fabian | 21 Desembre, 2006 19:06
Días de lluvia. Margarita regresa del trabajo cansada y a mí me da la sensación de perder el tiempo. La lluvia invita a quedarse en casa. Parece que ha nevado en las cumbres, pero la temperatura, aunque ya de invierno, no es de nieve y la nieve debe fundirse con rapidez.
Mucho tiempo ante el ordenador y sin saber qué buscar. Al fin encuentro algo que puede ser interesante. El Cervantes virtual ha abierto una página titulada Portal de Navidad. Tendría que dedicar bastantes horas para explorar el Cervantes pues continuamente añade nuevos portales y materiales. Desde su portada es difícil saber qué guarda y me convendría seguirlo con algo más de atención.

En el belén de las Capuchinas
Presto atención al catálogo de este Portal de Navidad. Hay cuentos de Pardo Bazán; otros cuentos de la Biblioteca de Literatura Infantil y Juvenil. Leo varios. Hay escritos relacionados con la Biblia y los Evangelios, casi todos en castellano antiguo. Alguna poesía de Gloria Fuertes; también obras de teatro, no podía faltar el Auto de los Reyes Magos en varias versiones.
A los maestros de educación
Décima
Si es nueva, vida y ser
la educación esmerada,
a merced tan señalada
¿quién podrá no agradecer?
Debo, pues, pedir, que al ver
de mi Preceptor el celo,
que con afán y desvelo
el buen saber me inculcáis,
el que mil años viváis
para bien de nuestro suelo.Otra
A vos solo toca el fruto
de mi buena educación,
recibid pues la expresión
de mi cordial tributo.
Quisiera que cual disfruto
de placer, por tanto anhelo,
en paga de vuestro celo,
y por premio y galardón,
Dios os diera a vos el don
de dicha, gracia y consuelo.
Octava
Obras son de vuestro celo
cuantas labores sé hacer,
y es muy justo agradecer
tanto afán, tanto desvelo.
Por esto pido hoy al cielo
que mire mi corazón,
para que con profusión
os premíe tanto anhelo.Décima
La sola razón demuestra,
que es cosa muy natural,
agradecer cordial,
el celo de una maestra.
Sea pues esta la muestra,
de mi eterna gratitud,
y los actos de virtud,
que de vos tengo aprendidos,
vengan a vos revestidos
de toda su plenitud.
D. F. de T.: Manojito de flores o sea Colección de poesías para felicitar los días, pascuas de navidad y otras fiestas

En el belén de las Capuchinas
A comienzo de los años 60 todavía era costumbre en muchas familias que los niños, a la hora de los postres de la comida de Navidad, recitaran unos versos, los cuales se memorizaban en las escuelas y colegios. Los maestros tenían unos cuadernos en los que habían apuntado cortos poemas, cuadernos que se guardaban de un año para otro. En los últimos días del trimestre, estos cuadernos eran actualizados y cada maestro, dependiendo de la edad de los niños, elegía un poema que tenía que ser memorizado. Cuando llegaba el final de la comida navideña, eran los padres o los abuelos quienes pedían a los niños que recitaran unos versos.
Soy pequeñito,
ya creceré,
yo os felicito
como yo sé.
Cuando otro año
sea mayor,
ya si Dios quiere,
lo haré mejor.
Llegaban entonces los aplausos, los besos y los abrazos. Cada año tenía que ser diferente y los hermanos no podían repetir los poemillas ya recitados en años anteriores.
Costumbres.
fabian | 21 Desembre, 2006 10:23
Fuente: BOIB núm. 63 / 2003
Fecha publicación: 06 / 05 / 2003

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