fabian | 07 Octubre, 2008 18:08
A veces se me hace difícil escribir un texto. Suele ocurrir por ausencia de una idea dominante que rija el discurso. La búsqueda de ideas, en algunos casos, queda empantanada en un por ausencia de una idea que acapare suficientemente la atención y me encuentro sin mimbres para elaborar el discurso.
Una persona sin discurso probablemente calla. Lo que no estoy seguro es si todos los que callan es debido a la ausencia de discurso, ya por falta de ideas o ya por desestructuración de las ideas que se tienen. Elaborar un discurso es organizar las ideas, relacionarlas en un cañamazo secuencial. El discurso exige un orden en las ideas que se exponen: partir de una idea general que cubra de alguna manera otras más particulares; o viceversa: partir de ideas particulares que lleguen a otra más general. Pero estas fórmulas no son más que elucubraciones con no mucho sentido que tal vez sean válidas para el análisis posterior del discurso y no para su elaboración.

Algunas jacarandas han florecido en estos días
Quizás la elaboración de un discurso esté al conseguir una idea cargada de sentimiento y precisamente sea este último el que dirija la sucesión de ideas a exponer. En tal caso, quedarse en blanco o el llamado temor ante la página en blanco no sea más que la ausencia de un sentimiento, más que de una idea. O quizás la presencia de un sentimiento excesivamente suave, placentero, tan dulce como la luz de estos días, y uno se queda mirando los hermosos colores que toman las nubes o admirando el azul del mar o las flores de algunas jacarandas que han florecido nuevamente y ahora cargadas de hojas o el torbellino de gentes en las plazas. Y es que da gusto sentarse al sol y dejarse acariciar por unos rayos apacibles. En esos momentos no piensas en nada sino sólo sientes un agradable bienestar. Luego te sientas ante el ordenador y no hay discurso,
Tal vez para ser escritor hay que sentir rabia, aunque Cela decía que no era cuestión de musas, que lo que había que hacer era sentarse ante el cuaderno y escribir durante mucho tiempo rellenando muchas páginas de las que luego se rompían la mayoría. Ahora que lo pienso, doy la razón a Cela. Escribir y leer durante muchas horas.

Sin discurso
Pero yo no soy escritor, pese a que entre mis autoimpuestas obligaciones esté escribir unos parrafitos diarios en las horas en que el sol se pone, y hay días en que me encuentro con un discurso que surge sin dificultad alguna, pero también hay alguno en que no encuentro qué decir, de qué hablar. En días así, es mejor hacer lo que hoy no he hecho: no escribir.
alvaro | 13/10/2008, 12:09
Textos como estos son los que yo más disfruto en tu blog. No porque sean mejores, sino porque tienen una saboreo de palabras y emociones sutiles y de momentos pausados, que espero no dejes nunca de escribir y publicar.
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Buena reflexión
kokon | 07/10/2008, 19:26
Buena Reflexión.Cuando no se tiene nada que decir se dice todo y un buen post.La foto del cuadrípedo parece de una película de Passolini.