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Crónicas de Antaño, de Bartomeu Bestard, 2011

fabian | 28 Desembre, 2011 11:20

Bartomeu Bestard, Cronista Oficial de Palma, publica en el Diario de Mallorca, domingo sí, domingo no, un artículo sobre temas históricos que, muchas veces, se relacionan con la actualidad. Son las "Crónicas de Antaño"

Un artículo cada quince días llegan a formar un buen grupo de artículos. No estoy seguro de que estos artículos comenzaran a publicarse en el año 2006. La hemeroteca del periódico recoge los artículos de la edición digital desde diciembre de ese año, por lo que he podido irlos enlazando desde esta bitácora y en verdad que forman una especie de enciclopedia sobre la isla, particularmente sobre la ciudad de Palma. En estos artículos encontramos la historia de los paseos, de las iglesias, de las instituciones y sus edificios, de los Reyes - en este año de conmemoraciones -. Son una guía para quienes aquí vivimos que nos ayuda a conocer y comprender la ciudad de Palma y su historia.

Artículos del año 2011

La Casa de Misericordia fue una institución fundada por la Compañía de Jesús hacia 1565, aunque después pasaría a estar tutelada por los jurados de la ciudad y reino de Mallorca. En 1677 se trasladó "a una casa grande con huerto que se había adquirido al efecto a espaldas del Hospital Provincial y junto a los muros del baluarte del Sitjar". Aunque se tienen pocas noticias sobre esta casa, sabemos que durante el siglo XVIII presentaba un aspecto decrépito. Según Bartomeu Ferrà, esta institución estaba dirigida por un prior —sacerdote— y un celador o mayordomo —laico—. Ambos cargos estaban a cargo de los jurados de la ciudad. Esta situación cambió en 1849, cuando la institución pasó a depender de la Diputación Provincial.

En la década de 1820, ocupó el cargo de prior un sacerdote que daría un impulso decisivo a la Casa de Misericordia: don Antonio Batlle (o Balle). Cuando este sacerdote se hizo cargo de la institución se encontró con "una casa pequeña, vieja, ruinosa y poco a propósito para su objeto". Fue entonces cuando Batlle empezó a pedir dinero a personas pudientes, principalmente de la nobleza y terratenientes, con la intención de construir un nuevo edificio y atender las necesidades de los desvalidos, sobretodo en lo referente a la comida y la ropa. Juan Cortada conoció a Antonio Batlle del cual cuenta "está al frente de la casa hace veinte años, los pobres le aman y le bendicen, los ricos le elogian […] La grande obra que emprendió el señor Batlle no está concluida [recordemos que era el año 1845], pero sí muy adelantada. En el día se abrigan en la casa mil personas de los dos sexos y de todas las edades".

Bartomeu Bestard: La casa de la Misericordia (Crónica de antaño, 10/04/2011)

La organización judía Shavei Israel reclama estas piezas que están custodiadas en el Museo de la Seu

Estas dos piezas de bella orfebrería medieval –cuya denominación parece sacada del glosario del escritor inglés J.R.R. Tolkien, rimmonim, que en hebreo significa granada– se presentan en forma de bordones o pináculos de plata ricamente cincelada y repujada, mientras que sus interiores están formados por un alma de madera. Estos bordones tienen forma de caja prismática con columnas en los extremos que en su parte superior sujetan unos cascabeles, cúpula piramidal y granadas de filigrana. Ambas piezas presentan en toda su superficie decoración no figurativa compuesta de flores repujadas y pedrería, y en el centro aparecen unas ventanas ajimezadas. Entre la recargada ornamentación se distinguen unas inscripciones en hebreo. En su día, Francisco Planas publicó la traducción. Se trata de unos versos que resumen el salmo 18, o la inscripción: "Estas son las granadas consagradas a Yahve". También aparece una referencia al origen de las piezas: "En la sinagoga de los judíos de Cammarata, Yahve la guarde. Amén".

Bartomeu Bestard: Los rimmonims de la Seo (Crónica de antaño, 14/08/2011)

[...] Los ideales de la Ilustración primeramente prendieron en las clases cultas formando una élite concentrada principalmente en una parte de la nobleza. Los ministros de Carlos III, auténticos déspotas ilustrados, llevaron a cabo una serie de reformas que supusieron modernizar las estructuras de gobierno y posibilitaron rejuvenecer las fuentes de riqueza del país. La necesidad de dar a conocer y difundir esta política entre la masa popular, dio origen a la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País, las cuales emprendieron la ardua tarea de educar al pueblo y prepararle para los retos que exigía la modernización de España.

El Capitán General, el Regente de la Audiencia, el fiscal de la misma, el regidor decano del ayuntamiento de Palma y frey Lorenzo Despuig, de la Orden de San Juan, conformaron la primera comisión fundacional. Unos 163 miembros fueron los que se dieron de alta durante los primeros meses. A diferencia de la antigua cofradía de Sant Jordi, en la RSEMAP podían ingresar personas de todos los grupos sociales. Entre ellos estaban las principales casas de la nobleza, dentro de las cuales surgieron destacados ilustrados e intelectuales. También estaba representada la nobleza rural, como también miembros de la administración pública, del clero secular, de profesionales liberales, comerciantes… El citado Despuig, Antonio Montis o Gerónimo de Berard fueron algunos de los hombres destacados durante los primeros años de la Sociedad.

Estas acciones modernizadoras toparon, por un lado, de frente con el mundo conservador mallorquín capitaneado por figuras destacadas del clero regular. Estos vieron en los ideales de la ilustración un ataque que ponía en serios aprietos los cimientos del cristianismo. [...]

Bartomeu Bestard: La sociedad mallorquina de amigos del país (Crónica de antaño, 23/10/2011)

Bien, pues ahora conviene enlazar con los de años pasados:

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