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Incoación Cossiers de Manacor Fiesta de Interés Cultural

fabian | 23 Març, 2015 09:42

Incoación del expediente de declaración de los Cossiers de Manacor Fiesta de Interés Cultural

Fuente: BOIB núm. 040
Fecha publicación: 21/03/2015


Vídeo de Rafael Carmona López

Memoria histórica

El baile de los cossiers de Manacor es un conjunto de danzas populares que lleva a cabo un grupo de danzantes actualmente formado por seis cossiers y una dama, a los que se añade la figura del demonio (recuperada en 2006) y una cuadrilla de músicos que tocan cornamusa, caramillo y tamborino.

El origen del baile de los cossiers es desconocido, pero los estudiosos lo relacionan con antiguos rituales ofrecidos a divinidades agrarias para conseguir la fecundidad de la tierra y para agradecer las cosechas obtenidas. Seguramente es muestra y pervivencia de ello que la Dama —figura femenina— dirija el baile, y también la persistencia todavía hoy de múltiples elementos femeninos en su indumentaria, como puntillas, faldas, medias, cintas o lazos, entre otros.

El baile de los cossiers alcanza el máximo esplendor a partir del siglo XIV, en que contribuía al lucimiento de la fiesta del Corpus con otros elementos que también han llegado hasta nuestros días. Precisamente, el historiador José Rullán, en su Historia de Sóller, reproduce un documento de 1544 en el cual se explica que es costumbre en la celebración del Corpus la aparición de estos danzantes, los cuales también está documentado que bailaban en 15 poblaciones de la isla. Asimismo, las primeras noticias documentadas de los cossiers de Manacor son del siglo XVII y aparecen en els Llibres de les Pòlisses i en els Llibres de Determinacions, y en el siglo XVIII los encontramos documentados en el Llibre de Sentències de l’Assumpta.

El baile de los cossiers de Manacor, que tradicionalmente actuaban el día de la Virgen Difunta (15 de agosto) y el día de San Jaime (según Los «cossiers» y sus danzas en Mallorca, de Baltasar Pinya), se interrumpió durante la Guerra Civil hasta que, en 1981, se recuperó el día del pregón de las Ferias y Fiestas de Primavera (último viernes de mayo) y el día de la Fiesta del Santo Cristo (día de Pentecostés).

En cuanto al color de los vestidos, actualmente hay dos de amarillo, dos de azul celeste y dos de verdes, y el uso de unos determinados colores o de otros puede explicarse a través de la simbología de los colores en la historia y en la cultura popular, y también en la iglesia católica. También a través de la simbología de los números podemos explicar el número de danzantes, seis y la dama. En total, siete.

Descripción

¿Cuándo bailan?

Actualmente, este baile tiene lugar, generalmente, el último viernes de mayo, coincidiendo con el pregón de las Ferias y Fiestas de Primavera como festividad civil, y también el día de la fiesta del Santo Cristo (Pentecostés) como festividad religiosa.

El día del pregón de las Ferias y Fiestas de Primavera los cossiers salen a bailar de la casa de la Dama (que cada año es un bailador diferente, por la tarde (normalmente a las 17 h), y cada año realizan un itinerario diferente, según el punto desde el cual han salido, pero siempre terminan bailando ante lo que era antes el Ayuntamiento y llevan a cabo su último baile en el claustro del convento de San Vicente Ferrer.

El día de Pentecostés los cossiers bailan también por la tarde (normalmente a partir de las 18 h – 10.30 h) y no recorren un itinerario tan largo. Salen del mismo modo de casa de la Dama (es decir, del mismo sitio del cual han salido el día del pregón de las Ferias y Fiestas). Este día, pero, acaban el baile dentro de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, ya que éste es el día en que bailan para celebrar la conmemoración religiosa.

¿Cómo visten?

Los cossiers son seis bailadores que van vestidos por parejas de distinto color: dos de amarillo, dos de azul celeste y dos de verde.

Llevan una camisa de manga larga de color blanco, como las medias y los zapatos de esparto, unos pantalones abombados típicos ajustados justo debajo de la rodilla y una capita de color que corresponde (y que en la parte de arriba y en la de abajo está ribeteada con una cinta del mismo color de las otras cintas, y en la parte de abajo lleva también el mismo ribete blanco de la falda), falta roja con un ribete blanco de puntilla y dos bandas que se cruzan de diferente tonalidad de lila.

Como complementos, los cossiers de Manacor llevan cintas de colores colgando de la capita y del sombrero; los zapatos también van ajustados con una cinta. Llevan un sombrero de paja forrado del color que les corresponde, con flores de tela y piedras preciosas cosidas a él, y en el ala lleva un ribete plisado del mismo color rojo de los faldones. En cambio, y a diferencia de los otros cossiers de Mallorca, no llevan cascabeles porque cuando se recuperó su baile se continuó fielmente el testimonio de las personas que se acordaban de él.

En cuanto al vestido de la Dama, actualmente hay dos porque se documentaron dos a través de diferentes fotografías y son de épocas diferentes: uno de blanco con puntillas (que se realizó cuando se decidió que l’Escola se haría cargo de los cossiers) y el otro con flores (que se recuperó en 1981, cuando empezaban a recuperarse).

El demonio va vestido con una suerte de tela de saco pintada que le cubre todo el cuerpo y también la cabeza, de la cual le salen unos cuernos largos y delgados.

¿Qué danzas bailan?

Los cossiers de Manacor bailan estas danzas: La Balenguera, (versión larga y versión breve), La Processó, Els Peuets (danza que según Baltasar Pinya es propia solamente de los cossiers de Manacor) y Els Broquers, cuya música y baile recogió mosén Antoni Pont Llodrà para el Diccionari català-valencià-balear, de Antoni Maria Alcover y Francesc de Borja Moll

Justificación

El hecho de que el baile de los cossiers de Manacor se recuperara a principios de la década de los años ochenta del siglo XX muestra como, a pesar de los años transcurridos sin danzar, seguía interiorizado en la comunidad, que lo recordaba como un elemento que le era propio y característico. Esta recuperación fue posible gracias al estudio y a la investigación que habían hecho de ellos Aina M. Sansó Rosselló, Maria Galmés Riera y M. Coloma Gelabert Bassa, y se recogió, en 1987, en Els cossiers de Manacor. Documents, històries i vivències (Papers de sa Torre. Aplecs de Cultura i Ciències Socials, 24), de Aina M. Sansó Rosselló, pero también debe tenerse en cuenta el papel de la Escola Municipal de Mallorquí, la cual, desde 1990, se encarga de proteger y de conservar este legado.

La fiesta de los cossiers en Manacor es vivida y compartida no sólo por los miembros de la comunidad, sino también por la gente que viene de otros lugares y que quiere vivir la experiencia de ver bailar a los cossiers, los cuales, acompañados por la sencilla música que surge de la cornamusa, el tamboril y el caramillo, mediante unos pasos libres de artificio devuelven al espectador a una época antigua.

Esta vivencia de la fiesta de la comunidad de Manacor se refleja claramente en el hecho de que generaciones de niños aspiran a llegar a ser cossier, a pesar de que la espera sea larga y suponga esfuerzos de aprendizaje. De hecho, la Escola Municipal de Mallorquí organiza regularmente talleres para los niños en los cuales aprenden cuál es la indumentaria y los pasos de las danzas de los cossiers.

Por lo tanto, nos encontramos ante una fiesta que es transmitida y recreada desde la infancia y que la comunidad la preserva y la vive como una experiencia sensorial única, que remita a su pasado como pueblo pero también a su presente y a su futuro. Es un baile que el paso del tiempo ha convertido en un rito y en una expresión cultural única, vulnerable porque ya dejó de bailarse durante unos años, pero, al mismo tiempo, construida socialmente porque forma parte de la memoria colectiva de la comunidad de Manacor, que recuperó esta fiesta y li hizo recuperar un nuevo esplendor.

De acuerdo con todo lo expuesto, el baile de los cossiers de Manacor reúne las características a que se refiere la UNESCO en su Declaración de 17 de octubre de 2003, «Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial», en cuyo artículo 2 define el patrimonio cultural inmaterial como el «que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana».

Con el fin de salvaguardar la fiesta, y tal como establece la declaración de la UNESCO, deberá potenciarse su estudio, su documentación y su registro. Deberán potenciarse las condiciones para que la fiesta se mantenga viva, de acuerdo con lo que establezca la colectividad que la protagoniza y le da sentido. La tarea de protección y de salvaguardia se dirigirá fundamentalmente hacia la divulgación y la revalorización de todos los elementos, las funciones y los significantes que forman parte de ella, y de sus valores patrimoniales, para que la comunidad se identifique con la fiesta y sus valores, y, por tanto, garantice su continuidad.

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