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La romería a La Real en 1845

fabian | 16 Agost, 2012 10:31

En 1845 parece que la romería a La Real no tenía connotaciones políticas según el relato que cuenta Juan Cortada (1805 - 1868) en su libro Juan Cortada: Viaje a Mallorca en el estío de 1845:

Día 20 de Agosto de 1845

[...]

Según lo convenido á las cinco de la tarde hemos tomado el coche del Sr. marqués de la Bastida en compañía de éste, de un hermano suyo, y del amigo Socias; y merced al acelerado paso de cuatro mulas á la media hora hemos estado en San Bernat, mas generalmente llamado El Real. En el año 1232 el rey D. Jaime concedió facultad al conde de Rosellon D. Ñuño Sanz, su tío, para fundar en Mallorca un monasterio de Bernardos que siete años mas tarde fue dotado con casas, campos y molinos. Vinieron á fundarlo algunos monges de Poblet que después de vivir cincuenta años en una granja cercana, en 1282 se trasladaron á este monasterio que acababa de edificarse. En este sitio acamparon los cristianos acaudillados por D. Jaime al presentarse por primera vez ante los muros de Palma, y de aquí procede el haberse dado siempre á este sitio y dársele todavía el nombre de El Real.

Aunque el origen de la fiesta que hoy se celebra procede de que había en él un monasterio de Bernardos, y este monasterio quedó estinguido en 1835, la fiesta continúa celebrándose. Por los restos que subsisten se conoce que el monasterio fue mezquino, y lo prueba la iglesia que es antigua, pero no corresponde al gusto que en la arquitectura de templos reinaba en el siglo en que se hizo. Es pequeña, nada tiene notable sino que en vez de estar cubierta por una bóveda de piedra tiene un sencillo techo de madera sin adorno de ninguna clase, cual algunos que he visto en antiguas iglesias de Flandes. Lo poco que queda del monasterio es propiedad de particulares, que lo mismo que Valldemosa lo transforman en casas de campo. Véndense hoy en este lugar (y valdría mas que no se vendieran) unos gozos escritos en mallorquín ; pero tan malísimos en todos sentidos que lo mejor que pueden escitar es la risa. Son ridículos, impúdicos y heréticos, y es sensible que su espendición no haya llegado á noticia de quien tenga facultades para prohibirlos. Suelen los gozos de los santos, y sobre todo de santos de ermita, ser tan chocarreros, ó tan tontos, ó tan impuros que á todo mueven menos á la devoción. Es de lamentar este abandono.

pintura
Coll Bardolet: "Músics tocant", 1984

La fiesta del Real es una de las mas populares y concurridas de la isla, con sus correspondientes gaitas, sa primera mateixa, bailes, tederos y algazara; pero como este lugar está tan próximo á la capital y á otros pueblos, es crecidísimo el número de gentes que á ella acuden. Gracias á la estación, aunque no hay casas en que alojarse van reuniéndose allí desde la tarde de ayer muchas personas, que duermen debajo de un árbol ó enteramente al raso, y durante todo el día se aumenta la concurrencia; pero la hora en que esto ofrece un espectáculo mas digno de verse es durante la segunda mitad de la tarde de hoy. En los dos campos de los costados de la carretera y que se alzan un poco sobre el nivel de ella están reunidos en grupos de seis, diez, y quince, diez ó doce mil almas, y años hay de veinte mil , interpolados con animales, coches, carros de toldo blanco, que son los mas, y carruages de todas clases. Bien que hay algunos que salpican los campos en que está la gente, la mayor parte forman un círculo regular en torno de todos los grupos que parecen estar ceñidos por una blanca faja, pues tal semejan los blancos toldos. Todos los grupos están en la hora dicha haciendo lo mismo, esto es, merendando, y aunque no todas las meriendas son iguales, no hay una siquiera en que falten los dos artículos predilectos de los mallorquines, á saber, la ensaimada y la sobrasada , que son en esta fiesta de rigurosa etiqueta. Labradores, artesanos, clase media y alta clase, todo se confunde en esos campos, todos estan sentados en el suelo, y todos comen ensaimada y sobrasada, de suerte que allí reina una igualdad perfecta. En ese dilatado campamento á donde todos acuden para divertirse reinan un bullicio y una alegría inesplicables, y todas las bocas estan abiertas para comer ó para reir. Los vestidos blancos de las señoras y menestralas, el albísimo rebosillo de las campesinas, la blanca camisa de los labradores y el nevado toldo de los carros dan á la totalidad de este cuadro una agradabilísima tinta fría que resalta mas sobre el oscuro del arado campo.

Aunque ofrece el aspecto de la quietud porque todo el mundo merienda, hay sin embargo un movimiento continuo en todas direcciones, de todas las maneras imaginables, acelerado, lento, regular, pausadísimo, y en todos los tiempos. Aquí corre uno á buscar agua, otro va á coger la mula que se ha desuncido del carro, aquel está en pié sacando la repostería del serón de un asno, otro persigue á un compañero que se lleva un melón, acá un hombre está en pie estendiendo los manteles en e! suelo, mas allá se van sentando los que quieren formar un corro, cerca de otros están en pie los criados para servir á los amos, y hacia todos lados cruzan despacio y aprisa por entre los grupos los curiosos que quieren ver el pormenor de aquella vasta escena. Hay bullicio y algazara, pero no gritería; hay chanzas, pero no insultos; chistes, pero nó injurias; palmadas, pero no golpes; cuestiones, pero no riñas; y las risotadas, los convites á los paseantes, los mutuos ofrecimientos, los regalos y los brindis forman un inarmónico bullicio que no ofende al oído por mas que entre él se hagan notar el tiple de la muger, el chillido del muchacho, el grito del hombre, el ladrido del perro, el rebuzno del asno, y el relincho del inquieto potro: y entre tanto suenan en tono mas agudo que todo eso la gaita y el pito que al pie del monasterio animan los pasos de los bailarines para quienes la danza tiene mas aliciente que la ensaimada, que es tener mucho aliciente tratándose de mallorquines. En medio de ese bullicio y en un trecho desocupado que entre los grupos quedaba han tendido los criados del obsequioso la Bastida el fino mantel, y sacando de las alforjas del asno repostero tres ó cuatro cestas, en un Jesús ha estado puesta la mesa con todo lo necesario en ella y cubierta con un rico jamón dulce, pastelillos, panes, frutas, y en el centro una redonda tabla sobre la cual gallardeaba orgullosa, cual en rica mesa y entre humildes pollos y codornices el altanero pavo, una titánica ensaimada, nó desnuda, cual ensaimadas suelen presentarse, sino con el atavío de sobrasada, y mechada con dulce seco, cosas ambas que constituyen el mas rico adorno que á las ensaimadas se permite. Sentados á la redonda y en buena compaña hemos dado un valiente ataque á esos manjares, volviendo de tiempo en tiempo el rostro para contemplar los grupos, y quizás alzando los ojos al cielo para saborear la tentadora malvasía de Bañalbufar digna émula de la famosa de Sitges.

Concedido á la merienda el rato que de justicia le tocaba, nos hemos sentado cerca de la carretera á fin de presenciar como los grupos iban levantándose, recogiendo las sobras de los banquetes, metiéndolas en serones y desfilando luego uno tras otro los mil carruages que en aquellos campos estaban diseminados. Hombres y mugeres de todas edades, apiñados y prensados de quince en quince y hasta de veinte en veinte en cada uno de los carros, cuyo toldo á la caida del sol había desaparecido, iban hacia la ciudad repitiendo en universal coro el grito de chuya que es el hurra peculiar de esta fiesta, y cuyo grito no me parece que tenga un origen de todo punto inofensivo. En algunos de esos carros iban varios hombres en pie, llevando en la mano hachas de viento para encenderlas a! entrar en la capital, por cuya rambla pasan todos repitiendo el mismo grito y alumbrando á las gentes que no han ido al campo, y acuden allí á ver la entrada de los que salieron. Por en medio de los carros vienen hacia Palma los que fueron montados que no son pocos, y por cierto que he visto un modo de ir á caballo peculiar de Mallorca y que no creo se use en ninguna parte del mundo. Sobre el ancho y mullido aparejo van sentados un hombre y una muger , pero no en grupa ó dando pecho con espalda, sino parejos, uno al lado del otro, colgándole á este las piernas por la derecha del cuello del animal y al otro por la izquierda. Es cosa verdaderamente rara y cierto que no sé esplicar el efecto que ha causado á mis ojos que nunca lo habían visto. Comprendo que debe ser cómoda , mas es preciso contar con mucha mansedumbre en el animal para que no sea arriesgada: A este modo de cabalgar se llama á la pollensina, porque quizás fue inventado en Pollensa,

Esa multitud alegre y vocinglera al paso que se interna en la ciudad cesa en sus gritos y se va esparramando por las calles; y á las diez de la noche la capital entera queda sumida en el mas profundo silencio. Acaba la fiesta de san Bernardo, es verdad, pero desde mañana todos los artesanos de Palma aficionados á ella comienzan á depositar cuartos en un fondo para satisfacer los gastos de la merienda que harán en igual dia del año 1846. ¡Dichoso el país en que con tanta certeza se sabe lo que se ejecutará dentro de un año! Los mallorquines estan bien seguros de que los azares de la revolución no estorbarán la fiesta del año que viene. ¡Cuán distantes están de comprender lo que esta seguridad vale!

La romería que se realiza a La Real ha tenido durante los años en que ha gobernado el PP unas connotaciones políticas, ya contra la Alcaldesa de Palma, Catalina Cirer, ya contra la construcción del hospital del Son Espases que convirtieron un acto lúdico en un acto político en ocasiones con actuaciones lamentables. El que el hospital lo construyera un gobierno que no era del PP pacificó el tema, aunque ha quedado la sombra de ser esta antigua romería más un acto de manifestación política de unos que una fiesta popular.

Enlaces:
Monasterio Sant Bernat de la Real Mallorca
Última Hora: Carros por San Bernat (20/08/2010)

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