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Noche de Reyes: dos poemas mallorquines

fabian | 03 Gener, 2013 15:10

La noche de Reyes tiene un halo mágico que ha motivado a algunos poetas.

Juan Alcover publicó en 1901 en su libro Meteoros el poema Noche de Reyes que podemos leer en Internet y del que recojo unos pocos versos:

En casa de Fabián todo es tristeza
desde la noche en que murió su esposa.
Mas los niños son niños. Un momento
lloran viendo llorar, y palidecen
contemplando con ojos azorados
el lúgubre aparato de la muerte.
Pero pronto, el calor, el sol de estío
que llevan en su sangre, funde el hielo
de la consternación; juegan y ríen,
y el rosado color de sus mejillas
con su luto de huérfanos contrasta.

[...]

Ya duermen Juan y Luís; pero su hermana
mayor, encantadora gitanilla
de siete abriles, entre ceja y ceja
algún asunto traerá que exalta
su espíritu infantil. —Anda, sé buena,
ven á acostarte, lucerito mío,
(la vieja le repite). —No, no puedo.
Tengo que hacer (responde, sin mirarla,
Petrilla con los ojos agrandados
por una idea fija). Toma un beso
y espera. — ¿Qué remedio? Gesticula
la anciana, reprochándose á sí misma
su flaca voluntad, que no resiste
á un beso de tal boca. Junto al fuego
sentada, tiende sus rugosas manos
y descabeza un sueño... En tanto, Petra,
que escribe ya de quinta y ha ganado
por Navidad un premio de escritura,
sacando de la mesa donde guarda
sus tesoros de urraca, un manuscrito
que cubre otro papel, cual oro en paño, [...]

Dejémosla soñar, y en el sombrío
laboratorio de Fabián entremos.
La luz, que baja de velado foco,
alumbra su calvicie prematura.
Estantes y pupitres invadidos
de libros y papeles, osamentas
de lagartos, ampollas multiformes,
geométricas figuras y retortas
y matraces y estufas y alambiques,
visten de taumatúrgico prestigio
el cuarto del doctor. Allí la vida
pasa. Su herida sangra. Sólo el arduo
trabajo del espíritu consigue
secuestrarle al dolor, que pronto vuelve
á recobrar su presa. Inútil fardo,
todo el tesoro de la humana ciencia,
ni una gota de bálsamo destila
sobre su corazón. [...]

Fabián los dulces y juguetes coge;
cruza cual sombra la desierta casa;
mirando el sueño de sus hijos, siente
aligerarse el peso que le agobia;
abre con tiento los helados vidrios,
y deja en el balcón su leve carga.
Pero ¿qué es lo que ha visto en el zapato
de Petra? Es una carta. Presuroso
acércase á la luz. La carta dice:
«Querida madre mía:
Esta carta te escribo,
porque, como en la noche de este día
bajan los Reyes, que un lucero guía,
á visitar la tierra donde vivo,
he querido escribirte, aprovechando
el correo del cielo, y de este modo
recibirás, con mi cariño todo,
los millares de besos que te mando.
[...]

El poema de Juan Alcover es largo, máxime para esta entrada donde quiero añadir un segundo poema sobre la Noche de Reyes.

En Palma, desde hace muchas décadas, los Reyes Magos llegan en barco. Pero no siempre ha sido así. Antiguamente, los Reyes entraban en la ciudad por una de las puertas que daban al interior de la isla, quizás por la puerta del Campo. Los niños los veían llegar, esperándolos sobre la muralla..

De 1896 es este poema de Pere d'Alcàntara Penya publicado en el primer volumen de su libro "Mosaico", de donde lo he copiado con su ortografía antigua. Se titula "El disapte dels Reys":

Atlots, feys vía,
que els Reys ja vénen:
pardemunt Costes
los veuen já.
Tréys ses escales
els corns, les trompes
y els résts; les atxes
aparellau.

Els Reys ja venen...
Alguns pajesos
los han vist, diuen,
devora el Prat.
Duan derrera
moltes llibrèyes,
camélls, d'alhaques
ben carregats.

Segons fan comptes,
á s' hora-baxa
prop de sa Porta
tots tres serán.
Donemmos cita
dalt sa Murada;
qu'ells mos hi vejan
en arribar.

Diuen que al vespre,
quant fasse fosca,
entrar confian
dins la ciutat.
Y qu'han de corre
de casa, en casa,
carrers, plassetes,
borns y mercats.

Sé que diguéren
que si los reben
ab bona cara
ho agrahirán:
Que ab tal propósit
á n'els nins duan
bones juguetes
dels seus Estats.

Dues sabates
ja tench posades
devora els ferros
del balcó gran.
Y espér que hi dexen
confits y dolses
ó colca alhaca
quant passarán.

Un n'hi ha que es homo
molt respectable,
de cara alegre
y cabeys blanchs;

Aquest du joyes
d'or y de plata,
pedres precioses,
grossos bríllants.

S' altre es moreno,
de cara sèria,
ab cabellera
de rissos llarchs:
Aquest du essencies,
perfums, aromes,
encéns riquissim,
bons estorachs.

S' altre es un negre
que du arrecades,
vestit de seda
y un gros turbant.
Aquest du mirra,
precioses gomes
y altres sustancies
per curar mals.

Vénen de la India,
Persia y Arabia
y d' altres terres
de per Llevant.
Un s'anomena
Melcion, y l'altre
Gaspar, y el negre
nom Baltasar.

Son magos sabis
que ja fa estona
qu'esperan vénga
un rey molt gran.
Y un día véren
hermosa estrella.
demunt Judea
de llum brillant.

Tots tres totduna
dexan ca seua,
y derrera ella
caminant van.
P'el Rey preguntan
de los judíos,
perque no ignoran
que el Rey ja es nat.

Cercan llum pura,
llum vertadera
que darlos puga
ventura y pau.
Sempre llum troba
que l' encamina
aquell que cerca
la Veritat.

En el mismo libro de Pere d'Alcàntara Penya hay otro poema titulado "Els tres Reys", pero en todo caso ya será para otra ocasión.

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