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Turismo por la Andalucía atlántica

fabian | 31 Agost, 2009 15:14

Hacía muchos años que Margarita y yo no salíamos de la isla. En sucesivos viajes habíamos visitado el norte y el centro de la Península, así como la parte de Andalucía que da al Mediterráneo. Nos faltaba la zona occidental de Andalucía, así como Extremadura que las obvíamos temiendo al calor. Margarita se animó y, algo a rastras, me ha llevado a la costa atlántica de Andalucía: Sevilla, Huelva y Cádiz, todo en seis días en un viaje en un grupo de unas veinte personas con guía, al estilo de "Si hoy es martes, esto es Bélgica", una célebre película en que se visitaba Europa en tan pocos días que la confusión era la dominante: si Bélgica se visitaba el martes por la mañana, Holanda lo era por la tarde y, a fin de cuentas, no importaba si la ciudad a la que se llegaba era Amsterdam o Roma. Así, por tanto, conviene al final del viaje reunir los recuerdos y ordenarlos en el mapa geográfico.

Un día en Sevilla teníamos en la hoja de itinerarios. Allí están en la temporada media del turismo, pues la alta es en la Semana Santa y en la Feria de Abril. "¿Quién va a querer venir a Sevilla con esta calor?", explicaba el taxista, marcando los termómetros más de 40 grados a la sombra. Sube al autocar un vendedor de lotería que es también guía local y con desparpajo y gracia nos muestra lo más importante de la Sevilla antigua, así como La Cartuja, donde estuvo la Expo 92. Las grandes exposiciones realizadas a principios del siglo XX (o poco antes) dejaron en las ciudades grandes y bellos jardines - el Parque de la Ciudadela en Barcelona y el Parque de María Luisa en Sevilla -, son ambos un bello legado, en mi parecer de más valor que lo dejado por las exposiciones u otros grandes eventos de finales de siglo.

Arcos
Vista panorámica desde Arcos de la Frontera

La guía nos lleva junto a la Catedral, "¿Quién quiere entrar a verla?", pregunta y la negativa es la respuesta. No sólo es el calor el que induce a no entrar en ese tipo de "visitas culturales" y el grupo se desperdiga en quienes prefieren irse de tapas y quienes se deciden a recorrer algunas calles y parques. Anoto dos apuntes: un terremoto. el de Portugal, que afectó a parte de la ciudad y un lema que aparece en los autobuses y carteles: NO8DO.

Parque de Maria Luisa
Parque de María Luisa, Sevilla

El autocar recorre tierras totalmente cultivadas. Ya olivares, maíz, viña ... Las parcelas son grandes y están bien cuidadas. Echo de menos algún bosque o terreno agreste. Pueblos grandes, de blancas casas aparecen de vez en cuando; allá Niebla, Moguer ... Me hubiera gustado que la guía hiciese alguna alusión a Juan Ramón Jiménez y a Platero, pero no lo hace. Llegamos a Huelva, ciudad que sufrió enormemente el terremoto de Portugal de 1755 - tsunami dice la guía, posiblemente con razón -, pero no paramos y continuamos hacia un monasterio famoso sito en Palos de la Frontera y llamado de Santa María de la Rábida. El olor ya es de mar y la temperatura es suave. Un hermoso jardín bordea los alrededores y hay un vientecillo fresco que nos hace olvidar los calores sevillanos. Es hermoso, tanto en su exterior como en su claustro mudéjar. Guarda entre sus paredes historias largas de árabes, templarios, cristianos, guerras, desamortización y recreación del lugar hacia mediados del siglo XIX. La historia principal se centra en Cristóbal Colón preparando su viaje hacia las Indias: encuentros con Isabel de Castilla, negociaciones ... En las paredes hay pinturas famosas y mapas, varios e interesantes. Desde una ventana fotografío el lugar desde donde partió Colón ... Doce franciscanos habitaban este convento; ahora sólo hay cinco y ya no están en el convento sino en sus cercanías. Cuidan los hermosos y una iglesia con una preciosa virgen llamada de los Milagros.

marisma
La marisma vista desde el Rocío

Las Vírgenes son importantes en Andalucía. Ya en Sevilla visitamos la Esperanza Macarena y, tras atravesar Doñana, kilómetros de arenales y dunas pobladas de pinares, llegamos a la ermita del Rocío en Almonte (Huelva). Visitamos la Virgen entre decenas de personas que la fotografían. En la marisma, algo reseca, caballos y toros. La arena lo cubre todo: interior de la ermita, bares ... y se introduce en el calzado e incluso, en la habitación del hotel situado en Sanlúcar la Mayor, a pocos kilómetros de Sevilla.

Un sábado, 6 de septiembre de 1522, una destartalada nave con 18 harapientos hombres que se afanaban en achicar el agua que entraba en la nao Victoria fue vista desde esta desembocadura del Guadalquivir. Es Sanlúcar de Barrameda en la provincia gaditana. Quienes la vieron no se acordaban de que había zarpado en la llamada "flota de las Molucas" tres años antes, capitaneada por Magallanes. Ahora, tras haber dado la vuelta al mundo, regresaba sólo una de las cinco naves y muy mermada de hombres. Sobre una terraza de Sanlúcar intento recordar el libro "Magallanes. Hasta los confines de la Tierra". Mi vista alcanza las azuladas aguas del Atlántico y las pardas aguas del Guadalquivir. Fue Pigafetta (ver: El cuaderno de bitácora de la primera vuelta al mundo) quien escribió el cuaderno de bitácora de esa expedición en busca de especias y fue al llegar a estas aguas cuando tiene un momento de orgullo relativo y escribe: «Desde el momento en que partimos de esa bahía hasta el día presente hemos navegado cuarenta mil cuatrocientas sesenta leguas - unos mil kilómetros -, y, más importante, hemos completado la circunnavegación del mundo de Este a Oeste.». Al llegar pocos días después, el 10 de septiembre, a Sevilla, esos pocos hombres supervivientes, harapientos, caminando con las piernas abiertas, acudieron a la Virgen de la Victoria en Santa María la Antigua, actual Catedral de Sevilla. Allí, ante la atónita mirada de los sevillanos, se arrodillaron y dieron gracias por haber regresado. Luego se dispersaron, se quitaron los harapos y se pusieron ropas nuevas y marcharon a sus casas.

Palos
Vista de Palos desde el Convento de Santa María de la Rábida

Habían visto mucho, y aunque no habían logrado entender buena parte de lo que habían vivido, habían dejado textos sobre su experiencia para que otros los estudiaran, ampliando así el conocimiento que los europeos tenían del mundo. Habían rodeado todo el globo para demostrar que el mundo era un lugar más grande, y no más pequeño, de lo que se imaginaba. Se añadieron más de once mil kilómetros a la circunferencia del orbe, además de una inmensa masa de agua: el Pacífico. Habían aprendido, además, que más allá de Europa existían personas en sorprendente número y variedad, tan altas como los gigantes de Patagonia o tan bajas como los pigmeos de las Filipinas, tan generosas como los cortesanos de Brunei y tan violentas como los habitantes de Mactán. Quedaban desterrados fenómenos como las sirenas, el agua hirviendo en el Ecuador o islas magnéticas, capaces de arrancar los clavos de los maderos de los barcos que navegaban cerca de ellas. Estos descubrimientos habían costado más de doscientas vidas y tremendas penalidades a los exploradores. Ningún otro viaje había sido tan largo y tan complicado; ningún otro viaje durante la Era de los Descubrimientos lo igualaría en ambición y osadía.

Laurence Bergreen: "Magallanes. Hasta los confines de la Tierra", Ed. Planeta, pág. 422

Allí, en la plaza de Sanlúcar, hay una placa con algunos nombres: "Juan Sebastián Elcano: Capitán / Francisco Albo: piloto / Hernando Bustamante: barbero / Diego Carmona: marinero / ... / Antonio Pigafetta: Sobresaliente". Sus nombres, olvidados salvo el de Elcano, ni siquiera son rememorados por la guía del viaje. "Por aquí pasaron Magallanes y Elcano", le indico. Poco tiempo después, ya el Guadalquivir quedaría fuera de la ruta americana pues su calado no era suficiente y las naves llegarían a Cádiz, donde comemos y pasamos la tarde. Sus autobuses urbanos portan un lema: Cádiz 2012, bicentenario de la Pepa (ver: cádiz 2012).

Cádiz
Uno de los baluartes de Cádiz

Bueno, dejo en el aire las visitas a Jerez, Arcos e Isla Cristina. Me pregunto si se aprende algo en un viaje. Eduard Punset escribe en su bitácora ¿Por qué nos agotamos en vacaciones? que lo que aprendemos de un viaje es lo bien que se está en casa. Posiblemente tenga razón y que todo lo demás sea más un engaño. Hemos recorrido en el tipo de viaje "Si hoy es martes, esto es Bélgica" las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz. Unas pocas horas entregadas a lo que requeriría mucho tiempo.

El turismo de cultura es un puré.

Comentaris

Re: Turismo por la Andalucía atlántica

Alberto H.A. | 31/08/2009, 19:43

Hola Fabian,Me alegra de que todo haya ido bien el viaje,salir un poco de la isla no pasa nada,yo tambien tendria que hacer lo mismo para despejarme un poco.
venga un Saludo.

Re: Turismo por la Andalucía atlántica

erna ehlert | 31/08/2009, 20:41

he estado muchas veces en la costa de Cadiz y siempre tengo ganas de volver, por lo mucho que me gusta.
mi hijo menor trabajó durante 7 años en Vejer de la Frontera y aproveché el alojamiento gratis.

me gusta mucho tu blog

un saludo

Re: Turismo por la Andalucía atlántica

Fabián | 01/09/2009, 16:50

Gracias, Alberto.

Erna:
Desde hace un par de años sigo tu blog "Mallorca es así también" que me encanta. Tienes preciosas fotografías y me admiran tus conocimientos de las plantas de Mallorca.
Gracias por tus palabras.

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