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Rubén Darío en Mallorca: Valldemosa y La Cartuja

fabian | 21 Març, 2012 10:40

Plinio llama Baleares iunda bellicosas
a estas islas hermanas de las islas Pytiusas;
yo sé que coronadas de pámpanos y rosas
aquí a un tiempo danzaron ante la mar las musas.

En el poemario Poema del Otoño y otros poemas (1910), además de la superconocida "A Margarita Debayle" ("Margarita, está linda la mar / y el viento / lleva esencia sutil de azahar; / yo siento / en el alma una alondra cantar / tu acento. / Margarita, te voy a contar / un cuento".), Rubén Darío publica varios poemas relacionados con la isla. Tales son "Valldemosa" y "La Cartuja".

Vago con los corderos y con las cabras trepo
como un pastor por estos montes de Valldemosa
y entre olivares pingües y entre pinos de Alepo
diviso el mar azul que el sol baña de rosa.

Y en tanto que el Mediterráneo me acaricia
con su aliento yodado y su salino aroma,
creo mirar surgir una barca fenicia,
una vela de Grecia, un trirreme de Roma.

y me saca de mi éxtasis en la dulce mañana
el oir que del campo cercano llegan unas
notas de evocadora melopea africana
que canta una payesa recogiendo aceitunas.

Pían los libres pájaros en los vecinos huertos;
se enredan las copiosas viñas a las higueras,
y muestra el sexual higo dos labios entreabiertos
junto al ámbar quemado de las uvas postreras.

Plinio llama Baleares iunda bellicosas
a estas islas hermanas de las islas Pytiusas;
yo sé que coronadas de pámpanos y rosas
aquí a un tiempo danzaron ante la mar las musas.

Y si a esta región dieron Catarina y Raimundo
paz que a Cristo pidieron Raimundo y Catarina,
aun se oye el eco de la flauta que dio al mundo
con la música pánica vitalidad divina.

dibujo
Ilustración de Enrique Ochoa para el poema Valldemosa de Rubén Darío

Este poema, "Valldemosa" tiene una anécdota curiosa. En el aeropuero de Palma el pintor Vaquero Turcios, familiar de Rubén Darío, pintó un mural al que añadió los cuatro versos de la estrofa quinta, la que comienza por "Plinio llama"

El cuarto verso estaba mal transcrito (decía «el mar» por «la mar») y, claro es, quedaba cojo y con trece silabas en lugar de las catorce de precepto. Durante varios años se lo advertí a «quien pude .pero la verdad es que, hasta ahora, tampoco nadie me había hecho demasiado caso.
—Pero vamos a ver —llegó a decírseme—, ¿no es !o mismo el mar que la mar? En el diccionario lo dice sin lugar a dudas: ambiguo, esto es, que se puede emplear como masculino y femenino: el calor y la calor, el mar y la mar, etcétera. ¡Ustedes los intelectuales no saben más que poner pegas al mando! —Si. señor. Usted perdone... Le aseguro que yo de intelectual tengo poco, no vays a creerse... Le juro que yo no paso de escritor...

Ahora las cosas han cambiado algo y, en este sentido, para bien. Hace poco se lo dije al gobarnatior civil, un catalán civilizado, «gourmet» y con lecturas; él se lo apuntó al director del aeropuerto y el otro día. al pasar por allí, vi con gozo que se había restablecido la correcta silabación del verso. [...]

Camilo José Cela: Un verso de Rubén (ABC, 30/03/1980)

Bueno, yo he "copiado y pegado" el poema tal como lo lleva el libro enlazado, el cual, además de utilizar la expresión "la mar", añade la preposición "a" en "aquí a un tiempo danzaron ante la mar las musas".

¡Y quedar libre de maldad y engaño
y sentir una mano que me empuja
a la cueva que acoge al ermitaño,
o al silencio y la paz de la Cartuja!

El poema La Cartuja, largo, de 80 versos distribuídos en 20 estrofas, presenta dos partes. En la primera Rubén Darío observa y describe a los cartujos:

Este vetusto monasterio ha visto
secos de orar y pálidos de ayuno,
con el breviario y con el Santo Cristo,
a los callados hijos de San Bruno.

A los que en su existencia solitaria,
con la locura de la cruz y al vuelo
místicamente azul de la plegaria,
fueron a Dios en busca de consuelo.

dibujo
Ilustración de Enrique Ochoa para el poema La Cartuja

Rubén Darío observa extasiado a esos seres que no hablan, que oran, que se mortifican con ayunos y cilicios; su soledad y silencio ("La soledad que amaba Jeremías / el misterioso profesor de llanto, / y el silencio en que encuentran harmonías / el soñador, el místico, el santo") le parecen "minas de diamantes [...] a la luz de los cirios parpadeantes / y al son de las campanas de maitines".

y como a Pablo e Hilarión y Antonio,
a pesar de cilicios y oraciones,
les presentó con su hechizo, eí demonio
sus mil visiones de fornicaciones.

Y fueron castos por dolor y fe,
y fueron pobres por la santidad,
y fueron obedientes porque fué
su reina de pies blancos la humildad.

Esa lucha frente a la tentación, esa "nada" a que se reducen por la obediencia, esa humildad y silencio de los cartujos admira al poeta - vencido entonces por la tentación del alcoholismo . y le hace estallar en una plegaria:

¡Ahí fuera yo de esos que Dios quería,
y que Dios quiere cuando así le place,
dichosos ante el temeroso día
de losa fría y ¡Requiescat in pace!

Poder matar el orgullo perverso
y el palpitar de la carne maligna,
todo por Dios, delante el Universo,
con corazón que sufre y se resigna.

Sentir la unción de la divina mano,
ver florecer de eterna luz mi anhelo,
y oir como un Pitágoras cristiano
la música teológica del cielo.

Y establece una sucesión de estrofas en que se repite el deseo de ser otro: "Al fauno que hay en mí, darle la ciencia"; "Darme otros ojos, no estos ojos vivos / que gozan en mirar"; "Darme otra boca [...] y no esta boca en que vinos y besos / aumentan gulas de hombre y de poeta". Es una catarata de peticiones. "Darme unas manos de disciplinante [...] y no estas manos lúbricas de amante"; "Darme una sangre que me deje llenas / las venas de quietud y en paz los sesos". Y acaba el poema con la petición final:

¡Y quedar libre de maldad y engaño
y sentir una mano que me empuja
a la cueva que acoge al ermitaño,
o al silencio y la paz de la Cartuja!

Comentaris

Re: Rubén Darío en Mallorca: Valldemosa y La Cartuja

Sonja | 21/03/2012, 13:33

Qué preciosa entrada Fabián, y algo triste también.

Re: Rubén Darío en Mallorca: Valldemosa y La Cartuja

Lorenzo | 21/03/2012, 15:56

Magnificas estas últimas entradas sobre el poeta Rubén Darío. Cada una es un descubrimiento. Mi enhorabuena!

Gracias

Fabián | 22/03/2012, 17:29

Gracias, Sonja y Lorenzo por vuestros ánimos.

Darío y Ochoa

José Estevez | 05/08/2013, 22:01

El poeta encargo al pintor Enrique Ochoa las ilustraciones de sus obras completas en Mallorca hacia 1914. Alguien sabe más esta relación ? Son XXII volúmenes pintados por Ochoa

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