fabian | 12 Febrer, 2009 17:21
Llueve. Me guarezco en la Biblioteca Pública. Pido consultar el Diario de Mallorca del año 2005. Me ponen sobre la mesa unos CD. En cada uno de ellos están, en archivos pdf, todos los periódicos de un mes. Busco los ejemplares dominicales y, en ellos, el suplemento "La Almudaina". En el del mes de octubre encuentro el primer artículo de "Casas de Palma" de Carlos Garrido. Sigo pasando las hojas del periódico y encuentro el suplemento, también dominical, titulado Motor y Náutica, muchas páginas dedicadas al motor y unas pocas a la Náutica. Un dibujo me llama la atención: en efecto, es de Ramon Sampol Isern. Acompaña un artículo escrito por Manolo Rives y parece ser de una serie titulada Historia Naval. Pruebo hacer un "copiar y pegar", pero estos pdf tienen eliminadas estas posibilidades.
No todos los pdf se me abren, pero reviso los artículos de varios domingos de esta serie: "La importancia de la vela"; "Las goletas en el Medieterráneo"; "Miguel Barceló, un marino de leyenda"; "Un marino de la Ilustración", referido a Felipe Bauzá; "Riquer, un marino ibicenco"; "Pablo de Llanes, un marino bajo dos banderas" ... Hay otros sobre los vapores. Estos marinos ibicencos, como Riber, o menorquines, como Llanes, no me son muy conocidos. Riber tiene un monolito dedicado en Ibiza a los corsarios. Así que me dedico a teclear el artículo, pareciéndome esta actividad de teclear un anacronismo en esta época que, para esta faena, debiera ser de "copia y pega".
Mientras Antoni Riquer, hoy hace 200 años o estaba preso en Londres o navegaba por el Mediterráneo, nacía un niño que daría un enfoque nuevo a a la ciencia y que haría famoso un barco: el "Beagle". No quiero olvidarlo hoy en esta bitácora, en alguno de esos grabados que tanto me gustan.

El "Beagle" en que viajó Darwin
Riquer, un marino ibicenco
Los marinos de antaño debían enfrentarse a multitud de peligros, entre ellos los corsarios y piratas que abundaban por aguas del Mediterráneo
Si entre los marinos célebres de Mallorca destacan Barceló de la vieja escuela, y Bauzá, con los de formación académica, en la isla hermana de Ibiza encontramos a Riquer como genuino representante de los marinos a la antigua.
Antonio Riquer y Arabí nació en la capital pitiusa el 18 de enero de 1773, en su casa del arrabal de la Marina. Era, a su vez, hijo de marino.
Se sabe que en 1797 navegaba por el Mediterráneo. Dos años más tarde, existe noticia de que formaba parte de la dotación del jabeque San Antonio de Padua, de 30 toneladas. En el mes de octubre, este jabeque efectuaba un viaje de Ibiza a Barcelona con un cargamento de cereal, por cuenta de la Real Provisión, cuando fue apresado por una fragata británica de 42 cañones, pues por aquel entonces España estaba aliada con Francia y en guerra con Gran Bretaña.
Al poco tiempo, Riquer junto con su padre, que también viajaba en el jabeque, y dos marineros fueron transbordados a un bergantín mercante danés que los condujo al puerto de destino. Los británicos se llevaron el jabeque con el resto de la tripulación probablemente a Gibraltar.
En mayo de 1806, entró en el puerto de Alicante con una jábega mallorquina recuperada de los ingleses, apresando a la tripulación compuesta por un oficial y siete marineros británicos que tenían el propósito de conducirla a Gibraltar.
En este mismo año lleva Riquer a cabo la hazaña que habría de darle renombre para el resto de su vida. Consistió ésta en el apresamiento del bergantín corsario inglés Felicity a poca distancia del puerto de Ibiza.
Este corsario era en aquellos momentos la pesadilla de los navegantes. Lo mandaba un italiano al servicio de la Gran Bretaña, llamado Miguel Novelli, natural de Roma, razón por la cual era conocido con el apodo de el Papa y, por extensión, también apodaban así al bergantín.
El día 1 de junio, desde las murallas de Ibiza se vio aparecer al Felicity como viniendo de Formentera. Empezó entonces a dar idas y vueltas, cerca de tierra, en actitud desafiante, seguramente con ánimo de amedrentar a los ibicencos que, en gran número, presenciaban la provocación. Entre ellos se hallaba Antonio Riquer que, casualmente, tenía su jabeque desarmado y a punto de ser tumbado para limpiar fondos.
Sin pensarlo dos veces, corrió Riquer con toda su tripulación al jabeque y, dándole una mano de sebo a las dos bandas con suma presteza, lo armaron y pertrecharon con lo indispensable para seguidamente salir con la máxima rapidez al encuentro del enemigo.
Tuvo muy claro el ibicenco que el bergantín era muy superior, bien artillado y con más de sesenta tripulantes, y que, por lo tanto, en una batalla a cañonazos sucumbiría en seguida. Así que decidió dar un golpe de audacia y dirigiéndose al bergantín lo más veloz que pudo, se lanzó al abordaje.
La sorpresa de los tripulantes del Felicity fue tal, al ver irrumpir en cubierta a los ibicencos disparando y lanzando frascos de fuego, que muchos se arrojaron al mar presas de pánico y los que quedaron pronto se rindieron. Eran estos frascos unas ampolletas de cristal, con una mecha a cada extremo y llenos de pólvora; una especie de "cócteles Molotov" de la época. La batalla duró apenas 20 minutos y tuvieron los británicos 11 muertos y 25 heridos graves, mientras que los ibicencos tuvieron que lamentar 5 muertos, entre ellos el padre de Riquer, y 22 heridos, incluído nuestro protagonista. Por este meritorio hecho fue nombrado Riquer alférez de fragata de la Real Armada.
La siguiente acción tuvo lugar dos semanas después, el 15 de junio. Esta vez sostuvo combate y puso en fuga a un bergantín inglés en las cercanías de la isla de Tabarca, frente a las costas de Santa Pola.
Ilustración de un jabeque de hacia 1800, realizada por Ramon Sampol IsernEn diciembre de este mismo año, encontramos a Riquer al mando de una escuadrilla de corsarios con la que hostiga a los enemigos, y al año siguiente, 1807, cae por segunda vez prisionero de los ingleses, siendo conducido a Londres. No tenemos noticia sobre el tiempo que duró esta situación.
En enero de 1811 llega a Palma al mando de la polacra San Antonio, conduciendo desde Tarragona a 243 presos franceses. Se habían invertido las alianzas, siendo ahora los españoles amigos de los británicos y ambos, enemigos de Napoleón.
En marzo de 1814 consta que mantuvo un combate frente a la playa de Mataró. Más tarde, en 1820, figura como comandante de los guardacostas de Valencia.
En 1826, ya con el grado de Teniente de Fragata, lo encontramos mandando el bergantín - goleta Palmira, mercante de Mallorca armado en corso contra buques de los insurgentes de las colonias americanas que operaban en el Mediterráneo.
En 1829 pasa de Valencia a Ibiza para dirigir la construcción de una goleta que se tenía que dedicar a guardacostas con el nombre de Intrépida.
Tres años después, ya sexagenario, ejercía el gobierno del San José, contando 34 años de servicio, de los cuales 30 como capitán corsario, y había realizado más de cien aprehensiones a favor de la Real Hacienda.
En 1839 todavía navegaba como comandante del falucho guardacostas El Fénix, de 25 toneladas y 17 tripulantes.
Finalmente, en 1840, decidió retirarse, instalándose en su Ibiza natal, en el mismo barrio de la Marina y en la misma casa que le vio nacer. Alguno de sus biógrafos dicen que los últimos años los vivió en la pobreza, cuando había llegado a tener un capital, fruto de su parte de las presas del corso, estimado en 60.000 duros, que en la época representaba una verdadera fortuna.
Al cabo de seis años de retiro, el día 3 de julio de 1846, falleció D. Antonio de Riquer y Arabí, a los 73 años de edad y siendo Teniente de Fragata graduado de la Real Armada de España. Y cosas curiosas que ocurren: en archivos oficiales en los que estaba inscrito, figuraba como ... ¡carabinero!
Manolo Rives, Director Escuela Náutica Palma: "Historia naval: Riquer, un marino ibicenco" (en suplemento "Náutica" del DM de 17/07/2005)
Llueve. Sí, ya hay parte de la información general en Internet. El año Darwin también se celebra en Internet. Pero aún falta mucha información que sea accesible. Encuentro un par de páginas que hablan de Riquer: No queda sino batirse: El corsario Riquer, José Roselló Riera y Pedro G. Somarriba: El Corso en España en "Todo a Babor", y en "yatoo-ibiza": Corsarios en Ibiza.
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