fabian | 19 Abril, 2006 15:15
Hace muy pocos días, el 15 de abril, se cumplió el centenario de la muerte de Pere d'Alcàntara Penya (1823 - 1906). Hombre que no sólo fue escritor, sino también arquitecto y que tuvo varias aficiones. Mis "ayes lastimeros" de hoy no son debidos a su muerte sino a la forma como este centenario ha pasado desapercibido en Palma y en la Internet realizada por mallorquines. Sólo he encontrado alguna referencia a tal acontecimiento en algún artículo de prensa.
«Pere d'Alcàntara Penya moria a casa seva -carrer de Moliners- a Ciutat el 15 d'abril de 1906». Aquesta és una de les dades que l'editor Miquel Font inclou en el llibre Pere d'Alcàntara Penya (1823-1906). Vida i obra que avui es presenta al Centre de Cultura Sa Nostra a càrrec de l'escriptor i periodista Miquel Ferrà i Martorell.
Després de cent anys de la seva mort, la figura de l'advocat, escriptor, pintor, arquitecte i enginyer encara és desconeguda pel gran públic, tot i que textos seus, com ara La Colcada, s'han popularitzat fins al punt de perdre's la referència a la seva autoria.
[...] En endinsar-se en la figura, Miquel Font es trobà amb un personatge curiós i apassionant, amb una persona que era molts de personatges en un, amb un home que, tot i les desgràcies personals, va tenir una capacitat gairebé il·limitada pel treball i per assedegar la seva curiositat per moltes de ciències, ja que a la vessant literària (la més coneguda) s'hi ha d'afegir que és autor d'una considerable obra arquitectònica tant civil, militar com religiosa o que tenia la mà trencada per aixecar mapes i que, amb un telescopi construït per ell mateix, enviava molta informació a la societat astronòmica parisenca.
Diari de Balears Digital: M.T.F. L'editor Miquel Font s'apropa a la vida i obra de Pere d'Alcàntara Penya
He buscado con el Google qué había en Internet sobre él. Me he encontrado con pocas páginas: la ya enlazada de la UIB sobre los Movimientos literarios. La de Magisteri Teatre con el Redoble i marxa dels tamborers de la Sala. En las Noticias del Àrea de Normalització Lingüística de l'Ajuntament d'Alcúdia, un par de artículos tomados del Diari de Balears y, dejando aparte un par de páginas de las que hablaré a continuación, una reseña en la Viquipèdia a la que no he podido entrar (temporalmente bloqueada) pero a la que accedido a través de la "caché" del Google.

Lectura de La Colcada de Pere d'Alcàntara Penya (31 diciembre 2005)
En septiembre del 2005 publiqué en la bitácora del instituto el poema La Colcada que se lee todos los 31 de diciembre en la Plaza de Cort de Palma. También, aunque ya en esta bitácora, la escultura dedicada a este autor. Posteriormente he ido añadiendo algunos poemas suyos que he ido encontrando en algún libro o revista, como el de los molinos o el de Sa processó des Dijous Sant. Las dos páginas dedicadas al poema y a la escultura están enlazadas desde la Viquipèdia y aparecen también entre los primeros enlaces del Google al buscar sobre este autor. Este descubrimiento, sin embargo, no me ha alegrado en absoluto.
No entiendo que desde Mallorca no se utilice la web para celebrar a sus poetas. Veo institutos y centros educativos que publican "pdf" con poemas y escritos de autores y me pregunto cómo es posible que en el centenario de la muerte de un autor popular no estén las webs mallorquinas con algún poema suyo, con su biografía, con sus trabajos arquitectónicos ... No entiendo que las instituciones públicas, Ayuntamiento, Consell, Govern, UIB, Colegio de Arquitectos, etc. no hayan celebrado en la Red este aniversario.
No lo entiendo.
fabian | 19 Abril, 2006 08:45
Es una lástima que el Diario de Mallorca oculte las URL de los artículos que publica. No sólo impide enlazarlos sino que, para referirse a ellos, hay que copiarlos ya que desaparecen en menos de 24 horas. Así, por ejemplo hoy, en que me refiero a un artículo concreto y que bastaría enlazarlo, ¿qué puedo hacer sino transcribirlo por completo?
Joan Riera escribe sobre la ciudad de Palma. Sigo sus artículos con interés pues nos explica la ciudad, tema interesante del que conviene conocer su realidad, su historia, la lieratura que hay sobre ella, etc. Hoy publica un artículo sobre los balcones y miradores que no sólo me ha gustado sino que quisiera guardar. Siento no poderlo enlazar.
El misterio de los balcones
La Torreta, por Joan Riera
Palma es ciudad de balcones. Pocos arquitectos han osado diseñar fachadas en la capital mallorquina sin incorporar este elemento que salta desde la ventana hacia la calle. Los hay diminutos, que apenas sobresalen un palmo. Otros podrían dar cabida a todo un regimiento. Los hay tallados en piedra y otros han sido forjados en hierro. Los barrocos pueden recurrir al apoyo de robustas ménsulas de marés -como en el caso de Can Berga-, o a barandillas férreas de imposibles adornos de mitológicos grifos y escudos de armas -como en Can Despuig-, o a sobrias protecciones de madera -como en Can Formiguera-. El modernismo optó por las flores en combinaciones de hierro y piedra -como en el Gran Hotel-. El siglo XX simplificó las líneas e introdujo nuevos materiales como el aluminio o el vidrio. A veces protegen a los moradores de la casa de las inclemencias del tiempo con galerías de madera y vidrio. Unos pocos se cubren con cortinas de esparto o hilo de las agresiones del calor, aunque el toldo enrollable ya es parte ineludible de la fachada.
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Desde la edad media hasta nuestros días los balcones palmesanos ofrecen una gran variedad de formas y estilos. Sin embargo, hay algo que les es común por encima de épocas, dimensiones o decoraciones. Un misterio que nunca he logrado descifrar: están casi siempre vacíos. Se supone que son espacios para abandonar las salas cerradas del hogar humilde o del palacio noble para disfrutar del aire libre y del cielo abierto. El balcón está hecho para que sus ocupantes vean y sean vistos. Para contemplar el ir y venir ciudadano de paseantes y caballerizas, en el pasado, y de paseantes y coches, en nuestros días. Sin embargo, nadie se asoma a ellos. Los balcones de Palma sólo están ocupados, en el mejor de los casos, por flores y plantas -como unos bellos geranios en Born o la exuberante vegetación de la calle de la Boteria-. Los palmesanos los rehuyen. Tal vez porque el carácter del mallorquín tiende hacia la instrospección y se aleja del exhibicionismo. Protege su intimidad y su estilo de vida tras los gruesos muros de la ciudad antigua. Es introvertido. Los lujos, las desgracias y los festejos se viven de puertas hacia adentro. El balcón sólo puede ser, en estas circunstancias, un mero adorno de la fachada sin una función real.
Artículo publicado en el Diario de Mallorca del día 19 de abril de 2006
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