fabian | 02 Juny, 2014 18:47
En los días 19 y 20 de mayo pasados se realizó en la Biblioteca Nacional de España los llamados "Digitisation Days" en que las empresas punteras en la digitalización han presentado sus tecnologías y proyectos. Varios medios se han hecho eco de estos encuentros: La Vanguaria, ABC, Diario Vasco, Patrimonio Actual... Ninguno de Mallorca.
El acto de clausura fue presidido por José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura y acudió a él Mario Vargas Llosa, presidente de la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes quien pronunció un discurso.
Hay palabras, ideas, que me producen una cierta inquietud. "encomiable empeño de recuperar patrimonios inmensos, tesoros inconmensurables que, con frecuencia, yacían ocultos en anaqueles de bibliotecas y archivos, aguardando a que algún audaz explorador se topara con ellos, los desempolvase y los rescatara para el mundo”, es una de las frases, algo grandilocuente, que ha pronunciado el Premio Nóbel. Grandilocuente como es todo este tema en sus rasgos generales pues, realmente, este proyecto de la digitalización es como un sueño.
Hay otra frase que también puede ser interesante: “Digitalizar, preservar y difundir son las misiones de los modernos argonautas”.
La verdad es que, no ya el proyecto sino lo realizado ya por la digitalización es gigantesco. Se han involucrado en ella las Universades, las cuales le han dado un gran impulso. Tenemos los "argonautas" documentos que eran de difícil accesibilidad, como la prensa antigua, y también tenemos acceso a la prensa actual, la de hoy e, incluso, la no impresa aún, que ya aparece digitalizada. Las revistas universitarias están también preparadas para aparecer en cuanto queramos en nuestro monitor o eReader o tablet. Una parte importante de la digitalización está en marcha y, con ella, la preservación documental.
"Digitalizar, preservar y difundir". La pata coja es la difusión y lo que ello conlleva. Y sobre ello, creo, hay una ausencia de reflexión, de análisis y, también, de concienciación.

G. Mestre Oliver: El guitarrista
Algo penosa la digitalización de las obras de arte realizada por la Administració de la Comunitat Autònoma de les Illes Balears.
La difusión debiéramos hacerla los navegantes, los argonautas. Para ello sería coveniente que esos equipos de digitalización no fueran tan misteriosos, que su labor nos fuera anunciada. Los portales en los que queda la digitalización de esos equipos son mudos, las instituciones que los realizan no son comunicativas; si se incluye en ellas algún elemento nuevo es imposible enterarse por falta de información. La difusión inicial no funciona ni en la Biblioteca Digital de les Illes Balears, ni en la Plataforma de Digitalització del Patrimoni Cultural de les Illes Balears ni en las grandes bibliotecas virtuales nacionales. No hay en ellas ningún tipo de información sobre la digitalización que realizan.
Pero la difusión de un objeto digitalizado requiere, en mi parecer, una información adicional: el contexto. Un objeto aparece físicamente en un contexto histórico y social. Al digitalizarse, ese contexto debiera ser explicado. Y quizá la difusión debiera basarse no sólo en el objeto sino también en el contexto en que ese objeto aparece y se valora.
En Mallorca no se ha dado información alguna sobre los "Digitisation Days" y a veces parece que todo esto de la digitalización no importase para nada pese a haber esos silenciosos equipos de digitalización misteriosa que retrotraen a tiempos antiguos en que el conocimiento sólo debía ser para unos pocos. Contradicción extraña. Digitalizar y no anunciarlo convenientemente. No lo entiendo.
fabian | 02 Juny, 2014 12:01
Domingo, 27 de Septiembre de 1931. Bartomeu Rosselló Pòrcel (1913 - 1938) publica su último artículo de ese verano. Es el artículo vigésimo primero de la serie "Periodismo en Mallorca" y al final de él, parece que despide la serie: "No por agotado abandonamos momentáneamente este tema periodístico", indica. Sin embargo, el antetítulo "Periodismo en Mallorca" aparecerá en dos artículos del verano de 1932, aunque ya sin numeración, referiéndose a la publicación "La Palma" que ya cita en el artículo anterior a éste y, sin nombrar la publicación, pero sí a los autores, en este artículo titulado "La Época", título que, aunque referido a una publicación concreta, también señala un cambio importante en el periodismo isleño que se da hacia 1840.
"El penodisrno se transforma lentamente. La lectura del diario empieza a hacerse necesaria. Es el primer paso de la gran evolución que comienza", indica Rosselló señalando el mundillo de las tertulias que se realizan en muchas poblaciones españolas. El rey Fernando VII ha muerto en 1836 y la regencia de María Cristina abre puertas a una libertad de prensa controlada, pero la prensa ya no está centrada en el discurso político y ha abierto el discurso a nuevos ámbitos como son la Literatura, el Romanticismo, ideología de la época, la Historia y la vida local.
(Segueix)Periodismo en Mallorca
La Época
XXI
En 1840 apareció —redactado por don Jaime Pujol, abogado— el prospecto de La Época, semanario de política, administración y literatura. Ocho páginas en cuarto impresas por Felipe Guasp. De este mismo proyecto anunciador son las siguientes líneas finales: «Saldrá este periódico todos los domingos, de la letra y papel del proyecto del cual se entregará un ejemplar a los señores suscriptores en el acto de suscribirse, constará de pliego y medio en cuarto y será enriquecido al fin de cada mes con dos láminas de la Colección de edificios, visitas y paisajes que se propone publicar en litografía el profesor don Francisco Muntancr. El precio de la suscripción abierta en la librería de Guasp. calle d'en Morey, será de cinco reales para los que quieran el Semanario sin la colección expresada y de diez para los que quieran el periódico y la colección juntamente, añadiéndose un real para los gastos de correo, pues se remitirán francos de porte. La publicación empezará tan pronto como se reúnan suscripciones bastantes para cubrir los gastos de la empresa.»
Parece que estos gastos no pudieron ser cubiertos, puesto que el proyecto es el único número publicado de este semanario que murió antes de nacer. Hemos visto un ejemplar en la Biblioteca Municipal. El texto, nutrido, además de contener los propósitos y planes del director es un balance de la situación política de Europa y de España, durante los cuarenta años de siglo, desde Napoleón hasta Luis Felipe, y, en España, desde Cádiz hasta la Reina Regente.
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La Imprenta Guasp publicó mensualmenie. desde abril de 1841 hasta diciembre de 1842, un periódico anunciador, que tituló Folletín Bibliográfico. En 1 de enero de 1843 lo transformó en diario. Duró su publicación ocho días solamente.
Anunciaba los periódicos y libros que estaban a la venta en la Librería Guasp y, según hemos podido deducir, se enviaba gratuitamente. De su lectura se desprende que los lectores de Palma, en 1840, si no muy crecidos en número, formaban una selección depurada que se interesaba por «lo último». Los títulos —pintorescos en ocasiones— de periódicos que se vendían en la Imprenta Guasp, corresponden a todas las ciudades españolas y a todos los ramos de la ciencia y del arte. Hemos copiado unos cuantos: La Lira de Oro, La Tarántula, La Minerva, El Educador, El Heraldo, El Papagayo, Guindilla, La Iberia Musical, El Pasatiempo, La Verdad, El Arpa del Creyente, El Trono, etc. De cada uno de ellos publica prospectos y elogios explicando los asuntos a que se dedican y los autores que forman su redacción y colaboración.
Entre los autores cuyos nombres hemos leído en sus páginas figuran Byron, Zorrilla, Capitán Marriat, Chateaubriand, sobradamente conocido —y editado— en Palma. Con motivo de la publicación de una obra de Cabet, se hace un elogio ferviente al comunismo; ¡poco podía imaginar quien lo escribió lo que esta palabra había de significar en el futuro!
Este Folletín Bibliográfico revela claramente la forma que adoptó la literatura de la época. Las tertulias literarias tuvieron importancia en toda España y todas —fatalmente— buscaron la forma de expresión en el periódico, semanario casi siempre. Aquí la tertulia Quadrado - Aguiló - Montis, originó varias publicaciones. El penodisrno se transforma lentamente. La lectura del diario empieza a hacerse necesaria. Es el primer paso de la gran evolución que comienza.
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Según Bover, en 1 de octubre de 1836, de las prensas de José Savall, salió el primer número de El Progreso, diario liberal de Palma que se publicó hasta 29 de marzo de 1837. Publicó 180 números de cuatro páginas en folio cada uno. La suscripción costaba ocho reales cada mes. A pesar de nuestros esfuerzos y rebuscas, no hemos logrado encontrar ni un solo número de este periódico.
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Lo mismo nos ha sucedido con El Faro, periódico de las Islas Baleares que imprimió en Palma Guasp desde 15 de mayo a 14 de junio de 1834. Era bisemanal y tan solo publicó nueve números. Lo confeccionaban don Pedro Andreu y don Jaime Pujol, abogados. La suscripción costaba también ocho reales vellón mensuales. Dice Bover refiriéndose a El Faro: «Este periódico que salía dos veces a la semana, trata de interés general de España y particular de esta isla, de economía, industria y comercio; publica reales órdenes y propone adelantos y mejoras.»
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No por agotado abandonamos momentáneamente este tema periodístico. Son muchos, muchísimos los periódicos que quedan para ser examinados. Causas de índole particular nos impiden, por ahora, continuar esta serie de artículos. Recogeremos el tema tan pronto como esté en nuestra mano.
B. Rosselló Pòrcel
El Día, 27 de Septiembre de 1931.
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