fabian | 26 Octubre, 2009 16:24
En los meses de noviembre y diciembre del 2005 sólo se publicaron cuatro artículos de la serie Historia Naval de Manolo Rives en el suplemento de Náutica del Diario de Mallorca. Con tres de esos artículos he utilizado un sistema novedoso para mí: les he hecho fotografías grandes que he puesto en pdf. Luego los he subido a Scribd y, con un poco de buena voluntad pueden ser considerados como "legibles". Son los siguientes artículos: Los dirigibles en la Marina; El Dradnought, un acorazado que marcó época y El acorazado Missouri.
Baleópolis
Laura Jurado: Un 'best seller' manuscrito (La "Historia" de J. Binimelis)
Elena Soto: Tecnología marina: Un chaleco para mimetizarse y disfrutar del entorno marino
Así que sólo queda un artículo del centenar que constituye esta serie de la Historia Naval que escribió Manolo Rives y que he creído que no debía ser olvidada ni estar parte de ella sólo en las bibliotecas y el resto también en la hemeroteca del periódico, lugares que presentan accesos más dificultosos que Internet. La Historia Naval en general merece ser conocida y estar accesible en nuestros ordenadores. La Historia Naval de España y la de la islas Baleares, merecen la atención de los isleños para conocer una parte de nuestra historia que apenas nos es conocida y de la que hay un gran vacío informativo.
Pero el artículo de hoy trata de un interesante buque que fue protagonista de unos programas informativos sobre la mar, posiblemente el primero que hubo en las televisiones. Se trata del Calypso, el buque científico del Comandante Cousteau, que tanto se esforzó por que comprendiéramos la importancia de la mar en la supervivencia del planeta Tierra. Este buque mereció por tarte de Manolo Rives dos artículos que se publicaron con dos años de separación. Cerrando la serie, el 22 de julio del 2007, fue El 'Calypso' de Jacques Cousteau. Y el 18 de diciembre del 2005, éste que copio hoy en esta bitácora, titulado "El Calypso" en el que se centra en la historia de esta ya legendaria embarcación.
El Calypso
El barco que se haría célebre bajo el mando del famoso comandante Jacques Yves Cousteau, con el nombre de "Calypso" se construyó en Estados Unidos, concretamente en los astilleros Ballart Marine de Seattle.
Fue botado y alistado en el año 1942 - eran los tiempos de la Segunda Guerra Mundial -, formando parte de una serie de dragaminas que contaba con más de quinientas unidades. Con casco de madera, estaba equipado con los adelantos de su época para efectuar los dragados, tanto acústicos como magnéticos. Era el JB 26, como se llamó en un principio, un buque de 42 metros de eslora y 7,5 de manga. Con un desplazamiento de 402 toneladas, estaba provisto de dos motores General Motors de 580 caballos, que le permitían un andar de 11 nudos. Desde el primer momento fue transferido a la Armada Británica, de acuerdo con la Ley de Préstamo y Arriendo. Integrado en una flotilla junto con otros cuatro dragaminas, zarpó de Seattle en 1943 para dirigirse a Gibraltar. Llegados a destino, la flotilla montó su base en la isla de Malta.
Poco después, en 1944, la flotilla trasladó su base a Tarento y al año siguiente volvió a trasladarse, esta vez a Nápoles, permaneciendo allí hasta el fin de la contienda, en que fue disuelta. En 1946, regresó el JB 26 a su primitiva base de Malta y al cabo de un mes se procedió su devolución a la marina norteamericana según lo estipulado por la mencionada Ley de Préstamo. Inmediatamente la US Navy lo puso en venta junto con otros muchos buques.
En mayo de 1949, un transportista de Malta llamado Joseph Gazan lo compró para dedicarlo a cumplir un servicio interinsular. El archipiélago maltés lo forman tres islas principales, Malta, Gozo y Comino y una serie de islotes. El buque en general se hallaba muy bien conservado, así que, después de desmontarle el equipo de dragado y efectuarle algunos cambios y arreglos, el exdragaminas se transformó en un transbordador que unía las islas de Malta y Gozo.
El nuevo propietario decidió ponerle el nombre de Calypso, ya que la isla de Gozo, según los especialistas en la obra de Homero, era la antigua Ogigia, donde la ninfa Calypso retuvo junto a ella al valiente y astuto Ulises, prendado de sus encantos, durante siete años.
Al cabo de unos meses, el Calypso se trasladó a la cercana isla de Sicilia, en donde se le reformó la zona de popa, dejándolo en condiciones de poder dar cabida hasta 400 pasajeros, amés de una docena de automóviles.
Como anécdota, cabe reseñar un viaje en que transportó nada menos que la cabeza de San Antonio, reliquia objeto de gran veneración en Malta y Gozo, en medio de gran solemnidad que provocó un delirante entusiasmo entre los isleños, la mayoría fervorosos católicos.
Ilustración de Ramon Sampol Isern que acompaña el artículoPor aquel entonces, Jacques Yves Cousteau era capitán de corbeta de la Marina Francesa y acababa de pedir la excedencia para poder dedicarse por entero a trabajos de investigación oceanográfica. Para ello necesitaba un buque adecuado, y el Calypso, después de las necesarias reformas, podría responder plenamente a sus deseos. El comandante Cousteau había ingresado en la Academia Naval Francesa en 1930. Un accidente truncó su carrera en la Aviación Naval. Su continua inquietud por la investigación y la experimentación, así como los trabajos sobre los medios de inmersión y buceo, realizados con el ingeniero Emile Gagnan, culminaron en 1943 con la invención del "pulmón acuático". Por primera vez el hombre podía moverse libremente bajo las aguas, sin tubos ni campanas de inmersión.
Para la adquisición del buque contó Cousteau con el mecenazgo de un millonario llamado Loël Guinnes, que era un apasionado por las cosas del mar. En julio de 1950, el propietario del Calypso, Joseph Gazan, firmaba el contrato de venta en la ciudad de Niza. Inmediatamente el barco fue conducido a Antibes para sufrir las primeras transformaciones. Éstas consistieron en redistribuir los interiores, montar instalaciones especiales para los equipos de buceo, instalar los aparatos de navegación más modernos de la época, aumentar su autonomía, etc. Tal vez la instalación más destacable sea la cámara de observación submarina, colocada en proa y tres metros por debajo de la superficie del mar, provista de cinco portillos para la observación y la toma de fotografías. A esta cámara se accede descendiendo por un tubo empernado al tajamar, al que llaman la "falsa nariz" y que confiere al Calypso un aspecto muy característico. Todos estos trabajos, añadidos al precio de compra del Calypso, supusieron una suma de dinero muy superior a la donación del señor Guinnes. Ello obligó a Cousteau a tener que conseguir aportaciones de la Marina y, especialmente, de numerosos industriales y empresarios que contribuyeron con equipos e instalaciones. Creó Cousteau en 1951 una asociación sin ánimo de lucro denominada Campañas Oceanográficas Francesas que será en lo sucesivo la armadora del buque.
En junio de 1951 queda el Calypso listo para cumplir con su cometido. En noviembre de 1951 emprende su primer viaje de exploración para estudiar los arrecifes de coral de las islas Farsan en el Mar Rojo. Está de regreso en Tolón, de donde había zarpado, enfebrerodel año siguiente. Hoy son millones las personas con licencias de buceo y cientos de millones los que desde nuestras casas hemos visto y - ¿por qué no? - participado en la aventura científica del comandante Cousteau, sabiendo que existe vida en condiciones espantosas, a 11000 metros de profundidad, y sistemas ecológicos en torno a cráters volcánicos que podrían confirmar "que hay otros mundos, pero están en éste".
Por otra parte se estudian las corrientes y su incidencia sobre el clima, el movimiento de las capas tectónicas, que de poder predecirlos y comunicarlos aminorarían los terribles efectos de los tsunamis. Desde calamares de 40 toneladas de peso a seres microscópicos luminiscentes, tomamos consciencia con el comandante Cousteau, que todo es una cadena en frágil equilibrio. En zonas poco controladas se vierten - sin mediar accidente - restos de hidrocarburos, y ríos contaminados arrojan al mar substancias que interfieren procesos metabólicos de los seres vivos. El comandante Jacques Cousteau falleció el 25 de junio de 1997.
En cuanto al Calypso, hundido tras un abordaje en el puerto de Singapur, fue reflotado y conducido a Marsella. Este buque, que podía ser un monumento a tan insigne científico, permanece abandonado con su casco de mader pudriéndose y en un estdo de ruina total. Muchas son las voces que han clamado por un destino honroso para el Calypso, y parece ser que tras su total restauración será convertido en museo flotante.
Manolo Rives en el suplemento de Náutica del Diario de Mallorca del 18 de diciembre de 2005

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