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Tesis doctoral: Juana Mª Seguí Aznar: Robert Graves y Mallorca

fabian | 30 Agost, 2011 16:39

Detrás de nuestro piso en Palma hay un cuartel de la Guardia Civil. Las condiciones allí dentro son bastante austeras y las viviendas se parecen mucho a las de la cárcel demolida recientemente cerca de Boston... ¿Cómo se llamaba? Aquella en la que hubo tantos motines, ¿recuerdan? Conozco a dos o tres de los guardias que viven allí, y mi familia goza de una invitación permanente a su fiesta anual del primero de marzo (día del Angel de la Guarda), que es algo digno de ver. Así que cuando, una tarde de 1952, robaron la bicicleta de Guillermo en el portal de nuestra casa de pisos —nosotros vivimos en la segunda planta— me fui directamente a ver a un guardia a quien recordaba de los días en que era un bebé gordito y sucio allá por 1929. y le pedí que se procediera a una acción inmediata. Llamó a un compañero suyo, que era guardia de los que visten de paisano y cuyos hijos habían ido al colegio con los míos, y lo mandó al campamento gitano que hay junto a la fábrica de gas. (Uno de los primeros indicios de la prosperidad mallorquína fue una afluencia de gitanos indisciplinados y sucios hasta lo pintoresco, procedentes del sur de España.) El campamento, constituido por unos cobertizos bajos de piedra, sin cemento ni puertas, con tejados de madera recuperada del mar y alguna que otra plancha vieja de metal oxidado, es donde normalmente se buscan las bicicletas robadas. Esta vez no se encontró ni rastro. Pero cuando el guardia volvía de su caminata y estaba llegando al cuartel —con el «Todo por la Patria» inscrito en la entrada— una bicicleta descontrolada cruzó la calle a toda velocidad, rozó al guardia y acabó hecha un montón de hierros al chocar contra una farola. Su conductor, un joven menorquln medio chiflado quedó herido de gravedad, al igual que la bicicleta de Guillermo. Al no estar acostumbrado al sistema del cambio de marchas, el pobre hombre había intentado aumentar la velocidad al pasar delante del cuartel. sin dejar de pedalear, rompiendo así un diente de la caja de cambios, y entonces perdió la cabeza. el equilibrio, el conocimiento y la libertad. Tuve que firmar una larga denuncia contra el menorquín y además jurar que me pertenecía la bicicleta antes de que me permitieran llevármela.

Robert Graves: "Una bicicleta en Mallorca"

Robert Graves
Robert Graves en el Borne, 1953

Robert Graves vivió en Mallorca unos tres lustros, entre 1947 y 1962. Entre su producción literaria se hallan bastantes cuentos cortos y en algunos de ellos aparece la vida en Mallorca. Juana Mª Seguí Aznar defendió en el año 2005 su tesis doctoral Robert Graves y Mallorca: su narrativa breve mallorquina.

Este trabajo de investigación explora y analiza dieciocho relatos breves escritos por Robert Graves a lo largo de los años 1947 a 1962. El estudio se centra sobre todo en mostrar a través de estas obras la relación que existió entre Robert Graves y Mallorca, rastreando en ellas elementos autobiográficos y locales. Se muestra como la idiosincrasia del lugar, reflejada en la descripción y comportamiento de los personajes, en los aspectos sociales, políticos, culturales y lingüísticos, y en el escenario espacial-temporal donde tienen lugar estos relatos, ha ido conformando estas historias narradas desde el punto de vista de Robert Graves. Es un trabajo hermenéutico acerca del color local en la narrativa breve de Robert Graves. Dicho estudio se apoya primeramente en un componente de tipo filológico o crítica textual, seguido de la aportación de las fuentes, noticias, anécdotas hechos biográficos y otros que sirvieron de inspiración al autor

Juana Mª Seguí Aznar: Robert Graves y Mallorca: su narrativa breve mallorquina-

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