquesta vall de llàgrimes, y fer ab les seues precioses mans la delicia de sos marits y de sos infants y fins y tot la de les seues amigas de fora casa.

Aquest llibre es el cumpliment d' aquell acertat consey, y esper que vosaltres, esposes ditxoses, 1'aceptareu ab gust per poder viure llargament sobre la terra juntament ab la barquera d' infants que Deu vos haja donat.

Ara, comensem ab nom de Déu.

De la Exposición de Productos Baleares 1910: Paseo de Sagrera y primer avión

fabian | 06 Novembre, 2014 16:22

Hubo un tiempo en que la mar llegaba a los pies de la Lonja de Palma, pero no sabría decir cuándo.Luego se echó tierra sobre la mar y hubo una explanada. y más tarde, en la noche del 23 de junio de 1910, el arquitecto Gaspar Bennazar construyó un paseo, el Paseo de Sagrera. Al cumplirse el centenario, Raquel Galán nos lo cuenta en El paseo Sagrera cumple un siglo (DM, 20/06/2010). El motivo de la construcción era la inminente celebración en ese espacio junto a la Lonja de la Exposición de Productos de Baleares que se celebró desde el domingo 26 de junio al 4 de julio de 1910.

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El mar llegaba junto a la Lonja

El día 24 de junio, el Ministro de Fomento, don Fermín Calbetón, para asistir a esta exposición de Palma, viaja de Madrid a Barcelona. Entre sus acompañantes van los diputados a Cortes de Palma, el señor Valenzuela y Conde de Sallent y el Marqués de la Cenia. Esa misma mañana del día 24, llegaba a Barcelona el buque "Miramar" con una comisión con el objetivo de "acompañar al ministro en su visita a Mallorca". Era una comisión numerosa de 20 personas en las que se encontraban la Cámara de Comercio de Palma (presidente, vicepresidente, contador y vocales); los vocales de la Isleña Marítima; una comisión del Círculo Liberal; un representante del Consejo de Agricultura y representantes de la prensa palmesana, directores de "Diario de Palma", "La Almudaina", "La Tarde", "Correo de Mallorca" y de "La Última Hora". A las nueve de la noche, la comitiva del Ministro y la comisión isleña embarcaron en el Miramar con rumbo a Mallorca. El Ministro traía una orden que era esperada: la orden provenía del General Weyler para que se desmantelara el polvorín del Hornabeque.

Para esta Exposición se había preparado un interesante Programa con múltiples actividades que la Universitat Pompeu Fabra ha digitalizado en forma de fotografías y que dan origen a este escrito.

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Preparación del Paseo de Sagrera para la Exposición

Pero también podemos seguir la información sobre esta Exposición, iniciada con la sorpresa de la construcción del Paseo de Sagrera, a través del periódico "La Tarde", digitalizado por el Ministerio de Cultura y existente en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. Pero la información sobre esta Exposición se halla bajo el título de "Semana Deportiva".

Pongo los enlaces: Día 23; Día 24; Día 26; Día 27; Día 28; Día 29; Día 30 de junio; Día 1 de julio; Día 2; Día 4; Día 5; Día 6; Día 7 de julio.

Las reformas de Palma

El Paseo de Sagrera

Ayer por la tarde se hizo pública la noticia de que el Ayuntamiento iba á poner en pràctica una importante reforma, que hacia tiempo había acordado y sobre la que guardaba la más absoluta reserva.

El vecindario de Palma quedó ayer gratísimamente sorprendido por la construcción rapidísima del nuevo paseo de Sagrera:.

La construcción de este paseo se ha hecho coincidir con la «Semana Deportiva», lo cual es doblemente satisfactorio.

De esa reforma cabe la gloria á todos los concejales que componen nuestro Manicipio sin distinción de matices ni de partidos,

Todos nos debemos felicitar y felicitamos sinceramente á nuestra Corporación no sólo por la reforma sino por el esfuerzo que representa el que en una noche se haya construido dicho paseo, que hace recordar el caso de la construcción del Paseo del Borne.

Lo que nos importa á todos hacer es procurar por todos los medios posibles que éste paseo quede, que el esfuerzo del Ayuntamiento no resulte estéril.

Las obras

Las obras empezáronse ayer por la noche. En ellas hay empleados 200 peones, que se dedican á rellenar el piso con tierras que 60 carros trasportan del baluarte de Homabeque y de la explanada ue Santa Catalina.

Durante bastante tiempo el Ayuntamiento tenia empleados en distintos sitios gran número de obreros para que extrajeran tierra suficiente con objeto de tenerlo todo preparado. A más de los peones citados había buen númere de albañiles para la colocación de los bordillos del Paseo.

Dicho paseo llegará hasta el baluarte de Chacón aunque se dejará un trozo para que los carruajes y carros puedan pasar de un lado á otro.

El arbolado

El arbolado que se coloca son palmeras la mayoría de las cuales son muy crecidas. El hecho de haber elegido el Ayuntamiento la palmera para el nuevo paseo ha producido mucha satisfacción, no sólo por la gallarda hermosura del árbol sino porque simboliza el nombre de nuestra capital.

Frente á la Escuela do Comercio, en la Plsxa de La Lonja, y en la Plaza de Atarazanas se están construyendo jardines. Estos es muy probable que también queden terminados esta mañana.

El alumbrado

É! paseo estará alumbrado por doce arcos voltaicos y doce faroles de gas. Cada farol tendrá diez mecheros, aunque hay que tener presente que dichos mecheros son de poca potencia; sin embargo el paseo estará bien alumbrado. Las.columnas de los faroles son nuevos, y los faroles los tenía el ayuntamiento.

También se han construido unos cincuenta bancos los cuales serán instalados á los lados del paseo.

Hasta hora muy avanzada de la madrugada estuvieron en el nuevo paseo de Sagrera el Alcalde y los Concejales. En dicho.sitio reinó durante.toda la noche una extraordinaria animación,

Por estos .ligeros datos ya pueden comprender los lectores la importancia de la reforma con que nuestro Ayuntamiento, á quien felicitamos sinceramente, ha querido sorprender al vecindario, contribuyendo á la brillantez de la «Semana Deportiva.»

La Tarde, Día 23 de Junio de 1910, pág. 2

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Otro acto que ha quedado para la historia de esa "Semana Deportiva" es el que se realizó el miércoles 29 de junio. El Programa indicaba lo siguiente: "A las 6. Gran Fiesta de Aviación en el Hipódromo de Son Macia por el notable aviador Julien Mamet, sobre monoplano Blariot. Maniobras en la pista y vuelos de altura y distancia.".

La fiesta de aviación

¡Grande, emocionante espectáculo el de la Aviación, que por primera vez presenciará el público de Mallorca! Ayer á las cinco se hicieron las pruebas de motor y á las seis y media las del funcionamiento del aparato. A estas pruebas juntamente con otras personas fuimos atentamente invitados por el Sr. Birazel.

Las pruebas dieron un resultado magnífico, que hace augurar el éxito más completo para la gran fiesta de esta tarde. Julien Mamet montado en el aparato cruzó rápidamente la pista; se remontó al aire, como un pájaro inmenso, monstruoso; el motor, agitándose velozmente, zumbaba como zumban los aleteos de una inmensa bandada de aves. Luchó contra el viento, que le impidió hacer una virada; luego se remontó para buscar una zona de aire que le fue más propicia para la maniobra que intentaba.

El célebre aviador cruza majestuosamente el espacio, y viene á caer correctísimo ante la tribuna de los invitados. Fué aquel un momento de impresión grandísima. Involuntariamente juntamos las manos para aplaudir. El héroe del progreso moderno ha maniobrado con una precisión admirable. ¡Qué grande y qué emocionante espectáculo!

Renunciamos á dar más impresiones de estas pruebas para no desflorar las que aguardan al público esta tarde.

Digamos por de pronto que Mr. Mamet es un aviador inteligente, sereno y temerario; y que no en vano ha conseguido la fama de que viene precedido.

La Tarde. Día 29 de Junio de 1910

Así pues, constato tres acontecimientos importantes de aquella exposición de 1910. La creación del Paseo de Sagrera, que se creó provisionalmente y que ya a finales de la Exposición se recibió la autorización de que quedara definitivamente. También el desmantelamiento del polvorín de Hornabeque y el primer avión que voló sobre Mallorca.

Del Paseo de Sagrera nos habla mallorcatreasure.blogspot que muestra varias fotografías antiguas. El vuelo de Mamet lo cuenta Laura Jurado en El hombre-pájaro pionero de los cielos mallorquines. Vuelo del que en "La Tarde" de los días siguientes tuvo diversos escritos de asombro.

Tesis doctoral: La restauració històrica de la llotja de Palma de Mallorca (1866-1905)

fabian | 05 Novembre, 2014 10:38

  • Título: La restauració històrica de la llotja de Palma de Mallorca (1866-1905). Lliçons d'una intervenció vuitcentista
  • Autor: Enric Dilmé Bejarano
  • Departamento: Universitat Politècnica de Catalunya. Departament de Construccions Arquitectòniques I
  • Fecha: 17-10-2014
  • Enlace: Tesis doctorales en Red

Lonja
Vista de Palma de Mallorca en l'encapçalament de l'Apéndice 3° o Memòria sobre la lonja de Palma que G. M. de Jovellanos va escriure entre 1802 i 1808.

La recerca que presentem gira a l'entorn de la inèdita intervenció vuitcentista a la llotja de Palma de Mallorca (1866-1905). Duta a terme en ple procés de formació de la restauració monumental, es va impulsar amb un important discurs teòric i pràctic del qual se'n poden extreure alliçonadores nocions per l'exercici actual de la disciplina. Per tal d'emmarcar l'estudi es fa una ullada prèvia al panorama legal i teoricopràctic de l'Espanya de la segona meitat del segle XIX, tant d'àmbit nacional com local, posant una atenció especial en l'activa Comissió Provincial de Monuments Històrics i Artístics de Balears i en la més important, encara per a nosaltres, Subcomissió per entendre en les obres de restauració de la llotja. Es repassa la normativa de protecció del patrimoni i la seva evolució, les intervencions contemporànies, tant d'àmbit hispànic com del medi illenc, que van influir en la restauració de la llotja i ens apropem, en la mesura del possible, al pensament dels impulsors de l'actuació. Un cop esbossat el context, la investigació es recolza en el nou mètode objectivosistèmic de la restauració arquitectònica, dels arquitectes José Luís González i Albert Casals (2013), per tal d'avaluar l'actuació a la llotja en una doble direcció: la de la preservació deis valors que havien detectat els responsables de l'actuació i la dels preceptes que acabarien configurant la disciplina respecte a la preservació dels valors que els impulsors de la restauració havien detectat i, respecte als preceptes que configuren la disciplina. Per desenvolupar el primer apartat es fa una caracterització de la llotja, en l'espai i en el temps, a través de criteris de discriminació disciplinaris i socials. A continuació es passa a determinar la valoració que es va fer del monument en la seva triple condició: instrumental, significativa i documental. La comparació d'aquesta valoració inicial amb l'obra acabada ens informa sobre el grau rellevant de preservació dels valors fonamentals de la llotja que es va assolir amb la intervenció vuitcentista. La segona part de la nostra anàlisi parteix de la documentació que la intervenció va generar i de l'observació directa del monument amb el propòsit de veure la solució que es va donar a qüestions bàsiques de la disciplina com ara l'autenticitat, el fals històric, la discernibilitat, la valoració artística, la pàtina, la integració tècnica i l'adequació a l'entorn. Aquesta part descobreix una actuació voluntàriament continguda que contrasta amb el corrent que aleshores imperava: intervencions completives, reparacions utilitàries, reformes historicistes o reconstruccions estilístiques segons la lliure interpretació dels postulats imperants de Viollet-le-Duc. La nostra investigació repassa a més l'interessant epíleg de les discussions sobre el resultat assolit entre impulsors i detractors. D'aquesta confrontació de parers en deriva un procés crític que afegira nous arguments sobre la restauració de la llotja i, de retruc, sobre la disciplina. Criteris contemporanis com són la intervenció mínima o el fals arquitectònic, o conceptes tant actuals, en l'àmbit de la protecció de béns culturals, com el de patrimoni mundial que "a posteriori" es posen sobre la taula, donen encara més sentit a una investigació com la que presentem. El treball s'acompanya finalment d'una sèrie de documents exhumats de tots els expedients d'obra, dipositats en arxius locals i estatals, sobre les intervencions a la llotja dutes a terme entre 1866 i 1985. S'adjunten també una sèrie d'imatges i plànols històrics, així com un seguit de dibuixos d'elaboració pròpia que ens han permès, per una banda, corregir certes errades historiogràfiques que s'arrossegaven des dels primers estudis sobre l'edifici i, per altra, facilitar la interpretació gràfica de les solucions proposades en el debat sobre la restauració de la llotja

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Los comienzos del Grand Hotel de Palma

fabian | 04 Novembre, 2014 19:48

Joan Carles Cirer Costa, profesor e investigador sobre turismo tiene una interesante obra sobre el tutrismo balear (obra); es una lástima que su tesis doctoral (Els orígens de l’èxit turístic balear: c1850-1936 no esté en Internet, así como sus artículos o estudios en Documenta Balear.

En Internet sólo he encontrado un artículo titulado De cuando el paquete turístico constituía un elemento de innovación turística (2009) cuyo resumen dice así:

En este trabajo presentamos un ejemplo histórico de innovación radical por partida doble, ya que el fracaso de un proyecto rupturista. un hotel de gran lujo en la España de 1903, indujo la introducción de una segunda innovación, los paquetes turísticos. Analizamos aquí los elementos novedosos que se derivaron del primer gran proyecto empresarial español enfocado a sa tisfacer la demanda de turismo vacacional europeo.

El "gran hotel de lujo en la España de 1903" es el Grand Hotel de Palma realizado por Joan Palmer Miralles (1849 - 1920), quien al regresar de Uruguay con una fortuna alcanzada fabricando calzado, la invertió construyendo el Grand Hotel y el Hotel Victoria.

El artículo de Joan Carles Cirer no se centra en los valores arquitectónicos que podemos encontrar usualmente ((wikipedia) sobre este edificio "un estableciniiento hotelero de gran lujo, sin igual en la España del momento y que se mantendría como el mejor hotel español hasta 1910. cuando fue inaugurado el Hotel Bitz de Madrid", sino que se centra en su explotación turística.

No hay que decir que Palmer no solo hizo construir un hotel de lujo con los mayores adelantos del momento (agua corriente, instalación eléctrica, ascensor, etc,) sino que contrató a personal cualificado con experiencia en el turismo extranjero. El Grand Hotel abrió sus puertas el 9 de febrero de 1903 y, sin embargo, cuatro años después constataba su fracaso cerrando en julio (¡!) de 1907 sus puertas.

noticia
"en verano los turistas visitan menos la isla"

El fracaso del Grand Hotel

La explotación comercial del hotel resultó un fracaso. Su director gerente, A. Albareda, explicó en la prensa local —que siguió los avatares del Grand Hotel con gran atención— que el negocio no funcionaba debido a la soledad de su establecimiento. Constataba el error de apreciación que habían cometido los promotores al creer que Palma de Mallorca podría atraer ricos rentistas dispuestos a pasar todo o una parte importante del invierno en la isla. La realidad era que muy pocos clientes se adaptaban a ese perfil de rentista rico e indolente que tenían en mente los promotores. Albareda constataba que ese tipo de clientela exigía mucho más que un hotelquería diversiones de primera categoría ópera, teatro, casinos, conciertos y, sobre todo, una masa crítica mínima de personas de su mismo rango social.

¿Qué había sucedido? Pues que Palmer y Albareda habían sucumbido ante la avalancha de información que les había llegado procedente de los periodistas e intelectuales locales que. en última instancia, resultó errónea. [...]

[Palmer] dejó que su principal decisión empresarial, la construcción del Grand Hotel, se desarrollara según el paradigma turístico vigente en Mallorca en esos momentos, representado por las ideas de Oliver y Amengual. muy alejadas de las que tenían los pocos malloiquines que estaban realmente en contacto con el naciente negocio turístico: los fondistas tradicionales.

La defección de Albareda y Truyols dejó a Palmer solo ante una situación ciertamente complicada ya que las cuantiosas inversiones realizadas eran de carácter hundido, de muy difícil recuperación si se decidía abandonar el negocio turístico. Palmer optó, en primer lugar, por cerrar temporalmente el establecimiento —julio de 1907— y por paralizar las obras de ampliación de su negocio que en ese momento se realizaban, consistentes en la construcción de un pequeño hotel restaurante junto al mar. —el Victoria—. Se imponía un cambio radical de estrategia.

Joan Palmer, cuando abrió el Grand Hotel, desconocía totalmente el negocio turístico, ya que su experiencia empresarial procedía de los sectores industrial y comercial. vinculados siempre a la zapatería. Pero durante los cuatro años que el establecimiento estuvo abierto en manos de Albareda aprendió con rapidez y aplicó ese conocimiento para reposicionar de forma radical su negocio.

En primer lugar, constató que las "ricas familias europeas" por las que suspiraban Oliver y Amengual no tenían el más mínimo interés en visitar Mallorca. En segundo lugar también había comprobado que el Grand Hotel no estaba vacío, si que atraía a un número creciente de clientes pero el problema radicaba en que éstos permanecían en sus instalaciones muy poco tiempo: una o dos noches, una semana como máximo. En tercer lugar, era evidente para cualquier observador avezado —y Palmer lo era. sin ninguna duda—, que las fondas tradicionales no sufrían ninguna crisis de ventas. al contrario, se iban ampliando con regularidad a la vez que mejoraban sus instalaciones.

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Precios turísticos 1910

Los turistas que efectivamente visitaban Mallorca —que los había—, respondían a una tipología bien distinta a la percibida inicialmente por los promotores del Grand Hotel. No eran potentados sino profesionales cualificados —médicos, profesores, funcionarios— que ahorraban una parte de sus ingresos para gastarlos en un viaje. Este tipo de clientes no podían asumir la factura de los hoteles de gran lujo ni apreciaban en exceso los servicios que ofrecían este tipo de establecimientos, ya que querían ver cosas en sus viajes, querían contemplar paisajes, ver monumentos, introducirse en las cuevas. Se trataba de un turismo mucho más activo que el tradicional —que dedicaba la mayor parte de su tiempo a permanecer en el establecimiento cultivando la vida social— y que no tenía tiempo de disfrutar de las costosas atenciones que dispensaba un hotel de gran categoría a sus clientes.

Los nuevos turistas deseaban ver cosas.sobre todo, deseaban ver todo aquello que aparecía descrito en la abundante literatura de viajes que se generó a lo largo del siglo XIX. [...]

Este fracaso inicial hizo que Palmer modificara el proyecto del Gran Hotel y del turismo en Mallorca ofreciendo ya un hotel digno, ya no de gran lujo, que ofrecía actividades, excursiones, medios de transporte, etc. a precios más asequibles.

Una nota que me ha interesado quiero añadir. En 1913, cuenta Joan Carles Cirer, se celebró una "Exposición Balear Permanente" por parte del Club Mallorca "empresa había nacido unos años antes dedicándose a la organización de excursiones por la Sierra de Tramontana. Ese año amplió su oferta al sector turístico a través de una galería para turistas, un local en el cual los visitantes podían adquirir todo tipo de productos típicos de la Isla: vinos, licores. bordados, etc. A la vez esta entidad actuaba ya como una agencia de viajes receptora moderna: representaba diversos hoteles locales, organizaba excursiones, vendía entradas para las cuevas con antelación. facilitaba guías e intérpretes y alquilaba todo tipo de inmuebles específicamente a turistas."

Muy buen artículo de Joan Carles Cirer que invita a conocer una historia que desconozco: la del turismo en Mallorca.

Las dos imágenes de este artículo las he recogido de Temporada turística de Mallorca al 1907 y Qué costava venir de turista a Mallorca a l'any 1910?, ambas de Les Finestres del Temps.

La imagen que reproduce los precios hoteleros de 1910, tal como indica el blog indicado, es una página de un folleto de 40 páginas realizado por la Cámara de Comercio de Palma titulado "Exposición de Productos de Baleares", impreso por J. Tous y digitalizado en forma de fotografías por la Universitat Pompeu Fabra.

Tesis doctoral: Hub balear

fabian | 04 Novembre, 2014 15:15

  • Título: Hub balear : análisis de una alternativa de 'short sea shipping' dentro del Mediterráneo occidendal
  • Autor: Ignacio Galiano Pomar
  • Departamento: Universitat Politècnica de Catalunya. Departament de Ciència i Enginyeria Nàutiques
  • Fecha: 03-10-2014
  • Enlace: Tesis doctorales en Red

El objetivo principal de la presente tesis es determinar la posibilidad de instalar en el puerto de Palma un centro de redistribución de carga rodada en el Mediterráneo Occidental, para ello es necesario llegar a analizar distintos objetivos parciales imprescindibles para el objetivo principal. - La determinación de los flujos comerciales bilaterales entre los distintos países que componen la cuenca. - Localización de las fuentes de producción o recepción que intervienen en el intercambio bilateral, o de terceros países, que utilizan estos puertos para desarrollar su actividad mercantil. - Análisis de las actuales líneas de corta distancia para buques de carga rodada, valorando el tipo de buque y su ocupación media. - Análisis de optimización de las rutas ya existentes, con nuevas propuestas presentadas en las presente tesis. - Describir y evaluar las infraestructuras actuales y proyectadas en el puerto de Palma. - Determinar la viabilidad del proyecto, mediante una metodología de valoración propuesta por el autor, adecuada al escenario de estudio y basándose en los objetivos parciales indicados anteriormente. Como hipótesis inicial debemos valorar la situación estratégica que el puerto de Palma tiene en el contexto del análisis, ya que se encuentra a medio camino y centrado en las rutas ya existentes. Basándonos en el análisis de todos los parámetros referenciados anteriormente el objetivo final de la presente tesis es valorar, como alternativa al transporte de corta distancia en el Mediterráneo Occidental, la instalación de un puerto Hub en Palma. Durante la elaboración del presente trabajo hemos intentado analizar las posibilidades de que el Puerto de Palma se pueda convertir en un futuro puerto HUB en el duro mercado de las líneas de corta distancia. En el transcurso del trabajo hemos intentado analizar distintos factores que podrían afectar a la instalación de un centro de redistribución de cargas, considerando como positivas: Situación geográfica, facilidad de recalada, disponibilidad de atraques, infraestructuras portuarias adecuadas, servicios complementarios desarrollados, centro turístico a nivel mundial, posibilidad a medio plazo de ampliación de infraestructuras, mayor ocupación, mayor rentabilidad para las navieras, desarrollo de los países del Magreb. En el anverso podríamos considerar: Déficit en el desarrollo de líneas S.S.S., escasa actividad de empresas españolas en líneas de corta distancia, no entrar en las prioridades de la Autoridad Portuaria el desarrollo de un puerto HUB, mayor coste del trayecto, por duración de las escalas, mayor distancia, incremento del coste de combustible, aumento de la velocidad para mantener rotaciones, costes de tripulación mayores al aumentar la ocupación. A raíz de nuestro análisis consideramos que Palma podría albergar, dadas sus condiciones, un puerto HUB para carga rodada pionero en el Mediterráneo Occidental, ventaja que deberíamos aprovechar dadas las escasas oportunidades de desarrollo que tiene el Puerto de Palma. Se deben de citar entre los potenciales factores positivos, la casi inexistencia de flujos comerciales entre países del Magreb, los cuales podrían crecer, mediante la utilización del puerto de Palma como hub intermedio.

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Del Grand Hotel y la industria de forasteros

fabian | 03 Novembre, 2014 16:50

Joan Palmer Miralles fue un empresario mallorquín que en Uruguay hizo fortuna con un negocio de zapatería. Al comenzar el siglo XX volvió a Mallorca donde estudió cómo invertir su fortuna, decidiéndose por el turismo. siguiendo los discursos que se daban en la prensa local, principalmente los artículos de Miguel de los Santos Oliver "Desde la terraza", que en 1890 se publicaron en libro. Su fortuna se concretó en un proyecto: la creación del Grand Hotel de Palma. Palmer asumió todo el riesgo económico. Tuvo al principio otro socio capitalista - Truyols - y un gerente - Albareda -. Mas a las primeras dificultades, estos socios abandonaron el proyecto. El hecho fue que el proyecto inicial del Grand Hotel fracasó a los pocos años. Los cálculos iniciales habían fallado en la concepción del tipo de cliente. Se consideraba que serían personas adineradas que pasarían meses en el hotel palmesano; pero ese supuesto falló pues la gente adinerada exigía mucho más que un hotel de gran lujo; requerían también diversiones de gran categoría: casino, teatro, ópera, y, sobre todo, un grupo de personas de igual o superior rango social. Todo ello Palma no se lo podía ofrecer. Y Palmer, en 1907 cambió la concepción turística del Grand Hotel ofreciendo otro tipo de programa turístico más acorde a los clientes reales del hotel en que había invertido su dinero.

El discurso sobre turismo en Palma lo sostenían personas que habían viajado por Europa y habían conocido el turismo en Italia, Suiza, Francia y el Tirol y lo presentaban como modelos para el desarrollo económico de Mallorca. Miguel de los Santos Oliver fue adalid de esa postura en un grupo de artículos periodísticos en La Almudaina que portaban el antetítulo de "Desde la terraza". Sus ideas fueron recogidas por Bartolomé Amengual quien en 1903, mismo año de la inauguración del Grand Hotel, publicó "La Industria de los Forasteros" en la tipo - litografía de Amengual y Montaner de Palma. Tanto el Grand Hotel como este opúsculo de cuarenta y tantas páginas fueron pioneros en España.

El índice de esta publicación es: Prólogo de Juan Alcover; I. Comparaciones. II. La industria de los forasteros en Suiza; III. La industria de los forasteros en Italia; IV. En otros países; V. Lo que hay que hacer; VI. Pro Maiórica; y "Conclusiones" lo termina.

Recojo el apartado "I. Comparaciones":

AmengualIndustria

I

Comparaciones

He de confesar ingenuamente que me sorprendíó sobremanera encontrarme, hace un par de años, en los periódicos italianos artículos en que, bajo el título de L'industria dei forestieri ú otros análogos, se estudiaban los medios, más apropiados para explotar con decoro y habilidad á los visitantes de la Península Itálica.

-¿Cómo?— hube de preguntarme— ¿no es eso un colmo de industrialismo?; ¿no constituye brutal ofensa á la dignidad humana convertir al touriste en materia explotable? En un siglo en que se ha declarado criminal y casi se ha abolido el tráfico negrero, en una nación que ha suprimido la protección oficial á la trata de blancas, ¿se ha de hablar con tal descaro de la industria de los forasteros... como se habla de las industrias textiles y de las industrias agrícolas?

Bien pronto me convencí de que sí los italianos hablaban sin tapujos de l' industria dei forestieri los suizos hacían más: la explotaban en grande escala sin hablar de ella.

Y apenas leí la primera mitad del primer articulo que cayó bajo mi vista, tuve que convencerme de otra cosa aún más gravé: de que la industria de los forasteros, lejos de ser materia pecaminosa, constituye uno de los negocios más lícitos y honestos que puedan darse en el vastísimo campo de las especulaciones económicas. Tan lícito y honesto, que los que son objeto de él, los que podríamos llamar explotados, desean la mayor perfección posible en el arte de explotarlo; porque saben por experiencia, ó aprenden fácilmente, que cuanto mejor lo conoce el industrial ó explotador, mayores ventajas ellos obtienen.

A un caballero catalán, que ha viajado mucho por Europa, especialmente por Suiza, una señora de Olot le ponderaba, por punto de patriotismo local, las excelencias de aquella comarca.
—¿Dónde hallará V.—le decía— temperie más suave, ambiente más puro, naturaleza más esplendida que en estos lugares? Aqui no hay mudanzas bruscas de temperatura, ni los peligros que en otros parajes... Y en cambio abundan de tal suerte las fuentes minerales de toda especie que sólo en un pequeño espacio hay treinta y dos.
— Pero aquí no hay suizos, señora,— respondió el caballero. — Aquel país ofrece todas las comodidades apetecibles, gracias al ingenio, al espíritu de empresa, al carácter apacible y servicial de sus habitantes. Donde quiera que vaya V., en cualquier rincón de la República Helvética, halla albergue aseado y confortable, comida sana y bien condimentada, trato esmerado y respetuoso. La naturaleza es bella, en muchos puntos sublime, ofrece al viajero todos los encantos y todas las grandezas necesarias para fascinarle; pero tanto como la naturaleza, atrae á los extranjeros el buen trato y la inteligencia de los habitantes, la comodidad de los alojamientos, las facilidades que para todo se encuentran.

Muchos me objetarán: «Pero ese confort, esas ventajas se pagan muy caras en Suiza. Allí van lores, millonarios americanos, principes y magnates de todas las naciones europeas. Los países que no tienen la suerte de ser visitados por los grandes de la tierra, no pueden tampoco, por falta de medios, ofrecer comodidades.»

Esta objeción, variando más ó menos la forma, es la que oponen siempre los pueblos indolentes y estacionarios á las reconvenciones de los hombres que les estimulan á progresar: «No tenemos industria porque nadie nos compra los productos. ¿Por qué hemos de gastar zapatos... si no andamos?¿Por que andar si nos hallamos tan bien... echados? Apenas vienen forasteros; los pocos que por ahí asoman no son millonarios, ni principes, ni lores; luego hay que tratarles con desconsideración: no proporcionarles buen albergue, darles nuestra misérrima comida, ponerles á todo dificultades... cobrándoles después cualquier cosa. Porque lo que tienen de menos en comodidad, lo encuentran de más en el bolsillo, pues no hay duda de que si les albergamos mal, también les sale casi de balde. Ya es sabido: en los países pobres, todo lo es, incluso la hospitalidad.»

Sin embargo, existe en esta materia un principio no formulado y que me tomaré la libertad de formular ahora parodiando una célebre frase del Conde de Saint-Simón, el autor del Nuevo Cristianismo, principio cuya aplicación práctica y en cierto modo inconsciente está dando grandes resultados en algunos países: «A cada uno hay que tratarle según su categoria y á cada categoría según su caudal.»

La persona de condición modesta, que realiza un viaje de placer... económico, podrá sujetarse, en gracia á la baratura del albergue, á dormir sobre mullido catre y á comer unas sopas de ajo ó de col y un pedazo de carne de la forma y dureza de una suela de zapato; pero el inglés, el francés, el alemán, el norte-americano que viaja por España é islas adyacentes con la bolsa repleta de oro ó de documentos al portador, á quien se le sirve de esta manera, no duerme ni come, y se marcha renegando de haber venido y dispuesto á aconsejar á todos sus parientes, amigos y conocidos que se abstengan de imitarle.

— ¡Ah, España! ¡Hermoso país! ¡Mallorca, Mallorca! ¡Cuántas bellezas! ¡Qué de encantos!... Pero no vayan Vdes. En muchos puntos les harán sufrir hambre y sueño... si bien les hospedarán casi de balde. Serán tratados Vdes. como mendigos.

En Mallorca no se conocen ni los rudimentos de la industria de los forasteros.

Y ¿en qué consiste propiamente esta industria?

Mejor que una definición, servirá para darla á conocer un relato de hechos con ella relacionados.

Pero como esto alarmaria desmesuradamente este articulo, lo dejaré para otro, o para otros, pues considero el asunto de tanta importancia para Mallorca, que no pienso abreviar por el temor de hacerme pesado, aunque corra el peligro de que sean mis observaciones sermón perdido.

Este librito de Amengual tuvo un fuerte impacto en la isla y en España. Dos años después se crea la "Sociedad del Fomento de Turismo de Mallorca", también pionera en España. Sobre la figura de Bartolomé Amengual no he encontrado ninguna biografía en Internet, por lo que recojo la que presenta la Gran Enciclopèdia de Mallorca en su tomo I, traduciéndola al castellano:

Bartolomé Amengual Andreu

Amengual Andreu, Bartolomé (Felanitx 1866 - Barcelona 1961)

Periodista, economista y jurista. Estudió Derecho en la Universidad de Barcelona. Comenzó a escribir en El Felanigense, realizando estudios literarios y económicos. También colaboró en La Almudaina de Palma y en diversas publicaciones de Barcelona. En 1902 fue secretario de la cámara de Comercio y Navegación de Barcelona. Ocupó cargos en el Consejo de Economía Nacional de Madrid y fundó en 1909 la Sociedad de Atracción de Forasteros de Barcelona. Destacó su participación en empresas nacionales e internacionales y en la organización de cursos organizados como el VII Curso Internacional de Expansión Comercial realizado en 1914. Obras suyas son La Industria de los Forasteros (1903), El arbitraje internacional en cuestiones de comercio (1907), además de artículos y estudios económicos y mercantiles. En 1929 el Ayuntamiento de Felanitx lo nombra "Hijo Ilustre de la Ciudad".

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