fabian | 10 Juny, 2005 18:57
He dudado con el título. Primero he escrito "Experiencia de navegante" y lo he modificado, aunque un día también convendrá que analice mi experiencia como navegante. Buscar y navegar no es lo mismo. Buscar una información normalmente exige el uso de un buscador y esta reflexión de hoy se limita a esta actividad.
Yo no estoy seguro de saber buscar. Normalmente - casi siempre - utilizo el Google normal. Sólo cuando busco imágenes en ocasiones utilizo este buscador de tags en Flickr. Probablemente, una persona que sabe buscar información utiliza varios buscadores y selecciona cuál de ellos utilizar en cada caso.
![]() | |
Resolución del cuarto nivel del juego. | Quinto nivel |
En este año he utilizado más que nunca el buscador, aún así creo que me falta mucha experiencia porque no quedo muy satisfecho.
La dificultad en saber utilizar con eficacia un buscador como el Google no es tecnológica, sino lingüística. Es decir, es saber utilizar las palabras adecuadas. Es un poco como la cueva de Alí Babá que sólo se abre con las palabras mágicas. Si se utilizan otras palabras, el número de resultados es excesivo y se actúa más por aproximación que por acierto. Así resulta que la eficacia en la búsqueda es un tema de conocimiento del lenguaje.
Hay un tema que me está rondando y al que no me atrevo meterle diente. En líneas muy amplias diría que sobre cualquier tema hay textos con diferente nivel. Quiero decir que un texto sobre, por poner un ejemplo, el coral rojo ha de ser diferente si va dirigido a simples curiosos, a aprendices del tema o a especialistas. Seguro que podrían hacerse muchas más categorías que estas tres señaladas. Fuera de Internet la información dirigida a estas tres clases de personas va por diferentes canales. Así, una revista de divulgación oceanográfica posiblemente llegue a aprendices ya introducidos en el tema, mientras que el curioso es muy probable que desconozca la existencia de esa revista. Quiero decir que el aprendizaje de una materia no sólo conlleva el aprendizaje de los contenidos propios de esa materia sino también lleva aparejado el conocimiento de las fuentes y de los canales de información.
Supongo que de alguna manera estos diferentes canales de información se trasladan a Internet y el especialista en oceanografía sabría encontrar información válida para él sobre el coral rojo, información que el simple curioso desecharía por serle difícil, árida y excesiva.
Bien, pues ésta es la dificultad que cada vez más me planteo al buscar información que pueda ser válida para unos alumnos que comienzan la ESO y a quienes conviene más una información que espolee el interés y la curiosidad que no una información formal sobre el tema. Es decir, la información para los distintos cursos o etapas de un aprendizaje ha de tener diferentes características. Así, el vocabulario técnico del tema apenas es conocido por una aprendiz iniciático, mientras que se supone que un aprendiz final ya lo domina en gran parte.
Una persona que ya haya superado la etapa de aprendiz posiblemente a las palabras "coral rojo" sabrá añadirles otros vocablos pertenecientes al léxico temático especializado, con lo que el número de páginas que el buscador le ofrecerá será notablemente menor que el que ofrece al curioso que sólo teclee las palabras iniciales.
Para mí con frecuencia la dificultad es seleccionar las palabras a utilizar en la búsqueda. Y en ocasiones utilizo palabras poco apropiadas, demasiado generalistas o, incluso, ajenas al tema. Me doy cuenta también que esta dificultad no sólo es mía sino también de los alumnos. Por ello convendría tener también algunas estrategias que ayudaran a encontrar el vocabulario temático apropiado.
| « | Juny 2005 | » | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Dl | Dm | Dc | Dj | Dv | Ds | Dg |
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | |||