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Declaración BIC de Can Domènech ('es Museu'), Alcudia

fabian | 24 Gener, 2007 07:43

Declaración como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, a favor del casal Can Domènech, sede desde el año 1951 de la Fundación William J. Bryant, Alcúdia

Fuente: BOIB núm. 94 / 2005
Fecha publicación: 21 / 06 / 2005

La fundación Bryant

El interés de William J. Bryant por la arqueología y el mundo antiguo de España surgió a partir de sus estancias en Tarragona a partir del año 1931, donde realizó diferentes trabajos de investigación arqueológica. Años después visitó Mallorca y se mostró muy interesado por el estudio de Pollentia así como por otros yacimientos de la isla, comenzando a concebir la idea de crear un centro arqueológico permanente donde arqueólogos españoles y americanos pudiesen trabajar y publicar conjuntamente.

La Fundación durante los años 50 subvencionó campañas de excavación a Sa Tanca, Can Corró, la Necrópolis de Son Real, en S'Illa des Porros y en el Teatro Romano de Pollentia.

En 1953 la Fundación William L. Bryant compró en Alcudia el casal Can Domenech con espacio suficiente para albergar un museo, una biblioteca, un estudio y habitaciones para arqueólogos e investigadores.

El año 1957 la Dirección General de Bellas Artes concedió a la Fundación Bryant los permisos para excavar en Pollentia bajo la dirección de Lluis Pericot.Catedrático de historia de la Universidad de Barcelona, que delegó el trabajo de la excavación en Miguel Tarradell Mateu, catedrático de arqueología de Valencia. El colaborador americano seleccionado por la Fundación fue Daniel E. Woods, profesos de Nueva York, gran conocedor del mundo clásico español a través de su tarea como arqueólogo o como traductor para el American Journal of Archeology de obras como las de García Bellido.

Esta actividad arqueológica iniciada por la Fundación el año 1957 es contemplada, por la escasa historiografía de la arqueología mallorquina, como un referente muy importante. En este sentido son significativas las palabras de Guillem Rosselló Bordoy cuando, hablando de la creación del Centro Arqueológico Hispanoamericano, escribe: "El hecho fundamental estribaba en que por primera vez los investigadores universitarios destinaban de modo sistemático sus esfuerzos al estudio del pasado de Mallorca".

La labor científica realizada por la Fundación no se limitó a la realización de excavaciones sino que se planteó la remodelación y enriquecimiento de los fondos del Museu Arqueològic Municipal d'Alcudia, que contaba con los fondos de la excavación de Can Fanals, a través de la aportación de los materiales hallados en las diferentes campañas arqueológicas que fue desarrollando la Fundación. Este museo funcionó como tal desde 1953 hasta la creación del Museu monográfico de Pollentia en 1987, quedando tan ligado al municipio que aún hoy los alcudienses, al referirse a Can Domench lo hacen como 'Es Museu'.

También inició la compra de fincas de Pollentia, bien directamente, como en el caso del Teatro Romano, o participando en la compra de Sa Portella por parte del Ayuntamiento de Alcudia, de manera que las excavaciones se pudiesen plantear desde una óptica más sistemática y científica y no como hasta ese momento, que se hacían de manera temporal y no sistemática.

Estas actividades hicieron de Can Domenech un foco de primer orden en la investigación científica y como foro de debate de la metodología arqueológica, al mismo tiempo que iniciaba el proceso de formación de becarios españoles y americanos para formar un plantel de investigadores que a lo largo de las siguientes décadas enriquecieron la arqueología balear.

La cantidad y calidad de los investigadores, ligados de una manera u otra a este casal se hace del todo patente en nombres como Dr. Lluís Pericot, Dr. Marín Almagre, Dr. Antoni Arribas, Dr. Miquel Tarradell, Dra. Glòria Trias, Dr. Guillem Rosselló Bordoy, etc. Encontramos pues a los que, sin lugar a dudas, se pueden considerar como los padres de la arqueología moderna, no sólo en Mallorca sino en el conjunto del estado. La continuación de estas tareas iniciadas desde la Fundación se encuentra hoy en día en todos aquellos que, ligados de alguna manera a las tareas de la Fundación, se han convertido en jóvenes catedráticos y profesores de universidad dirigiendo en muchos casos departamentos de prehistoria y arqueología de muchas universidades españolas.

La Fundación también se constituyó en un foro de debate e investigación internacional con la participación de investigadores como Woward Conford de University of Haverford, Norman Doanges de Darmouth College, Doris Taylor del Weathon Colllege, Steven Kooper, William Waldren de Oxford University, Harold Mattingly de University of Leeds y un largo etcétera, cuya presencia no hace sino confirmar la importancia que en estos últimos cincuenta años ha tenido la sede del Centro Arqueológico Hispanoamericano de Can Domenech de Alcudia.

Can Domènech

Como ya hemos señalado, en 1953 la Fundación Bryant adquirió en el centro del término municipal de Alcúdia un gran casal que le permitiese llevar adelante sus proyectos.

Can Domènech, situado en la c/ Albellons (antes C/ General Goded 7) es uno de los edificios representativos del grupo social conocido como 'mà major' de Alcudia. Tiene sus orígenes en época gótica, de la que quedan escasos vestigios. La casa pertenecía a finales del siglo XV a la familia Marquet, pero con el matrimonio celebrado en 1600 entre Joana Marquet y Joan Domènech Serra el casal pasó a esta rama de la familia Domenech, que realizó diferentes reformas.

Arquitectónicamente destaca la fachada principal, de planta baja, planta noble y porche. El acceso principal situado en el centro de dicha fachada es un portal de grandes dimensiones con arco de medio punto. La distribución de las ventanas de la planta baja no es simétrica, pero si lo es en la planta noble, con cuatro ventanales de piedra arenisca y vidrieras emplomadas. El porche cuenta con seis ventanas rectangulares de proporción vertical. Tres ventanucos abocinados indican la presencia de un semisótano.

El cuerpo principal consta de dos vertientes, que en la planta baja se separan por un arco de medio punto rebajado, arco que se vuelve a repetir en el lateral derecho de cada crujía. Al lado derecho se sitúa la escalera de acceso a las plantas superiores. En este espacio de la planta baja se encuentran algunos elementos arquitectónicos característicos de este tipo de construcciones, como el suelo empedrado para el paso de los animales o el artesonado.

El casal, cuando pasó a ser sede de la Fundación se reformó para adecuar los espacios a las nuevas necesidades. Esta remodelación se encargó al arquitecto Josep Ferragut. Las reformas consistieron en convertir la planta baja en sede del Museo Municipal, el salón del piso principal como biblioteca y estudio así como espacios para arqueólogos. En el piso superior se crearon espacios para los becarios.

Pese a estas reformas interiores aún quedan restos visibles de lo que fue un gran casal mallorquín, destacando la fachada, la entrada con los arcos, el artesonado y la bodega con sus elementos definitorios, siendo el único ejemplo de bodega independiente de la vivienda principal que queda en el núcleo de Alcudia.

Entre los accesorios de Can Domènech que se han de tener en cuenta cabe mencionar los escudos de las murallas medievales de Alcúdia, una puerta y ventana renacentista allí recolocadas y el archivo de la familia Domènech, uno de los archivos de 'mà major' que puede ayudar a conocer, con mayor exactitud aspectos de la historia social de la ruralía mallorquina, así como aspectos genealógicos, demográficos, toponímicos o de la evolución de la propiedad y la estructura social.

Otras figuras de protección actualmente existentes

Can Domènech se encuentra en el área del Conjunto Histórico de Alcudia declarado el 20 de julio de 1974 por el decreto 2141/1974. En las Normas Subsidiarias de Alcudia aprobadas el año 1997 aparece registrado con el Nº 1 en los edificios de interés histórico artístico.

Delimitación del área declarada BIC y entorno de protección

El área declara BIC es el propio inmueble. Por lo que respecta a la delimitación del entorno de protección, se entiende que este coincide con el propio BIC, dado que se encuentra en el Conjunto histórico, entendiendo con ello que es suficiente la protección que esto le confiere, por lo que no parece necesario afectar más suelo urbano con un entorno de protección mayor.

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