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Carlos Garrido: El tercer castillo de Bellver

fabian | 24 Maig, 2010 17:28

En el año 2006, Carlos Garrido publicó en el Diario de Mallorca del día 4 de junio el artículo: "El tercer castillo de Bellver", acompañándolo de un dibujo sobre las defensas del castillo y dos fotografías. Creo que es un artículo interesante y de una temática no sé si suficientemente resuelta pues este sistema defensivo no sé si se ha restaurado. Tecleo el artículo. Además de este artículo, hay algunos mapas o planos sobre el sistema defensivo del castillo, ya veré si puedo añadirlos a estos textos.

El tercer castillo de Bellver

Un recinto exterior, construído en el siglo XVIII, permanece abandonado, enterrado y parcialmente destruído.

Si hiciésemos un ránking de los lugares más conocidos de Palma, el castillo de Bellver ocuparía uno de los primeros puestos. ¿Pero y si les dijéramos que hay otra fortificación en el mismo castillo que es totalmente desconocida? Y lo que es más: no está ni siquiera bien conservada

Cualquiera puede comprobarlo "in situ". Basta con dejar el coche en el aparcamiento y encaminarse hacia la zona de "S'Hort ecològic", donde para trabajos sociales se mantiene un bello huerto. Si el lector se molesta en mirar el esquema que publicamos, y sigue la línea de muros, se dará cuenta de que existe una verdadera fortificación con sus puntas avanzadas, sus paredes e incluso un pasadizo con una pequeña puerta. En la zona donde se cultivan espinacas se puede admirar un sillar con la inscripción 1678

Castillo de Bellver, Palma

El castillo medieval que todos conocemos fue acabado en 1311. Pero con el paso del tiempo, sirvió de núcleo para otras dos fortificaciones exteriores. La primera fue obligada con la aparición del arma de la artillería, y se realizó en el siglo XVI. Es el llamado revellín, nombre que se emplea para designar la construcción exterior que refuerza la cortina de una fortaleza. Es esa plataforma de planta lobulada que sigue la silueta del castillo, por la que todos paseamos antes de entrar en él.

Pero todavía existe otra fortificación más exterior. Quienes deseen conocerla a fondo pueden consultar el artículo de Antoni L. Alomar y Ramon Clop que se publicó en el número 61 (2005) del boletín de la Societat Arqueològica Lul·liana, bajo el título "Les fortificacions del Castell de Bellver". Los autores la denominan "estrada encoberta" y especifican: "Todas las descripciones posteriores a la clásica de Gaspar M. Jovellanos, desde las técnicas a las divulgativas o turísticas, la han olvidado. Este olvido es paradójico, porque como opere da soldato es la menos monumental y la más frágil. A pesar de esa sencillez, completa las intervenciones hechas en el castillo de Bellver desde su construcción y tiene un valor simbólico e histórico importante, porque son los únicos restos conservados de la Guerra de Ocupación [sic]". Corresponde al enfrentamiento producido en el curso de la Guerra de Sucesión de 1700 - 1713 entre el bloque borbónico y el austracista. Esta fortificación se levantó en 1713 el mismo año en que vencían los partidarios de Felipe V y se firmaba el Tratado de Utrech, lo que supuso entre otras cosas el paso de Menorca al dominio británico.

Ese recinto tiene la misma forma poligonal de las fortificaciones de la época, que a veces adquirían la silueta de una gran estrella (caso por ejemplo del famoso castillo de Sant Felip, que en Maó comenzó a reforzarse en aquella época). Lo que ocurre es que a pie de muro es difícil hacerse una idea.

La zona mejor conservada se encuentra en el antedicho huerto, desde donde también se contemplan los fantásticos muros circulares de la fortaleza medieval. Justo en la entrada del huerto se divisa una esquina, el muro retrocede y se contempla una pequeña entrada cubierta. En esa zona todavía surgen dos salientes más, perfectamente distinguibles. Los muros tienen una considerable consistencia, y servían para proteger los movimientos de los defensores en caso de un ataque.

Si regresamos al aparcamiento y caminamos hacia la entrada, existe otro ángulo que es menos apreciable, aunque el muro vuelve a aparecer poco antes de la rampa de acceso al castillo. Justamente, las obras de la carretera supusieron la destrucción de uno de los ángulos, concretamente el de levante. En esa zona no se conserva nada. La fortificación ha desaparecido. Pasada la rampa de entrada, vuelven a divinarse las paredes, pero están sepultadas por matorrales y desmontes de tierra. Podemos reseguir sus detalles si lo miramos desde la parte interior, ya que el muro está a la vista. Pero desde fuera no se distingue nada. Es una pena, el estado es de total degradación y abandono.

Este tercer castillo de Bellver, construído en el siglo XVIII, constituye un recinto de gran interés no sólo monumental, sino también histórico. Nos recuerda los agitados tiempos de la guerra de Sucesión y el miedo que se pasaba desde el bando austracista. La victoria de Felipe V trajo los famosos decretos de Nueva Planta, la abolición del modelo foral y la imposición de un sistema centralista.

No se explica que, en un enclave tan turístico y conocido como éste, no se restaure, se acondicione y se señalice convenientemente esta fortificación. Cualquiera que lo visite comprobará que lo merece.

Carlos Garrido: "El tercer castillo de Bellver" (DM, 04/06/2006)

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