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En loa a Michael S. Hart, Proyecto Gutenberg

fabian | 08 Setembre, 2011 15:34

Hoy aparece en los titulares de este mundo de Internet - no lo he visto en la prensa de papel - la noticia de la muerte de Michael S. Hart, un nombre que me era desconocido. En el blog Denker Uber aparece a primera hora de la mañana RIP: Michael S. Hart, fundador del Proyecto Gutenberg.. La misma entrada la reproduce Libro de Notas. Barrapunto.com también se hace eco de esta defunción.

«Acaba de publicarse que Michael S. Hart, creador de Proyecto Gutenberg, ha muerto. Michael S. Hart fundó Project Gutenberg en 1971 con la idea de hacer llegar libros, que por su antigüedad ya estaban en dominio público, a todo el mundo. Él mismo tecleó los primeros libros, después se fueron uniendo otros colaboradores, y hoy, 40 años después de su creación, el proyecto ofrece más de 30.000 libros en decenas de idiomas, entre ellos el español. Pocas personas y pocos proyectos han hecho tanto por la difusión de la cultura.»

Nació en 1947; a los 11 años su familia se traslada s Illinois, - leo sin entender bien el inglés en que la Wikipedia explica su vida -. La Universidad, hacia 1971, año en que Michael S. Hart, se apuntó, ofrecía poder utilizar unos ordenadores. Internet no había nacido aún, pero ya sí había telecomunicaciones con teletipo. Fue entonces cuando tuvo la idea: enviar textos de libros. Dice el texto que entonces tuvo conciencia de estar conectado a una red de intercambio de información y se preguntó qué información valía la pena intercambiar. Eligió, como primer texto, la Declaración de Independencia de Estados Unidos. Durante bastantes años trabajó en esto él solo. En 1987 ya había pasado a texto electrónico 313 libros, entre los que estaban la Biblia y las obras de Shakespeare, Homero y Mark Twain.

Fue ya hacia 1990 cuando las posibilidades que el correo electrónico empezaba a ofrecer y el nacimiento de Internet impulsaron sus ideas: creó un grupo o lista de correo para intercambio de libros en formato electrónico, al cual se adherieron varias personas. Fue el nacimiento del Project Gutenberg que hoy ofrece unos 36000 libros en formatos electrónicos, todos libres de derechos de autor y en varias lenguas, entre otras en Español, desde donde podemos acceder a las obras de Clarín (Leopoldo Alas), Blasco Ibáñez, Bécquer, Cervantes y tantos otros autores.

Yo admiro la propuesta de Michael S. Hart. Por una parte está la recuperación de todas estas obras, ya libres de derechos, lejanas a las modas del momento, pero que aún son importantes. Por otra está la posibilidad de tenerlas al alcance, a un clic de distancia, que quienes quieran, en una labor comunitaria de voluntarios. Es la gran biblioteca a la que poder acudir en cualquier momento.

biblioteca

Conviene reflexionar un poco sobre el Dominio Público, declarado en la ley de la propiedad intelectual. Es curioso que en el Ministerio de Cultura de España, sí hay unas páginas web dedicadas a la Propiedad Intelectual, pero no haya ninguna dedicada al Dominio Público. En Mallorca creo que no hay nada, pese a que las obras de muchos autores ya son de Dominio Público, obras que aprovechan las editoriales para publicar en papel de nuevo.

El Dominio Público requiere un medio de difusión distinto del impreso, que no tenga costes o, en caso de tenerlos, sean mínimos. Las leyes europeas declaran el Dominio Público cuando han pasado 70 años desde la muerte del autor; en España, en letra pequeña, 80 años (a todos los autores muertos antes del 7 de diciembre de 1987). No acabo de entenderlo, pero es así. O sea que las obras de Federico García Lorca, muerto en 1936, son de Dominio Público en toda Europa menos en España. Con las traducciones, los mismos parámetros, 80 años tras la muerte del traductor - y se supone que también del autor -. Así que Die Balearen, la obra del Archiduque, es de Dominio Público, pero no su traducción al español.

Bien, pero conviene no perder el hilo. El Dominio Público requiere un medio de difusión o distribución que apenas tenga costes y al que puedan acceder el mayor número de personas. Si la figura de Dominio Público tenía poca trascendencia hasta la aparición de Internet, con ésta adquiere nuevas perspectivas y posibilidades, tantas que potentes empresas. como Google, se lanza a la digitalización de libros y disponerlos en Red. Pero la acción de la gran empresa internacional, tiene grietas ante las traducciones y ante lo local. Así, la obra de George Sand está digitalizada en francés, pero no en castellano pese a que la primera traducción que se hizo de ella ya pertenece al Dominio Público.

¿Se puede esperar a que los organismos públicos relacionados con la cultura lleguen a poner al alcance de los ciudadanos los libros - al menos los principales - que son de Dominio Público? En Mallorca tenemos muchos organismos de cultura. Por ahora sólo el Ministerio de España ha dado algún paso, actualmente paralizado. Aquí, en la isla, ninguno; ni siquiera se ha hablado. Pero así como las empresas y los grupos de ciudadanos modifican sus acciones con el cambio tecnológico, la administración parece tener poca capacidad en hacerlo. Nuevos formatos de libros electrónicos exigen nuevas adaptaciones. Si el libro está en tipo texto, la adaptación es fácil y rápida; si la "digitalización" es sólo hacer fotografías, poca posibilidad de adaptación hay.

Con todo, la digitalización realizada por Google Books, siendo la mejor, no es aún suficiente. En el paso fotografía a texto se producen numerosas erratas que requieren corrección y ésta no se hace, por lo que los ePub que ofrece no son muy legibles. Otra cosa son las digitalizaciones realizadas por algunos grupos privados, que están más cuidadas, aunque sólo algunas.

No esperó Michael S. Hurt a que fuera la Administración la que pasara a texto los libros. Empezó él solo y él solo, sin ayuda alguna, pasó a texto los libros. Después otras personas se adherieron a su idea. Luego otros copiaron el proyecto y lo realizaron por su cuenta. Más tarde, ya recientemente, Google Books y alguna administración pública. Ha muerto esta semana. Su nombre me era desconocido, no así su obra. Creyó que las obras en Dominio Público podían estar más al alcance de todos con las nuevas tecnologías. Las obras que tecleó, los libros que conforman la Biblia, la Declaración de la Independencia, las tragedias de Shakespeare no necesitaban comentarse ni publicitarse pues la sociedad admitía su importancia., lo cual no ocurre con muchas otras obras. Hay mucho camino por hacer en esta concepción de la biblioteca al alcance de todos, al alcance de un clic pues no todos los libros nos han llegado tan al oído como las obras de Homero y, en esa gran biblioteca, también tienen cabida obras de interés más local y las traducciones. Poco a poco se andará el camino, entre uno y otro.

 
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