fabian | 14 Març, 2012 18:01
Tratar un tema en una bitácora es diferente a hacerlo en otros medios. No hay prisa, se pueden utilizar diversidad de recursos; en caso de haberse hecho un plan, éste se puede romper sin ninguna preocupación. Es diferente. Además, pienso, con la facilidad que tiene la autoedición de libros digitales, se puede realizar un libro que recoja, en el caso de estos días, no sólo la obra del poeta, sino también de aquellos artículos de periódicos, revistas, etc. que lo tratan; una especie de libro documental.
En 1967 se conmemoró el cincuentenario de la muerte de Rubén Darío. Alguna revista publicó un monográfico y algún periódico recordó su figura, tal es el caso de La Vanguardia de Barcelona, que el día 19 enero 1967, publica en su página 48 tres escritos sobre Rubén. Transcribo el de Concha Alós (1926 - 2011), aunque antes recojo una anécdota del artículo publicado por PV.S.-J.:
Algo repuesto de su dolencia, el general Mitre lo manda a España [a Rubén Darío] como corresponsal a raíz de la pérdida de las colonias y el 22 de diciembre de 1898 desembarca en Barcelona donde a poco es íntimo amigo de Santiago Rusiñol y de Pompeyo Gener entre otros muchos bohemios de nombradía. A Rusiñol en un banquete que se celebra en su honor le dice:
Gloria al gran catalán que hizo a la luz sumisa
—jardinero de ideal, jardinero de sol—
¡Y al pincel y a la pluma, y a la barba y a la risa
conque nos hace alegre la vida Rusiñol!Con Pompeyo Gener no es tan poético. Paseando por las ramblas le dice un día «Oye Peyus. Quiero ir a Mallorca y no tengo dinero.. Si te giro una letra ¿la pagarás?» Pompeyo Gener muy serio le contesta: Desde luego. No siendo superior a dos pesetas, la pagaré con mucho gusto.»
No fue en esa ocasión cuando Rubén Darío vino a Mallorca por vez primera, sino varios años después, en 1906.
Entrevista de Raphel Pherrer a doña Emilia Sureda Montaner, hija de Juan Sureda i Bimet y Pilar Montaner Maturana. Habla sobre Rubén Darío y Unamuno en Valldemosa. Grabación de 1989.
Concha Alós: Rubén Darío en Barcelona y Mallorca
Rubén Darío, el apasionado trotamundos, camina, vuela y navega por toda una variada geografía de ríos avasalladores y largos, de enredadas selvas y frías cordilleras, como si anduviese siguiendo el rastro de un imperio de indios dorados desaparecido a impulso de la furia codiciosa, también idealista, de unos aventureros. Viene después a Europa, mariposeando cargos y oficios, alternando tiempos de esplendor con días de miseria, conociendo mujeres, cultivando amigos. De Europa pasa a España y por fin, a orillas del mar latino planta, temporalmente, en Cataluña y Mallorca, sus tiendas de nómada ansioso y nostálgico.
Recordarle en el cincuentenario de su muerte, y en el de la celebración del centenario de su nacimiento es, en nuestro país, que él amó, no sólo una devoción, sino hasta un deber.
El padre Batllori nos recalca, en un estudio sobre Darío, la poca compenetración lírica que existió entre él y Cataluña. Su obra sobre Barcelona es pequeña, casi nula. Unos escritos bellos y coloristas que captan de una forma impresionista la época, aquel revuelto fin de siglo barcelonés, con su agitación social y la pujanza artística del modernismo. Escritos carentes por completo de sentido crítico, que coloca en sus libros "España contemporánea" y "Tierras solares". Y eso que Barcelona le gusta. En 1913 —era la segunda estancia del poeta en nuestra ciudad— escribe una carta a Julio Piquet, donde le dice: "¡Ah!, si pudiera vivir en esta admirable Barcelona". Sagarra nos relata cómo leyó Darío en el Ateneo "El canto a la Argentina": "Mai, ni el millor actor ni el millor rapsoda d'aquest món, no m'han arribat, ni de lluny, a conmoure com la recitado de Rubén Darío, tan plena d'ombres i de fluiditats que semblava que llegís versos des del fons de l'aigua".
En la primavera de 1914 encuentra una torre cerca del Tibidabo, en la que se instala, y escribe, también a Piquet, su más íntimo amigo: "Torre ideal, cerca del Tibidabo: jardín y huerto a un lado; tranvía cerca; baño, luz eléctrica, timbres, la mar de piezas, todo amueblado, todo listo; piano... ¡dieciocho duros al mes! Yo no me muevo de aquí. Pagué tres meses. Me exigen, para dentro de otros tres, el resto del año. Y ya veré cómo lo arreglo, porque he aquí lo que yo necesitaba: esta soledad sana, con sol, y frutos, y flores, y pájaros, y... sólo viéndolo se cree...". Pero poco después, impelido por el terror que le produce la recién declarada guerra europea, parte, sin un céntimo, para América y no vuelve más.
En momentos de depresión y a la nerviosa búsqueda de paz, Rubén Darío atraviesa dos veces la longitud marina que hay desde Barcelona a Palma. Y es curioso que el solo hecho de navegar unas horas por el Mediterráneo, virando el cabo de Cala Figuera y penetrando en la bahía, provoque toda su inspiración lírica:
"Quietud, quietud... Ya la ciudad de oro
ha entrado en el misterio de la tarde.
La catedral es un gran relicario.
La bahía unifica sus cristales
en un azul de arcaicas mayúsculas
de los antifonarios y misales..."Se trata, tal vez, de la misteriosa compenetración del artista y la tierra. El padre Batllori la atribuye al clima intelectual y artístico que en tiempo de las dos visitas del poeta imperaban en la isla. El año 1906 es el de las "Horacianes", de Costa y Llobera. Mallorca ha encontrado su propio y particular camino literario. Un plantel de mallorquines admirables ejercen su influjo en la isla: Gabriel Alomar, Miquel de los Santos Oliver, Costa y Llobera... Juan Alcover ha abandonado el castellano como medio de expresión y está en su mejor momento poético. Es en uno de sus primeros poemas catalanes, "L'hoste", en el que nos describe a Darío:
"Ha arribat un home intensament pál.lid,
que la dolça lira punteja per joc;
a terra rivernenca porta un alè càlid,
porta un alè jove del país del foc"...Y como huésped, acogido cordialmente, vive Rubén en Mallorca. Juan Sureda Bimet y su mujer Pilar Montaner, la pintora de viejos olivos, lo acogen en su residencia junto a la Cartuja, el antiguo palacio del rey Sancho, y allí lo acompañan y cuidan en sus crisis. Es también allí donde a consecuencia de uno de sus más graves ataques de riñon los médicos le prohíben totalmente la bebida. El matrimonio Sureda cerca al poeta en una estrecha vigilancia impidiéndole que beba algo que no sea agua, pero Darío aprovecha un descuido y corre a la farmacia, donde compra una botella de vino quinado que se traga sin respirar. Como este chisme, hay muchos.
La estancia del poeta se recuerda en parte por noticias sobre borracheras y juergas. Y anécdotas de sus coqueteos con la teología y la fe. Un día se probó un hábito franciscano destinado a servir de mortaja un hábito blanco que de la Grande-Chartreuse se había traído su amigo Sureda y, en aquellos momentos pensó que había equivocado todos sus caminos y que su destino más feliz hubiera sido hacerse cartujo.
Todo un rastro de brillantes y tristes anécdotas y una obra literaria efectiva y de muchos quilates ha sido la huella que ha dejado Rubén Darío de su estancia en Mallorca: un importante fajo de poesías y otros escritos, entre los que se cuenta su novela "La isla de oro" y su colección de prosas "El oro de Mallorca".
A él le gustaba jugar con la palabra oro. El oro, el cristal, la pedrería. Su poesía sobre Mallorca es esto y mucho más: espíritu, música. También, deslumbramiento ante las puestas de sol isleñas, ante el verdor de los pinos sobre las graciosas colinas que rodean las calas o que envuelven Bellver. Otras veces maneja una descripción viva de las gentes y cosas que le acompañan, como en la irónica "Epístola" a la señora de Lugones o la descripción del baile de boleros Y en alguna ocasión se dispara con un canto excitado y musical como una sublime melopea:
"Aquí, junto al mar latino,
digo la verdad:
siento en roca, aceite y vino
yo mi antigüedad."(En "La Vanguardia", 19 enero 1967)
Supongo que Miguel de los Santos Oliver y otros escritores publicaron algún artículo sobre Rubén Darío. A ver si encuentro alguno.
(Segueix)fabian | 13 Març, 2012 17:11
La primera vez que llega Rubén Darío a Mallorca, 1906 . 1907. desde El Terreno finaliza el libro de poemas El Canto errante. En él hay algunos poemas compuestos anteriormente y otros recientes que construye aquí en Mallorca. Hay uno algo más singular. Es un poema largo, de 214 versos dividido en siete partes iniciada cada una con números romanos. Es un poema singular pues lo va escribiendo poco a poco en distintas ciudades del mundo. Lo llama "Epístola a la señora de Leopoldo Lugones"
I
Madame Lugones. j'ai commencé ces vers
en écoutant la voix d'un carillón d'Anvers...
¡Así empecé, en francés, pensando en Rodenbach
cuando hice hacia el Brasil, una fuga... de Bach!
En Río de Janeiro iba yo a proseguir
poniendo en cada verso el oro y el zafir[...]
III
En fin. convaleciente, llegué a nuestra ciudad
de Buenos Aires, no sin haber escuchado
a míster Root a bordo del Charleston sagrado. [...]
Y me volví a París. Me volví al enemigo
terrible, centro de las neurosis, ombligo
de la locura, foco de todo surmenage
donde hago buenamente mi papel de sauvage [...]
Así que el poema, iniciado en Anvers, lo continúa en Río, luego en Buenos Aires y más tarde en París, hasta llegar a Palma, en el verso 99. Son más de 100 versos, por lo que sólo recojo algunos fragmentos:
IV
Tal continué en París lo empezado en Anvers.
Hoy. heme aquí en Mallorca, la terra dels foners.
como dice Mossen Cinto, el gran Catalán.
Y desde aquí, señora, mis versos a ti van.
olorosos a sal marina y a azahares.
al suave aliento de las Islas Baleares.
Hay un mar tan azul como el Partenopeo.
Y al azul celestial, vasto como un deseo,
su techo cristalino bruñe con el sol de oro.
Aqui todo es alegre, fino, sano y sonoro.
Barcas de pescadores sobre la mar tranquila
descubro desde la terraza de mi villa.
que se alza entre las flores de su jardín fragante
con un monte detrás y con la mar delante.
A veces me dirijo al mercado, que está
en la Plaza Mayor. (¿Qué Coppée. no es verdá?).
Me rozo con un núcleo crespo de muchedumbre
que viene por la carne, la fruta y la legumbre.
Las mallorquínas usan una modesta falda,
pañuelo en la cabeza y la trenza a la espalda.
Esto, las que yo he visto, al pasar, por supuesto.
Y las que no la lleven no se enojen por esto.
He visto unas payesas con sus negros corpiños,
con cuerpos de odaliscas y con ojos de niños;
y un velo que les cae por la espalda y el cuello
dejando al aire libre lo obscuro del cabello.
Sobre la falda clara un delantal vistoso.
Y saludan con un bon di tengui gracioso,
entre los cestos llenos de patatas y coles,
pimientos de corales, tomates de arreboles,
sonrosadas cebollas, melones y sandías.
que hablan de las Arabias y las Andalucías.
Calabazas y nabos para ofrecer asuntos
a Madame Noailles y Francis Jammes juntos. [...]
El tiempo se ha puesto malo. El mar
a la furia del aire no cesa de bramar.
El temporal no deja que entren los vapores. Y
un yacht de lujo busca refugio en Porto-Pi.
Porto-Pi es una rada cercana y pintoresca.
Vista linda: aguas bellas, luz dulce y tierra fresca.
¡Ah. señora, si fuese posible a algunos el
dejar su Babilonia, su Tiro, su Babel.
para poder venir a hacer su vida entera
en esta luminosa y espléndida ribera!
Hay no lejos de aquí un archiduque austríaco
que las pomas de Ceres y las uvas de Baco
cultiva, en un retiro archiducal y egregio.
Hospeda como un monje -y el hospedaje es regio-.
Sobre las rocas se alza la mansión señorial
y la isla le brinda ambiente imperial.
Es un pariente de Jean Orth. Es un atrida
que aquí ha encontrado el cierto secreto de su vida.
Es un cuerdo. Aplaudamos al príncipe discreto
que aprovecha a la orilla del mar ese secreto.
La isla es florida y llena de encanto en todas partes.
Hay un aire propicio para todas las artes.
En Pollensa ha pintado Santiago Rusiñol
cosas de flor, de luz y de seda de sol.
Y hay villa de retiro espiritual famosa:
La literata Sand escribió en Valldemosa
un libro. Ignoro si vino aquí con Musset.
y si la vampiresa sufrió o gozó, no sé.
¿Por qué mi vida errante no me trajo a estas sanas
costas antes de que las prematuras canas
de alma y cabeza hicieran de mí la mezcolanza
formada de tristeza, de vida y esperanza?
¡Oh. qué buen mallorquín me sentiría ahora!
¡Oh. cómo gustaría sal de mar. miel de aurora,
al sentir como en un caracol en mi cráneo
el divino y eterno rumor mediterráneo! [...]
Versos musicales, cantarines, alegres, frescos, que invitan a la recitación. La ciudad, la isla, aúna los alientos de las flores y de las sales marinas de este antiguo y clásico Mediterráneo luminoso que, para el poeta, es esperanza, aunque teme que ya sea tarde para él.
Leopoldo Lugones (1874 - 1938), argentino, fue un poeta reconocido y un político controvertido. Su esposa se llamaba Juana Agudelo. En esta bitácora puse un texto de Borges, de su libro "El hacedor" que, en 1960, visita a Lugones, casi treinta años después de haber muerto. (De la extraña visita que Jorge Luis Borges realizó a Leopoldo Lugones)
Pero la voz de hoy es la de Rubén Darío que se dirige a Juana en esta larga epístola que atraviesa varias ciudades del mundo. Acaba con una petición de Rubén:
Mírame transparentemente, con tu marido,
y guárdame lo que tú puedas del olvido.
fabian | 13 Març, 2012 11:16
Mejor dejar las inhóspitas cronologías para otros momentos y ceñirnos a las nebulosas. En 1907, Rubén Darío publica un libro de poemas. El canto errante es su título. Recoge en él poemas escritos en muchos lugares del mundo y en distintas fechas; entre otros varios escritos en Mallorca como el titulado "Revelación", del que, muy largo, pondré sus primeros versos.
Hago un inciso: Son frecuentes en Darío los poemas largos, de muchas estrofas. A veces me gusta recoger de ellos sólo unos pocos versos que, por alguna razón me gustan especialmente. Por ejemplo, "Versos de otoño" es un poema corto de 12 versos; los seis últimos me fascinan:
[...] Hace una hora que un nombre grabé sobre la nieve;
hace un minuto dije mi amor sobre la arena.
Las hojas amarillas caen en la alameda,
en donde vagan tantas parejas amorosas.
Y en la copa de Otoño un vago vino queda
en que han de deshojarse. Primavera, tus rosas.
Pues en este libro recoge varios poemas que tienen relación con Mallorca. Inicia el libro con unas reflexiones sobre la poesía, los poetas, la palabra. El título "Dilucidaciones" encabeza esta introducción en prosa. En el punto II, hay un momento que dice: "Hay un horror de futurismo, para usar la expresión de este gran cerebral y más grande sentimental que tiene por nombre Gabriel Alomar, el cual será descubierto cuando asesine su tranquilo vivir, o se tire a un improbable Volga en una Riga no aspirada" y es en el párrafo siguiente cuando indica que está escribiendo desde una isla: "Alégrame el que puede serme propicia para la nobleza del pensamiento y la claridad del decir esta bella isla en donde escribo, esta Isla de Oro. «isla de poetas, y aun de poetas que. como usted, hayan templado su espíritu en la contemplación de la gran naturaleza americana», como me dice en gentiles y hermosas palabras un escritor apasionado de Mallorca. Me refiero a don Antonio Maura. Presidente del Consejo de Ministros de Su Majestad Católica".
Uno de los poemas de este libro que se relaciona con Mallorca es el titulado "Revelación". Rubén Darío tiene una formación clásica, frecuentemente habla de los dioses griegos, el dios Pan, "el gran dios de la fuerza y de la vida"; sin embargo, la geografía nicaragüense, tiene fuerte impronta en su pensar y sentir. No cree en el Dios cristiano, sino en las fuerzas de la naturaleza. Este poema de 39 versos acaba así: "Y con la voz de quien aspira y ama. / clamé: «¿Dónde está el dios que hace del lodo / con el hendido pie brotar el trigo. / que a la tribu ideal salva en su éxodo?»./ Y oí dentro de mí: «Yo estoy contigo, / y estoy en ti y por ti: yo soy el todo»."
Dejando aparte la creencia panteísta, así como en la segunda parte del poema trata de la fuerza e inmesidad de las montañas, en la primera habla de la mar, pero no de su fuerza tormentosa; un poco de viento y algo de sal "hieren" su sentido y pensamiento para preguntarse posteriormente ese "¿Dónde está el dios?". Es el poema "Revelación":
En el acantilado de una roca
que se alza sobre el mar. yo lancé un grito
que de viento y de sal llenó mi boca:
A la visión azul de lo infinito,
al poniente magnífico y sangriento.
al rojo sol todo milagro y mito.
Y sentí que sorbía en sal y viento
como una comunión de comuniones
que en mí hería sentido y pensamiento.
[...]
El tema es muy complejo, pues Rubén Darío en esa fase de su vida, cuarentón, tiene más dudas que fé; época de dudas que intenta superar con "prontos" o decisiones momentáneas, más voluntaristas que veraces pues en siguientes poemas vuelve a plantearlas.
Dentro de pocos días llegará oficialmente la primavera; el variable otoño ("Hace una hora que un nombre grabé sobre la nieve; / hace un minuto dije mi amor sobre la arena.") dejó un vino vago donde se deshojarán las rosas primaverales.
Quizás fueron los Modernistas quienes incorporaron elementos de la naturaleza pintándola con los colores de sus sentimientos, como humanizándola, siendo, como es, impertérrita.
(Segueix)fabian | 12 Març, 2012 11:52
De toda mi vida he sabido que el poeta Rubén Darío estuvo en Mallorca. Hace ya muchos años, su estatua estaba en medio del paso central en el Paseo de Sagrera, y, ya también hace bastantes años, fue trasladada unos metros, quedando cara al mar, con la muralla a su espalda, junto a la entrada a la plaza de las Atarazanas. ¿Estuvo alguna vez esa estatua cubierta de hiedra? Vago recuerdo. Sí, Rubén Darío estuvo en Mallorca.
En alguna ocasión vi también en Valldemossa otra estatua a él dedicada, por lo que supuse que allí había estado. Alcohólico, resonó alguna voz en ese jardín del Palacio del Rey Sancho. No hace muchos años, su nombre salió cuando iban a derribar una casa en El Terreno. Allí había pasado algún tiempo. Y eso es casi todo. En la exposición de Pilar Muntaner en Can Bordils, alguna noticia había sobre él, ya que siendo su marido, Juan Sureda, el propietario del Palacio de Valldemossa, el poeta allí alojado se había vestido con un hábito de cartujo que Juan había comprado para que le sirviera de mortaja.
Espíritus del pasado que van tomando forma en alguna escultura, en alguna casa, pero que sólo son eso, un espíritu sin forma. ¿Por qué nunca me pregunté qué había hecho el nicaragüense en esta isla, a qué vino? Algunos poemas suyos, aquellos tan escolares de "Marcha triunfal" o "La princesa está triste" o la estrofa de "Juventud, divino tesoro", me eran conocidos y daba por hecho de que su estancia en Mallorca habían sido como unas vacaciones. Unamuno dijo que esos versos que se suelen citar de Darío eran "guitarradas" («Le aconsejaban —a Darío— las eternas e íntimas inquietudes del espíritu y ellas le inspiraron sus más profundos, sus más íntimos poemas. No esas guitarradas que se suele citar cuando de su poesía se habla, eso de «la princesa está triste».., o lo «del ala leve del leve abanico», que no pasan de cosquilleos a una frivola sensualidad acústica...» )
Esa escultura de Rubén Darío en Sagrera, ¿no es la más vista, la más céntrica, la de mayor presencia de Palma? Yo estuve, muy de niño, en la casa del Terreno donde él pasó unos días. Tenía un gran porche delate, una torre, y atrás el bosque de Bellver. La calle: Dos de Mayo. Quizás, debido a la altura del lugar, en algún tiempo desde ella se viera la ciudad, "ciudad de oro" la llama Rubén, ciudad que "junta alientos de flores y de sales". ¿Verdad que es hermosa esta definición para Palma?
Quietud, quietud... Ya la ciudad de oro
ha entrado en el misterio de la tarde,
La catedral es un gran relicario.
La bahía unifica sus cristales
en un azul de arcaicas mayúsculas
de los antifonarios y misales.
Las barcas pescadoras estilizan
el blancor de sus velas, triangulares
y como un eco que dijera «Ulises»
junta alientos de flores y de sales
Rubén Darío: Vesper
¿Por qué, pese a la céntrica escultura de Rubén Darío en Sagrera, su obra relacionada con Mallorca, que, pese a que sus estancias en la isla (¿dos, tres?) fueran cortas, nos es tan desconocida? Sus poemas sobre la isla están muy esparcidos; nadie los ha recogido y unido. Ahora son de Dominio Público y convendría reunirlos, agruparlos, así como su obra en prosa (¿una o dos novelas inacabadas?)
Y esta claridad latina
¿de qué me sirvió
a la entrada de la mina
del yo y el no yo?
De las estancias de Rubén Darío en Mallorca (1906, 1907 y 1913), quizás la más conocida fuera la última, en que ya dolido, alcohólico y sufriente poeta llega a Valldemosa en busca de algo que le calme. La guerra se cierne por la Europa que transitaba. Busca el alcohol como un placer momentáneo que le haga olvidar su tormento. Consigue pasar unos días sin beber y recae. Esconde una botella de un licor farmacéutico. Morirá pocos meses después, en 1916, tras haber regresado a su amada Nicaragua. Viste, en Valldemossa el hábito cartujo. Pide a alguien que había entrado en su alcoba que cierre la puerta, la luz luminosa le hiere. Se encuentra en "la mina del yo y del no yo". Intempestivamente, el 26 de diciembre de 1913, se embarca hacia Barcelona:
El 26 de diciembre de 1913 abandona su apacible refugio con dirección a Barcelona. Juan Sureda escribe desde Valldemosa, el día de la Epifanía de 1914, a un amigo: «Llegó Rubén muy neurasténico. Sólo en enfermedades graves que pudiera tener pensaba. Fue serenándose. Escribió. Corrimos la isla». En una visita que el 7 de noviembre hicimos a Pollensa..., «Rubén cenó con otro amigo y bebió en exceso vino, y después aguardiente». A la noche siguiente, después de un hermoso paseo en barca, «se entregó de nuevo al alcohol. Como una cuba me lo volví a Valldemosa... Es mi casa, señor, un hogar cristiano. Es esta isla de costumbres morigeradas... Gracias a Dios tengo una mujer en el servicio desde hace cuarenta años. Nos quiere con delirio. Es hermana de leche de mi mujer. Se llama. Francina. Esta se constituyó en enfermera de Rubén. Dejó éste de nuevo el alcohol. Volvía a una buena vida. Escribió prosa y versos. De éstos, unos titulados "La Cartuja", que quizá es lo mejor que ha escrito. De forma impecable. Vino Navidad. Andaba ya algunos días alborotado ...Y el día de Navidad empezó a beber ron de una botella que él mismo compró y escondió en su cuarto. El 26 de diciembre me intimó su marcha a Barcelona». Antes de embarcarse en Palma, se perdió de casa y un médico de la ciudad tuvo que recogerle de la calle. Sureda lo embarcó avisando al cónsul dominicano en Barcelona para que lo recibiese y lo instalara en la casa de su amigo el ex presidente Zelaya. Llegado a Barcelona, durante un mes no bebe. Y escribe diáfanamente.
Carlos D. Hamilton: Rubén Darío en la isla de oro
Aquí, junto al mar latino, ¡Oh, qué anciano soy, Dios santo, El conocerme a mí mismo Y esta claridad latina, |
Nefelibata contento, Unas vagas confidencias Como en medio de un desierto Rubén Darío, octubre de 1907 |
"En busca de Rubén Darío en Mallorca" he titulado esta entrada. A esa silueta del busto en el Paseo de Sagrera me gustaría darle forma, que dejara de ser para mí un espíritu desconocido al ir recogiendo sus poemas, escritos y noticias suyas. Poco a poco lo haré, sabiendo que ya no es el Rubén Darío vibrante, sonoro, sino el poeta que declina, hombre herido y atormentado que se enfrenta al sol rojo del ocaso.
(Segueix)fabian | 07 Març, 2012 15:32
En verdad sorprende la gran cantidad de periódicos que se publicaban en Palma hacia 1812 (ver: Prensa en Palma hacia 1812), para una población que, aunque muy aumentada con los refugiados de la guerra, era muy inferior a la actual. Pero era una población con una gran avidez de saber qué ocurría en toda la Península y, también, en el extranjero, en relación a los levantamientos y guerrillas contra las fuerzas de Napoleón. Levantamientos que se daban pueblo a pueblo, pues no había unas autoridades comunes en esas tierras ocupadas por los franceses. Tampoco había unos periodistas que fueran tras las posibles noticias allá donde se produjeran. Los caminos estaban cortados por las tropas; muchas ciudades cercadas por los ejércitos y las noticias recorrían las tierras ya por el boca a boca, ya por alguna publicación que pasaba mano a mano. ¿Resulta extraño que la Constitución fuera proclamada en la Cádiz cercada por los franceses el 19 de marzo no llegara hasta Mallorca sino hacia mitad de agosto?
[...] Toda noticia debía llegarnos por mar, con largas intermitencias, por medio de buques correos sujetos á las contrariedades del tiempo y á la persecución del enemigo. Los partes oficiales y autorizados eran poco frecuentes y debía apelarse á los relatos de los. patrones, faltos de precisión, eco de rumores inseguros, sin fijeza ni criterio en muchas ocasiones. Al principio fueron pocos los impresos de origen particular y los. periódicos que llegaban. Y todas estas contrariedades é incertidumbres, lejos de aplacarlo, encendían el prurito de adquirir noticias y mantenlan los nen'ios en constante sobreexitación. Respondiendo á esa curiosidad y despertamiento general, salió á la luz, á los quince días de constituido el gobierno de la isla, la primera publicación diaria (1 Desde el siglo anterior se publicaba el Semanario de la Real Sociedad Económica.) editada en Palma, con el título de Diario Político de Mallorca, imprimiéndose en la oficina de Bucnaventura Villalonga. Apareció su primer número el día 15 de junio, con autorización de la Suprema Junta, en la cual con este motivo soplaron vientos favorables, si no á lo que algunos años después se llamó libertad de imprenta, cuando menos á un régimen de publicidad periódica expansivo, en cuanto se refiere á la narración y comentario de los sucesos de,la guerra. Constaba dicho periódico de un pliego de cuatro páginas, en 4.°, dando cabida á poquísimo texto; y éste aparecía mal distribuido, sin títulos ni apartados, revuelto todo y en una verdadera forma embrionaria. Y sin embargo, no era menos el ánimo del «editor» que introducir en este país la institución por la cual «se enriquecen «las ciencias, se fija y consolida la opinión, se ventilan los grandes intereses de los pueblos y se recogen de los acontecimientos, ya prósperos ya infaustos, lecciones saludables para la generación presente y futura». Inauguróse con un discurso titulado Política, sobre el reinado de Carlos IV, y, por vía de nota, con una biografía de Godoy más larga que el discurso. Uno y otra salieron á tirones durante infinidad de días, confundidos con algún anuncio de venta, algún aviso de la llegada de buques, alguna noticia de acciones recientes, adulterada ó agrandada. No correspondió la tentativa á lo que alguien concibiese y muy pronto llovieron impugnaciones, folleticos y burlas, descollando por encima de ellas la primera y segunda Carta Crítica (2) - que anduvieron impresas, con las iniciales J..A. P. (3. Juan Antonio Picornell) - sobre todo la última, tremenda filípica por haberse permitido el diarista hacer un arreglo de circunstancias con una oda «del armonioso y expresivo Iglesias». No se desanimó el redactor (forastero y sacerdote) y salieron de su periódico 61 números que forman un tomo de 248 páginas, hasta el 14 de agosto. Pasó el diario á otras manos y suprimió de su título el mote Político, quedando convertido en Diario de Mallorca y cimentada con él la costumbre y necesidad de esta lectura. - Las cortas noticias que publicaba, caían como gota de agua en una hoguera. La curiosidad no tenía freno; sin conocerse, era muy admitido que se preguntasen unas á otras las personas, por las novedades del día. Entraba todo el mundo cn la tienda del librero Carbonell, situada en la plaza de Cort, así que había llegado correo, para comprar las gacetas de Valencia ó cuando publicaba la Junta alguna nueva proclama. Acudían otros á la mesilla ó puesto de venta de papeles públicos, «establecida entre la curia y las escalerillas de la casa de la Ciudad». Los individuos de la Junta ó los que ocupaban puesto oficial, eran detenidos en. las calles por gentes ávidas de conocer los últimos pormenores de la situación. Tan pronto como se divisaba un barco, no solo acudlan al muelle los desocupados, sino que otras «muchas personas dejaban sus quehaceres» . - Tal dla, el 6 de junio, llega una jávega procedente de San Feliu de Guixols y apenas cumplidas «las formalidades de la cuarentena», el buque es asaltado y dicen sus tripulantes correr por muy válida la noticia de que la guarnición francesa del Castillo de Figucras, ha pedido capitulación. - El día 22 llega de Valencia é Ibiza otro falucho, con pliegos para el Capitán general y para la escuadra surta en Mahón, «dándose buenas noticias sobre la organización militar de las provincias» El día 24 fondea el jabeque Santa Rita procedente de Almazarrón y el laud·bou Santo Cristo, de Valencia, con víveres para la armada, «confirmándose por tercera vez las buenas noticias sobre el estado de Madrid y derrota de Murat; se «habla de la muerte de Josef Bonapartc, según unos natural y violenta según otros.» Al día siguiente el patrón Pedro Gasull, llegado de Valencia, repite estas especies ... - Es preciso transportarse imaginariamente á aquella época, para comprender la tensi6n angustiosa en que se vivía; lo incoherente y breve de las noticias, la imposibilidad de comprobarlas con rapidez, el escozor de la impaciencia, los contratiempos de la navegación á la vela, lo incierto del día y aún de la semana en que llegaría nuevo correo, la duda terrible y contínua que amargaba todas las satisfacciones y pronósticos, recordándose que cuando en 12 y 13 de mayo se fijaban manifiestos y se felicitaban nuestras autoridades de la alianza con el Emperador, había ya corrido copiosamente la sangre en las calles de Madrid.
Anónimo: Sátira contra Napoleón (1812)Y sin embargo; lejos aplacarse con las lentitudes ó con el desengaño aquella espectación, manteníase alerta, suspicaz, en perpetua vigilia. Ni la fatiga ni la contrariedad consiguieron relajar aquel estado de excitación permanente, distintivo de la vida social en 1808. A juzgar por impresos, cartas, memorias y documentos de toda especie que nos han quedado; á juzgar principalmente por los documentos de índole privada (como más sinceros y libres de afectación) se vé que los asuntos individuales, los intereses domésticos, la fiebre del lucro, las manifestaciones eternas del egoísmo, la codicia, el rencor, el orgullo; cuanto en el juego de la vida real constituye los resortes efectivos y constantes, cae vencido, relegado al último término, absorbido en aquel interés superior y sine qua non en el cual se resuelven estos móviles secundarios. El tema de todas las conversaciones, el asunto de todos los pensamientos era uno solo y el mismo en todas partes: la guerra, el regreso de Fernando. Vicios y niños, hombres y mujeres, ciudadanos y campesinos, todos á una confundían sus votos y anhelos en esa aspiración unánime y potentlsima. A reforzarla y encenderla, contribuían á diario nuevos incentivos, Hoy llegaba de Londres el bergantín Americano, con 28 días de viaje, anunciando una sublevación en Prusia, dando cuenta de haberse puesto al habla con una fragata inglesa sobre el cabo Finisterre y de saber por su comandante el alzamiento general de Cantabria, Asturias y Galicia. Mañana, por un barco de pesca salido clandestinamente de Barcelona, se recibían detalles de la situación de los franceses en aquella capital, de los.apuros de Duhesme, de la escasez de vituallas. El otro día, una goleta llegada de Argel, traía pliegos para la Junta Suprema con la primera noticia del armisticio general entre Inglaterra y Espana. Y, sucesivamente: un barco salido de Cullera, el día 25, anuncia los primeros hechos de armas de los valencianos contra Moncey; otro, procedente Gibraltar, confirma la alianza con Jorge III; un correo de Ibiza, llegado el día 3 de julio, trae un oficio de aquel Gobernador, notificando á las autoridades el rechazado ataque á Valencia, en los días 29 y 30 del mes anterior; más adelante, el arraez Salem, declara ante la Junta que han sido entregadas á los españoles la pólvora y demás municiones existentes en Gibraltar, de donde procedía. - El patrón Melchor Pedroll, asegura que la guarnición francesa de Barcelona no pasa de 1.500 hombres é indigna á la gente con la noticia de que salen para Francia muchas embarcaciones cargadas de dinero. Otro patr6n, Felipe Baidés, valenciano, amplía los pormenores sobre la derrota de los franceses después de haber roto la línea de Cabrillas y añade que «Moncey con sus generales quedaron tendidos en el campo de batalla y que toda la artillería cayó en poder de los nuestros» ; y esta relación se publicó en un extraordinario, continuándose en el mismo la siguiente coletilla: «La Junta Suprema espera y desea la confirmación de noticias tan agradables.» A los pocos días se recibe carta de un individuo de la Junta de Valencia con una versión exacta de los últimos combates, confirmando la victoria y rectificando los errores que circulaban. Vuelve á llegar á mediados de julio el laud Santa Tecla, con noticias del Principado: expedición de los franceses contra Gerona, Tarrasa y Manresa; defensa del Bruch; triunfo de los somatenes; rendición del castillo de Figueras; profanaciones y rapiñas en los templos de Barcelona. El 21 del mismo mes entra un buque de Alicante, trayendo el primer rumor de dos grandes acontecimientos: la derrota de Dupont en las cercaniasde Bailén y el próximo regreso de la división del marqués de la Romana, reunida y juramentada en Langeland. Por último, el miércoles 27, recibe el Capitán general un oficio de la Junta de Valencia, comunicando oficialmente y en términos sencillísimos, la que después ha sido memorable jornada de Bailén, que se celebró el mismo día y el siguiente con repique de campanas, salvas é iluminaciones.
López Enguídanos, Tomás-(1773-1814) Asesinan los franceses á los Patriotas en el Prado (1813)Por tan escueto resumen, que alcanza el breve periodo de dos meses, podrá formarse idea del modo irregular y desordenado en que llegaban los detalles de la campaña y las novedades de mayor bulto. Por medio de relatos de segunda mano, sucesivamente modificados y retocados; por breves insinuaciones, por referencias dudosas, se venía en conocimiento de la inmensa trama. Es curioso asistir á la primera narración, concisa y semi casera, de tan grandes acontecimientos, y observar, inconexos y sin enlace, tal como sus contemporáneos los vieron, aquellos episodios que sólo hemos vislumbrado nosotros en una perspectiva de conjunto, después de agrupados metódicamente por la historia. Es curioso contrastar con las primeras fuentes originales, la concepción literaria é indirecta que en nosotros engendró la lectura de las narraciones artísticas; y ver cómo se transforman y magnifican los sucesos, cómo se elabora la materia épica, cómo se despojan las cosas de sus mil accidentes concretos, al pasar de la vida ordinaria á la historia escrita y de lo real y cuotidiano á las generalizaciones y síntesis. - Al mismo tiempo que la expectación de tal modo se mantenía despierta, caldeábase el espíritu público, merced á un cambio continuo de impresiones é ideas y á una corriente intensísima de solidaridad. De pueblo á pueblo, de región á. región, se cruzaban los inflamados manifiestos y las patrióticas arengas, propagando el incendio por todas partes. La proclama de los asturianos enardecía á los aragoneses; las hojas volantes de Zaragoza eran arrebatadas en Oviedo. De un rincón á otro de la península volaban los impresos y las gacetas, colaborando todos y cada uno en la mutua y general confortación. - Así llegaban sin cesar á Mallorca cuantos documentos se imprimían, tanto favorables como hostiles al alzamiento.[...]
Miguel de los Santos Oliver: Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814 (1901), Libro II, cap. IV
Realmente el pdf no es un formato adecuado para un libro digital, convendría pasarlo a un formato hábil para los eReaders, ya ePub, Word, txt y otros. Este libro de MSO es buenísimo y es una lástima que no esté en un formato adecuado.
fabian | 06 Març, 2012 17:31
El estudio de la prensa histórica es necesario a fin de comprender una época. A lo largo del siglo XIX hay unos 200 periódicos en Palma, muchos de ellos de vida breve, unos pocos números, unos meses quizá. Los periódicos que tienen mayor tiempo de vida son los moderados, mientras que los más efímeros son los exaltados.
La Constitución de Cádiz, de 1812, denominada La Pepa por proclamarse en Cádiz el día de San José dio origen a un periodismo de opinión política - diferente al periodismo de noticias - que, tanto en Cádiz como en Palma tuvo importante resonancia social, hasta el punto que, en diciembre de 1813, tras editarse el último número del periódico liberal "La Aurora" publicando en él su lista de suscriptores, estos fueron perseguidos, abucheados en público. Tal fue el clima social al que se llegó.
Hay varios artículos que tratan este tema, además del libro de Miguel de los Santos Oliver, Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814. Indicaré algunos, pues, desconocedor de esta temática, no tengo una lista actualizada - Sería conveniente que existiera una web dedicada a temas de las islas con una actualización de las bibliografías -
Actualmente, está digitalizada una parte importante de la prensa histórica. Corresponde a aquella época:

El período comprendido entre 1808 y 1815 ve aparecer una prensa polarizada en torno a las dos posturas patrióticas del momento: la constitucional y la realista servil. Son casi todos ellos periódicos de corta duración apoyados por una orden religiosa o por grupos de particulares. Entre los diarios liberales destacan el Semanario Político de Mallorca (1809-1810) y sobre todo la Aurora patriótica mallorquína (1812-13), editada por Isidoro de Antillón, Guillermo I. de Montis y Miguel de Victorica entre otros, que dio lugar a gran número de polémicas; el Telégrafo Mallorquín (1812-1813) y La Antorcha (1813), ambos liberales exaltados. Frente a ellos y aproximadamente en el mismo número, diez publicaciones de carácter intransigente entre las que destacan El Amigo de la Verdad (1812-13), del carmelita Manuel de Santo Tomás de Quino Traggia; el Semanario Cristiano político de Mallorca (1812-14), órgano clerical, dirigido por fray Raimundo Strauch; el Nuevo Diario de Palma (1813), y la serie del trinitario Miguel Ferrer, en catalán dialectal, Diari de Buja (1812-13) — un número — y Nou Diari de Buja (1813). Respecto a éstos conviene destacar el papel de la lengua popular utilizada, al igual que en los sermones, para una mayor eficacia en el público inculto, preferentemente rural. La mayor parte del contenido se dedica a dos cuestiones fundamentalmente: la evolución de las Cortes de Cádiz y las noticias de la guerra, y las polémicas sobre puntos concretos de la Constitución, como el concepto de soberanía popular, la libertad de imprenta, la inquisición, etc., y las ramificaciones de estos temas con los personalismos de casi todos los redactores de ambas tendencias. En general, se puede hablar de una bipolaridad que no mitigan algunos otros periódicos de anuncios y noticias, como el Diario de Mallorca (1808-1814) o el Redactor de Mallorca
Francisco J. Díaz de Castro e Isabel Moll Blanes: Prensa conservadora a finales del siglo XIX: El Ancora, de Mallorca, pág. 60 del libro: Metodología de la historia de la prensa española: trabajos presentados en el Seminario de Metodología de la Historia de la Prensa Española, Universidad de Pau, noviembre 1979
fabian | 05 Març, 2012 17:40
Afortunadamente hay lectores entendidos y un sistema comunicativo, pues en la entrada Dos libros de Vicente Tofiño, s. XVIII, en un comentario, Alejandro me indica que el libro Descripciones de las Islas Pithiusas y Baleares, no es de Vicente Tofiño, aunque Google Books se lo atribuya, sino de José Vargas Ponce. Y Alejandro tiene razón, ya que, con el nombre de autor José Vargas Ponce, Google Books lo tiene digitalizado en:
y en
Aunque en este último falten varias páginas de la Introducción.

La verdad es que este libro, el primero publicado por Vargas Ponce tras su entrada en la Academia de la Historia, no lleva nombre de autor y durante unos años se dudó de si la autoría era de Tofiño o de Vargas Ponce, aunque pronto se dio al último.
Vicente Tofiño recibió en 1783 la orden de realizar las cartas marinas de las costas españolas y en Cádiz eligió a los alféreces de fragata Julián Ortiz Canelas y José Vargas Ponce y a los alféreces de navío Alejandro Belmonte y José Espinosa y Tello. A bordo de la fragata "Santa María Magdalena" zarparon, en julio de 1783 para trazar la Carta costera de las islas Baleares que iniciaron por Ibiza (ver: Juan Manuel Abascal y Rosario Cebrián: José Vargas Ponce (1760 - 1821) en la Real Academia de la Historia, 2010, pág. 53).

[José Vargas Ponce] Trabajó sin descanso: seguir la trayectoria de sus obras es ver cómo un proyecto se ramifica en otros muchos distintos y cómo no desaprovecha una sola de las líneas de investigación que le salen al paso. Bastará con un ejemplo: mientras navegaba con Tofiño y su equipo por el Mediterráneo cartografiando las costas españolas y elaborando su derrotero, se veía forzado a pasar largos periodos inactivo en Ibiza cuando el mal tiempo no permitía que saliese el barco de puerto: incapaz de estar ocioso, dedicó ese tiempo a recorrer la isla de una punta a otra anotando todos los datos de su topografía, su agricultura, su historia, su demografía, etc. y acabada esa isla hizo lo mismo con Formentera. Mallorca y Menorca hasta completar sus Descripciones de las islas Pitiitsas y Baleares. El que empezó como subalterno en un trabajo de levantamiento de mapas acabó por protagonizar una detalladísima reseña histórica y geográfica del archipiélago. Ese esquema de comportamiento se repite una y otra vez en su vida y es la génesis de la mayoría de sus escritos, nacidos de la ansiedad por abarcar todas las derivaciones de la materia que le ocupa. Reacio a poner límites a su erudición, a menudo las notas a pie de página de alguno de sus trabajos fueron creciendo y creciendo hasta reclamar el derecho de ser un libro. No desprecia el asunto más pequeño ni se arredra ante el más inabarcable, porque nada parece colmar su ambición intelectual
Fernando Durán López: José Vargas Ponce, 1760-1821: ensayo de una bibliografía y crítica de sus obras (1997), pág. 4
Sobre este libro ya publiqué De Vargas Ponce y la geografía en julio pasado. En esa entrada me entretuve en el tema de las Descripciones geográficas ya que era un proyecto de la Real Academia de la Historia en esos años de finales del siglo XVIII.
Casi todas estas descripciones se elaboraron en el marco de un proyecto mucho más amplio: el Diccionario geográfico de España. Era la R.A.H. la que se había planteado formalmente en 1766 este vasto programa de descripción geográfica de los territorios del Reino en forma de diccionario, como continuación de aquellas célebres relaciones mandadas hacer por Felipe II y que nunca avanzaron mucho. El trabajo, pese a tomar cuerpo a partir de un abundante material ya reunido desde tiempo antes, no avanzó demasiado hasta el impulso dado hacia 1772-1773 por parte de Campomanes; con altibajos, la actividad se mantuvo los años siguientes y Capel establece que hubo un gran esfuerzo de coordinación en 1792. que se pone de manifiesto en el Reglamento de trabajos literarios... de la R.A.H. (obra de Vargas Ponce, aunque Capel no maneja este dato). [...]
Otro de los trabajos preparatorios de este magno proyecto tuvo la activa intervención del gaditano: «otro Diccionario de todas las voces geográficas, donde en especial las marítimas, y de éstas las de los vientos, se trabajaron con particular escrúpulo». que quedó igualmente inédito. Vargas, en suma, acometió con mucho entusiasmo esta idea, en la que estuvo ocupándose intermitentemente, mientras la Academia la dejaba de lado cada vez más.
Fernando Durán López: José Vargas Ponce, 1760-1821: ensayo de una bibliografía y crítica de sus obras (1997), págs. 107 - 108
En fin. Es uno de los libros que leyó George Sand como preparación para el viaje a Mallorca. José Vargas Ponce tiene también una calle con su nombre en Palma.
Muchísimas gracias, Alejandro, por avisarme de los errores y erratas de estos escritos que, aunque procure hacer con acierto, no son de un entendido en la materia sino de un aprendiz, ya que esta bitácora es una especie de cuaderno escolar. Gracias.
fabian | 05 Març, 2012 11:18
La proclamación de la Constitución de 1812 dio origen en Palma a multitud de festejos que se dilataron durante varios días, a final de agosto y comienzos de septiembre de 1812, que se prolongaron debido a las noticias que iban llegando sobre la liberación de Madrid o sobre la ruptura del cerco de Cádiz. Las celebraciones también se hicieron en muchas poblaciones de Mallorca, cambiando, en algunas de ellas, el nombre de la "Plaza Real" a ser "Plaza de la Constitución".
Miguel de los Santos Oliver, en el libro Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814 (1901) cuenta, a lo largo de bastantes páginas, las celebraciones principales. Recojo en esta entrada la primera celebración oficial, que fue la de la jura:
La Constitución: «este código sancionado por las cortes á despecho de las intrigas, de la mala fe y de la ignorancia... declara dominante la religión santa de Jesucristo con exclusión de toda otra; da el trono á Fernando y á sus sucesores; y renovando las primitivas y sabias leyes de nuestra monarquia, condenadas las unas al silencio y arrancadas las otras por la mano feroz del despotismo, os asegura el goce de las propiedades; os hace libres; iguala á todos los ciudadanos delante de la ley; abre á los talentos los caminos de la gloria y del engrandecimiento sin distinción de clases; reparte las cargas en razón de las riquezas. Y reintegrada la nación en el ejercicio de la soberanía, aparecemos ante la Europa con la dignidad propia de los hombres libres, llenando de confusión á las potencias que, aterradas por el poder de Napoleón, no se atreven á luchar contra su tiranía... [Proclama á los valencanos, por Don José Canga Argüelles,] El poderoso y el desvalido no tendrán más que una misma ley y un mismo magistrado que decida sus cuestiones; los vestigios odiosos de la feudalidad quedarán borrados para siempre; la infamia no caerá sobre los irresponsables del delito; el ciudadano se verá dignificado; y el labriego lo mismo que el noble, el artesano lo mismo que el capitalista, podrán ascender á los más altos destinos siempre que merezcan la confianza de sus conciudadanos restituidos á la condición de hombres. - Una ráfaga de ilusión consoladora sopló en la muchedumbre; un optimismo cuasi supersticioso se apoderó de los espíritus y cierta esperanza de súbita y completa regeneración germinó en el seno de la sociedad española. Engaño funesto para la misma causa constitucional fué esta confianza en los instantáneos efectos del nuevo código, con independencia de la cultura del país, del estado de la opinión, de la índole real de los españoles, de los obstáculos opuestos por la rutina ó por los intereses creados á la sombra del régimen antiguo. Se olvidó cuan lentas y trabajosas tienen que ser las transformaciones de un estado y cuan pronto nace el descontento si á las promesas de redención y á los teoremas de rigor geométrico sobre el papel, suceden las lentitudes y complejidades de la realidad, rebelde á los postulados de la «razón razonante».
Bajo tales auspicios fué organizada en Mallorca la jura de la Constitución: Cierta táctica, equivalente á la empleada antes por los liberales, indujo á muchos absolutistas á admitir el nuevo código político y aun á combatir á los «filósofos» en nombre de los preceptos en el mismo contenidos. El Diari de Buja atacaba á los auroristas en nombre de la Constitución y como infractores de ella. «Una Constitución tan justa, sabia y católica... » dice en casi todos los números, sin perjuicio de que dos años más tarde, por uno de esos olvidos ó estupendas retractaciones que no causan asombro en la vida pública, fuesen las constituciones á parar al fogón ó al receptáculo de marras. El pueblo, completamente ayuno de nociones políticas, el pueblo que no había leido á Marbly ni á Raynal, miraba esto de la «carta magna de nuestros derechos» como cosa de conjuro y á modo de una santa muy milagrera que hubiesen canonizado las Cortes. No hubo, pues, abstenciones ni repugnancias. La publicación se hizo en medio del mayor orden y acompañada de espléndidos y concurridísimos festejos. - El día 17 de agosto (1812) se publicó un bando del Corregidor y Ayuntamiento anunciando al vecindario que la solemnidad tendría efecto el próximo día 22, señalando las calles que seguiría la comitiva y encaredendo «que se adornen las casas y que se hagan luminarias durante tres días.» - El Ayuntamiento encargó el arreglo del Borne, sitio escogido para la publicación, al arquitecto Don Isidro Velázquez. En la entrada de dicha plaza, junto á la calle de Jovellanos, dispuso un magnífico arco de triunfo de orden jónico, adornado con estatuas alegóricas de la Paz, la Abundancia, la Justicia y la Libertad. Como remate del arco figuraban, en un lado el dios Mercurio entregando el libro de la Constitución á la ciudad de Palma; y en el otro, España ciñendo la corona á Fernando y entregándole «el cetro y aquel precioso código». Frente por frente y en el extremo opuesto del Borne, fué levantado un palco grandioso, de arquitectura compuesta, en cuyo fondo y bajo dosel aparecía el retrato del monarca. Entre el arco y la tribuna corrían por ambos lados dos filas de columnas corintias, guarnecidas de jazmín, arrayán y yedra, que juntándose por medio de festones del mismo gusto, cerraban el gran salón, en cuyo centro, sobre un zócalo y de entre frondosos adornos de «juncos, espadañas y otras yerbas» aparecían tres matronas: España y sus aliadas Inglaterra y Portugal. En el tope de un altísimo mástil ondeaban sus tres banderas. A uno y otro lado del arco figuraban las siguientes inscripciones: A Fernanddo el Deseado Mallorca libre y leal - Al logro de la Constitución Mallorca libre y feliz. Tal fué la obra del ponderado Velázquez, el futuro arquitecto de Fernando VII, el reformador del Palacio Real, uno de cuyos desaciertos, - los pórticos que había empezado á construir en la plaza de Oriente remendando la de San Pedro de Roma, - no quiso hacer derribar el benigno monarca hasta después de muerto su autor por no darle este disgusto. ¿Cómo le hubiera parecido la alegoría del cetro junto con la constitución y de España coronándole como por acto de soberanía nacional, si hubiese alcanzado á conocerla?
Colaboró ardorosamente en el decorado el teniente coronel de caballería Don José de Ayerbe y trabajaron sin descanso multitud de artesanos y soldados. El día 22, á las tres de la tarde, cubrieron la carrera todas las tropas de la guarnición, en la cual quedaban algunas de la división Whittingham. Este día formaron hasta los urbanos y verderoles. A las cuatro en punto se reunieron en el palacio de la Almudayna, todos los generales, los prelados presentes en Palma, á saber: el Arzobispo de Tarragona y los Obispos de Barcelona, Tortosa, Urgel, Teruel y Cartagena, faltando los de Lérida y Pamplona por no residir en la ciudad; los jefes y oficiales exentos de servicio; el cabildo eclesiástico de esta Diócesis y los demás canónigos y dignidades refugiados en esta isla; los individuos de las Juntas superior y de partido, el Consulado de Comercio, la Sociedad Económica, el personal de la lntendencia, los altos funcionarios expatriados y la nobleza. Reunidos todos en el salón del trono, presentóse una diputación (comisión) de la Ciudad, con sus cuatro reyes de armas, maceros, secretario y maestro de ceremonias. Los regidores comisionados fueron Don Pedro Gual, Don Mariano Cirerol, Don Francisco Rossiñol y el marqués del Reguer. Presentóse también una diputación del Real Acuerdo compuesta de los oidores Don Nicolás Campaner, Don Rafael Veleña y el secretario. El capitán general marqués de Coupigny se adelantó para recibir á los comisionados. Sentáronse estos cuerpos en dos alas, á derecha á izquierda del Real Retrato, «presidiendo los oidores á los regidores», como no se olvida de mencionar Desbrull. Una vez sentados todos y puestos de centinela junto al retrato cuatro caballeros guardias de corps, levantóse el general y cual si cojiese un ostensorio, tomó el ejemplar de la Constitución, encuadernado ricamente, y lo depositó en la bolsa de terciopelo azul bordada de oro y con cordones de seda, que llevaba pendiente del cuello el secretario de la ciudad. En esta guisa y custodiado el secretario por ocho granaderos, se organizó el vistoso cortejo. Abrían la marcha tres cañones de batir y una compañía del regimiento más antiguo; seguían después los invitados, á minoribus, como gritaba el maestro de ceremonias, esto es, de menor á mayor; y servían de escolta una compañía de caballeros cadetes de artillería y un escuadrón de Almansa. Un repique general y una salva de infinitos cañonazos señaló el instante de ponerse en movimiento la comitiva. Por la calle del Arcediano (ahora de Palacio) se dirigió á la Casa Consistorial, en cuya tribuna aguardaba el Ayuntamiento en pleno. Desde ella y previa la correspondiente trompetería, y la voz, repetida tres veces, de: silencio, y oid!. uno de los reyes de armas anunció que la Constitución iba á ser leída en el Borne. Torció la procesión hacia la plaza de Santa Eulalia y tomando por la calle de San Miguel, cuesta de la Pols y Mercado, llegó al Borne atestado en su parte accesible de un inmenso gentío, así como todas las galerías, miradores y ventanas que sobre aquél tienen vista. En todas las calles fueron espléndidas las colgaduras y en especial las de la Platería «que estaba muy adornada con pinturas alusivas á la guerra y crueldades de los franceses, particularmente del 2 de mayo».
Pasando la comitiva por debajo del arco de triunfo, el general, los oidores y los diputados, subieron á la tribuna. El secretario de la ciudad sacó de su estuche el ejemplar de la Constitución y lo entregó al marqués de Coupigny. Este dirigió al extraordinario concurso una breve alocución, anunciando á los mallorquines que había llegado el momento de su felicidad. Devolvió el librito al secretario, los cuatro reyes de armas repitieron tres veces: silencio, y oíd! y el referido escribano Don Rafael Manera, dió lectura íntegra al código constitucional, mientras las tropas permanecían con las armas levantadas, mientras las campanas de las cuarenta iglesias de la ciudad ensordecían el aire y mientras que la artillería disparó su segunda salva. Retiróse la comitiva y al entrar en Palacio repitiéronse las salvas y el repique, Aquella noche y las dos siguientes hubo iluminaci6n en todos los barrios. Cerca de 4.000 luces ardieron únicamente en el arco triunfal y en las guirnaldas del Borne. Las casas del mismo paseo y otras muchas de distintas calles echaron el resto y ofrecieron sus viejos transparentes y sus inscripciones, jeroglíficos, acrósticos y alegorías, que parecían prolongar las fiestas hechas por la proclamación de Carlos lV ó por la beatificación de Catalina Thomás, antes que inaugurar una nueva fase de la cultura. Se ha visto cuanto de idolátrico y materialista había en el entusiasmo constitucional; el libro de la Constitución fué paseado con un fetiche, custodiado, casi adorado. El regocijo popular tenía también mucho de estampilla ó cosa mecánica. Á cierto vendedor de papeles en la plaza de Cort se le ocurrió ganarse cuatro cuartos vendiendo unos «pliegos para faroles de iluminación, con una Fama de colores transparentes que sostiene la siguiente cuarteta:
Para gloria de la España
y terror de Napoleón,
viva por siglos eternos
la nueva Constitución;y no se vió en toda la ciudad más que faroles del modelo antedicho. Hubo también función de gala en el Teatro, con profusa iluminación, representándose la tragedia Pelayo, de Quintana, y «baile de peseta» en la sala del gremio de zapateros. El Consulado de Comercio gratificó con una peseta á cada individuo de la guarnición, con dos reates á cada presidario, con treinta libras á la casa de la Piedad, con treinta libras á las Miñonas, con cincuenta libras á los Expósitos y con una abundante y sazonada comida á los presos de la cárcel, servida por las autoridades y personas de distinción. Con arreglo al programa adoptado y á lo que las mismas cortes tenían establecido, el siguiente día 23, que era domingo, fué leída la constitución en la Catedral y en todas las parroquias de la isla y se recibió el juramento de fidelidad á los vecinos. Los Párrocos dirigieron antes una exhortación á los feligreses. La de la catedral estuvo á cargo del .Dr. Don Miguel Serra, quien «desempeñ6 este cargo, dice la Aurora, con la valentía y propiedad que correspondían á un hombre penetrado de las verdades y espíritu del Evangelio y deseoso de inculcar los principios de la constitución», El Corregidor, después de leída en el ofertorio, preguntó en alta voz : « ¿Juráis por Dios y por los Santos Evangelios observar esta Constitución? » y el pueblo contestó: «Sí, juro» En las parroquias recibió el juramento un regidor delegado con este objeto.
Las celebraciones fueron muchas, realizándose todas con gran pompa. Una celebración no oficial, fue una gran comida realizada en la Rambla, donde se colocaron dos largas mesas paralelas a todo lo largo del paseo, resultando insuficientes todos los bancos de las iglesias de Palma. Fue un convite a todos los pobres de la capital sufragado y organizado por Don Bartolomé Valentí Forteza.
Las noticias llegadas en esos días añadieron júbilo y más fiestas, ya la noticia llegada el 25 de agosto de haber entrado en Madrid las fuerzas aliadas o la recibida el 5 de septiembre sobre el levantamiento del sitio de Cádiz por las tropas francesas.
El mismo marqués de Coupigny significó al Ayuntamiento la complacencia con que había visto «las demostraciones más enérgicas de fidelidad y patriotismo de estos habitantes» en las fiestas de la Constitución; y deseando perpetuar esta memorable fecha, propuso y fué aceptada con beneplácito, la idea de ensanchar y regularizar el Borne, prolongándole, á ser posible, hasta la casa de las Comedias, y erigir en el mismo paseo un monumento simbolizando la reforma constitucional. El Ayuntamiento abrió por término de ocho días una especie de concurso ó información para conocer todos los anteproyectos, ideas artísticas y arbitrios económicos que quisieran comunicar los particulares. El laborioso Velázqucz empezó á estudiar este punto de nuestra virgen urbanización; se reunieron algunos fondos; hubo ofertas de donativos importantes; solamente Don Tomás de Veri, brigadier de los ejércitos, ex-representante de Cataluña en la Central, ofreció diez mil reales de auxilio para el coste de dicho monumento «á la perpetua memoria de la felicidad de las Españas, obtenida por su nueva Constitución, con un rasgo digno de la gratitud de la nación y especialmentc del leal y libre pueblo mallorquín», Pero la lentitud de los trámites y el enfriamiento que sobreviene á los entusiasmos repentinos fueron dando largas al asunto; solo quedó colocada una lápida con el rótulo de Plaza de la Constitución, que los adictos saludaban ceremoniosamente al pasar por delante de ella; y este fué el único mármol á destruir en 1814.
Que el sarcasmo de Miguel de los Santos Oliver no nos duela.
fabian | 01 Març, 2012 14:44
De Vicente Tofiño de San Miguel (1732 - 1785) no he leído nada sobre él en su relación con Mallorca. Bartomeu Bestard, en sus Crónicas de Antaño, lo cita en relación con Felipe Bauzá en Una figura insigne de la Ilustración (DM, 12/09/2010): "La carrera de Bauzá dio un giro inesperado cuando embarcó bajo las órdenes del brigadier Vicente Tofiño de San Miguel que dirigía la misión de levantar un atlas de las costas de España. Fruto de esa expedición, en 1787 se publicó el Derrotero de las costas de España en el Mediterráneo, trabajo en el que participó directamente Felipe Bauzá. Tofiño debió apreciar la labor del palmesano, pues quiso que siguiese trabajando con él para acabar un atlas que describiría toda la costa española.". Con todo, Vicente Tofiño tiene una calle a él dedicada en el Coll den Rebassa (ver: Sabrafin: Nombres de las calles de Palma: Vicente Tofiño) y fue Socio de mérito de la Sociedad de los Amigos del País de Palma.
Además de los mapas, Vicente Tofiño tiene dos libros en los que las Baleares son protagonistas.

Los dos libros están a "vista completa", lo que significa que se pueden bajar en formatos pdf y epub.

El libro "Derroteros" es particularmente interesante. Explica en la Introducción cómo se levantaron las "cartas esféricas" con todo el material que utilizaron para calcular la Longitud y la Latitud de unas bases en tierra, junto a la costa, para poder realizar las marinas. El tema de los relojes, necesarios para calcular la Longitud es especialmente complejo. En las explicaciones van surgiendo datos puntuales relacionados con algunos mallorquines, como "el maestro Jaime, natural de Mallorca, hombre muy docto en el arte de navegar que hacía Cartas e instrumentos, y que le costó mucho traerlo a este reino para enseñar su ciencia a los oficiales portugueses de esta profesión". Sale Ramón Llull relacionado con la brújula, los cartógrafos, el plano de Gabriel Valseca, etc. Las alturas o cumbres montañosas que pudieran verse desde la mar, tenían especial importancia:
El interior mismo de las islas se ha levantado con el mayor rigor geométrico, gastando en la de Mallorca cuarenta dias en hacer desde la cumbre de sus elevadisimos montes las marcaciones de unos á otros, á todos los puntos de la costa, a los que se veían de las islas entre sí, y a los del continente usando del teodolito, que reduciendo todos los puntos al plano horizontal, abrevia el trabajo con exactitud, y colocando en el papel con las mismas lo marcado por medio de un reportador inglés de nueva invención , que incluye hasta el minuto preciso; lo que proporcionó el trabajo que se publicará aparte..
"Derroteros" son las rutas que realizaban las naves; en alta mar no había puntos que pudieran dirigir la navegación, teniéndose que basar en la brújula y el reloj; mas al llegar donde la costa fuera visible, el conocimiento de los elementos geográficos tenía especial importancia y es aquí donde este libro adquiere especial interés, pues describe minuciosamente las costas isleñas indicando profundidades, islotes y peñascos, elementos de la costa que pudieran guiar la navegación, teniendo en cuenta los vientos y, en su caso, las mareas y corrientes marinas.

Carta esferica de la Isla de Mallorca y sus adyacentes por Dn. Vicente Tofiño de S. Miguel, año 1786
Costeando la Mola de Andrache por su banda del N. se halla el puerto del mismo nombre, cuya boca, como 3 cables de ancho, tiene 7 brazas; y aunque capaz, es poco cómodo para embarcaciones grandes, pues disminuye de pronto el fondo á 5, 3½ y 2½ &c. No obstante puede servir de abrigo á dos ó tres buques de mediano porte, y á otros muchos del chico. Su travesía es el O. y el SO., cuyos vientos meten mucha mar, y es preciso con ellos atracarse á la costa del N. todo lo posible, y dar cabo en tierra para estar algo mas resguardado.
Antes de llegar al puerto se encuentra un islote pegado á tierra que se nombra el Aguilet, el cual deja paso para barcos chicos.
Al N. 20° O, 2 millas de la Mola de Andrache, está la punta del Moro, poco saliente, y pareja con lo demás de la costa que es de mediana altura, y antes está cabo Falcon menos saliente, al SE. del cual se halla cala Goz que es nada notable.
Al N. 48º 30' O., distancia de 3 millas largas de la Mola de Andrache, está la punta del SO. de la isla Dragonera. Esta isla es bastante alta y está tendida de NE. SO. la distancia de 2 millas escasas. En su punto superior tiene una torre y otra mas baja. Su parte del N. es tajada al mar, y de ella para la del S. desciende con proporción hasta el mar. Entre esta isla y la de Mallorca hay freo de 2/3 de milla de ancho, en el cual hay dos islas y unos escollos. La mayor de las islas y mas pegada á la de Mallorca es San Telmo, entre las cuales fondean embarcaciones que calen menos de 14 palmos, y están abrigadas de todos los vientos, menos de los del tercer cuadrante que son travesías, cuyo fondeadero nombran el Pantaleo. Un tercio de cable de la parte del N. de esta isla sale de ella una restinga de piedras.
La otra isla que está en la medianía del freo se nombra Mityana, es chica y limpia en todo su contorno.
Los escollos son tres ó mas islotitos inmediatos entre sí que nombran los Calafates., y están próximos á la Dragonera, y al S. 20° O. de su extremo del NE. Cuando se pase por el freo es menester alejarse de los Calafates, porque en sus cercanías hay poco fondo, único cuidado que debe haber en este paso con toda suerte de embarcación, [...]
La descripción de toda la costa, con especial atención a los puertos y zonas donde poder anclar, es minuciosa.
Este libro es complemento de las Cartas esféricas que Tofiño levantó.
Pienso en los navegantes y geógrafos, en los estudiosos de la náutica balear y creo que es un libro que debe ser conocido.
Vicente Tofiño en las páginas de Alta mar
| « | Març 2012 | » | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Dl | Dm | Dc | Dj | Dv | Ds | Dg |
| 1 | 2 | 3 | 4 | |||
| 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 |
| 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 |
| 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 |
| 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | |