fabian | 13 Març, 2006 18:50
Hoy me he perdido. Quiero decir que no he encontrado ninguna idea clara para poner en Alta mar. El campo de búsqueda ha sido el del urbanismo y el de la arquitectura y la idea inicial ha partido de la noticia de que ayer ingresó en la Real Academia de la Lengua un arquitecto llamado Antonio Fernández Alba. Es la primera vez que ingresa un arquitecto y pensé que sería interesante conocer sus ideas.
La noticia la he encontrado en el Diario de Mallorca, que no me permite dejar un enlace, pero que se puede encontrar en algunos periódicos como el ABC, quien dice que" ingresa con un discurso sobre la ciudad". El título del discurso es Palabras sobre la ciudad que nace y el titular en el primer periódico citado es entra en la Academia glosando la metrópoli como "residencia de la palabra". La verdad es que me ha parecido interesante por lo que he buscado ese discurso que aún no he encontrado entre los de ingreso en la Academia que la RAE publica en su apartado "Imágenes de la vida académica".

Así que he visitado otros enlaces relacionados con este arquitecto y he encontrado unas conferencias (en pdf) impartidas en la Universidad de Navarra en el año 2002, así como varias entrevistas en El Cultural, elmundo y otros. Sin embargo su discurso es complejo y me ha parecido algo etéreo, poco concreto, difícil para mí y no he conseguido ninguna cita que me pareciera válida para transcribir. Así que esperaré alguna otra ocasión.
Es la primera vez que repito una fotografía en esta bitácora y es porque no me resulta nada fácil pensar cómo debieran ser los espacios ciudadanos y las viviendas. Sé que una dificultad importante es el dinero, pero otra, también muy importante, es la imaginación. Por ejemplo, yo admiro esas casonas antiguas que en algún lugar de su fachada presentan alguna escultura y me digo que la ciudad moderna es aburrida con paralepípedos muy semejantes y sin ninguna escultura en sus fachadas. Yo pediría que cada edificio presentara alguna escultura que fuera como distintivo exclusivo del edificio.
Pero mi admiración total va hacia estos claustros monásticos que son lugar de esparcimiento y también de meditación. En ellos puedes leer un libro, tener una conversación o dar unos pasos. Además estos conventos suelen tener, aparte del claustro, un huerto; es decir, otro espacio verde pero dedicado al trabajo, a actividades distintas a las que se realizan en los claustros. Pienso que estos espacios abiertos interiores a los edificios monásticos se hicieron en tiempos en que había más espacios no construídos que actualmente, ya fuera de las ciudades amuralladas o, incluso en su interior. Así que, en una primera apariencia, parecieran estos claustros como no necesarios pues seguro que existían espacios abiertos en las cercanías. Y, sin embargo, cuán necesarios y convenientes me parecen para esas vidas basadas en la oración, el estudio y el trabajo.
¿Cómo imaginar la ciudad? ¡Qué difícil me resulta imaginar algo diferente! Espacios verdes, claro. Paseos, senderos ... ¿pero para qué serían estos espacios? Espacios sin ruidos para conversar, leer, pensar, encontrarse, relajarse, jugar una partida de ajedrez ...
Me gustaría leer, en palabras sencillas, ideas y teorías sobre la ciudad, la vivienda, el entorno urbanita. Ideas y teorías diferentes, imaginativas. Es un tema que me atrae y del que no encuentro información suficiente.
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