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Colores del otoño

fabian | 09 Octubre, 2006 14:50

Subimos por la tarde a la montaña de la Virgen. Un mercadillo alegraba los soportales de la plaza y ofrecía frutos del tiempo y mieles de distintas flores. Luego fuimos al jardín botánico situado en la montaña. Rústicos puentes atraviesan pequeñas corrientes de agua y un estrecho sendero marca el itinerario desde el que contemplar un considerable número de especies vegetales silvestres, muchas espontáneas del lugar y otras recogidas de distintos lugares de la sierra mallorquina. El conjunto es un espacio bello y armonioso, además de interesante para quienes conocen las plantas. El otoño asomaba ya sus colores.


El otoño asoma: la pentafolia ya muestra el cambio

Esta presencia de un nuevo otoño me ha inducido a repasar la bitácora ya que el año pasado fui publicando una serie de fotografías relacionadas con los colores de esta estación del año. He recogido unas cuantas para unirlas en este montaje que pondré en algún lugar de este artículo.

Pero el otoño no es sólo una estación del año, pues lo relacionamos también con una parte de la vida humana, aquélla que está al final. Es muy propio de la poesía este tipo de comparaciones. Así que también he recogido un ramillete de poemas en los que está presente la palabra otoño y que ya publiqué anteriormente.

"Has entrado al otoño" de Claribel Alegría

¿"Entrar en el otoño" o "entrar al otoño"? Quizás las dos formas sean válidas, la cuestión es que se refiere a una entrada individual debido a la edad, "Has entrado al otoño" le dijeron, y, cual hoja arbórea, se echó a temblar. ¿Temor?, muy posible:

Otoño

Has entrado al otoño
me dijiste
y me sentí temblar
hoja encendida
que se aferra a su tallo
que se obstina
que es párpado amarillo
y luz de vela
danza de vida
y muerte
claridad suspendida
en el eterno instante
del presente.

Claribel Alegría: Poemas

"El eterno instante del presente" (en Claribel Alegría y Juan Ramón Jiménez (mayo 2006)

Se turbará mi otoño entre tus hojas (García Nieto)

La renovación familiar suele producirse en esta época de la vida. Nos lo recuerda José García Nieto, aunque en este caso no se refiere a su nieta sino a su hija Teresa. Soneto hermosísimo en que la niña, aún sin la edad del habla, pregunta con la mirada:

Te han nacido los ojos con preguntas,
y sin cesar me asedias preguntando.
Y yo sin contestar... Hija ¿ hasta cuando
mudos tú y yo: dos ignorancias juntas?

¿Hasta cuándo en silencio irán las yuntas
de tu asombro y mi amor; de mí, temblando,
y de tí, poco a poco, asegurando
música sin palabras...? Sé que apuntas,

en brotes de miradas, rosas rojas
que un día se harán voz contra mi pecho
y tendré con la voz que responderte.

Se turbará mi otoño entre tus hojas,
y las mías serán un vasto lecho
donde al hundir tu pie suene mi muerte.

José García Nieto
(Voz del poeta)

Lo publiqué en septiembre del 2005: Te han nacido los ojos con preguntas.

"Era en otoño, y en otoño / llego, otra vez, a tus orillas" con José Hierro

¿Es la edad del otoño un tiempo de regreso? La pregunta me parece bonita y guarda escondida en su seno otra relacionada con el tiempo de partida. Y aquí es cuando los dos otoños, el del año y el de la vida, se confunden o se prestan a la confusión. El otoño de la vida sí es una edad de regreso, de vuelta. Veamos las palabras de José Hierro:

Llegada al mar

Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Y he vuelto. Quiebro con mis piernas
tu serena cristalería.
Es como ahondar en los principios,
como embriagarse con la vida,
como sentir crecer muy hondo
un árbol de hojas amarillas
y enloquecer con el sabor
de sus frutas más encendidas.
Como sentirse con las manos
en flor, palpando la alegría.
Como escuchar el grave acorde
de la resaca y de la brisa.

Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Era en otoño, y en otoño
llego, otra vez, a tus orillas.
(De entre tus ondas el otoño
nace más bello cada día.)
[...]

Y ahora que yo pensaba en ti
constantemente, que creía...

(Las montañas que te rodean
tienen hogueras encendidas.)

Y ahora que yo quería hablarte,
saturarme de tu alegría...

(Eres un pájaro de niebla
que picotea mis mejillas.)

Y ahora que yo quería darte
toda mi sangre, que quería...

(Qué bello, mar, morir en ti
cuando no pueda con mi vida.)

"sentir crecer muy hondo / un árbol de hojas amarillas". Colores del otoño. He dudado en el título de este escrito si poner hojas del otoño o colores."Entre tus ondas el otoño nace más bello cada día", Fue en febrero del 2005 cuando publiqué Y ahora que yo quería ... Llegada al mar de José Hierro. La lectura de hoy es distinta a la que entonces realicé.

El regreso de Ulises

Es necesario acabar con algo clásico. No presenta la palabra otoño, pero sí vejez. En el poema anterior hay unas frases inconclusas que comienzan "Y ahora que yo quería" y las tres acaban con la impotencia no expresada del todo, "que quería ...". Y Ulises regresa de su largo periplo: "No apresures el viaje, mejor que dure muchos años y viejo seas cuando a ella llegues" nos cuenta Kavafis. Y ese "ella" se refiere a la ciudad, la isla que fue partida y debe ser regreso: Itaca.

La ciudad, la isla, permanecen lejanas a lo largo del viaje por mares remotos. ¿Cómo las verá Ulises a su regreso? Un temor siente el poeta. ¿Cuál será la mirada del regreso? Itaca es el paraíso, el hogar soñado cada una de las noches en que se ha estado fuera. "Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó", prepara la respuesta el poeta ante la desilusión del nauta y enseguida añade el valor que supone a los otoñales: "Hoy que eres sabio, y en experiencias rico, / comprendes qué significan las Itacas".

Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje,
mejor que dure muchos años
y viejo seas cuando a ella llegues,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.

A Itaca debes el maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó.
Hoy que eres sabio, y en experiencias rico,
comprendes qué significan las Itacas.

Konstandino Kavafis: Viaje a Itaca

Ahora ya comprendes qué significan las Itacas.
El otoño tiene colores hermosos, tanto el otoño del año como el otoño de la vida. Pero los colores, por muy hermosos que sean, muestran realidades no siempre plácidas. Fue en septiembre del 2005 cuando recogí en Suspiros de ... Itaca este último poema.

Hoy he juntado unas fotografías y unos poemas relacionados con el otoño. Son algunos de sus colores, pero no los únicos. Ojalá llegue a reunir varios colores más.

Comentaris

Agradecerte

Isabel D. | 09/10/2006, 20:42

De tu mano fui
¿te acuerdas?
Fue el verano del viaje
de la mar, de los soles
de las aves
Me gustó tu barquito
porque encierra
de la mar
el salitre marinero
su resaca
de sus tiempos
la vida navegante
Tu velero
usado, como tú
en tus palabras
mustio
y con las algas
renovado
Buscador de historias
consagrado
Como guía
selecto
de mis pasos
firmes y curiosos
torpes
¡¡Increible!!
Sabes utilizar la danza
de tus piernas
y tu voz
me renueva
a cada instante
tienes palabra grande
de gigante
que se crece
y se achica
por instantes
Cuanta vida te queda
pescador
tus redes remendadas
no conoces
sinembargo tu barco
ya pintó
colores a tu vida
que florecen
Por tu sabia
¡cambiaste el timón!

Re: Colores del otoño

Fabián | 10/10/2006, 19:59

Isabel:
Eres una magnífica poetisa. Escribes muy bien. Debieras lanzarte a escribir y publicar.
Muchas gracias por tus visitas y por tus palabras.

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