fabian | 16 Juliol, 2009 15:11
Fiesta del Carmen, fiesta de la mar.
Mallorca, una isla rodeada de mar y Palma, una ciudad porteña. ¿En verdad es así? El mar es algo más que un lugar para bañarse, no sólo está en las playas.
Cuando tuve que elegir un nombre para esta bitácora me pareció bien el de "Alta mar" pero no porque tuviera ninguna intención ni marina ni náutica. Luego, en el día a día han ido surgiendo temas y uno de ellos fue la mar y su mundo. Pero "la mar y su mundo" es en la vivencia cotidiana de la ciudad más un enorme hueco o vacío que algo consistente. La mar y el puerto están allá abajo, pero apenas los vemos. No importa preguntar a la gente, por ejemplo, por el nombre de dos pesqueros con base en Palma. Nos son desconocidos.

Perla del Mar, pesquero
No se da tampoco en la prensa mucha información sobre el puerto o embarcaciones. Sólo nos informan del gasto por turista de los grandes cruceros que hacen escala en Palma. Y más para predisponer a la gente hacia la ampliación del puerto que se tiene proyectada. Ampliación que también estará cerrada a los ciudadanos y las láminas de agua que originen se llenarán de embarcaciones y mástiles que impedirán aún más la vista del mar y del paisaje. La explotación de la superficie marina es más elevada que la de la superficie urbana. Y el mar quedará aún más lejos de la ciudad y la bahía parecerá más chica.
Internet tiene algo de mar, parte del vocabulario es marino.
En Palma quieren hacer algo así como un museo del mar. Yo no sé qué concepción se tiene de un museo, pero concibo que hoy día un museo no puede ser sólo un edificio con paredes. Que un museo actualmente ha de contar también - y de manera importante con Internet -. Un museo no puede ser sólo un guardián de piezas físicas, ya de un timón o un cuadro. E Internet no es sólo un ámbito para poner propaganda - la concepción de web anuncio está muy extendida en las instituciones oficiales -, lo difícil es imaginar qué debe ser un museo en la actualidad.
Baleópolis
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¿Dónde puedo yo enterarme de qué embarcaciones constituyen la flota pesquera en Mallorca? Sus unidades, su capacidad, las compañías o armadores ... ¿Hay información sobre ello? ¿Información pública o secreta? Un museo del mar, ¿tendría que tener esta información o le basta mostrar una red? ¿Y dónde tendría que tener esta información?
Un mar es algo muy amplio. No sólo navegan los barcos sino que también tiene vida animal: todo un mundo. Sí, ahora se habla del atún rojo y sus navegaciones por el Mediterráneo ... ¿Tendrían un puesto en el museo marítimo? Quizás un libro en una estantería.
¿Y la hemeroteca? ¿No habría una recogida de noticias relacionadas con el mar y la navegación? ¿Y dónde estarían, recortadas en una carpeta?
¿Y los factores climáticos y la investigación científica y técnica sobre ello?

Nuevo Joaquina, pesquero
Un museo para mostrar un timón, una red, un termómetro y cuatro libros ..., un museo físico entre cuatro paredes ¿interesa realmente?
Un museo no puede ser sólo un guardián de antigüedades con algo de biblioteca. Acercar la vida del mar - espacio complejo y multidisciplinario - a la ciudadanía requiere también un uso acertado de este otro mar que es Internet, concibiéndolo no sólo como anuncio, sino también como información, espacio comunitario y comunicación multidireccional en el que un museo aporta una mayor parte de documentos: ya una buena hemeroteca, ya fotografías, ficheros, datos, etc. Y en el espacio físico entre paredes, bueno que haya un timón, pero sobre todo que haya una cafetería donde charlar un rato.
A todos quienes celebran la fiesta de la mar. A quienes utilizan las bitácoras para hablar de tantos temas relacionados con la mar y la navegación (ya se puede realizar una lista de bitácoras escritas desde Mallorca) mis felicitaciones en esta festividad del Carmen y el deseo de que el interés por las cosas de la mar, desde cualquier enfoque, crezca y nos sea más conocida.
fabian | 16 Juliol, 2009 09:57
Terminé de leer Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson. Bueno, no me ha parecido una obra buena, pero sí entretenida. No tiene pretensiones literarias ni de otro tipo y se presta a una lectura ligera, veraniega y entretenida.
Se puede encuadrar dentro del género negro, de investigación tipo policíaco. No sé apenas nada, pues no soy seguidor de ningún género literario, pero me ha parecido que esta novela se podría clasificar en lo que llamaría "tercer paso". Lo explico. En las novelas del "primer paso", un asesinato o desparición o cualquier fechoría podía ser investigada por métodos racionales (Sherlock Holmes midiendo el peso de las cenizas de diferentes marcas de tabaco); además, la investigación se basaba en descubrir el móvil y las puebas, ya para entregarlas a la policía y para que hubiera un juicio. El "segundo paso" se daba de dos maneras: una era - para decirlo de un modo claro y exageradísimo - el policía era el asesino, la corrupción policial; otra era la ausencia de móvil interesado; le mataron porque era negro y pasaba por allí; es decir, móviles que se podían aplicar no a un individuo concreto sino a grupos sociales y/o al azar. El "tercer paso" es el que ya no cree ni en la policía ni en la justicia oficial y las rehúye; es decir, procura que no intervengan. Creo que varias historias contadas cinematográficamente siguen este esquema; una de las primeras fue El Jinete Pálido de Clint Eastwood. Un estado de violencia se resuelve con otra violencia, pero esta "violencia justiciera" la ha de realizar alguien ajeno al conflicto - que no se confunda con venganza - y con algún don especial. Bueno, lo que quiero decir es que la resolución de los casos en esta novela se hacen sin intervención alguna de la policía y sin el menor asomo de apelar al sistema judicial; es decir, sin acusación judicial.
El juego de dos tramas, la de la desaparición de Harriet Vanger y la de la revista Millenium ante el potentado Wennerström investigadas por Mikael Blomkvist a petición de Henrik Vanger, me hacía sospechar que éste guardaba algún proyecto extraño; pero no. La resolución de los casos se va realizando entre café y café y entre cama y cama. No me he parado a pensar mucho sobre si eran muy verosímiles los últimos pasos.
El personaje protagonista, Lisbeth Salander, me ha resultado al principio muy atractivo, aunque sus métodos son muy particulares. En realidad actúa en tres casos; en el primero, en el de su tutor jurídico, caso de abusos deshonestos y sádicos, Lisbeth no acude ni a la policía ni a un médico que pueda certificar el abuso. Lo resuelve ella misma: ante una violencia, otra "justiciera". La víctima es suficientemente astuta para poder resolver su conflicto. Luego, ya en los dos casos en que actúa junto a Mikael, en el primero también aparece el esquema violencia contra violencia en su fase final; en el segundo caso, Lisbeth es la heroína informática - un nuevo poder - que se inmiscuye ilegalmente en el ordenador del potentado Wennestron y descubre todos sus secretos. Es un poco el nuevo campo de ¿realidad? Los secretos se guardan en discos duros y su acceso confiere el poder. Hay un final no explícito: Lisbeth se queda con el dinero de Winnestron. "Poder oscuro" frente a otro "poder oscuro" que aparenta ser justiciero ... "Quien roba a un ladrón" - dice el refranero - "tiene cien años (es decir toda su vida) de perdón".
Mikael es el personaje inocente, ajeno a la familia Vanger, que debe aclarar la desaparición de Harriet. Su poder mágico es contar con Lisbeth que será quien haga el trabajo sucio: la violencia salvadora ante el sádico asesino y el entrar en el disco duro en el que se encierran los secretos. Mikael es como el ser inocente, bienintencionado, algó cándido y buen amante. La investigación del caso Harriet yo creo que no ofrece prueba alguna que hubiera podido ser aceptada en un juzgado: fotografías borrosas en las que Harriet en lugar de mirar el desfile atiende a otro rincón. El caso sólo podía resolverse mediante alguna imprudencia del investigado. Y eso ocurre, el sádico asesino se descubre a sí mismo al conducir a Mikael a la "cámara de los horrores" de manera algo injustificada.
Bueno, la novela me parece válida para una lectura veraniega, sin más ambición que la de entretener. Y en verdad que lo consigue. En muchos casos dejo lecturas sin acabar y, sin embargo, la he leído en pocos días.
Mikael, cuando llega a la isla de la familia Vanger, lo primero que hace es ir a comprar ropa de invierno y, de paso, acude a la biblioteca pública de donde coge dos novelas. Varias veces al año acudo a un par de bibliotecas públicas de Palma a buscar alguna información, pero hasta ahora no había pedido prestada ninguna novela. Así que, al acabar esta novela de Stieg Larsson, he entrado en la web de Can Sales, he pulsado en "Catálogos" y "catálogo de novedades" y he buscado alguna novela de tipo negro o policíaco. He encontrado algunos títulos de las novelas de Petros Márkaris del comisario Jaritos; así que me he acercado a Can Sales y ya tengo la próxima lectura sobre mi mesa: Defensa cerrada. A ver qué tal es.
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