fabian | 15 Gener, 2014 18:22
Con el nombre de "Aurora" se han realizado tres publicaciones. La más reciente portaba el título de "La Aurora" y era un semanario que se publicó en Manacor en el año 1906, posteriormente se publicó en Palma hasta 1916; durante unos años, su director fue Antoni Maria Alcover. Hacia 1840 se publicó en Palma "La Aurora Constitucional de Mallorca", que sólo tuvo cinco números. La más antigua, y probablemente más citada y estudiada fue La Aurora patriótica mallorquina, del que la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica tiene algunos números desde agosto de 1812 a diciembre de 1813, con un total de 99 ejemplares. También la Biblioteca Virtual de les Illes Balears en su sección de Hemeroteca contiene 130 ejemplares de esta publicación, añadiendo además, una interesante introducción.
Dados estos datos, conviene acercarme a las fuentes informativas que utilizo sobre la prensa de estos años: La Gran Enciclopèdia de Mallorca (GEM) cuya entrada no indica la autoría y que ahora traduciré y, después, lo que cuenta Joaquín María Bover.
La Aurora Patriótica Mallorquina
Diario constitucionalista editado en Palma entre el 15 de junio de 1812 y el 30 de diciembre de 1813. Tenía periodicidad diaria hasta octubre de 1812, en que continuó publicándose cada tres o cuatro días. Se editaba en castellano y la impresión iba a cargo de Miquel Domingo. Incluía algunos suplementos de pocas planas sin paginar o con paginación independiente, dedicados a temas diversos: noticias de la guerra, de teatro y de actualidad. Combatió el clero y el absolutismo. Sus redactores y algunos suscriptores fueron perseguidos por los absolutistas y sus lectores amenazados de excomunión; algunos ejemplares fueron quemados. Introdujo el concepto "aurorista" como sinónimo de "liberal". Eran colaboradores Miquel Domingo e Isidoro Antillón, y esporádicamente Guillem Ignasi de Montis; Miquel de Victorica y Joaquín Ruiz de Porras. Llegó a tener 193 suscriptores según el listado aparecido en el número 127. El último número se publicó en diciembre de 1813, tras una breve etapa sin publicarse-
[Traducción de la entrada en la Gran Enciclopèdia de Mallorca, tomo I]

Y ahora lo que cuenta Bover:
IV. Aurora patriótica mallorquína Palma, imprenta de Miguel Domingo, 4.°, español; sin guardar igualdad en los números, porque unos son de mas y otros de menos páginas. Es diario político de ideas muy avanzadas para la época en que se publicaba. Su redacción estuvo á cargo de los Sres. D. Isidoro de Antillon, D. Guillermo Ignacio de Montis, D. Miguel Victorica, D. Joaquín Porras, brigadier gefe del colegio de cadetes de artillería y el ex-capuchino D. José Badía, Pbro. capellán del regimiento suizos de Wimpffen, primo del célebre Ali Bey el Abbasi (D. Domingo Badia y Lebrich). A pesar de ser este último el mas constante y laborioso de los redactores, logró, como el Sr. Porras, guardar de tal modo el incógnito que jamás se supo el nombre del uno ni del otro, y con este motivo el odio de los enemigos de la Aurora cayó únicamente sobre los Sres. Antillon, Montis y Victorica-
Contra las doctrinas emitidas por todos ellos, ademas del Diablo predicador, poesía que por lo cáustico y procaz, ó llámese sarcasmo llevado á la vulgaridad, mejora muchos versos de Juvenal, y que dio á la estampa D. Vicente Rodríguez de Arellano, bajo el nombre de Alberto de los Rios, y del Discurso anti-Auroriano nuevo, publicado por el Dr. D. José Canét al frente de su Reunión de diferentes y útiles escritos; salieron una multitud de periódicos destinados únicamente á combatirlas - Véase: Diari de Buja — Lluna patriótica.— Nou Diari de Buja — El Amigo de la verdad.— Gaceta Triunfo mensual — Nuevo diario de Palma intitulado El Liberal Napoleón.—-Y Semanario cristiano político. Este último fué sin dada el martillo mas temible de la Aurora y en su número del 22 de abril de 1813 la define de este modo: «Eclipse de la religión y de la razón, libelo infamatorio que contiene proposiciones impías, heréticas, cismáticas, sediciosas, capciosas y sofisticas.»
Los principales escritores que tenazmente atacaron el periódico de que nos ocupamos, ademas de Arellano y Canet, fueron: el P. Raymundo Strauch, observante; el P. Felipe Puigservér, dominico; los PP. Domingo y Miguel Lladó, tambien dominicos; el P. Miguel Ferrer, trinitario; el P. Antonio Togores, de San Felipe Neri, y D. Antonio Llaneras, cura párroco de S. Nicolás.
Derribado en 1814 el gobierno representativo, los suscritores á la Aurora fueron insultados é inhumanamente perseguidos, y buscados con indecible avidez los números de aquel periódico para entregarlos á las llamas, como si la hoguera bastase para estinguir todos los miasmas del germen reaccionario que seis años después había de renacer con mayor lozanía. Sin embargo, la medida inquisitorial produjo un efecto placentero para los que con tanto entusiasmo la adoptaron, esto es, la desaparición de cuasi todas las colecciones del periódico liberal, con cuyo motivo solo existen dos, una en poder de D. Pedro Salvá de Valencia, continuada en el Catálogo de libros raros publicado en Londres por su padre D. Vicente, y otra en la biblioteca del Sr. Capdebou que es la única que hemos visto. Consta de 6 tomos 4.° El I comprende 108 números y 248 páginas. El II, 27 núms. y 332 páginas. El III, 52 números y 322 páginas. El IV, 73 núms. y 158 páginas. El V sigue la numeración y paginación del anterior, empezando por el núm. 74 y termina por el 91, siendo su última página la 388. Y el VI, empieza en el núm. 92 y termina en el 124 y último, con un suplemento, constando este tomo de 420 páginas.
Salió el primer número de la Aurora en 15 de junio de 1812 y el último en 19 de diciembre de 1813. Causas políticas motivaron la suspensión de este periódico desde el 29 de abril hasta el 19 del mayo de 1813, día en que volvió á aparecer. Precio de suscripción 18 rs. mensuales.
Joaquín María Bover: Diccionario bibliográfico de las publicaciones periódicas de las Baleares (1862)
Bien, pues antes de pasar a ver los estudios al alcance que hay sobre esta publicación, convendrá recoger la información de los periódicos que nacieron contra la Aurora patriótica mallorquina, ya que generalmente se analizan en conjunto.
(Segueix)fabian | 15 Gener, 2014 11:57
Una imagen apreciada, viva, me queda de un texto en que aparece toda esta prensa de 1808 a 1814. En esa imagen me aparece Miguel de los Santos Oliver sentado frente a un montón de papelotes entre los cuales se hallan los periódicos de ese inicio del siglo XIX. Al leerlos, Miguel de los Santos recuerda a su abuelo, allá en Campanet, sentado frente a la lumbre, contando a su nieto las historias que ahora, ya adulto, lee en esos antiguos periódicos y documentos. Allí, sobre la mesa de la biblioteca, están el "Semanario Económico", la "Aurora patriótica mallorquina" creadora de tantas diatribas, el "Diari de Buja", el "Semanario cristiano político de Mallorca" ... Miguel de los Santos lee ensimismado en la letra periodística; toma notas; sonríe con cierta amargura; incluso a veces se acerca el papel periódico a la cara y le parece que huele a humo, a ese humo que desprendían las hogueras levantadas en Mallorca para quemar todos los ejemplares de la "Aurora"..., piras, esas "fogueres" que su abuelo le contaba mientras crepitaba el fuego en el brasero del hogar paterno.
Prefacio
Preparando otro estudio, completamente juvenil, acerca de La Literatura en Mallorca, hubieron de venírseme á las manos diversos opúsculos, folletos y manuscritos que me hicieron sospechar la existencia de un notable asunto histórico, así como las hojas y troncos flotantes indican en el mar la proximidad de un continente. Estos hallazgos, inesperados por completo, avivaron en mi memoria unas reminiscencias casi extinguidas, ciertos relatos oídos por mí, de boca de mi abuelo paterno, el cual como nacido en los primeros años del siglo XIX, mencionaba frecuentemente en sus sabrosas pláticas nocturnas, junto al brasero, el año de los catalanes, la división del general Whittingham, el motín contra los prisioneros franceses y otros recuerdos y episodios de aquella época.
Comuniqué cierto día estas mis presunciones á Don José Maria Quadrado, amigo benévolo, anciano sin par, que dejó mi corazón, como muchos otros, colmado de gratitud; y el insigne maestro confirmó lo presentido con tan calurosas ponderaciones, dijo ser tanta la amenidad y tan profundo el interés de aquel periodo que, animado por su persuasiva exhortación y dejándome arrastrar de su optimista confianza en mis facultades, emprendí el trabajo contenido en este volumen. - Para componerlo me ha servido, en primer término, la copiosa y curiosísima colección de impresos y manuscritos que posee Don Jaime Luís Garau, aficionado tan útil y amigo tan excelente, que bien puede decirse mero depositario de aquel tesoro, cuya propiedad .es de todos cuantos aman el estudio. Bien al revés de otros sandios coleccionistas que, lejos de salvar para la cultura general los testos amenazados de desaparición, parece que gozan sumiéndolos para siempre en la lobreguez de la noche cimeriana; urracas perniciosas que llevan á sus escondrijos todos los objetos brillantes, acaso para que sus destellos no dañen la poca vista de que disfrutan. - Sirviéronme también las colecciones de folletos y periódicos existentes en la Biblioteca provincial y en otras particulares, como las del señor conde de Ayamans y del señor marqués de la Torre; diversos documentos de los Archivos municipales de Palma, Manacor, Pollensa, Sansellas, Sóller y otros pueblos; muchos documentos y expedientes del Archivo de la Capitanía general y especialmente los del Archivo de la Diputación de las Baleares, donde se custodian las actas de la Junta Suprema de Defensa, después Junta Superior, que alcanzan desde 1808 á 1814; sin contar las copias que me procuré de distintos manuscritos, el acervo de impresos de mi propiedad que he podido recoger por graciosos donativos ó por compra en almonedas y puestos de libros viejos y los artículos ó trabajos que tenían relación con mi estudio, aparecidos en el Almanaque Balear, en el Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana, etc., etc.
Esta gran mole papiracea, exprimida por inhábiles manos, ha dado su jugo en el presente libro.Más que escribir historia, en la acepción rutinaria y altisonante del vocablo, me he propuesto guiar al lector por el laberinto de mis propias lecturas, eliminando las heces, cercenando lo superfluo, simplificando lo complicado, agrupando los hechos afines y reduciendo á orden lógico la libérrima inconexión con que se presentan en el inmenso escorial de las cosas pasadas. He procurado, en suma, hacer una selección de hechos, detalles y párrafos expresivos diciendo al lector: aquella sociedad pasó, desfilando silenciosamente «por el campo de los asfodelos»; pero hé aquí su huella, la misma que ha respetado el tiempo; hé aquí su lenguaje, el mismo que habló y que escribió; hé aquí sus despojos, sus atavíos y su perfume, los mismos que la engalanaron. Hable la época y calle el copista; hable por sus propias palabras y con sus mismos testos. - Lo que me causó emoción, esto es lo que reproduzco; lo que hirió mi fantasía como característico y substancioso, esto es lo que conservo para que hiera también la fantasía de los demás. [...]
Es una lástima que este libro de Miguel de los Santos Oliver: Mallorca durante la primera revolución : 1808 a 1814 (1901) (en pdf) presente en la Guerra del Francès de la Biblioteca Digital de les Illes Balears, no esté en un formato usable en los eReaders, más que en este pesadísimo pdf, difícil incluso en descargar.
A lo largo de este libro, Miguel de los Santos Oliver va entresacando múltiples noticias y discusiones de la prensa de esos años. Habla de los principales protagonistas en Mallorca, desde Jovellanos, el ministro Soler y los incidentes que hubo en Mallorca contra su familia, de la llegada de noticias a final de mayo de lo acaecido en Madrid el día 2; de las dudas de las autoridades mallorquinas entre Carlos IV y Fernando VII; de los motines populares que se prodijeron; del juramento a Fernando VII, del nacimiento del "Diario de Mallorca" y de cómo venían las noticias, de Cabrera y los prisioneros franceses, del impacto de los refugiados en Mallorca y cómo afectó la vida ciudadana, del cometa de 1811, de los propagadores de la rebelión: Picornell, Baranda; de Antillón, Victorica, Montis, Salvá, Ruiz de Porras y del librero Miguel Domingo; de los impugnadores de la rebelión: el P. Ferrer, el canónigo Llaneras, los padres Traggia, Puigcerver y Manzaneda, los obispos refugiados; del síndico Bonet y las banderías populares; de las imprentas de Palma y las polémicas periodísticas...
En fin, toda una larga serie de acontecimientos, polémicas y enfrentamientos que Miguel de los Santos Oliver va narrando siguiendo la lectura de los periódicos de la época y de múltiples documentos que va buscando en los archivos isleños. Es una narración, pero es también un canto a que existiera esa naciente prensa y esos necesarios archivos que nos han dejado a lo vivo esa historia, local, a veces curiosa y siempre importante.
Ojalá este libro pudiera estar en un formato usable.
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