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El sueño del celta de Mario Vargas Llosa

fabian | 20 Gener, 2011 11:34

Me ha interesado esta novela en la que Mario Vargas Llosa (1936) biografía la figura, olvidada o desconocida en gran parte del mundo de Roger Casament (1864 - 1916), quien denunció los abusos colonialistas en el Congo y en el Perú por empresas que negociaban con el caucho, materia prima de la industria automovilística.

Las empresas del caucho, tanto en el Congo como en la amazonia peruana, trataban a los nativos como esclavos, sin ninguna consideración hacia ellos, invadiendo sus poblados, exigiéndoles la aportación excesiva de látex. Roger Casament, nombrado cónsul en 1895, viaja en 1900 por la región congoleña de Matadi donde fundó el primer puesto consular británico y, horrorizado por el trato dado a los nativos, escribe un informe sobre su situación en esa región dominada por los belgas. Su informe provoca un gran escándalo, se publica en 1904 y logra centrar la atención de organizaciones humanistas, prensa y gobiernos. Tiempo después, los centros de explotación nativa en esa región son desmantelados y Casament recibe un amplio reconocimiento a su labor llegando a ser nombrado sir en 1911.

Vargas Llosa, tras una investigación en varias bibliotecas y tras hablar con diversas personas en varios lugares del mundo, novela los viajes e impresiones y pensamiento de Roger Casament, tanto en el Congo como la labor que realizó en Brasil (1906) y en el Perú, en el informe "The Putumayo Black Book" en el que denunciaba la compañía británica Peruvian Amazon Company de Julio César Arana.

Hastiado del colonialismo, Roger Casament adopta un pensamiento nacionalista sobre su tierra natal, Irlanda y se une en 1912 a los Voluntarios Irlandeses. Apoya la independencia de Irlanda aliándose a los alemanes durante la Primera Guerra Europea y en 1916, en una operación de transporte de armas, fue arrestado y acusado de traición a la Corona Británica. Condenado a muerte, fue ahorcado en la prisión de Pentonville de Londres en agosto de 1916.

Pero Roger Casament era una figura bien considerada por su labor en el Congo y en la Amazonia, por lo que el Gobierno británico intenta denigrarlo basándose en unos diarios que Casament escribía en los que aparecían sus amores homosexuales. Estos diarios los retuvo el gobierno sin que pudieran ser vistos ni publicarse, por lo que se consideró que las noticias que se daban sobre la vida sexual de Roger Casament no eran totalmente ciertas. Años más tarde, los diarios fueron publicados.

portada

La historia de Roger Casement se proyecta, se apaga y renace después de su muerte como esos fuegos de artificio que, luego de remontarse y estallar en la noche en una lluvia de estrellas y truenos, se apagan, callan y, momentos después, resucitan en una trompetería que llena el cielo de incendios.

[...] los restos de Roger Casement fueron enterrados sin lápida, ni cruz, ni iniciales, junto a la tumba también anónima del doctor Crippen, un célebre asesino ajusticiado hacía ya algún tiempo. El montón de tierra informe que fue su sepultura era contiguo al Román Way, la trocha por la cual al comenzar el primer milenio de nuestra era entraron las legiones romanas a civilizar ese perdido rincón de Europa que sería más tarde Inglaterra.

Luego, la historia de Roger Casement pareció eclipsarse. Las gestiones ante las autoridades británicas emprendidas por el abogado George Gavan Duffy en nombre de los hermanos de Roger para que sus restos se entregaran a sus familiares a fin de darles sepultura cristiana en Irlanda, fueron denegadas, en ese momento y en todos los otros a lo largo de medio siglo, cada vez que sus parientes hicieron tentativas semejantes. Durante mucho tiempo, salvo un número restringido de personas —entre ellas el verdugo, Mr. John Ellis, quien, en el libro de memorias que escribió poco antes de suicidarse, dejó dicho que «de todas las personas que debí ejecutar, la que murió con más coraje fue Roger Casement»—, nadie habló de él. Desapareció de la atención pública, en Inglaterra y en Irlanda.

Tardó buen tiempo en ser admitido en el panteón de los héroes de la independencia de Irlanda. La sinuosa campaña lanzada por la inteligencia británica para desprestigiarlo, utilizando fragmentos de sus diarios secretos, tuvo éxito. Ni siquiera ahora se disipa del todo: una aureola sombría de homosexualismo y pedofilia acompañó su imagen a lo largo de todo el siglo xx. Su figura incomodaba en su país porque Irlanda, hasta no hace muchos años, mantenía oficialmente una severísima moral en la que la sola sospecha de «pervertido sexual» hundía en la ignominia a una persona y la expulsaba de la consideración pública. En buena parte del siglo xx el nombre y las hazañas y penurias de Roger Casement quedaron confinados en ensayos políticos, artículos periodísticos y biografías de historiadores, muchos de ellos ingleses. [...]

Ni en el Congo ni en la Amazonia ha quedado rastro de quien tanto hizo por denunciar los grandes crímenes que se cometieron en esas tierras en los tiempos del caucho. En Irlanda, esparcidos por la isla, quedan algunos recuerdos de él. [...]

Mario Vargas Llosa: El sueño del celta (párrafos del epílogo)

Una buena novela basada en una historia real y muy interesante. Vale la pena ver el vídeo del programa Informe Semanal de TVE en el que se entrevista a Vargas Llosa a propósito de esta historia (vídeo)

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