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Colección Planas: Sueltos (y 2)

fabian | 14 Octubre, 2010 17:26

Helos ahí, los antiguos veleros. Extendidas sus velas se apoyaron en los vientos surcando los mares. Transportaron trigo en tiempos de hambre; ricas maderas, joyas y especias en los buenos tiempos. Los hombres que los guiaban tuvieron una vida ruda, difícil. Nunca fue fácil luchar con los vientos ni con la mar embravecida. Artistas nos dejaron sobre el lienzo sus figuras hendiendo la mar. Todo lo que no hubo en las islas lo trajeron ellos a lo largo de los siglos. Acarrearon en sus bodegas los primeros tomates, las desconocidas patatas, los amarillentos granos de maíz. Y también transportaron a nuestros antepasados. Llegaron por la mar, unos blandiendo armas, otros ofreciendo sus manos y saber para el trabajo.

Helos ahí, imágenes de un tiempo acabado, vencidos por el progreso. Al comercio no le era posible depender de los vientos y las maderas de los últimos veleros quedaron abandonados en tierra, amontonados sobre el muelle de la Lonja, esqueletos molestos de otra forma de vida. Las maderas de sus cascos y mástiles fueron quemadas en hogueras; de otros, los últimos, ardieron sobre la mar, sin salir de su medio acuoso. Luego, el olvido.

Palma
P. Ambrogio: Velero "Palma", Capitán F. Singola

Imprescindibles para la vida en las islas, sus nombres fueron olvidados. Una colección de cuadros, en una pinacoteca particular, guardó sus figuras y nombres. No tuvieron un historiador que guardara su memoria, ni tampoco un poeta que cantara sus navegaciones. Sólo fueron un medio para el comercio y la supervivencia. Fue necesario que esos cuadros reunidos pacientemente salieran de las islas para que sus imágenes nos fueran conocidas. Se dice que hay aún otros cuadros, un centenar, no pertenecientes a ninguna colección particular, en algún rincón del Consolat. Nos son, a los ciudadanos, desconocidos. De los 300 cuadros que formaron la Colección Planas, unos 160 mostraban embarcaciones de contraseña mallorquina.

Bajo las aguas, allá en el fondo, posiblemente diluída, tan deshecha como las velas y cascos de las embarcaciones hundidas, quedan siglos de historia de la navegación en las islas. Algunas personas, algunos libros cuentan la leyenda de unos "mestres d'aixa" que construyeron naves. ¿Cuáles fueron? ¿Quiénes las pilotaron? En el fondo de la mar yacen, los vientos transportaron sus cenizas; sólo unos cuadros - siempre ocultos - nos dejaron sus siluetas y algunos nombres. Unas pocas imágenes, unas fotografías de pocos cuadros, pequeñas, hechas quizás en Londres, me han acercado a ese fondo marino donde habita el olvido. Con ellas, los nombres de los pintores, marinos que utilizaron sus colores para romper el silencio. Desde Palma, desde Mahón, desde Alicante o Barcelona, desde Marsella, desde otros puertos del Atlántico, dibujaron rizadas olas marinas y, sobre ellas, viento y velas. ¿No son hermosas?

cuadro
Francisco Morales Moya: Bergantín "Amistad" Capitán José Coladori

Pero también guardan historias. Hay unos pocos investigadores que intentaron buscar en los archivos de las navieras. Eran pocos hombres para tantos barcos y tantas décadas de navegación. Se salvaron algunos papeles, pero no la mayoría. De navieros y marinos de esa época sólo quedan ya biznietos y alguno aún guarda documentos, pero no hay nadie aquí que los recoja. No estamos preparados.

El silencio de las profundidades suena en los oídos. Lejanos, los políticos vociferan para echarse unos a otros las culpas. Pero nada. Incapacidad. Los ya minúsculos rescoldos de una historia de siglos se van apagando: unos cuadros, unos documentos que aún existen se pierden. Un naufragio puede ser un final honroso para un navío que ha luchado, pero no para la memoria y la historia de la navegación que, forzosamente, fue lazo y camino que unió estas islas con el resto del mundo.

óleo
Óleo de Hernández Monjo

Setenta cuadros de los trescientos que formaban la Colección Planas fueron subastados. Han quedado, en pequeño, sus fotografías. ¿Podré continuar en alguna ocasión esta serie de artículos que aquí acabo? El pesimismo me conduce a la creencia de que ni siquiera esos otros cuadros de propiedad pública escondidos en el Consolat, podré verlos ni siquiera en fotografía. Me gustaría equivocarme. Pero el tema de la navegación no acaba ahí. Hay mucho por conocer y por escribir aún.

P.S. Hay una idea que me he olvidado incluir. No conozco la Colección Planas, por lo que no sé qué embarcaciones están representadas. Probablemente sean en su mayoría mallorquinas. Los pocos historiadores navales, Llabrés Bernal y Pou Muntaner trataron las mallorquinas y, el primero, también las menorquinas. Sus textos habría que rescatarlos. Pero también en Ibiza debió existir una buena construcción naval, así me parece por las embarcaciones hasta ahora existentes, el Isla Ebusitana o el Thopaga, recientemente hundido. Echo a faltar un estudio de conjunto que abarque todas las islas.

Con todo ello también quiero decir que la Colección Planas no debiera ser sólo una pinacoteca, sino que necesita un estudio, un libro, una web que, desde las imágenes de los cuadros nos lleve al conocimiento de la historia naval y del comercio en las islas del siglo XIX.

 (Segueix)
 
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