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Rosselló Pòrcel: Quadrado

fabian | 05 Juny, 2014 12:18

Acaba Rosselló Pòrcel su serie "Periodismo en Mallorca" con un artículo dedicado a José María Quadrado como fundador de La Palma. Cita el homenaje que esta revista recibió a los cincuenta años de su inicio, en 1890, cuando se editó el número póstumo.

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Periodismo en Mallorca

Quadrado

Hagamos un paréntesis en la historia de nuestro periodismo. Esta fecha, 1840, que ocupaba el artículo anterior no debe ser examinada superficialmente. Tiene mucho de definitivo, de decisivo. Marca rumbos y señala rutas. Y los caminos que —vistos desde 1840— pudieron parecer a los precursores pequeños, estrechos, difíciles, se convirtieron más adelante en vías magnificas, en sendas llenas de arcos de triunfo. La Palma abre el horizonte. En 1840 el horizonte está lleno de nieblas, todavía. Los tres jóvenes que han logrado trepar a la montaña quieren llenar sus ojos de visiones. Miran, observan, pero no logran abarcar totalidades. Después se bifurcan Otra vez los caminos. Quadrado, Agiiiló. Montis. Otros nombres se adhieren a la aventura. Y —a veces juntos, otras aisladamente— van recorriendo llanos y montañas.

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Pero todos recuerdan los datos de La Palma. No marchan ciegamente. Recuerdan y siguen un camino. Ninguno, absolutamente ninguno se aparta. Hasta 1890. En 1890 de los tres iniciadores vive uno solamente: Quadrado: cincuenta años después, los amigos y admiradores de La Palma le rinden homenaje. Una reimpresión y un número postumo. Palabras de elogio, voces de agradecimiento. En 1890 se verifica la consagración oficial de La Palma como precursora de nuestras letras.

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De los tres nombres, Montis, Aguiló, Quadrado, quedaba entonces uno solo. Intentemos hoy audazmente la valorización actual de este escritor. En 1890 desataba la alabanza ferviente. ¿Podríamos hoy decir lo mismo?

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El nombre de don José María Quadrado ha sido siempre para mí equivalente de seriedad, de nobleza. No he logrado sentirlo nunca en una cercanía amable y acogedora. Su figura —tan amplia, tan completa— carece de cordialidad. Severa, imponente, casi. Ante ella la reacción es difícilmente evitable y esta reacción supone un poco de rebeldía. ¿Habías cogido alguna vez un tomo de Quadrado sintiendo en vuestras manos un ademán acariciador? Esta pequeña prueba de bibliófilo es infalible. Las mismas ediciones de Quadrado tienen un poco de hosquedad. Su prosa es dura, difícil. Yo le opondría la de Mariano Aguiló. Su maravillosa agilidad lingüística en momentos de absoluta decadencia del idioma autóctono es el gran contrapeso del estilo y del léxico de Quadrado. Sus figuras, sus rostros son incomparables también. Los dos han llegado hasta nosotros en imágenes de ancianidad. El rostro de Quadrado se nos presenta algo ceñudo, excesivamente serio. En el de Aguiló adivináis el entusiasmo, la alegría, la bondad. En esta última categoría destacaríamos el aspecto —visto a través de los años y de las obras— de don Pedro Alcántara Peña. Estas impresiones personales deberían pesar poco en el concepto que un escritor nos mereciera. Deberían... En realidad influyen enormemente.

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El caso de Quadrado me parece ejemplar en ese género de experiencias literarias. Comprendo todo su valor, su influencia literaria, el sentido de su magisterio. No niego que toda la escuela mallorquína tiene su origen en él. (Costa y Alcover le llamaron maestro. Miquel Ferrà —de la generación posterior— ha escrito su Apología y en todos los adjetivos tienen sentido afirmativo y, muchas veces, de afirmación exaltada.) Admiro su labor enorme, su erudición formidable: arqueología, historia, religión, arte, literatura. Lo abarcaba, ampliamente, todo. Alejado de las inocentadas de Bover supo burlarse gentilmente de ellas. Afirmo todos sus méritos, todas sus cualidades y me inclino con respeto ante su figura y su recuerdo. Pero no dudaría —no dudo— en lanzar una afirmación: la obra de Quadrado es obra definitivamente muerta.

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Lo digo sin temor a que pueda parecer blasfemia. Con el deseo de llamar la atención sobre algo que es, innegablemente, un hecho. Un hecho justísimo, apresurémonos a decirlo. No estamos en un caso de olvido lamentable. De memoria que deba ser rehabilitada, Es imposible levantar otra vez el nombre de Quadrado. Ha caído, repetimos, definitivamente. Intentemos como prueba unas razones.

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Es la primera desaparición de la sociedad para quien escribiera sus trabajos, especialmente sus ensayos políticos y morales. En esto tiene un punto de semejanza con Balmes. La labor política de Quadrado —colaborador del autor de El criterio— tiene en la actualidad un valor casi nulo. Pasadas las circunstancias, desaparece también el interés. Además, ya lo hemos dicho, la obra política de Quadrado es en muchas ocasiones reflejo de la de Balmes. Y la obra política de Balmes nos parece ya muy lejana. Ni uno ni otro supieron poner en su prosa política aquel alto sentido de humanidad, de fervor, que palpita —ejemplo coetáneo, casi— en Napoleón el pequeño. Quadrado, sobre todo es casi ilegible en este aspecto. Carece de originalidad. A lo sumo merece ser citado por el historiador de nuestro siglo XIX. Unas líneas nada más. Y, un poco cada día, irá sumiéndose en el olvido.

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Más razones. Una razón capital. Quadrado no es poeta. Ni poeta en verso ni poeta en prosa. Y esta falta, en un historiador del siglo XIX es imperdonable. Leer cualquiera de sus obras: Recuerdos y bellezas de España, Forenses y ciudadanos. La objeción será siempre la misma: falta de emoción, adustez, ceño. Nunca veréis las lágrimas en sus ojos. Los sentimientos más contrarios le dejan seco, inconmovible. Y él que proclamaba a voz en grito su filiación romántica —Manzoni, Lamartine, Chateaubriand— su odio al siglo racionalista, él, negador de todo frío clasicismo demostraba contra su voluntad que había de ser el continuador de Bossuet y el traductor de Shakespeare. No es paradoja. Leed la traducción en el Museo Balear y os convenceréis de la verdad del argumento.

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No quiero acumular detalles. Una razón, última, capital. Una razón que incluye una culpa que no debe ser aminorada. Dice Miquel Ferrà en su Apología: «Y el propio Quadrado, impugnado por quien mal le conoció... hubo de redactar algo más tarde en el idioma natal su Desagravio a las literaturas regionales, tan lleno de cordialidad como de mesura, y cuyas mismas reservas garantizan la comprensión global del fenómeno histórico.» El juicio de Ferrá no peca, ciertamente, de severo. Muy por el contrario. Quadrado no colaboró en nuestro Renacimiento. Si todos hubiesen seguido su ejemplo hoy careceríamos de las Elegías de Alcover. Tendríamos que contentarnos con los Meteoros. La insuficiencia del Desagravio se aquilata fácilmente Compárese el valor actual de Aguiló con el del autor de la Vindicación a George Sand y conoceremos exactamente las causas...

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Antes de firmar el articulo sospechamos si será tomado por acusación, por insulto. Se hablará de ímpetu juvenil, de falta de premeditación. A quien tal piense le diría: el aspecto totalmente simpático de Quadrado es el de La Palma. Quadrado nace en 1819. La Palma en 1840. Veintiún años. Sirva la admiración al Quadrado de La Palma de excusa a posibles arbitrariedades e impertinencias.

B. Rosselló Pòrcel

El Día, 7 de Agosto de 1932.

Al indicar Rosselló Pòrcel que este artículo es "un paréntesis en la historia de nuestro periodismo", parece que consideraba poder continuar esta, también ahora interesante, serie sobre el periodismo en Mallorca. Nadie la ha continuado y la historia del periodismo mallorquín y balear, como otras muchas historias de las islas ha quedado olvidada en el silencio y la despreocupación.

La digitalización de la prensa, actual y antigua, puede servir quizás a la revitalización del conocimiento sobre ella y sobre los periodistas que la han creado.

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Acceder a las fuentes

fabian | 04 Juny, 2014 16:17

Me ha ocurrido hoy de manera plena y anteriormente de manera parcial. Copiaba, aunque no es ésta la palabra apropiada pues era un escaneo, el artículo de Rosselló Pòrcel sobre el prospecto de "La Palma" de 1840...

Yo no sé si habrán vivido la experiencia de al leer la crítica de algún libro sentir el deseo de poder acceder a él. Es un imposible, naturalmente. Pero no siempre. Mientras corregía el texto de Rosselló, yo tenía delante el prospecto del que se hablaba. Yo lo tenía como lo puede tener el lector de la versión digital del artículo de Rosselló. Esto era imposible antes de Internet.

Pocas líneas después, Rosselló acude a otro texto como cita, al libro de Miguel de los Santos Oliver "La Literatura en Mallorca", y también el lector, como yo, puede acceder a la fuente de esa cita de manera inmediata.

Así que eran tres textos: el artículo de Rosselló de 1932, el prospecto de "La Palma" de 1840 y el capítulo sobre "La Palma" del libro de Oliver "La Literatura en Mallorca" de 1903, los tres presentes en una misma pantalla.

No sé si se ha puesto algún nombre al texto desde el que parten los enlaces, quizás podría denominarle como "texto nodriza" y los textos a los que llegan los enlaces, "textos enlazados", "textos citados" o "textos objeto"; el hecho está en que el texto nodriza se convierte en un texto engordado no sólo por las citas que pone sino también por las que el lector puede añadir al leer los textos enlazados. Tal vez el autor del texto nodriza no añade citas que le gustaría por cuestiones de espacio y tiempo o redundancia, pero al poder acceder el lector al original de los textos citados, completa éste citas innombradas.

¿Posibilita una nueva forma de escribir y leer? Tal vez un texto nodriza sea un texto esqueleto que se verá en la lectura engordado; o tal vez un texto guía que conduce a los textos enlazados. No sé, sólo estamos en el comienzo de nuevas posibilidades.

Por una parte, esta posibilidad ofrece al escritor cierta satisfacción pues al poner el enlace está diciendo: ahí está el texto al que puedes acceder sin espera y sin tener que hacer gasto alguno. Y este hecho de distanciarse de lo comercial, conlleva una distanciación de cualquier sospecha de estar en un entramado publicitario o propagandístico, alejado de toda posibilidad dineraria o crematística y estar centrado el interés en el propio objeto, puro y desinteresado. Es otro mundo.

También para el lector este acceso directo a las fuentes, a los textos enlazados, puede ser motivo de satisfacción y, sobre todo, de lectura o mirada directa, de interpretación propia, de acceso directo al pensamiento escrito lejano del que ha oído hablar o leído comentarios ajenos. Ahora puede extraer por sí mismo sus propias deducciones.

Rosselló Pòrcel: Un prospecto

fabian | 04 Juny, 2014 12:08

Rosselló Pòrcel trata en este artículo la publicación La Palma y nos habla del "prospecto" o página de presentación usual en la época para indicar las intenciones de los autores. Afortunadamente la publicación se halla completa en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

prensa
La Palma

Periodismo en Mallorca

Un prospecto

Traslade el lector su fantasía a uno de los primeros días del mes de octubre de 1840. Los habitantes de Palma se ven sorprendidos este día por una hoja encabezada con las palabras siguientes: La Palma. Semanario de Historia y Literatura. Prospecto. Dos columnas de prosa. Muchas imágenes y un estilo algo forzado, algo duro. Un programa y un método a desarrollar historia, literatura, poesía, novelas, costumbres, teatro, variedades... Las condiciones de suscripción. La ideología para el buen lector de 1840 debía ser algo confusa. Leía y no acababa de comprender: «Nosotros no hemos perdido nuestra fe en la literatura.» «Jamás transigiremos con lo que ofenda la moralidad o la religión, la adoraremos sumisos o la pecaremos sus encantos.» «Cada capital debiera tener en representación suya un periódico literario.» El buen lector mallorquín debía preguntarse qué podría significar la fe en la literatura y qué necesidad habría de tantos periódicos literarios...

El prospecto hablaba después de Mallorca: «Creemos, sí, que algo de grande y de poético encierran sus montes adornados con jardines y vestidos de olivares sus numerosos monumentos de todas épocas y toda suerte de glorias y ante todo esta ciudad plantada de nuevo y embellecida por el moro, como la palmera junto al agua, y que en vez de arenal tiene delante de sí la azul llanura de los mares. ¿Nos revelarán estos objetos alguna cosa digna de ellos, y penetrará en nosotros su inspiración? El corazón nos ha dicho que sí y no hemos vacilado un momento en la empresa.» Observemos el gesto de estos lectores de 1840. Unos extrañan estos conceptos, les suenan casi a tonterías y no dudan en calificarlos: ¡Palabrería estúpida! Otros se entusiasman, se adhieren a ellos con fervor. Son pocos. Poquísimos. Todos sacan a relucir la misma palabra: Romanticismo.

El prospecto iría de casa en casa a través de la ciudad. No se detendría en las moradas humildes y ascendería a todas las mansiones de caballeros. Primeros de octubre de 1840. Un día nublado y un poco triste. Durante la mañana se habría repartido el prospecto: La Palma. Semanario de Historia y Literatura. «Saldrá a luz todos los domingos.» «El precio de suscripción será de cinco reales al mes y de seis fuera de la isla, franco de porte.» «Palma, Imprenta Nacional a cargo de don Juan Guasp». A mediodía se habrían repartido ya todos los prospectos. ¿Entusiasmo? No. ¿Desprecio? Tampoco. Indiferencia, indiferencia.

—¿Quiénes publican La Palma?, habrá preguntado algún lector curioso, esta mañana lejanamente lúgubre de otoño. El prospecto no está firmado...

Indiferencia, ignorancia casi por una parte. Deseo, palpitación, esperanzas por otra. Veamos. Averigüemos quiénes son los redactores de este nuevo períodiquito provinciano. Indaguemos. Un amigo soluciona: —Sí, creo que es cosa de Quadrado...

Y así van apareciendo los nombres: Quadrado, Aguiló, Montis. Tres amigos y el prospecto de La Palma. Romanticismo. «Levantamos una voz más y aumentamos en uno el número de los periódicos vivientes, para aumentar dentro de poco quizá el número de los finados.» Los tres amigos temen fracasar y este día de octubre de 1840 esperan inquietos, atormentados. ¿Se habrá leído su prospecto? ¿Entusiasmo? ¿Desprecio? Indiferencia. Pero ellos están devorados por mil ansias. Quieren interés, colaboración. «No se admitirán polémicas de cualquier clase que sean, pero se recibirán con placer los artículos que se nos remitan concernientes a las materias que nos proponemos tratar, siempre que se reputen dignos de la inserción.»

Los tres jóvenes tienen, plenamente, la sensación del que sale al campo de batalla, por primera vez. Ligero temblor. Nerviosismo... Rememoran frases hechas: el palenque literario, la liza de las letras, las bien cortadas plumas... Entre la general indiferencia, estos tres amigos tienen en este día de octubre de 1840 un solo pensamiento. Tenaz. Constante. La Palma. Semanario de Historia y Literatura. Prospecto.

***

Las dos Palmas no pudieron conocerse y apreciarse hasta muchos años más tarde. La perspectiva y la lejanía contribuyeron a valorar con exactitud el paisaje en que vibraba, solitaria, una palmera.

Abramos ahora el librito de Miguel S. Oliver que tiene por título La literatura en Mallorca. En la página treinta. Leamos: «Fecha memorable fue para la cultura mallorquína, y aun pudiera serlo para la española, la de cuatro de octubre de 1840, señalada con la aparición de La Palma y con la revelación de nuevas y restauradoras energías intelectuales. [...] La Palma inicia en Mallorca la restauración de las letras regionales, en la más fecunda amplitud comprendida y practicada Investigación profunda y racional de la historia, amor a las realidades concretas preteridas por las abstracciones del clasicismo, predilección por los asuntos indígenas que produjo a su vez la originalidad del colorióo local y el encanto de la sinceridad espontánea, comunicación y reflejo de los esplendores románticos en su apogeo desde la erupción del 35, estudio de la antigua literatura regnícola y de sus olvidados poetas, evocación artística de nuestra olvidada personalidad iluminada por la doble antorcha de la historia y de la poesía, restauración y compenetración con tan diversos elementos del espíritu católico que habían amortiguado los vientos revolucionarios y aceptado después como fuente de inagotables bellezas artísticas, aun por aquellos que ateizaban en la vida práctica. Tal fue la obra emprendida por Aguiló, Montis y Quadrado, o tal ha resultado, cuando menos, vista a la distancia de medio siglo.»

Imposible añadir una sola palabra a esta exactísima visión de conjunto.

B. Rosselló Pòrcel

El Día, 31 de Julio de 1932.

Miguel de los Santos Oliver: Literatura en Mallorca (en pdf y epub).

He de pedir perdón a los lectores de estas páginas pues ayer indiqué que eran dos los artículos de Rosselló Pòrcel que se publicaron en 1932 bajo el antetítulo "Periodismo en Mallorca". No fueron dos sino tres, así que confío en poder acabar la copia de estos artículos mañana con el dedicado a Quadrado.

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Rosselló Pòrcel: Romanticismo

fabian | 03 Juny, 2014 12:13

En el verano de 1932, Rosselló Pòrcel reanuda sus artículos en el periódico El Día. En septiembre de 1931 había despedido la serie "Periodismo en Mallorca", 21 artículos numerados; sin embargo, en julio de 1932 presenta dos artículos con el antetítulo referido al periodismo y con la temática de las publicaciones mallorquinas. Se centra en este artículo en la publicación "Fruto de la Prensa Periódica: Colección de Religión, Política y Literatura", que no está digitalizada y que Bover no cita y que no conviene confundir con Almacén de frutos literarios : Semanario de Palma de 1841.

Periodismo en Mallorca

Romanticismo

El año 1840 es en Mallorca el año que marca clara y definitivamente la evolución hacia las nuevas formas literarias. No habían faltado precedentes. Los hemos encontrado en el mismo siglo XVIII. Pero 1840 es el año decisivo que señala la eclosión magnífica de nuestra escuela romántica. Quadrado, Montis, Aguiló. Tres nombres identificados. Tres precursores. La Palma. Pero La Palma no es su única creación periodística. Movidos por la furia del siglo —recordad a Víctor Balaguer— escribían, publicaban, comentaban. Quadrado, sobre todo, nos ha dejado una obra gigantesca. Cuando se ordene alcanzará posiblemente la extensión de la de Balmes. Solo la inmensa labor realizada con Piferrer supone un esfuerzo de continuidad enorme. Estudiemos, pues, antes de hojear las páginas venerables de La Palma, alguna de las publicaciones que —hermanas menores y modestas— tuvieron también su parte en el resurgir glorioso de nuestras letras.

***

Prueba del interés de la tertulia literaria de Quadrado por el periodismo y las letras románticas en general, fue la fundación de una revista destinada exclusivamente a reproducirlas y seleccionarlas. La revista se tituló: Fruto de la Prensa Periódica: Colección de Religión, Política y Literatura, sacada de los mejores periódicos de España. La imprimió en Palma, durante 1839 y 1840, Esteban Trias. La colección completa consta de seis tomos de bella presentación. La hemos examinado en la Biblioteca Municipal. Ignoramos en qué condiciones salía este periódico, puesto que la colección que hemos podido ver va encuadernada por años sin indicación alguna que se refiera a días de salida, precio, etc., de tal manera que, a primera vista, pudiera confundirse con un libro cualquiera.

***

El contenido se divide en cuatro secciones: religión, política, literatura, poesía. Todo ello, absolutamente, reproducido de otros periódicos y revistas de la península: la Revista Europea, La Religión, El Semanario Pintoresco. Vemos, por primera vez, citados los nombres de Goethe. Alfieri, Mirabeau, en el mismo tono con que hoy les citaríamos. Otros temas típicamente románticos: «Influencia del Cristianismo en la Literatura». Recordad las polémicas de Quintana, toda la obra de Chateaubriand y notad que este trabajo va firmado por Alberto Lista y comprenderéis la influencia que debían ejercer y el interés que despertaron en los jóvenes redactores del Fruto de la Prensa Periódica, documento literario de gran importancia, a pesar de su calidad de periódico de tijera.

La parte poética es abundante y el nombre más repetido el de José Zorrilla. Con él van los de Hartzenbusch, Miguel de los Santos Alvarez, duque de Rivas y Nicomedes Pastor Díaz. Es digna de nota la ausencia de Espronceda, considerado excesivamente revolucionario por el romanticismo un poco arqueológico de maestros iniciadores.

En cambio, Larra es reproducido en diversas ocasiones y en el Fruto de la Prensa hemos podido leer el «Día de difuntos de 1836», copiado de El Español.

He aquí, para que el lector pueda hacerse cargo directamente del ambiente en que se movían los redactores del Fruto un fragmento de un artículo titulado «Edad Media»: «Los amores del Cid y Jimena, el valimiento y trágico fin del Condestable don Alvaro de Luna, las proezas del Gran Capitán y las tomas de Valencia y Granada, han reemplazado a Paris y Helena, a los hechos de Ulises, a la toma y destrucción de Troya, y a las desgracias de Idomeneo. Pelayo ha reemplazado a Rómulo, las catedrales góticas a los templos corintios, Jesucristo a Júpiter». Y este artículo tiene como lema aquellos versos de Jorge Manrique que dicen:

Dejemos a los troyanos,
que sus males no los vimos
ni sus glorias;
dejemos a los romanos,
aunque oímos y leímos
sus historias.
No curemos de saber
lo de aquel siglo pasado
qué fue de ello;
vengamos a lo de ayer,
que también es olvidado
como aquello.

Con un poco de buena voluntad podemos ver en estas palabras un manifiesto romántico de tercera categoría.

***

La parte religiosa es toda ella de directa influencia de Chateaubriand y Guizot. Artículos contra la Revolución Francesa, sobre la «Hipocresía de la impiedad». Cuando estudiemos La Palma y La Fe tendremos ocasión de insistir en estos puntos.

B. Rosselló Pòrcel

El Día, 24 de Julio de 1932.

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Digitalizar, preservar y difundir

fabian | 02 Juny, 2014 18:47

En los días 19 y 20 de mayo pasados se realizó en la Biblioteca Nacional de España los llamados "Digitisation Days" en que las empresas punteras en la digitalización han presentado sus tecnologías y proyectos. Varios medios se han hecho eco de estos encuentros: La Vanguaria, ABC, Diario Vasco, Patrimonio Actual... Ninguno de Mallorca.

El acto de clausura fue presidido por José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura y acudió a él Mario Vargas Llosa, presidente de la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes quien pronunció un discurso.

Hay palabras, ideas, que me producen una cierta inquietud. "encomiable empeño de recuperar patrimonios inmensos, tesoros inconmensurables que, con frecuencia, yacían ocultos en anaqueles de bibliotecas y archivos, aguardando a que algún audaz explorador se topara con ellos, los desempolvase y los rescatara para el mundo”, es una de las frases, algo grandilocuente, que ha pronunciado el Premio Nóbel. Grandilocuente como es todo este tema en sus rasgos generales pues, realmente, este proyecto de la digitalización es como un sueño.

Hay otra frase que también puede ser interesante: “Digitalizar, preservar y difundir son las misiones de los modernos argonautas”.

La verdad es que, no ya el proyecto sino lo realizado ya por la digitalización es gigantesco. Se han involucrado en ella las Universades, las cuales le han dado un gran impulso. Tenemos los "argonautas" documentos que eran de difícil accesibilidad, como la prensa antigua, y también tenemos acceso a la prensa actual, la de hoy e, incluso, la no impresa aún, que ya aparece digitalizada. Las revistas universitarias están también preparadas para aparecer en cuanto queramos en nuestro monitor o eReader o tablet. Una parte importante de la digitalización está en marcha y, con ella, la preservación documental.

"Digitalizar, preservar y difundir". La pata coja es la difusión y lo que ello conlleva. Y sobre ello, creo, hay una ausencia de reflexión, de análisis y, también, de concienciación.

pintura
G. Mestre Oliver: El guitarrista
Algo penosa la digitalización de las obras de arte realizada por la Administració de la Comunitat Autònoma de les Illes Balears.

La difusión debiéramos hacerla los navegantes, los argonautas. Para ello sería coveniente que esos equipos de digitalización no fueran tan misteriosos, que su labor nos fuera anunciada. Los portales en los que queda la digitalización de esos equipos son mudos, las instituciones que los realizan no son comunicativas; si se incluye en ellas algún elemento nuevo es imposible enterarse por falta de información. La difusión inicial no funciona ni en la Biblioteca Digital de les Illes Balears, ni en la Plataforma de Digitalització del Patrimoni Cultural de les Illes Balears ni en las grandes bibliotecas virtuales nacionales. No hay en ellas ningún tipo de información sobre la digitalización que realizan.

Pero la difusión de un objeto digitalizado requiere, en mi parecer, una información adicional: el contexto. Un objeto aparece físicamente en un contexto histórico y social. Al digitalizarse, ese contexto debiera ser explicado. Y quizá la difusión debiera basarse no sólo en el objeto sino también en el contexto en que ese objeto aparece y se valora.

En Mallorca no se ha dado información alguna sobre los "Digitisation Days" y a veces parece que todo esto de la digitalización no importase para nada pese a haber esos silenciosos equipos de digitalización misteriosa que retrotraen a tiempos antiguos en que el conocimiento sólo debía ser para unos pocos. Contradicción extraña. Digitalizar y no anunciarlo convenientemente. No lo entiendo.

Rosselló Pòrcel: La Época

fabian | 02 Juny, 2014 12:01

Domingo, 27 de Septiembre de 1931. Bartomeu Rosselló Pòrcel (1913 - 1938) publica su último artículo de ese verano. Es el artículo vigésimo primero de la serie "Periodismo en Mallorca" y al final de él, parece que despide la serie: "No por agotado abandonamos momentáneamente este tema periodístico", indica. Sin embargo, el antetítulo "Periodismo en Mallorca" aparecerá en dos artículos del verano de 1932, aunque ya sin numeración, referiéndose a la publicación "La Palma" que ya cita en el artículo anterior a éste y, sin nombrar la publicación, pero sí a los autores, en este artículo titulado "La Época", título que, aunque referido a una publicación concreta, también señala un cambio importante en el periodismo isleño que se da hacia 1840.

"El penodisrno se transforma lentamente. La lectura del diario empieza a hacerse necesaria. Es el primer paso de la gran evolución que comienza", indica Rosselló señalando el mundillo de las tertulias que se realizan en muchas poblaciones españolas. El rey Fernando VII ha muerto en 1836 y la regencia de María Cristina abre puertas a una libertad de prensa controlada, pero la prensa ya no está centrada en el discurso político y ha abierto el discurso a nuevos ámbitos como son la Literatura, el Romanticismo, ideología de la época, la Historia y la vida local.

Periodismo en Mallorca

La Época

XXI

En 1840 apareció —redactado por don Jaime Pujol, abogado— el prospecto de La Época, semanario de política, administración y literatura. Ocho páginas en cuarto impresas por Felipe Guasp. De este mismo proyecto anunciador son las siguientes líneas finales: «Saldrá este periódico todos los domingos, de la letra y papel del proyecto del cual se entregará un ejemplar a los señores suscriptores en el acto de suscribirse, constará de pliego y medio en cuarto y será enriquecido al fin de cada mes con dos láminas de la Colección de edificios, visitas y paisajes que se propone publicar en litografía el profesor don Francisco Muntancr. El precio de la suscripción abierta en la librería de Guasp. calle d'en Morey, será de cinco reales para los que quieran el Semanario sin la colección expresada y de diez para los que quieran el periódico y la colección juntamente, añadiéndose un real para los gastos de correo, pues se remitirán francos de porte. La publicación empezará tan pronto como se reúnan suscripciones bastantes para cubrir los gastos de la empresa.»

Parece que estos gastos no pudieron ser cubiertos, puesto que el proyecto es el único número publicado de este semanario que murió antes de nacer. Hemos visto un ejemplar en la Biblioteca Municipal. El texto, nutrido, además de contener los propósitos y planes del director es un balance de la situación política de Europa y de España, durante los cuarenta años de siglo, desde Napoleón hasta Luis Felipe, y, en España, desde Cádiz hasta la Reina Regente.

***

La Imprenta Guasp publicó mensualmenie. desde abril de 1841 hasta diciembre de 1842, un periódico anunciador, que tituló Folletín Bibliográfico. En 1 de enero de 1843 lo transformó en diario. Duró su publicación ocho días solamente.

Anunciaba los periódicos y libros que estaban a la venta en la Librería Guasp y, según hemos podido deducir, se enviaba gratuitamente. De su lectura se desprende que los lectores de Palma, en 1840, si no muy crecidos en número, formaban una selección depurada que se interesaba por «lo último». Los títulos —pintorescos en ocasiones— de periódicos que se vendían en la Imprenta Guasp, corresponden a todas las ciudades españolas y a todos los ramos de la ciencia y del arte. Hemos copiado unos cuantos: La Lira de Oro, La Tarántula, La Minerva, El Educador, El Heraldo, El Papagayo, Guindilla, La Iberia Musical, El Pasatiempo, La Verdad, El Arpa del Creyente, El Trono, etc. De cada uno de ellos publica prospectos y elogios explicando los asuntos a que se dedican y los autores que forman su redacción y colaboración.

Entre los autores cuyos nombres hemos leído en sus páginas figuran Byron, Zorrilla, Capitán Marriat, Chateaubriand, sobradamente conocido —y editado— en Palma. Con motivo de la publicación de una obra de Cabet, se hace un elogio ferviente al comunismo; ¡poco podía imaginar quien lo escribió lo que esta palabra había de significar en el futuro!

Este Folletín Bibliográfico revela claramente la forma que adoptó la literatura de la época. Las tertulias literarias tuvieron importancia en toda España y todas —fatalmente— buscaron la forma de expresión en el periódico, semanario casi siempre. Aquí la tertulia Quadrado - Aguiló - Montis, originó varias publicaciones. El penodisrno se transforma lentamente. La lectura del diario empieza a hacerse necesaria. Es el primer paso de la gran evolución que comienza.

***

Según Bover, en 1 de octubre de 1836, de las prensas de José Savall, salió el primer número de El Progreso, diario liberal de Palma que se publicó hasta 29 de marzo de 1837. Publicó 180 números de cuatro páginas en folio cada uno. La suscripción costaba ocho reales cada mes. A pesar de nuestros esfuerzos y rebuscas, no hemos logrado encontrar ni un solo número de este periódico.

***

Lo mismo nos ha sucedido con El Faro, periódico de las Islas Baleares que imprimió en Palma Guasp desde 15 de mayo a 14 de junio de 1834. Era bisemanal y tan solo publicó nueve números. Lo confeccionaban don Pedro Andreu y don Jaime Pujol, abogados. La suscripción costaba también ocho reales vellón mensuales. Dice Bover refiriéndose a El Faro: «Este periódico que salía dos veces a la semana, trata de interés general de España y particular de esta isla, de economía, industria y comercio; publica reales órdenes y propone adelantos y mejoras.»

***

No por agotado abandonamos momentáneamente este tema periodístico. Son muchos, muchísimos los periódicos que quedan para ser examinados. Causas de índole particular nos impiden, por ahora, continuar esta serie de artículos. Recogeremos el tema tan pronto como esté en nuestra mano.

B. Rosselló Pòrcel

El Día, 27 de Septiembre de 1931.

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