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De bordados en Mallorca (artículo de JL. Estelrich)

fabian | 07 Novembre, 2012 11:43

Marina del Olmo me indica en un comentario que en su blog sobre tejidos La tela escrita ha incluído un post sobre la tela de lenguas mallorquina enlazando a la entrada que puse de la exposición que se realizó en el Solleric Exposición: 'Flàmules', telas de lenguas. Gracias, Marina.

Es una lástima que la información, no el anuncio sino el contenido, de muchas exposiciones no pasen a las webs, pues generalmente las exposiciones están bien realizadas y ofrecen contenidos muy interesantes.

Además de la tela de lenguas, en Mallorca se ha bordado mucho, existiendo una modalidad llamada "punto mallorquín". Veo un corto vídeo titulado Brodat: el bordado mallorquín en el cual indica que incluso los mapas se bordaban pues el papel se estropeaba con la humedad marina. Nunca había oído esta afirmación; pero sí, en los años sesenta vi muchas mujeres que tomaban el fresco en la puerta de sus casas y realizaban labores de bordado sobre tambores o de encaje de bolillos; incluso actualmente aún pueden verse en verano pequeños grupos de señoras bordando y charlando.

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Fragmento del tipo de "pinturas a la aguja"

Hubo una empresa de bordados, Pons y Bonet, aunque creo que su nombre quedó sólo con el último apellido, casa Bonet, que desde 1862 hasta que cerró en el año 2007, alcanzó justa fama y logró algunos premios internacionales.Los bordados artísticos de Can Bonet muestran su esplendor en ´Fil a Fil´ es la información que proporciona el Diario de Mallorca sobre una exposición realizada este año sobre los bordados de Can Bonet; que Talk on Corners ha recogido en Las hilanderas de Can Bonet .

Las monjas siempre han tenido fama de buenas bordadoras y de buenas cocineras. En el año 2008 hubo una exposición organizada por Jaume Llabrés y Aina Pascual sobre los bordados de las Agustinas del Amparo de Palma: Exposición de bordados en las Agustinas del Amparo - Santa Cecilia 2008.

Hoy recojo un artículo de Juan Luis Estelrich titulado "Bordados mallorquines" que fue publicado en "El Español" de Madrid en marzo de 1901 y que reprodujo en su libro, este año centenario, "Páginas mallorquinas", del cual lo escaneo.

Bordados mallorquines

La boda de la señorita Estefanía Maura, hoy ya señora de Redonet, en la que se tuvo el buen acuerdo de encargar el trousseau (como ahora decimos los españoles, ó la canastilla de boda, como con frase castiza y regocijada decían nuestros abuelos) á una casa mallorquina, hubieran podido darme pie para escribir estas líneas; pero es tan severa la proscripción que pesa en esta casa de El Español para el elogio de ciertos nombres y cosas con ellos relacionados, que no intenté siquiera aprovechar tanta oportunidad como la suerte me deparaba. Sin embargo, mallorquín por los cuatro costados, y amante de las muchas cosas buenas que tiene Mallorca, sobre todo de las que se refieren á su producción artística, no sé prescindir de ensalzarlas y divulgarlas, contribuyendo á que todos las conozcan y las estimen.

Una de las producciones malloquinas que merece todo elogio son los bordados que allí se hacen, de los que voy á dar cuenta no como modisto (Dios me ampare!) sino como ferviente admirador de toda producción artística.

Y de casta le viene al galgo ser rabilargo, en lo que á Mallorca se refiere á sus bordados. La ley y la leyenda lo acreditan. Quien haya hojeado el curiosísimo librejo de Estanislao Aguiló, titulado: Colección de leyes suntuarias decretadas por las autoridades superiores del antiguo reino de Mallorca (1), bien pronto se convencerá del lujo extraordinario con que vestían las damas y galanes del nuevo reino conquistado por Jaime I, y la intervención que en coartar los abusos que se cometían hubo de tener la ley, dictando disposiciones prohibitivas y coercitivas en esta materia. Ya en 1384, Francisco Sagarriga, portavoz del gobernador general del reino, prohibía «vestir ó portar sobre alguna partida de sa persona drap d'or, ni d'argent, ni de seda hon hage or ó argent»; y en 1420 se establecía «que alcun cavaller ciutadà... ó filles ó companyas ne puxen ne gosen portar alguna bordadura ne argentería en vestidures...»; y los ejemplos y citas se harían interminables si quisiera agotar la materia.

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Bordado del tipo "blanco sobre blanco con realce"

La tradición legendaria nos denuncia lo mismo. Mientras en los romances de Castilla las jóvenes y damas aparecen por lo común aliñándose:

Al pie del verdoso roble
se veye la blanca niña
con peines de oro en la mano
con que los cabellos guia...

como en el romance de El caballero burlado; ó bien en el de La Gayarda:

Estándose La Gayarda
en su ventana dorida
peinando so pelo negro
que paez seda torcida...;

la tradición romancesca mallorquina nos presenta, bordando casi siempre, á las heroínas de sus leyendas y tradiciones:

A la vora de la mar
ni ha una doncella
que brodaba un mocadó
bo per la reina;..

y no se desdeñan de bordar las jóvenes de real estirpe, como acusa esta estrofa de La filla del rey:

Ella de set que tenía
per la finestra guaytava,
y ses germanes va veure
qu'en guyeta d'or brodaven;

y si la tradición no se acepta como prueba fehaciente, no se negará que la ley, de la que se han visto casos por vía de ejemplo, pueda dejar de reunir dicha cualidad.

Es, pues, Mallorca la isla de los bordados

Ya puede ser pobre y miserable el oratorio que allí visitéis que en los armarios de su sacristía no os sorprenda algún riquísimo ornamento bordado en oro, y palios y estandartes bordados en sedas, notables todos por la primorosísima labor que acusan.

No falta tampoco en las casas nobles ó de arraigo algún arcón donde se guardan, y custodian como verdaderas reliquias, los trabajos de nuestras abuelas, netamente mallorquínas, en que la guarnición del volante, ó el guatlareto, el rebosiño, falda ó jubón, no revelen la habilidad de las bordadoras coterráneas.

No han desmerecido hoy, ciertamente, los bordados en oro y sedas, y personas y establecimientos conocidos conservan la fama tradicional; pero donde las jóvenes mallorquínas hacen verdaderos prodigios es en el realce, en el nipis, y en unos calados que no sé yo cómo se llaman, y donde se juntan todas las locuras del dibujo y todos los obstáculos de la ejecución, para que luzcan y triunfen la gracia y la bizarría de las bordadoras.

De una, modestísima, que quizás no logró con su ciencia y paciencia el pan de la vida, he visto reproducido en nipis el cuadro de Gisbert La muerte de los comuneros, sirviéndose para ello de una desdichadísima fotografía. La pobre operaria se dejó los ojos en la labor (que ha recogido un inteligentísimo comerciante catalán, establecido en Mallorca), encerrándola en lujoso marco y enseñándola como verdadera joya.

Lo que faltaba á las bordadoras mallorquínas era dirección, dibujantes, y que su trabajo no muriera perdido en la isla. Algo de esto ha realizado la casa Pons y Bonet, que al extender su negocio ha llevado sus bordados á toda Europa y América, logrando la venta en todas partes de los bordados mallorquines. A dos Exposiciones ha concurrido con sus productos, á la de Insbruck de 1896 y á la de París de 1900, y en ambas se ha llevado de carrera los grandes premios. En la última citada el triunfo no fué solo para la casa, que obtuvo gran premio de honor: hubo también dos medallas de oro y cuatro de plata para los colaboradores, para los dibujantes y para las operarias, haciendo justicia á todos ellos.

De lo allí presentado he visto recientemente en aquella casa, por donde ha desfilado toda la pollería mallorquína, y gracias al antiguo conocimiento con los dueños, no ya trapos, sino verdaderas joyas de arte. Quien tenga ocasión de admirarlas sabrá hasta donde llegan las modestas artísticas de Mallorca.

Y la casa Pons y Bonet, á la que debemos agradecimiento los mallorquines, por haber dado expansión á los productos y haber sabido reunir muchos elementos desperdigados, con ser importantísima ciertamente, entiéndase que no es sino una muestra de lo que Mallorca hace y puede hacer en este género.

Indocto en la materia, sin ningún conocimiento técnico, y hasta sin poseer la nomenclatura que pudiera hacer interesantes estas líneas, sospecho que muchos me recusarán como perito en tales materias; pero nadie que tenga ojos y vea los primorosísimos bordados que se hacen en Mallorca podrá negar aquel esmero de ejecución y gracia que todos pueden apreciar con sólo el sentido artístico que Dios les haya dado.

De El Español
Madrid, Marzo de 1901.

Una palabra que nunca había oído y que se utiliza en este artículo es "nipis", de la cual dice el Diccionario: "Voz tagala. Tela fina casi transparente y de color amarillento, que tejen en Filipinas con las fibras más tenues sacadas de los pecíolos de las hojas del abacá".

Hay varios vídeos interesantes, entre ellos el que nos ofrece Oreste Pérez: Mestra Brodadora Miquela Ballester.

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